6. CARTAS DE AMOR
Sakumo muchas veces sintió culpa por dejar tanto a su hijo solo, aunque todos sus compañeros siempre le alababan por tener un genio en casa, incluso estaban seguros de que sería igual o más famoso que su padre. Eso no lo aliviaba, sabía que por esa misma razón necesita de su padre, un genio sin la guía adecuada puede desviarse fácilmente de su camino.
Aunque ya era tarde vio encendida la luz de la habitación de Kakashi, entró para ver qué era lo que pasaba, se sorprendió cuando su hijo no notó su presencia, el niño estaba ahí sentado en medio de su habitación, con los ojos cerrados y con cierta expresión de angustia.
—Kakashi —habló lentamente su padre, con la intención de no asustarlo. —¿Estas bien?
Kakashi volteó inmediatamente, ahora su cara incluso lucía más angustiada, no había sido capaz de detectar la llegada de su padre.
—Sí, es sólo —no sabía que palabras usar para explicarle lo que le pasaba a su padre.
Sakumo se sentó al lado de su hijo, con la misma solemnidad en la que se fueron Kakashi. —Sino sabes cómo decirlo, puedes tomarte el tiempo que necesites.
—Ese es el problema, yo ofrezco con voz dudosa no sé cómo decir algunas cosas.
El Colmillo Blanco sonrió para sí mismo, le agradaba encontrar todavía dentro de Kakashi a un niño, y sobre todo que también estaba consiente de sus propios límites.
—Las personas hablan, usan sus palabras para decir lo que sienten, incluso a algunos no les importa gritar sus sentimientos a mitad de entrenamiento —Sakumo estaba seguro que vio un ligero sonrojo en las mejillas de su hijo.
—Pero yo no puedo, simplemente no puedo —la voz de Kakashi sonaba genuinamente angustiada.
—Bueno hijo, en efecto, hay personas que son muy buenas con las palabras. Tu madre era una de esas personas, si ella no me hubiera invitado a salir yo nunca me hubiera atrevido a hablar con ella —esas palabras no le ayudaron del todo al pequeño ninja.
Kakashi respiró hondamente y le preguntó a su padre. —¿Entonces como hablabas con mi madre cuando comenzó a salir?
—Le escribía cartas¬ — Sakumo sacudió ligeramente el cabello rebelde de su hijo. —Le escribía cada que podía, en cada misión, incluso cuando ella se encontraban en sus propias misiones. De esa manera pude decirle todo lo que sintió por ella, al final resultó bien, después de todo tu estas aquí.
Sakumo una vez más vio pensativo a su hijo. —Tal vez puedas intentarlo, no sé si en tu caso funcione, pero los mejores ninjas usan todo tipo de estrategia para cumplir su misión.
—Tienes razón —Kakashi lucía mucho más tranquilo incluso feliz, se levantó, fue por un poco de papel y algo con que escribir.
—Supongo que necesitas un poco de privacidad —Kakashi asintió en silenció, Sakumo lo dejó en su habitación y fue a buscar algo que comer.
A Kakashi le tomó más tiempo del que hubiera imaginado escribir esa carta, quería poner en ella todos sus, por más infantil que aquello se sintiera, quería decirle al destinatario que era correspondido, que él también sintió todo lo que le gritó a medio entrenamiento . Casi al final de la noche lo logró, por fin todo estaba escrito en esa carta.
Gai siempre le llevaba el almuerzo a su rival, a su eterno amor, ahora convertido en Hokage, era algo que ambos disfrutaban.
—Gai, tengo algo para ti —decía Kakashi mientras dejaba un sobre amarillento sobre su escritorio y se disponía a abrir su caja de bento.
—¿Qué es Kashi? —Preguntó Gai con mucha curiosidad.
—Es sólo una carta que tiene unas décadas de atraso respondió— dándole su primer bocado al bento.
Gai puso una expresión de intriga, únicamente llevaba unas cuantas líneas, cuando sus maravillosas y masculinas lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
—Ya sabes lo escribí, pero nunca me atreví a dártela —Kakashi seguía comiendo mientras Gai continuaba reading.
Gai se levantó de su silla de ruedas haciendo su máximo esfuerzo y fue al lado de su rival, lo besó profundamente, de esa manera que tanto adoraba Kakashi.
—No importa Kashi, al final por fin llegó — Gai lo miraba tan profundamente, tan lleno de amor que pese a su máscara Kakashi se había sonrojado. Pensó en decirle que hubiera deseado dársela antes, pero eso ahora no importaba, por fin estaban juntos, después de tantos años esa carta no era necesaria. Kakashi era capaz de decirle a Gai todo lo que sintió, sintió y siempre sentirá por él.
