Advertencias en este capítulo:

Pareja: Ancients

Resumen general: Algunas tradiciones del pasado nunca debieron caer en el olvido.


Orgia

—¿Están en oferta los huevos masturbatorios? ¿Dónde? —Germania.

—¡Pero si ya los tengo todos! —Roma se ríe.

—Sí, sí. Si no pensaba regalarte uno.

—¿Quieres uno para ti? Puedes usar los míos.

—No es que me haga gracia usar tus... Instrumentos —sonrojo.

—A mí me daría mucho morbo.

—¿Te lo daría? —Germania, ¿por qué tienen que explicarte estas cosas?

—Pues saber que te has dado placer con mis cosas y hacerlo luego yo también con ello...

—¿Por qué hablamos de esto?—pregunta en protesta.

—No lo sé —risas—. Porque eres un pervertido,

—Was?! Nein!

—Claro que sí, eres un pervertidillo que quiere un huevo para masturbarse... —ese tonillo.

—¡No QUIERO uno, sólo pregunte si estaban de oferta! —se defiende sonrojadito.

—Porque quieres comprar unooooo —canturrea acercándose entre risas.

—¡No quiero comprarlo! ¡Era una pregunta nada más! —se sigue defendiendo con los ojos apretados—, y tú compraste unos también, deja de molestarme.

—Deberías usar esto, mejor —toma una mano de Germania y le obliga a ponerla en su culo romano.

Se sonroja maaaaaás aún, pero traga saliva y le mira fijamente unos segundos antes de desviar la mirada... No le quita la mano del culo, eso sí... Se lo estruja un poco.

Roma se ríe.

—Ehm... D-Debería usarlo mejor, ja —susurra animándose, el moreno se acerca y le da un beso.

Y Helena, sin ningún reparo, mete la cabeza a la habitación para interrumpirles a medio beso.

—Me han prometido una orgía.

—¡Es verdad! —sonríe Roma separándose del beso.

—¿Eh? —Germania mira a la puerta con el ceño un poco fruncido porque le han robado su beso.

—He traído vino... Y están todos en casa —a Helena le brillan los ojos.

A Roma también, con una de esas sonrisa peligrosas, empujando a Germania hacia Helena.

—Pero... Pero... Pero... —balbucea el germano mirando a Roma de reojo y sonrojándose un poco cuando Helena le pone una mano en las regiones vitales desde YA, cuando se acerca lo suficiente, frotándole un poco antes de quitar la mano de ahí.

—Voy a por las chicas —Roma le guiña un ojo a Helena tras darle un beso.

—Pero... Pero... —Germania sigue balbuceando mientras Helena le toma de la mano y tira de él para llevarle a la sala.

Roma se va a buscar a Britania y Galia porque Egipto ya está en... bueno, seguro Helena se lo ha dicho ya.

Britania va bajo protesta y seguro engañada.

Helena se frota las manos al entrar a la sala dándole a Germania un buen vasito de vino, sonriéndole a Egipto y lanzándole un beso.

Egipto se sonroja bajando la mirada en una postura de "yo en realidad no quiero estar aquí".

Ya, claro... No es como que Germania este súper tranquilo de estar aquí. Mira a Egipto un segundo y se sonroja también bebiendo medio vasito de un sólo trago. Se sienta al otro lado del salón mientras Helena se acerca a la egipcia.

Ella la mira de reojo, sonrojada, tomando otro trago de la copa que ya tiene.

Mano en la pierna, Helena se sienta junto a ella acariciándole el muslo.

—Quizás este fuera un buen día para que resolvieran sus diferencias —propone sonriendo.

Ella mira a Germania de reojo con cara de desprecio. Germania hace los ojos en blanco tomando otro trago laaaaaargo.

—Finalmente viven en la misma casa... —Helena se acerca y le da un beso a Egipto en la mejilla.

—Claro, también vive aquí la pelirroja.

—Con ella me darían celos —sonríe.

Egipto levanta una ceja mirándola de reojo y Helena se muerde el labio y se ríe bajito subiendo un poco la mano por su pierna.

