—¿Ya lo viste?
Ojalá pudiera hacer lo que en Rusia y no solo tener que rechinar los dientes deseando matar a todos en el lugar, aunque inexplicablemente en aquel grupo no entraba el Alpha de su hermana, ¿Tendría algo malo en la cabeza? En fin, ese no era él asunto, ¿no podrían dejarlo en paz? Solo era ropa ¡maldita sea!
—Su padre debería de castigarlo, como que aparece, así como... forastero.
¿Qué no ya era un forastero? Porque él no podía contar la linda historia de su primo, no, él había huido de Japón y le había casi implorado a Yuuri que lo recogiera en Vladivostok, que lo ayudara pues ya estaba harto de lo que pasaba en Kuoh, de la asquerosa forma en que lo veían y en la que ya estaban listos para ir por su cuello, ahora que lo pensaba lo único que se narraría de él en un futuro iría directamente al hecho que murió de forma arrogante por no aceptar el lazo con su Alpha.
El aroma a petricor y sándalo inundó sus fosas nasales mosqueándolo por completo, podría jurar que era el jodido Alpha, pero negó, estaba en el inframundo, ¿No?
«No.»
¡No! ¿Y qué mierda hacía allí entonces?
Se levantó alterado y casi corrió al portón de la casa, estaba seguro que su Alpha estaba allí, y él debía... no debía, no tenía por qué. Se detuvo en medio del jardín —donde habían decorado y se estaba llevando a cabo la fiesta de compromiso—, ¿por qué tenía que alterarse tanto por ese idiota?
Estaba tan distraído tratando de luchar en contra de su instinto que no se dio cuenta del momento en el que un Alpha de pueblo de acercó a él y le tomo por el cuello. En otras condiciones estaría temiendo, pero hoy no, no podía perder nada más. El Alpha arrancó salvajemente la dupatta de su cuello dispuesto a enterrarle los colmillos, pero terminó lanzándolo al suelo y escupiéndole.
—Así que esa era la razón de que estuvieras vestido como forastero... ramera de mierda.
«¿A que Dios le tengo que rezar para tener más paciencia?» pensó mientras rechinaba los dientes e intentaba levantarse, le ardía la garganta a causa de la forma en que el idiota lo había tomado y estaba seguro que también había dejado las asquerosa marcas de sus manos en su cuello pues le ardía.
«Lo lamento por ti, pero a ninguno. Déjate llevar por tu instinto, pues ahora eres la pareja de un descendiente de Lucifer» una risa ácida se paseó por sus labios y sin pena se irguió frente al Alpha, a quién después reconoció como el dueño de un estudio fotográfico del pueblo, cómo él también le escupió a la cara y con una inmensa sonrisa le contestó:
—¿Ramera? —saboreo entre sus labios aquella palabra, se había criticado por aquello los últimos tres días, pero esa mañana también se había dicho que, al menos ese día, de jactaría de su estatus—. Quizá, pero no de un mediocre como tú —miró la mano del hombre donde aún yacía la dupatta de seda azul y se la arrebató. Dio la media vuelta y caminó altivo hasta el portón, donde el aroma de su Alpha de intensificó, probablemente ya estaba allí.
A parte de él, el aroma a cacao —de su hermana— y menta (imaginaba que era de su pareja) lo inundó, volteó a ver antes de abrir y se encontró con la pareja.
—¿Tienes invitados? —preguntó ella, Asia solía ser más discreta, pero siempre daba en el punto.
—Algo así.
No dijo nada más y la ignoró tanto a ella como a su prometido y simplemente abrió un poco la puerta para encarar al sujeto, lo que jamás se espero fue encontrárselo junto con sus padres y Rias, a quién ni siquiera le pudo aguantar la mirada. Luego fue Vali quién se quedó viendo con ira a su cuello donde habían quedado las marcas rojizas de la mano del aquel bruto Alpha.
—No se te ocurra nunca bajar la mirada ante alguien de nuevo —fue Vali quien rompió el incómodo silencio—, te guste o no ahora eres mi pareja, y nadie debe de mancillarte.
