Harry Potter pertenece a JK Rowling.
Cazadores de Sombras pertenece a Cassandra Clare.
Solo nos pertenecen los OC.
Al comienzo, solo sería este Fic, ya semi-clónico: Harry debe ser mujer, debe ser lesbiana, debe tener un Harem mínimo de siete mujeres (y las únicas obligatorias son Hermione y Lily), debe ser una criatura mágica e iniciar en tercero o cuarto... Por desgracia, prefiero que inicien desde su primer año, pero creo que aquí, quedará ligeramente mejor explicado, el porqué.
Nota Importante: Cuando ya tenía TODO este capítulo escrito, y comenzaba a planificar el segundo, se me ocurrió algo más: un nuevo Crossover con Cazadores de Sombras, esta vez, mejor realizado. Como quiero que sea contemporáneo con los personajes de Cazadores de Sombras, Harry y su generación, nacerán en 1991.
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Lily Potter, Hermione Granger, Daphne Greengrass, Parvati y Padma Patil y Susan Bones. (Por Favor: Inserte nombre de personaje femenino de Cazadores de Sombras, para que esté con Harriet)
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01: Los libros.
James y Lily, detuvieron sus besos, cuando notaron que ya no estaban en el armario de escobas, sino en una habitación completamente blanca, pero que tenía unos tronos.
Pronto, aparecieron Sirius, Remus, Lucius Malfoy, Narcisa Black, Ted Tonks, Andrómeda Black, Bellatrix Black, Minerva McGonagall, Pomona Sprout, Filius Flitwick, Horance Slughorn, Frank Longbottom, Alice Blackstone, Kingsley Shackebolt, Dedalus Diggle, Dorcas Meadowes, Emmeline Vance, Marlene MacKinnon, Edgar Bones, Amelia Bones, los gemelos Prewett y Severus Snape.
Una carta de sobre rojo se levantó del suelo, y se abrió, realizando varios dobleces. Era como ver a alguien invisible, realizando un espectáculo de Origami. Solo entonces, entendieron lo que era: Un Aullador: «Hasta nuevo aviso, estarán aquí: En la Sala de los Menesteres, la cual ha sido modificada, para que el tiempo fuera de la Sala, pase más despacio. Solo pidan lo que quieran, y la sala se los dará, pero necesitamos a cambio, que lean estos libros, que significan el futuro de muchos de los presentes, y de personas que no conocen, de un mundo completamente distinto al de ustedes. Muchas gracias, por su comprensión» Muchos (quizás demasiados; excluyendo a Lily, Remus, Severus, Lucius, Narcisa, entre otros), lanzaron un grito de felicidad. Cuando la risa se silenció, Minerva se levantó y caminó hacía un baúl, del cual extrajo un curioso sobre, el cual tomó magia de la Sala de Menesteres, escapó de su mano y flotó ante James Potter y Lily Evans. La pareja, miró a la subdirectora y luego, James abrió el sobre, encontrándose con un circulo rúnico de tinta azul, el cual creó una figura de luz y tinta azul, pero se podía ver, que era una mujer joven.
—Queridos Mamá y Papá... —A todos les quedó claro, que esto era muy parecido a un Aullador. —Bueno... creo que aun, ustedes no están juntos, y seguramente Mamá, aun odias a Papá.
Pero Lily no miró a James, solo miraba la diminuta figura de tinta ante ella, que decía y parecía confirmarle, que se casaría con James Potter. El bromista e insoportable James Potter.
» Yo no soy la mejor, para hablarles sobre cómo fue su noviazgo y matrimonio. Pero sí puedo decirte, que Papá lentamente maduró. Dejó de ser un bromista y dejó de ser un matón. Aparentemente, llegó a ser un gran ser humano, y cuando la guerra contra Voldemort, los tocó, ambos se unieron al grupo paramilitar, del profesor Dumbledore, al tiempo que seguían sus sueños.
» Mamá: Como una Pocionista, y vendía pociones a domicilio. Mientras que Papá fue Auror, al igual que lo fueron Sirius y Remus. Por desgracia, una tragedia tocó a nuestra familia, y muchos secretos se revelarían. Muchos de los presentes en el Gran Comedor, tomarán sus propias decisiones, y decidirán a quien seguir.
» Amistades de muchos años, se vendrán abajo. Porque algunos revelarán apoyar a Lord Voldemort y otros estarán del lado de la Justicia y de la Orden del Fénix. Es por esto mismo, que he enviado algo así, como mis diarios, sobre mis años en Hogwarts, pero tendrán muchos pensamientos o ideas, de muchas personas presentes en esta sala.
Por favor, piensen en un mejor mañana, que aquél que van a leer aquí.
ATTE.: Harriet Potter.
Minerva rebuscó que la caja, tenía muchos libros, y todos estaban enumerados, así que extrajo el primer libro. —Entonces, ¿Quién se ofrece a leer? —Lily levantó la mano tan rápidamente, que golpeó a James, tirándole las gafas.
