Los personajes de Saint Seiya y Ranma ½ son propiedad de sus respectivos creadores (Masami Kurumada y Rumiko Takahashi) la trama de esta historia es completamente mía.

Capítulo 11: Amor ¡Vaya confusión!

Shiryu llegó hasta el lugar donde habían acordado ver al santo de fénix, y como era de esperarse, el joven tenía el ceño fruncido y los brazos cruzados al estar esperando más de 10 minutos a sus medios hermanos

—Ikki

— ¿Dónde está Shun y los demás? —preguntó Fénix sin rodeos

Shiryu cambió su expresión a una más seria—Shun no se encuentra en condiciones para venir

— ¿Qué quieres decir con eso?

La voz del caballero de fénix tenía tintes de preocupación, lo que contrarrestaba con la mirada afilada que le dedico al santo de Dragón

—Shun fue víctima de…

Un grito de terror a lo lejos calló las palabras de Shiryu, poniendo en alerta a Ikki, al haber identificado a Seiya como el causante de aquel alarido

—Iré a investigar qué es lo que ocurre—dijo molesto al no recibir comentario alguno de su compañero de armas

Por su parte el caballero de dragón suspiró derrotado al imaginarse la causa del grito…

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—Por favor Seiya ¿Aceptarías salir conmigo?

Por cada palabra que Shun decía, se acercaba más a Seiya, quien en su intento por mantenerse a una distancia prudente daba un paso hacia atrás, hasta que su espalda golpeó contra el tronco de un árbol

—Shun, yo no…Yo no puedo salir contigo.

El caballero de Pegaso sonreía nervioso, a pesar de que sabía que el anillo era el culpable de la actitud de su amigo, no deseaba ser brusco con él, después de todo Shun era conocido por ser alguien de corazón puro y noble.

—Seiya…— Shun miró a su amigo a los ojos — Se que no quieres herirme y eso es algo muy considerado de tu parte, ahora se que eres alguien muy hermoso

Seiya, quien se encontraba entre Shun y el árbol, tragó grueso. Ver a Andrómeda tan cerca suyo, con esa mirada de borreguito, le estaba causando un corto circuito a su cerebro

Hyoga por su parte se había mantenido como un simple espectador, al menos hasta que escuchó a Seiya gritar

—Cierra la boca Seiya—le recriminó Cygnus luego de que el castaño hubiera gritado al ser abrazado por Shun y sentir la mano de este tocar más allá de su espalda baja

Hasta hace un momento, Seiya había estado tolerando la cercanía física de Shun, así como las sonrisas y la mirada casi devota que esté le dedicaba. Pero lo último que pudo soportar fue haber sido tocado de esa manera

—Deberías ser tu quien lleve el anillo entonces Hyoga—Dijo Pegaso forcejeando con Shun a quien tenía agarrado de las muñecas—Después de todo tú maestro te entrenó para mantener la calma en situaciones críticas

Hyoga finalmente se apiadó de su medio hermano y decidió que Seiya ya había soportado mucho. —Dame eso

Seiya le arrojó rápidamente la sortija a su compañero.

Si Hyoga estaba consternado, no lo denotaba, aún tenía una reputación de chico frío que mantener, y el nombre de su maestro no sería manchado por la cobardía de su alumno. Además, ya sabía que podía esperar de todo eso

Shun dejo a Seiya de lado, como si de una piedra más en el lugar se tratase, y se acercó a Hyoga

Shun no perdió tiempo y tomó las manos del rubio. —Hyoga, tú eres todo lo que necesito

En otras circunstancias, el caballero de los hielos se hubiera reído por aquella afirmación, no obstante, ahora tenía a Shun queriendo acercarse peligrosamente a sus labios.

Hyoga intentó zafarse del agarre, pero sus manos estaban fuertemente aseguradas por Andrómeda

—Hyoga— Shun cerró los ojos mientras acortaba la distancia entre ellos.

Hyoga intentó alejarse. Definitivamente no estaba listo para esto, además ¿De dónde había salido está fuerza descomunal de Shun?

Antes de que Shun logrará su objetivo, su salvador se hizo presente

— ¿Qué demonios está pasando aquí?

—Ikki —gritaron a coro Hyoga y Seiya

— ¡Cygnus aléjate de mi hermano ahora! —rugió Fenix al ver el acercamiento que tenía su pequeño hermano con el ruso

—Me temo que Shun es quien no desea alejarse, Ikki—expresó Shiryu llegando junto a él

—Tonterías, es Hyoga el que no se aleja de él. Pero eso está a punto de cambiar —El santo de Fenix se acercó, sus labios cerrados y apretados, así como la mirada penetrante y dura que le dedicaba al rubio, fueron suficiente para indicarle a Hyoga sobre el inminente peligro que se avecinaba

Era hora de acabar con esto y si debía eliminar a Hyoga con tal de que su pequeño hermano quedara libre, lo haría.

Sin consideración alguna, ikki tomó al rubio por la parte trasera del cuello de su camisa y lo jaló, no obstante, los brazos de Shun se aferraron al cuerpo de Hyoga

— ¿Lo…lo ves? No soy… yo el que está… aferrándose—dijo Hyoga intentando no perder el aliento a pesar de que el cuello de su polera lo estaba ahorcando

—Shun suéltalo—ordenó Ikki

—No hermano, suéltalo tú por favor

A pesar del tono suplicante de Andrómeda, Ikki continúo con su labor, esta vez intentando meterse entre ambos, evitando lastimar lo menos posible al más joven

— ¡Shun aléjate de él!

— ¡No, no lo soltaré, aunque mi vida dependa de ello!

