¡Hey! ¡¿Qué tal?! ¿Cómo les va?

A mi me va para la mierda XD.

He estado muy ocupado estas últimas semanas por los exámenes finales de la universidad, razón por la cual no he actualizado esta historia. No ha sido fácil. No sé que tenía en la cabeza al elegir la carrera que elegí. Hasta ahora solo me ha provocado insomnio, estrés y una depresión que he venido acarreando estos últimos años.

Escribir es mi terapia, así que no se preocupen, mis adorables lectores, seguiré escribiendo incluso si no recibo mucha atención por esta historia. Un favorito y una crítica es suficiente para mi.

En una buena noticia, he abierto una cuenta en Pinterest. Allí alzaré fan arts de mis historias. Ya lo he hecho con mi Fan fic de Percy Jackson y ahora lo estoy haciendo con esta historia. Dejaré el link al final de la historia, vayan a echar un vistazo y diganme que piensan de la nueva apariencia de Victor y comparenla con la anterior. Entenderán cuando dicen sobre lo diferente que se ven.

En fin, espero que a ustedes les esté yendo mejor. Y que disfruten las festividades que se acercan. Yo intentaré hacerlo.

Muy bien, suficiente de esto. Ahora, a lo que han venido, el capítulo de esta ocasión. Espero que les guste, ¡tiene 10.000 palabras! Es un capítulo largo y tocará varios puntos que espero haber expresado correctamente.

Así que, sin más preámbulos, ¡let´s go!


Capítulo 10: El lobo que se esconde debajo de la Oveja.

Ymir y Krista no fueron las únicas sorprendidas por el cambio de apariencia de Victor. A un par de mesas de ellos, se encontraba los tres amigos provenientes de Shiganshina, mirando sorprendidos la nueva apariencia del recluta Oveja.

—¿Realmente es Victor?—preguntó Armin, ligeramente perplejo—Se ve… diferente. Y no me refiero solo a su apariencia.

Mikasa solo asintió de manera distraída mientras miraba a Victor ser interrogado por Ymir y Krista por su nueva apariencia.

Armin tenía razón. Había algo diferente en el chico del interior y no era su apariencia. Mikasa podía verlo. Victor exudaba un aire completamente diferente al que tenía antes del entrenamiento de supervivencia. Se lo veía más seguro y tranquilo. La gran sonrisa que siempre parecía estar presente en su rostro había desaparecido para dar paso a una sonrisa más leve, pequeña y reservada.

Y sus ojos… había algo diferente en ellos que Mikasa no pudo señalar con exactitud. Sus ojos se veían agudos y perspicaces, como si nada de lo que sucediera a su alrededor escapara de su vista. Algo que le resultaba familiar, pero a la vez contrastaba con la imagen que ella tenía de Victor.

—Ha cambiado—asintió Mikasa—Puedo verlo.

—Era de esperarse—dijo Armin, con una sonrisa triste—Después de lo que sucedió…

Eren observó de reojo a Victor, aun sintiéndose en conflicto por la discusión que tuvieron. Aún creía que Victor había hecho lo correcto al matar a aquellos hombres, pero él no parecía pensar de la misma manera. Solo hacía falta verlo a los ojos. La culpa y remordimiento era evidente en ellos.

—Oye, Armin,¿estoy equivocado?—inquirió Eren, llamando la atención de sus dos amigos.— ¿Al pensar que la muerte de aquellos hombres fue lo correcto? Quiero decir, ellos nos robaron, secuestraron a Victor y Krista e intentaron venderla a ella como esclava. También intentaron matarnos. ¿No fue lo correcto matar a esa clase de personas?

Si había alguien que podría darle una respuesta clara, sin favorecer a ninguno, era Armin. Al menos, eso era lo que creía Eren. Armin siempre había sido el más intuitivo y perspicaz de los tres. Capaz de percatarse de cosas que otros ignoraban o pasaban por alto.

Armin meditó sobre las palabras de Eren por unos segundos antes de dar una respuesta.

—No creo que se trate de si fue lo correcto o no, sino que ustedes dos tienen creencias diferentes—respondió finalmente él—La razón por la cual Victor se unió al cuerpo de entrenamiento fue para ser un soldado y recuperar Wall Maria. Él mismo nos lo dijo.

Eren asintió ante eso.

—Dijo que quería traer esperanzas a las personas al retomar el territorio perdido—recordó Eren. Incluso si su relación era tensa en estos momentos, él aún tenía un gran respeto por la meta de Victor.—Y que de esa forma que no tengamos que preocuparnos por la escasez de ía hacer lo que su madre no pudo hacer.

—¿Él dijo eso?—inquirió Mikasa, levemente sorprendida.

—Sí,¿no te lo dijo?—Armin se vio extrañado por eso.

Mikasa negó con la cabeza. Y fue en ese momento que ella se percató de algo; ella casi no conocía a Victor.

Ambos siempre hablaban sin problemas sobre temas mundanos, sobre qué pensaban del entrenamiento, cómo les había ido en el día o aconsejándose mutuamente para mejorar en el entrenamiento, pero nunca hablaban sobre sí mismos. Él incluso le había hablado sobre su razón de unirse al ejército a Eren y Armin, pero no a ella. Y a ella no le gustaba eso. La hacía sentir excluida.

Se dio cuenta de que quería ser más cercana a él. De la misma manera en la cual él lo era con Ymir, Krista y, aunque a ella no le gustara admitirlo, con Annie.

—No, no lo hizo—ella negó con la mirada baja.

—Bueno, como dijo Eren, Victor se unió al ejército para retomar Wall Maria—explicó Armin—Lo hizo para que no tengamos que preocuparnos por la escasez de alimento. La decisión que él tomo al querer ser un soldado fue con el objetivo de ayudar a las personas… Y ahora, se vio obligado a matar a dos personas para salvar a un amigo. Eso por eso que se siente culpable, porque lo que hizo fue en contra de lo que él creía. Fue en contra de sus principios.

Eren asintió ante eso. Entendiendo la lógica de Armin.

—Y luego estás tú, Eren—continuó Armin—Tus principios son diferentes al de é de manera diferente sobre aquellos hombres porque tú pasaste por algo similar—él miró de reojo a Mikasa, quien se puso algo tensa al recordar aquel hecho trágico de su propio pasado.—La situación que ambos pasaron fue similar, pero ustedes lo tomaron de manera diferente. He allí al por qué Victor reaccionó de esa manera contigo. No creo que fuera porque te odia, sino porque rechaza lo que tú crees. Él piensa que no sabes nada por lo que él pasó, pero es porque desconoce por lo que tú pasaste. Si hablas con él y se lo explicas, estoy seguro de que te entenderá. Después de todo, ambos son más similares de lo que crees.

Eren pensó profundamente en las palabras de su amigo. Ahora entendía por qué Victor había reaccionado de aquella manera. Y al hacerlo, él no lo culpaba por reaccionar de esa manera. Estaba en su derecho, considerando cual es el deseo de Victor, pero eso no significa que Eren sintiera que estaba equivocado. Después de todo, al matar a aquellos hombres, Krista y Victor sobrevivieron. Y no solo eso, sino que también se aseguraban de que aquellos hombres nunca volverían a secuestrar a alguien.

Entonces… ¿Quién estaba en lo correcto y quién estaba equivocado?

La respuesta era simple; ninguno estaba en lo correcto, pero tampoco estaban equivocados.

Eren soltó un largo suspiro.

—Yo… tengo que hablar con él—finalmente dijo—Se lo la misma manera en la cual él me explicó lo que sucedió con su madre y el por qué se enlistó.Él comprendió mi deseo de querer unirme a los Exploradores y me incentivó a hacerlo porque él también lo al final nuestras metas difieren ligeramente.

Armin sonrió al escuchar eso. Para él, era agradable ver que Eren podía comprender las acciones de otra persona, ver la lógica detrás de ello, incluso si no le gustaba y pensaba diferente.

—Yo también tengo que hablar con él—intervino Mikasa—Yo… aún tengo que disculparme por golpearlo.