—Eso dice Roma —responde intentando fingir que no le está dando escalofríos con esa mano.

—Demasiada pasión en tus peleas con ella —asegura—, me imagino que te dejaría exhausta y culpablemente satisfecha.

—¡JA!,

—Eso dices ahora, cielo... —se ríe subiendo maaaaás la mano, metiéndola por la abertura de su vestido.

—Eso digo siempre —se remueve un poco.

Germania les mira con bastante poca discreción como caaaada vez que hacen uno de estos eventos... Eso que tienen los hombres con las parejas de mujeres.

—Eso dices que dirías siempre pero no sabes cómo actuarías en caso de estar con ella —la mano sube maaaaás y le besa el cuello.

La aparta un poco, curiosamente con la mano estratégicamente puesta sobre su pecho.

Helena se quita de su cuello mirando a Germania un segundo y cerrándole un ojo. Sube más la mano, definitivamente en la dirección correcta, volteando hacia Egipto.

—Mira como nos mira el pervertido —susurra la egipcia bastante fuerte para que le oiga el sajón, medio escondida en ella.

Germania está cada vez más interesado en lo que ve... Notando muy bien la mano en el pecho de Helena. Abre los ojos como platos al escucharla, sonrojándose... Pero no PUEDE quitarles los ojos de encima.

—Pues claro que nos mira... ¿Cómo no mirarte a ti con ojos de lujuria? —le susurra sólo para ella y sube un poco el tono—, puedo asegurarte que estaría encantado masturbándose aquí mientras nos ve.

Egipto se sonroja un poco más bajando la mano de su pecho, acariciándole el costado con el dorso de los dedos hasta la ingle.

—Y ni se mueve de ahí, será mirón.

Con un sobreesfuerzo real, Germania parpadea un poquito y cierra la ojos terminándose su vasito de vino. Literal... Dos segundos después, las mira de reojo.

Helena toma aire y mueve un poquito la mano ahí debajo rozándole por encima de la ropa interior.

—Esa fascinación por lo exótico... Y desconocido, mi vida—sonríe porque igual le gusta que le acaricie en público.

—Pues no ha pagado suficiente —la empuja ahora sí.

—Pero yo sí —protesta un poco mirándola y quitándose un poco pero volviendo al instante. Sonríe—, estás más concentrada en él que en mí.

—¡Qué vas a haber pagado tú! —la mira,

—He pagado con amor y dedicación. De hecho sospecho que hasta me sales debiendo... —le sostiene la mirada y mete un dedo a las bragas de la egipcia.

Egipto se retuerce un poco moviéndose de esa forma serpenteante característica para alejarse un poco de ella.

Germania estira un poquito el cuello, tratando de averiguar donde esta cada una de las manos.

—¿Te has quedado sin respuesta, cielo? —pregunta Helena volviendo a recortar distancias, moviendo un poco la otra mano, de manera que le roza un pecho.

—Nadie te ha pedido eso, tú lo estás desperdiciando, no te debo nada —se concentra en responder dejando de concentrarse en huir porque no puede hacer ambas cosas—. Ahí se demuestra tu idiotez.

—Amarte a ti disminuye mi razón y mi agudeza... puede hacerme parecer tonta —levanta la mano y la toma de la barbilla—, pero nunca será un desperdicio, aun cuando no quieras corresponderme.

—Ámame pues, si es lo que tu corazón anhela y no eres capaz de controlarlo. Más hazlo en silencio y donde no me estorbes, ya que no va a ser correspondido —aparta la cara, aun sosteniéndola lejos con una mano, tan digna.

Helena la suelta de la barbilla y se humedece los labios.

—Sabes cuánto me pones con tus rechazos... Y cuanto me inspiras a intentarlo más —se le acerca al oído—. Y no creas que no noto que no puedes sostenerme la mirada cuando me dices que no me amas de vuelta.

—Esa es el consuelo de los idiotas... —la mira de reojo sonrojadita cuando Roma entra con Galia de la cintura, discutiendo con Britania, llamándola cobarde por tratar de huir y decir que no le interesa.

