Capítulo 5: Monjas y Demonios parte 1.


Paso una hora antes de que Rizer despertara de su sueño inducido por el aura tranquilizadora de su amigo, cuando despertó, encontró al castaño jugando en el pequeño televisor a uno de esos viejos videojuegos que habían disfrutado tanto desde su infancia, ahora mismo se estaba enfrentando a Rugal en KoF 2002 utilizando a Iori, ese bastardo competitivo siempre intentaba ganarle en todos los fuegos con sus contrapartes, y dado que utilizaba a Kyo como su personaje principal siempre terminaban representando la rivalidad entre ambos luchadores combatiendo a través de las entregas, pero el segundo juego de la franquicia siempre tendría un lugar especial en sus corazones, no les importaban los gráficos espectaculares o los nuevos move sets, nada le ganaba a los antiguos, el primer videojuego con modo versus que jugaron poco después de conocerse.

Saliendo de su recuerdo, camino hacia el otro control conectado a la consola y espero el momento justo para realizar su movimiento. Justo en el instante antes de que Issei pudiera conectar el oculto de su personaje, Rizer presiono el botón start, obligando al combate a interrumpirse y mandarlos a la pantalla de selección de personajes, causando un grito de furia ciega del adolescente castaño, casi arrojando el controlador de no ser porque el rubio actuó rápidamente y sujeto sus muñecas con las manos, impidiendo que hiciera una estupidez que les costaría más de lo que ninguno de ellos quería pagar, más que dinero, era su cordura y visión sobre el mundo.

—Ni siquiera intentes hacer eso bastardo, la Play Station 2 dejo de producirse hace años y reemplazar uno de nuestros únicos controladores sería un dolor en el culo.— gruño entre dientes para demostrar la molestia que seria, ya habían cometido ese error antes, y no dejarían que sus emociones lo llevaran a una encrucijada a través del jodido país para encontrar a alguien dispuesto a venderles un puto control, la última vez tuvieron que ganarle a un gordo friki en un duelo de Yu-Gi-Oh que duro casi dos días porque el idiota obeso seguía explicando sus jugadas y utilizaba cartas prohibidas, ¡¿Quién tiene tres putas ollas de las codicia en estos días?!

—Lo se lo sé, solo era el calor del momento, no quiero volver a enfrentarme a ese bastando Ricky por su segundo controlador, quien sabe a qué juego nos desafiaría esta vez.— tenía suficiente con que una vez al año ese bastardo obeso los encontrara juntos y los desafiara a cualquier juego reto disponible, la última vez tuvieron que jugar Dance Dance Revolution y aunque era un gordo asqueroso, su agilidad era algo fuera de este mundo, se preguntaba ahora que tenía conocimiento del mundo sobrenatural si era alguna especie de Youkai cerdo, tendría que investigar esa posibilidad más tarde.

—Espero que no sea así.— asintió de acuerdo con su amigo en su desprecio ante la idea de encontrarse con ese bastardo gordo más de lo necesario.— No desperdiciemos esto y continuemos donde lo dejamos, si no mal recuerdo el conteo es de 307-308 a mi favor.— sonrió de medio lado ante su superioridad de victorias ante su amigo y rival.

—En realidad, es 310-309 a mi favor.— corrigió a su amigo con una sonrisa de superioridad, sus cálculos no estaban equivocados, tenía una memoria excelente que le permitía analizar las cosas mejor que la persona promedio, y ahora podría decir que el demonio promedio.

—Tienes... razón...— luego de unos segundos para recapitular todos sus enfrentamientos tuvo que admitir a regañadientes que se habia equivocado, habia omitido algunos de sus primeros combates que habia olvidado debido a la antigüedad de los recuerdos.

Sin compartir más palabras entre ellos, el dúo de rivales comenzó a enfrentarse en una batalla encarnizada llena de sangre, sudor, lágrimas no derramadas y muchos, muchos ataques especiales que los hacían gritar a uno de alegría y al otro de furia. Pasaron cerca de dos horas jugando sin descanso, los únicos sonidos que se escuchaban eran los gritos de batalla de ambos protagonistas de la saga de videojuegos, tanto sus frases de victoria como de derrota y el resonante [K.O.] cada cierto tiempo. Esta era una de las razones por la que les gustaban tanto los juegos viejos, no tenían que preocuparse de nada más que enfrentarse cara a cara contra su amigo sin nada entre ellos, un combate sin restricciones que les permitía expresar sus emociones desnudas sin filtros.