Armin le lanzó a ella una mirada confusa.

—¿No lo hiciste durante el entrenamiento de supervivencia?—inquirió él.

Mikasa se escondió detrás de su bufanda y frunció levemente el ceño al recordar el por qué no pudo disculparse con Victor.

—No… alguien me interrumpió.

Armin alzó una ceja en señal de intriga, pero en vista de que Mikasa claramente no quería hablar del tema él no insistió en ello.


Finalmente había llegado del día que todos los reclutas ansiaban; el primer día libre que tendrían.

Ya había transcurrido un año desde que comenzó el entrenamiento de la Tropa de Reclutas N° 104. Desde el inicio, los reclutas no habían tenido un solo día libre. La lógica detrás de ello era que, si no pudieron aguantar el entrenamiento durante un año seguido sin un solo día libre, entonces no merecían ser soldados que serían los muros que protegerían a la humanidad. Lo más cercano que han tenido a un día libre fueron los domingos, donde los ejercicios solo consistían en dar vueltas al campo por un par de horas.

Así que todos los reclutas que habían llegado hasta este punto sin abandonar estaban ansiosos por relajarse el fin de semana. Algunos irían a visitar a sus familias que no habían visto en un año. Otros irían a Trost para simplemente pasar tiempo con los amigos que habían hecho durante el entrenamiento.

Krista era una de los últimos. Ella tenía la intención de relajarse y divertirse por las calles de Trost acompañada de Ymir y Victor. Aunque Ymir no sentía las mismas ganas.

—Vamos, podemos ir solo nosotras dos y dejar a la Oveja—insistía Ymir, caminando a su lado con dirección al dormitorio masculino—Probablemente está cansado por lo ocurrido en el entrenamiento de supervivencia.

—Pues yo pienso que es justamente por eso que debemos ir los tres juntos—decía Krista, obstinadamente—Victor necesita relajarse y despejar un poco su mente de lo que sucedió.Y como sus amigas, debemos de estar allí para apoyarlo.

Ymir se cruzó de brazos con una mueca molesta.

—¿Quién es la amiga de esa Oveja?Ya te lo dije, él podría ser mi mascota, o algo así.Además, no necesito amigos.Tú eres la única a quien necesito en mi vida.

Krista bajó la cabeza con un rubor el rostro, para el gran placer de Ymir, quien sonrió de manera orgullosa y engreída ante su reacción.

Para cuando ambas chicas llegaron al dormitorio, vieron la puerta abrirse por donde emergió Jean acompañado de Marco. Ambos vestían ropas de civiles por ser su primer día libre.

—Hey, ¿qué estás haciendo aquí? —Jean alzó una ceja en señal de intriga cuando vio a ambas.

—Vinimos a buscar a Victor—dijo Krista— ¿Lo han visto?El carruaje que nos llevará a Trost saldrá pronto.

Los chicos se miraron entre ellos de manera confusa.

—Pues… pensé que Victor estaba con ustedes—dijo Marco—No ha estado en el dormitorio desde hace un par de horas.

—Entonces, ¿dónde demonios está él? —inquirió Ymir, con molestia.

—Como si lo supiera—bufó Jean—Tal vez ya está en el carruaje.

—Si están hablando de Victor, él fue al bosque—intervino Connie, acercándose a ellos— Lo vi entrar al bosque usando el EDM3D.

—¿Qué?¿Fue a entrenar?—inquirió Krista, sorprendida y confusa— ¿Por qué haría eso?¡Es nuestro día libre!

Connie se encogió de hombros.

—No lo sé.Últimamente ha estado actuando extraño estos dí distante desde que terminó aquel ejercicio de dijimos nada porque queríamos darle algo de espacio.

—Ya veo… —dijo Krista en un tono contemplativo,—Iré a buscarlo.

—¿Qué?—dijo Ymir, perpleja— Perderemos el carruaje si vamos a buscarlo ahora.

—¡Entonces adelántate!¡Te alcanzaré en unos minutos!—gritó Krista, ya yéndose al bosque a buscar a Victor.


Parado en una plataforma de madera, Victor observaba con detenimiento el campo entrenamiento que tenía delante suyo. Había cinco maniquíes de titanes esparcidos por el bosque, dispuestos de tal manera en la que los recluta tendrían que maniobrar entre los árboles para poder cortar el punto débil del maniquí ubicado en la nuca.

La principal diferencia con los maniquíes con los que practican los reclutas novatos fue que los sacos ubicados en sus nucas no estaban rellenos de arena, sino que eran grandes trozos de goma. Eso significaba que se requería una mayor fuerza para hacer un corte profundo.

Reafianzando el agarre que tenía sobre sus espadas, Victor saltó de la plataforma de madera sin dudar. Cuando adquirió suficiente impulso, disparó los cables que se engancharon en el tronco de un árbol y apretó el gatillo liberando un chorro de gas.

Victor comenzó a surcar por los aires con la velocidad y agilidad digna de un pájaro en vuelo. Su cuerpo se torcía de una manera casi imposible mientras esquivaba las ramas y troncos de los árboles a una velocidad anormal. Cuando pasó junto a los maniquíes, la única evidencia dejada atrás fue el profundo corte en el trozo de goma ubicado en su nuca y el residuo de gas siendo expulsado.

Solo le tomó un poco más de un minuto cortar el punto débil de cuatro maniquíes. Cuando sus ojos se posaron en el último, Victor se impulsó hacia el cielo liberando un fuerte chorro de gas, quedó suspendido en el aire por unos segundos antes de caer en picado hacia una de las maquetas de titanes que tenía una bolsa de goma en la nuca. No enganchó sus cables a ningún árbol. Él cayó en picado sin verse alterado en lo más mínimo mientras sus ojos no abandonaron su objetivo.

Dejando que su cuerpo se moviera por sí mismo, Victor comenzó a girar con tal rapidez que lo único que se vio de él fueron las hojas de sus espadas que formaban algo parecido a una esfera debido a la velocidad con la que él giraba. Al hacerlo, no solo cortaron la nuca de la maqueta, sino toda la cabeza.

La madera y goma cortadas cayeron al piso en pequeños trozos cuando Victor enganchó un cable en el último segundo en el tronco de un árbol y aterrizó con suavidad.

El chico soltó el aire que mantenía retenido en sus pulmones mientras se levantaba sus gafas de entrenamiento sobre su frente y admiraba el trabajo que había hecho. La maqueta de titan de doce metros carecía de cualquier estructura de los hombros para arriba. Los restos destrozados de la cabeza y nuca de goma yacían a sus pies en trozos tan pequeños que no podrían volver a unirse de ninguna manera.

Victor observó sus manos que sostenían las hojas, algo desgastados por el constante uso. No pudo evitar sentirse asombrado por lo que acaba de hacer. Mientras usaba el equipo, parecía como si su cuerpo supiera exactamente lo que debía hacer. Era como hacer un movimiento que había hecho cientos de veces y lo hacía de manera inconsciente, casi como si de respirar se tratase. No luchó contra él, no buscó razonarlo, simplemente lo hizo.

Si era sincero consigo mismo, incluso le daba un poco de miedo la facilidad con la que pudo destrozar la cabeza de aquella maqueta.

Si él fue capaz de hacer algo así, algo que le hubiera sido imposible hacer hace unas semanas atrás… ¿Qué más podía hacer? ¿Hasta dónde llegaba sus nuevas capacidades? ¿Era esta la fuerza que su padre le había dicho?

Victor no estaba seguro. Pero… de ser así, entonces él usaría esta fuerza. Lo haría no solo para cumplir con su objetivo de retomar Wall Maria, sino también para proteger a las personas que aprecia.