—¡No soy cobarde! —Britania que esta roja como tomate, completamente avergonzada con el prospecto y queriendo huir de ahí a pesar de las acusaciones... Sí, pero no se ha ido.

—No es ningún consuelo, te lo aseguro —Helena se ríe volviendo a intentar acariciarle sus partes íntimas por debajo del vestido.

—Anda ya, ni siquiera te atreves a besar a Galia —la reta Roma sonriendo.

—Claro que no me... Galia is my friend!

—Pues si no te consuela deja de hacerlo, no eres digna —insiste Egipto sin apartarla del todo esta vez.

—¿Lo ves? Eres una cobarde... además ella es tu amiga, ni siquiera te he dicho a Egipto.

—¿Qué te hace a ti digna de llamarme indigna? —pregunta Helena mordisqueándole el lóbulo de la oreja cuando escucha eso último que dice Roma—. Oh... Mira quién va a venir a besarte...

—¡No voy a besar a la zorra! —chilla Britania apretando los ojos—. Y Galia... ¡Es Galia! No voy a besarla.

—Yo soy la absoluta autoridad en lo que es digno de mi —sigue Egipto, ni idea sobre que es lo del beso.

Germania se ha levantado como resorte cuando ha escuchado a Roma yendo a servirse un poco más de vino.

—Eres una cobarde —sigue Roma toqueteando a Galia, por cierto.

—A excepción de que te llames Helena —asegura la griega conforme con que no le haga caso a Britania.

—¡No me llames cobarde! —protesta sonrojándose al ver cómo toca a Galia—. Yo puedo besar a quien sea, pero Galia es... Extraño. Además puedo pero no QUIERO.

—Ninguna excepción.

—No sé por qué no ibas a querer, besa de maravilla, mira —Roma besa a Galia.

—Temo que tu corazón no está de acuerdo... Es irracional luchar racionalmente contra lo irracional —le pasa una mano por la mejilla y el cuello—. Mejor sonríeme y disfruta, que tanto desprecio te amarga y hace ver vieja.

—Besa de maravi... Buff... —ojos en blanco y se sonroja—, ¡yo no quiero ver eso!

Por encima del hombro, Germania le pone un vasito de vino frente a ella.

—Tú sí que te ves vieja —frunce el ceño.

En un suave movimiento Helena se le sube encima a la egipcia, recostándose un poquito sobre ella.

—Soy más ágil que tú —sabe que es una absoluta mentira, pero nunca está de más para que pueda contradecirla.

—¡Eso sí que no te lo crees ni tú! —se mueve con ella cooperando sin notarlo.

—Oh... Al fin alguien ligeramente más sensato. Thank you —murmura de mala gana la británica tomando el vaso de Germania.

—Hablo de agilidad mental —se yergue un poco tirando del mono que trae en el cuello del vestido. Si vestido de fácil puesta y quitada que tanto le recuerda a sus túnicas y que tanto le gusta—. Tú eres más elástica y suave como un gato.

—En realidad creo que necesitaríamos algo más fuerte... —murmura Germania mirando las dos escenas de reojo—, detesto cuando hacen estos eventos.

—¿Tú lo detestas? ¡Ja! Si tú eres un bloody pervertido —Britania se cruza de brazos levantando la maíz, incomoda.

—Agilidad mental, siempre alardeas y nunca demuestras.

Roma y Galia se separan del beso y él se vuelve a Britania.

—Lo demuestro cada vez que nuestro prudencia. Una poco valorada entre las virtudes —le acaricia la mejilla y se le acerca para darle un beso—. Demuéstrame como no me quieres, anda.

—Stupid... Bloody hell! —murmura Britania entre dientes. Egipto lucha en el beso entre devolvérselo y huir. Roma Sonríe.

—Ahora tú.

—¿Y-Yo? ¡N-No! —mira a Galia

Helena insiste con paciencia, levantándole más el vestido.