Una abrumadora ráfaga de viento caliente advirtió a Seiya y Shiryu de intervenir y evitar que la armadura de Cisne se quedara sin portador

— Ikki detente, si sigues así lastimaras a Shun —Trataba de razonar Seiya tomándolo por los hombros

Para ese entonces Shiryu trataba de contener a Shun quien, haciendo gala de la fuerza oculta que tenía, seguía aferrándose fuertemente al cuerpo de su amigo

— ¡Hyoga, si aprecias tu vida te alejarás de Shun en este instante! —advirtió Ikki siendo rodeado de un aura mortal. Incluso el ave fénix empezaba a vislumbrase detrás

— ¡Te…te juro que eso es lo que más deseo en este momento!

— ¡Shun suéltalo!

— ¡No hermano! por favor entiende. Yo lo amo—expresó aferrándose aún más al atlético dorso de su compañero de armas

El poderoso fénix dejó de forcejear, sus ojos se ampliaron y sus cejas se extendieron por el ancho de su frente.

Un silencio sepulcral se apoderó del lugar y el tiempo dejó de pasar para el mayor de los cinco santos de bronce. Una ráfaga de viento seco se presentó y un silencio mortal reinó entre ellos

¿Había escuchado bien? ¿Amarlo?

Sus pupilas se contrajeron, quedándose marcada la imagen de su hermano abrazando a Hyoga de Cisne y de alguna forma Ikki logró culparse de todo ello.

Si tan solo hubiera prestado más atención a su hermanito, si tan solo hubiera regresado luego de la batalla con virgo, y así evitar el sacrificio de Shun por Hyoga, o si se hubiera llevado a Shun con él para alejarlo de todos los locos que habitaban el Santuario y así evitar que corrompieran su noble alma, esto posiblemente no estaría pasando

Luego de torturarse mentalmente por sus errores, la mente de Ikki, ni tarde ni perezosa, comenzó a crear miles de imágenes de su hermano y el santo de Cisne protagonizando escenas románticas. Ocasionando que su furia se desatara

— ¿Qué le hiciste a mi hermano, desgraciado? —Los ojos entrecerrados, así como la tremenda presión ejercida en el cuello del rubio, eran el preludio de un asesinato seguro

—Ya te lo explicamos ikki, Shun está a merced de la magia del anillo—intervino Seiya que junto con Shiryu intentaba hacer entrar en razón al mayor

— ¡Dejen de decir estupideces! No creo en cosas tan tontas como la magia, estoy seguro de que este canalla tiene la culpa de todo esto

—Solo escucha Ikki…

—No intervengan o lo lamentarán—amenazó sin apartar la mirada de Hyoga, quien para ese entonces se había resignado a ser el catalizador del enojo de su medio hermano

Sin perder más tiempo, el santo de Dragón tomó el anillo que sostenía Hyoga y se lo colocó. De inmediato Shun soltó al ruso y corrió detrás de Shiryu quien no tuvo más remedio que dejarse hacer. — ¿Ahora nos crees?

Ikki miró sorprendido el tan repentino cambio ¿Acaso seria cierto todo eso?

— ¡Seiya, atrápalo! — el santo de Dragón arrojó la sortija, la cual fue a parar en las manos del castaño y que, al igual que con Hyoga y Shiryu, ocasionaron que Shun se sintiera atraído por él

—No…no puede ser. —articuló Ikki con evidente sorpresa — ¿Cómo es posible que esa baratija pueda hacer actuar así a Shun?

—Créelo ikki, es cierto — comentó Cygnus tras haberse recuperado de tan bochornosa y dolorosa situación

—Sé que esto te resulta difícil de aceptar, pero trataremos de remediar esto —habló Shiryu

— ¿Y cómo se supone que lo harán? —dijo recuperándose de su estupor inicial

—El responsable de que Shun se encuentre así es un anciano al que le gusta coleccionar prendas íntimas de mujer. Se encuentra en Rodorio y él es el único que creemos puede anular la conexión que Shun tiene con el anillo —explicó el alumno de libra

—Oigan...muchachos ¿podrían ayudarme con esto? —pidió Seiya, que sin mucho éxito intentaba detener a Shun agarrándolo de los hombros para evitar que se acercara

Antes de que Andrómeda continuara demostrándole su afecto al santo de Pegaso, Ikki le propinó un certero golpe en la nuca que lo dejó inconsciente —Lo lamento Shun, pero no puedo permitir que esto continúe —dijo tomándolo en brazos antes de que su cuerpo cayera al suelo

Ikki levantó sin ningún problema el cuerpo inerte de su hermano y se dispuso a marcharse

—Aguarda un momento ikki — Seiya se colocó frente a él impidiéndole el paso— ¿Qué es lo que pretendes hacer?

—Fuera de mi camino Seiya

—No tienes por qué hacer esto solo. Te ayudaremos — Seiya lo miró con esa convicción tan característica —Shun también es importante para nosotros

—Bien...—Exclamó Ikki finalmente—Dejen a Shun en el templo de Virgo — Miró a Shiryu quien se acercó para tomar al más joven

— ¿Y tú que vas a hacer? —preguntó Seiya antes de que Fénix diera media vuelta para irse

—Buscaré la forma de revertir esto. Cuiden de Shun hasta entonces. Nadie más debe saber de esto ¿Entendido? —dijo secamente antes de continuar su marcha

Los tres santos observaron a Ikki hasta que este dejó de vislumbrarse.

