Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Cazadores de Sombras pertenece a Cassandra Clare.

Solo nos pertenecen los OC.

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Lily Potter, Hermione Granger, Daphne Greengrass, Parvati y Padma Patil y Susan Bones.

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05: La Intrigante y Bella Mujer.

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Lily tomó el libro. —El quinto capítulo, se titula: La intrigante y bella mujer. —Todos parecían confundidos, pero la pelirroja de ojos verdes, comenzó a leer de inmediato.

El abuelo decidió hacer las cosas a su estilo, y entendí por qué pudo tener a casi toda la Europa Mágica, en la palma de su mano, la última vez: Era un estratega, que se adelantaba a su enemigo, en todo momento.

—Tuvo que haberlo sido —dijo Pandora Lightstar, futura Pandora Lovegood. —En caso contrario, no hubiera podido hacer, todo lo que quiso y consiguió hacer, en la guerra.

Tomó cuatro majestuosos caballos Mundanos de color blanco, y los guío hasta la carroza más bella, que nadie hubiera visto jamás. Era de color negro, tenía detalles plateados aquí y allá, nos hizo ascender a la misma, a mi mamá y a mí. Él mismo, fungió como cochero, mientras que mágicamente, mi baúl fue atado a la parte trasera de la carroza, mientras descendimos por un camino, hasta pasar junto al Sauce Boxeador, y llegar a las puertas del castillo de Hogwarts, dónde unos extrañados y curiosos Albus Dumbledore, Minerva McGonagall, Severus Snape, Filius Flitwick y Pomona Sprowt, nos esperaban. El abuelo descendió de la parte delantera, de un salto. No era un anciano frágil (JAMÁS fue un anciano, desde que lo conozco, pareciera estar en sus treinta)

—Eso es verdad. —Afirmó Lily. —Jamás supe, sí papá era un vampiro o qué, pero... Jamás envejeció.

El abuelo desplegó unas escaleras pequeñas y abrió la puerta de la carroza, dándole su mano a mi madre, quien carecía de Glamour, y sorprendió al director y a los maestros, quienes la reconocieron de inmediato.

¿Qué cómo lo sé? Pues porque todos jadearon asombrados, e incluso murmuraron su nombre. Entonces, el abuelo me dio la mano y yo también descendí de la carroza.

Llevaba mi uniforme de Hogwarts, mientras que mi cabello negro, estaba peinado en una trenza. El glamour para hacer mis cuernos invisibles, seguía en su lugar, pero solo ocultaba mis cuernos, y no el resto de mi herencia Feérica, que me otorgaban una belleza de fantasía, y llevaba un bastón en la mano izquierda.

Cuándo ascendí mi mirada, vi algo en una ventana de la torre, y usé mi magia, para obtener una visión de telescopio, acercando aquella imagen. Vi a una chica de cabello castaño y tupido, quien me miraba desde la ventana de una torre.

Albus avanzó hacía la carroza, siendo seguido por los maestros. —Lily...

¡¿Estás viva?! —Fue lo que nos dijo el profesor de cabello largo, negro y grasiento.

Hola director. —Dijo mamá, ignorando al hombre. — ¡Oh!, hola Severus. Maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras, me imagino, —miró a la maestra de cabello negro, ojos negros detrás de unas gafas y vestido verde, quien estaba tan asombrada, como todos. — ¿Verdad, profesora McGonagall?

— "N... No" —susurró la mujer. —S... S... Severus... Severus es el maestro... De pociones, Lily. —la profesora finalmente, pudo hablar.

Severus me miró fijamente, y noté que, a pesar de su claro desconcierto, intentó usar Legeremancia, en mí. Lo dejé ingresar y construí una ciudad entera, en solo segundos y una tormenta (la cual tomó DEMASIADO de mí), gracias a mis conocimientos de Oclumancia, permitiéndole vagar, antes de lanzarle una legión de gárgolas deformes, debido a que las creé a las prisas, obligándole a salir de mi mente.

Todos estaban asombrados de cuan grandiosa ejemplar de Oclumántica, estaba hecha Harriet.

