Rated: K+
Parejas: SasuSaku y NaruHina
Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, en cambio la historia sí.
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13 otra vez
Capítulo Seis
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Con la cabeza baja, ambos adolescentes caminaban frente a Hinata y Sakura. Mientras Tsunade iba platicando con Sarada y Boruto.
– No sé como pudo convencerme de hacer esto – se quejó la Uchiha menor, viendo su atuendo, que era el de su padre a los trece.
– Al menos te ves misteriosa y genial. Yo solo me veo como un idiota – argumentó Boruto haciendo una mueca de desagrado.
– ¡Tendré trece años, pero no soy sordo! – volteó el Uzumaki mayor, reclamándole a su hijo.
¿Cómo se atrevía a decirle así? ¡Ese traje era la moda en sus tiempos! ¡Bah! Niños que no saben de lo bueno.
– Naruto-kun, por favor, deja de hacer escándalo, recuerda que no podemos dejar que nadie los vea así – regañó Hinata. Naruto hizo un puchero, cruzándose de brazos.
– Uy, te regañaron – se burló Sasuke, riéndose del minihokage y sus muecas de disgusto.
– También va para ti, Sasuke-kun – Sakura también le llamó la atención al pelinegro –. Manténganse en silencio.
Fue turno de Naruto en señalar con burla al pelinegro, este ultimo solo volteó la cabeza en dirección contraria, cruzándose de brazos.
– No puede ser que mi padre sea tan infantil – renegó Sarada, al ver la pequeña pelea de los de adelante.
Tsunade río por el comentario.
¡Si estos niños supieran!
Llegaron a la casa de los Uzumaki. Una vez dentro, Tsunade sacó dos pequeñas botellas de su abrigo.
Naruto y Sasuke estaban sentados en un sillón, mientras que Hinata y Sakura estaban de pie a un lado de ellos. Boruto y Sarada observaban todo desde la cocina.
– Bien, este antídoto lo hice lo más rápido posible, comprenderán que tendrán algunos efectos secundarios – comenzó a explicar, viéndolos a ambos –. No se preocupen, va a funcionar, se los puedo asegurar. Van a ser treintones de nuevo.
Naruto y Sasuke fruncieron el ceño. Si querían ser adultos de nuevo, pero que lo dijera de esa forma los hacia ver viejos. Sin embargo, se mordieron la lengua para no decir ningún comentario al respecto.
Fue hasta la cocina por dos vasos, vertió el liquido y agregó un poco de agua. Extendió los vasos a Naruto y Sasuke, estos dos se miraron entre sí y asintieron. No tardaron mucho en tomárselo por completo.
Esperaron uno, dos, cinco, diez minutos. Ellos seguían igual.
– ¿Estás segura que hiciste bien el antídoto, oba-chan? – inquirió Naruto al no sentirse diferente en nada.
– Deja de ser tan impaciente – refutó Sasuke, pero, a decir verdad, él también estaba desesperado porque el antídoto no estaba haciéndoles ningún efecto.
– Tsunade-sama, ¿podemos hablar con usted un minuto? – pidió Sakura, alejándose de aquellos dos, yendo por las escaleras junto a Hinata.
Tsunade las siguió.
– ¿Cuánto tiempo debe tardarse el antídoto en contrarrestar el efecto del alcohol? – preguntó Hinata, curiosa.
– No sé que está pasando, se supone que el efecto no tarda más de cinco minutos – explicó Tsunade mordiéndose la uña del pulgar –. Tendré que hacer otro antídoto si ese no resulta.
– Si esta bien. Parece ser que este es un problema serio, la ayudaré en lo que pue-
– ¡No puede ser!
El gritó de Sarada inundó la casa. Las tres mujeres fueron a la sala de nuevo, algo asustadas.
– ¿Qué pasó? – preguntó Sakura.
Sarada solo atinó a señalar donde estaban sentados Naruto y Sasuke. Ellas giraron su vista y no los vieron.
– ¡¿Se volvieron a escapar ese par de bobos?! – cuestionó Tsunade buscándolos con la mirada.
Boruto negó con la cabeza.
– Algo peor.
Hinata y Sakura se miraron entre sí, confundidas. ¿De qué estaban hablando sus hijos? No pudieron preguntar nada, cuando notaron como en el sillón, las ropas de sus esposos se movían.
– ¡Ah! ¿Qué pashó? ¡Me lele la panshita!
Una vocecita hizo que Hinata se tapara la boca con incredulidad.
– Lobe, ¿por qué habas como espúpiro? – Sakura tuvo que voltearse, tapando su cara, evitando mirar lo que estaba frente a sus ojos.
Naruto y Sasuke ya no tenían trece años, no señor. ¡Ahora tenían tres! ¡Qué acaso era esta una maldita broma sádica! Hinata sentía que todo le daba vueltas, y Sakura cerró fuertemente los ojos queriendo despertar de esta pesadilla.
Los ojitos azules de Naruto miraron a su alrededor, miró como todo estaba gigante a comparación de hace un rato. Puso su manito en su barbilla simulando pensar.
