1. CONTACTO VISUAL
Eran tan pocas las cosas que podrían escaparse a sus ojos, pese a que la mayor parte del tiempo uno de ellos estaban cubiertos. Si, en efecto eran tan pocas las cosas que podían llegar a sorprenderlo, que incluso cierta monotonía se había adueñado de su voz.
Sin embargo, estaba él, siempre con una idea idiota, con un reto sin sentido, con un chiste del cual únicamente Gai se podría reír.
Gai era el único que lo podía arrancar de ese estupor monótono, claro, esto lo hacía sin que el mismo Gai lo supiera, y por supuesto que Kakashi nunca se lo diría.
Podía ver la nube de polvo que acompañaba a Gai, no sólo la veía, solía buscarla de reojo, tal vez se dirigía hacia él o como en otras ocasiones pasaría de largo mientras dos centellas verdes daban su vuelta 499 a la aldea.
Siente un ligero temblor, los árboles se sacuden, finge que sigue leyendo sin prestar atención en la rama donde descansa perezosamente. Sabe que esta vez no se detendrá ya que Lee acompaña a Gai, pero ese ojo descubierto, se topa de lleno con esos ojos negros, esos ojos, que de alguna manera le sonríen. Agradece que su máscara cubra su rostro, ya que unos cuantos segundos bastaron para acelerar su corazón, y que la sangre viajara directamente a sus mejillas.
Ambos siguieron con su rutina, ya que esos segundos en los que sus ojos se encontraron eran suficientes para permanecer sonriendo el resto del día.