Lamento mucho, si Harriet no vino ayer mismo, Profesor Dumbledore. —Se excusó mi madre. —Pero no sabía en quien podía confiar, luego de que usted, abandonara a mi hija, en el hogar de mi hermana, y me vi obligada a viajar a Alemania. —Yo lancé una risilla, pues en realidad, estuvimos viajando por todo el mundo. —Espero que... El hecho de no haber asistido anoche, a la selección, y tener que improvisar un poco, no sea, de ninguna manera, un inconveniente.

No. No Lily, por supuesto que no. —Dijo el director, apenas logrando salir del Shock, que le causó, verme en mi forma femenina y a mamá viva. Definitivamente, es tal y como dice el abuelo: Al hombre, le gusta tenerlo todo bajo control y le pondrá nervioso, todo aquello que escape a su control. El hombre me miró, y luego al profesor Severus. —Señorita Potter, el desayuno comenzará en algunos instantes, ¿Podría por favor ir, junto a la profesora McGonagall, y comenzar su desayuno? Traeré el sombrero seleccionador de inmediato, y haremos si selección. —Yo le enseñé una sonrisa e hice una reverencia. La profesora vestida de verde, me guío.

Bienvenida a Hogwarts, señorita Potter. Durante su estancia aquí, sus compañeros de la casa en la cual quede, serán su familia, aun así, estudiará con otros compañeros, de otras casas. Todo logro, sumará puntos para su casa —hizo un esfuerzo sobrehumano, para no decir el nombre de su casa, se le notó en la cara y en los labios. —toda amonestación, reducirá puntos a su casa y, al final del año, la casa con mayor cantidad de puntos, obtendría el premio de La Copa de la Casa.

— ¡GRYFFINDOR! —Gritaron Sirius y James.

—Bajen la voz, ustedes dos, o les quito veinte a cada uno —ordenó Lily. Ambos saltaron y se quedaron quietos.

Entiendo. —Fue todo lo que dije. Eso pareció dejarla desconcertada. Hice un sondeo superficial, con mi Legeremancia. Ella esperaba a Harry Potter, y esperaba que yo, le hiciera muchas preguntas. —Intentaré darle paz mental, profesora.

Nuevamente, la tomé con la guardia baja. — ¿A qué se refiere, señorita Potter?

Mi padre, Remus Lupin, mi padrino: Sirius Black y Peter Pettigrew, fueron un gran cúmulo de dolores de cabeza, para usted. —Contesté. —No soy mi padre, ni mi padrino. Intentaré, no causarle dolor de cabeza.

James miró el libro, frunciendo el ceño. —No somos un dolor de cabeza.

—Sí lo son —respondieron todos los profesores y alumnos de las cuatro casas, mientras que James refunfuñaba.

—Oh, no, no. ¿Cómo cree? —preguntó rápidamente la mujer, antes de suspirar. —Si es usted bromista, entonces puede usted hacer bromas. —Nos sentamos en la punta más alejada de la mesa Gryffindor, justo y cuando los alumnos venían entrando, mirándonos confundidos. —Pedirle a alguien, que haga lo contrario a la naturaleza, sería un atentado, en contra de la libertad de expresión. Siempre y cuando, esas bromas no atenten contra la vida de otros, entonces no debería de haber mayores problemas.

Entonces, el profesor Flitwick trajo el sombrero en ese momento, y lo puse sobre mi cabeza, al tiempo que veía a los alumnos ingresando al Gran Comedor, para desayunar, y veían extrañados, como una niña era seleccionada, después de que todos habían sido seleccionados, el día anterior.

—Sin lugar a dudas, eso sería muy extravagante. —Dijo Minerva, todos asintieron.

Conversé con el sombrero, y luego de ver cuánto deseaba yo, poder aprender Encantamientos, pociones y alquimia, tomó una decisión.

¡RAVENCLAW! —Me quité el sombrero y la mesa de azul y bronce, comenzó a aplaudir, mientras que las ropas mágicamente, cambiaban a los colores de la casa.

