Capitulo 1
La verdad
Mis condolencias tío.
Yo la encontraré y haré que pague con sangre el culpable.
Déjamelo a mi.
N
Naruto lo observó desde el auto alquilado.
Sus dedos se apretaron con fuerza en el volante mientras lo veía hablar despreocupado con una mujer de cabellera rubia y anteojos. Él sonreía, relajado y fumaba, mientras su prima había desaparecido hacía casi nueve meses.
Naruto no permitió que las lágrimas brotarán, ellas no ayudaban de nada, él había aprendido eso cuando perdió a sus padres en el naufragio de barco dónde había fallecido ambos, a su corta edad de 17. Naruto no había querido ser un peso para su único tío vivo, con su esposa enferma y se había alistado al ejército.
Veía poco y nada a su tío, y mucho menos a su amada prima. Mantenían correo de vez en cuando, pero poco a poco Karin se había alejado de él. Era algo que sabía que pasaría, el ejercito lo había vuelto retraído, era pésimo mostrando su cariño, tan contrario a como había sido de niño. Karin había sido su pequeña demonio desde que ella había nacido, y cuando su madre había muerto él no había podido estar para ella. Cuando se había graduado de la escuela y luego de la universidad, Naruto nunca había estado.
Primero por su trabajo en el ejército. Cuando decidió dar un paso al costado, era demasiado oscuro para volver al brillante y vibrante mundo de su amada prima. Se había mantenido en la oscuridad, con trabajos fuera de la ley para mantenerse. Otra razón para mantenerse alejado de su peque.
Karin y Samuel era todo lo que le había quedado de lo que había sido una familia feliz.
Y por culpa de la escoria que estaba viendo en ese momento, su mundo se había roto una vez más.
Su amado demonio, su peque había desaparecido. Él no guardaba las esperanzas que mantenía su tío Samuel, era demasiado realista. Había visto mucha mierda en el ejército y un poco más fuera de él. Las esperanzas de encontrarla viva eran nulas, pero por lo menos averiguaría dónde la habían dejado y le daría un entierro digno, una tumba al lado de su tía y sus padres. Le daría un cierre a su tío Samuel y uno para él.
Naruto desvío la mirada a la carpeta abierta que mantenía en el asiento de copiloto y leyó rápidamente el nombre.
Shikamaru Nara.
Se arrepentiría hasta su último aliento lo que había hecho, juró mientras lo miraba una vez más. Quería salir del auto y golpearlo en ese mismo momento. Desde hace días que estaba siguiéndolo, viendo la vida de friki que llevaba. Las ansias sólo crecían en él cada vez que lo veía despreocupado y con la mirada aburrida.
Sabía más de él de lo que había sabido de su prima Karin. Fumaba un atado de cigarrillos por día, trabajaba todos los días en la veterinaria y cuando no estaba allí, estaba encerrado en su casa. Naruto había podido colarse en su casa y su carácter casi explota cuando vio la foto de su prima en una de sus repisas. Naruto había tomado el marco con manos enguantadas y había observado a su prima por unos interminables segundos. En ella, Karin sonreía mientras mantenía un gato negro en brazos y Shikamaru y otro muchacho, su ayudante actual, estaban también allí. Le dolió ver cómo su prima había crecido para ser una hermosa mujer... Una que él no había querido ver.
Había usado todas sus fuerzas para no esperarlo esa noche en su casa y romper cada uno de sus huesos para que le dijera dónde la había dejado.
Naruto había investigado a todas las personas relacionadas con Karin. Había tenido tiempo para visitar a uno de los hombres que habían estado con ella en una clase de relación. Él había fracturado su nariz cuando una de sus antiguas amigas le habían dicho que él solo la había usado para sacarle la virginidad. Puede que también le sacará uno de los dientes...
El asunto era que Nara había sido él último con el que había hablado por celular antes de mudarse. Naruto había leído el informe del interrogatorio gracias a un contacto que mantenía en la policía. Supuestamente, él dijo que había aplicado una droga a la mascota de Karin. Sospechosamente, el teléfono de Karin había desaparecido con ella y el de Nara se había formateado a las pocas semanas de su desaparición.
Naruto apretó los dientes cuando la mujer se despidió y el hombre se la quedó mirando hasta que ella entro a otro local.
¿Puede que su demonio se estuviera despertando de nuevo? ¿Será que estaba ansioso de sangre?
