¡YAHOI! Pues el que os debía de ayer.
Sé que aún os debo el de hoy + el NH Month. Pero, sintiéndolo mucho, hoy no va a poder ser.
Me sabe fatal haceros esto, sobre todo porque yo misma me metí en esto y prometí que subiría capítulos diarios. Pero os juro por Dios que ya no puedo ni con mi alma.
Mañana libro, así que prometo ponerme al día. Desde que me levante hasta que alguien le prenda fuego a la casa (?) me pondré a escribir y ya iremos al día otra vez. Prometido.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Prompt de hoy: parche.
Hora de publicación: 1:34. Hora peninsular española.
10. Delicada
Hinata se despertó al día siguiente con una mueca. Sentía adolorida la zona izquierda del cuello y el cuerpo muy cansado, cómo si hubiese corrido una maratón la noche anterior. Se llevó la mano a la zona que le molestaba, solo para encontrarse que la tenía cubierta con algo que parecía esparadrapo o una gasa.
Confusa, se incorporó, tratando de aclarar su mente. Cuando sus recuerdos regresaron un furioso sonrojo adornó sus mejillas. Se llevó las manos a la cara, sintiéndola caliente a más no poder.
Al fin había pasado. Naruto y ella se habían vinculado. Oficialmente.
La puerta del dormitorio se abrió en ese momento y levantó la cabeza, para ver a un sonriente Naruto entrar con una bandeja en las manos. Se dirigió a su lado de la cama y dejó la bandeja encima de la mesilla de noche.
―¡Buenos días, dormilona! ¿Qué tal estás?―preguntó él, sentándose a su lado en el colchón. Hinata se sintió cohibida y asintió, bajando la cabeza, como dando a entender que se encontraba bien―. Te he hecho el desayuno'ttebayo. Espera, deja que te ayude… ―Naruto le colocó un par de almohadas detrás de la espalda. Hinata se acomodó lo mejor que pudo―. No sabía lo que te apetecería, así que he hecho tostadas, una tortilla, huevos, beicon y he picado algo de fruta, por si querías algo más ligero.
HInata no pudo evitar sonreír con ternura ante el gesto.
―Gracias. Es fantástico. ―Naruto sonrió y la besó en la frente.
―Solo lo mejor para mi chica'ttebayo. ―Hinata se sonrojó ante la elusión, pero algo dentro de ella le recordó que eso ahora era cierto. Al cien por cien―. Si quieres, podemos descansar por hoy. Voy a tener quince días libres para nuestra luna de miel, así que… no hay prisa'ttebayo. ―Hinata dio un sorbo a su café y mordisqueó una tostada.
―Hum… Y-yo… n-no quiero que nos -estamos vinculados. Somos una pareja consolidada y nadie puede reprocharnos nada. ―Naruto suspiró al oírla.
―Lo sé. Pero también sé que algunos no veían bien nuestra unión. No quiero forzarte ni exponerte a nada que te haga sentir mal. – Hinata sonrió con ternura al oírlo.
―Eres Naruto-kun. Por preocuparte. ―Él amplió su sonrisa.
―Eh, es lo menos que puedo hacer coomo tu alfa'ttebayo. ―Hinata sintió una sensación aposentarse en su estómago.
Era cierto, ahora era su alfa. Y ella su omega. Estaban unidos.
Verdaderamente unidos.
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―¿Seguro que te encuentras bien''ttebayo?―Hinata le sonrió y asintió. Por enésima vez.
―Sí, Naruto-kun. Estoy bien. ―Él frunció el ceño―Por enésima vez―pero no insistió más. De momento.
Habían salido porque Hinata había dicho que se encontraba bien y que le apetecía ir a comer fuera, por los alrededores de su apartamento. No habían explorado mucho desde que vivían juntos porque el trabajo de él tampoco lo permitía.
Pero ahora que tenía varios días de vacaciones la cosa cambiaría.
Después de dar una vuelta escogieron un pequeño restaurante familiar. Estaba lleno hasta los topes, pero encontraron una mesa vacía al lado de una de las ventanas y se apresuraron a sentarse.
―Buenas tardes. ¿Desean algo para beber?―Hinta pidió agua y él un refresco. La joven asintió con una sonrisa y desapareció para regresar con sus bebidas.
Habían ojeado el menú y le pidieron más tiempos para decidir. Ella les dijo que sin problema, que la avisaran cuando supiesen.
―Bueno, ¿qué te apetece?―Hinata se masajeó el cuello inconscientemente con una mano mientras leía la página dedicada a las hamburguesas y los sándwiches.
―Yo cre-creo que pediré una hamburguesa con beicon y queso con patatas fritas y tal vez unos aros de cebolla a mayores. ―Naruto alzó una ceja pero no dijo nada.
