Si, tenía el departamento para ella sola, pero no quería estar sola, la idea de regresar a donde Issei y el resto de las chicas le crispaba los nervios, Sona se encontraba en su facultad y ella tenía como cuatro horas libres, estúpido horario de mierda había ido a escoger.
Se supone que comería —pues contando hasta ese momento no había probado otra cosa más que agua en veintisiete horas—. Miró la ensalada en su plato y la movió hasta formar una asquerosa pasta verde, apartó el plato de su vista y paseó la mirada por la terraza. ¿Cómo es que aquellos humanos lograban ser tan felices? Bueno la mayoría, si alcanzaba a notar aquellos que tenían su nube negra, pero en general lograban superarla.
Gruñó.
No estaba de humor para soportar a tanta gente ni el imperturbable silencio de la biblioteca. Tomó su bolso y el plato, se levantó, tiró la ensalada y decidió ir a vagar por la facultad, esperaba no terminar perdida como el día en que presentó su examen de admisión, de no ser por una niña que ya venía ataviada de su bata blanca como muchos en la facultad —sospechaba que no se la quitaban ni para ir al baño—, no habría podido ni salir de allí.
En realidad, desde hacía tiempo no se sentía particularmente animada para hacer algo, así fuera únicamente levantarse de la cama, pero amaba un poquito su carrera donde tenía un poco de control —al menos por ahora— y nada se salía del margen de lo raro como su propia vida, así que sacaba fuerzas de quien sabe dónde para ir a la escuela.
Hacia días que había un revuelo en todo el mundo sobrenatural, de pronto un par de raros grupos se juntaron y había fiestas cada dos días. En cierta forma aquello le provocaba náuseas y más cuando se enteró de los dos equipos que más llamaban la atención; el equipo del Dragón Emperador Blanco de la Estrella de la Mañana y aún peor el equipo del Dragón Rojo Emperador de la Verdad Ardiente. El de Vali le producía verdadera curiosidad por los últimos dos integrantes que se dieron a conocer, mientras que el de Issei, la traición, la decepción hermano, Asia, Xenovia y Rossweisse le habían dado la espalda.
Entonces ese día en la mañana había aparecido una pequeña carta en su departamento:
❝ Realizaremos un torneo entre mitologías, ¿te anotas? ❞
Fue un pequeño papelito que le había dejado su hermano en la mesita de la sala, ella lo había tomado entre sus dedos y lo había llevado al fregadero y abrió la llave hasta que el papel se deshizo, pudo haberlo hecho ella misma con sus poderes, pero incluso eso le salía mal en los últimos días.
❝La universidad me mantiene ocupada ❞
Le respondió únicamente y se lanzó a la cama para mantenerse viendo al suelo por quién sabe cuánto tiempo, pero cuando se decidió a poner su alarma para el día siguiente, tristemente solo faltaban dos horas y cuarenta minutos. Decidió que no valía la pena dormir y fue a la cocina a preparar café —que no bebió nunca—. Ese día había sido particularmente pesado, quizá volver un rato a su apartamento para dormir sería una buena idea.
Había bastante menos cosas de las que pensó en el lugar donde vivía la Princesa Carmesí, pasó mucho tiempo allí, pensaba esperarla y encararla para que parará su perfecto trasero —no iba a negar aquello— de donde quiera que lo tuviera para que fuera directo a competir en La Copa.
Paseó un rato por su cocina y solo encontró una naranja como realmente no tenía hambre tomó la solitaria naranja y se puso a lanzarla al aire mientras esperaba, en algún momento Rías tendría que volver ¿no?
Después de al menos cuarenta minutos escuchó a alguien insertar la llave en la cerradura, imaginaba que era ella, hasta donde tenía entendido por ahora vivía sola.
—¿Por qué no participarás en La Copa? —preguntó directo cuando ella entró. Rias solo dio un saltito y cerró de un portazo.
—Largo de aquí.
Él frunció el ceño, entendía que estuviera enfadada por qué últimamente Akeno e Issei actuarán muy íntimos, pero ciertamente él no tenía la culpa, es más, lo único que a él le interesaban eran dos de los cuatro últimos integrantes que le habían dado a su equipo.
—No me iré hasta que respondas —le contestó con aburrimiento y regreso a su tarea de lanzar la naranja al aire.