—¿Por qué no? —pregunta Roma y ella sonríe.

—¿¡Cómo vamos a darnos un beso!? —sigue protestando y mira a Galia—. ¡Dile! Dile que es extraño el idiota,

—Es un poco extraño, es verdad —asiente Galia.

—Tendría... Gracia —admite Germania entre dientes mirando a Galia,

—¿Lo ves? —Roma sonríe con lo que dice Germania.

—¿Qué tienen los hombres siempre que tanto les gustan las mujeres... Haciendo cosas? —Britania aprieta los ojos.

Germania se encoge de hombros mirando de reojo a Helena y Egipto.

—Lo mismo que las chicas. Hacedlo y podréis pedir que nosotros hagamos algo por vosotras,

Britania mira a Galia de verdad sin estar segura en lo absoluto.

—¿Algo como qué? —pregunta Galia.

—P-Pero es que yo no quiero que... Pero es que Galia... Pero me da igual si se besan o cualquier tontería que pretendan hacer.

—¿Nosotros? —Germania levanta las cejas.

—Yes. Y no hay nada que ustedes puedan hacer que me parezca atractivo... —Britania mira hacia donde miraba Germania y se sonroja un poco con Helena y Egipto.

—Nada de... nada —cejas cejas de Roma.

—¡Nada de nada! —protesta sonrojándose con el movimiento de cejas.

—Seguramente prefieres a mi hijo... —suelta Roma. Britania parpadea y le mira... Y abre la bocota y se sonroja.

—WHAT?! No! Digo... ¡No sé de qué me hablas! —mira a Galia de reojo, culpable.

—Ya lo sé, si lo haces, Germaniae tratará de liarse con Egipto y Helena.

—Was?! Nein! —Germania chilla un poquito.

—Germania no va a poder liarse con ellas. La zorra más zorra de todas no quiere nada con el —Britania se burla un poco de Germania sonriendo y mirando de reojo.

—Quizás deberíais intentarlo los dos con ella. A la vez.

—¿¡Los dos con qué?! ¿Con Egipto?

—Sic. ¿Tú qué dices Princesa? eso tendría gracia, ¿verdad? —pregunta Roma y vuelve a darle un beso.

—No vamos a ir con Egipto, ¡yo la detesto!

—¡Y va a negarse por completo! —agrega Germania en una gran confesión que indica que no es que no quisiera ir, sino que supone en que va a terminar.

Roma sigue liándose con Galia, quien no está para nada triste o inconforme con ello.

Germania se termina su segundo vasito de vino... Vino que habitualmente se le sube a la cabeza más fácilmente que la cerveza u otras bebidas más fuertes... Mira a Helena y a Egipto.

—Esto es una orgía, ¿no? Es decir técnicamente es todos con todos.

Britania hace los ojos en blanco inconforme con todo. Mira a Germania y arruga la nariz.

—Mmm... Yo voy a intentarlo —sí, eso pasa una vez que Egipto te hace notar sus habilidades orales.

—Lárgate pues, ¿a mi qué me estás diciendo? —Britania ni en diez millones de años va a ir con ella para que se niegue. Además de verdad no quiere, arruga la nariz con desagrado y mira a Germania algo ofendida.

Roma la atrae de la cintura y la besa a ella ahora antes de que pueda darse ni cuenta.

—Mmmmphf... —protesta Britania sorprendida olvidándose de Germania.

Germania... Le he dicho que no, de verdad, pero se acerca a Egipto y a Helena bastante hipnotizado.

Roma multitasking se ocupa de Britania y Galia a la vez, mirándole de reojo cuando no tiene el cerebro sorbido.

La cosa es que Helena está demasiado ocupada en comerle los pechos a Egipto y aún no se entera.

Egipto tiene los ojos cerrados y la boca abierta como un pez. Germania NI IDEA de cómo acercarse, pero se ve tan... Erótico que se les queda mirando con boca de pez también unos cuantos segundos,

Y espera a que Egipto suelte un gemido.