—No puedo creer que todo este embrollo sea causado por esta baratija —Seiya elevó el anillo hacia el cielo para verlo a contra luz

— Ten cuidado Seiya, no podemos permitirnos perder esa sortija, no mientras Shun tenga este encantamiento— Aconsejó Shiryu

Seiya dejó de contemplar el accesorio y volteó para sonreírle a su compañero —Descuida, estará segura en mis manos. —dijo manteniendo el anillo aun en el aire

En un abrir y cerrar de ojos, una sombra negra, acompañada de un graznido, pasó volando encima del caballero de Pegaso quien miró sus manos, percatándose con horror de la ausencia del anillo entre sus dedos

La sombra no era nada más y nada menos que un cuervo que, atraído por el brillo que emitía el anillo al estar a contra luz, había volado hasta Seiya para conseguir el accesorio

—¡No dejes que se llevé el anillo! —gritó Hyoga

Seiya se posicionó rápidamente para lanzar algunos de sus meteoros hacia el ave, pero para su sorpresa, el cuervo había maniobrado de tal forma que evadió cada uno de sus golpes

Tanto Shiryu como Hyoga y Seiya miraron alarmados al ave desaparecer en algún punto hacia el oeste. Ninguno dijo nada durante los siguientes 5 segundos

—Fantástico, ahora tenemos que encontrar el anillo por culpa de Seiya— bufó Hyoga arrugando ligeramente el entrecejo

—Oye, no fue mi culpa que a los cuervos les gusten las cosas brillantes— se defendió

— Tal vez, pero de lo que si eres culpable es de haber levantado el anillo al aire y dejarlo a la vista de esa ave

— Ya no importa quien tuvo la culpa, debemos encontrar ese anillo, recuerden que Shun depende de nosotros. —habló Shiryu

— Mientras Shun siga inconsciente no abra problema — Hyoga suspiró con cansancio

— Shiryu tiene razón, no podemos dejar que su reputación sea manchada por esa baratija— apoyó Pegaso— ¿A dónde creen que pudo haber ido ese cuervo?

— Mas bien ¿Con quién?

— A que te refieres con eso Hyoga

— Jamian de cuervo, por supuesto Hyoga, él tiene relación con todos los cuervos del Santuario y sus alrededores — esclareció Dragón

—Iré con Jamian y recuperaré el anillo. Ustedes dos encárguense de Shun

—Aguarda un segundo Seiya.

—¿Qué ocurre Shiryu?

—Te acompaño. No sabemos que tan dispuesto este Jamian a cooperar

Seiya asintió y esperó a que Shiryu dejara a Shun en los brazos de Hyoga para irse

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El día había comenzado muy temprano para el Reparador de Armaduras, como lo llevaba haciendo desde hace quince días. Se levantó apenas el sol salió para dar inicio a su trabajo. Su tarea no era menor ya que, después de las dos últimas guerras casi todas las armaduras habían tenido severos daños.

—¿Maestro Mu? —Llamó la inconfundible voz de Kiki desde la entrada del taller

—Ya estás de pie Kiki —Sonriendo y dejando sus herramientas en la mesa, puso una mano sobre su pelirroja cabellera —¿Comiste tu desayuno?

—Sí, maestro Mu

—¿Lavaste y guardaste lo que ocupaste? — cuestionó mientras limpiaba su antebrazo con un trapo

Kiki sonrió haciéndose el tonto y Mu suspiró — Espero que para cuando regrese ya hayas hecho tus deberes, incluido lavar lo que ocupaste

—¿Va a ir a algún lado, maestro?

—El patriarca nos ha pedido reunirnos con él —tomó una hoja cercana y se la extendió — Anoté tus deberes de hoy. Deben estar terminados para cuando yo regrese

El caballero de Aries salió del taller, seguido de su discípulo, quien leía la hoja entre sus manos.

Mu dejó el trapo que había estado usando para limpiarse y llamó a su armadura, la cual cubrió el cuerpo de su dueño

—Volveré en unas horas, no olvides hacer tus deberes.

Dicho esto, Mu de Aries salió del primer templo, dejando a Kiki completamente solo

Luego de que su maestro se fuera, kiki miró la lista con cierto recelo. Si bien sus deberes no eran difíciles, sí le tomarían un poco del tiempo del que planeaba usar para vagar o buscar a los caballeros de bronce y jugar.

Tomó un pequeño bolso que anteriormente su maestro había dejado para él, y salió del templo con paso perezoso.

Se sentó en la primera escalinata del templo y miró la hoja. Según esto, se suponía que debía ir con Marin y avisarle que su armadura estaba lista, luego tenía que ir y dejar dos papiros a la biblioteca del Santuario, sin mencionar que debía traer un libro que su maestro había anotado también, volver al templo y acomodar los víveres que su maestro había comprado en su ida a Rodorio, y finalmente lavar los utensilios que había utilizado en el desayuno.

Kiki suspiró y guardó la hoja. Tenía tanto por hacer que lo mejor sería comenzar si es que deseaba tener la tarde libre. No obstante, su mal hábito de procrastinar las cosas, lo orilló a entretenerse con algunas piedras que se encontraban regadas en el lugar.

Con la ayuda de su telequinesis, Kiki comenzó a jugar con las rocas, haciéndolas danzar en el aire o poniéndolas en tumultos.

Una a una, las piedras volaban y aterrizaban con sutileza en lugares al azar o previamente seleccionados. Sin duda las habilidades psíquicas de kiki había mejorado bastante, por tanto, no paso mucho tiempo para que el ejercicio comenzara a parecerle bastante sencillo y aburrido.

—Cambiemos un poco las cosas—kiki decidió entonces levantar todas las rocas, inclusive las más pequeñas, y hacerlas danzar en el aire

Un extraño ruido lo sobresaltó, ocasionando que las danzantes rocas cayeran estrepitosamente y las más pequeñas salieran disparadas— ¿Quién está ahí? — dijo intentando parecer amenazante.

El pelirrojo prestó atención cuando unos gruñidos, más parecidos a quejidos, se dejaron oír detrás de una gran roca. Nuevamente el discípulo de Mu utilizó su telequinesis para levantar una piedra más grande y utilizarla como arma en caso de ser necesario.