La boca de Naruto se curvó con una sonrisa sin humor.
Oh, si. Él le daría sangre.
Había aprendido a cultivar la paciencia, y el tiempo sólo haría más delicioso el trago de venganza.
Sólo unas pocas horas más...
Hoy haré el movimiento.
No recibirás noticias mías, pero sabrás quién fue el culpable cuando te enteres de su desaparición.
Quema esta nota y no intentes localizarme
N
Naruto miró los faros del auto acercarse por la calle oscura del barrio de Nara. Él estaba a un lado de la casa, justo a un costado del garaje. Había cortado la luz en diez cuadras a la redonda y esperaba ansioso la llegada del veterinario solitario.
Nara era hijo único, su padre había sido un agente especial de la policía de inteligencia y su madre una conocida psicóloga. Hacia unos diez años su padre había muerto de un paro cardíaco y su madre se había vuelto a casar hace tres. Nara no tenía contacto con su madre, o padrastro. Había terminado los estudios, recibiéndose con grandes notas. Había sido un ciudadano ejemplar... O eso había hecho creer a los demás.
A Naruto no podía engañarlo. No era normal la forma que él se separaba de todos, la forma que prefería estar rodeado de animales enfermos que de personas. Naruto nunca lo había visto en una cita desde que lo estaba vigilando, lo más cercano había sido ese día con la mujer rubia.
Naruto apretó las manos en las manijas de su mochila y sacó el pasa montañas del bolsillo y se lo puso cuando identificó el auto. Él se movió cuando los faros apuntaron hacia donde había estado. Caminó hasta la parte trasera, dónde había dejado abierta la ventana e ingresó, luego de ponerse los guantes, para esperarlo sentado en las escaleras. El oído de Naruto estaba entrenado para escuchar atentamente y escuchó sus movimientos torpes en la casa oscura. Su corazón, contrario a lo que les pasaba a los demás, se volvió más lento mientras lo sentía más cerca. El frío cubrió su cuerpo, sintiéndose vacío se mantuvo sentado y lo miró cuando camino tanteando hacía la cocina, seguramente a buscar la linterna que él mismo le había sacado las pilas. Su respiración era silenciosa mientras escuchaba a Nara maldecir y buscar las velas y cerillos en otro cajón.
Naruto sacó la pistola de la funda en su espalda para prepararla. Examinó más de cerca la última bala y la colocó en el proveedor. Naruto no levantó la mirada cuando Nara al fin pudo encender la vela y se acercaba lentamente a la escalera. Él hizo el primer ruido al tirar la coladera hacía atrás con fuerza para colocar la bala en la recámara, el ruido potente gracias al silencio que estaba sumergida la casa. Nara se detuvo a unos pasos de la escalera y Naruto primero mostró la recámara de su arma colt, apuntando directamente al pecho del veterinario.
Nara jadeó, pero no sé movió mientras Naruto alzaba los ojos, dejando que él observará su furiosa mirada de zafiros. Naruto sonrió cuando vió temblar la vela, él sabía que Nara no podía ver la sonrisa fría, pero de seguro vió el peligro en sus ojos.
—Buenas noches, Shikamaru—, dijo con voz profunda y tranquila, como si fueran viejos amigos.
Él vio como la garganta de Nara trabajaba con fuerza y se levantó lentamente, la pistola ni siquiera tembló en su mano.
—Espero que no te moleste que te esperará adentro. Vine desde muy lejos para hablar sólo contigo.
Naruto bajó los dos escalones y se acercó al congelado Nara, manteniendo una distancia prudente movió el arma apuntando a la puerta de salida.
— Desgraciadamente tengo que pedirte que salgamos una vez más—. Naruto sonrió cuando le mostró en su otra mano la bolsa que tenía, se la lanzó y él la agarró con su mano libre—. Es una sorpresa. Póntelo—, le ordenó con un gruñido.
Nara pareció reaccionar al fin.
—Si lo que quieres es dinero...
Él se detuvo cuando Naruto le sacó el seguro al arma, el click suave pero amenazante.
—Cierra la boca y has lo que digo—, le dijo sin una pizca de humor.
Naruto sabía lo que venía en ese momento, justo cuando el shock se iba y tu instinto quería pelear. Nara le tiró la vela e intentó correr a la puerta trasera. Naruto la esquivó con facilidad, sin preocuparse porque cayera en la alfombra, apuntó y disparó sin miedo. Nara cayó al suelo con un golpe duro y sordo y él suspiró.