Los representantes de Ravenclaw, que estaban en el Salón de los Menesteres, aplaudieron.

Antes de ir a sentarme en mi mesa, sonreí, y me presenté. —Buenos días a todos. Mi nombre es Harriet Geraldine Potter Gr... Evans. —Corrigió rápidamente. —Estuve estudiando en el Miskatonic, desde los siete años, y ahora me han transferido a Hogwarts. —Les enseñé una sonrisa a todos. No era totalmente mentira: El abuelo se contactó con muchos conocidos suyos, o personas que sabían de OTROS maestros del Miskatonic, y ellos auxiliaron, en mi educación. —Espero, que nos llevemos bien. —Y con esto dicho, fui a la mesa de azul y bronce, sentándome junto a una preciosa chica de ascendencia hindú, quien se presentó como Padma Patil, a mi lado, un chico llamado Michael Corner, se mostró gentil.

Disculpa, Harriet —dijo Padma. — ¿Por qué no llegaste ayer, como todos los demás?

Le enseñe una sonrisa. Esta chica Padma, es muy bella. —Mi madre... se tardó demasiado en decidir si enviarme aquí o dejarme en Miskatonic. Teme que... Hogwarts, resulte ser... peligroso, para mí.

¿Por qué sería peligroso, para ti? —preguntó un chico de quince años, frunciendo el ceño.

No lo sé. Jamás me lo dijeron. Pero... creo que... —miré hacía el director. En realidad, sí que lo sabía, solo que no lo podía decir, en voz alta. — "Algo... en lo cual el director, está involucrado..." —en eso, llegó el periódico. Me causó gracia.

Lily carraspeó y tomó un tono de noticia.

02-noviembre-1991.

HARRY POTTER, NO SE PRESENTA.

Anoche se dio la esperada selección de estudiantes en Hogwarts, la razón de que esta fuera especialmente esperada, era que se trataba de la selección que daría comienzo a la educación mágica de Harry Potter El-Niño-Que-Vivió, quien ha estado viviendo apartado del Mundo Mágico desde aquella trágica noche y gloriosa noche de octubre de 1981.

Sin embargo, quedó demostrado que Harry Potter, ni siquiera tomó el tren para ir a Hogwarts.

El profesor Flitwick, me pidió acercarme a él y me dijo algunas cosas, respecto a Ravenclaw. —En Ravenclaw, lo más importante, siempre serán: Ingenio, aprendizaje, sabiduría, aceptación, inteligencia y creatividad. No... —una sonrisa apareció en los labios del hombre, yo arqueé una ceja. —No la ambición o.… arrojarse de cabeza a la batalla. Sino antes, estudiarlo todo. —Y me entregó mi horario.

Muchas gracias, profesor. —Dije sonriente.

Todos los que le tenían algún cariño al profesor, sonrieron también, con cariño. El semi-Goblin se sonrojó, pero no dijo nada, solo miró a Lily, quien continuó la lectura, con una sonrisa en los labios, que no pasó desapercibida para nadie.

Debo enseñarte, como ingresar a la sala de Ravenclaw, pues la primera clase del día lunes para Ravenclaw y Hufflepuff, es Encantamientos, conmigo. —Dijo el profesor Flitwick. El profesor me guio hasta la torre de Ravenclaw, donde nos encontramos con una pared y una gárgola. En el muro de piedra, aparecieron palabras, una adivinanza. —Solo respondiendo a la adivinanza, podrás ingresar.

¿Qué cosa es que cuanto más le quitas, más grande es? —leí y lo pensé. Miré esperanzada al profesor, quien me enseñó una sonrisa. —Un... ¿Un agujero? —El muro se desvaneció y yo decidí apurarme, en agarrar mi libro, los pergaminos, el pote de tinta, la pluma y seguirlo, hacía el salón de clases, sin prestar atención ala amplia sala circular con alfombra azul medianoche, ni a las ventanas de arco adornado con suave seda azul y bronce, o al techo abovedado pintado con estrellas. Apenas y me molesté en mirar de reojo y velozmente, la excelente vista de los terrenos de la escuela, incluyendo el Lago Negro, el Bosque Prohibido, el campo de Quidditch, los jardines de Herbología y las montañas circundantes. La habitación está equipada con mesas, sillas, estanterías y, y por la puerta que conduce a los dormitorios se encuentra una estatua de Rowena Ravenclaw de mármol blanco.