Lily se llevó las manos a la boca, sintiéndose culpable. — ¡Perdón!
James le enseñó una sonrisa, mientras revisaba que sus gafas estuvieran intactas, las limpió un poco, y besó la sien de la pelirroja, volviendo a colocárselas. —Estoy bien. Entonces, ¿comenzamos a leer, pelipeli? —Lily asintió y agarró el libro.
—Libro: Harriet Potter y la Piedra Filosofal. —Pasó un par de páginas. —Capítulo 1: No vas a manipularlo. —Todos se preguntaron, a qué se refería ese título. Lily dejó de leer, y estudió la página. —Esto... esto parece ser, el diario de ella. —Todos asintieron, y se prepararon para escuchar.
Mi nombre es Harriet Lily Potter Evans.
Y mi historia comienza, con mi nacimiento.
Sino en enero de 1990, cuando una Profecía selló mi destino.
Todos se preguntaron, a qué se refería la chica Potter. Pero nadie interrumpió a Lily.
En enero de 1990, Albus Dumbledore, director de Hogwarts, aceptó ir al bar de su hermano menor: Aberforth Dumbledore, llamado Cabeza de Cerdo, para entrevistar a una mujer llamada Sybill Trelawney, quien quería el puesto de Profesora de Adivinación.
El profesor Dumbledore, aceptó realizar la entrevista, y se dirigió al negocio de su hermano, donde (él mismo me contaría), que estuvo reunido con ella, por varias horas, sin conseguir la mujer, realizar una profecía, pero al final, ambos exhaustos, ella finalmente le dio la Profecía.
«El único con poder para derrotar al Señor de las Tinieblas se acerca... Nacido de aquellos que lo han desafiado tres veces, y nacerá cuando el séptimo mes muere... y el Señor de las Tinieblas lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Oscuro no conoce... y uno deberá morir a manos del otro, ninguno podrá vivir mientras el otro, viva»
— ¿La Cachorra, derrotará a Voldemort? —preguntó Sirius, en un susurro.
Nadie contestó, pero todos sabían la respuesta a esa pregunta. Sirius Black, Remus Lupin, Lily, James, Mary MacDonald, Marlene McKinnon, Frank Longbottom, Alice Blackthorn, e incluso Severus Snape, comenzaron a realizar miles de planes, para proteger a la niña.
Sin embargo, sin que el profesor Dumbledore, y la futura Profesora Trelawney lo supieran. Había un Mortífago, escuchándolo todo.
Los ojos de todos, los que eran o se consideraban amigos de James y Lily, entrecerraron los ojos y se pusieron rígidos, listos para salir lanza en ristre, detrás del Mortífago.
Eso hizo a varios simpatizantes de Voldemort, ya presentes en ese mismo colegio, se mirarán entre ellos, preguntándose quien dio la alarma a su amo.
El Mortífago, como es obvio, corrió con su amo inmediatamente y le habló sobre la Profecía.
Le dio una profecía incompleta, sin una parte de gran relevancia, para su posible triunfo.
Dando inicio a una cacería de bebes, similar a la del rey Herodes, cuando buscaba asesinar a Jesucristo, recién nacido.
Más de uno, ahogó un grito de horror, antes las cosas escritas por Harriet.
Cuando el profesor Dumbledore, se enteró de esto, corrió con mis padres y los de mi amigo, y casi hermano (aun por nacer): Neville Longbottom.
Al escuchar su apellido, Frank casi se desmaya. Pero reaccionó, cuando su mano fue agarrada fuertemente, por la de su novia Alice Blackstone.
Alice deseaba casarse con el amor de su vida, y sabía que su suegra la tenía en buena estima. Y si Quien-Ya-Sabe, se atrevía a apuntar a su hijo (aun no concebido), o a su sobrina (aun no concebida), entonces obligaría a ese cabrón cara de serpiente, a atravesar los Nueve Círculos del Infierno y las Siete Cornisas del Purgatorio, antes de tocar a Neville o a Harriet.
Era una promesa.
Cuando lo supieron, ambas parejas comenzaron a movilizarse de una casa a otra, hasta que, un año después, en 1991, año en el cual Neville y varios amigos y conocidos, naceríamos; el profesor Dumbledore, logró encontrar el hechizo que nos protegería a todos: Fidelio.
La Protección duró casi todo el año, hasta que mi familia fue traicionada, por quien menos nos esperábamos. Y Voldemort vino directamente por mí.
Entonces, todos contaron historias distintas: El sacrificio de mi madre, me salvó.
El sacrificio de mi padre, me salvó.
Que la casa, tenía protecciones, para salvaguardar la Sangre Potter, a cualquier costo.
El caso fue, que Voldemort desapareció y la Profecía entró en uso.
Horas después, llegarían: mi padrino Sirius Black y el director Albus Dumbledore...
— ¡Buena esa, soy el padrino de la Cachorra! —Sirius se puso de pie y comenzó a bailar, haciéndolos reír a todos. — ¡En tu cara, Lunático! —Remus no dijo nada, solo suspiró divertido.