– Teme, ¿poqué estás encuerado en mi casa? – sus cejitas se fruncieron, su manita agarró el pelo negro de Sasuke y dio un tirón. El Uchiha se quejó, pero lejos de aventarse a los golpes como hubiera sido, sus ojitos negros se empezaron a llenar de lágrimas.
– ¡Waaah! ¡El lobe me jaló mi cabello! – se quejó llorando, muchas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, con rabia, le dio un manotazo en la espalda al pequeño rubio a su lado, y si, Naruto también comenzó a llorar.
¿Qué mierda estoy haciendo? ¡Deja de llorar! ¡Deja de llorar como un bebé! Sasuke no sabía porque estaba comportándose así, Naruto se tapó la carita y se puso en cuclillas.
Ambos tenían la mente de su yo mayor de treinta años, pero sus cuerpos de tres años reaccionaban muy diferente a como ellos querían.
Hinata y Sakura cargaron en sus brazos a sus bebés. Sintieron tanta ternura al verlos llorando. Dios, les recordaba tanto a sus primogénitos de pequeños.
Sin ninguna explicación, ambos calmaron el llanto al abrazarse de ellas. Enterrando su carita en el cuello.
– Tsunade-sama – llamó Sakura, con los ojos abiertos horrorizada – ¡Estamos peor que en el inicio!
– ¿Se van a quedar así para siempre? – preguntó desesperada Hinata.
La rubia quedó en silencio unos segundos, pensando en qué había salido mal.
– Es un efecto secundario – afirmó.
– ¿Segura?
– La verdad no.
– ¡Tsunade-sama!
– Esta bien, esta bien. Esperemos que eso sea, dejemos pasar unos minutos más para ver qué pasa.
Sakura y Hinata ya no sabían que hacer. Así que lo mejor era esperar otro rato.
– Voy a encontral a Kakachi y lo voy a hacel picalillo – decía el pequeño Sasuke con un pucherito en sus labios, le daba mucha rabia hablar y que su voz sonara de bebé, y lo peor de todo es que no podía decir bien algunas letras.
– Te apoyo, lo voy a hacer suflir musho musho – le segundó Naruto, bostezando, comenzando a sentir sueño, ¿qué es peor que tener trece años? ¡Ah sí! ¡Tener tres!
La vergüenza era infinita, esto era obra de alguien maligno que los odiaba con todo su ser. No podían sentirse más humillados.
Después de un rato, ambos quedaron dormidos en la alfombra, chupándose el dedito pulgar.
Sakura, Hinata y Tsunade estaban sentadas en la cocina observándolos, mientras que Boruto y Sarada les tomaban fotos de todos los ángulos posibles, divirtiéndose de la situación. Esto iba a pasar a la historia.
– Dios, solo quiero que esto acabe – pidió la pelirrosa, observando como su esposo medía menos de un metro de altura.
– Ya somos dos – suspiró Hinata, resignada.
Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, esos bebes acostados en la alfombra, fueron creciendo.
– ¡Mamá! – gritó Sarada – ¡Papá está creciendo!
Las tres mujeres se pusieron de pie, yendo hacia ellos.
Efectivamente, ambos niños estaban creciendo de manera rápida, volvieron otra vez a su edad de trece.
– ¿Qué sucedió? – preguntó Sasuke despertando.
– ¡Ah! ¡Tengo trece otra vez! – festejó Naruto, pero al segundo, recapacitó – ¡Ah! Tengo trece otra vez… –su voz ahora sonaba apagada.
Tsunade checó su reloj.
– Pasó una hora desde que se tomaron el antídoto y se volvieron de tres años – explicó –. Esperemos otra hora para ver si hay cambios.
Todos asintieron, queriendo que todo esto por fin se acabara. Los minutos pasaron, fue una hora bastante larga.
– Siento muchas nauseas – dijo Naruto, haciendo una mueca.
– Es verdad, y la cabeza me da mil vueltas – apoyó Sasuke, cerrando los ojos tratando de calmar el malestar.
Hinata y Sakura voltearon a ver a Tsunade.
– Efectos secundarios – aseguró la rubia.
Segundos después, el cabello de Sasuke empezó a crecer, al igual que la altura de Naruto se hacía más notoria. Tsunade abrió los ojos sorprendida.
– Están cambiando – anunció caminando hacia ellos.
Efectivamente, ambos chicos comenzaban a transformarse de nuevo, ahora se veían un poco más maduros, y qué decir de su estatura, cada uno media un metro con setenta centímetros.
– ¡Ah! ¿Ya tengo 32 de nuevo? – preguntó Naruto emocionado al ver ya todo más normal, ya no se sentía un enano.
Hinata negó, él frunció el ceño.
– Ahora tenemos 23 – dijo Sasuke regresando de verse al espejo de la sala –. Lo sé, por qué este cabello lo tenía a esa edad.