Germania suelta el aire por la boca... Y es que por un lado se MUERE de ganas de él estar en medio y por otro... Es que se ven taaaan bien. Creo que está teniendo una hemorragia interna.

Bueno, pues nada, si tiene suficiente solo con mirar...

No, de hecho no. Repentinamente y de golpe le pone una mano en el hombro a Helena. Va a ser un desastre: crónica de un desastre anunciado.

Helena se toma su tiempo en detenerse, sabiendo perfectamente que no es la mano de Roma ni de ninguna de las chicas... Y sabe bien que será un desastre,

Helena se separa del pecho de Egipto y antes de que pase algo más se arrastra hacia los labios de Egipto y la besa, ignorando a Germania.

Sorbimiento de cerebro.

Germania vacila sin saber bien que hacer pensando que él lo hace maaaal en esto a menos de que alguien venga a por él.

A Helena le da moooorbo la idea de ellas dos con Roma y Germania, pero creemos que se va a quedar con el morbo,

En realidad pueden hacer eso un día que Galia y Britania no estén... porque ahora ya me las tiene medio desnudas, no sabemos ni como,

¡Britania tampoco tiene idea! no lo digas en voz alta que se sonroja.

¡Magia!

Helena decide que hasta aquí llegaron sus consideraciones, le levanta del todo el vestido a Egipto buscándole por ahí debajo con la mano con decisión. Germania ha visto poca pornografía... Y poca pornografía mejor que esta.

Germania necesita hablar con su hijo YA.

Hungría por cierto le ha llamado a Prusia... Y a Veneciano... Y a Austria... Y a Alemania... Y está ahí todo el que quiere ver.

Egipto se muestra un poquiiiito reacia, pero apenas si se nota, sonrojada.

Britania suelta un bueeeeen gemido y todos esperamos que sea gracias a Roma y no a Galia.

Seguro lo es... ejem... hace falta, ¿de verdad? Explicar... hum... ¿Germania va a mirar nada más?

Es que cada vez que Germania decide hacer algo nos asustas y luego se quejan de que no haga nada.

No, no... yo lo digo.

Helena besa otra vez a Egipto con ganas y profundidad y hace un gesto a Germania con la mano señalándole el área apropiada de Egipto.

Germania levanta las cejas y vacila y no tiene idea de lo que Helena pretende... Mano... Boca... Mano... Boca... Vacila un instante más y decide que él es el fantástico hijo de Odín y el puede.. Ehm... Violar a cualquiera...#pensamientogermano

Egipto tiene la mente perdida, así que aprovechad.

OK... Este último pensamiento hace un buen corto circuito. Egipto va a matarle. Va a matarnos a todos. Germania ha aprendido, sí, así que tiene la decencia de agacharse e intentar calentar el horno antes de meter los bollos.

Egipto sí nota que Helena tiene como... demasiadas manos, pero quien sabe, no es la primera vez que lo parece y el besoooo.

Germanía... Es que Germania tiene cero paciencia. No pasa mucho tiempo antes de que se baje el pantalón... Y así como va... A en B,

Y Ahí es cuando la Egipcia se queda paralizada, aparta a Helena y se incorpora lo que puede,

Y ahí es cuando te van a matar, Germania. Al menos el Germano tiene a bien abalanzarse a besar a Egipto, sin dejar de moverse. Y que Odín te agarre confesado. Helena está bastante encima de Egipto aún, con las manos en sus pechos besándole el cuello.

Germania incorporó un poco y como Egipto quitó a Helena de sus labios, Germania sólo se hace al frente y conecta.

Egipto parpadea, sacude la cara y se echa para atrás y Germania vuelve a impulsarse en otra buena embestida, buscando detenerla de una muñeca. Sí, rudo y bestia. Quizás la otra mano se vaya a su cuello.

La egipcia le mete los dedos en los ojos con la otra mano.

Esto va a peor, sí... Germania es un violador, siempre lo fue. Desastre universal. Le empuja y detiene con la mano apretando los ojos, seguro le d aún golpe en algún lado. Y así es como se terminó la comuna.

