Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Cazadores de Sombras pertenece a Cassandra Clare.

Solo nos pertenecen los OC.

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Lily Potter, Hermione Granger, Daphne Greengrass, Parvati y Padma Patil y Susan Bones. (Por Favor: Inserte nombre de personaje femenino de Cazadores de Sombras, para que esté con Harriet)

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02: Los secretos de una mujer.

Marlene Dorkas, agarró el libro. —El segundo capítulo se titula: Los secretos de una mujer. —Todas las señoritas presentes, hicieron ruiditos sugerentes, ante el título.

Además del mundo Muggle (llamando por algunos sectores sobrenaturales "Mundano") y Mágico, al cual yo pertenecía, existía mucho más allá afuera. Y yo, con Harriet en brazos, fui galopando por el aire, hasta una cabaña, en un bosque ubicado en un lugar muy especial.

Ingresé en una Ciudad, que solo algunos sabían que estaba allí.

Todos estaban tensos, y sin saberse qué esperar.

En una ciudad que no fue construida para los de mi especie. Una ciudad que (según las antiguas leyendas), sería fundada por el ángel Raziel, para un grupo de Mundanos, a los cuales él mismo había dotado de potestad para eliminar a los demonios, que atacaran el mundo mundano, y proteger también al mundo de las sombras.

Mundanos y Subterráneos (Licántropos, vampiros, brujos y hadas), estábamos bajo el cuidado de los Cazadores de Sombras, quienes eran los únicos que podían manipular el legendario metal celestial conocido como Adamas, para forjar armas; eran los únicos capaces de recurrir a una magia que les permitía recubrir su piel de símbolos llamados Runas, para ser dotados de grandiosas habilidades sobrehumanas. Les había dotado de su propia ciudad y país, un suministro casi ilimitado de Adamas, conocimientos celestiales sobre las Runas y la forja de muchos metales.

Mientras tanto, las cuatro razas de subterráneos, quienes portábamos la sangre de los demonios, teníamos que someternos ante ellos.

Los vampiros y los hombres lobo, eran el fruto de una enfermedad originada en el infierno y el resultado de brujería o maldiciones de ángeles caídos.

Remus Lupin se estremeció en su puesto.

Los brujos, eran el fruto de la violación sexual, de un demonio mayor o un Príncipe Demonio, a una Muggle o a una Cazadora de Sombras, pero con una diferencia sustancial: A los hijos de las Muggles, les aparecían ciertas "Marcas de Brujos" en el cuerpo (color de pieles extraordinarios, alas, colas de animales, ojos de animales, cuernos de todo tipo, entre muchos otros), a los Brujos hijos de un Cazador de Sombras, era físicamente como cualquier otro mundano. Y, finalmente, estaban las Hadas (también llamados Pueblo Bello), de ellos había dos clases: La corte Seelie, quienes eran físicamente hermosos y eran con quienes los Cazadores de Sombras, estaban más acostumbrados a tratar, maestros de las ilusiones. Y por el otro lado, la corte Noseelie, quienes tenían según algunos "un sentido de la belleza, macabro", pues entre sus filas, se contaban a los Trolls y otras muchas razas, de las que jamás te imaginarias que provienen las hadas.

Algunos, ya comenzaban a dilucidar, que probablemente la quimera, sería un hada. Solo rezaban, que fuera una Seelie.

Yo, por mi parte, soy la hija de un Mago Mundano, y de un hada de la Corte Noseelie.

Paradójicamente, según mi padre, mi madre no quería quedar embarazada, y solo buscaba un buen combate, que jamás esperó tener por parte de una pareja de magos del mundo Mundano, haciéndose pasar por simples Mundanos.

Mi madre ingresó a la cabaña, solo para robarles, pero Caroline la descubrió y atacó, lo cual desató un combate entre ambas.

Eso atrajo a mi padre, quien auxilió a su esposa, siendo un combate de magia mundana y magia Feerica, en la cual ganaron mi padre y Caroline.

Al lograr dilucidar lo que era mi madre, invocaron el hechizo Atrapado, sobre ella, transformando el acero, por cadenas de hierro, haciéndola despertar de su inconsciencia, por sí misma, debido al dolor.

Ambos torturaron a mi madre, hasta lograr aflojarle la lengua, solo con el dolor.

Entonces, Remus se percató finalmente, de la que estaba pasando. —Esperen un momento. —Marlene detuvo la lectura y todos lo miramos. —Estamos leyendo... Primero, era la historia de la hija de James y Lily, y ahora leemos sobre esta desconocida, quien está cerca de dos magos y cuya madre, es un hada... —Todos asistieron y tratando de armar el rompecabezas. Pero Remus fue muy veloz. Quizás, demasiado veloz. —Lily. —Y todos miraron a la pelirroja. —Lily es la hija del mago.

Finalmente, no pudo seguir ocultándolo. —Y del hada.

— ¿Perteneces a un mundo con hadas, tratas con Hombre Lobo, vampiros, brujos y Cazadores de Sombras a menudo, y jamás nos dijiste nada, Pelipeli? —Preguntó. James indignado.

—Sigue leyendo Marlene. —Pidió Lily. —Creo que llegaremos al matrimonio, sin ningún secreto, James.

