¡YAHOI! Vengo a dejar el capítulo de hoy. Aviso de que es cortito. Pero tampoco excederme mucho con este prompt. Conté todo lo que quería, así que espero no haberos decepcionado xD.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Prompt de hoy: mordida.
Hora de publicación: 23:43. Hora peninsular española.
¡Espero que os guste!
9. Excitante
Naruto sonrió ampliamente al plasmar en la solicitud del Registro Civil su firma al lado de la de Hinata. Solo faltaba que estampasen el sello oficial y listo. Le dio la vuelta al papel y el funcionario encargado, junto a los testigos, hizo los honores.
Pronto se vieron inmersos en un caluroso aplauso. Hinata sonrió, tímida, cuando empezaron a sacarles fotos al pie de las escaleras, ya como pareja oficialmente vinculada a ojos de la ley.
La fiesta tuvo lugar en Ichiraku, el restaurante favorito de Naruto. El dueño había accedido de buen grado a cerrar el local ese día y a que Naruto se lo alquilase, no por nada era su mejor cliente.
Los amigos de Naruto y también los suyos―Kiba y Shino habían dicho que no se lo perderían por nada del mundo mundial―los arropaban en aquel día tan especial.
―Bueno, pues ya es oficial: bienvenido al yugo de los vinculados. ―Naruto puso los ojos en blanco ante las palabras de Shikamaru.
―Sí, sí, lo que digas―dijo, mirando de reojo como, a su lado, Hinata interactuaba con sus amigos de la infancia. Le había hecho caso y no había tenido contacto con ellos sin estar él presente. Shino le habría dado un poco igual, pero Kiba era otra historia. A pesar de que él le había dicho que jamás había sentido nada romántico hacia Hinata, no quería arriesgarse.
Ahora, con un papel en la mano que decía que ella era su pareja, se sentía un poco más seguro. Pero solo un poco. Hasta que su vínculo no estuviera completo no estaría tranquilo.
Aunque eso tendría remedio aquella misma noche. Una corriente de adrenalina lo sacudió al pensarlo. A su lado, Hinata debió sentir su excitación, su impaciencia, porque sus mejillas se colorearon de un vívido tono escarlata.
Viendo su turbación, las chicas se la llevaron para tener un poco de lo que ellas llamaban "charla femenina".
―No debes preocuparte, Hinata. No duele. No mucho, al menos.
―Es… muy placentero, diría, yo. Si te relajas y le dejas hacer a tu alfa, todo irá sobre ruedas. ―Hinata tomaba nota mental de cada consejo, asintiendo a cada cosa que le decían.
Finalmente, los invitados fueron marchándose uno a uno, hasta dejar solos a la feliz pareja. Cuando se vieron solos, Naruto y Hinata se sonrieron. El rubio fue hacia su pareja y le tomó el rostro entre las manos, para besarlo como deseaba hacerlo desde que había empezado aquella dichosa fiesta.
―¿Cómo estás?―Hinata lo abrazó, apoyando la cabeza en su pecho.
―Bi-bien. So-solo… un poco cansada. ―Naruto frunció el ceño―. Pe-pero nada del otro mundo, tampoco… es agotamiento mental más que físico… ―Naruto suspiró y asintió.
―Te entiendo… Bueno, supongo que deberíamos irnos a casa. ―Hinata paseó la vista por el restaurante ahora vacío, viendo platos y vasos desperdigados por todas partes.
―Pero… ―Naruto le apretó la cintura y le sonrió, tranquilizador.
―No te preocupes. El viejo Teuchi dijo que se encargaría. De verdad, todo está bien'ttebayo. ―Hinata se sentía fatal por dejar todo aquel desastre para que lo recogieran otras personas, pero supuso que no tendría más remedio que obedecer a su alfa.
Además, su cuerpo le agradecería algo de descanso.
Naruto la guio hasta el coche, aparcado detrás del local, la ayudó a subir y luego se metió él en el asiento del conductor. Arrancó y en cinco minutos ya estaban de camino. Vio a Hinata mirando para sus piernas, con un aire de preocupación e incertidumbre rondándola. Soltó una mano del volante para tomar una de las femeninas.
―Eh, ¿ocurre algo?―Ella se apresuró a negar con la cabeza. Naruto, nada convencido, insistió―. ¿Seguro?―La joven se mordió el labio inferior y lo miró.
―N-no sé… q-qué esperar… ―Naruto se detuvo en un semáforo en rojo y aprovechó para mirarla―. D-de esta noche, digo... ―Naruto tardó unos segundos en procesarlo.
―Oh, entiendo… ―Calló y devolvió la vista al frente, volviendo a posar las dos manos sobre el volante―. Yo tampoco sé qué esperar. ―Hinata parpadeó y lo miró―. Es la primera vez que me vinculo a alguien. Así que no sé lo que pasará. Aunque ten por seguro que haré todo lo posible para que sea lo menos incómodo y doloroso para ti. Eso puedo prometértelo'dattebayo. ―Hinata le sonrió cálidamente.
―De eso no tengo ninguna duda. ―Naruto le sonrió de medio lado, orgulloso de que ella fuese su omega.
