9. BESO EN LA FRENTE
Después de lo que le había dicho su padre, Kakashi sintió un extraño interés en ese niño de cejas abundantes, y de nuevo sin que Sakumo se equivocara, el chico de verde terminó siendo su compañero de clases. Kakashi seguía pensando que tal vez no valía la pena todo el esfuerzo de Gai para convertirse en ninja, después de todo no era capaz de realizar un ninjutsu decente.
Pero, como los genios o al menos recordando de nuevo las palabras de su padre, existen personas que en el lugar de centrarse en sus debilidades piensan en sus fortalezas. Trabajan hasta el cansancio en ellas hasta perfeccionarlas, para que llegado el momento apropiado puedan trabajar en todas sus debilidades.
Kakashi seguía pensando en el bochornoso episodio en el que Gai se autoproclamó su rival, no le bastaba con pensar en que supuestamente algún día sería en ninja más fuerte, sino que ahora también se había dado el título de su rival.
Sin embargo, no podía mentirse a sí mismo, ahora sin que se diera cuenta lo veía, estaba al tanto de las cosas que hacía Gai. Por ejemplo, que le daba mil vueltas al campo de entrenamiento antes de ir a casa, que debería llegar sobre sus manos a la academia, además de entrenar dos horas seguidas después de la cena.
Esas eran el tipo de cosas en las que Kakashi comenzó a poner atención, además de que todos los días lo retaba, pese a que en unos cuantos segundos Gai se encontraría en el piso.
Solía estar bastante tiempo solo, su padre constantemente se encuentran en misión, por lo que incluso los fines de semana de los aprovechaba para entrenar, era un genio, se supone que los genios hacían eso.
Decidió ir temprano, no quería encontrarse con nadie en el campo de entrenamiento de la academia, el sol incluso no había salido todavía. Se sorprendió, auténticamente se sorprendió, al darse cuenta de que alguien ya se encontró ahí, y sobre todo al darse cuenta de quién era ese alguien.
-¡Rival! —Gritó Gai sin detenerse. —Me alegra saber que tú también empiezas tu entrenamiento temprano - decía Gai mientras pasaba a toda velocidad a su lado.
Kakashi no dijo nada, comenzó su propio entrenamiento, cada uno retándose así mismo, y de alguna manera también al otro, ya que sin que alguno dijera nada, perdería el que se retirara primero.
Sin que se dieran cuenta llegó el medio día, el calor ardía sobre ambos, y sin embargo ninguno se detenía. Gai, estaba seguro que en cualquier momento se desmayaría, sus piernas ya no respondían, cada uno de sus músculos dolía, pero si se comparaba con todo lo que había hecho su Rival, aún estaba muy lejos de alcanzarlo. Justamente con ese pensamiento volteó a ver a Kakashi, este estaba esquivando sus propios Kunai lanzados por un clon de sombra, sin duda su rival era sorprendente.
Sin previo aviso el clon de Kakashi desapareció, y este cayó al suelo, Gai sin pensarlo dos veces fue hasta donde se encontró tirado su Rival.
Kakashi abrió lentamente los ojos y lo primero que vio fue una mancha verde, además de sentir los labios de Gai sobre su frente.
Inmediatamente se apartó de Gai. —¿Qué diablos haces? —Le preguntó molesto y apenado sintiéndose por llegar desmayado.
—Nada Rival, es sólo que así me revisa la temperatura mi papá. Creí que era una buena manera de saber si te encontrabas bien —Gai sonreía, realmente se sintió aliviado de que Kakashi estaba bien.
—Únicamente agoté todo mi chakra —contestó Kakashi, sentándose en el piso, todavía se sintió un poco aturdido.
—Oh, ya veo. Mi entrenamiento sólo me agota físicamente, ya que el taijutsu usa básicamente todo el cuerpo y muy poco chakra. ¡Guau! ¡Rival realmente eres asombroso! —Kakashi se preguntaba por qué Gai era tan ruidoso.
—No es mucho, pero tengo un poco de agua y unas píldoras del soldado, saben asqueroso, pero creo que te ayudarán a restaurar tu chakra —Gai se la dio a Kakashi, no es como que este quisiera la ayuda de Gai, pero en efecto las píldoras le servirían para restaurar su energía.
Dijo gracias sin mucho entusiasmo, en un par de minutos ya estaba mucho mejor. —Debo irme —decía, mirando a Gai.
—Sólo una cosa más Rival —Gai fue al lado de Kakashi, y de nuevo puso sus labios sobre la frente del pequeño genio. —Sí, ya bien —Gai levantó su pulgar en señal de aprobación.
Kakashi odiaba que eso le pasara con Gai, no podía detectar sus movimientos, su cuerpo no reaccionaba, tal vez era porque nunca le representó una autentica amenaza, era demasiado débil, sin embargo, odiaba todos esos momentos bochornosos. Así, que simplemente desapareció, dejando a Gai en medio del campo de entrenamiento. Mientras saltaba de árbol en árbol, tocó su frente, ese idiota, cómo se atrevía, entonces porque pensaba en que le gustaría que lo volviera a hacer.
Ese tipo de verde sin duda le ponía los pelos de punta, tenía la extraña habilidad de hacer sentir a Kakashi cosas que ni el mismo entendía, pese a que técnicamente era un genio.