—¡ROMA! —grita Egipto con voz urgida mientras, además trata de dar patadas, morder y arañar a Germania, protegiendo a Helena... y que no le pille en asunto porque como se lo pille...

Con un volumen de voz completa mente inimaginable viniendo de ella, Helena grita un "BASTA", ensordecedor, enérgico y tira del pelo de Germania con fuerza.

Creo que ese grito sí detiene hasta al romano, que parpadea descolocadísimo con muy poca sangre en el cerebro. Germania, que estaba bastante como un poseso... Se detiene, mientras Helena sigue tirando de su pelo con fuerza.

Egipto se hace bolita y le mete un arañazo.

—Lárgate. AHORA —ordena Helena con completa autoridad, soltándole el pelo.

Germania parpadea descolocadísimo y asustadillo. Algo en ese tono y en que sea ella... Y el arañazo. Traga saliva y se levanta. Trae hasta ropa aún a excepción de los pantalones que trae a medias. El silencio, la actitud de Egipto y por mucho la de Helena hacen que piense por primera vez, que ha hecho algo mal.

Además, los otros tres se han detenido y están mirando lo que pasa con ellos.

Helena abraza a Egipto con fuerza en cuanto se separa Germania. Ella sigue medio hecha bolita porque se ha asustado y ha echado mucho de menos a sus esclavos.

Germanía gruñe algo ininteligible hacia Egipto y Helena y se guarda el asunto. Y se va a la puerta de la cocina sin querer mirar a nadie.

—¿Estáis bien? —pregunta Roma que aún no acaba de entender qué ha pasado.

Helena toma aire, preocupada, mirando a Egipto de reojo. No le contesta al romano acariciando la mejilla de Egipto.

—¿Estás bien?

—Ese... Qué se ha creído —protesta apretando los ojos.

—Le gustas, claramente... Y me imagino que ha pensado que si he dicho orgía podía hacerlo.

—Pero... ¡hay que ser idiota!

—Sí —le besa la mejilla y le acaricia el abdomen—. ¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño?

—No... ¡Pero voy a matarlo como se acerque otra vez!

—¿Qué ha pasado? —pregunta Roma, resignado, acercándose a ellas.

Britania, después de los gritos, cae en la cuenta de que esta casi desnuda y medio abrazada a Galia. Casi se MUERE del sonrojo.

Helena se muerde el labio... Porque de manera extraña no quiere que Egipto busque consuelo en Roma esta vez. Le acaricia la mejilla.

—Hablaré con él para la próxima orgía —no pretendo dejar de hacerlas.

—¿Qué ha pasado? ¿QUÉ HA PASADO? ¡Qué ese imbécil de la cocina es un salvaje y no debería estar con los seres humanos! —chilla Egipto dejando que Helena la consuele.

Helena la abraza y le da besitos en el pelo. Sigue sin mirar mucho a Roma.

—Es un bestia y un bruto y un salvaje... Y a veces lo olvidamos.

—Voy... ¿En la cocina? —Roma mira a Galia y a Britania. A la cocina. Y a Helena y Egipto al final. Aprieta los ojos y se pasa una mano por el pelo—. Voy a hablar con él —sentencia suspirando, arreglándose un poco las regiones vitales.

Britania vacila, cambia el peso de pie, se sonroja más y busca su ropa con urgencia en el suelo.

Galia sonríe y le hace una caricia en la cara a Britania antes de soltarla.

Britania se sonroja con la caricia descubriendo que han pasado cosas con Galia que no pensó que fueran a... pasar. Cree haberle tocado los pechos, por ejemplo.

Helena mira a Roma y asiente acariciándole más el abdomen. Egipto se acurruca contra Helena y Roma se dirige a buscar a Germania.

Germania está sentado en la puerta de la cocina, fumando.

—Ave...

—Hallo —le mira un segundo de reojo.

—¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?

—Estos tiempos son complicados —niega con la cabeza—, estaba ahí con las piernas abiertas y Helena me dijo...

—¿Aja? —se sirve un poco de vino y se sienta a su lado.