—¿Por qué nunca hacen lo que digo?— preguntó con cansancio mientras caminaba al veterinario que gemía en el suelo.
Naruto levantó la bolsa de tela oscura y se movió hasta llegar a el hombre en el suelo, sacó las esposas para atar las manos atrás de su espalda. Nara gimió fuerte cuando él lo obligó a mover el brazo que estaba conectado al hombro que había disparado.
—No sea llorón—, gruñó con hastío mientras lo volteaba y apretaba su mandíbula para que lo mirará—. Si no te hubieras querido hacer el valiente estarías sin ningún agujero—, él dió una mirada a su alfombra que empezaba a quemarse—. Y con tu casa intacta—. Naruto observó su hombro y la sangre que salía, metió el dedo y él gritó—. Shh. La bala pasó de largo— murmuró.
Nara lo miró con ojos enormes mientras Naruto llevaba su mano al pasa montañas y se lo sacaba. Agitó un poco la cabeza para que los cabellos se le acomodarán fuera de los ojos y volvió a sonreír. Él notó como el terror llenaba sus facciones poco a poco, y lo disfrutó. Ver cómo la esperanza de sobrevivir moría.
— Hablaremos largo y tendido,viejo amigo. Tienes tantas cosas que contarme—, dijo con diversión antes de ponerle la bolsa y golpear su rostro para dejarlo inconsciente.
Toda deje divertido se borró de su rostro cuando el cuerpo de Nara quedó laxo en el suelo.
—No sabes lo que te espera Shikamaru Nara—, murmuró, aunque sabía que no lo escuchaba.
Naruto detuvo el auto y sacó la linterna de mano para observar el mapa que tenía. El punto era exacto, así que él se movió para doblar el mapa y salir del auto. Dejó las llaves en la guantera y sacó a Nara del asiento de atrás con los guantes. Lo colgó de su hombro, el delgado hombre aún inconsciente. Volvió a sacar la linterna y lo puso en luz de intermedio y empezó a caminar al bosque.
Naruto creía que era algo de las 22 horas, los faros de la ruta eran esparcidos y algunos no andaban, pero podría perderse una vez que se sumergió más y más en la espesura del bosque si no tenía cuidado. Él no sabía con exactitud dónde había desaparecido su pequeña prima, pero había inspeccionado en bosque, encontrando un buen lugar para torturar a Nara y que nadie lo escuchará.
Naruto siguió las señas sólo perceptibles para él hasta que llegó dónde había un gran árbol. La rama baja estaba cortada por él mismo y estaba pensada para mantener a Nara de pie, casi colgando, mientras lo interrogaba. Naruto lo puso con facilidad, el cuerpo pesado, las puntas de los pies apenas tocando el suelo de tierra. Él negó con la cabeza y se sacó la mochila, arrodillándose en el suelo sacó diferentes navajas y taser para torturarlo o asustarlo un poco. Tomó la Colt de su funda en su espalda, tiró atrás la coladera para recargar una vez más y sacó el proveedor para poner las dos balas que faltaban para completar las siete. Una vez puesto el proveedor de nuevo se sentó en un tronco caído y observó al veterinario, golpeando su muslo con la recámara de su arma, el seguro puesto y su dedo lejos del disparador.
Por fin sabría la verdad.
Naruto miró el reloj en su muñequera, activando la luz verde y baja de la pantalla. Las 23:17. Hacía más de una hora que Nara seguía inconsciente, él se levanto con un suspiro y se acercó al hombre. Naruto lo observó de pies a cabeza, notando su cuerpo delgado y largo, no tenía grandes músculos y no parecía de los que hacían ejercicio con regularidad.
Naruto sacó la bolsa de la cabeza, los cabellos los tenía algo largos y los mantenía atados en su nuca. Naruto puso el arma bajo su barbilla para que levantará el rostro que estaba tirado hacía adelante y abajo. Los ojos celestes se entrecerraron cuando vio sus facciones, sólo viendo su rostro se notaba que era mas un hombre de libros a armas.
Naruto era duro por dónde sea que lo mirarán, él sabía que causaba cierto resentimiento cuando veían su mandíbula dura y la cicatriz que bajaba por su mejilla. Casi ya no era perceptible, pero un día soleado se podía distinguir el distinto color de piel. A él le gustaba eso. Le gustaba provocar ese temor en la gente, de esa manera los mantenía alejados, todo andaban de puntas de pies al rededor de él.
