Mí Elección

Prólogo


"... y si me reclama el cielo o en el infierno, te juro que aunque me arrebaten la vida, seguiré cuidando de ti."


Planeta Tierra

20 Años atrás

Naruto frunció el ceño al ver a Karin llorando en el patio delantero de la casa de sus tíos. Corrió a su pequeña prima, hasta que se detuvo a su lado, su ceño sólo acentuándose cuando vió un grupo de tres niños no muy lejos viéndolos.

Su mano acarició los hermosos mechones rojos de la cabeza de su prima y bajo su cabeza para verla mejor. Sacó con delicadeza las pequeñas y pálidas manos del rostro y sonrió cuando vió su nariz roja y chorreante de líquidos. Sus dedos se movieron para limpiar las gotas de lágrimas que salían de sus lindos ojos rojos.

-¿Que sucede prima? ¿Por qué lloras?- preguntó suavemente.

Karin sorbeó por la nariz, intentando tragarse los mocos que salían por sus fosas nasales mientras intentaba controlar los sollozos. Naruto intentó duro no reír, su prima era cinco años menor que él, aunque ella tenía cinco años y él diez, la cuidaba como si fuera su propia hermana, al ser hijos únicos ambos.

Karin murmuró algo con un mohín lastimero y él tuvo que acercarse un poco más para escucharla.

- Repítelo-, le pidió.

-Los niños...-, Karin volvió a sorber y Naruto frunció el ceño mientras miraba al grupo que ahora reía disimuladamente.

-¿Qué pasó? ¿Te están molestando?- preguntó intentando saber cuál era el problema.

Karin asintió rápidamente.

-Ellos dicen que soy fea- gimoteo ella mientras tomaba un mechón de su pelo.

Naruto frunció el ceño y se levantó a su estatura de 1,48 metros. A diferencia de su prima, que era pequeñita, Naruto había crecido con la gran altura y porte de la sangre escosesa que corría por sus venas, o así decía su padre y tío.

No necesito saber nada más y caminó directo a los niños, los conocía y sabía que eran de su edad. Aún así, eran de menor estatura y Naruto aprovechó la ventaja.

-¿Qué le hicieron a mí prima?- les preguntó enojado.

Chris, el chico de pelo negro y ojos verdes, que era el líder del grupo y casi tan alto como él, lo miró con burla.

-No le hicimos nada a tu prima. Sólo le dijimos la verdad.

Naruto entrecerró los ojos celestes y bajó la mirada cuando sintió un peso en su espalda. Karin se había agarrado de su remera y se mantenía atrás de él, mirando mal a los niños.

-¡Ellos me dijeron fea!- gritó con voz chillona y apuntándolos con el índice-. Y... Y... ¡Que mí pelo es feo!- dijo enojada y quiso lanzarse sobre Chris.

Naruto agarró a su prima antes de que se acercara y la movió hacía un lado.

- Tú te quedas ahí-, le dijo para volver a mirar al grupo de niños-. ¿Es verdad?- le pregunto relajado, como si no le importara.

Los niños rieron.

-¡Eres fea y un demonio con ese pelo!- gritó Chris, acompañado de sus amigos.

Los niños nunca lo esperaron.

Naruto se lanzó sobre Chris, dándole un puñetazo que lo mando de culo al suelo. A Naruto le dolió los dedos, pero agarró la remera del de la derecha y la cabeza del otro e hizo que se golpearan entre sí. Los niños chillaron y lloraron, mientras se levantaban y corrían a sus casas. Naruto agitó la mano adolorida, viendo sus nudillos un poco rojizos e hizo una mueca.

-¡Si! ¡Corran! ¡Llorones!- gritó su pequeña prima agitando un puño sobre su cabeza y Naruto rió sin poder evitarlo.

Él tomó la mano de su pequeña prima y le sonrió cuando ella lo miró con ojos brillantes.

-Vamos a jugar-, le dijo llevándola a la casa.

-Gracias Naruto-, ella sonrió con la falta de sus paletas en su boca.

-Siempre te cuidaré, peque.

Karin siguió caminado al lado de él y de repente se detuvo de golpe. Naruto frunció el ceño y se volvió a su prima para verla pensativa.

-¿Y ahora qué?-, preguntó.

-¿Que pasa si te vas a otro lado? Ya no podrás cuidarme- susurró ella mirando hacia el costado.

Naruto apoyó su mano magullada sobre la cabeza roja.

-No importa qué pase, peque. Siempre podrás llamarme y vendré a cuidarte y ayudarte. Sin importar qué. Eres como mí hermana, pequeño demonio-, dijo mientras le revolvía el pelo.