— ¡Sal quién quiera que seas, no dejaré que cruces más allá de este templo! —demandó con su voz aguda, sin embargo, al ver que sus amenazas eran ignoradas Kiki decidió encararse frente a frente con lo que sea que estuviera escondido.

Una gigantesca sombra salió y como acto reflejo, Kiki lanzó la pesada roca. La piedra se detuvo antes de que impactara contra el rostro de un oso panda, el cual cayó de espaldas al ver que una gran masa rocosa estaba flotando a escasos centímetros de él.

La cara de asombro de Kiki al ver que semejante animal se encontraba allí, competía con la cara de espanto y sorpresa que el panda tenía en su rostro al ver lo cerca que estuvo de ser aplastado.

— ¡Un oso pando! —dijo con emoción el pequeño, dejando caer la roca a un lado—nunca había visto uno ¿Qué es lo que estás haciendo aquí? Si mal no recuerdo Shiryu dijo que solo viven en China

Pasada su impresión inicial el animal sacó un cartel detrás de él: "Me perdí"

—Woow sabes escribir—la alegría en la cara del aprendiz parecía no tener límites —Debo decírselo al maestro—Sin dar tiempo a nada, Kiki hizo flotar al oso con su telequinesis, ignorando la cara de espanto del animal, e inmediatamente lo metió al templo, olvidándose de sus deberes

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Un ave negra volaba por encima del coliseo, en su pico un pequeño brillo se observaba cada vez que la luz le golpeaba de lleno. Estaba por cruzar el reloj de fuego cuando una piedra se estampó en su costado. El intenso dolor obligó al ave a graznar, soltando el botín que traía consigo.

El objeto quedo abandonado en medio del suelo árido que estaba a unos metros de la entrada a los 12 templos. El brillo del anillo llamó la atención de una persona quien se acercó hasta donde se encontraba el objeto y en cuestión de segundos una sombra cubrió el objeto de los rayos del sol.

—¿Pero que tenemos aquí?

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— ¡Akane!

La menor de las hijas de Soun, caminaba por las calles de Rodorio luego de que su hermana Kasumi le dijera que su padre y su tío habían ido a buscar a Ranma para darle las galletas qué había preparado un día antes.

Volteó al escuchar su nombre

— ¿Ukyo?

—Hola Akane ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

La castaña se acercó a ella con una enorme sonrisa —Me da gusto verte, al parecer si era cierto que habían venido de vacaciones aquí

—¿Que estás haciendo aquí?

—Vine por Ranma claro está — Sonrió —Por cierto ¿Dónde está?

— Lo siento, pero él no está aquí

—¿A qué te refieres con que no está aquí?

—¿Que Ranma no está aquí?

Shampo, cargando algunas cajas con fideos, apareció a espaldas de ambas chicas

—¿Shampoo?—

Ni Hao

—Argg ¿Qué estás haciendo aquí Shampoo? —hablo con hostilidad Ukyo

—Lo mismo que tú. Vine a buscar a Ranma — la chica de cabello purpura sonrió — además mi abuela decidió abrir una sucursal aquí

—¡Olvídalo Shampoo, yo llegue primero! — argumento Ukyo

—¡Claro que no! Yo llegue primero

Ambas chicas se miraron fijamente, enfrascándose en una lucha de miradas hasta que notaron la ausencia de Akane quien harta de ese embrollo decidió irse.

—Akane llévanos al lugar a dónde se fue Ranma— dijeron ambas chicas al unísono.

Tanto Ukyo como Shampoo le cortaron el paso y por un momento ambas se pusieron de acuerdo para pedirle a Akane lo mismo

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—Hola Miloooo

La suave y cantarina voz de Ranma se escuchó a lo largo de los pasillos del templo de escorpio, luego de que él caballero dorado hubiera regresado de dejarle el informe al patriarca

— Te traje estas galletas. Yo misma las preparé

Ranma miraba con gran interés a Milo quien se debatía entre aceptar o no el regalo que su alumna le había preparado

Milo observó con recelo aquella masa extraña que se encontraba en la canasta. Ahora comprendía lo que Camus padecía cada vez que Hyoga e Isaac, siendo solo unos niños, intentaban hacerle algún regalo a su amigo

— Vamos Milo — insistió ella

Al notar la indecisión del caballero, Ranma recurrió a quitarse la máscara, dejando al descubierto sus bellas facciones que en ese momento mostraban una fingida tristeza, a tal punto que en sus ojos ya se podían apreciar algunos lagrimones — ¿Acaso no te gustan? — dijo fingiendo suma tristeza

El caballero dorado cambió su semblante a uno más serio — Claro que me gustan

— ¿Lo dices enserio? — preguntó Ranma con jubiló —¡Ay que alegría! Bueno, entonces tómalas Milo

El santo dorado asintió luego de tomar la canasta. Estaba claro que las cosas entre ellos no habían comenzado de la mejor forma y el hecho de que la chica comenzara a ser más atenta era sinónimo de que buscaba mejorar su relación con él

Milo miraba ahora con otros ojos lo que la chica le ofrecía. Si dejaba de lado la irregular forma y el hecho de que parecía estar cruda de un lado y quemada de otro, no se veían tan mal

— ¡Que felicidad! — chillo Ranma — ¿Entonces qué esperas? Anda, cómelas

Milo la miró de soslayo — No estarán envenenadas ¿cierto? — dijo con una sonrisa ladina

Ranma se atragantó con su propia saliva e intentó disimular lo mejor posible su nerviosismo — Jajaja que ocurrente eres Milo, yo nunca haría eso — comentó ella sin perder la dulzura en su voz. Tomó una de las galletas y con un movimiento rápido dirigió el alimento hacia la boca de su maestro

Para su disgusto, y como era de esperarse, Milo esquivó su ataque, moviendo la cabeza hacia un lado e inmediatamente tomó los hombros de su alumna

Ranma maldijo internamente. Se sintió frustrado pues estaba seguro de que no fallaría a tan corta distancia

— Maldición, olvide que hoy también era la reunión de los caballeros dorados— dijo de repente el santo de escorpión al haber recibido el mensaje vía cosmos del patriarca— Debo irme

— ¡Espera! por lo menos prueba una — pidió la chica antes de que su mentor se fuera

— Te prometo que las comeré todas en cuanto vuelva — Milo la abrazó instintivamente, debía admitir que se encontraba conmovido con todo eso

Ranma no correspondió el abrazo, en lugar de eso, se quedó estático. Un tic en su ojo izquierdo se hizo presente mientras veía al santo dorado salir del templo

— Maldición... — mascullo Ranma dejando la pequeña canasta en la mesa — ¡Está era la oportunidad perfecta!