—Entonces, ¿Cuándo me convertirás en un demonio?— pregunto el castaño mientras realizaba un agarre exitoso a su amigo.

—Después de esta pelea.— fue la respuesta corta que recibió del rubio, demasiado concentrado en el juego como para extenderse hablando.

Fue cuando Rizer hizo saltar a su personaje hacia delante que Issei sonrió ampliamente, contaba con todas las barras necesarias y el modo para ejecutar su oculto, el castaño realizo el comando para saltar hacia atrás y cuando ambos personajes cayeron al suelo ejecuto el comando para usar el especial oculto. Con el destello de pantalla Issei volteo su rostro a la cara de su amigo, la mirada del rubio se volvió horrorizada antes de que un estruendoso [K.O.] resonara por la habitación, pero cuando una sonrisa victoriosa reemplazó su expresión, el cuello del castaño casi se rompió con la velocidad en que giro el rostro, solo para ver con sorpresa la pantalla de victoria de Kyo.

—¿Pero... cómo?— preguntó con la mandíbula caída al no entender lo que habia pasado, solo se habia descuidado un segundo y ya habia perdido.

—No eras el único con su oculto preparado.— ante esa respuesta la comprensión golpeo a Issei, le habían tendido una trampa para llevarlo a un escenario donde ambos tendrían sus ocultos disponibles y él lo ejecutaría primero, dejando que la invulnerabilidad de la activación de la barra especial de Kyo lo dejaría indefenso para la activación de un oculto que lo terminara con un golpe decisivo.

—Pollo frito estratégico, nunca vi venir ese movimiento.— pese a sus palabras, el castaño sonrió felizmente, habia obligado a su amigo a revelar uno de sus trucos secretos, y estaría listo para cuando volviera a suceder, planificaría contra él y utilizaría el plan a su favor, dándole su propio estilo.

—¿Pollo frito he? ¿Cuánto te tomo pensar en ese?— alzó una ceja ante el nuevo insulto con el que se refería a él.

—Un minuto después de que te durmieras.— respondió fácilmente, dejando el controlador al haber terminado su posible último enfrentamiento del día, se paró suelo donde se habia sentado todo ese tiempo y estiro sus extremidades, gruñendo satisfactoriamente ante los crujidos de sus huesos volviendo a su lugar.

—¿Cómo puedes jugar tan bien con esa cosa en tu brazo?— el Phenex señalo al guantelete materializado en su brazo izquierdo, le habia pateado el trasero varias veces con una mano normal y una de dragón, ¿Cómo era eso siquiera posible? Los controles no estaban hechos para garras de dragón, solo manos humanas.

—No sé, ¿Magia?— intento dar una excusa antes de que ambos se rieran por la pobre broma durante unos segundos, cuando sus risas se retuvieron Rizer mantuvo su sonrisa mientras extendía su mano hacia delante con la palma apuntando al cielo.

En un destello naranja apareció una pequeña caja amarilla que se abrió por sí misma, revelando que en su interior se encontraban 8 peones de color dorado, uno de los cuales se veía de forma diferente, como si no encajara con el juego de piezas en el que habia sido colocado. Estas eran las Evil Pieces que le quedaban, el resto de sus estaban en uso y dudaba que su amigo requiriera de más que eso para ser reencarnado en un demonio, por más que su Sacred Gear fuera de tipo Longinus el Boosted Gear no era ni de cerca el más poderoso entre ellos, era poderoso sí, pero no podía valer más de 8 peones, y con su pieza mutada el pacto estaba sellado.