Pero bien sabía que las apariencias podían engañar...
No tanto con él. Naruto parecía peligroso y lo era. Él era demasiado transparente para que no se notará como su alma se había manchado con sus trabajos. Por momentos él creía que la había perdido en algún momento. Ahora, Naruto estaba seguro cuando apoyó la recámara del arma en la herida de bala y empujó.
Nara gimoteo y se movió para gritar cuando Naruto puso más presión.
—Por fin despiertas, Shikamaru—, dijo con voz baja.
Había aprendido que decir el nombre de sus trabajos los dejaba desconcertados. Ellos no sabían el suyo, entonces le daba cierto poder que no estaba dispuesto a ceder.
—¿Qué quieres?— tartamudeo con los dientes apretados.
Naruto sonrió, dejando que el viera su rostro con la luz de la luna que se filtraba de los árboles. Él notó como Nara empezaba a temblar y se sintió algo decepcionado. Tal vez el veterinario le diría todo y él no llegaría a divertirse. Antes de hablar Naruto apretó la herida de nuevo, Shikamaru hizo una mueca pero no gritó.
Bien, así le gustaba.
— Sólo quiero saber una cosa—, susurró, haciendo un silenció extenso para ver como él contenía la respiración—. ¿Dónde la dejaste?—, preguntó tranquilo.
Shikamaru frunció el ceño y lo miró asustado.
—¿De qué hablas?— respondió.
Naruto tiró la mano con el arma hacía atrás y lo golpeó en la naríz.
—Respuesta incorrecta—, gruñó dando un paso hacía atrás cuando Nara se agitó por el golpe.
—¡Maldito loco de mierda!— gritó Shikamaru, un hilo espeso de sangre comenzó a bajar del agujero nasal y bajo hasta su boca cuando gimió después—. ¡No sé que carajos quieres!
Naruto guardó su colt en la funda mientras hacía un ruido de negación. Él se sacó los guantes, tirando de cada dedo, disfrutando del aliento agitado de Nara.
—¿Dónde la dejaste?— volvió a preguntar con la voz aterradoramente fría.
Shikamaru dudó y Naruto golpeó su estómago con el puño cerrado y desnudo. Nara se dobló lo que le permitió su postura colgada y perdió todo el aliento. Naruto lo observó mientras gimió bajo y tosió después.
—Mierda—, murmuró con la voz baja—. Esto es un mal entendido, amigo. Yo...
Él se detuvo cuando Naruto volvió a golpear su estómago con la otra mano, dejándolo sin aire de nuevo.
Los nudillos de Naruto estaban tan acostumbrados a los golpes que ya no sentía el escozor que había tenido cuando era más niño y golpeaba a los otros chicos por meterse con Karin. Sólo pensar en su prima hizo que sus dientes se apretaran y pateó el costado del torso de Nara. Él gritó de dolor, su cuerpo se movió como si fuera una bolsa de boxeo.
Pero Naruto recién había empezado.
Naruto se secó el sudor que corría por su frente con un paño y miró al hombre colgado.
Nara nadaba entre la inconsciencia y la realidad. Había pasado por varias etapas. Enojo. Miedo. Súplica y ahora estaba en silencio. Él estaba un poco sorprendido que no haya confesado ya, pero o era más duro de lo que él había creído o algo no estaba bien.
Desgraciadamente era muy raro que Naruto se confundiera. Algo no terminaba de cerrarle con Nara y siguió observándolo mientras colgaba casi sin fuerzas de sus manos esposadas enganchadas en una rama curvada hacia arriba. Hasta ahora sólo lo había golpeado con manos desnudas, pero pensó que era tiempo de cambiar de táctica.
Naruto encendió la linterna, dejando una luz intermedio para que Nara pudiera ver todo lo que él hacía. Mientras más se adentraban en la noche, el bosque se hacía más oscuro. Naruto no levantó la mirada cuando alzó un cuchillo del suelo, pero podía sentir la mirada marrón de Nara sobre él. Naruto probó el filo en su dedo índice mientras caminaba lentamente hacía el otro hombre.
El cuchillo estaba bien filoso, pero tenía la punta más pronunciada. No planeaba matarlo aún, ni hacerle sangrar más que con golpes,por ahora. Estaba trabajando más en su cabeza, torturando su cuerpo y rompiendo su psiquis. Naruto levantó la mirada, clavando sus ojos levemente oscuros sobre los marrones, podía ver como el terror sólo crecía.