Varios choques metálicos retumbaron en la entrada del templo, llamando a la atención de la chica, quien se colocó la máscara y esperó hasta que vislumbro la figura de tres santos dorados que se disponían a pasar por el templo

Se quedo a una distancia prudente y esperó a que los tres se marcharán.

—Tú debes ser la alumna de Milo ¿no es así? —Aldebarán sonrió al reconocer a la chica

—Así es. Mi nombre es Ranma.

La pelirroja miró al caballero de Tauro quien venía acompañado de Mu y Aioria, este último tenía el ceño fruncido y los brazos cruzados

—¿Dónde está tú maestro? — preguntó el caballero de Leo

—Acaba de irse

—Canalla. Seguramente Milo se fue en cuanto sintió nuestro cosmo — murmuró molesto Aioria —Estoy seguro de que él fue quien se llevó la comida de mi templo

"Entonces así fue como obtuvo el desayuno…" Pensó la chica

—Sera mejor que nos apresuremos, no debemos dejar esperando a su ilustrísima. — Mu dejó el tema zanjado antes de que él impulsivo león dorado pensará en hacer algo en contra.

—Hasta luego señorita Ranma— Aldebarán se despidió con un gesto y salió del templo junto a sus compañeros

Cuando estuvo completamente solo, Ranma miro las galletas sobre la mesita y se dejó caer — Estoy harto de esto, no me moveré de aquí hasta que lo vea comerse esas galletas.

En medio de su rabieta, algo impactó contra su cabeza, haciendo que la chica cayera hacía aun lado

—¿Qué demonios…? ¿Ryoga? — La pelirroja se levantó y miró a un pequeño cerdo negro con una cinta amarilla en el cuello frente a ella —¿Qué estás haciendo aquí Ryoga?

El cerdito la miraba con enojo mientras gruñía. Sin esperar algo más, el cerdo saltó para intentar golpear con sus patas el rostro de la chica, sin embargo, Ranma le propinó un fuerte golpe en la cabeza, lo que dejó aturdido al animal.

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—Listo. — Hyoga dejó el cuerpo de Andrómeda descansando en una de las camas que se encontraban en el templo de Virgo — Lamento mucho haberte molestado, Shaka

—¿Qué fue lo que le ocurrió al caballero de Andrómeda?

Hyoga se alejó de Shun y salió de la habitación junto con Shaka. Era obvio que el caballero de Virgo preguntaría por el estado de su sucesor

—Estábamos esperando a Ikki, y de pronto se desmayó. — Hyoga había omitido todo lo que tenía que ver con el anillo pues Fénix les había pedido, ordenado, no hablar con nadie al respecto. Como siempre, quería resolver todo por su cuenta. — Al parecer lo ha afectado el calor

—Creí que el caballero de Fénix vendría con él

—Se desmayó antes de que pudiéramos verlo. Seiya y Shiryu están esperando a que llegue

Shaka guardó silencio un momento, justo cuando sus pies los llevaron a la cámara principal del templo —La fluctuación de su cosmos parece estable, sin embargo, el cuarto chakra primario parece rezumar más de lo normal

El discípulo de Acuario miró a Shaka sin entender muy bien a que se refería.

—Su corazón parece estar confundido—esclareció Virgo — o por lo menos hay algo que lo perturba

Hyoga, como digno sucesor de Camus, se mantuvo tranquilo, sin dar indicios de que en el fondo aquella afirmación lo había sobresaltado

Hyoga se despidió de Shaka, quien subiría a la cámara del sumo sacerdote para la reunión de los caballeros dorados.

El rubio regreso hacia las cabañas donde, él y sus hermanos santos de bronce, se quedaban. No sabía por cuánto tiempo estaría inconsciente Shun, aunque a juzgar por el golpe supuso serian varias horas, pero no deseaba quedarse en el templo de virgo, por lo que decidió esperar a los demás lejos de ahí.

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— Recién acabamos de llegar y al patriarca se le ocurre llamarnos — bufó molesto el guardián de Cáncer — Ni siquiera hemos comido

— Ya deja de quejarte Máscara — la suave voz de Piscis ya demostraba fastidio — Aún si el patriarca no nos hubiera convocado a todos, teníamos que subir y entregarle el reporte de la misión.

— Un reporte es mucho menos tardado que una aburrida conferencia — expresó con notoria molestia Máscara de Muerte, quien junto a Afrodita subía los escalones hacia escorpio

Afrodita rodo los ojos apartando la vista del hermoso anillo que minutos atrás había encontrado cerca de las 12 casas y que ahora adornaba su dedo índice.

— Además ¡Me muero de hambre!

