10. CONFESIÓN BORRACHO
-¡Te amo! ¡Te amo! —Gritaba tontamente Gai, mientras dejaba caer su vaso de sake en la mesa. No eran muchas las ocasiones en las que se podían reunir, después de todo, los ocupantes de ese bar eran ninjas en activo.
Todos sabían o al menos estaban al tanto de la relación romántica entre Asuma y Kurenai, al menos ese era el rumor que se corría después de que Ebisu asegurara que lo vio salir esa mañana muy temprano de la casa de la Kunoichi.
Hayate, Genma y Kotetsu miraban divertidos desde el fondo del lugar, al parecer, Asuma y Gai, entrado en una extraña charla sobre el amor. Donde con cada copa de sake gritaban te amo, pero no decían a quién era dirigida esa tan escandalosa muestra de amor.
Del otro lado del lugar, Kurenai y Kakashi disfrutaban de su bebida, conformándose con mirar tan ridículo espectáculo. Kurenai, se prometió a si misma que nunca dejaría de nuevo que Asuma pasara la noche con ella, no después de esa exhibición de borracho.
—Que idiotas —se quejó Kurenai. Kakashi no dijo nada sólo asintió, y se dedicó a seguir bebiendo.
—¿Acaso no te molesta? —Kurenai fruncía el ceño, mientras Asuma le mandaba un beso.
—¿Por qué debería de molestarme? —Decía Kakashi sin mucho entusiasmo.
—Vamos Kakashi, qué no es obvio, nos conocemos desde hace tanto tiempo. Me es imposible creer que no te hayas dado cuenta de los sentimientos de Gai —le dijo Kurenai mientras le daba un sorbo a su sake, y al mismo tiempo miraba de reojo a su compañero.
—¿Te parece? —La voz de Kakashi mantenía ese tono monótono que usaba cuando hablaba de algo que no le agradaba mucho.
—Al final, ese ojo no logra verlo todo —decía Kurenai sabiendo que las palabras de Kakashi eran mentiras.
Kakashi dejó escapar una ligera risa, pero únicamente dijo. —Los sentimientos de Gai solamente le pertenecen a él.
—Es verdad, pero es cruel amar a alguien tanto tiempo, y que este simplemente no se de cuenta —ella hablaba un poco desde su propia experiencia.
—Tal vez disponible Kakashi. —Pero no puedes obligar a nadie, ni a amar, o cambiar, o dejar de ser quien es.
—No, y eso incluye nuestra vida. Aunque ser ninjas no significa que no puedas amar a alguien —Kurenai con un gesto pidió que les sirvieran más.
—No, no lo es, y me alegro por ti —Kakashi bebió su Sake de un solo trago, para él amar siempre significaba perder una esa persona, y no estaba dispuesto a tener que vivirlo una vez más.
—Sé lo que piensas Kakashi, pero, todos hemos perdido a alguien. Sin embargo, él es diferente, tan diferente a todos nosotros, tan distinto a ti —Kurenai disfrutaba con un poco de malicia saber que había tocado algo en su compañero.
—Lo sé —el sake de nuevo bajó de un solo golpe por su garganta. —Pero, aun así, no vale la pena.
—¿Gai no vale la pena? —Preguntó intrigada mientras pedía más bebida.
—Perderlo, amarlo no vale la pena, si es que en algún momento debo de perderlo —Kurenai nunca esperó escuchar esas palabras en la voz de Kakashi, al parecer la confesión de borracho había llegado a los oídos incorrectos, o simplemente lo dijo ya que sabía que ella podría de alguna manera entenderlo. Se mentiría a sí misma, si dijera que no comprende ese sentimiento, pero ella, como los rumores decían estaba enamorada de Asuma. Y aunque su sentido común le dijera que no, que ambos podrían ahorrarse mucho sufrimiento, esos pequeños fragmentos de felicidad valían la pena.
—Tal vez algún día —fue lo que dijo la Kunoichi a manera de consuelo.
—Si, tal vez —Kakashi pidió más sake, con la esperanza que el alcohol, le diera la valentía de gritar lo que sintió como lo hacía Gai, y no únicamente una terrible resaca al día siguiente. Repitió otra vez aquella frase, sin duda más para sí mismo que para su compañera.
—Tal vez algún día —mientras Asuma y Gai seguían gritando llenos de emoción. —Si, tal vez algún día.