Su padre, su hermano. Y las personas que llegó a apreciar desde que vino a este lugar. Personas que crecieron dentro de él de una manera que no esperaba; Krista, Ymir, Jean, Marco, Connie, Sasha, Armin, Eren… Mikasa… Annie…

Él haría uso de esta nueva fuerza suya para mantenerlos a salvo. Ya lo había hecho con Krista. Y el precio a pagar fue uno que, en su opinión, fue demasiado caro. Ya no habría manera de remediar eso. Sus manos estaban manchadas de sangre. Pero… lo hizo para proteger a alguien. Alguien inocente y alguien que él aprecia. La culpa aún estaba en su corazón por lo que hizo, pero no se arrepentía si eso significaba que, con sus acciones, salvó a una de las personas que aprecia. Ese pensamiento causaba que disminuyera un poco la pesadez que sentía en su corazón, así que se enfocaría en eso por ahora.

Ahora mismo, él necesita saber hasta dónde llegaba sus nuevas capacidades. Saber de qué más era capaz.

Y conocía a la persona perfecta para probar sus límites.

Volteó para mirar uno de los árboles que estaba a su espalda.

—Sé que estás allí, Annie.

Por un segundo, la única respuesta que recibió fue el sonido de las ramas de los árboles meciéndose con el viento hasta que Annie Leonhart salió de entre los árboles. La típica expresión fría y apática adornaba el rostro de ella, pero había un brillo de curiosidad en sus ojos.

—¿Cómo supiste que estaba aquí?—preguntó ella.

Victor se encogió de hombros.

—Te vi mientras usaba el ODM.

Annie chasqueó la lengua molesta, como si se estuviera reprendiendo a sí misma por ser tan descuidada.

—Aún me cuesta creer lo buena que es tu vista—dijo ella—Si no me lo hubieras demostrado habría pensado que estabas loco.

—Tener uno de tus sentidos más desarrollado no es tan extraño como crees—dijo Victor—Por ejemplo, hay un soldado entre los Exploradores que es capaz de oler a titanes a distancia, ¡olerlos! Si me preguntas, eso es mucho más raro… y algo repulsivo. Y también mi padre. No sé cómo lo hace, pero él es capaz de saber cuándo alguien está mintiendo. ¡Siempre sabía cuándo yo mentía, sin importar cuan pequeña era la mentira! Supongo que por eso es tan buen comerciante…

Victor suspiró ante eso. Recordando todas las ocasiones en la cual trató de mentirle a su padre cuando era niño. Como cuando culpó a su perro por romper uno de los floreros o decirle que terminó de hacer su tarea cuando ni siquiera había empezado.

—En fin, ¿qué haces aquí, Annie?Es nuestro primer día ías de ir a la ciudad y relajarte haciendo…lo que sea que haces para relajarte.

Ella no vestía el uniforme de entrenamiento como Victor lo hacía, lo que le hacía pensar que ella iba a visitar Trost.

—Podría preguntarte lo mismo—replicó ella, mirándolo el ODM que Victor tenía puesto—Es nuestro día libre, pero tú decides pensaría que eso es admirable, entrenar en tu día libre, pero…no es así, ¿verdad?

Victor sonrió levemente con diversión.

—Eres más perspicaz de lo que creí que mantenerte apartada de los demás y observar lo que ocurre te da un punto de vista ía que eres buena en eso.

Annie apoyó su espalda contra el tronco de un árbol y se cruzó de brazos. Ella miró a Victor de manera inquisitiva que habría causado que cualquier otra persona se sintiera incómoda, pero no él.

—¿Qué fue lo que te pasó?— preguntó ella.

No había reclamo en la voz de ella, solo curiosidad.

Victor arqueó una ceja de manera confusa.

—¿Hablas de mi apariencia?Pensé que me vendría bien un corte de cabello—Victor hizo un gesto teatral de peinarse el cabello hacia atrás— ¿No te gusta?Ymir me dijo que en realidad me veía atractivo.Y eso es mucho viniendo de ella…

—No te hagas el idiota conmigo—le interrumpió ella con impaciencia y molestia, entrecerrando los ojos en su dirección—Hay algo diferente en ti. Y no es tu apariencia. Ser capaz de romper cuerdas que atan tus manos, romper huesos con solo un apretón, la manera en la que manejaste el ODM hace unos minutos y como destrozaste ese maniquí es evidencia de ello. Hace una semana, hacer eso hubiera resultado imposible para ti. ¿Cómo es que te volviste tan bueno de la noche a la mañana? Eso no es…

—Normal—terminó Victor por ella,—Sí, lo sé.Si te soy sincero, estoy más asustado que cualquier otra …no me esta nueva fuerza, mi meta no es solo un sueño ingenuo.

—¿Retomar Wall Maria?—inquirió Annie, recordando la breve discusión que Victor tuvo con Eren unas noches atrás.

Victor asintió.

—Sí, esa es mi meta.Y no me importa cuantos años me lleven, o cuanto esfuerzo tenga que poner de mi parte, me aseguraré de cumplirla de una manera u otra.

Annie lo escrutó con la mirada, como si estuviera buscando la falsedad en sus palabras.

Cuando no encontró ninguno, ella preguntó:

—¿Por qué deseas tanto retomar Wall Maria?

Victor no respondió inmediatamente. Levantó la mirada al cielo mientras se perdió en sus recuerdos y soltó un largo suspiro.

—¿Sabes de qué me di cuenta el día de la caída?—preguntó él, luego de unos segundos— ¿El día en que las personas se morían de hambre porque no había suficiente comida para alimentarlos a todos?

No recibió una respuesta por parte de Annie, pero ella quedó en silencio para escucharlo.

Victor continuó:

—Me di cuenta de que el mundo al cual fuimos forzados a vivir… el mundo dentro de estas paredes… es recursos y los alimentos que tenemos son vida es por eso por lo que quiero hacer algo al respecto.Y la mejor forma en la que la humanidad prospere en estos momentos es retomar Wall es la única razón por la que estoy aquí.

Victor se quitó sus lentes de entrenamiento y los miró con detenimiento.

—No soy tan ingenuo como Eren para decir que puedo matar a todos los titanes y librarnos de estos muros. No. Lo mejor a lo que podemos aspirar es vivir una vida cómoda dentro de los muros. Una vida en la que los padres no se preocupen de si podrán alimentar a sus hijos el día de mañana. Una vida en la que un niño no tenga que recurrir a robar un pedazo de pan para tener algo que comer y no morir de hambre… Una vida en la que un niño no se vea obligado a ver a su madre irse a pelear para recuperar el terreno perdido para cultivar alimentos y poder sobrevivir. Yo aspiro a que no tengamos ese estilo de vida. Y por ese sueño, por esa ambición, yo pelearé.

Annie se vio impasible ante su discurso. A primera vista, ella parecía tan apática como siempre. Pero si mirabas con atención, podías ver el ligero brillo de fascinación en los ojos de ella. Un respeto bien escondido… y algo más…

—Ya veo—dijo ella simplemente—Es un buen objetivo, incluso diría que noble, aunque algo ingenuo.

Victor se rio entre dientes al escuchar eso.

—Lo sé, pero eso no me detendrá en intentarlo. Y ahora, con esta nueva fuerza, ese objetivo es más posible. Aunque desconozco la explicación del porqué ocurrió, no pensaré en ello. Hay alguien que puede responder a esa pregunta. Pero hasta que reciba respuestas de él…

Victor se soltó el ODM y miró a Annie con desafío. Ella parpadeó un par de veces con ligera confusión. Victor adoptó una pose con los brazos levantados y una pierna ligeramente flexionada. Era una pose similar a la de Annie, pero a la vez diferente. Sus brazos estaban levantados a la altura de sus hombros y sus piernas estaban más separadas, con una adelante y otra atrás.

—Tú… ¿Qué se supone que estás haciendo? —preguntó ella, viéndose algo confundida.

—Desafiándote—anunció él con una sonrisa— ¿Qué dices, Reina del Hielo?Ha pasado un tiempo desde la última vez que tuvimos un qué fue lo que me pasó.Bueno, ¿por qué no lo averiguas tú misma?Es hora de ver que tan lejos he llegado.

¨Y de lo que ahora soy capaz¨ pensó para sí mismo.

Annie lo miró por unos segundos hasta que apartó la mirada con desinterés.

