~MAGOS Y SHINOBIS ~
"Nunca he intentado ocultar un pasado en el que hay tanto mal,
Tengo que huir hacia atrás y a que las aguas se calmen.
No dejes que muera, la fe que hizo de ti una estrella
Sabes que ya no hay tregua hasta el final".
Después de la tormenta, Saratoga 2009
Álbum: Secretos y revelaciones ará todo"
Abrió los ojos.
La inmensa oscuridad se extendía hasta el horizonte, no podía moverse ni pensar con claridad, sentía que su mundo daba vueltas, las entrañas le ardían y la piel le quemaba.
Estaba sentado, recargado en una palmera o algo parecido a una palmera, no podía ver bien y se guio por la tenue silueta. El ardor comenzó a subir de intensidad provocándole arcadas, sus hombros se contrajeron hacia el frente haciendo que su cabeza cayera sobre su pecho de manera violenta.
Ya sentía un líquido caliente en el esófago, los dedos de las manos se apretaron en puños y los de los pies rascaron la arena debajo de ellos.
Arena.
La arena no era algo nuevo, pero la palmera si, no había ningún lugar en la zona con palmeras, las más cercanas estaban a varios kilómetros en los estanques naturales del desierto del país del viento.
Su cuerpo cayo hacia la izquierda con los espasmos del vomito, la bilis ardiente broto quemándole el esófago. Al vaciar el estómago el ardor de sus entrañas menguo, pero su piel aún estaba en llamas.
Intento abrir de nuevo los ojos, pero esta vez no tenía fuerza para ese simple movimiento.
Algo frío acaricio su frente de una forma delicada, suavemente subiendo por su cabello. Suspiro al sentir de nuevo la caricia esta vez en la mejilla, abrió los ojos de nuevo y no vio a nadie, la oscuridad seguía siendo lo único frente a él.
Varias respiraciones pausadas fueron suficientes para despejarle la cabeza del dolor que empezó a sentir. Con toda su fuerza de voluntad movió los brazos de forma que quedaran debajo de su costado y se empujó con fuerza para quedar arrodillado en la arena.
Levanto la cabeza y trato de vislumbrar algo, lo que sea.
Una mancha de luz apareció en la periferia a su derecha, más que luz, parecía un reflejo como una honda creciente. Su respiración estaba agitada, su piel seguía en llamas y la arena le quemaba las rodillas y las palmas de las manos. Fue esa sensación la que le indico que estaba desnudo en alguna parte del desierto.
Con las pocas fuerzas que tenía se puso de pie y camino a paso lento hacia el reflejo.
Llego hasta el reflejo, que resultó ser un pequeño estanque de forma irregular, lo más extraño era que despedía una sensación de amargura, de rencor. Cayó de rodillas en la orilla sintiendo como la arena raspaba sus piernas. Estaba a punto de hundirse en el agua para ya no sentir su piel ardiendo cuando sintió una mano invisible en el pecho, era la misma sensación de hace rato, una caricia helada contra la caliente piel de su cuerpo.
Cero los ojos para concentrarse en la sensación.
Un gruñido hizo eco en el lugar, pero ni siquiera le importo, lo único que le importaba en este instante era la fría mano en su pecho, que le daba comodidad y evitaba que las llamas inexistentes quemaran hasta el último pedazo de su piel.
- No importa lo que suceda, ¡siempre te protegeré!...
Esas palabras eran una promesa, una que sabía muy bien de donde provenía.
Abrió los ojos y vio el reflejo frente a él, no era un estanque, era una puerta y estaba haciéndose cada vez más grande.
El agua casi tocaba sus rodillas y la mano invisible estaba evitando que se acercara más a ella. Era su madre protegiéndolo del demonio de una cola.
- ¡Gaara!
El grito hizo que reaccionara incisivamente, de un salto se alejó del agua que intento capturarlo. El reflejo se volvió dorado y otro gruñido broto desde adentro.
-Esto termina aquí y ahora.
Las llamas invisibles que lo atormentaban con quemarlo de pronto desaparecieron, una ráfaga de viento helado provoco una polvareda que levanto la arena alrededor del estanque haciéndolo cada vez más pequeño, los brazos de Gaara estaban extendidos al frente con las palmas abiertas simulando estar sosteniendo las orillas del reflejo, su cabello se movia en todas direcciones a causa de las fuertes corrientes de aire.
Lentamente Gaara fue cerrando el abrazo, cuando sus brazos estaban a un palmo de distancia una cadena de eslabones gruesos color gris broto desde el suelo frente a él a toda velocidad y se estrelló en el extremo opuesto del reflejo. Otra cadena del mismo tamaño broto desde la derecha y se incrusto a la izquierda del estanque, junto en el centro apareció una teja de madera con un grabado rojo sangre que no pudo descifrar a simple vista.
El tiempo parecía congelado, esperando que él hiciera algo, pero no estaba seguro de que era lo que tenía que hacer. Desde algún lugar a su espalda, sintió una explosión de chakra y en un segundo líneas negras provenientes de algún punto lo esquivaban para estrellarse de forma violenta en la teja de madera, cuando tocaban las líneas rojas varios patrones color negro las unían en una sola pieza.
