Advertencias en este capítulo:
Pareja: España y Romano
Otros personajes: Francia e Inglaterra, Alemania e Italia.
Resumen general: El día del cumpleaños de España siempre pasan cosas especiales.
Helado
Una gota de agua helada le cae a España en el cuello mientras duerme, este parpadea abriendo los ojos porque además tiene mucho calor.
Romano está de pie en la cama, mirando a España desde las alturas con un bote en una mano y una cuchara en la otra. Sonríe malévolo y deja caer de la cucharilla otro hilito de agua helada que le da un escalofrío y se lleva una mano a los ojos, frotándoselos.
El italiano mete la cuchara al bote y se la lleva a la boca, se come la mitad de lo que hay en ella y la otra mitad la deja caer de nuevo con bastante puntería ahora sobre el estómago medio desnudo del español como un pequeño montículito de hielo que se derrite casi de inmediato.
—Ah! —lo contrae dando un saltito e incorporándose un poco.
Romano levanta un pie desnudo y se lo pone en el hombro, obligándole a acostarse del todo de nuevo. Se ríe suavemente, maligno.
—¿Qué... qué pasa? —se frota los ojos medio dormido.
Otro montículo de hielo pegajoso le cae en el estómago, esta vez directamente en el ombligo.
—¡Ah! ¡Frío! —lo contrae y trata de bajarse la camiseta con las manos.
—No, deja, dejaaa —le da unas pataditas tratando de mantener el equilibrio con un pie. Se mueve en la cama de manera que queda fe pie, con un pie a un lado de su cadera y España entre sus piernas.
—Pero es que está friooo —le mira, él le sonríe.
—Es la idea, idiota —asegura extendiendo una mano y dejando que otra bolita de hielo le caiga ahora en la cara.
Cierra los ojos y se lleva las manos para cubrirse. Le cae una cucharada más grande sobre el abdomen.
—Aaaah! Paraaaa —intenta taparse con las sábanas.
—Si fueras un poco más listo... —otro poco más, ahora en el brazo—, recordarías lo mucho que odio que se desperdicie el gelato...
—¡Pues no me lo tires por encima! —se lleva un poco a la boca igual.
—No te lo estoy tirando por encima —asegura y se sonroja—. Estoy colocándolo. Si fueras menos estúpido elegirías mejor donde lo coloco.
—¿Eh? —le mira con los dedos en la boca. Piedad, Romanito, aún está medio atontado.
Extiende el brazo e intenta que le caiga una cucharada de helado en la boca... Le cae en el pelo.
—Oh! —la recoge con los dedos y se la lleva a la boca.
Romano sonríe otra vez porque España con todo y todo... Se ve bien. Se sonroja.
—Stronzo —le levanta más la camiseta con el pie y deja caer una gran cucharada otra vez en su abdomen.
Sonríe al notar que se sonroja y aprieta el estómago aspirando con los dientes por el frio.
Traga saliva y vacila un instante antes de mirarle a la cara otra vez.
—Haz algo útil —le riñe.
—¿El qué? —risa idiota (ya se ríe, ya está despierto)
—¿Pues tú que crees? —protesta dándole una patadita.
Le mira, mira el helado en su vientre, pone la mano encima y le embadurna toda la pierna.
—Eso no es útillll —patadita—. Tú te lo pierdes.
—¿Quién lo dice? —se incorpora un poco dispuesto a lamerle la pierna.
Sorprendentemente le deja sonrojándose más.
Y se dedica a subir hasta el muslo, en especial por dentro, aunque ahí no haya helado, levantando un poco su boxers para meter la cara dentro.
—Figlio si putana! —sisea dando un saltito—. Espera, espera... Para.
España se ríe, apartándose.
—Se supone que es al revés —protesta.
—¡Ah! ¡Pues ven! —se quita la camiseta del todo.
Romano se sonroja porque España es idiota y además se ve bien y detesta tener que decir en voz alta ciertas cosas. Le echa encima otra cucharada de helado, aún sin agacharse en el pecho desnudo ahora sí...