—Si tanto quieres pelear con alguien para probarte a ti mismo, ¿por qué no se lo pides a Mikasa?—inquirió ella—Estoy segura de que te gustaría tener una revancha con ella después lo que sucedió la última vez.

Si ella hablaba del último combate que tuvieron o de la vez que Mikasa lo golpeó por agredir a Eren, Victor no lo sabía. Lo que sí pudo notar fue el tono de voz amargo con la que Annie mencionó a Mikasa. ¿Tal vez no se llevaban bien? Él no lo sabía. Nunca las había visto hablar entre ellas de ninguna manera. Cualquiera podría dejarlo pasar, pero no Victor. No considerando la atención que él le daba a Annie.

Una sonrisa traviesa estiró levemente los labios de Victor. Tal vez podía incitar a Annie de otra manera.

—¿Oh~?¿Acaso estás celosa, Annie?

Eso ganó la atención de ella, quien volteó lentamente para mirarlo con incredulidad y creciente enfado.

—¿Qué mierda estás…?

—Tranquila, cierto que me gustan las chicas altas… pero también me gustan las rubias.

Definitivamente no ayudó en nada el hecho de que él le haya guiñado el ojo al decir eso. Si la mirada molesta de Annie, el cual se intensificó aún más, fue evidencia de ello.

—¿No es por eso?Entonces, ¿acaso quieres que pelee con ella porque me dará un mayor desafío que tú?Después de todo, Mikasa es fuerte…—él sonrió a Annie con presunción y burla—Tal vez es más fuerte que tú.

Eso fue la gota que colmó el vaso.

Annie se descruzó de brazos y avanzó hacia Victor con una expresión que parecía querer romper sus huesos a patadas. Ella se detuvo a unos pocos metros de él y adoptó su característica pose de pelea.

—No me contendré—gruñó ella por lo bajo.

Victor sonrió con desafío.

—Me decepcionarías si lo hicieras.


Si había algo en lo cual Annie Leonhart se sentía orgullosa de sí misma era de su habilidad en el combate cuerpo a cuerpo.

Desde que era niña, ella había entrenado en las artes marciales mixtas que su padre le había inculcado durante día y noche. Las horas de esfuerzo, sudor e incluso sangre derramada que invirtió al entrenar bajo la atenta mirada de su estricto padre hacían que el entrenamiento que Shadis les impartía fuera un juego de niños para ella. El entrenamiento que había recibido de su padre, aunque fue en contra de su voluntad, la había convertido en una peleadora como ninguna otra.

Y ahora, ver al chico que ella misma había entrenado durante casi un año, alguien que al principio no podía dar un solo golpe de manera eficiente sin lastimarse en el proceso, ser capaz de arrinconarla de la manera en la cual lo estaba haciendo ahora, causaba que su corazón se llenara de sentimientos que nunca creyó ser capaz de tener.

Satisfacción, orgullo, emoción… y miedo.

Satisfacción al ver que Victor era capaz no solo de detener los golpes que ella le daba, sino también de ser capaz de evadirlos si lo requería.

Orgullo cuando ella vio a Victor lanzar golpes y patadas con una precisión mortal. Si Annie no lo supiera, había pensado que Victor había entrenado en el combate cuerpo a cuerpo desde que era un niño.

Emoción, porque ella reconocía que estaba disfrutando del combate. Durante casi diez minutos ambos habían estado enfrascados en una pelea que forzaba a cada uno hasta sus límites. Annie nunca había peleado con nadie que la arrinconara de esta manera. Todas las veces que ella había empleado sus movimientos de lucha fue para vencer a su oponente. Matar si era necesario. Ahora, estaba peleando con alguien que la obligaba a sacar lo mejor de sí misma y eso causaba que la adrenalina fluyera por sus venas y que su corazón bombeara fuertemente con una emoción que nunca había sentido hasta ahora.

Y sobre todo… miedo por ser sentir todo eso. Ella sentía miedo por disfrutar de la pelea que estaba teniendo. Ella sintió miedo por sentirse orgullosa de un chico que, en contra de su voluntad, se había instalado en su corazón de una forma en la cual nadie lo había hecho.

Un rodillazo en su estómago la sacó de esos pensamientos y causó que escupiera un poco de saliva. Error fatal en una pelea, perderse en sus pensamientos. Eso la obligó a enfocarse en la pelea que estaba teniendo. Ella reaccionó con la misma rapidez y lanzó un fuerte golpe que se conectó con la mejilla de Victor, causando que él diera unos pasos hacia atrás.

Ambos cedieron a sus ataques para retomar el aliento. Estaban exhaustos y respiraban fuertemente. Sus cuerpos llenos de magulladuras y raspones debido a la cantidad de veces que derribaron al otro, pero ninguno tenía la intención de rendirse. Solo hacía falta mirar a los ojos de ambos para saber eso.

Algo que Annie había aprendido durante el combate fue que, a pesar de que Victor utilizaba varias técnicas que ella le había enseñado, él favorecía mucho más a las patadas. Utilizaba combos que, aunque eran más débiles en comparación a los golpes de ella, eran mucho más rápidos y realmente impredecibles. A veces utilizaba combos de tres golpes seguidos con la misma pierna, incluso patear con ambas piernas mientras estaba suspendido en el aire y Annie no supo cómo reaccionar ante eso más que alzar sus brazos para defenderse.

Victor escupió saliva mezclada con sangre debido al último golpe. Si hubiera sido hace unas semanas, él no tenía ninguna duda de que Annie lo habría noqueado con ese golpe. Pero no esta vez. Ahora era diferente. Ahora él tenía la fuerza para enfrentar a cualquier, incluso a alguien como Annie. Ya no era el débil chico del interior.

Ya no era una oveja en un mundo de lobos. Ahora, él era el lobo.

Con eso en mente, volvió a arremeter una vez más contra Annie.

Ella levantó los brazos justo a tiempo para detener una patada giratoria de Victor, aunque la fuerza del golpe causó que ella se tambaleara y sus brazos ardieran. Un siseo de dolor escapó de sus labios antes de que ella se acercara a Victor y le diera un fuerte golpe al nivel del hígado, aunque Victor alcanzó a bloquearlo justo a tiempo. Annie lo golpeó con la rodilla en el rostro, aunque Victor levantó los brazos justo a tiempo para protegerse.

Annie dio una patada giratoria con la espinilla al nivel del muslo, conectando satisfactoriamente. Luego, ella volvió a patear, esta vez al nivel de la cabeza con la intención de finalmente terminar el combate. Pero Victor bloqueó su patada y agarró su pierna, causando que Annie usara un solo pie para mantenerse erguida. Victor barrió el pie de apoyo con fuerza y Annie cayó al piso, aunque pudo arrastrar a Victor al piso junto a ella al agarrarlo de la camiseta.

Los dos combatientes cayeron al piso, con Victor encima de Annie, sus rostros a escasos centímetros del otro. Ambos respiraban entrecortadamente, intentando recuperar el aire que habían perdido luego de la intensa pelea que tuvieron. Una leve capa de sudor escurría de sus rostros, sus cabellos estaban despeinados y sus corazones bombeaban fuertemente en sus pechos. Aun con eso, ninguno de los dos pudo apartar la vista de los ojos del otro.

Ojos azules se encontraron con ojos plateados y, por alguna razón que solo ellos conocían, no querían apartar la vista del otro.

—Realmente…eres impresionante, Annie—Victor rompió el silencio, con su voz siendo casi un susurro.

—Pues… tú tampoco eres tan malo—respondió ella, ente jadeos con la misma voz baja. La pequeña sonrisa en su rostro traicionaba su intento de permanecer apática.

—Tuve una buena maestra.

Los ojos de él se apartaron lentamente de los ojos de ella. Bajaron y estudiaron su rostro, sus pómulos, su nariz prominente… hasta que aterrizaron en sus labios. Aquellos labios rosados y entreabiertos.

