12. ANILLOS DE PROMESA
Siempre me gustaste,
porque eres letras,
letras sueltas.
Ancladas a mí,
húmedas,
ardientes.
Que, en el sexo,
hilvanan y suturan.
Mi cuerpo se adhirió a tus promesas,
a tus palabras.
Vertiéndote dentro,
convirtiéndolo en algo que anhelo
Miro nuestras manos,
anillos resplandecientes
que son promesa y hecho simultáneamente.
Pasado y futuro,
dolor y amor.
Tu convertido en íntimas palabras.