Llegaron a su apartamento y subieron sin prisas, tomándose su tiempo. Una vez dentro, Naruto se dirigió a darse una ducha rápida mientras Hinata se desvestía y se desmaquillaba con tranquilidad. Aprovechando que él estaba en el cuarto de baño, abrió su lado del armario y varios cajones, buscando algo que ponerse. Sakura e Ino le habían regalado lencería y camisones, algunos muy sugerentes, que parecían gustar a las mujeres omega para llamar la atención de su alfa.
Escogió uno que no parecía demasiado revelador. Era de color blanco y de mangas cortas y abullonadas. El escote era recto y tenía tul en la parte correspondiente a la falda. Seguramente, ese había sido de parte de Sakura. Ino tenía unos gustos más… llamativos.
Había terminado de vestirse cuando escuchó cerrarse la ducha. Se sentó entonces en la cama y esperó, con las manos entrelazadas en el regazo y la cabeza baja, en actitud sumisa. Cuando Naruto salió, llevaba puesta ya la ropa con la que acostumbraba a dormir―unos pantalones flojos de pijama y una camiseta blanca de manga corta―e iba bostezando. Al verla sentada en el borde de la cama, toda silenciosa, tranquila y sumisa, el alfa que había en él ronroneó de satisfacción.
Suspirando, se acercó a ella y se sentó a su lado. Le levantó la barbilla obligándola a mirarlo y vio anhelo y temor en sus preciosos ojos perlas. Gruñó y bajó la cabeza para besarla. Hinata se relajó al instante bajo sus labios y Naruto convirtió la caricia en caricias breves y lentas.
―No tenemos por qué hacer esto ahora. Lo sabes, ¿no? Yo solo quiero que estés bien y- ―Hinata le puso un dedo en los labios para callarlo.
―Quiero que lo hagas―le dijo ella, en tono suave pero firme―. S-sé que jamás me harías daño y además… yo… n-no quiero esperar más para unirme a ti de forma definitiva. Es lo que más deseo en el mundo. ―Naruto quiso gemir y su alfa se alzó de nuevo, deseoso de cumplir con lo que ella le había dicho.
―¿Estás segura?―Hinata asintió, con un cabeceo firme. Naruto suspiró y le cogió las manos, apretándoselas cariñosamente.
―Echa la cabeza a un lado'ttebayo―le dijo, suavemente. Hinata cerró los ojos y obedeció, separando el pelo hacia atrás. Naruto se lo acarició para apartarlo lo más que pudo y que así no le molestara para lo que tenía que hacer.
Clavó la vista en ese trozo de cuello al descubierto que lo había llamado en infinitas ocasiones. Tragando saliva, se fue acercando poco a poco a su piel hasta rozarla con sus labios. Hinata se estremeció por el contacto pero no se movió ni un ápice, dejándolo hacer.
Naruto movió su boca sobre la suave piel femenina, dejando cariñosos besos por todo su cuello. Cuando se cansó, abrió la boca y sacó la lengua, lamiéndola, preparándola para lo que se venía. Hinata no pudo evitar gemir de anticipación y aquel sonido no hizo más que elevar su excitación al máximo. Controlándose todo lo que pudo, abrió la boca un poco más y dejó que sus dientes raspasen el cuello femenino, probando, tanteando.
Hinata suspiró. Su omega interior estaba ronroneando de puro placer, impaciente porque su alfa lo reclamase al fin como era debido. Finalmente, el tan ansiado momento llegó: Naruto abrió de nuevo la boca y, esta vez sí, la mordió.
Una corriente eléctrica le recorrió la columna vertebral. Sintió algo completamente nuevo, algo que jamás había soñado con llegar a sentir. El dolor era apenas un ínfima parte de todo lo que su alfa la estaba haciendo sentir.
Por su parte, Naruto estaba en la gloria. Clavó un poco más los dientes en el cuello femenino, queriendo asegurarse de dejar una buena marca antes de que la lujuria lo cegara.
Una vez que terminó, separó los dientes y sacó la lengua para lamer la reciente herida hasta que paró de sangrar, no haciendo más que aumentar la excitación del momento.
Con gran esfuerzo por su parte, se separó de Hinata y la miró, con una sonrisa de pura felicidad surcando su rostro.
―Bueno, pues ya está hecho'ttebayo. ―Rio y la abrazó contra sí, tirándose en la cama con ella para abrazarla con todo su cuerpo―. Ahora ya eres mía. ¡Eres mía!―Hinata soltó una risita y se acurrucó en su pecho, sintiendo la felicidad recorrerla.
―Siempre he sido tuya, Naruto. Desde el primer día. ―Y Naruto no pudo menos que darle la razón.
Porque él también había sido suyo. Desde el día en que su dulce voz lo había cautivado aun sin siquiera conocerla.
Desde entonces, no había existido ni existiría nadie más.
Solo Hinata. Su dulce, hermosa y sexy omega Hinata.
Fin Excitante
Ea, pues eso. Uno más que, repito: espero que, a pesar de lo breve, os haya gustado xD.
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Lectores, sí.
Acosadores, no.
Gracias.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
