Después de su aventura cercana a la muerte, para Rias casi todo seguía igual. Su rutina casi no había cambiado, excepto por dos chicos que no le quitaban los ojos de encima. Vali quién ya de por si se había metido en su vida, había ocasiones en las que se aparecía en la Universidad para comer con ella, y los últimos días incluso la recogía a la salida —hubiera deseado que fuera más discreto, pero un Subaru BRZ azul rey no lo era— y aquello hacía que los rumores de que ellos dos salían se avivaran con fuerza.

El otro chico era Ikal, él era a quién Vali había llamado para reemplazar a Akeno (que había huido cobardemente al equipo de Issei), quien también había terminado corriendo a Vali de su departamento donde actualmente se encontraban viviendo Arthur y Bikou, y entonces ella le había dado asilo, además también pasaba murmurando algo sobre sus dioses y ella, aún no entendía de que se trataba pero esperaba que fuera bueno, pues ya estaba hastiada de que solo aparecieran más personas con el único y exclusivo fin de ser el malo malísimo.

A decir verdad, era extraño vivir con Vali, no estaba sola, pero tampoco era vivir atosigada como antes. No comía sola, pero tampoco se sentía sola al comer. No dormía sola y tampoco acompañada y había dormido como bebé, algo que no pasaba desde hacía mucho tiempo.

El timbre sonó, quizá Vali había olvidado el hechizo de aislamiento para evitar que cualquiera se transportará dentro del departamento, ella misma lo había puesto desde que llegó con la intención de hacer... aquello. Aun así no lo iba a quitar ahora que los chismes abundaban y cualquiera deseaba tomar la exclusiva que no existía.

—Deberías revisar que llevas...

—Hola Rias.

—I-Issei —pasó saliva fuertemente e hizo espacio para que el chico pasara—. ¿Qué haces aquí? —cerró con cuidado la puerta y se aseguró de mantener ocultas sus muñecas.

—Yo... pasaba por aquí, y... quería ver qué hacías.

—Iba a ver Stranger Things con... en Netflix, realmente quería descansar un poco.

—¿Por qué tú y Vali no estuvieron en su primera pelea? —ella frunció el ceño y se lanzó al sofá, directo a la llaga que aún quemaba sus entrañas.

—¿Quieres que te diga lo que los chismes dicen? ¿quieres que te diga que Vali y yo nos fuimos a Acapulco a tener sexo? —apretó los dientes, pero no se levantó de su lugar—. Vali fue a Tokio, yo tenía un examen sorpresa. Largo de mi casa ahora.

Issei apretó los puños, otra vez estaba fallando, quizá estaba haciendo eso por lo que Rias lo había dejado, bufó molesto y se dirigió a frente a la chica.

—Lo siento, yo...

—No tienes derecho a intervenir en mi vida, Issei. No somos nada para que vengas a hacer esa clase de preguntas. Y si Vali y yo tuviéramos algo como una relación no te debería de interesar en lo más mínimo.

—¡Tengo derecho a preguntar por lo que sea que involucre a MI prometida! —la mandíbula se le desencajó, sabía que aquel compromiso aún existía, su odiosa madre se lo había recordado cuando fue a firmar su alta, pero esperaba de todo corazón que Issei no hiciera uso de aquella marranada como amenaza.

—¿Cuál de todas? ¿Acaso no deberías de decir una de las tantas que tengo? —inspiró fuertemente aire y cerró los ojos en busca de un poco de paz, necesitaba no caer en ese estado de nuevo, necesitaba mantenerse en calma antes de que otra crisis nerviosa se avecinara de nuevo—. No necesitas otra. No me necesitas a mi.

Se volvió a sentar en silencio, tenía ganas de llorar, pero no lo iba a hacer frente a él. Tomó el control del televisor y en la pantalla de inicio del Netflix se puso a barajar las opciones que definitivamente no iba a ver. Oyó como la puerta se abrió y ciertamente no iba a voltear a ver porque todo se iba a complicar más.

—Odio las filas. Te dije que decirle a Sirzechs... Hola Hyoudo—. Por un momento Rias pensó que Vali iba a actuar justo como ella cuando viera a Issei, pero él lo ignoró completamente y fue a la cocina—. ¿Quieres cenar? Traje sopa de almejas y un poco de fish & chips, especialidad de Boston.

Tranquilamente de levantó del sofá ignorando a Issei y fue a su cocina. Desde la sala él observó atónito aquel comportamiento, Vali preparando la mesa como si nada mientras Rias lo veía tranquilamente.

—¿Preparo un poco de café? —Vali negó con mirada traviesa y de la misma bolsa donde traía la comida sacó una botella de vino tinto Moet Imperial Brut Magnum.

—No, no, pequeña, nada como un Pinot Noir para acompañar esta comida. Y celebrar el inicio de esto —Rias fue a la alacena a tomar un par de copas.

—Creí que Ikal había dicho que no bebías...

—¡Cómo quieres que el mundo no crea que me dejaste por él, cuando beben vino y comen comida rara!

—¡Claro~! O no. ¿Quién mierda piensa que celebrar un noviazgo frente a un ex es estúpidamente correcto? —luego siguió sirviendo las copas y le entregó una a Rias—. No sé trata de eso Hyoudo, pero te puedo adelantar, para que te calmes de una vez, que no es nada en búsqueda de quitarte a tu chica. Si es que Rias es un objeto para que digas que es tuya. Aunque creí que habían terminado, así que técnicamente puedo hacer lo que me plazca, y obviamente Rias me deje, con ella, empezando con este perfecto vino —chocó las copas con Rias y ella simplemente ignoró a Issei y tomó asiento en la mesa en silencio.