Vuelve a apretar los ojos y sisear un poco con el frío.
Sonríe un poco el italiano.
—Eres una nena —le pica echando más helado hacia el borde de los pantalones del pijama.
—Es que está frío —se sonroja un poco al ver eso.
—Pues es helaaadooo —hace voz de tonto para evidenciar. Le echa una miradita.
Se ríe un poquito nervioso, mirándole.
Se sonroja, porque además, está el asunto de que a Romano NO le gusta hacer ESA actividad en concreto. Mezcla de en si la actividad, que le da vergüenza, y luego el sabor... La hace sólo en días especiales o cuando España realmente lo merece.
España levanta un dedo mostrándoselo para que se detenga y lo mire. Romano le mira de reojo sonrojándose más
—Che cosa?
Cuando tiene su atención, hunde el dedo en el helado que le ha echado por encima y se pinta los labios con él suavemente.
Romano hace el gesto obvio y evidente que es lamerse sus propios labios.
Sonríe, mirándole a los ojos.
Romano se muerde el labio un instante, con sonrojito, antes de echar un poco la cabeza atrás y cerrarle un ojo al español.
—Andiamo —hace un gesto con la cabeza hacia el pantalón.
Parpadea y baja la mirada por que esperaba un beso.
—¡Mira la cara que pones! —Romano se ríe.
España frunce un poco el ceño (pero sonríe todavía)
—Prefiero comerte el cazzo a darte un beso —se burla malignamente estirándose encima de él, recargándose en la cabeceras poniendo el bote de helado en el buró.
El español levanta las cejas y parpadea.
—¡Hombre! Soy un absoluto genio, mira que hacerte callar de esa manera —de tumba a su lado mirándole a los ojos y sonriendo con esa misma carilla de malo
—¿Qué vas a hacer entonces? —se relame quitándose el chocolate (porque sí, es de chocolate #hadicho chocolate belga #haañadido)
—Ehhh! —protesta cuando se relame frunciendo el ceño y dejando de sonreír
—¿Qué? —le mira
Levanta el dedo y lo hunde en el abdomen de España en otro pocito de chocolate. Se sonroja levantándolo y volviendo a pintarle los labios, él cierra los ojos y le captura el dedo entre los diente con suavidad.
Más sonrojito inevitable, España sonríe.
Tira un poco del dedo para quitárselo de los labios y este le suelta.
—¿Qué quieres hacer hoy? —pregunta quitándose la camiseta.
—Todo lo que te dejes —sonríe.
Aprieta los ojos.
—¿Nada más? —sí, es un poco sarcástico. Claro que ni digas, mártir del calvario, como si no te gustara.
—Quizás algunas cosas que no te dejes también —sonríe más.
—Bastardo pervertido —susurra entre dientes subiéndose a él y abriendo los ojos.
Le pone las manos en las caderas, acomodándose.
—No te muevas —ordena sacando un poco la lengua y lamiéndole la estúpida barbita sexy de un día de alrededor de los labios.
España cierra los ojos y entreabre los labios sonriendo un poco aun.
—Hago esto sólo por el chocolate —asegura yendo a lamerle un poco la frente donde también le ha caído. Se separa un poquito y se le acerca al oído—. Si te quitas otra vez el chocolate de los labios, dejare de hacer esto.
—Es difícil, me muerdo los labios cuando estoy nervioso —confiesa.
Le muerde un poco el lóbulo de la oreja.
—Ya lo sé, sólo quiero que pienses todo el tiempo en que realmente no quieres que me detenga —asegura.
—Eso es maligno —sonríe.
—No seas chillón —se mueve sobre él, lamiéndole el hombro y yendo hacia abajo, empezando a limpiarle.
—No he dicho que no me guste —se ríe.
—Habla —pide con las orejas rooojas tratando de concentrarse.
