ENCUENTRO DEL MAS ALLA… COMO LA CANCIÓN.

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Al regresar a casa con un Hans desmayado por el fuerte impacto que sufrió, el aparente cobrizo en tanto entra a la residencia en la que se hospeda y vive, no puede evitar escuchar repentinamente una especie de discusión entre el viejo y la jovencita platinada.

– Debería hacer algo usted, no es más que un maldito loco y holgazán igual que ese señor tonto e idiota de Hansel– dice Elsa, después de que su voz se escucha molesta y negándose a continuar viviendo con todos en su casa.

Declinando y rechazando la vida que tiene la misma joven, en ese instante el viejo quien la intenta hacer que se modere en la pequeña conversación que tienen, le dice – Cuida tu vocabulario, niña. Si Hansel te escucha, créeme te arrepentirás–.

Habiendo escuchado a Elsa, el mencionado y aparente pelirrojo sin más que hacer, abre la puerta y ante eso, entra con Hans en sus brazos, como si fuera un costal.

Ignorando las advertencias del viejo, de que cuide su boca, Elsa le dice en tono de burla – Ay sí. ¿Qué me dirá ese viejo mequetrefe con cara de palurdo, igual que Hans–.

Cruzándose de brazos y mofándose engreídamente de que el hombre no está, Elsa es sorprendida por Hansel quien se aclara la garganta, en tanto arroja como costal al suelo a Hans – Mucho…–.

Asustada al verlo y temerosa al instante de que Hansel la vaya a regañar, la joven le intenta explicar todo, sin lograr convencerlo al hombre – Eh…–.

Mirándola fijamente y con un semblante sumamente molesto, Hansel la interrumpe y se le acerca para intimidarla, en tanto le ordena que se retire – No. Vete de aquí o no queras saber que se siente una llamada de atención–.

Caminando algo petrificada y temblando por el miedo, Elsa intenta retirarse, pero al instante Hansel desesperado de no quererla ver ahí, le grita que se marche rápido – ¡Pero ya, mocosa barata!– ante eso, golpea su pierna el aparente pelirrojo, lo cual provoca que la chica se salga corriendo en dirección a su habitación.

Observando la tan osada escena de miedo que tiene la chica, el viejo por unos cuantos segundos suspira, pero no se da cuenta de que el aparente pelirrojo no lo quiere tampoco a él.

Por ello, Hansel le dice también de manera autoritaria y dura – Tú también, viejo. No quiero ver tu apestoso culo aquí–.

Asintiendo sobre su fatídica y propia presencia, el susodicho viejo regordete, al final termina dándose una vuelta y también se termina retirando del lugar.

Cansado y fatigado de todo lo que fue el día, y de mantenerlos a raya a todos, Hansel al final de esa noche suspira profundamente, mientras niega levemente e innumerables veces – Estos idiotas… Será mejor que yo vaya al Lucky's Cat, mañana. Menuda mierda…– declara mientras carga a Hans y lo lleva de vuelta a su habitación, y posteriormente preparándose para el día siguiente.

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Al día siguiente y siendo muy temprano, les indica a los chicos que se preparen para las clases de las semanas posteriores, por ello, los termina dejando en casa, en tanto él se dirige a su negocio para controlarlo y manejarlo de manera pertinente.

Al llegar a su negocio, y caminando rápidamente unos cuantos pasos al interior, no puede evitar solicitarle un café a la joven morena de Tiana, la cual está preparándoles algo de comida en la barra a algunos cuantos clientes – Eh, Tiana. Un cafecito–.

Mientras se acerca para sentarse en un taburete vacío, un inconforme Tadashi Hamada y dueño también del lugar, se le acerca y lo encara, en tanto lo estampa contra la pared – Tiana, no le sirvas a esta sabandija de mierda, nada, ¡Tiene dos caras, señor Hansel! ¡Su linda cara falsa y sus calzones! Los inspectores, ¡Se están riendo de nosotros!–.

Habiéndole ordenado a la joven morena que no lo atienda, y habiéndole dicho sobre el continuó problema de los inspectores, Tadashi junto a sus amigos, Fred, Wasabi, Honey Lemon, Gogo Tomago y su hermano Hiro, logran someter con algo de facilidad al corpulento y sumamente fuerte cobrizo.

Estando contra la pared, rápidamente, Hansel no duda en preguntarles mientras está comenzando a molestarse sobre la forma en la que lo mantienen aprisionado – Está bien, está bien. ¿Qué problema hay?–.

Mirándose mutuamente los chicos y habiéndose enterado de todos los conflictos, gracias a sus amigos, Tadashi le dice a Hansel mientras lo mira cara a cara y contra la pared – Se están riendo de nuestro negocio. ¡De nosotros! ¡Están haciendo lo que quieren!–.

Negando de manera imperceptible con sus pupilas, Hansel le responde que no es así – Nadie hace lo que quiere, Tadashi–.