—Y yo la hubiera... Es que detesto no poder hacerlo, ¿sabes? Y no sé... ¿Ahora qué? ¿Me van a correr de aquí?

—Non, claro que no —le toma de la mano.

—Es una orgía de esas de ustedes. He hecho mil cosas en estos eventos, como voy a adivinar que ella...

—Egipto... es muy difícil —Roma suspira.

—Egipto es incomprensible y no va a volverme a hablar... Y Helena...

Roma suspira y le mira.

—Helena sí va a seguir hablándote, solo... creo que he sido un poco egoísta contigo —le acaricia un poco la mano.

—¿Tú? —levanta una ceja y le mira de reojo.

—Quizás podría haberte enseñado un poco más y mejor como... entrar a las chicas y a la gente en general. Creo que te permito muchas cosas porque de... alguna manera me siento culpable y por eso conmigo parece muy fácil, pero con los demás haces lo mismo y no te sale —se pasa una mano por el pelo—. A mí ya me va bien, porque así estoy seguro de que no harás nada que yo no quiero pero...

Germania se sonroja un poco y aprieta los ojos.

—Soy un inútil para esto. Yo lo que hacía es violarlas... Y lo haría aún —razona—. Es ilógico que me lleves a una orgía si no quieres que... Haga cosas.

—En realidad aquí en casa está bien. Helena, Galia y Britania no tienen problemas con tu forma de hacer las cosas... y por supuesto yo tampoco, así que posibilidad era bastante pequeña.

—Helena me dijo que fuera. Luego me saco a gritos. Realmente no entiendo —suspira.

—Me parece que el problema debió ser... no el acercarte, si no el cómo. Ese suele ser el problema que tienes.

—El cómo... ¿Qué tiene de malo el cómo? Si esta vez sí que le metí los dedos ahí hasta que estaba empapada —los detesto.

Roma se ríe un poco, derrotado.

—Dime como habrías llegado tú. No me gusta hacerlo mal —pide.

—Ella es muy MUY difícil... No solo tienes que hacerlo muy bien, tienes que tener suerte. Pero en general, lo más importante... —le mira y se muerde el labio.

—No me va a volver a hablar jamás... Sólo es curiosidad.

—Ella... Ella es difícil, pero en general, tienes que estar seguro de que quieren. Ya sea por movimientos, posturas, tonos al hablar, expresión facial... o porque te lo dicen. Si no lo sabes, puedes preguntar... sé que da vergüenza, pero es mejor eso a que te pase esto —explica—. Lo que sucedió, creo, es que ella quería a Helena. Es decir, notaste la humedad, pero no era por ti, era por ella. No estoy seguro de que ni supiera que tú estabas ahí... es como si despertaras y de repente notaras mi verga en tu culo, a cuento de nada.

—No hubiera querido, obviamente. Me detesta. Pero yo si quería y Helena me dijo que fuera e hiciera cosas.

—Sinceramente, yo en tu caso, hubiera tratado de hacerle cosas a Helena. Ella es muy capaz de estar en medio y sorberos el cerebro a los dos.

—A... Oh... Si lo pensé pero es que Helena me dijo —el cuadrado.

—No creo que ella te dijera "a mí no me toques" no me parece para nada su estilo —se ríe.

—Me ha gritado... —eso es lo que más le preocupa, la verdad.

—Te ha gritado porque has asustado a Egipto y eso es terrible... y no creo que hubiera muchas más formas de hacer reaccionar en ese momento.

—¿Y ahora qué hago, Rom? ¿Van a odiarme Egipto y Helena?

—Non, non... no van a odiarte —vuelve a acariciarle la mano—. Van a reñirte... Egipto... no estoy seguro de que ni siquiera vuelvas a existir para ella... nos va a gritar mucho a Helena y a mí y... es posible que tengamos que enseñarte un par de cosas.

Suspira otra vez y Roma le acaricia un poco la cara y le sonríe, apretándole un poco la mano.

—La vida era más simple antes —asegura apretándole la mano un poco de vuelta, sintiéndose mejor—. Me disculpare con ella.