—No te explique a profundidad el sistema de Evil Pieces así que déjame iluminarte.— hizo un además con su mano y luego de que un círculo mágico hiciera presencia, una llamarada salió del mismo y tomo la forma de las piezas faltantes, una reina, un caballero, una torre y un alfil.— La pieza de más bajo rango en cuestión de coste es el peón, cada uno tiene un valor individual y el resto se miden en cuantos peones equivalen, mientras mayor sea el potencial o poder de un individuo mayor será el coste de las piezas requeridas, la habilidad de los peones es promoverse a cualquiera de las otras piezas cuando está en campo enemigo o su rey se lo permita fuera de los Rating Games.— hizo flotar las piezas de ajedrez físicas en el aire para indicar a la que se refería.— Sigamos con la torre, esta otorga al reencarnado una durabilidad extrema superior a la del demonio promedio, pueden soportar disparos de balas y magia de alto grado con sus cuerpos desnudos, suelen ser luchadores cuerpo a cuerpo debido a esto, su coste es de 5 peones cada torre.— cinco de sus peones físicos se movieron y se colocaron al lado de la representación ígnea de la torre.— El alfil aumenta las capacidades mágicas del usuario a grandes alturas, fuentes mágicas y comprensión sobre hechicería avanzada, suelen ser frágiles y especializados en magia de apoyo o largo alcance, casi nunca se deja a los alfiles solos a menos que sean lo suficientemente poderosos como para valerse por sí mismos, su tienen el valor de 3 peones.— tres peones más se dirigieron al lado del alfil de fuego para representar su valor equivalente a la torre.— La penúltima pieza es el caballero, maestros de la velocidad y el combate con armas habilidosos, con la suficiente velocidad para esquivas hechizos a quemarropa si están lo suficientemente bien entrenados y cortar sus manos mientras conjuras el hechizo si son excepcionales, equivalen a 3 peones.— los peones que antes representaban al alfil se movieron para colocarse con el caballero.— La pieza de más alto valor y segunda al mando dentro de la nobleza es la reina, cuesta 9 peones y tiene una mezcla de todas las habilidades de las demás piezas, la durabilidad de una torre, las aptitudes mágicas de un alfil y la velocidad de un caballero, usualmente se le brinda la pieza de reina a un guerrero experimentado o especialista en uno de estos campos que necesita el aumento en el resto de estadísticas.— termino su explicación haciendo que las piezas físicas flotaran hacia la reina, el fuego que formaba el resto de piezas se convino y deformo en un peón de llamas brillantes que se dirijo al lado de las otras piezas reales.

—¿Y qué hay de esa?— señalo la pieza de ajedrez con forma de peón pero que parecía más extravagante que el resto.

—Dentro del sistema de Evil Pieces existe la posibilidad de que el poder de un demonio altere alguna de las piezas dándole un plus de efectividad, alguien que necesite 8 peones para ser reencarnado puede ser reencarnado con una sola de estas piezas, son conocidas como piezas mutadas, son muy raras y tengo la fortuna de poseer un peón mutado, con el que planeo reencarnarte en un demonio.— La pieza de ajedrez floto hacia la mano de su dueño y la dirigió hacia el pecho del castaño.— ¿Estás listo para convertirte en un demonio?— preguntó aunque ya sabía la respuesta.

—Nací listo.— respondió con una sonrisa desafiante en su rostro, con su confinación, el Phenex comenzó a recitar el conjuro necesario para la reencarnación de su amigo.

Yo, Rizer Phenex, te ordeno por mi nombre, a ti, Hyoudou Issei, permite que tu alma transcienda los límites de la humanidad, conviértete en mi esclavo, ¡Como tú nuevo amo te ordeno que asciendas!— termino su encantamiento al enviar con un pulso de energía mágica la pieza en dirección al pecho de Issei, donde se estrelló y se fundió con su piel como si se hundiera en el agua, luego de unos segundos sin que pasara nada el castaño sonrió confiado.

—Eso fue menos de lo que espera...— sus palabras se cortaron cuando un grito de agonía solio de su boca, sentía como si su cuerpo se destruyera a nivel molecular solo para ser nuevamente reensamblado en una nueva forma, su Sacred Gear se agrieto varias veces, liberando sangre de su interior pero siempre se restauraba, con cada segundo que pasaba el dolor se hizo menos fuerte hasta el punto que solo era una molestia en la parte trasera de su mente.

Issei se tambaleo durante unos segundos antes de que se pudiera estabilizar, no sabía que esperaba de la reencarnación pero debió suponer que no sería un evento fácil de superar, tener tu raza cambiada a otra no era algo que normalmente se podría hacer, incluso para los estándares de la magia, cambiar la composición no solo molecular, sino genética de un ser a otra completamente diferente estaba por encima de los estándares imaginables, quizás esa era la razón de que solo los demonios de clase alta tuvieran Evil Pieces, sus grandes capacidades debían ser un requisito básico para poder operar las piezas de forma correcta. Sea como fuere, no quería experimentar ese dolor de nuevo, no era el peor dolor que habia sentido, la primera activación de su Sacred Gear se llevaba ese premio, pero tampoco era masoquista como para desear sufrir ese dolor una vez más.