Ante su comentario del aparente pelirrojo, y no encontrándole lógica a este, el chico de cabello azabache y asiático, le pregunta de manera inquieta – ¿Qué?–.

Tratando de aclararle todo lo que ha estado pasando, y estando un tanto molesto e incómodo en como lo aprisionan contra la pared, Hansel no puede evitar interrogarlo con inquietud – ¿Quieres que alguien se ocupe del asunto? Puedo manejarlo. Sé que somos los dueños técnicamente y todo eso, pero esto es un negocio– agrega mientras se intenta zafar del agarre de parte de los chicos – Lo manejare todo, tranquilízate–.

Negándose rotundamente y no creyéndole para nada, el chico asiático, decide un poco convencido darle la orden a sus compinches de que lo suelten, en tanto le dice – Hansel. Es un hombre falso. Un tío de los negocios, mentiroso. Estos inspectores y los problemas que tenemos, tienen un cargamento de productos de las demás tiendas y competencias. Se aproximan por aquí y con mercancía de buena calidad. Los agarra y acaba con ellos. No los mate–.

Algo sorprendido después de que lo aprisionaron, Hansel le termina comentando mientras se sacude y acomoda su vestimenta – Creo que prefiero el dinero a que me mezas en tus rodillas, Tadashi Hamada–.

Mientras se miran mutuamente y con un semblante de intriga, Hansel se retira rápidamente del lugar, para cumplir con el trabajo.

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Al salir afuera del sitio y dirigiéndose a la parte trasera del local, la joven Gogo Tomago y el sumamente intelectual, Hiro Hamada, lo terminan esperando con una furgoneta para el posterior ataque a una de las furgonetas de los hombres de la agencia de limpieza.

Al verlos y negando que lo quieran ayudar, les dice algo avergonzado y mientras rueda los ojos de forma espontánea e incómoda – Ustedes, oh no… ¿están preparados?–.

Masticando su gran goma de mascar, la joven Gogo, y estando coqueteando con su amigo, Hiro, le informa que están listos – Sí, Hansel. Tienes que apuntar bien, la camioneta no sirve llena de agujeros, ¿eh?– en eso, le entrega un rifle láser para hacerle un poco de dañó al vehículo de la agencia de limpieza.

Rodando nuevamente los ojos y tratando de excusarse mentalmente, Hansel entra a la furgoneta, en tanto con ayuda de Hiro, prepara el arma, y mientras la joven pelinegra y asiática comienza a manejar el vehículo.

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Logrando avistar la furgoneta de la agencia de limpieza, rápidamente Hansel se posiciona para usar el arma experimental de Hiro.

Mientras los conductores de la agencia no se dan cuenta de lo que sucede y teniendo detrás a la furgoneta donde está Hansel, Hiro y Gogo, los conductores de la agencia pasan por alto lo que sucede detrás.

Atrás del vehículo, Hansel logra hacerles un gran hueco por el cual debe saltar y extraer la mercancía que la agencia confiscó.

Por un momento, volteando a ver lo que sucede, uno de los conductores se da cuenta del percance y alerta a su compañero conductor – Eh... oh... ¡nos atacan!–.

Intentando ambos defenderse mientras Hansel les roba, terminan estancándose contra un árbol, debido a la distracción que tienen por el camino.

Consiguiendo la mercancía y teniéndola bajo su poder una pequeña parte, deciden bajar del vehículo y acercarse al vehículo accidentado.

Rápidamente y en contrarreloj, los tres terminan robando más de lo que hay en el vehículo accidentado.

Con la mercancía ya completa, emprenden el rumbo de vuelta al restaurante.

Escondiendo la furgoneta y pasando desapercibidos sin que nadie sospeché.

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Estando nuevamente en el restaurante y habiendo concluido con el trabajo, Hansel no duda en sacar su teléfono y llamar a Tadashi – Está hecho– esperando unos cuantos segundos, el chico le contesta con – Muy bien. Creo que dormiré más tranquilo, está noche–.

Sin más que decir, Hansel finaliza la llamada.

Teniendo que prepararse para otros asuntos o quejas a partir de ese momento.

Terminando así este capítulo.

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Cambios BETA:

Hola lector, nuevamente.

Había pasado mucho tiempo desde que actualice está sección.

Si fui malvado al dedicarle tiempo solo a mi fic estrella Vamos todos juntos compañeros, pero ahora como compensación les traigo 4 capítulos de este fic.

Cambios, no hablemos de ellos, después de la última actualización, trataré de traer algo más sencillo, aunque no prometo nada.

Sin más, me despido.

Tengo un pequeño fic sorpresa para las chicas Helsa (creían que las había olvidado, claro que no, aunque si no les gusta esa sorpresa, probablemente sean unas O'Driscoll (Es broma)

Ahora sí, nos leemos pronto y hasta pronto.