Y él no fue el único que lo hizo. Annie también estudió el rostro de Victor, más específicamente sus ojos. Aquellos ojos que le parecían tan únicos y cautivadores. Luego, ella lentamente bajó su mirada hasta que se posó en sus labios.

Ambos no dijeron nada. Simplemente quedaron mirándose mutuamente en silencio durante unos segundos hasta que, inconscientemente, ambos comenzaron a acercar sus rostros. Casi podían escuchar sus corazones martillear en sus propios pechos y el aliento del otro sobre su piel. Poco a poco, sus labios estuvieron cada vez más cerca… hasta que el sonido de una rama rompiéndose los sacó de la pequeña burbuja que compartían.

Voltearon con tal rapidez y sincronía que la nueva persona que apareció en el claro dio un paso atrás. Sus manos cubriendo su boca que formó una perfecta ¨O¨ y sus ojos se abrieron con sorpresa.

Evidentemente, Krista no esperaba encontrar a Victor y Annie en una posición tan comprometedora.

—Yo… la-lamento interrumpir—tartamudeó ella, dando un paso atrás.

—¡¿Krista?!—exclamó Victor levantándose rápidamente e intentando recomponerse y calmar su agitado corazón— ¡Te equivocas! No es lo que crees. Nosotros… ¡Estábamos entrenando! ¡Sí, estaba pateando el trasero de Annie!

La declaración de Victor fue recibida por un codazo en sus costillas por parte de Annie quien también se levantó. El golpe causó que Victor se encorvara y soltara un chillido similar a un cerdo.

—Eso… fue un golpe bajo…—gimió él.

Viendo que Victor tenía raspaduras por toda su ropa, el labio roto y el rostro ligeramente manchado, Krista vio que estaba diciendo la verdad. El hecho de que Annie se veía igual de golpeada alababa más esa declaración.

—Ya veo…—dijo finalmente Krista, aceptando sus palabras, aunque aún se veía algo escéptica.

—Por cierto, ¿qué haces aquí, Krista? —preguntó Victor, irguiéndose— ¿Acaso no irían tú e Ymir a Trost en vuestro día libre?

—Vine a buscarte—respondió ella— El carruaje saldrá en unos minutos. Andando, Ymir nos está esperando.

—No iré.

Krista se vio algo desconcertada por eso.

—¿Eh?¿Por qué no?¡Es nuestro primer día libre desde que comenzó el entrenamiento! Todos necesitamos un descanso de vez en cuando, el instructor mismo nos lo dijo.

Victor miró de reojo a Annie. Había probado de lo que era capaz de hacer en el combate cuerpo a cuerpo. Pero aún tenía otras cosas que poner a prueba, como su resistencia física y su fuerza.

—Quiero quedarme a comprobar un par de cosas—respondió finalmente.—No te é en nuestro próximo día libre.

—Pero el siguiente es dentro de un mes…

Victor simplemente se encogió de hombros ante eso.

—Esperaré.No tengo ningún problema en ás…—Victor sonrió ligeramente de manera divertida—Muchos me envidiarán si ven que estoy en una cita con dos hermosas chicas.

Krista refunfuñó ante eso, aunque se la veía ligeramente avergonzada. Por el rabillo de ojo, Victor casi pudo jurar ver a Annie mirándolo de manera irritada, pero cuando volteó a ver ella se veía igual de apática que siempre.

—Está bien…—aceptó Krista con un suspiro resignado. Luego lo miró y sonrió—Entonces en nuestro próximo día libre vendrás con nosotras. ¡Es una promesa!

Ella se despidió de él y de Annie, dándole una ligera mirada interrogativa a esta última, y agitó su mano mientras se alejaba del bosque con prisa.

—¡Claro, será una cita entre nosotros tres!

Krista tropezó y casi cayó al piso al escuchar eso. Ella volteó para mirar a Victor, quien se reía de su descuido.

Ella apartó la vista con un puchero, sintiéndose avergonzada y molesta por sus burlas.

¨ ¿Qué es eso de que actúa diferente? Yo lo veo igual. Siempre tratando de avergonzarme…¨ pensó ella, dirigiéndose al carruaje que la llevaría a Trost.

Victor la observó irse hasta que ella desapareció del bosque.

—Bueno… eso fue algo incómodo—suspiró él—Espero que no ella tenga una idea equivocada sobre lo que pasó.

—¿En serio?—inquirió Annie, cruzándose de brazos— ¿Y qué tipo de idea sería esa?

—Eh… pues… ya si yo me estuviera aprovechando del combate cuerpo a cuerpo que tengo con una chica linda como tú para poder… estar cerca de ella y…

La voz de Victor comenzó a disminuir a medida que recordaba la posición en la que se encontraba con Annie. Su rostro tan cerca del de ella, sus labios que estaban a solo unos centímetros de distancia. ¿Si Krista no hubiera aparecido en ese momento, ellos habría…?

Un rubor adornó las mejillas de Victor cuando él apartó la mirada. Incapaz de mirar a los ojos a Annie.

—¿Y...?—insistió Annie.

Victor casi pudo jurar de que había un tono subyacente en la voz de Annie. ¿Miedo? ¿Ansiedad?... ¿Anhelo?

Él no lo sabía. Tal vez su mente le estaba haciendo una mala broma. No sería la primera vez.

—Nada—dijo él finalmente—No es estoy divagando.

Él caminó hasta donde había dejado su ODM y comenzó a colocárselo sin mirar a Annie.

—Fue un buen combate. Gracias, Annie. Ahora tengo una idea más clara de lo que puedo hacer. Y significa que puedo mejorar aún más.

Durante unos segundos, Annie no dijo nada. Victor no podía ver la expresión que ella tenía debido a que él estaba de espaldas. Él no pudo ver la incertidumbre que adornaba su rostro y el conflicto que parecía brillar en sus ojos azules.

—No hay de qué—respondió ella finalmente—Yo también lo encontré algo… entretenido.

Ella no dijo nada durante unos segundos mientras se mordía levemente el labio inferior, viéndose algo insegura.

Luego, ella habló de manera un poco dudosa:

—Si quieres… podemos… volver a me molestaría volver a hacerlo.

Victor abrió los ojos y volteó a mirarla para encontrarla con la cabeza apartada y con su flequillo cubriendo parcialmente su rostro, aunque debido a la vista muy buena que él tenía pudo ver el ligero tono rojo en sus mejillas y en sus orejas.

Victor sintió la garganta seca al ver esa imagen que causó que su corazón diera un vuelco. Tragó un poco de saliva antes de responder:

—Yo… Eso me gustaría mucho, Annie.

La chica asintió levemente ante eso y comenzó a caminar hacia el campamento.

—Nos vemos luego, Victor—dijo ella en voz baja a modo de despedida.

—Sí… Nos vemos luego—susurró él.

Cuando Victor quedó solo en el claro, con el único sonido de las ramas meciéndose con el viento, cayó sobre su trasero y se cubrió el rostro con las palmas de sus manos.

—Ahhhh… Por las murallas—musitó él—Siento que mi corazón saldrá de mi pecho en cualquier momento... ¿Por qué me siento así?

Él rio sin humor ante su propia pregunta.

—¿A quién quiero engañar?Lo sé perfectamente…

Con un suspiro, él echó sus brazos hacia atrás para apoyarse con ellos y alzó la mirada para observar el cielo azul que se filtraba a través de las ramas de los árboles. Azules como los ojos de ella…

Volvió a suspirar antes de levantarse. Necesitaba una ducha fría para calmar su acelerado corazón.


Debido a que informó a Shadis de que no iría a Trost en su día libre, Victor fue delegado al deber de guardia. No le importaba. De hecho, él lo encontró agradable. El fresco aire que golpeaba contra su rostro y la taza que contenía una bebida caliente que sostenía en sus manos relajaban su cuerpo luego del entrenamiento que había hecho hoy para ver sus capacidades.

Cabe decir que quedó realmente sorprendido… y algo asustado. Su resistencia, fuerza, velocidad y agilidad habían demostrado una mejora monstruosa en comparación a su yo de hace un par de semanas.