—¿De qué? —se ríe un poco porque le hace cosquillas y reacciona más o menos a la par.
—De lo que quieras... Pásame el bote —pide extendiendo la mano y yendo cada vez más abajo.
—Eres súper sexy y me gustas un montón —suelta, haciéndolo.
—No, stronzo! ¡Cuéntame algo! —aprieta los ojos.
—¡Hoy es mi cumpleaños! —se acuerda.
Le mira con cierta incredulidad.
—Pues... Claro. ¿Qué crees que hiciste algo lo suficientemente bueno como para merecerte esto?
—Pues... —risas.
—La respuesta es no —sonríe dándole un golpecito en la pierna.
—A veces me gusta pensar que no es que me lo merezca, si no que te apetece a ti...
—Lamerte esto no me apetece nunca, ya lo sabes —le mira a los ojos.
—No tienes que hacerlo si no quieres.
—Si no quisiera... Te juro que no lo haría—asegura acomodándose un poco, tomando la cuchara y poniéndosela helada en las regiones vitales. Le mira a la cara esperando su reacción
Sonríe con eso porque significa que si quiere y se mete un susto dando un salto por el frío, porque además la zona está sensible. Romano se muere de la risa.
—Tan predecible —asegura metiéndose una gran cucharada de helado a la boca, saboreandola un poco antes de darle el primer lametazo.
Tiene un escalofrío con el pronóstico.
—Estás... Caliente —asegura—. ¡No te lamas los labios!
Cuando ya se los está lamiendo...
—Spagnaaaa —le riñe dándole otro lametazo.
—Aaah! —chilla. O sea... no de dolor y se agarra con fuerza de la cama, ya que estamos en esas.
—Fatal te portas... Debería parar —asegura tomando otra cucharada de helado.
—Noooo —grito rasgado. De esos DRAMATICOS.
Le echa un poco de helado en los muslos dándole otro escalofrío. Le sigue la lengua en el mismo camino, con un romano sonriente al ver la piel de gallina y le saca unos buenos gritos, gemidos y risas nerviosas.
Romano termina ROJO como el tomate que es y España súper feliz, queriendo abrazarle.
Eso sí, Romano pese a todo escupe un poco y arruga la nariz, más haciendo drama que en realidad el asco que le da... Repta por España hasta su cara.
Donde está completamente atontando y feliz diciendo lo mucho que le gusta y le quiere y está en el séptimo cielo.
Romano se humedece los labios y ahora sí que le da un beso, avergonzadillo, quitándole el chocolate de la boca. No está nada, nada tranquilo.
No creo que le quede chocolate en la boca, pero sí con ganas de besarle y tocarle todo lo tocable.
Si le queda algo... Quizás en la comisura de los labios... No le quites la ilusión.
—Las cosas que me haces hacer... —protesta un poco escondiéndosele un poco en el cuello.
Mientras el español le agradece y le hace acabar, claro.
—Van a venir todos a la tarde... —Y cuando romano dice "todos"... Es TODOS.
—¿En serio? —tan feliz.
—Como todos los años.
—Me gusta mucho mi cumpleaños.
—¡Pues más te vale!
Sonríe y le besa tan feliiiiz y se van a quedar pegados con los restos de helado que tienen encima. Romanito no se mueve más allá de besarle de vuelta. En fin... puercos latinos.
xoXOXox
Francia le salta encima unas horas más tarde al español, dándole un beso en los labios y abrazándole con fuerza, que se muere de risa abrazáaaaandole
—Joyeux anniversaaaaaaire! —Inglaterra debe hacer los ojos en blanco ñ.
—Graciaaaaaas.
—Te trajimos un regalo, Angleterre lo trae, lo elegimos juntos —le sonríe.
El Inglés sale de detrás de Francia, sonrojado. Francia mira a España y le cierra un ojo, girándose a ver al inglés.
—Angleterre tenía muchas ganas de entregártelo —asegura para picarle un poco.
