¡YAHOI! El de ayer. Sé que vuelvo a ir con retraso con las publicaciones. Pido mil perdones. El día de navidad, que es el siguiente día que no trabajo, me pondré al día nuevamente. No prometo hacerlo antes porque ahora me toca trabajar todos los días de la semana, domingos incluidos.
Así que disculpadme por llevar retraso. Pero de que la termino a tiempo, la termino. Vamos si la termino.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Prompt de hoy: gargantilla.
Hora de publicación: 23:43. Hora peninsular española.
¡Espero que os guste!
15. Elegante
Hinata llegó al restaurante y esperó a que el metre la atendiese. Algunas personas se la quedaban mirando, reconociéndola, quizá, por las fotografías que recientemente se publicaban de ella y de Naruto en las revistas. Las miradas iban desde la aprobación, pasando por la admiración hasta el recelo y el disgusto. Hinata ya no se lo tomaba a mal, entendía que no podía caer bien a todos, así que intentaba que no le afectase.
El metre llegó y ella le indicó que venía a comer con Sakura Uchiha, Ino Yamanaka y Temari Nara. El metre se puso recto enseguida y asintió, deshaciéndose en elogios y en reverencias hacia ella.
―Por aquí, señora Uzumaki. Sígame, cuidado, yo la guío… ―Hinata se contuvo de sonreír. Le hacía gracia que de pronto mucha gente quisiera deshacerse en halagos hacia una simple omega como ella. Suponía que era por Naruto. Su esposo inspiraba miedo y respeto a partes iguales, así como simpatía.
Sonrió a sus amigas en cuanto las vio, ya sentadas a la mesa. Se levantaron para recibirla con efusivos besos y abrazos.
―¡Hinata, qué alegría! ¡Estás preciosa!
―La vinculación te está sentando muy bien.
―Espero que Naruto te esté tratando como una reina. Dime si no es así. Le romperé las piernas por ti.
―Tú siempre tan violenta, frentona.
―Solo me preocupo por mi amiga, cerda. ―Hinata correspondió a los saludos de rigor y luego se sentó, suspirando.
―¿Te encuentras bien?―Ella asintió, colocando el bolso y la chaqueta colgados del respaldo de la silla.
―Sí, sí, es solo que aún estoy asimilando todo lo que ha ocurrido en los últimos meses. Es… abrumador.
―Lo sé. Cuando Sasuke y yo formalizamos por fin nuestro vínculo fue como si ya hubiese cumplido todos mis sueños. Me sentí flotar en una nube durante mucho tiempo. Luego vienen los desencantos. No te apures. ―Hinata rio mientras las demás asentían a las palabras de Sakura.
―Aunque estoy segura de que aprenderás a amar esos pequeños defectos.
―Ino, no le des falsas esperanzas. Que Sai sea un rarito no tiene nada que ver.
―No es rarito. Es… peculiar. ―Sakura y Temari pusieron los ojos en blanco.
―Sí, claro… ¿Qué me dices de aquella vez que te compró una cuerda a modo de gargantilla?―Ino bufó.
―Eso solo fue una pequeña broma privada entre nosotros. Que tú no la entendieras no tiene nada que ver. Además, no todos podemos permitirnos diamantes y esmeraldas, frentona. ―Sakura irguió el cuello, mostrando así la gargantilla con pequeños rubíes que se había puesto esa mañana.
―Lo que te pasa es que tienes una envidia que te mueres. ―Ino resopló de nuevo, pero no negó ni afirmó nada.
―¿Qué más dará? Lo importante es que te lo regale tu pareja, ¿no? Y ya está―dijo Temari, cruzándose de brazos. Hinata asintió, llevándose una mano a su propia gargantilla.
―Cre-creo que… mientras venga de Naruto, cualquier regalo me gustará. ―Todas giraron la cabeza hacia ella, de pronto sonrientes.
―Oh, sí, ya lo sabemos. Especialmente cuando te hace regalos tan espléndidos. Dinos, Hinata, ¿de cuántos quilates es ese pedazo de pedrusco que llevas pegado al cuello?―La joven se sonrojó y bajó la cabeza. Temari suspiró.
―Dejad de asustarla.
―No la asustamos. Solo queremos saber cuánto le costó ese regalo a Naruto. Para saber si Sai se lo puede permitir o no… ―Temari suspiró como diciendo que Ino no tenía remedio.
―Venga, ya está bien. Qué más dará lo que cueste o los quilates que tenga. Lo importante es que Naruto mima a Hinata como se merece. Punto. ―Hinata se sonrojó todavía más ante aquellas palabras, porque eran tan ciertas como que el cielo era azul o la hierba verde.
Un camarero vino a atenderlas en ese momento y la conversación cambió, derivando hacia otros temas como la comida o los planes que tenían para esa tarde.
Naruto terminó de leer el último artículo de la prensa del corazón que Shikamaru le había esa mañana. Habían aparecido páginas llenas hablando sobre la salida en el día de ayer de Hinata en su salida a comer con las chicas. Aparte de que ellas la habían recibido desde el primer día con los brazos abiertos, al fin habían dejado de vilipendiarla en la prensa amarilla.
Ahora, si bien no todo eran elogios, al menos ya no la insultaban ni decían que era muy poca cosa para alguien como él. Poco a poco, Hinata los había ido conquistando a todos, con su forma afable y cariñosa de ser.
Echó una ojeada a uno de esos artículos, que alababan desde su elección de vestuario para una sencilla comida informal con otras omegas hasta su forma de andar―elegante y orgullosa―hasta los complementos escogidos. Sonrió cuando dedicaban casi todo un párrafo a describir la gargantilla que había decidido ponerse aquel día.
Aquella en concreto había sido un regalo suyo. Una fina pieza de platino que constaba de varios hilos finos con pequeños diamantes y que al final tenían uno más grande tallado en forma de estrella.
Se lo había comprado como regalo de aniversario, por el día en que se habían conocido. No habían tenido una relación como tal, como era la costumbre, así que Naruto había establecido una fecha en concreto para celebrar uno de los tantos aniversarios que él se había inventado con el fin de poder consentir aún más a su preciosa omega.
Quería que no le faltase de nada, que tuviese todo lo que ella quisiera. Incluso la luna le bajaría si pudiera.
Sonrió una última vez, cerrando la revista.
Tal vez… pasaría por la joyería de nuevo. Solo por el placer de comprarle cualquier chorrada.
Amaba verla feliz. Y si ella era feliz, nada más importaba.
Fin Elegante
Pues eso, un capítulo más pa la saca.
¿Me dejáis un review? Porque, ya sabéis:
Un review equivale a una sonrisa.
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Lectores, sí.
Acosadores, no.
Gracias.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