Sus ojos seguían igual. Aún tenía una vista impresionante. Aún era capaz de ver grandes distancias con gran nitidez y claridad mucho mayor al de una persona normal. La única diferencia era que, cuando antes él no podía pasar más de treinta minutos sin sufrir un fuerte dolor de cabeza, ahora podía pasar por varias horas antes de comenzar a sentir una ligera molestia. Por lo que aún utilizaba sus lentes especiales para reducir su visión. Pero no le molestaba. Se había acostumbrado tanto a utilizar sus lentes que se sentía extrañamente desnudo si no los tenía puestos.

Con todo lo que le había ocurrido, luego de sufrir aquella extraña sensación de electricidad recorrer todo su cuerpo cuando aquel bandido intentó matarlo, era como si fuera una persona completamente diferente. Y eso lo asustó.

Solo esperaba que su padre respondiera lo más rápido posible a la carta que le envió. Recibiría una respuesta dentro de aproximadamente una semana.

Victor bebió un sorbo de su bebida caliente para relajarse y se acurrucó aún más dentro de la capa verde que cubría su cuerpo. El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, por lo que su turno de guardia terminaría pronto. Disfrutaría de uno de los pocos momentos de soledad y privacidad que tenía antes de volver con los demás reclutas. Si él tuviera su diario, lo más probable es que escribirían algo sobre la novela que planeaba escribir algún día o dibujar el paisaje que tenía frente a sus ojos.

¨Tal vez debería de haberle pedido a Krista que me comprara un diario ya que fue a Trost¨ pensó. Se encogió de hombros ¨Oh, bueno. Supongo que lo compraré yo mismo en nuestro próximo día libre. Por ahora, simplemente disfrutaré de esta tranquilidad¨

El sonido de madera crujiendo lo sacó de sus pensamientos. Volteó para observar a dos de las personas que, en estos momentos, se sentía reacio a ver o hablar con ellos.

¨Oh, genial. Simplemente tenían que arruinar mi único momento de tranquilidad¨ pensó él amargamente.

—¿Qué quieres, Eren?—preguntó Victor, de una manera más mordaz de la que pretendía.

—Victor, ¿podemos hablar?—llamó Eren, viéndose extrañamente serio.

La única vez que Victor veía a Eren de esa manera era durante los entrenamientos o cuando los titanes estaban involucrados en la conversación. Por lo tanto, no presagiaba nada bueno.

Victor volvió a mirar el horizonte, sin dignarse a mirarlos.

No le habló o miró a Mikasa, quien observaba el piso con un poco de culpa y tristeza.

Victor no quería mirarla. Solo causaba que su corazón se estrujara con dolor al recordar la manera en la cual ella lo miró cuando lo golpeó. Como si fuera un enemigo y no un amigo. Le dolía recordar la mirada llena de preocupación y afecto que ella le daba a Eren. Incluso después de todos los momentos que compartieron, Mikasa no dudó en golpearlo para defender a Eren.

Ese pensamiento provocó que el agarre que él tenía sobre la taza se intensificara y apretara los labios en una fina línea. Reconocía el sentimiento que lo invadía y realmente no le gustaba.

—No creo que haya mucho de lo que podamos hablar sin discutir y desencadenar una pelea—suspiró Victor—Últimamente, eso parece ocurrir entre nosotros.

—Supongo que es porque ambos somos impulsivos—dijo Eren, tratando de aligerar el ambiente.

No funcionó. Victor frunció el ceño.

—No soy como tú—negó él—Tenía mis razones para reaccionar como lo hice.

—Sí, lo entiendo.Sé cómo te sientes.

Victor volteó para mirarlo y arqueó una ceja, aún molesto.

—¿Lo haces? ¿Sabes lo que se siente apuñalar a una persona y ver como la vida se desvanece de sus ojos? ¿Mirarte las manos y no ver nada más que sangre? ¿Matar a una persona… no porque quieras hacerlo, sino porque tienes que hacerlo para salvar al alguien más?

Para sorpresa de Victor, Eren asintió, aun viéndose extrañamente serio.

—Sí, lo sé perfectamente…Porque yo también lo hice.

Victor abrió los ojos ante eso. Por el rabillo del ojo, pudo ver a Mikasa tensarse ligeramente.

—Es por eso por lo que quería hablar contigo, Victor—dijo Eren—Tú me dijiste lo que sucedió con tu madre y el por qué decidiste unirte al ejército para formar parte de los Exploradores y recuperar el territorio perdido. Quisiste comprender mis motivos de querer unirme a los Exploradores y, de paso, también hiciste que yo te comprendiera. Ahora, quiero hacer lo mismo. Quiero que me comprendas y también quiero comprenderte.

Victor lo estudió durante varios segundos. Eren no apartó la mirada, aunque se sentía algo incómodo debido a la mirada escrutadora que estaba recibiendo. Reconoció que Armin y Mikasa tenían razón. Había algo diferente en Victor y no era su apariencia. Sus ojos se veían más imponentes y duros que antes. A Eren le costaba creer que la persona que estaba frente suyo era aquel chico que hacía comentarios sarcásticos y burlones. Parecía una persona completamente diferente con su nueva apariencia.

—¿Es así?—preguntó Victor, sonando escéptico—Me cuesta creer que tú, de entre todas las personas, quiera comprender el punto vista de otro.

Eren frunció el ceño ante eso.

—¿Qué significa eso?

—Te lo diré si me explicas tu razón por la cual puedes comprenderme. Dices que entiendes lo que siento al tener que matar a una persona para salvar a otra.

Eren aceptó de manera reacia.

—Ocurrió cuando era un niño—comenzó él—Un día, acompañé a mi papá, quien es doctor, a ir a la casa de la familia de Mikasa para atender a la madre de ella y…

—Espera,¿esto involucra a Mikasa?—interrumpió Victor, volteó para mirar a Mikasa y, en contra de su voluntad, su mirada se suavizó—No tienes que decirlo si no te sientes cómoda.

Mikasa negó suavemente con la cabeza.

—Está bien. Si con esto Eren y tú dejan de pelear, entonces no me molesta.

Victor frunció el ceño ante eso.

¨Así que al final solo se trata de Eren, ¿eh? ¨ pensó él con amargura.

—Además, quiero que lo sepas—añadió Mikasa, causando que Victor la mirara con sorpresa—Hay muchas cosas que no sabes de mí, de la misma forma que hay muchas cosas que no sé de ti. Y… no me gusta eso. No me gusta que seamos tan… distantes el uno del otro.

Victor apartó la mirada ante eso. Las palabras de Mikasa realmente lo golpearon.

¨Maldita sea, Mikasa, no digas cosas como esa. Solo haces que las cosas sean más difíciles para mí y hagas me sienta aún más confundido¨

—Está bien—aceptó Victor, dando un asentimiento para que Eren continue.

—Ese día, cuando mi papá y yo fuimos a visitar a la familia de Mikasa…—Eren apretó los puños, los cuales comenzaron a temblar con rabia—Encontramos a los padres de Mikasa muertos. Unos hombres habían entrado y los mataron para luego secuestrar a Mikasa con la intención de venderla como una esclava.

Victor abrió los ojos en estado de shock. Miró a Mikasa para verla esconderse detrás de su bufanda con una mirada distante de tristeza. Verla de esa manera causó que se formara un nudo en el estómago de Victor.

—Cuando mi papá fue a buscar ayuda a la Policía Miliar, no pude quedarme de brazos cruzados y esperar a que ellos ía demasiado tarde para entonces—continuó relatando Eren—Encontré a los secuestrados refugiarse en una cabaña dentro de los bosques. Yo… me las arreglé para matar a dos de ellos. Cuando intenté liberar a Mikasa, quien estaba atada de manos, no me di cuenta de que había un tercero. Intentó ahorcarme, pero Mikasa lo apuñaló por la espalda. Mi papá y la Policía Militar llegaron después de eso, pero el daño ya estaba hecho. Esos hombres estaban muertos y Mikasa quedó huérfana.