—Algunas personas sufren la reencarnación diferente, fuiste el peor caso que he visto.— el rubio se encogió de hombros, minimizando del dolor que sufrió su amigo, sería una gota en el océano comparado con el sufrimiento que vendría en el futuro, más si querían enfrentarse a la heredera Gremory en un Rating Game.— Acostúmbrate, ese será el pan de cada día de ahora en adelante, tenemos que ponerte al día con las habilidades básicas de un demonio, eres fuerte para un humano pero eso no será suficiente, ¿Algún estilo particular en que quieras centrarte? ¿Mano limpia, armas o magia?— enumero las habilidades que le podrían enseñar como medios para pelear.

—Enséñame... todo.— después de recuperar su aliento respondió con una media sonrisa.— Si te voy a ayudar a derrotar a esa perra de pelo rojo y el después al Hakuryuuko necesito todos los recursos posibles, si ahora formo parte de tu nobleza, enseñarme solo te hará más fuerte a largo plazo.— razonó su respuesta con un poco más de profundidad.— Además ya que puedo promoverme a cualquiera de las otra piezas y mi Sacred Gear me permite duplicar mis habilidades generales encasillarme en un solo estilo de pelea sería contraproducente, puedes usarme como un comodín en la pelea.— termino su explicación levantando su brazo izquierdo.

—Tienes razón en eso.— Rizer asintió con una mano en la barbilla pensando en lo que podría hacer para cumplir con la solicitud.— Ahora que soy tu rey eres mi obligación, te entrenare lo mejor que pueda y juntos cumpliremos nuestros objetivos, tomate el resto del día libre, creare un plan de entrenamiento para que puedas aprender todo lo posible durante esta semana, cuando vuelvas a clases y tus padres estén en casa reajustaremos el horario.— asintió ante sus propias palabras, se habia enterado de boca de Issei de su tiempo libre de la escuela además de la partida de sus padres, lo usaría a su favor para darle un curso intensivo de iniciación a su amigo sobre la vida demoniaca.

—Sí, ya está atardeciendo, nos veremos después KFC.— se despidió después de mirar por el ventanal y notar el brillo anaranjado del cielo.

—Te hare pagar por ese Emperador de pacotilla.— devolvió el insulto con uno débil, tenía que encontrar un apodo despectivo que se ajustara al nuevo estatus como Sekiryuutei de Issei, ¿Quizás algo respecto a las tendencias pervertidas que se vio obligado a realizar? Tenía mucho tiempo para planear.

Despidiéndose con un saludo despectivo, que consistió en hacer una cruz invertida con sus dedos medios, ahora sabía porque su amigo habia preferido esta versión a la normal que habia sugerido en primer lugar hace tantos años, ya que seguramente sus dedos se abrían prendido fuego de la mala manera si hubiera hecho una cruz normal. Con sus insultos colocados en su lugar, Issei abrió la puerta y salió en dirección a la entrada principal, pasando de largo a una Ravel que corrió a una velocidad cegadora hacia el cuarto de su hermano, ella también era un demonio, así que podría haber sentido su reencarnación. Se rasco la nuca con la mano izquierda y parpadeo al notar como sus dedos se hundían en su cabello, sin dejar de caminar coloco su mano frente a su rostro y noto que esta era normal nuevamente.

—"¿Desapareció porque deje de prestarle atención?"— pensó para sí mismo e imaginó el guantelete en su mente, un segundo después, el artefacto apareció en un destello carmesí en su brazo, sin dolor esta vez, esperaba que el dolor solo fuera por la activación inicial y no fuera aleatoria, seria horrible que en medio de una pelea llamara a su Sacred Gear y este se desgarrara desde su carne.

Con otro pensamiento el Boosted Gear se desvaneció en un destello rojo, sin ser notado por ninguno de los sirvientes que trabajaban en el lugar, más preocupados por sus actividades diarias que un joven que habían visto crecer y en el que uno de sus amos confiaba ciegamente. Issei nunca hizo nada para que los Phenex desconfiaran de él, de hecho, era todo lo contraria, siempre demostraba su valía a ojos de los sirvientes y la familia principal, el mayor acto desinteresado que les demostró fueron las palabras que motivaron a Rizer para no caer por el peso de sus deberes, en ese mismo instante, el señor y la señora Phenex colocaron en una muy alta estima al humano que convivía con demonios sin saberlo, razón por la cual a veces intervenían sutilmente para impedir que su hija menor destruyera la amistad, no es que si tuviera la vía libre pudiera hacerlo de todas formas.


Residencia Hyoudou: Esa misma noche.

