2. TOMARSE LAS MANOS
Fue sorprendentemente rápido como la gente de la aldea se acostumbró a esos dos, no es que les importara demasiado lo que los demás pensaran de ellos. Después de todos ya eran un par de viejos, viejos, si pensamos en el promedio de vida de un ninja.
Ahora Naruto era Hokage, por fin Kakashi se había retirado, había cumplido sus sueños, e incluso aquellos de sus antiguos compañeros de equipo. Y Gai, bueno Gai siempre fue el mismo, con esa sonrisa que podría deslumbrar a quien la mirara directamente.
Verlos tomados de la mano mientras comían, tomaban sake o usaban las aguas termales, paso a ser algo tan cotidiano que pareciera que siempre fue así.
Tal vez eso era el resultado de que ambos esperaban casi una vida para que sus dedos pudieran entrelazarse para nunca tenerse que soltar.
