La incomodidad parecía haberse incrementado al triple cuando Vali apareció de nuevo en el comedor con Rias a su lado aguantando la risa, la verdad él no se complicaba mucho la existencia y decidió que, para pasar el mal rato, le pondría de soundtrack a esa situación Invierno de Vivaldi, por qué por algún motivo le recordaba a pingüinos corriendo para después caer de bruces sobre la nieve.

Solo una persona más allá de los reglamentarios —Svetlana, por las barbas de su abuelo, deseaba que ella fuera su suegra— le había dedicado un gesto de cordialidad, por primera vez vio a Zeoticus con un gesto de genuina curiosidad y el resto simplemente lo odiaba.

—Siéntate —le ordenó Grayfia y él no muy convencido la miró de vuelta.

—¿Segura? Porque perfectamente puedo irme a mi departamento y comer allá, después darme una ducha y dormir todo lo que no he dormido está semana.

—Si señorito —Vali asintió, parecía ser que la nobleza había conspirado y querían hacer rabiar a más de uno, por lo que se movieron de tal manera que ambos quedarán juntos.

Ese gesto no pasó desapercibido por los dos jóvenes quienes solo negaron y procedieron a sentarse. Inmediatamente Grayfia puso un plato frente a Vali, el cual a pesar de ser únicamente la sopa la veía como la mejor cosas que le habían pasado en la vida.

—¡Parece que no hubieras visto comida en meses! —le dijo Venelana.

—Pase un mes sobreviviendo con galletas de avena, sándwiches de mermelada de zarzamora y mantequilla de maní; y mucho, mucho, realmente mucho café. Realmente necesito mi ritual post guardia. Con permiso, esa sopa y mi estómago tienen una cita.

Todos en su nobleza soltaron ligeras risitas y continuaron con lo suyo mientras que parecían ser bombardeados de odio. Rias bajo la mirada, no quería tratar el tema en ese instante, pero tenía que hacerlo, no podía seguir fingiendo que nada pasaba, porque si seguía un día más así, iba a saltar por el balcón y de nuevo estaba temiendo por aquellas ideas suicidas que llegaban a su mente.

—Oye —le susurró al chico y él aún con la cuchara en la boca asintió, pidiéndole que hablara—, que hay con el tratamiento, yo...

—Le va a tomar un tiempo a tu cuerpo asimilarlo, de hecho asumo que estás en la parte de creer que todo empeoró —ella asintió—, son efectos secundarios, crueles y que te hacen querer saltar al vacío pero pasará —su mirada se fue a la nada—, siempre pasa.

—¿Y regresa?

—¿Palabras vacías o la cruel verdad? —bajó la mirada sabiendo la respuesta.

—¿La historia de como fuiste partero es un opción?

—Solo si comes.

—¿Por qué estás tan interesado en que coma?

—Fetiche mío, complácelo —ella golpeó su hombro y él se carcajeo—. La falta de hambre también es un efecto secundario, la anemia no es una opción. Así que puedes comer o ser sujeto de prueba para una sonada nasogástrica por dónde pasaré tu comida hecha licuado.

—Tus amenazas se volvieron un poco más crueles ahora.

De cierta forma la actitud que su hija tomaba con aquel chico le tranquilizaba, sí, seguía teniendo ese aspecto demacrado, pero al menos decía más de dos palabras, y él por ahora parecía estar más atento a ella que incluso él mismo Issei que proclamaba que la amaba, o que Venelana, quién era su madre.

Carraspeo, realmente no buscaba llamar tanto la atención pero aún así lo hizo. Sintió la mirada de Svetlana, quien le parecía decir que no se metiera o al menos midiera sus palabras.

—¿Entonces eres Médico?

—Interno de Pregrado, aún —respondió sin vacilar. La seguridad en sí mismo del chico le sorprendió—. El director de la división de Ginecología del Mass General me tomó como su alumno, haré el pregrado con él y después me iré a la división de Neurocirugía.

—Grandes planes a futuro ¿he?

—Los suficientes como para comprar un pedacito de playa en alguna parte del mundo y cuando me aburra de ser médico viviré como hippie autosuficiente, aunque si por alguna razón se me zafa un tornillo en los próximos 7 años también tengo una escopeta debajo de mi cama para morir con Nirvana de fondo.

El hombre no pudo evitar soltar una carcajada, vaya sentido del humor tenía, uno muy negro.


—No era necesario huir, Rias.

—Si lo era, estaba asfixiándome en esa casa, y tú sugeriste Puerto Vallarta —apretó más la mano del chico y este le hizo dar media vuelta para que, sin soltarse, terminarán abrazados.

—Idea mía, ¿he? —Rias asintió y Vali soltó una risita y luego depositó un beso en la mejilla de la chica—. ¿Qué te parece si vamos a mi habitación y dormimos toda la tarde para salir en la noche?

Ella negó, realmente lo que menos quería era dormir, era lo que hacía en su casa con tal de mantenerse alejada de todos, en especial de los cizañosos comentarios de su madre y de Akeno, aunque entendía a la perfección que él estuviera cansando.

—Deberías ir tu solo, yo me quedaré con los chicos y así los distraigo un rato para que no vayan a molestarte.

—También es una buena opción —besó dulcemente su cuello y después la soltó—. ¿Cuánto tiempo crees que se necesario dormir?

Ella desbloqueó su teléfono para mirar la hora, eran las dos de la tarde, hizo una mueca extraña, esa que Vali había descubierto que hacía cuando pensaba y le hacía gracia—. ¿Qué tal a las nueve de la noche? —el chico asintió, y decidió no posponer más esa siesta, besó a Rias y después caminó directo a su habitación.

Rias por otra parte suspiró y caminó de vuelta a dónde la nobleza encontraba, la mayoría estaban jugando y corriendo por la arena, excepto Vasco y Crom Cruach quienes estaban echados en las amacas de la palapa que habían rentado. Imaginaba que el dragón se encontraba durmiendo, mientras que el antiguo exorcista simplemente disfrutaba de un agua fresca cuidando a todos. Ella no quería entrar a la palapa así que fue a una de las sombrillas que tenían, un poco alejada de Gasper y Valery, había aprendido a amar su soledad y la disfrutaba muchísimo.

Escuchó el sonido de la cámara de un teléfono y cuando volteó notó a Kuroka con su teléfono en el frente.

—¿Quieres la foto? Es que te veías tan... wow... —Rias sonrió y asintió.

—Será un buen recuerdo de este lugar.

—Y... err... ¿no será un problema que se enteren donde está?

—Cariño, ya estoy en la mierda, si se enteran o no de donde estoy no haría la diferencia, así que me relajaré y disfrutaré de todo esto.


Rias Gremoy has posted a photo in Playa de los Muertos, Puerto Vallarta

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18-11-2019