Issei se estaba preparando para irse a dormir, habia cocinado una cena simple y realizado ejercicios para intentar acostumbrarse a su nuevo cuerpo demoniaco, sus capacidades físicas eran absolutamente superiores a las que recordaba del día anterior, podía correr vueltas y vueltas alrededor de su casa a una velocidad máxima constante durante casi una hora completa solo perdiendo un poco de aliento, su fuerza física también se vio incrementada, las pesas que tenía en su cuarto ahora parecían plumas, incluso pudo levantar el refrigerador sin problemas, así también supo que sus reflejos habían aumentado, pudo atrapar todos los comestibles antes de que cayeran al suelo y recolocarlos en su lugar sin que nada se rompiera.

Claramente tener un cuerpo de Demonio le habia dado un gran incremento a su estado físico, y suponía que también le habia dado algo de aptitud para la magia, pero no intentaría realizar un hechizo dentro de las paredes de su casa sin antes comprender las fórmulas mágicas detrás de ella, no quería volar una parte de su vivienda por accidente, esperaría hasta mañana para iniciar con ese entrenamiento, ahora dormiría y descansaría sus fuerzas... O al menos ese fue su plan inicial, ya que los sonidos de garras golpeando contra su ventana lo levantaron de la cama como un mirada muerta en su rostro, estaba jodidamente cansado mentalmente de toda la mierda que habia aprendido de golpe en un día, ¿No podían simplemente dejarlo en paz una jodida noche?

Volteo a la ventana y fue recibido por la visión de unos orbes de color ámbar que le devolvían la mirada, por la oscuridad no podía distinguir bien la figura, pero el sonido imposible de confundir de un maullido felino hizo que se diera cuenta de que era un gato, callejero si se arriesgaba a suponer, aunque no estaba en el estado mentar para suponer nada, seguía analizando la información sobre el mundo sobrenatural y esta medio dormido. Igualmente adivino que la pobre criatura estaba buscando alimento y bajo a la cocina para encontrarle algo de comer al gato, sirvió leche en un plato para luego volver a subir, el gato seguía frente a su ventana, encendió la luz de su habitación para darle un mejor vistazo y finalmente noto que este tenía un pelaje negro como la noche, dudaba que aun si hubiera estado completamente enfocado hubiera notado el contorno de la forma del animal.

Sin decir una palabra abrió la ventana, permitiendo que el gato negro entrara y coloco el plato en el suelo para que estuviera al alcance del animal, el cual no dudo ni un segundo en comenzar a lamer la leche sin ninguna preocupación en su vida, desearía poder ser así nuevamente, pero ahora tenía ambiciones que superaban sus propios deseos, con el poder de hacer milagros sería un insulto a todos los que vinieron antes de él no usar su Sacred Gear para un bien mayor que su propio beneficio, no dudaba que hubiera usuarios del Boosted Gear u otros Sacred Gear que no pensaron lo mismo que él, pero quien decía que debía seguir al resto, el podía ser la excepción y utilizar sus habilidades para algo más grande que el mismo parecía un digno objetivo para el futuro Emperador del mundo.

Volvió su atención a la realidad cuando sintió algo subiendo por su ropa, pequeñas garras clavándose en su ropa pero sin penetras su piel, momentos después, la gata se abrió paso por el frente de su cuerpo y se posó en su hombro con una elegancia que no esperaba ver de un gato callejero, quizás simplemente era uno domestico que habia salido a tomar un bocadillo nocturno de un vecino, cuando terminara solo lo dejaría salir y que el destino hiciera lo que quisiera con el animal. Luego de posarse en su hombro, el gato le dio unas pocas lamidas en el rostro antes de saltar directamente a través de la ventana abierta hacia el exterior.

Ahora estaba seguro de que debía ser un gato doméstico al que le habían enseñado algunos buenos trucos, saltar tal distancia con tanta precisión era una hazaña reconocible para un animal, incluso uno entrenado, el dueño de ese gato debería estar orgulloso de lo bueno que era su gato, pero eso no le podía importar menos en ese momento, el cansancio volvió con un el doble de fuerza como si hubiera usado su Boosted Gear para duplicar su sueño, ¿Quizás podía hacer eso? Tantas preguntas y tan pocas respuestas, debía dejar de hacerse preguntas, las preguntas fueron lo que lo llevaron a toda la mierda en la que se encontraba, ¿Por qué ese niño esta solo? ¿Qué importa si rompo un control? ¿A nadie le importara si tomo este comic verdad? ¿Qué podría salir mal si sigo los deseos de los pervertidos?

