—How to be a heartbreaker. Boys they like the look of danger. We'll get him falling for a stranger. A player, singing I lo-lo-love you. At least I think I do —cantaron todos a coro hasta casi quedar afónicos.
Aquella canción le hacía ponerse de buenas, aunque un bonus en ese instante era tener a ese sensual Alpha moreno recorriendo su cuerpo a la par que bebían tequila. Los resultados habían llegado esa tarde y tenía que celebrar, había terminado yendo de nuevo a aquel bar famoso donde los rookies habían estado antes, pero esta vez con Mila, Georgi y Otabek.
Por medio segundo temió encontrarse con los demonios, aunque después se dedicó a stalkearlos por toda red social que tuvieran, al parecer las chicas estaban en una pijamada y Sairaorg metido en el gimnasio de la universidad entrenando —sus suculentos— músculos.
El Alpha suspiró él nombre del chico que lo había acompañado, él le sonrió y le dedicó una mirada al Omega y le guiñó un ojo, esperaba que le entendiera y se fuera directo a un lugar privado.
—Nos vemos grandote —palmeó uno de sus hombros y dio la vuelta para salir de la pista de baile.
Regreso a su mesa media olvidada porque Georgi andaba por allí coqueteando con la próxima musa para sus decepciones amorosas, un mesero se acercó a él con un copa, pero el negó, sin embargo el chico señaló a la barra donde se encontró con Vali. Tomó la copa y la dejó en su mesa, aún no la bebería, no quería terminar noqueado por el alcohol.
"Trágame tierra, se supone que ninguno de ellos estaría aquí" su conciencia se carcajeo vilmente recordándole con malicia que hasta hacia menos de un mes movió cielo, mar y tierra para encontrarse con aquellos demonios.
—Parece que celebras de buena manera el resultado de los exámenes —no quería asustarse, pero las heladas palabras del Príncipe Demoníaco no podían causar otro efecto más que ese en él.
—Entre otras cosas —mencionó sin despegar la vista del par que hacia mucho había unido.
—Pareces tener un don.
—¿Unir parejas? —el demonio simplemente tragó duro y asintió—. No soy un gurú romántico o algo así, solo observo.
—¿Qué hay de ti? Alguna vez has intentado buscar tu propia pareja —el chico soltó una risa sarcástica, tenía el don para unir personas, no para ser feliz..
—Eso no pasa conmigo, a lo mucho podría conseguirme un sugar daddy, ser lo que mi familia juró en lo que me convertiría, una puta o una incubadora de bebés.
—No eres eso.
Le sorprendía el cambio del Alpha, aún tenía esa postura de aristócrata estirado, pero sus palabras se habían llenado de otra clase de sentimiento, uno que distaba mucho de ser lo que los demás Alphas demostrarían.
—¡Por supuesto que no! Por ahora me declaro mejor que tú —en ese instante se mordió la lengua, hacer que eso con un Alpha solo presagiaba una paliza, sin embargo, el Príncipe se rio.
—Así parece ser. Todos en el inframundo desean que se mantenga así, yo también espero que sea así —debía admitir que para ese instante ya estaba viendo todo en color rosa, el príncipe estaba teniendo puntos para considerarlo como un buen chico—. Y dime, ¿Quiénes son tus próximas víctimas?
&Ah~ podría ser Georgi, pero le quitaría su inspiración para la siguiente temporada, Mila, ¡cielos! Ella no necesita un intermediario para ligar, además creo que ya conoció a alguien; Beka, pues Yuri me mataría se le consigo pareja.
—¿Beka?
—Hum, si, Otabek, el... el DJ —Vali miró interesado al humano Omega, contrario de lo que parecía, sus amistades eran mas... recatadas, no como CaoCao.
—¿Quieres bailar? —sonrió ante el gesto y asintió.
—Sería un placer —respondió coqueto y bebió de un trago su bebida.