El sueco miró hacia el cielo rogando paciencia. Cuando su compañero se lo proponía podía llegar a ser bastante molesto. — En mi templo debe haber algunas frutas — comentó el doceavo guardián entrando a escorpio — Si quieres podemos tomar alguna antes de ir con el gran maestro… ¿Máscara? — volteo al no recibir respuesta por parte del guardián de Cáncer — ¿Qué se supone que estás haciendo? — preguntó cuando vio al italiano fisgonear en la mesa del templo

— Perfetto. —artículo Cáncer en su idioma natal al encontrar lo que había llamado su atención desde que puso un pie en el templo

— No deberías comerte las cosas de otros templos — señaló el de Piscis seguro de que sus palabras serían ignoradas

El tercer guardián no prestó atención a lo que sea que Afrodita le había dicho, su hambre era suficientemente fuerte en ese momento como para darle importancia al hecho de que estaba en un templo ajeno. Sin pensarlo más tiempo, tomo varias galletas que llevó directo a su boca.

No pasaron ni 3 segundos cuando Máscara de Muerte devolvió con desagrado lo que había tragado — ¡Que porquería es esto! — gritó, para después escupir la desgracia culinaria

— Eso te pasa por tomar lo que no es tuyo — Afrodita no perdió tiempo para sermonearlo y mirar con diversión el tono azulado que el rostro del italiano había tomado.

Sin previo aviso, Máscara de Muerte abrió una entrada al Yomotsu y arrojó la canasta con lo que quedaba de galletas

— No voy a intervenir cuando Milo se entere de que arrojaste sus alimentos al Hades

— Créeme, le hice un gran favor a ese bichejo — dijo Máscara de Muerte escupiendo las inexistentes sobras de su boca —Arg ¿Qué clase de basura acabo de comer?

— Para que alguien como tú que se come cualquier cosa diga que algo es basura debe haber estado bastante mal

— Aunque no lo creas florecita, soy alguien de buenos gustos y el hecho de que coma lo que sea no implica que no sepa diferenciar la buena comida.

— Gracias a tu "buena acción" vamos atrasados — le recriminó el de Piscis — Ya deja de perder el tiempo y vámonos

Afrodita ignoró con maestría la fea mirada del italiano y salió del templo

Máscara hizo una mueca de disgusto antes de escupir por última vez. Miró de reojo el lugar donde unos minutos antes había abierto el portal al Yomotsu y su cuerpo temblo ligeramente al recordar el horrible sabor.

— ¿Vienes o qué? — le gritó el doceavo guardián

Máscara salió apresurado luego de que Shion volviera a llamarlos vía cosmos, solo esperaba que nada malo fuera a pasarle a su estómago

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—Caballeros, sean bienvenidos—dijo finalmente el líder de la Orden de Atena, con sus ojos violeta destellando con toda la calidez que pudo convocar e infligiendo un tono de paz y tranquilidad a su voz sin que esta perdiera un ápice del mando y la autoridad por la que era conocido y respetado.

Los caballeros dorados se arrodillaron dónde estaban, de cara al Patriarca, en señal de respeto, y comenzaron a tomar su lugar en la formación que Atena les había instaurado

—Antes que nada, quiero felicitarlos a todos por el excelente trabajo que han realizado con la supervisión de las reparaciones del Santuario. Gracias a la cooperación de todos, nuestro hogar pronto quedará totalmente reconstruido—comenzó el líder de la orden — La princesa Atena retrasará su llegada debido a sus deberes como la mortal Saori Kido

Las palabras del patriarca resonaban por todo el templo, sin embargo, desde hace varios minutos que Máscara de Muerte había dejado de prestar atención. Estaba más concentrado en el horrendo bochorno que sentía su cuerpo y que comenzaba a manifestarse en forma de sudor. Miró de soslayo a sus compañeros, todos poseían una expresión seria

Su cuerpo temblaba ligeramente. Nunca antes había sentido algo similar, incluso el templo principal le parecía más caliente de lo normal, y por extraño que le pareciera, su cuerpo opinaba todo lo contrario, pues sus manos se encontraban sumamente frías

Parpadeo varias veces para orientarse ya que su vista le estaba jugando una mala pasada. Todo a su alrededor parecía dar vueltas y además ¿Por qué demonios sus manos temblaban?

— Máscara … Máscara — Susurró el caballero de Tauro, el cual se encontraba junto a Cáncer — ¿Te encuentras bien? — habló con preocupación al notar que su compañero se balanceaba ligeramente

— ¿He?... Por supuesto — articuló con algo de dificultad el mencionado. No entendía el porqué de repente la mirada de los demás dorados estaba fija en su persona. Él se sentía bien, solo tenía un poco de calor y tal vez algo de mareo, pero fuera de ello todo estaba en orden, después de todo era un santo dorado y nada podía derrumbarlo.

Aldebarán volvió su vista al frente, inseguro de las palabras del italiano. Por su parte Máscara de Muerte luchaba por mantenerse despierto pero la voz de Shion parecía más lejana a cada momento y todo a su alrededor comenzaba a obscurecerse

— Cada semana deberán abastecer la despensa de sus templos y entregarme al final de cada mes un reporte con los gastos. Deben consumir solo lo necesario ya que...— un sonido seco detuvo el discurso del patriarca y fue entonces cuando notó que el Santo de Cáncer se encontraba inconsciente en el suelo

— ¡Máscara! — Gritó Afrodita con preocupación mientras los demás santos lo socorrían

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— ¡Ahora veras! — una gran roca impacto contra el cuerpo de Ranma haciéndolo caer

Saotome se levantó furioso encarando al responsable que no era otro más que Ryoga Hibiki— ¡¿Qué te pasa?! — Una lluvia de puñetazos obtuvo como respuesta por parte de su rival

Desde que había encontrado a P-chan en el templo, Ranma se había llevado a Ryoga fuera de los 12 templos y le había rociado agua caliente para que su rival volviera a su forma humana.

