7. ENFERMO
Giró los ojos con molestia, con algo de fastidio, no porque lo que hacía le molestara, sino porque la persona con la que estaba no lo convertía en una tarea fácil. Para Gai el haber abierto la última puerta, técnicamente haber muerto, y tener más de cien procedimientos médicos, los cuales siempre seguían con una amenaza de Tsunade sama de, ¡con un carajo quédate en la cama!
Kakashi entró a la habitación de Gai en el hospital de Konoha, lo veía desde el marco de la puerta hacer flexiones con una sola mano.
—Tsunade sama te dijo que permanecieras en la cama —Kakashi usaba un tono neutral, aunque el oído de Gai tan entrenado en conocer a Kakashi, pudo detectar cierta preocupación en su voz.
-¡Rival! —Gritó con entusiasmo, pero no dejó de entrenar. —Tsunade sama dijo que mantuviera al mínimo mi actividad, y esto es lo mínimo que puedo hacer.
—Gai, estas vendado de pies a cabeza, hace menos de dos meses tus huesos era casi polvo, tu cuerpo necesita recuperarse —Kakashi seguía recargado en el marco de la puerta.
—Justamente por eso rival, debo de poner mi cuerpo en la mejor manera posible, hacerlo mucho más resistente —la bestia verde seguía entrenando.
—Supongo que no me de otra —Kakashi fue hasta la silla que se queda queda al lado de la cama.
—¿Qué haces Kakashi? —Decía Gai deteniéndose un poco.
—Supongo que la única manera en la que regresarás a la cama es que alguien te esté cuidando todo el día, así, que supongo que no me queda de otra — Kakashi cruzó los brazos y se dejó caer en la silla.
—Pero Rival — Gai de un sólo impulso ahora también estaba sentado en la cama. —Tienes muchas cosas que hacer, después de todo eres el nuevo Hokage.
—Sí, lo sé, pero tú no puedes hacerlo que quieras. Debes de cuidarte, tienes que hacer todo lo que dijo Tsunade sama para que te recuperes, pero al parecer, tu cabezota no te lo permite —fue muy gracioso todo eso, ya que incluso Gai estaba seguro de que Kakashi había hecho un pequeño gesto de desaprobación debajo de su máscara.
—Creí que yo era el de los sermones sobre cuidar la salud Kashi —Gai sintió cierta nostalgia al recordar los días de ANBU de su rival.
Kakashi también se sintió algo tonto, pero al mismo tiempo pudo entender un poco más a Gai. Ahora él se encontró del otro lado, en los dos meses que tardó en despertar Gai, cada día, cada noche, se sintió lleno de culpa, de enojo, pero sobre todo de miedo. Tenía miedo de que nunca más volviera a abrir los ojos, que nunca le pudiera decir todo lo que siempre ha sentido por él.
—Está bien rival, tú ganas, ni la magnífica bestia verde de Konoha tiene derecho a acaparar todo el tiempo del Hokage — Gai se acomodó en la cama.
—Demasiado tarde, Shizune se encargará de todo el día de hoy —Kakashi le sonrió a Gai. —Hoy tendrás que soportarme por el resto del día, y mi misión es evitar que dejes esa cama.
Gai sonrió ampliamente, mientras se hundía en las almohadas. —Reto aceptado.
—Reto aceptado Kakashi mientras besaba suavemente los labios de Gai.