Mi madre cantó. Les dijo todo lo que concierne al Mundo de las Sombras, y le obligaron a enseñarles absolutamente todo. Ella incluso, les enseñó la forja de armas y los metales que más serían útiles, contra los demonios, incluso si no era propiamente el metal Adamas, pero gracias a la magia, incluso ese metal precioso y tan valioso, para los Cazadores de Sombras, fue invocado, mediante magia de ritual.

Pocas cosas en este mundo, eran imposibles para mí madre, y aún más, para mí padre: Gellert Grindelwald.

Todos en la sala de Menesteres, lanzaron un grito de asombro y algo de temor.

Mi madre acabó siendo liberada y se quedó a vivir con ellos, como una amiga más.

Pero a las tres partes, les costó mucho, aprender a confiar en la otra.

El tiempo pasó, e incluso mi padre y su esposa, aprendieron a usar Runas. Tanto runas mágicas-mundanas, como runas demoníacas y angelicales.

Y si hay algo por lo que mi padre es famoso, además de por el desastre que causó, con su guerra y de su habilidad de adivinación, es por su capacidad de persuasión.

Mi padre logró romper la voluntad de mi madre. Logró engañarla, para que revelará TODOS los secretos de las cortes Seelie y Noseelie y a cambio de absolutamente todo...

Mi padre la violó.

—Tal y como ella quería. —pronunciaron Lily y Dorcas, al mismo tiempo.

Luego de que yo naciera, mi padre le impidió a mi madre, enviarme a la corte Noseelie, y mi madre me tuvo que criar en el mundo Mundano, junto a mi padre y Caroline.

Yo, volví al hogar de mi padre y Caroline, luego de demasiados años, llevando a mi hija a cuestas, en aquella forma de Alebrije, galopando por los cielos, hasta un punto muerto. Un punto fronterizo entre Feerea y Alemania, dónde yo sabía que mis padres tendrían su hogar.

El tipo de cosas buenas, cuando no solo torturas a un hada, sino que dicha hada, es la hija repudiada del antiguo Rey de las "Hadas Oscuras", el padre del rey Arawn: Un hogar que puede desplazarse, a cualquier punto del planeta.

Nadie pudo evitar un dejé de asombro y añoranza de poseer una magia Espacio-Temporal, tan poderosa.

Definitivamente, las sorpresas no acababan.

Cuando llegué a la casa, las Salvaguardas que un brujo había colocado alrededor, advirtieron a los habitantes, y mis padres salieron a recibirnos.

En los años siguientes, mi hija sería educada en casa, por tutores especialistas en todos los campos, que hicieran falta cubrir, ya fueran Subterráneos, en con combatirlos y en estilos de combate físico y armado, incluso en toda clase de secretos de las razas y en como moverse en el Mundo de las Sombras, o por magos mundanos, quienes le enseñaron lo que necesitaba saber y lo más importante sobre el Mundo Mágico o incluso, por Muggles que estarían hasta las orejas, ahogados por la magia Glamour (o incluso, por el Imperius) y que le enseñaron lo que niñas de prescolar y primaria, necesitaban saber.

Todos miraron mal a Lily, quién les enseñó una magia de Glamour, al hacerlos verse y sentirse todos, como ancianos. Menos a la profesora McGonagall, a quien rejuveneció, hasta que chasqueó los dedos, y volvieron a la normalidad. —Soy mitad hada. No importa realmente, si perteneces a la corte Seelie o Noseelie, nuestra magia es verdaderamente poderosa.

Mi madre, llevó a Harriet a algunos paseos en solitario. Se desplazaban hasta Feerea, hasta que mi hija se volvió mitad hada, como yo, al absorber y estar tanto tiempo en contacto, con esa magia proveniente de la propia naturaleza.

Entonces, entre ella y yo, comenzamos a enseñarle, cómo trabajaban y actuaban, las hadas.

Mi padre se encargó de destruir, el fragmento de alma de Voldemort, que había estado alejado en la cicatriz de Harriet, no sin antes, dotar a mi hija, con los recuerdos a los cuales él mismo pudo acceder, para darle una ventaja táctica, por si ese desgraciado tenía más trozos de alma por allí.

Era obvio que eso no solo ocurrió por mi sacrificio, al interponerme entre la Maldición Asesina y mi hija, sino que (según mi padre), el alma de Voldemort se había acostumbrado a ser dividida.

Harriet, empezó a hacer magia sin varita, enseñada por un mago africano, y empezó a aprender idiomas como el alemán, español, francés, italiano y gracias a mi madre, aprendió lenguas demoníacas, como el Cthonian o el Purgatic.

Contratamos a un experto en esgrima, para que le enseñara a luchar con espadas y cuchillos, y nos encargamos de forjarle un juego de muchas armas de plata, hierro incluso logramos obligar a las mismísimas Hermanas de Hierro (Cazadoras de Sombras, encargadas de forjar armas para los otros Nefilim), de que formarán para Harriet, un par de armas con Adamas (el metal del cual están forjadas, las armas de los ángeles y que luego Raziel otorgó a los Nefilim, para la forja de sus armas) y metal demoníaco (casi lo mismo que el Adamas, pero fue corrompido, por el infierno).

—El único metal, que puede dejar a los demonios fuera de combate, por el tiempo más largo, es el Adamas. Un metal que literalmente, el ángel Raziel

Y, mientras que esto pasaba, Albus Dumbledore, no hacía más que perder sus recursos y dinero, buscando a mi hija, para manipularla, en base a una profecía que yo estaba segura, de que era falsa.