—Entonces... para ingresar a la Sala Común de Ravenclaw, se debe de adivinar, un acertijo. —Dijo Sirius. Los miembros de Ravenclaw, vieron a los Merodeadores, y se aseguraron de mantener la guardia en alto.

Salí de la habitación, mientras seguía al profesor Flitwick, hacía el tercer piso, en el mal apodado Corredor de Encantamientos, y era el aula de 2E. Tan pronto como todos nos acomodamos, el profesor Flitwick llamó a lista, se presentó, y la clase dio inicio. —Sean todos bienvenidos a Encantamientos. Entonces, ¿Qué es un Encantamiento? Es un hechizo que otorgará ciertas propiedades a un objeto o criatura, mientras que un hechizo de transformación, lo convertirá en algo totalmente diferente. —Comenzó el profesor Flitwick. —Los encantamientos se distinguen de las transformaciones en que un encantamiento añade o cambia propiedades a un objeto; se enfoca en alterar lo que el objeto hace, al contrario de lo que el objeto es. Por ejemplo, el encantamiento cambiador del color causa que algo destelle en diferentes colores; el encantamiento levitatorio causa que un objeto levite; el encantamiento estimulante mejora el estado de ánimo de una criatura. Un objeto al que se le ha colocado un encantamiento duradero se dice que está embrujado o encantado, aunque los encantamientos por lo general parecen durar más que otros hechizos.

Muchos de los presentes, suspiraron de nostalgia. Era como volver, a primer año. A ver la magia y las primeras clases.

Verdaderamente, la clase era...

Mágica.

Especialmente, para los Hijos de Muggles.

Primera clase de Encantamientos, y estuvimos leyendo lo que era un encantamiento, y realizamos el primero. (De haber sabido, lo que significaba realizar un encantamiento novato y llevarlo, hasta un estado aceptable, que rayara en bueno, seguramente no hubiéramos estado, tan emocionados)

El encantamiento Lumos, que cual liberaba una luz. Era como tener una linterna Muggle, de pilas, pues la luz se proyectaba más allá y no estaba solo concentrada en un único punto, como sí lo estaban las velas y las linternas de gas.

Luego, fuimos a la clase de Transformaciones. La profesora McGonagall, reflejaba un porte serio, (claramente) era dueña de una gran inteligencia, un enorme poder mágico y tenía experiencia casi milenaria.

—Gracias, Potter. —Dijo la mujer, como si la joven hada, pudiera escucharla. Claramente, se sentía muy alagada.

Bienvenidos a Transformaciones. Todo aquel que pise este salón de clase y se atreva a perder el tiempo, tendrá que irse y no volver jamás. —Nos dijo en nuestra primera clase. —Ya están advertidos. —Se arremangó las mangas de la túnica e hizo una floritura de varita, que reconocí al instante, transformando su escritorio, en un cerdo.

Todos nos emocionamos, pero pronto aparecieron los números y teorías de la transformación, dando paso a una clase cuasi-científica y que requeriría de toda nuestra atención y disponibilidad.

Errar en la Transformación era (quizás) demasiado fácil, y eso tenía que evitarse, a como diera lugar.

Pero no me preocupaba mucho.

Teníamos una fantástica maestra y conocedora de la materia, completamente dispuesta a ayudarnos.

Minerva se sonrojó, ante los halagos de la chica. "La abuela Minnie" Alcanzó a escuchar, y volvió su mirada, hacía el progenitor de la chica y el tío (Sirius). —Que la señorita Potter, claramente demuestre, en las próximas páginas, su conocimiento de Transformaciones, no lo eximirá a usted, señor Potter de su castigo, por el combate contra Malfoy, de hace dos días.