—Te lo juro...—, murmuró con un leve temblor—. No sé de lo que hablas.
Naruto jugó un poco con el cuchillo, haciéndolo girar en sus dedos, su mirada calculadora no dejaba a Nara. Ninguno había nombrado a Karin aún y a él le empezaba a molestar.
—Deja de fingir, Shikamaru. Dime lo que quiero saber y te daré una muerte rápida—, juró en vano.
Naruto no lo haría.
—¿Qué le hiciste? Y ¿Dónde la dejaste?
Los ojos de Nara se abrieron, él se había encargado de sólo golpearlo desde pecho hacía abajo. Necesitaba que pudiera ver lo que le haría y que hablará.
—Yo no lo sé, amigo— tartamudeo con la voz lleno de miedo.
Naruto negó con falso pesar y Nara gritó cuando se lanzó a él con el cuchillo en mano. La filosa punta se clavó a un lado de la mejilla de Shikamaru, en el tronco. Naruto calculo para que sufriera un leve corte superficial.
—¿Qué hiciste con Karin?— gruñó en su oído, su mano libre cerrándose en su cabello largo y tirando de los pelos con fuerza y dejando al descubierto la garganta.
Nara jadeó, su respiración era dura mientras Naruto sentía que temblaba.
—¡No sé nada! ¡Lo juro! ¡Jamás le haría nada a Karin!—, gritó desesperado—. ¡Ella me habría matado antes! ¡Lo juro! ¡Por lo mas sagrado!
Naruto entrecerró los ojos mientras veía como el muchacho quebraba en llanto. Soltó su cabeza, golpeándola contra el tronco y los sollozos se calmaron. Naruto estuvo apunto de decirle que no le creía ni una palabra cuando escuchó una rama romperse muy cerca.
Su cuerpo actuó por años de entrenamiento. Mientras se arrodillaba, para hacerse un objetivo más pequeño, girándose hacía el ruido sacó la colt de la funda de su espalda. Sus dos manos apretaron la culata y sacó el seguro en menos de un segundo. A pensar de ello, no pudo ver de dónde vino el disparó que dió de llenó en el pecho de Nara.
Los ojos de Naruto se abrieron sorprendidos y gritó de furia cuando el cuerpo se agitó y se quedó inerte. Disparó dos veces desde dónde había venido el disparo y giró en el suelo para llegar a dónde había dejado otro proveedor cargado. Escuchó un ruido que no era humano, uno lastimero y enojado y de repente todo se volvió extraño.
Se escucharon ruidos de pisadas en todas las direcciones y Naruto se dejó caer de panza al suelo, buscando de dónde venía el ruido y quiénes eran lo que lo atacaban. Extraños rayos rojos salieron en todas las direcciones, golpeando cerca de su cuerpo, uno golpeó en la linterna y ésta cayó y se apagó. Naruto se levantó y corrió adonde estaba el cuerpo de Nara aún colgado.
Cuando estaba a unos pasos, el disparo le dió de llenó en la espalda. Su cuerpo se arqueó y no sintió esa sensación de disparó de la bala, no hubo esa quemazón ni ardor, fue más como un golpe eléctrico. Su columna vibró y él cayó de rodillas, pero se mantuvo apretando el arma en una mano. Se sentó, mirando hacia adónde había provenido el disparo y tomó su colt con dos manos para disparar de nuevo. Está vez vacío el cargador mientras gritaba, disparando a discreción, intentando darle a cualquier cosa, mientras se movía para apoyar su espalda contra un tronco. Cuando disparó los seis tiros que le quedaban, sus brazos se empezaron a adormecer. El arma cayó de sus manos, resbalando de sus dedos que se sentían extraños. Aún así, él peleó con la sensación, agarrándola de nuevo y sacando el proveedor. Su brazo parecía aletargado, pero tomó el otro que tenía cargado e intentó ponerlo.
Naruto se agitó cuando otro disparó rojo golpeó en su pecho. Él gruñó mientras luchaba contra la inconsciencia. Sus ojos se estaban cerrando cuando unas tres sombras salieron de detrás de los árboles. Lo último que vió fue como tomaban el cuerpo de Nara y otro caminaba hacia él. Extraños siseos se escuchaban mientras sus ojos se cerraban sin su consentimiento.
Continuará...
