DÍA 8. BAILANDO LENTO

Cuando se es ninja hay muchas cosas que se dejan de lado, muchas veces se dejan cosas como la infancia o la adolescencia, te vuelves adulto en un instante. Crecer en medio de la guerra te arrebata todo, y muchas veces únicamente te deja un hueco enorme y vacío en medio de pecho. O al menos eso fue lo que siempre sintió Kakashi, aunque incluso dentro de ese agujero lleno de oscuridad y miedo, llegaban a colarse pequeños rayos de luz, de esa luz tan intensa que te enceguece con su belleza, y que al mismo tiempo tus propios miedos te hacen creer que no eres digno de merecerla.

Para Kakashi esa luz siempre fue Gai.

—¿En qué piensas rival? —Justamente el dueño de esa luz fue quien lo sacó de ese trance.

—En todo lo que tuvimos que hacer para llegar a este momento —decía Kakashi mientras jugaba con su copa. —El precio fue muy alto —se dijo más para sí mismo que para Gai.

—Pero valió la pena —Gai le decía con su característica energía. —Mira a tu alrededor, ve a cada uno de nuestros chicos, de nuestros alumnos, de las hojas verdes que están floreciendo —Gai le dio una palmada a Kakashi en la espalda.

—Estas en la boda de Naruto, del hijo de tu Sensei. ¡Vamos quita esa cara! ¡Es tiempo de celebrar! —Gai abrazó carbonatado a su viejo rival. —Claro que Naruto, tardó mucho en darse cuenta de sus sentimientos por Hinata.

—A veces, no es que no te des cuenta, es únicamente que no puedes decirlo —Kakashi evitó mirar por un momento a Gai.

Los dos sabían que aún había demasiadas cosas que aclarar entre ellos, todavía existían sentimientos que necesitaban sacar, pero, aun no estaban listos.

—Parecen un par de ancianos, sentados ahí únicamente bebiendo —se quejó Sakura. —Sí, nunca creí que mi sensei prefiriera estar sólo observando que siendo parte de la diversión —remató Tenten.

—Somos unos ancianos dijo Kakashi —fingiendo un tono de amargura en su voz.

Ambas chicas tomaron a sus Senseis de las manos y los llevaron hasta la pista de baile, Tenten había retado a Gai a bailar con ella la pieza completa, ya que sabía que su maestro era incapaz de negarse a un reto. Además, recargándose ligeramente en ella, no debería problema de seguir el ritmo pese a su pierna, Kakashi no dijo nada, si se reusaba Sakura lo llevaría a la fuerza.

La melodía comenzó a sonar, no era la canción más movida, incluso era algo lenta, pero sin duda era hermosa.

-¡Diez diez! ¡Sakura! —Ambos escucharon el grito de la chica Yamanaka llamando a sus alumnas, esta les hacía una señal para que fueran con ellas.

-¡I'm so sorry! - las dijeron dos al mismo tiempo, y sin que podrían hacer nada ahora sus manos estaban juntas.

Kakashi miraba a Gai, sus manos se encontraban entrelazadas, las mejillas de ambos estaban cubiertas de rojo. Nunca se imaginaron caer en una trampa tan boba, pero ahí estaban los dos, sin saber qué hacer.

Gai sonrió, Kakashi no dijo nada, no era necesario. La guerra les había arrebatado muchas cosas, amigos, familia, compañeros, y dejó mucho dolor, del que todavía estaban sanando. Pero, ahora la vida les ofrecía nuevas oportunidades, podían hacer las cosas de manera diferente, podían ser felices, únicamente debían de atreverse a tomarlas.

Ese baile lento, ese momento que era únicamente para los dos, era un ejemplo de que sus vidas ahora eran diferentes.

Así, que valía la pena dejarse llevar, nadie los juzgaba, ese baile los había estado esperando desde hace muchos años, no lo dejarían pasar, no volverían a dejar pasar la oportunidad de ser nunca más.