¿En qué momento de su vida la mezcla de alcohol, bailes sensuales y un sexy Alpha de primer nivel iba a resultar bien? Bueno su Omega interno estaba seguro que se trataba de la mejor cosa que había hecho en su corta vida, pero él no estaba realmente seguro de aquello.
No supo en qué momento paso, pero cuando lo sintió, Vali devoraba con locura y vehemencia sus labios y él... por sus ancestros él estaba derritiéndose entre sus brazos, gimiendo por más, haciendo desaparecer sus ropas...
Siendo una ramera.
Dos días y ni rastro de Issei, los rusos y el kasajo habían recorrido todo el club y hasta alzado cada centímetro de la alfombra con tal de buscar al Omega japonés, pero lo único que había quedado de él era el olor a almíbar propio de su celo, Yuuri estaba a nada de llamar hasta a la guarda nacional porque su pequeño primo no aparecía, porque cuando se enteraran los padres del chico estarían muertos y porque su celo no debía llegar hasta dentro de tres meses y él ya estaba vaticinando lo peor.
Nada en la residencia Katsuki estaba marchando bien, e incluso Víctor estaba a nada de hacer un par de llamadas cuando ese día al caer la noche el timbre sonó. Víctor y Yurio trataban de calmar al Omega japonés, por lo que el ruso mayor fue el encargado de abrir la puerta.
—Buenas... ¿Vitenka?
—¿Grayfia? Es decir... Lady Lucifer —algo realmente malo había pasado, como para que la esposa de Lucifer estuviera allí en la puerta del apartamento de su prometido.
—Yo... ¿Acaso esta no es la casa de Yuuri Katsuki?
—Si... si, él, yo, él, él es mi pareja, ¿Qué ha pasado? —se hizo a un lado dejando entrar a la demonio, aunque ella no dijo ni una palabra hasta estar frente a Yuuri, ella suspiró y luego tomó aire.
—Lamento presentarme de manera tan precipitada, Joven Katsuki —miró a Víctor, como preguntándole por qué seguía llamándolo por su apellido de soltero—, sin embargo, yo, yo tengo que presentarme a pedir perdón en nombre de mi hijo, él y el jovencito Issei...
—¡Por los ancestros! ¡Issei está bien! —ella como Omega podía sentir la ansiedad de japonés como si fuera la suya propia, pero tenía que mantenerse con ese temple de acero que le caracterizaba.
—Si, ellos están bien, pero...
Nunca en su vida había despertado tan satisfecho después de su celo, normalmente era tormentosos y lo dejaban completamente agotado, por lo que se tomaba un día más para dormir y reponer fuerzas; aunque esta vez se sentía muy diferente, vivaz y... adolorido. Rodó en la cama dispuesto a levantarse y tomar una ducha, quizá después bajaría a desayunar con Yuuri y los dos rusos extravagantes que se negaban a dejar el apartamento cuando alguno se encontraba en celo.
Finalmente abrió los ojos y el alma se le fue a los pies. No era su habitación, joder hasta creía que no era no su casa. Empezó a hiperventilar, su ropa estaba tirada por el suelo de la habitación, acompañada de un conjunto más, que desde donde se encontraba podía notar que era muy cara.
Temía voltear a sus espaldas y encontrarse con el peor error de su vida, ¡hasta sus ancestros iban a asesinar! Y aunque no hubiera sido con un completo desconocido, no podía simplemente levantarse e irse, aunque sí podía y debía de hacerlo, no podía quedarse. ¿Cuánto tiempo había pasado?
Se intentó levantar y fue un esfuerzo terrible, su cadera dolía mucho. ¿Qué desgracia había hecho?
—¡Dios! ¿Qué hice? —alguien se quejó a sus espaldas. Joder, joder, ¡joder! Aún estaba allí.
—Omega...
Gimió, no era posible que el Alpha detrás de él se despertara antes de que él, no podía hacerlo. Lo único que podía alcanzar sin necesidad de levantarse era su suéter blanco con rayas azules, suavecito y que lo hacía ver cool, sonrió agradecido y suspiró.
La sangre se le fue a los pies.
—¡Mierda!
28-01-2020