Cuando el viento dejo de mover su cabello y los gruñidos cesaron, Gaara volvió a caer al piso de rodillas sudando. La oscuridad estaba cediendo, ahora podía ver claramente la arena blanca en el suelo y al levantar la mirada, un hermoso sol de desierto iluminaba kilómetros y kilómetros de dunas doradas.
Giro despacio hacia atrás para ver la palmera donde antes había estado sentado con un hoyo negro en el centro, por ahí habían entrado las líneas negras que adornaban ahora la teja que protegía las cadenas del demonio.
Volvió a ponerse de pie y camino hacia la palmera, cuando estaba frente a ella volteo a ver una vez más el pequeño estanque de no más de dos metros cuadrados asegurado con las gruesas cadenas. Con un sentimiento de impotencia volteo de nuevo hacia el frente y toco la palmera para desaparecer de ese lugar tan desolador.
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-Ya te lo dije, no puedes entrar ahí, Shizune y Jiraiya están con él ahora –Sirius se paró frente a la puerta y le puso a Naruto una mano en el hombro para evitar que el rubio entrara en la habitación, no es que pudiera, ya que el único con la posibilidad de abrir la puerta era el mago frente a él.
-Ese de ahí es mi amigo, quiero ver como esta
-Naruto, debes entender que hasta que Jiraiya me envíe la señal no puedo abrir esa puerta
Como si lo hubieran invocado, unos golpes en un patrón definido se escucharon desde el interior. Sirius rapidamente saco su varita y lanzo un hechizo que hizo que la puerta se abriera.
-Ero-senin, ¿cómo esta Gaara?
Jiraiya le sonrió al rubio y se hizo a un lado para dejarlo entrar, sin pensarlo Naruto, Sirius e Itachi entraron en la habitación.
El cuarto era un lugar sombrío sin ventanas, a los lados había dos mesas con instrumentos médicos y un gabinete con cientos de frascos de colores. No había más mobiliario que una mesa de piedra en el centro rodeada de veladoras rojas algunas apagadas y otras pocas casi extintas.
Sentado en el centro de la mesa, cubierto de la cintura hacia abajo solo por una sabana estaba Sabaku no Gaara, con su expresión seria mirando sus manos envueltas en vendas blancas.
-¡Gaara! -Grito Naruto atrayendo la atención del pelirrojo
Shizune se hizo a un lado para que el rubio llegara a su amigo, Naruto corrió los pocos metros hacia la cama y derrapo al llegar a un lado parandose justo antes de llegar a su lado.
- ¿Cómo llegaste aquí? ¿Qué fue lo que te paso, como terminaste así?, ¿Sabes cómo regresar?, ¿Dónde está esa calabaza rara que siempre cargas? ¿Cuánto tiempo llevas inconsciente? ¿Porque estas desnu...
-Naruto, déjalo respirar –reprendió Jiraiya
-Lo siento, es solo que, no esperaba que estuvieras aquí
-No sé cómo llegue, tampoco sé cómo regresar-respondió Gaara –Jiraiya-sama y Shizune-sensei me acaban de poner al tanto de los acontecimientos –Le dirigió una mirada a Jiraiya para hacerle saber que esos eran todos los temas que trataría con todos los presentes, después hablaría con él sobre temas más delicados, el Sanin solo cabeceo en reconocimiento sin que los demás notaran el intercambio.
-Claro, lo siento, me alegra que estes bien –Naruto le sonrío
-Deberíamos irnos, tengo una investigación que terminar y ustedes tres deben volver a Hogwarts –Jiraiya puso un paquete de ropa en la esquina de la mesa
-Que pasara con Gaara, ¿también ira a Hogwarts conmigo y los demás? -Pregunto Naruto
-No Naruto, Kasekage-sama se quedará en casa de los Tonks mientras se recupera de sus heridas –le informo Shizune
Solo Itachi y Jiraiya notaron el gesto de dolor en Gaara cuando Shizune menciono su rango.
-Puedes quedarte con él el fin de semana, hablare con Dumbledore para evitar preguntas, Gaara-san, te dejaremos para que te vistas, en cuanto estes listo toca la puerta 3 veces seguidas para abrir y retirarnos
Gaara hizo un gesto de confirmación y los demás salieron de la habitación dejándolo solo.
Una vez que cerraron la puerta Gaara volvió a ver sus manos vendadas, se sentía inútil, las imágenes de la pelea contra Akatsuki revoloteaban en su mente, la imagen de su sensei cayendo sin vida en la arena, sus hermanos malheridos y su amado pueblo hecho cenizas.
Apretó los ojos para evitar que las lágrimas se derramaran, ya no era el Kasekage y esperaba que su gente pudiera llegar a Konoha a salvo.
Suspiro de nuevo y tomo la ropa vistiéndose lentamente, cuando termino se dirigió a la puerta y toco tres veces. La puerta se abrió y pudo ver la radiante sonrisa del rubio esperándolo al otro lado del pasillo. Al menos no estaría solo en esto.
NOTAS FINALES:
Este capítulo esta un poco raro a mi parecer, sucede al mismo tiempo que Shukaku esta libre y justo despue de que Jiraiya lo "sello".
En realidad era parte del capitulo 22, pero decidi quitarlo de ahi porque sentía que tendría más peso si lo ponía aparte.
En fín, gracias por seguir apoyandome y espero que lo hayan disfrutado.
Luna
Capítulo 24: Reflejo, 23 de Agosto de 2021, 08:00 p.m.