—Eso se llama allanamiento de morada, es ilegal y... y, y no sé qué más decirte —Rias masajeó sus sienes como los últimos días y fue directo a por el frasco de ibuprofeno en la mesa de la cocina, tomó dos píldoras y fue directo a su habitación. Vali miró a la chica extrañado, ella no era así, le faltaba ese... algo, lo que la hacía ser ella, si fuera medianamente subnormal como Bikou le haría un chiste sobre la Princesa Switch para al menos hacerla enojar, pero ¡vamos! él era más civilizado que eso.
—Creí que vivías con Hyoudo.
—No más, solo es mi peón, o lo era, no sé, la Anatomía de Grey me ha mantenido ocupada.
—Buena serie, aunque The Good Doctor me parece más cool.
—No hablo de la serie, hablo del libro.
—Ah, ¿por?
Ella clavó la mirada en el chico quién mantenía una minúscula sonrisa de burla, negó y volvió a enterrar su cara en la almohada, no iba a discutir con él acerca de su carrera, pero él no parecía compartir aquella opinión, sin pena el chico entró a su habitación mientras curioseaba.
—¿Ya sabes en qué te vas a especializar? O pospondrás todo como el tarado de Tobio.
Ella rodó sobre el colchón confundida, por qué él, Vali Lucifer, el chico con el discurso más dramáticamente épico sobre sí mismo lleno de narcisismo y superioridad —que envidiaba un poquito—, hablaba con tal naturalidad de aquel chico.
—¿Le conoces?
—Desde que tenía seis años —una sonrisa maniática apareció en su rostro—. Y le patee el trasero. Cómo sea, no parece que ahora estés muy ocupada —ella arrugó el entrecejo, ¿Entonces Tobio era más grande de lo que parecía? Por qué recordaba vagamente decía a Azazel que Vali y ella tenían más o menos la misma edad.
—Tengo cuatro horas libres, bueno ahora tres y quería aprovecharlas para dormir o algo —volvió a dejarse caer en el colchón y cubrió sus ojos con sus brazos.
—¿Qué pasó entre tú y Hyodo?
La bilis recorrió la lengua de Rias, no podía soportar aquel amargo sentimiento, quizá era frustración, quizá no era otra cosa más que el recuerdo de su insípido intento de buscar amor, quizá, solo quizá era la sensación de vacío que le había dejado toda aquella situación.
—Se acabó.
—¡Vaya! —no parecía realmente sorprendido, es más parecía que ya lo esperaba—. No pensé que los traumas de tu infancia actuarán tan rápido.
—Yo no tengo traumas.
Vali se rio tomándose el estómago y se sentó en la cama, a decir verdad, le parecía una imagen muy extraña, Vali normalmente estaba en modo "Odio a todos y son unos idiotas" y "Nadie más importa excepto yo", verlo tan desenfadado le producía una especie de shock.
—¡Claro que los tienes! Tu padre tiene un harén, apuesto a que nunca pelea con tu madre, pero se va por un largo tiempo, ahora sabes a qué y temes que eso pase con Issei.
—Yo no soy celosa.
—¡Por favor pequeña, no mientas! Todos somos celosos. Yo tengo celos de Issei, antes de encontrarse con todo lo sobrenatural llevaba una vida normal, con preocupaciones normales y ya. Siempre quise eso, sabes. Tú quieres algo ¿Qué es?
Rias bajo la mirada y se hizo bolita en la cama, el shock ante aquella actitud pasó a convertirse en odio. ¿Era una buena opción hablar sobre aquello con él? Se suponía era el enemigo, pero ningún enemigo se abría tal y como él lo hizo, hablar acerca del pasado nunca era fácil y él lo había hecho.
—Amor.
El rostro de Vali se tornó completamente serio. Creyó que su deseo era bastante más estúpido como tener a Issei para ella sola o algo así, pero el amor, ciertamente él también lo deseaba, sabía lo que era pasar noches enteras llorando y suplicando por un mísero abrazo, sabía de aquel vacío en el estómago al ver aquellas mínimas demostraciones y no poder ser partícipe de ello.
—Todos lo queremos, ¿No es así? —subió a la cama hasta donde estaba Rias y la abrazó. Rias no esperaba aquello, pero aquel abrazo le supo a gloria—. Lo encontraremos. Te lo prometo —y ella no era tan fuerte así que se soltó a llorar, por mucho tiempo hasta que no pudo más y terminó rendida ante los brazos de Morfeo.
14-07-2019