―Yo un plato combinado número siete'ttebayo. ―avisaron a la camarera que volvió rauda para apuntar su pedido.
Cuando se marchó nuevamente, Hinata volvió a frotarse el cuello. Naruto suspiró.
―Te dije que podíamos haber pedido algo en casa. ¿Aún te duele, verdad?―Ella enrojeció.
―So-solo es una leve molestia. Además, me apetecía salir. ―Naruto suspiró. Era una cabezota.
Al rato les sirvieron la comida y la camarera les sonrió al depositar la comanda ante ellos.
―Qué aproveche. ―Se incorporó y luego hacia Hinata, con una enorme sonrisa―. Oh, y felicidades. ―Hinata pestañeó para luego sonrojarse y asentir.
―Gra-gracias.
―Gracias'ttebayo―dijo Naruto, inflando el pecho con orgullo. La camarera soltó una risita y finalmente se fue, dejándolos a solas.
Empezaron a comer en silencio. Naruto miraba preocupado para los movimientos lentos y delicados de Hinata. Porque todo en ella era delicado, dulce y pausado. Pero a pesar de todo eso, que contrastaba con su manera de ser hiperactiva, basta e impaciente, no podía amarla más.
―Mmm… Qué rico―murmuró Hinata, mientras daba buena cuenta de su plato. Naruto sonrió. Amaba cuando conseguía pillarla en actitudes tan sueltas como esa, dónde, sin tener que preocuparse por el qué dirán o porque alguien se les echase encima, se comportaba más como una joven y menos como una ratita asustada.
Terminaron de comer. No pidieron postre porque Hinata se sentía un poco cansada. Así que Naruto decidió que lo mejor sería irse para casa enseguida. Pidieron la cuenta y, asegurándose en todo momento de que Hinata se encontraba bien, pagó y se levantaron de la mesa.
Hinata se dio cuenta de que la gente la miraba cuando pasaba por entre las mesas. No pudo evitar que un gran sonrojo se le apareciera en las mejillas. Algunos sonreían y otros torcían el gesto al ver el parche, pero eso a ella no le importaba. Ya no.
Era la prueba indiscutible de que su alfa la había reclamado. Y no iba a disculparse por ello ni a esconderlo como si le diese vergüenza. Así que alzó la cabeza y se dijo que el resto del mundo podía irse a tomar viento.
Llegaron a casa y lo primero que hizo Naruto fue guiarla a la habitación y de ahí al cuarto de baño. La ayudó a desvestirse con mucho mimo y le pidió disculpas con la mirada antes de levantar el esparadrapo que mantenía la gasa en su lugar.
Hinata soltó un gemido al sentir el tirón en la herida. Naruto, preocupado, comprobó que estuviese curando bien. Había seguido todas y cada una de las instrucciones que Sakura le había dado para el cuidado.
Le quitó la gasa sucia y mojó una limpia en agua oxigenada, pasándola suavemente por la marca. Hinata sintió que le escocía un poco pero no soltó ni un quejido. No quería que Naruto se sintiese peor de lo que ya se sentía.
Una vez que la herida estuvo limpia, cogió otra gasa nueva y la mojó en yodo. La presionó contra la zona de la mordida y la mantuvo así unos instantes. Luego la separó, volvió a limpiar los restos con agua oxigenada y luego secó. Finalmente, colocó gasas nuevas y las sujetó con esparadrapo. Miró con algo de culpabilidad para Hinata, quien le sonrió, de forma tranquilizadora.
―Estoy bien―le dijo ella, en tono suave. Naruto suspiró.
―Aunque te doliera, no me lo dirías, ¿verdad?―Hinata le sonrió, medio en broma.
―Pu-puede que sí. ―Naruto rio y Hinata sintió que todo su ser se derretía. Dios, se sentía tan bien ser su pareja…
En un impulso, lo abrazó y se acurrucó en su pecho. Naruto la abrazó de vuelta y apoyó la mejilla contra su cabeza, suspirando.
―Hinata―ella levantó la cabeza para mirarlo―. Te amo. ―La joven abrió los ojos, sorprendida, para luego sonreír con lágrimas en los ojos y besarlo suavemente en los labios.
―Y-yo también te amo. ―Naruto sonrió y esta vez fue él el que la besó.
A partir de ahora, se encargaría de repetirle esas palabras todos los días.
Cada día.
Durante el resto de su vida.
Fin Delicada
Ahí queda. Con vuestro permiso, me voy a dormir. Que no aguanto más ya del cansancio...
¿Me dejáis un review? Porque, ya sabéis:
Un review equivale a una sonrisa.
*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una tete y salir corriendo.
Lectores, sí.
Acosadores, no.
Gracias.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