Issei se cabreo de sobremanera y salió del departamento gruñendo, a este punto ella solo miraba embelesada las burbujas que el vino formaba en la copa.

—¿Por qué?

—Me agradas, me agradas mucho.

—¿Solo beberemos vino?

Vali sonrió y negó—. Eso solo es para disimular y para la sopa. Beberemos esto —de la bolsa sacó una botella de Jack Daniel's—. Hoy vamos a desahogarnos —tomo otro par de vasos de la alacena y sirvió el whiskey. Nada bueno iba a salir de allí.


La ropa le estorbaba, pero en cierta forma le daba un aire mágico, y gracias a ello se dedicaba a saborear los dulces labios de Rias que se complementan de manera maravillosa con el sabor del whiskey. Acomodó su cabello y la recostó sobre el sofá.

—¿Quieres que sigamos?

Rias dejó de besarlo, quizá ya no era Issei quien la besaba con lujuria, ni con bruta fiereza como una vez lo había hecho Riser, aunque quizá no podía ir más allá. No se sentía segura, a pesar de todo lo que Vali estaba haciendo por ella.

—Bien —besó su frente y simplemente se acostó a una lado de ella aferrándose al respaldo en busca de no caerse—. Hasta aquí. De todos modos, estoy tan ebrio que no sé si podría hacerlo bien.

—No eres el único.

—Mira Rias, en el principio pensé que eras una niña caprichosa y mimada, pero ahora...

—Alto...

Estaba segura de que si lo dejaba continuar malas cosas sucederían, malas cosas como que él terminará confesándose y ella no pudiera resistirse porque después de todo media botella de Jack Daniel's estaba en su sistema.

—¿Por qué? —quizá su nublado juicio podría preguntarse un poco el porqué de la negativa, pero ciertamente no la iba a presionar mucho no le iba a preguntar sin tacto alguno si tenía razón.

—No te merezco —Rias se decantó por responder, sin comprometerse mucho ni ser tajante.

—Si tienes razón, mereces alguien mucho mejor que yo, y que Hyoudo y que muchas personas en el mundo, pero eso no evita que seas la mejor chica que he conocido en mi vida —se acomodó de lado, aferrándose a su cuerpo—. Así que ahora duerme bebé —paso una mano por su rostro y poco después él calló dormido.


Se movió un poco y sintió la contractura en su cuello, había sido mala idea dormir en el sofá, o no tanto en realidad, era agradable dormir abrazado de alguien, aunque generalmente dormía solo. Rias se revolvió un poco y lo abrazó por la cintura. Iba a volver a acurrucarse cuando las heladas manos de la chica se deslizaron por debajo de su camiseta.

—Es hora de despertar —murmuró también envolviéndola en un abrazo por debajo de sus costillas.

—Cinco minutos más.

—No, tenemos que ir a la reunión.

—No realmente, perdimos, perdí.

—A pesar de ya no ser un equipo oficial tienes que cumplir tus responsabilidades. Y mostrarles a todos que tienes una mejor pieza que la sacerdotisa.

—Creí que el joven ocelopilli era solo un colaborador tuyo.

—Pero quien se fue era parte de tu equipo —Rias hizo un mohín y desvió la mirada—. Vamos, solo es un rato —ella negó y ocultó su rostro en el pecho del chico.

—¡Bien!

—Rias.

—¿Sí?

—¿Podrías quitar tus manos frías de mi espalda? —aguantó una carcajada y asintió.


Ashes of heaven

Los medios hicieron enfadar a la Princesa Carmesí y ella hizo uso del sarcasmo, medio Inframundo no entendió, y los que lo hicieron murieron de risa.
Tal vez Rias y Vali si deberian salir. Hacen una buena pareja.

Hace 20 minutos

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—¡Irina que haces publicando cosas así! —ella volteó a ver al iracundo Issei, no sabía de qué hablaba pues había pasado toda la noche jugando Candy Crush.

—Esta vez no he posteado nada en Dovee ni en Underbook, es más ni se quiera he entrado a Instagram —Issei entrecerró los ojos, dudaba que la chica posteara algo relacionado con la sobrenatural en Instagram —bufó y dio la media vuelta—. Ella quiere un hombre que pueda pasar más allá de la tercera base, gimiendo su nombre no un frío presidenta —volteo a ver a Irina y negó.

—Eso no es cierto, además tu eres un ángel no podrás pasar de segunda base.

Irina apretó la mandíbula al escuchar eso, ciertamente sabía que Issei estaba muy a la defensiva desde un par de noches después de la batalla contra el equipo de Rias, donde ni ella ni Vali se habían presentado y aun así ganaron por los pelos. Koneko que había sugerido que fuera a preguntarle la razón de aquello y que no se dejará guiar por los chismes, sabía que Koneko ocultaba algo, pero aún no se atrevía a preguntárselo, aunque había regresado peor.

—Lo soy. Pero que no se te olvide el trabajo que mi amo Michael y Azazel han hecho —Issei la miró desconcertado y fue directo a su habitación. Sabía que de vez en cuando Issei era un despistado y su pregunta más grande era ¿por eso Rias lo dejaría? ¿habría otras razones? Alzó la vista cuando escucho los casi inexistentes pasos de Koneko, quizá ahí estaba la oportunidad de averiguar qué había pasado—. ¡Oye Koneko bebé!

—Deberías de preguntarle por ti misma a la Señorita Rias —respondió con el rostro de piedra y voz hueca.

—¿Es tan malo? —Koneko dudó un instante en responder, trago duro y después negó nerviosamente.

—Deberías preguntarle.


18-09-2019