—Eres un buen hombre... y estoy harto de decirle que se está perdiendo algo bueno al negarse tanto contigo, pero es necia. Sé que puedes ser un amante dulce y entregado cuando quieres.

—Que haga lo que quiera... Aun cuando me diga Helena otra vez, no vuelvo a acercarme —se sonroja un poco con los pocos halagos.

Roma sonríe un poquito.

—Pero helena se ha enfadado también... —se le acerca un poco y le medio abraza.

—Sic, pero a ella se le pasará antes y si no yo hablaré con ella —también lo abraza, porque es que además... sigue con ganitas, ¿sabéis? él también estaba a la mitad y no hizo nada mal.

Germania le acaricia un poco la espalda.

—Algún día voy a hacerlo mejor... De verdad —asegura soltando su cigarrillo y apretándolo contra si—. Y voy a ser también un hombre de la casa. Voy a hacerlo tan bien como tú.

Roma le abraza más fuerte y se ríe un poco.

—¿Las dejaste ahí? ¿Egipto no se va a ir a su casa?

—Sic, Helena sabe cómo calmarla... no creo que vuelvan, por suerte para ti aún están en guerra ahí pero es posible que me pidan que tú te marches.

—Puedo irme si quieres —otro suspiro.

—Non, no quiero.

—Pero es que Helena... Si Helena te dice... Puedo irme unos días —se le esconde un poco en el cuello.

—Bueno... ya veremos.

—Ich liebe dich... —agárrense.

—Y yo a ti, amor mío —levanta las cejas, se sonroja un poquito y le abraza más fuerte.

—Me quedé a la mitad... —confiesa.

—Y yo... por ti, ni siquiera estaba haciendo algo mal. Si aun con eso crees que no te quiero...

—¡Has venido a buscarme! —cae en la cuenta.

Roma le mira a los ojos y sonríe de lado, acariciándole un poco la cabeza.

—Detesto que tú hagas todo tan bien —admite acariciándole la mejilla y acercándose por beso.

Y recibe un beso de vuelta de un hombre con el pecho hinchado de orgullo.

Germania... Bien. Germania ha dejado de odiarte, Roma. Aplaudo la proeza.

YEAH!

¡Helena quiere un montón a Egipto! Es que no pensé que Helena fuera capaz de gritarle a alguien y a agredir a alguien. Helena NUNCA usa la fuerza, NUNCA. Salió con las garras. Trágico. Lo siento Egipto... De verdad se nos olvida a todos que Germania es un absoluto BÁRBARO.

El problema es que la asustó, ¿sabes? un asunto bastante invasivo

No... Hombre. ¡Hombre! Pero si yo lo he dicho que estuvo mal. Lo que pasa es que... Germania así como menos bestia pues... no. Lo siento, Egipto, quizás algún día conozcas las gracias de Germania. Quizás hasta te gusten... Quizás no.

De hecho, Roma no va a dejar que lo echen en plan de "joder, sí, se pasó, pero era una orgía. ¿Qué cojones esperabas que hiciera? prepararte café y recitarte poesía?",

Es que de verdad... Venga, no es por defender a Germania pero Helena de verdad que le dijo que podía, pero helena esperaba que Egipto se enterara antes de meter A en B. De hecho ocurre que... Si le echo así fue porque se asusto

Solo fue una... confusión muy grande. Aunque Egipto va a empezar a llevar un puñal siempre en casa... y puede que hasta una de esas pistolas chiquitinas.

Cielos. Dos meses más tarde Germania amanece una mañana en el suelo de la cocina con una herida de bala. Nadie sabe lo que ocurrió.

Y Egipto se está fumando su tabaco con una boquilla extremadamente larga, una pamela blanca con lazo negro en la cabeza y la pistola aun humeante en la liga que se ve en la raja de la falda de su vestido negro.

Germania tiene una erección a pesar de todo.


Que no se entere tu mamá de lo que has leído, pero no olvides decirnos que te ha parecido.