Karin hizo un mohín y agitó sus brazos para que él sacará su mano de su cabeza.

-¡Y tú eres como el hermano molesto!- se quejó para luego entrar corriendo por la puerta gritando-: ¡Mamá! ¡Tía! ¡Naruto me está molestando!

Naruto suspiró y dejó caer la cabeza hacia adelante.

-¡Naruto Namikaze! ¿Qué le estás haciendo a tu pobre e inocente prima?- gritó su madre desde adentro.


Planeta Mon

20 Giros atrás

-Nazca, ¿Cómo permites que estén aquí? Ellos no son de nuestra clase.

-El macho es amigo de Vland.

-¿Tan bueno es Vland en la cama para hacerle caso en eso?

Hinata escuchó las risas femeninas mientras daba lentos pasos hacía atrás, intentando que las hembras no la escucharán. Si alguien se llegaba a enterar que había escuchado una conversación privada de la monarca Sting, estaría en graves problemas.

-¿Que estás haciendo?

Hinata saltó cuando escuchó una voz baja a su espalda. Se volteó asustada y suspiró aliviada cuando vio a Suigetsu en cuclillas mirándola con curiosidad. Hinata volvió a mirar a dónde estaban las hembras y volvió rápidamente la mirada al cachorro de macho para hacerle una señal de silencio. Suigetsu frunció el ceño, pero se levantó de su posición. Ella dió los pasos que faltaba para tomarlo de la mano e intentar arrastrarlo a otro lado. Suigetsu se quedó clavado en su lugar mirándola con curiosidad.

-Ven-, susurró con una mirada suplicante.

Suigetsu suspiró e hizo que lo soltara. Sus manos fueron a su espalda, parecía un macho adulto con su expresión seria.

- Guía el camino-, le exigió.

Hinata suspiró y comenzó a correr al otro lado de la casa, llendo al terreno trasero donde tendría que haber estado todo el tiempo. Cuando sus pies descalzos tocaron la hierva, se volvió. Suigetsu estaba justo atrás de ella, no parecía ni siquiera agitado mientras ella empezaba a jadear un poco. Hinata miró a todas las direcciones, buscando si había otro adulto o una de las pequeñas hembras altaneras. Por suerte no estaban más que ellos dos.

-¿Y Sakura?- preguntó Hinata.

-Esta hablando con Ino sobre cosas de hembras-, dijo Suigetsu con una mueca, que rápidamente la enmascaró.

Hinata odiaba como su amigo intentaba ocultar sus sentimientos.

-A tu Yaya no le caigo bien-, dijo con el ceño fruncido-. ¿Por qué?

-A Yaya no le agrada nadie-, contestó él como si fuera lo más normal.

Hinata frunció el ceño y lo miró con la cabeza ladeada.

-A Sakura tampoco.

Suigetsu hizo un ademán con la mano, como descartando la idea.

-Es porque soy pobre ¿no?

Suigetsu se cruzó de brazos y la miró pensativo.

-Tu familia es una de la mas ricas del mercado. No eres pobre.

-Pero no tengo una gran herencia como sus clanes-, aclaró con disgusto.

Suigetsu resopló.

-Una línea sanguínea no te hace alguien más importante. Si eres fuerte, nadie podrá decir esas cosas de ti.

Hinata parpadeó y sonrió con sus palabras.

-¿Crees que algún día podré ser fuerte?

Suigetsu se llevó una mano a la mandíbula y la miró detenidamente, caminó rodeando su cuerpo de nina de siete giros. Una vez que estuvo de nuevo al frente de ella, Hinata no podía adivinar lo que diría por su expresión en blanco.

-Tienes buenas posibilidades. Debes alimentarte bien y entrenar mucho. Puedes ser una gran competidora en la Unión, cuando te toque-, opinó para después darse media vuelta y empezar a caminar al interior.

-¿A qué compañera seleccionarás?- preguntó esperanzada mientras lo seguía.

-A la más fuerte, obviamente-, respondió sin dudar Suigetsu.

Hinata se detuvo cuando él entró y se quedó mirando su espalda ancha para un cachorro de sólo siete giros. Una idea surgió en su cabeza y sonrió.

Sería la más fuerte y no permitiría que nadie hablará mal de su familia otra vez.


1 Giro y 6 lunas atrás

Hinata miró tristemente como su futuro compañero era succionado por una de las trampas en la montaña Ihe. Desvío la mirada cuando se mostró a ella gritando por él.

Sus ojos cayeron en el rostro de Suigetsu.

Hinata estaba triste por ella misma, pero aún más por su amigo de la infancia. No habían tenido mucho contacto, pero Suigetsu siempre había sido amable y educado con ella. Jamás la había visto con esa mirada superior que le daba su Yaya o Sakura.