Tanto él como Ryoga se encontraban en una zona alejada, ambos enfrentandose en su verdadera forma

—Ranma ofrécele una disculpa a Akane—dijo Hibiki tratando de golpearle, sin embargo, la experiencia adquirida y los intensivos entrenamientos hicieron que Ranma fácilmente evadiera cada uno de sus ataques

—Cálmate, yo no he hecho nada

—Eres un canalla ¿Cómo puedes jugar así con sus sentimientos?

—¿De qué rayos estás hablando? Yo no he hecho nada argumento Ranma evadiendo ahora las patadas que su adversario le mandaba.

—No mereces la preocupación de Akane—dijo antes de arrojarle un puñetazo que Ranma evadió saltando por encima de él

—Detente ¿quieres? Ya tengo suficientes problemas con Milo como para perder mi tiempo con Akane

—Eres un miserable Ranma. La pobre de Akane está muy angustiada por ti y lo único que haces es irte con una más de tus prometidas—nuevamente la serie de puños y patadas no se hiso esperar

Ranma ahora se defendía con los antebrazos — ¿De qué estás hablando Ryoga? Lo estas malinterpretando todo. Yo no me he ido con ninguna prometida

— ¿Y qué hay de esa tal Milo entonces? —Ryoga se detuvo un segundo para mirarlo con furia — Ranma nunca te perdonare por traicionar de esta forma a Akane

— ¡Milo el caballero dorado de Escorpio! Me vio convertido en mujer y sin mascara

Si bien Ryoga no desconocía la ley de las Amazonas pues bien que mal se había enterado de lo básico cuando recién ingreso al Santuario—Estás diciendo que ahora un caballero dorado es tu prometido... —los ojos del muchacho se abrieron con sorpresa y se detuvo de lanzar cualquier otro ataque.

La mente de Hibiki intentaba procesar toda la información sobre la situación actual de su rival y una vez que puso sus ideas en orden la risa no se hizo esperar —JAJAJAJAJA

— ¡¿Podrías callarte de una buena vez?!

—Oh pobre de ti Ranma, realmente te compadezco—la burla impregnaba las palabras de Ryoga, lo cual hacia aumentar la frustración en su rival —Ahora que estas atado a un caballero dorado no te quedara otra opción más que mantenerte aquí. Finalmente, ya no habrá nadie que interfiera entre Akane y yo

Una vez más Ryoga se echó a reír como loco mientras miles de imágenes de él y Akane juntos, surcaban su mente

—Me parece que tu transformación será un obstáculo para ti Ryoga —de la nada, Ranma había sacado una cubeta llena de agua y la había vaciado encima de su rival

Saotome cargo con una de sus manos al pequeño crédito y lo acerco a su rostro—Escúchame bien Ryoga, no quiero que me causes más problemas así que regresa de una buena vez por donde viniste

Al verse superado en tamaño, el cerdito solo pudo alcanzar a arañar el rostro de su captor, quién lo libero de su agarre

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— Es muy extraño que un santo dorado se desmayara de esa forma— dijo Milo entrando al octavo templo — Tal vez fueron atacados por algún enemigo

— Por muy poderosos que seamos no dejamos de ser humanos— opinó Camus, aún dudoso por todo eso — Afrodita y Máscara de muerte fueron a una misión de reconocimiento, por lo que no combatieron contra nadie

— El médico del Santuario dijo que Máscara tenía una fuerte infección estomacal. Aunque Afrodita mencionó que ninguno había probado alimento desde ayer en la noche — recordó Mu — A excepción de unas galletas que hallaron antes de ir con el gran maestro

De inmediato y sin decir nada, Milo apresuró el paso, dejando a sus dos compañeros confundidos

—¡Ese idiota se comió mis galletas!

Ambos caballeros se dirigieron a la sala principal del templo donde encontraron a Milo buscando algo, al mismo tiempo en que maldecía al santo de Cáncer

— ¿Qué sucede Milo? — preguntó el de Aries

— Las galletas que Máscara de Muerte se comió… ¡Eran mías! — se quejó el griego—Las había dejado aquí y ya no están. Las había preparado Ranma

— No me extraña de Máscara. Al final creo que recibió su castigo por eso — dijo Mu divertido de ver al griego quejarse como niño. — Con su permiso caballeros, me retiro. Le llevaré a Máscara Mortal algo que alivie su dolor de estómago, al menos hasta que Afrodita consiga las plantas que el médico le pidió.

Con un asentimiento de cabeza Camus se despidió del lemuriano y volvió su atención en Milo. Le parecía extraño que Máscara de Muerte enfermara de esa forma, pero le era aún más extraño que no presentara ninguna anomalía hasta antes de llegar. Además, su único alimento en el día habían sido las galletas que la alumna de Milo había preparado...

— Solo me dejo una galleta — los quejidos de Milo lo sacaron de sus cavilaciones.

De inmediato y antes de que Milo la comiera, Camus le arrebato la galleta de la mano

—¡Ey! Eso es mío — alegó el griego quien fue magistralmente ignorado por el protegido por la constelación de Acuario — Vamos Cam, es la última que queda y ni siquiera la he probado

El onceavo guardián caminó directamente a la salida, importándole poco o nada lo que su amigo le dijera

— Camuus — dijo saliendo tras de el

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— ¿Este es el lugar? —pronuncio con algo de sorpresa Ukyo — ¡Pero todo está en ruinas!

— ¿Akane estás segura de que este es el sitio? —pregunto Shampoo con algo de molestia al pensar que la Tendo le estaría tomando el pelo

— Ya les dije que este es el lugar donde se encuentra Ranma, si no me creen ¿porque no entran y lo buscan? — dijo molesta

— Claro que lo hare después de todo él y yo estamos destinados a estar juntos— aseguró Ukyo, logrando que Akane se molestara aún más

— Por mi puedes hacer lo que quieras con él. No me importa— mencionó tratando de mantenerse indiferente— Pero te lo advierto es muy difícil que entres a ese lugar, incluso fue difícil para Ranma.