Eren terminó su relato con un tono sombrío mientras fruncía el ceño. Un tenso silencio se instaló entre los tres reclutas hasta que Victor decidió romperlo.

—Ya veo… así que eso fue lo que pasó—volteó para mirar a Mikasa con simpatía—Lo siento mucho, debe de haber sido fácil para ti.

—No, no lo fue—admitió Mikasa, escondiéndose detrás de su bufanda—Pero la familia de Eren me ayudó a superarlo. No tuve que pasar por eso sola.

—Eso es bueno—Victor luego volteó y estudió a Eren detenidamente con los ojos entrecerrados—Dime, Eren, ¿sientes culpa de haber matado a esos hombres?

—¡Por supuesto que no!—estalló Eren— ¡Esos sujetos no eran hombres! ¡Eran bestias con piel de personas! ¡Lo único que hice fue librar al mundo de esas bestias!

—Esa es la diferencia entre tú y si siento culpa por haber matado a aquellos hombres y, al principio, incluso llegué a ahora… ya no lo hago. No me arrepiento de haber matado a esos hombres si eso significa salvar a alguien más.

—¡Entonces lo entiendes!

Victor negó con la cabeza.

—No es tan simple, Eren.

Él volteó y se apoyó sobre la barandilla de madera para mirar al horizonte. Mikasa y Eren se colocaron cada uno a su lado, ambos pudieron ver la expresión conflictiva en el rostro de Victor.

—Soy alguien que, desde que nació, ha vivido una vida simple y podría decir que nací con una cuchara de plata en la boca— Victor se rio sin humor—Mis máximas preocupaciones eran hacer la tarea, mantener limpia mi habitación, asegurarme de que nuestro perro esté aseado y que no ensucie la casa. Y, sobre todo, enorgullecer a mis padres. Mi padre es… bueno, lo que él hace ayuda a muchas personas. Muchas personas están realmente agradecidas por él y lo ven como un hombre honorable y admirable. Yo aspiro a ser como él algún día. Ayudar a las personas de la misma manera en la cual él lo hace. Y pensé que unirme al ejército para recuperar Wall Maria era la mejor manera de hacerlo. Que era la mejor manera de ayudar a la humanidad… Y ahora, me vi obligado a matar a las mismas personas que quiero proteger. Las mismas personas a las que mi padre ayudó. Siento… siento como si me hubiera traicionado a mí mismo.

Eren y Mikasa no dijeron nada y lo miraron con asombro la manera en la cual Victor se abrió ante ellos. Como expuso sus inquietudes y deseos. Era realmente honorable para ambos el ver a un chico que había dejado atrás una vida de tranquila y placentera para ayudar a las personas.

¨Armin tenía razón¨ pensó Eren, mirando al chico del interior con respeto ¨Victor se siente culpable porque fue en contra de sus principios. En contra de lo que él creía y afirmaba hacer. Es como si yo fuera en contra de mi propio deseo de querer matar a todos los titanes uniéndome a la Policía Militar¨

—Pero, al final, ya nada de eso importa—dijo Victor, sorprendiendo a Eren y Mikasa por el tono duro y frío que su voz, un claro contraste con su actitud anterior,—Si hay algo que aprendí en vivir en una ciudad corrupta y sin ley como lo es Stohess… es que los débiles son devorados como ovejas por los lobos. Solo los fuertes o privilegiados sobreviven. Yo fui privilegiado, pero ahora es momento de que sea fuerte. Es hora de que me convierta en un lobo. Y si tengo que matar a las personas que se lo merecen para cumplir mi ambición, o si llegan a amenazar la vida de aquellos a quienes aprecio, entonces lo haré sin dudarlo.

Mikasa y Eren quedaron sorprendidos por la veracidad en la declaración de Victor. Especialmente Mikasa. Para ella, Victor era alguien amable y tranquilo. Algo bromista y sarcástico, pero siempre estaba tan lleno de vida con esa gran sonrisa que él siempre parecía tener.

Ver a Victor de esa manera… ver esa mirada tan dura y fría en sus ojos… la asustaba. Ella no quería verlo de esa manera.

—Victor, yo… lo siento…—se disculpó Eren con sinceridad.

El chico negó con la cabeza. La mirada en los ojos de él se suavizó y dio paso a la tristeza cuando volteó a mirar a Eren.

—No, soy yo quien debe de disculparse contigo. Te ataqué de manera irracional. Simplemente me desquité contigo, lo cual no estuvo bien. Tenías tus razones para pensar de esa manera y no te culpo. No debe hacer sido fácil para ti… para ambos haber visto una situación tan similar. Así que, lo siento, Eren.

—Tranquilo, es agua debajo del puente—le sonrió Eren.

—Pero hay algo que no entiendo muy bien—dijo Victor, mirando a Eren con una seriedad de lo desconcertó un poco—Si tú salvaste a Mikasa de aquellos secuestradores… ¿entonces porqué eres tan duro con ella?

Eso llamó la atención de la chica, quien se había conformado con quedarse al margen y observar a la interacción de ambos chicos.

Ella es estiró levemente de la capa de Victor, pero él la ignoró.

—No soy duro con ella—negó Eren,—Yo solo…

—No, tú lo solo quiere que estés a salvo. Se preocupa por ti. Sé que puede llegar a ser un poco intensa algunas veces, pero considerando lo que le sucedió es perfectamente normal. Antes no entendía por qué ella se preocupa tanto por ti, pero ahora lo hago.

Eren frunció el ceño, mitad confundido y mitad molesto.

—¿A qué te refieres?

—¿Por qué no le preguntas a ella directamente?—Victor se hizo a un lado para que pudiera ver a Mikasa, quien se retorcía algo incómoda debido a la intensa mirada que le daba ambos chicos.

—¿Mikasa…?—llamó Eren.

—Eren, yo…

—Explícaselo, Mikasa—incentivó Victor, con pequeña sonrisa—Siempre he pensado que las personas pueden llegar a entenderse mutuamente si hablan entre ellas. Sé que las cosas pueden mejorar entre ustedes dos si te explicas correctamente. Si ambos lo haceis. ¿Acaso no quieres que Eren te entienda?

Por supuesto que ella quería. Pero ella no sabía cómo hacerlo. Ella nunca fue muy buena con las palabras. Y muchas veces ella ni siquiera era capaz de reconocer lo que sentía. Siempre había sido alguien retraída, pero eso nunca importó con Armin y Eren. Armin, quien siempre parecía comprenderla sin tener que hablar demasiado. Y Eren, quien siempre había sido más una persona de acciones que de palabras.

Así que ahora ella no sabía cómo expresar lo que sentía. Pero la mirada amable y comprensiva de Victor la motivó a al menos intentarlo. Por alguna razón, ella no quería decepcionarlo. No al él, alguien que tenía tante fe en ella.

—Eren, yo…—ella comenzó, algo dubitativa—Ese día… Cuando mis padres murieron, sentí que yo también había muerto. Que ya no quedaba nada por lo que vivir. Entonces, tú me sálvate y me envolviste con esta cálida bufanda. Tus padres me recibieron como si fuera su propia hija. Ustedes… me hicieron sentir viva de nuevo.

—Mikasa…—murmuró Eren, sin saber cómo reaccionar ante esta nueva faceta de Mikasa, alguien que siempre parecía estar impasible para él.

—Pero ese día, hace tres años, volvía a perder a otra familia—dijo Mikasa cabizbaja—Los perdí a todos menos a ti. Le prometí a tu madre que te cuidaría… y eso es lo que planeo hacer. Este mundo es cruel. Solo los más fuerte sobreviven. Yo… me volveré fuerte para sobrevivir. Me volveré más fuerte para protegerte. Lo haré porque yo… ya no quiero perder a mi familia. No sería capaz de soportarlo…

Victor observó a Mikasa con asombro, admiración y un nuevo respeto. No pudo evitar sentir un poco de pena por la chica. Ella había perdido tantas cosas siendo tan joven. Y ahora, Eren era lo único que le quedaba a ella. La única persona que ella podría llegar a considerar su ¨familia¨. Era comprensible que ella se esforzara por proteger lo único que le quedaba.