Ambos habían perdido en su primera competencia de la Unión, donde los machos y hembras competían para ganar el derecho de tener descendencia. Había estado triste al principio, porque por más que había entrenado y alimentado, y se había vuelto muy fuerte, Suigetsu no la había elegido. Había seleccionado a Miusa.

Hinata había llegado a un acuerdo con su futuro compañero, y le estaba empezando a caer bien cuando él murió. No había sido un mal macho.

La expresión estoica de Suigetsu le molestaba a Hinata, ella aún no podía saber lo que pasaba por su cabeza. Había hablado a veces en el mercado, cuando su familia iba. Pero él jamás le había dicho ni una palabra sobre la selección, ella tendría que haberlo sospechado y no se animaba a hablar de ello con él, no tenían suficiente confianza.

Decidió que le preguntaría en unas cuantas lunas.


1 Giro atrás

Hinata sonrió cuando vio la ancha espalda. Sabía que era Suigetsu sin necesidad de que él se volviera. Su cabello celeste brillaba gracias al sol.

Ella corrió a él y se detuvo al frente con una sonrisa y las manos en su espalda. Suigetsu subió una ceja cuando la vio, con el pincho (un alimento muy común en el mercado) en su boca.

Saludos Suigetsu.

Saludos Hinata-, contestó cuando tragó la carne que estaba masticando.

¿Cómo has estado?- preguntó ella llevando su mano a su cabello y acomodando su moño izquierdo.

Bien, gracias-, dijo educado-. ¿Y tú? Has estado entrenando ¿no?- su mirada la recorrió de pies a cabeza.

Hinata se emocionó al ver qué él se había dado cuenta, ella había practicado mucho en esas lunas pasadas.

-Si, la próxima Unión está muy cerca.

Suigetsu asintió mientras pellizcaba un pedazo de carne con los dedos.

-¿Ya tienes elección?- le preguntó antes de llevar ese pedazo a la boca y masticarlo.

Hinata sintió que su corazón se aceleraba, intentó ocultar su nerviosismo.

-No. No aún. ¿Y tú? ¿Tienes tu selección?

El corazón de Hinata cayó a sus pies cuando él asintió.

-Mi Yaya arreglo con Sakura. Ella será mí selección en la próxima Unión.

-Ah.. -Hinata miró a otro lado para ocultar su decepción.

Ella había soñado con ser la compañera de Suigetsu por mucho tiempo. Pero otra vez, no podría.

-Debo seguir entrenando-, se escudo para escapar del macho que ella había anhelado. Suigetsu asintió y le dió su sonrisa tan característica, que hacía que el corazón de Hinata se agitara-. Mí felicidad por tu futura selección. No podrás perder con Sakura de compañera.

Suigetsu asintió.

-Gracias. De verdad lo espero. Apúrate en conseguir una elección, sabes que no puedes participar de la selección al ser tu segunda competencia.

Hinata asintió con una sonrisa e hizo una reverencia antes de girar sobre sus talones e irse lo más rápido posible. Se movió entre la gente del mercado y cuando estuvo lo suficientemente lejos, corrió al bosque antes de que las lágrimas brotarán.


Última competencia de la Unión

Hinata miró atentamente como Suigetsu acariciaba lentamente el cabello rojo de Karin, la humana que había terminado siendo su selección. Esperaba que la humana fuera lo suficientemente fuerte para llegar al final, Suigetsu merecía ser feliz.

No podía ocultar su sorpresa cada vez que veía como las emociones desbordaban de Suigetsu cada vez que lo veía al lado de la terrícola. Él siempre había sido tan recto y frío, distante pero amable. Con Karin él parecía otro macho completamente diferente. Era protector y muy demostrativo con la pequeña hembra con senos. Ella se miró el pecho, comparando sus pequeños brotes y odio no tener como ella, pero sabía que le crecerían cuando logrará tener familia... si es que podía. Su segunda elección había abandonado la competencia cuando supuestamente ella no había podido cuidar al Bekirot.

-Hinata.

Hinata levantó la mirada cuando Hime, la guardiana de Karin la llamó.


Hinata aplaudió más fuerte cuando vió a la pareja ganadora del segundo puesto. Karin y Suigetsu sonreían a la muchedumbre que aclamaba por ellos. De verdad se lo merecían. Y decidió que ella también quería eso.

Quería tener una familia y ganar la Unión.El Consejo PUI sólo te daba tres oportunidades. A ella le quedaba sólo una más.Y la ganaría. Pero buscaría bien su próxima elección.

Quería algo parecido a lo que tenían Karin y Suigetsu.

Continuará...