Sirius confió en que yo estaría a salvo, en manos de Dumbledore, quien me llevó a casa de Hagrid, en quien Dumbledore confiaba ciegamente.
Al mismo tiempo, Frank y Alice Longbottom, fueron torturados por Bellatrix Lestrange y acabaron por enloquecer, siendo encerrados en San Mungo.
Todos ahogaron un grito, y palidecieron, mientras veían a Frank abrazar a su novia, quien comenzó a llorar, por haber abandonado a su hijo, de ese modo.
Hagrid fue a beber, donde Rosmerta y bebió tantas Cervezas de Mantequilla como pudo.
Aquello aflojó su lengua, y en cuestión de 48 horas, todos sabían que (de alguna forma inexplicable —Nadie le buscó la lógica, solo lo aceptaron—) "Harry Potter", el supuesto hijo de James y Lily Potter, había asesinado a Lord Voldemort.
¿Por qué Harry Potter, y no Harriet Potter?
Porque decidieron manipular la Profecía de Trelawney, y sacarle algún tipo de provecho.
Querían que HarryPotter, fuera un héroe para el país.
Para que fuera un símbolo de lo que llevó a uno de los magos más malvados del mundo, a su muerte.
A la mañana siguiente y a lo largo de la tarde, se estuvieron viendo todo tipo de cosas, con respecto a la desaparición de Voldemort: Los magos salieron vistiendo togas, habían supuestas lluvias de estrellas fugaces, había millones de lechuzas enviando y trayendo correspondencias.
Cuando anocheció, Albus Dumbledore y la profesora Minerva McGonagall, estaban ante la casa de mis tíos Muggles.
Todos, fruncieron el ceño, y tuvieron el mismo pensamiento.
¿Por qué llevas a un niño mestizo (famoso), al hogar de unos Muggles, en lugar de buscar a una familia de la Orden del Fénix o a algún amigo de James y Lily?
Mi destino, era ser abandonada ante el hogar de los Dursley, quienes odiaban la magia.
Muggles que odiaban a los Magos, debido a un mal momento (o, mejor dicho: a la falta de comunicación) entre mis tíos y mis padres.
Pronto, al lugar donde estaban la profesora McGonagall y el profesor Dumbledore, llegaría Rubeus Hagrid, el guardabosque del colegio, llevándome en una motocicleta voladora.
— ¡Es mi moto! —dijo un feliz Sirius, para luego mirar a sus compañeros Merodeadores, quienes le sonreían divertidos, pero Lily estaba bastante enfadada con él. — ¡Te aseguro, Peli-peli, que la Cachorra heredará mi moto, para su cumpleaños número Quince! —Pero su diversión y sonrisa se apagaron, ante la mirada furibunda de Lily. —Em... quiero decir... em... ¿A sus Dieciocho?
Me dejaron allí, mientras que un ritual entraba en escena, cuando Minerva y Hagrid se fueron.
Una cesta y una carta al lado de un bebé varón, de un año de edad.
¿Por qué ahora Harriet, se refería a sí misma, como un bebé varón?
Nadie entendía nada.
— ¿Qué está pasando, James? —preguntó Lily, algo asustada y muy confundida. Pero James no supo qué contestarle, y solo pudo pasarle una mano por los hombros, y tratar de calmarla.
Pero, ¿no dijo el famoso Filosofo-Mago, Adriano de Corinto: "¿Para controlar una profecía, necesitas tener las piezas en su lugar y luego, debes de moverlas a tu antojo"?
Las cosas no hacían sino, ponerse más raras y extravagantes. ¿Por qué ahora se refería a sí misma, como un niño?, ¿Qué había pasado, que la chica no estaba contándoles?, ¿Había una manipulación en todo esto? Y de ser así, ¿por parte de quién?, ¿Qué clase de manipulación querían llevar a cabo?
Cuando todo parecía tranquilo, en medio de la noche, en un destello de luz rosada, apareció allí, en medio de la nada.
De la luz, surgió una cierva blanca que resplandecía, con una suave aura dorada. Se acercó a mi cuna y gruñó, cuando vio lo que me hicieron. Derramó varias lagrimas sobre mí, y un grito masculino, surgió desde algún lugar, rompiendo el silencio de la noche.
Y la narración se hacía, más y más confusa. Pero nadie se atrevía a decir nada. ¿Qué era esa quimera?, ¿Qué quería?
La cierva me cargó, y comenzó a galopar, hacía arriba, hacía los cielos, galopando en el aire, antes de desaparecer nuevamente, en la misma luz.
Todos se quedaron en silencio, sin saber qué hacer, o cómo reaccionar; ante las últimas escenas de aquel primer capítulo del libro.
Pero todos tenían la duda, sobre lo que pasaría después.
— ¿Quién leerá el próximo capítulo? —preguntó Lily.
—Yo —afirmó Marlene, agarrando el libro.
