Publicado hace 2 horas por Gossip_Demon

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Vali soltó un ligero quejido que debía ser una carcajada, aún no estaba totalmente recuperado, mostrar su verdadera forma le costaba un desgaste físico muy grande. Pero nada de eso importaba, quizá la coartada de Rias era muy débil, pero la de él no y esperaba que esa coartada creará un revuelo enorme.

—Nunca mencionaste que tuvieras una novia tan linda.

—Ella no es mi novia —el chico frente a él le sonrió mostrándole sus colmillos.

—Mi querido diablo ese no eres tú.

—Tú no sabes quién soy.

El chico sonrió, probablemente solo lo conocía un poco, pero en sus tierras había dos constantes claras: la muerte y el amor, y por lo que había notado había esas cosas en común con ellos.

—¿Entonces por qué la ayudaste, diablo?

Tenía un severo problema con el "apodo" que aquel chico le había puesto el chico, aunque en cierta forma lo entendía, sin embargo, su duda seguía en el aire, flotando persistente y carcomiéndole la mente.

—No lo sé.

—Tu siempre sabes todo.

—Bueno, ya sabes lo que dicen: Más sabe el diablo, por viejo que por diablo, yo solo he estado diecinueve años en este mundo.

El chico sonrió y revolvió el cabello de Vali—. Ya. Lo que digas diablo, iré a dormir ¿Puedo usar tu cama?

—Para eso existe el cuarto de invitados.

—Usare tu cama, no tengo que preocuparme, después de todo eres el ser más asexual que conozco.


Lentamente se levantó de la cama con ayuda de Vali y fue directo a la ducha del hospital, él le sonrió y le pasó sus cosas para que se duchara y cerró la puerta, apreciaba que el chico le dejara su espacio, abrió cuidadosamente el agua de la ducha y retiró la bata de su cuerpo, hacía semanas que no se miraba al espejo, también hacía semanas que solo comía un bocado de sándwich de atún o la lechuga que cupiera en un tenedor, no solo se notaban sus clavículas también sus costillas y las crestas ilíacas en sus caderas, agradecía que su rostro aún se encontrara decente, quitó la mirada del espejo y fue a la ducha, sus manos también estaban delgadas y pálidas (como esqueleto).

Es tu turno

Asustada volteó a todos lados en busca de aquella voz.

—¿Necesitas ayuda, Rias? —casi suelta un grito de terror al escuchar a Vali, temía volver a escuchar aquel... aquello.

—No, no, no, yo... yo estoy bien —algo se volvió a romper dentro de ella. Nada estaba bien, nunca había estado bien, no iba a estar nada bien, ahogó un gemido y la vista se le nubló—. Todo está bien, Vali —la voz se le quebró y las primeras lágrimas comenzaron a correr, gimió realmente alto y calló al suelo—. To... do.

La puerta se abrió cuidadosamente, por ahí apareció el rostro preocupado de Vali, en silencio y la miró, no había asco o pena en su mirada, tampoco dolor ni rabia, ¿cómo podría seguir fuerte? ¿cómo podía no soltarse a llorar?

—Hazlo —se notaba la duda en sus palabras, pero no en sus ojos—, no temas hacerlo.

De nuevo volvió a gemir, llorando, volteó la mirada de nuevo hacia Vali y él seguía allí como esperando a que la chica le diera permiso, ella asintió y él se apresuró a cubrirla con una suave toalla.

—Vamos a la cama, ¿Sí? Tomarás esa ducha después —la alzó cual princesa de cuentos de hadas, esa que no hacía muchos meses deseaba ser con Issei, esa que desde que conoció a Riser no iba a ser, esa que ya se encontraba rota cual muñeca de porcelana que había caído sin cuidado al suelo.

Nada está bien.

—Lo sé.

Yo no estoy bien.

—También lo sé, Rias —la recostó en la cama y la cubrió con la manta, ella seguía llorando y él no dijo nada, solo se mantuvo allí, con ella en silencio, esperando que hablara y dijera todo lo que le estaba haciendo daño, todas las ideas que carcomían su cabeza y no le dejaban dormir, estaba allí como soporte, no por lastima.

—No estoy bien, nunca lo he estado.

—Prometo que saldrás de esta, de la siguiente y de las que vengan, Rias, lo único que no te puedo prometer es que no vuelva a pasar —ella sonrió entre las lágrimas y abrió sus manos pidiéndole un abrazo. Él sonrió levemente y se levantó dispuesto a acunar a la chica entre sus brazos.


11-09-2019