– ¿23? – repitió Naruto, corriendo hacia el espejo –. ¡Wah! ¡Que guapo estaba, digo, estoy! – sonrió de oreja a oreja, sintiendo su piel un poco más suave que cuando era mayor –. ¿No podemos quedarnos así? – preguntó emocionado.
Sakura le dio un golpe en la cabeza.
– Claro que no, eres el hogake ¿recuerdas? – regañó.
– ¡Pero…!
– Eso si que no, Naruto-kun. Toda la adolescencia y parte de la adultez repitiendo y repitiendo que te convertirías en hokage, ¡ahora lo eres!
Naruto asintió al ser regañado por su esposa. Tenía razón, no estaba pensando correctamente.
– ¿Quieres decir que siguió con su discursito del hokage después de que me fui de la aldea? – preguntó Sasuke en un susurro a la pelirrosa.
– Si, siguió y siguió diciéndolo hasta el cansancio – rodó los ojos, recordándolo.
– Ah, que bueno que me fui entonces – quiso arrepentirse de decir eso al terminar, ya que vio como los ojos jade se clavaron en él, despiadadamente. Él solo cerró la boca, temiendo de su seguridad.
– ¿Y Boruto? – preguntó Naruto.
– ¿Sarada dónde está? – fue turno de Sasuke en preguntar.
– En la cocina, jugando cartas con Tsunade-sama – respondió Hinata.
Desde la sala se podían escuchar las risas de los menores y las malas palabras de la ex hokage, seguramente estaría perdiendo.
– ¡Niños del demonio! ¡Están haciendo trampa!
– ¡Ahora me debes mucho dinero! – rió Boruto junto con Sarada.
Otra hora pasó y los mismos síntomas de antes, comenzaron a sentirse en ambos hombres.
– Está debe ser la ultima transformación – dijo Sakura, a lo que Hinata asintió de acuerdo.
Ambas mujeres miraron como el cabello de su marido volvía a cambiar, Hinata pudo notar como el cabello rubio volvía a ser más corto, y Sakura, para ella era, todo lo contrario, el cabello de negro se alargaba un poco más.
– ¿Ahora sí? – dijo Naruto aturdido por el dolor de cabeza y el mareo, caminando temeroso hasta el espejo. – ¡Al fin! ¡Vuelvo a tener treinta!
– ¡Y dos! – gritó su hijo desde la cocina. Naruto arrugó las cejas.
Sakura corrió a abrazar a su marido, al fin, media más que ella, ese metro noventa era lo que más quería ver desde que lo vio de 13 años.
Hinata por su parte, abrazó a Naruto por la espalda.
– Bienvenido de vuelta, Naruto-kun – susurró, el rubio giró su cuerpo quedando de frente, le regaló una sonrisa a su esposa.
– Gracias, Hina – besó su frente con cariño.
Tsunade salió de la cocina, en bancarrota, pero al ver a Sasuke y Naruto de vuelta a la normalidad, sonrió genuinamente.
– ¡Me alegra verlos de nuevo así, par de gigantones! – puso sus brazos en jarra. Naruto y Sasuke asintieron.
Gracias al cielo, y al antídoto de Tsunade, ambos volvieron a ser los mismos. Minutos pasaron, cuando escucharon el timbre de la mansión Uzumaki.
Boruto fue a abrir la puerta.
– Kakashi-san – saludó, el peligris hizo lo propio con el pequeño rubio, adentrándose en la casa.
Sus hombros soltaron toda la tensión que traían al ver a sus ex alumnos otra vez de treinta años.
– ¡No saben la felicidad que me da verlos así de nuevo! – abrazó a cada uno, casi estrangulándolos. Él por momentos pensó que la había cagado horrible y que Naruto y Sasuke se quedarían así para siempre. Lo bueno que no fue así.
– Está debe ser una lección para los tres, no deben tomar cualquier cosa que les sirvan en su vaso – adivirtió Tsunade, viéndolos.
– Tiene razón, pero… ¿qué tal una noche de copas para celebrar?
No supo ni como, pero segundos después estaba afuera de la casa Uzumaki.
– Fue demasiado pronto.
F I N
¡Wuuuuu! ¡Holiii!
Regresé, pero ahora con el último capitulo de esta mini historia, ¡tardé muchísimo en hacerlo, lo sé! Espero que les haya sacado una sonrisa al final. Con eso me conformo :3
Gracias a todas las personas que me siguen, estoy muy agradecida por todo el apoyo y su paciencia.
Casi no sé como hacer finales, espero me disculpen si este estuvo muy "meh". Al menos me divertí haciendo sufrir un poco a Naruto y Sasuke jajajaja pobre Kakashi, no volverán a salir con él en un largo tiempo xDDD
Si les gustó la historia, me gustaría saber, y si no, también, para ir mejorando poco a poco en esto de la escritura :D
¡Gracias de nuevo! ¡Volveré pronto con un capitulo de mis otras historias! Si nos las han leído, lxs invito a hacerlo, espero les gusten las otras tramas jiji
Sin más, me despido no sin antes regalarles un abrazo y un beso virtual.
¡Los quiero muchísimo!
LussyVR