Simplemente se volteó, dio dos pasos hacia delante y cayo de cara contra su cama, sin importarle que no estaba cubierto de sus sabanas además de que solo la mitad superior de su cuerpo se encontraba realmente en la cama, detrás suyo, el familiar de Rizer entro por la venta aún abierta, al ver el estado en el que se encontraba el castaño voló hacia las mantas y las tomo con su pico, pese a su pequeño tamaño pudo cargar sin problemas el peso superior al suyo, las coloco sobre el cuerpo dormido de Issei, luego agito sus alas en dirección a la ventana y una ráfaga de viento controlada las cerro silenciosamente, con su trabajo hecho, voló hacia una de las esquinas de la habitación y se quedó observando la forma inconsciente del Sekiryuutei.


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El desierto interminable era todo lo que podía ver, dunas de arena que se extendían por kilómetros, el calor área insoportable, su piel tenía quemaduras por la sobreexposición al sol, no sabía cuánto tiempo habia estado atravesando la arena, solo tenía un objetivo en su vida y nada más importaba, encontrar a esos dos. No sabía porque, pero su instinto siempre lo guiaba al lugar donde se encontraban, con cada ocasión que se encontraba con ellos se sentía más fuerte, podía encontrarlos más rápido, verlos pelear, eso le trajo un sentimiento de desagrado total, ¿Por qué las dos criaturas peleaban? ¿No sabían que se podían hacer mejores cosas si trabajaban juntos?

Una explosión lo saco de sus pensamientos, y cuando levanto la vista ahí los vio, solo él podía verlos tan claramente como el día, sin importar en qué lugar se encontraban, serian el foco de su atención, sus ojos nunca se perderían un solo detalle de sus peleas, estaban relacionados de alguna forma los tres, ellos siempre peleaban, él siempre estaba ahí para presenciarlos, sin poder hacer nada porque era demasiado débil, pero cada vez se hacía más fuerte, llegaría un momento en que sería tan fuerte como para detener el estúpido conflicto, los sometería para que cumplieran con sus ideales, ese poder no debía ser usado para la destrucción, sino la reconstrucción, no sabía de dónde venían sus sentimientos o pensamientos pero se sentían bien, correctos, se sentían como lo que era verdadero.

Si, un día unificaría los poderes de los dragones para un propósito mayor que el mismo, dominaría el mundo como un rey... no... un Emperador, nacido de las cenizas que dejaron esos seres en su primera pelea, cumpliría los sueños de todos los seres de este mundo con un poder infinito, el poder de un dragón, no sabía quién era el hasta ese momento, pero ahora era tan obvio, él era la respuesta a todos los males, él era un dragón nacido de las cenizas de los dragones celestiales, nadie sabía quiénes eran, solo eran los dragón rojo y blanco que causaban destrucción por donde pasaban, él los nombraría, los tres serian uno, así que compartirían su título autoproclamado como un Emperador dragón... Hakuryuuko y Sekiryuutei... si... esos nombres eran perfectos, ¿Y el suyo?

|Yo soy... el H...|

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Issei se despertó sobresaltado, sostuvo su cabeza con dolor con su mano derecha, sus ojos se dirigieron hacia su brazo izquierdo, el Boosted Gear estaba presente pero esta vez no pulsaba dolorosamente por todo su cuerpo, solo habia sido convocado con su agitación interna. Sin que se diera cuenta sus pupilas se habían vuelto rendijas, todo parecía demasiado vivido, sus sentidos se habían ampliado más allá de los que habia tenido cuando se volvió un demonio, todo parecía ir en cámara lenta, podía escuchar los sonidos de las hormigas que se encontraban caminando en su césped, sentía cada fibra de su ropa contra su piel, y se estaba sobrecargando. Su cerebro no estaba preparado para tanta afluencia de información a todos sus sentidos al mismo tiempo, estaba excediendo incluso los límites de su nuevo cuerpo de demonio y lo demostró al dejar caer gotas de sangre desde su nariz.

Antes de que las cosas pudieran llegar a peores sintió un fuerte picoteo en una de sus mejillas, no sabía si fue tan doloroso por sus sentidos sobre estimulados o realmente fue tan fuerte, pero el instante después que sintió el pico tocar su mejilla todo se apagó, sus sentidos volvieron a su potencia habitual, bueno habitual para un demonio, todavía podía escuchar cosas que un humano no podría pero a una escala mil veces menor que antes. Miro hacia un costado para ver al familiar de Rizer mirándolo con ojos azules antinaturales para un ave, se parecían mucho a los de su amigo, ¿Podría el ver a través de los ojos de su familiar?