—Mikasa, yo… no sabía…—dijo Eren, con los ojos abiertos—Quiero decir, no pensé que tú veías las cosas de esa manera. Yo… estaba molesto por la manera en la que actúas tan protectora conmigo…Y de la forma en la cual todo parece ser tan fácil para ti—admitió eso último a regañadientes.

—Yo solo quiero que tú estés a salvo—dijo ella—Quiero estar a tu es lo único que quiero.

Victor sintió una punzada en el corazón al escuchar esas palabras. Sentía como si le hubieran apuñalado con un cuchillo. Hizo todo lo posible para mantener sus rasgos controlados. Mikasa y Eren necesitan esta charla. Incluso si él salía lastimado, los ayudaría a estrechar los lazos entre ambos. Si con eso Mikasa era feliz, lo demás no le importaba a él.

Eren negó con la cabeza fervientemente ante las palabras de Mikasa.

—No, no quiero eso.

—¿Eh?

Tanto Mikasa como Victor se vieron desconcertados ante eso, especialmente Mikasa, quien se vio dolida.

Eren frunció el ceño de manera pensativa, como si estuviera buscando las palabras adecuadas para expresarse.

—Mikasa…Yo no quiero que pases tu vida pendiente de mí.¡Quiero que vivas tu propia vida!—exclamó Eren, para sorpresa de Mikasa—Me molestaba el hecho de que lo único que parecía importarte era yo… como si no te importara tu propia vida. Si no puedes hacer eso, vivir tu propia vida, entonces no serías diferente a una esclava. Y yo… no hay nadie más que yo odie en este mundo a aquellos que carecen de libertad. Aquellos que son como ganado. No valen nada.

Mikasa abrió los ojos en total conmoción. ¿Así era como Eren la veía? ¿Cómo una esclava? ¿Alguien sin valor? Podía sentir las lágrimas comenzar a acumularse en las esquinas de sus ojos, pero antes de que cayeran, las palabras de Eren nuevamente la sorprendieron:

—Y yo no quiero eso para ti, Mikasa. Quiero que vivas por tu propia cuenta y seas feliz. No quiero verte vivir tu vida como alguien que escucha todo lo que le digo sin cuestionar. No lo soportaría.

Un silencio tenso se instaló entre los tres hasta que el sonido de la campana anunció que era la hora de cenar.

Eren caminó hacia las escaleras y se volteó para mirar a Mikasa por última vez.

—Mikasa, tú… eres lo más cercano que queda a una familia. Yo… realmente te aprecio. A ti y a Armin. Ustedes dos son lo único que me queda.

Mikasa sintió que su corazón era un lio confuso en estos momentos, pero se sintió realmente cálida por dentro al escuchar esas palabras de Eren. Que la consideraba una familia, que la apreciaba.

—Pero hasta que no comiences a pensar por ti misma, no tendrás una vida propia—dijo Eren—Vivirás siempre encadenada a mí por un sentido de responsabilidad y deuda. Y yo… siempre odiaría eso.

Con esas últimas palabras, Eren se marchó, dejando atrás a ambos reclutas.

Mikasa quedó con una expresión en blanca en su rostro mientras miraba al piso, pero Victor solo necesitó echar un vistazo a sus ojos para saber los sentimientos que la abrumaban; confusión, alegría, preocupación. Era como ver la corriente de un rio que cambiaba constantemente.

Victor se acercó a ella y colocó una mano sobre su hombro gentilmente.

—Mikasa…sé que lo que dijo Eren fue algo duro, pero necesitabas oírlo.

Mikasa miró con sorpresa a Victor.

—¿Tú… también piensas lo mismo que Eren?—cuestionó ella.

Victor suspiró antes de comenzar a bajar por las escaleras.

—Lo que yo pienso no importa—dijo él—No en esta situación.

Se detuvo cuando sintió a Mikasa agarrar su capa. Victor volteó para ver que ella tenía la cabaza gacha, impidiendo ver su rostro.

—A mí me importa…—susurró ella—Me importa lo que tú piensas…

Victor apretó los labios hasta formar una línea. Era momentos como esto cuando se sentía realmente confundido.

—Esto es entre tú y Eren—dijo Victor—Tienes que llegar a una conclusión por ti misma, es el punto.

Con eso dicho, Victor bajó por las escales con dirección al comedor.

—Lo siento…—escuchó un débil susurro que lo hizo detenerse por un segundo,—Lo siento por golpearte… Yo… realmente lo que me … no quiero que nuestra relación se estropee por esto.

Victor volteó levemente para observar a Mikasa, quien lo miraba con tristeza. Él sonrió levemente en su dirección. Realmente, su voluntad era débil ante Mikasa.

—Te perdoné en el mismo momento que me llevaste ese cuenco de comida en el bosque aquel día.

Un leve rubor adornó las mejillas de Mikasa ante sus palabras y agachó la cabeza, viéndose ligeramente avergonzada.

Victor se rio entre dientes, divertido por su vergüenza antes de caminar hacia el comedor.

Tal vez Ymir y Krista ya habrían vuelto.

..

.


¡Y eso es todo por ahora, amigos!

Espero les haya gustado este capítulo. Fue realmente interesante de escribir.

He querido tocar este punto desde el mismo momento que Victor se unió a los reclutas. Quería que él fuera el desencadenante de que Eren y Mikasa se sinceraran el uno al otro. Ayudarlos en su relación. Y no ocurrirá de un capítulo para otro. Uno no cambia de la noche a la mañana su actitud y creencias que viene acarreando desde hace años.

Como escritor, he intentado ser lo más objetivo posible hacia los personajes, incluso Victor. No me puse advertidamente del lado de ninguno de ellos, simplemente expresaba sus pensamientos y sentimientos sin favorecer la razón de nadie.

No odio a ninguno de los personajes de SNK. Es más, reconozco que cada uno de ellos son únicos e interesantes a su manera. Como todos, ellos tienen sus puntos fuertes y débiles, es por eso por lo que es fácil empatizar con ellos y verlos más como humanos que como simples personajes de ficción. Reiner es un claro ejemplo de ello en mi opinión. Es imposible no empatizar con él y comprender sus acciones luego del arco de Marley.

Es por eso por lo que Victor actuó de esa manera luego de haber matado a alguien. Quiero decir, ¡los reclutas solo tienen alrededores de catorce años en esos momentos! ¡Apenas y pueden considerarse adolescentes! Y Victor es alguien que, como él mismo explicó, ha vivido toda su vida en comodidad y tranquilidad. Por supuesto que él se sentiría en conflicto si mató a personas, considerando todos los valores morales con el cual fue criado y la razón por la cual se unió al ejército.

Incluso si es un Ackerman, quiero demostrar que mi OC es alguien humano. Alguien que puede sentir culpa y arrepentimiento por sus acciones. E incluso odio si la situación lo requiere, al igual que cualquier otra persona. Sentir todo eso y luego seguir adelante y mejorar como persona. Es aburrido ver a un personaje que no evoluciona con la historia. Es aburrido leer a un personaje Mary Sue.

Creo que fue suficiente de mi perorata XD.

Dejen su comentario sobre su opinión de los personajes y si les parece correcto la manera la cual lo interpreto. Algunos pueden actuar como ligeramente como un OCC, pero es debido a la influencia que tiene Victor sobre ese personaje. Annie y Eren son un claro ejemplo de ello.

Espero que les haya gustado el capítulo. Si lo hizo, dejen su reseña, puede parecer insignificante, pero me demuestra que mi trabajo es apreciado.

Y aquí les dejo el link de mi cuenta de Pinteres para que puedan ver los fanarts de mis historias;

/jkalex18

Si no les sale el link completo, simplemente busquenme en pinterest con el nombre de JkAlex18.

Echénle un vistazo y diganme que tál les parece.

En fin, eso es todo por ahora.

Y sin nada más que decir… ¡Hasta la próxima, guapos y guapas!