— Ahora que recuerdo, mi abuela mencionó algo sobre una misteriosa energía proveniente de las ruinas— la voz de Shampoo llamo la atención de las otras dos —Puedo sentir un aura extraña rodeando este lugar

— Me parece increíble que exista algo más allá de estas ruinas. No se alcanza a ver nada detrás del bosque, es bastante raro ¿no lo creen?

— Lo único que queda hacer es adentrarse y averiguar qué hay detrás— comento Shampoo

— ¿Y cómo piensas entrar sin que nadie te descubra? — pregunto Ukyo

Como respuesta Shampoo vertió sobre su cabeza el agua de la botella que traía consigo, convirtiéndose en gato y saltando ágilmente sobre los pilares en ruinas.

Akane y Ukyo solo pudieron observar como la pequeña gata rosada se introducía en el bosque

— Eso no es justo ella puede transformarse —sé quejo Ukyo, soltando un suspiro de resignación antes de darse cuenta que se encontraba completamente sola. Miro hacia atrás, logrando ver a la menor de las Tendo abandonar el lugar— ¡Akane! — Le llamo tratando de llegar hasta ella — ¡Espera Akane! ¿A dónde vas? ¿Acaso no querías ver a Ranma?

— No me interesa lo que le pase a Ranma, de todas formas, estará muy bien en compañía de Sahmpoo— dijo con una mescla de enojo y tristeza

— Pero Akane…— Ukyo miro hacia atrás, más específicamente el lugar por donde Shampoo se había escabullido, luego presto atención en la Tendo quien caminaba algo cabizbaja, ya no había mucho por hacer después de todo ni ella ni Akane podían convertirse en algún animal que las ayudara a pasar desapercibidas

— Y yo que gaste todos mis ahorros para hacer este viaje — se dijo con desilusión así misma. Una idea cruzo la mente de Ukyo y sin pensarlo dos veces corrió lejos del lugar. Si no podía estar con Ranma por lo menos aprovecharía la oportunidad para ampliar por tiempo prevé su negocio

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Shampoo cruzaba el enorme bosque con rapidez, saltaba y esquivaba rocas, ramas y alguna que otra trampa con la agilidad propia de un gato. Había pasado algo de tiempo desde que dejo a Ukyo y Akane en las ruinas y aun no podía verle fin a la abundante vegetación.

Luego de recorrer el bosque unos metros más decidió ponerle fin a su loca carrera y descansar un poco, estaba sedienta por lo que busco donde refrescarse, no camino mucho hasta que diviso una vereda que llevaba hacia un pequeño manantial. La gatita se acercó hasta la orilla del manantial y bebió de el, una vez que calmo su sed se hecho sobre el pasto para descansar.

Entre los canticos de las aves que revoloteaban entre los árboles, Shampoo escucho un sonido extraño. El sonido de una rama rompiéndose puso sus sentidos en alerta.

La gata se levantó y quedo inmóvil esperando escuchar algo más, cerró los ojos momentáneamente intentando concentrase. Nuevamente el crujido de las ramas, seguido de algunos gruñidos, la hicieron erizarse.

De entre los árboles una manada de lobos salió para darle caza. Antes de que cerraran aún más su formación, la gata corrió, esquivando a algunos de ellos en el proceso, cosa que provoco que los canes fueran tras de ella

Shampoo corría tanto como sus patas le permitían, un poco atrasados solo había dos de los cuatro lobos que en un inicio la perseguían, uno de ellos corría al mismo tiempo en que soltaba mordidas Un tremendo ardor se apodero de su pata trasera lo que obligo a la felina a caer de frente.

Revolcada y con la pata dañada pronto se vio rodeada de los cuatro canes, dos de ellos saliendo por detrás.

La felina erizo la piel y gruño con el fin de intimidarlos, sin embargo, el líder de la manada se posiciono frente a ella gruñendo de la misma manera. Al ver que el lobo principal estaba por lanzársele encima Shampoo cerró los ojos esperando lo peor

Algunos alaridos y el sonido de varios cuerpos cayendo pesadamente obligaron a la gata a abrir con algo de miedo los ojos, topándose con la imagen de sus agresores escapando y frente a ella la figura de un joven de cabellos castaños— Suerte que llegue a tiempo—lo escucho decir

El muchacho se arrodillo con la intención de tocarla no obstante Shampoo gruño—Descuida no te are daño —pronuncio él, la gatita no pudo evitar mirar los penetrantes ojos verdes llenos de bondad que poseía el joven. De apoco Shampoo fue bajando la guardia dándole permiso de acercarse.

Sintió como era alzada por unos fuertes brazos que la rodearon gentilmente—Parece que esta herida—pronuncio el muchacho luego de que revisara su pata trasera —Ven, estoy seguro de que puedo hacer algo con eso—dijo al mismo tiempo en que caminaba con ella en brazos

Continuara...

Si hay alguien que aún está siguiendo esta historia quiero decirle que ¡Lamento muchísimo la tardanza! Han sido años complicados, pero por fin estoy de vuelta, la verdad es que sus comentarios y su apoyo me animaron muchísimo para seguir con este proyecto.

No, no planeo abandonar este fanfic. Seguiré escribiendo y tratare de actualizar más seguido. Además de que he leído sus comentarios (los cuales ire contestando poco a poco) y tengo varias ideas en mente para agregarlas

Nuevamente les agradezco por seguir esta historia :´3

Espero que este capítulo fuera de su agrado y lo disfrutaran tanto como yo disfrute escribirlo. Cuídense mucho por favor y les deseo lo mejor a ustedes y su familia en estos años tan caóticos que estamos viviendo.

Nos leemos pronto, gracias por leer n.n