—¿Rizer?— preguntó tentativamente para intentar confirmar su suposición de que era su amigo el que lo estaba viendo a través de los ojos del ave, la respuesta que recibió no era la que esperaba.

Así es Chichiryuutei, soy yo, mi familia me informó que tu energía mágica se habia descontrolado así que tome el control para colocarte un seño para reprimir tu poder.— se sobresaltó al escuchar la voz del Phenex a través del pico abierto del pájaro, pero se concentró en otra parte de la frase más importante.

—¡¿A quién llamas Chichiryuutei KFC súper desarrollado?!— entendía de donde venía el nuevo apodo despectivo de su amigo hacia él, le habia contado sobre el tiempo que paso como miembro del "trio pervertido" y el papel que tomo como el más obsesionado de los tres con los pechos femeninos, le gustaban como a cualquier hombre sano claro, pero las cosas que hizo fueron no solo denigrantes sino también repulsivas.

Tómalo como un recordativo de porque sigues adelante, para que eso no te vuelva a suceder, que tengas el poder suficiente para que nadie pueda poner su pie sobre tu espalda y hacerte arrodillar.— la voz del rubio tenía un tono de suficiencia consigo mismo, aunque era un mal recordatorio, ser llamado Chichiryuutei a la larga lo ayudaría a recordarse a sí mismo como comenzó todo, se terminaría acostumbrando.— Tengo listo el régimen de entrenamiento, son las 6 de la mañana, te veo en el parque central a las 7, así tendrás tiempo para arreglarte y desayunar, trae ropa deportiva, ¡Nos vemos bastardo!— el pájaro cruzo sus alas en forma de cruz invertida antes de que sus ojos volvieran a la normalidad y el pájaro comenzara a rondar por la casa sin un rumbo fijo.

Ese hijo de puta siempre queriendo tener la última palabra...— murmuro para sí mismo antes de levantarse del suelo, apenas se daba cuenta que habia estado durmiendo en el suelo con solo una sábana sobre su cuerpo, debió haber estado muy cansado como para dormirse en el suelo.

Con un pensamiento el Boosted Gear desapareció en un destello carmesí para luego dirigirse hacia su baño, se cepillo los dientes, tomo una ducha rápida y fue hacia su armario, donde se quitó su ropa habitual y la cambio por una camisa blanca de manga corta, pantalones deportivos grises y una chaqueta gris con líneas blancas en el cuello de manga larga. Después bajo a la cocina donde se encontraba el familiar de su amigo vigilando la puerta principal desde encimada de una estantería, lo ignoro a favor de cocinar una comida saludable pero rápida, tardo media hora en estar preparado, cuando supo que estaba a su cien por ciento fue hacia el garaje pero se encontró con la desagradable sorpresa de que su bicicleta no se encontraba en su lugar habitual.

O mierda, ¡Habia dejado su bicicleta en el parque el día anterior! Al darse cuenta de eso salió corriendo por la puerta principal, cerrándola apresuradamente detrás de el para luego correr a su máxima velocidad al parque que se encontraba a algunos kilómetros de su casa, vagamente se dio cuenta que su velocidad a pie era superior a la velocidad que podía alcanzar con su bicicleta, poco le importo, ese cacharro con dos ruedas lo habia acompañado desde antes de que conociera a Rizer o Shidou, habia tenido esa bicicleta, fue un regalo de su padre que era demasiado grande para el en ese entonces, pero le aseguro que un día dominaría el manejo del medio de transporte a tal nivel que no importaría su tamaño, usaría su regalo para moverse de un lugar a otro como un maestro.

Perdido en sus pensamientos, no se dio cuenta de su entorno cuando bajo su velocidad en una esquina y se estrelló contra alguien, haciendo que la persona soltara un grito femenino, luego su visión se llenó de blanco, cayo hacia atrás por la sorpresa, el choque no habia sido lo suficientemente fuerte como la descolocarlo pero al estar distraído la impresión lo obligo a caerse. Movió una de sus manos a su cara, sentía algo obstruyendo su vista y cuando quito lo que sea que estuviera en su rostro se sonrojo al notar que eran unas bragas completamente blancas. Miró hacia delante y finamente se encontró con la persona que habia tirado al suelo en su momento de distracción.