—A ti te es fácil decir eso porque eres un Alpha —un ruido de disgusto salió de los labios de Vali.
—Si, probablemente, pero tú no eres un humano común, de lo contrario no habrías entrado en la UL'ED —Issei frunció los labios. Sí, comprendía aquello, pero eso no eliminaba la impotencia ni la esterexis que le causaban los constantes ataques a su persona que había experimentado en esas dos escuetas horas que llevaba en Japón, deseaba con todo su ser golpear algo antes de que explotara de la ira y terminara asesinando a alguien—. Comprendo que yo...
—No tiene que ver con tu presencia aquí, se trata de todo el jodido pueblo que no hacen más que tratarme como una puta —grito con rabia, y ahora todo cobraba sentido en la mente de Vali, las palabras que le dedicó aquella noche en la fiesta, dichas con tanta tranquilidad, pero fuego en los ojos, ¡Oh Satán! Y el solamente portándose como una mierda, aún así sonrió y con cuidado tomó una de sus manos entre la suya.
—Pues de ahora en más tendrán que respetarte como un futuro Rey de Inframundo, pues eres mi pareja y quién se atreva a tratarte como menos será castigado por mí, pequeño aadoo.
En condiciones normales, a pesar de odiar a Vali por marcarlo sin su consentimiento habría sonreído un poco y habría soltado uno de esos comentarios agrios, pero no eran condiciones normales y él aún seguía ardiendo en rabia por la forma en que lo habían tratado. ¿Y si no estuviera marcado lo hubiera marcado ese cerdo allí mismo? No lo dudaba, personas como el siempre traían la chequera consigo y un par de cientos de yenes habrían hecho felices a sus asquerosos padres, ahí venía la rabia subiendo por su esófago cuál vómito después de una botella de Smirnoff completa.
Pero no solamente era la sensación de odio, era realmente el reflejo nauseoso, y lo único que alcanzó a hacer fue voltearse y vomitar, no sabía que iba a vomitar pues no había comido nada más que una cantidad insana de té de poleo, sintió una caricia en si espalda y como no quería levantarse alcanzó a notar el sari con estrellas que había notado tenía la madre de Vali.
—Respira, pequeño, respira.
No tenía no idea que estaba reteniendo el aire, aquello solo le había ocurrido en el pasado en medio de crisis de ansiedad provocadas por la pronta llegada de su celo, por el terror que le producía el imaginar que, de la nada y con una pequeña fortuna entre manos, sus padres le entregarían como si nada a algún Alpha.
Vali se acercó a Issei y también le tomó de la mano, contrario de Grayfia, simplemente se quedó allí en silencio, normalmente no sabía cómo confortar a las personas, pero solía quedarse allí, en silencio, con alguna especie de contacto físico. De a poco sentía como él chico, su Omega, le tomaba con más fuerza, por desgracia notaba también el color pálido que se había apoderado de su rostro, notó también el sudor que perlaba su frente de manera terriblemente distinta que había visto en medio del celo, por desgracia también sentía el temblor arrítmico que movía el cuerpo del chico.
El portón se abrió mostrando a la hermana del chico y a su prometido, ella se puso tan pálida como su Omega: —Busca a Víctor y dile que Issei está mal, Yuuri sabrá qué hacer.
El Alpha rubio asintió y entró a la casa con fingida calma nuevamente y poco después él ruso apareció.
—Deberían entrar y saludar, no queremos tragedias —sonrío y a pesar de que era una sonrisa forzada, Vali estaba a punto de protestar, sin embargo Víctor continuó—: aquí no es como en otras partes del mundo, si advertimos al resto de la familia acerca de Issei es probable que incluso lleguen a golpearlo, finjamos como que todo está bien y nos vemos en la mesa, nos encargamos que fuera el lugar más apartado de todos —tomo a Issei por la cintura e hizo que caminara a paso lento con él, luego Dulio y Asia se plantaron frente a Vali y su familia y sonrieron.
—Iremos con mis padre antes y después iremos con Issei —dijo con una sonrisa hacia ellos, para después enfocarse en Vali—, después de todo tenemos mucho de que hablar, ¿no creen?
20-04-2020