España suelta un poco a Francia para mirarle, sonriendo. Inglaterra se sonroja más y le fulmina.
—Pero no te emociones, Angleterre es mío y NO es un menage, a menos que te empeñes demasiado —Francia abraza a Inglaterra de los hombros.
—Nah, eso ya lo sé —España le mira la mano aprovechando que Inglaterra está con los ojos cerrados—. Aunque siendo hoy mi cumpleaños...
Francia sonríe realmente feliz tocándose suavemente la argolla y luego mira a Inglaterra y le da un beso.
—¿Tú qué dices?
—Que sois unos idiotas los dos y no quería venir.
—¿Pero cómo no ibas a acompañarme al cumpleaños de mon frère? —Francia se ríe más, abrazándolo contra si—. Además es tu cuñado y sí que te dio curiosidad la cara que iba a poner Romanito...
—¡NO es mi cuñado! —codazo.
—Lo es, como Romano es el mío —razona evitando el codazo por un pelín.
—¡Romano no es el tuyo!
—Ah, Non? Es... Scotland quizás? —pregunta en un susurrito antes de hacer como que tiene un ataque de tos.
—No! Scotland is a Bloody git!
—También, aunque tiene mejor sentido del humor que tú —se ríe abrazando más al inglés—. Dale su regalito a Espagne.
—¡Eso no es cierto! —chilla.
—Deja de ponerte celoso de todos, no tienes nada de que ponerte celoso —asegura toqueteándole la chaqueta para encontrar la caja del regalo.
—NO son celos, es que no es gracioso.
—A mí me lo parece —asegura Francia—. Especialmente cuando te hace enfadar ASÍ hasta que te pones rojo histérico —. Saca el paquete y de lo extiende a España sonriendo.
—Pues estas muy equivocado.
España toma el paquete, abriéndolo. Es, claro, un juguete sexual evidentemente.
—Vibrador... Pero descargas un programa en tu teléfono y el de Romano y lo controlas con él —explica Francia.
—Ooooh! —a España le brillan los ojos y se ríe.
—Funciona muy bien cuando no se ven diario... O cuando uno viaja, como tú. Verdad, Mon amour —le sonríe a Inglaterra.
—¡NO TENGO NI IDEA! —chilla Inglaterra intentando escaparse de Francia.
—ROMAAAA mira que me ha dado Franciaaaaa.
Francia no le deja, claro está, llenado a molestarle un poco más.
—Que te... —romano le mira la cara —. NO LO DIGAS!
—Miraaa —se lo muestra riendo tontamente. Romano lo mira y levanta las cejas y se sonroja.
—Es el que se controla con el teléfono —ladra.
—Para cuando te vayas con Veneciano o yo esté por ahí —risa tonta.
—Estúpido francés pervertido. No creas que lo voy a usar yo —asegura aún sonrojaaaaado.
—¿Queeé? ¿Vas a dárselo a alguien más cuando no esté? —desconsolado.
—No dije eso, idiota —baja el tono de voz y mira a su alrededor y se lo arranca de las manos—. Dije que el que se lo va a poner eres tú.
—Ah, claro, ¡me lo regaló a mí!
—Hablaremos de eso luego. Mira... Ya llego mi fratello con el macho patatas —chilla y se guarda el paquete. Le señala la puerta.
—Bueno, quizás sería mejor que se lo ponga el que esté en casa —beso en la frente antes de ir
—Mira que cómodo... —protesta yendo tras él.
—Pues así nadie tiene que llevarlo en la maleta y no se pierde.
—No pensé que fueras a llevarlo en la maleta —palmada en el culo completamente cínica antes de abrazar a su hermano.
—Pues no lo voy a llevar puesto perpetuo —saluda a Alemania riendo.
Veneciano abraza a Romano mirándole para saber que hablan.
—Claro que sí... Un palo en el culo —se ríe Romano malignamente.
Que no se entere tu mamá de lo que has leído, pero no olvides decirnos que te ha parecido.