Era una chica algo más pequeña que él, cabello rubio dorado desparramado por el suelo, sus ojos estaban cerrados mientras acariciaba con cuidado su cabeza, seguramente por el golpe, pero lo que más le llamo la atención fue su vestimenta, eran ropas ceremoniales de una monja, la cruz en su cuello solo cimentaba el hecho de que se habia tomado con una creyente de sus enemigos naturales, no sabía si ella conocía la existencia del mundo sobrenatural o si podría reconocerlo como un Demonio. Sus ojos instintivamente se volvieron rendijas ante la posible amenaza, haciendo que su visión se volviera más nítida, cosa de la que se arrepintió cuando, en uno de sus intentos por levantarse, la chica levanto su falda larga por encima de sus piernas, dejándole una vista completa de las bragas que está utilizando en ese momento.

El rostro del castaño se volvió carmesí y alejo la mirada rápidamente, pero sus ojos mejorados habían grabado en su mente la imagen completa, ¡Malditas hormonas de adolescente! Para salvaguardar la cara decidió que, sin importar si ella se daba cuenta de que él era un demonio, la ayudaría, no discriminaría a nadie por sus creencias, no la conocía y ese era motivo más que suficiente para tratarla de forma correcta, así que comenzó a ayudar a la chica a recoger las cosas que habia tirado en la maleta que llevaba consigo la monja. Para cuando recupero sus sentidos y se puso de pie, la chica rubia se encontró de cara a un joven castaño que le extendía su maleta completamente intacta, aunque para su confusión este no la miraba a los ojos y en su lugar miraba hacia otro lado como si estuviera avergonzado por algo.

—¡Oh! Grazie mille per la tua gentilezza buon uomo.— la chica parecía agradecida para el chico pero no pudo entenderla, le sonaba a italiano pero nunca se vio atraído por las lenguas externas además del inglés.

En un instante, sintió un dolor de cabeza leve y la información llenar su cabeza, nuevas palabras, que nunca habia aprendido antes pero que parecían tan naturales para el ahora, entendía que le habían dado las gracias y, como buen japonés, debía devolver la contesia.

—Non preoccuparti signorina, è un piacere aiutare gli altri.— respondió en un italiano perfecto, como si fuera su lengua materna, que por alguna razón hizo que una gran sonrisa apareciera en el rostro de la monja.

—¡Grazie a Dio! Non avevo trovato nessuno che mi capisse, è un giorno che cerco di comunicare con le persone.— sin quererlo, puntuó su oración con el rugido de su estómago, haciendo que se sonrojara furiosamente.— Scusate le buone maniere, non mangio da quando sono qui, i miei soldi non funzionano e non so nemmeno leggere la lingua madre.— inclinó su cabeza para disculparse por sus malos modales

—Lascia che ti aiuti in questo, come buona azione della giornata.— nuevamente un dolor de cabeza lo goleo, y tanto sus palabras como las de su la monja comenzaron lentamente a escucharse en japonés, quizás era algo de demonios.— No podría dormir sabiendo que deje a una chica desamparada vagando por la ciudad.— sonrió amablemente hacia la rubia que parecía rehacía ante la idea.

—No quiero ser una carga, tengo un lugar donde quedarme, solo tengo que encontrar la iglesia de la ciudad.— respondió tratando de no importunar al amable joven que intentaba ayudarla.

—¡Tonterías! ¡Si tienes la opción de hacer lo correcto entonces significa que no tienes más opción que hacer lo correcto!— exclamó con determinación en su voz, no importaba si ella era una monja y el un demonio, ayudaría a esta chica a llegar a salvo a su destino y poner algo de comida en su estómago.

—Yo...— lo ultimó de su resolución cayo cuando vio la gran sonrisa libre de cualquier mala intención en el rostro del castaño.— Creo que tienes razón.— finalmente admitió tomando la maleta de manos del chico y comenzando a seguirlo por la dirección contraria a la que se dirigía en primer lugar.

—"Lo siento Rizer pero entenderás que es mi naturaleza ayudar a los demás"— miró de reojo al familiar de su amigo que tenía los ojos azules, y luego de unos segundos el ave asintió, aunque se notaba la reticencia en la lentitud con que se hizo el movimiento, el entendía.— Disculpa mi falta de modales, mi nombre es Hyoudou Issei, ¿Puedo preguntar el suyo?— se volteó para ver a la monja que lo seguía, quien se sonrojo de vergüenza ante la pregunta.

—También lamento mi descortesía, mi nombre es Asia Argento, es un gusto.— inclinó su cabeza respetuosamente ante el castaño, decidiendo que bien podría llevarse bien con el chico que tan amablemente se encamino en ayudarlo, quizás era una señal de dios, encontrarse con alguien que quisiera ayudarla sin dobles intenciones, seguiría su corazón que le decía que nada malo provenía de este chico.


Fin del capítulo.