Capítulo 04: Verdad.

Atravesó las legiones de ángeles a su alrededor como si no fueran nada, sus garras desgarraron a los seres que supuestamente eran pura bondad por sus crímenes contra la humanidad, no específicamente ellos, sino su creador, un Dios que demandaba ser la verdad de este mundo, y que su palabra era ley, ese bastardo impuso su gobierno sobre la tierra, desterrando a todo aquel de dudará de sus palabras, castigando a quienes buscaban la verdad. Una verdad que trascendía las palabras de un viejo con barba, que tenía la capacidad de crear seres alados de inmenso poder, él era la representación de la búsqueda de la verdad, de todas las verdades, buscaba el conocimiento no para obtener poder, sino para conocer todas las cosas del mundo, los secretos más oscuros del mundo, y le brindaba su poder a aquellos que se encaminaban en la búsqueda de todas las verdades ocultas en el interior del mundo, solo lo hizo una vez, un hombre que quería tener el poder para dominar todas las magias antiguas, que le permitirían desentrañar el conocimiento del mundo, incluyendo su propio origen, le brindo ese poder. Cuando volvió a ver al hombre, se habia convertido en el hombre más sabio del mundo, que tenía las respuestas a todas las preguntas, incluyendo el origen mismo de la vida.

Cuando fue a cobrar su poder devuelta, el hechicero no dudo, y le entrego todo el poder que se le habia prestado, incluso estaba dispuesto a desprenderse de las verdades que habia aprendido, pero él se negó, su misión de vida de conocer todas las verdades, hacer que todos conocieran la verdad de las dudas que aquejan sus corazones, y castigar a quienes mentían a la cara de los demás. No podía alcanzar los cielos, donde se encontraba el anciano que se autoproclamo como el Dios verdadero de ese mundo, adjudicándose la creación no solo de este mundo, sino también de la raza humana, y todo lo que existía, esa era una vil mentira, el habia existido antes que el supuesto Dios, vio nacer y caer dioses, todos creyendo firmemente que eran el verdadero creador de todo, pero esa no era la verdad, aun así, realizaron actos horribles escudándose en su falsa sabiduría, diciendo que todo lo que hacían era por un bien mayor, que todo saldría bien al final, porque ellos eran la verdad.

{¡Mentiras!}

Sus garras rebanaron una docena de ángeles que seguían ciegamente las falsas promesas de un anciano, creían su falsa verdad, no dudaban, no se cuestionaban, eran una aberración de la naturaleza, si no se preguntaban nada, si no buscaban una verdad, ¿Por qué existían? No tenían un propósito, sueños o ambiciones, solo seguían ordenes, sin preguntarse una simple cosa, ¿Por qué? ¿Por qué sigo las órdenes de este hombre? ¿Mis acciones son buenas? ¿Es justo que esas personas sufran? ¿Soy él malo? Si no se cuestionaban sus propias existencias, ¿Entonces porque dejarlos existir en primer lugar? Solo nacieron para ser herramientas sin comprensión de uno mismo, que no preguntaban, solo obedecían, no se cuestionaban si el Dios al que seguían les mentía, o si realmente era un Dios en primer lugar y no solo un poderoso mago que convertía humanos en "Ángeles" y les borraba los recuerdos. Esas preguntas, que él se podía hace y ellos no, era una de las razones fundamentales de porque estaba aniquilando a estas criaturas sin sentido de la autoconciencia, se veían como una extensión de su Dios, nada más, si querían verse como tal, entonces los trataría como tal, y pensaría que solo estaba cortando los brazos y las piernas del ser que habia insultado a la naturaleza al creer vida sin la capacidad para buscar la verdad.

¿Por qué?—

Una pequeña voz lo detuvo en seco, sus ojos rápidamente buscaron la fuente del ruido y se encontró mirando a uno de los Ángeles que tenía 6 pares de alas mirándolo con horror en sus ojos, el cabello rubio del chico tenía un flequillo cubriendo su frente, sus manos estaban apretando su cabeza con tanta fuerza que algo de sangre comenzó a escurrir de entre sus dedos, sus hermanos Ángeles lo miraban con preocupación y curiosidad a la vez.

¿Por qué nuestro padre nos envió a morir? ¿No nos ama? ¿Solo somos carne de cañón para él? ¿Esto es lo correcto? ¡¿Por qué por qué por qué por qué?!—

Mientras las preguntas invadían al arcángel, una luz cegadora lo cubrió, y cuando desapareció, no habia rastro del ángel que habia comenzado a preguntar. No estaba muerto, podía sentir la presencia del ángel específico por encima de ellos, o mejor dicho, su sed de conocimiento, la semilla de la duda se habia plantado en el corazón de ese ángel, le habia demostrado que realmente tenían la capacidad de preguntarse cosas, solo que, aparentemente, el Dios que lo habia creado no quería que eso pasara.

Miro al resto ángeles que parecían reacios a seguir luchando, también podía sentir la semilla de las preguntas en algunos de ellos, no era un suceso único, los ángeles tenían la capacidad de dudar, solo que nunca se les habia dado un incentivo para empezar a pensar por sí mismos, no habia nada más que hacer allí, no tenía que acabar con seres que podrían empezar a buscar la verdad, él no tenía todo el conocimiento del mundo, pero apreciaba a quienes buscaban las verdades, aunque no lo hicieran ahora, o en un millón de años, los ángeles, en algún momento de su existencia, también empezarían a buscar la verdad. Extendió sus alas, haciendo que la luz de la luna se reflejara en sus escamas blancas y despego hacia su encuentro con el hombre que tenía todas las verdades de este mundo, iba a regresarle algo de su poder, ya que, estaba seguro de que incluso el desconocía de la capacidad de los ángeles para dudar de sus órdenes, lo que significaba que si se autoproclamaba el hombre que tenía todas las verdades, estaría mintiendo.

Fin del capitulo.