Capítulo 02: Sueños.
Conocía su propósito, nació por una razón, un día se levantó de la aun creciente humanidad y lo vio, su enemigo mortal. Intentó destruir todo lo que habia sido y podría ser, no lo permitió. Su único propósito era velar por los sueños y esperanzas de todas las existencias, no fallaría. Nació de las suplicas y deseos de todos los seres que existían, se alimentaba de sus sueños, dándole el poder para cumplir con su único propósito al existir, proteger a la humanidad hasta que él apareciera. ¿Quién era él? No lo sabía en esos momentos, pero debía de proteger lo que algún día seria suyo, era el guardián de la humanidad, impediría que desaparecía hasta que hiciera su aparición, no permitiría que el Ouroboros triunfara y el silencio volviera a ser todo lo que hubiera. No sabía cómo conocía la existencia de ese ser, estaba arraigado en sus más profundos instintos oponerse a eso. No sabía muchas cosas, pero con cada nuevo sueño que se le unía se hacía más fuerte, ganaba conocimiento, entendimiento, entendimiento sobre todas las razas, lo que los hacia especiales, lo que hacía que él los quisiera vivos. La capacidad de creer.
Humanidad no se refería solo a la raza humana, todos y cada uno de los seres que habitaban el planeta eran humanos, sin distinción alguna, no existía lo inhumano, todos formaban parte del mismo conjunto, tampoco habia nada sobrenatural, porque todos formaban parte de la misma naturaleza. Las razas peleaban, tenían guerras, morían, luchaban, luchaban porque creían que eran diferentes, racismo, sexismo, cualquier mínima diferencia era suficiente para aniquilar una población entera. Pero todos en el fondo compartían un ideal, un sueño, por eso lo sabía, porque era la representación de sus sueños, y sus esperanzas, esperanzas de un mejor mañana, que todos los males del mundo terminaran algún día, que llegara alguien que los salvara de todas las guerras, que terminara todos los conflictos y traerá verdadera paz. Todos, y cada uno de los seres que vivían en la tierra, creían en la paz, desde el ser más despiadado hasta el alma más pura, todos querían la tranquilidad de no tener que mirar por sobre el hombro para no ser asesinados mientras duermen, que nadie sufra de una traición nunca más, que puedan tomar sus propias decisiones, y decir que están contribuyendo a la paz. Tenían la capacidad de creer, de soñar, de superarse a sí mismos y crear, él fue la máxima representación del potencial de la Humanidad, la materialización de sus deseos que superaban el infinito.
Ellos mismos crearon a su guardián, no al revés, no existía ningún dios que se pudiera adjudicar la creación de la humanidad, porque fueron ellos quienes crearon a sus propios dioses, ellos aparecieron de la nada por una coincidencia, ningún ser superior creo la tierra o el universo, solo sucedió, y en una cadena de coincidencias, nació la humanidad, eso eran, una coincidencia, una gran coincidencia que tenía el potencial de superar la misma creación, tenían potencial, y él lo sabía, quizás se estaba engañando a sí mismo y si existía un ser que creo el universo, pero quien o que era no lo sabía, incluso podría haber sido un humano de cualquier raza, Demonio, Ángel caído, Ángel, Youkai, Espíritu, Vampiro, Dragón, podía seguir eternamente nombrando la raza del ser que lo habia encomendado a proteger a la humanidad, pero sabía que él no lo habia creado, solo le habia dicho que hacer una vez fue creado, pero nunca pudo verlo, solo escucho sus palabras.
—|Eres el Great Red, el Dragón de Dragones, existes porque la humanidad existe, eres la cúspide de nuestros deseos, protege nuestros sueños, te dimos vida, así que te pido que nos des tu protección, al menos, hasta que vuelva|—
No era una orden, era una súplica, algo que existió antes que él le suplicaba que protegiera a la humanidad, y no se negaría, no solo porque su existencia dependía de la existencia de los seres de este mundo, sino también porque veía los deseos a los que se refería ese ser superior, no las alucinaciones que tenían cuando dormían, no, se refería algo más, lo que creían sus almas, podía verlos, los deseos que eran imposibles de reprimir, pensamientos e ideales, la esencia de uno mismo. Aquello que, al fin y al cabo, el alma anhelaba, todos tenían el mismo sueño, paz, sus almas querían paz, no sus cerebros o corazones, la misma fuente de su existencia deseaba con todo su ser esa simple palabra, paz, incluso el más bélico de los gobernantes, y el genocida más prolífico de la historia, deseaban, soñaban con la paz.
Y él era el encargado de permitir que ese sueño se cumpliera, no podía hacer nada real, era solo una ilusión creada por el subconsciente colectivo de todo el planeta que no podía interactuar con el mundo real, fue creado con un único propósito, detener al Dragón Ouroboros, proteger a la humanidad, proteger los sueños y las esperanzas de los inocentes para que un futuro brillante se reflejara en sus escamas carmesí, su cuerpo sería utilizado como los cimientos para el nacimiento de una nueva era, una era de paz, donde todos los seres de este mundo puedan sonreír, desde la punta más alta de las montañas hasta las profundidades de la tierra, ningún ser escaparía del amanecer carmesí, este mundo llegaría a una edad dorada donde nadie sufra de ningún dolor, donde todos los males hayan desaparecido y él se alce sobre el resto de la humanidad como un pilar de esperanza, un camino hacia la grandeza.
Fin del capítulo.
