13. BAÑARSE JUNTOS
Mirai Sarutobi estaba un poco decepcionada con respecto a su misión, después de todo no cualquier ninja tenía el privilegio de ser el guardaespaldas del Sexto y la leyenda viviente Maito Gai. Para su suerte aquello era más bien unas vacaciones que una misión de alto rango, unas un tanto indecentes, si tomamos en cuenta los motivos del Sexto para visitar aquellos lugares.
Ante sus pensamientos, se sumergió un poco más dentro del agua, a decir verdad, esa sensación era bastante reparadora. Su madre le había dicho que tanto el Sexto como Gai-san no eran lo que la mayoría de las personas imaginaban, así que ella los imaginó como un par de ninjas solemnes, serios y fríos, de los más altos rangos que un ninja pudiera soñar en alcanzar.
Sin embargo, ahora podía escucharlos jugar desde el otro lado de la pared de madera. Si, las dos de las más grandes leyendas vivientes de Konohagakure, estaban jugando como un par de niños dentro de las aguas termales.
De repente un pensamiento atravesó su mente. ¿Y si aquellos ruidosos eran solamente una distracción? ¿Tal vez enemigos encubiertos los capturado y estaban usando esa treta tan infantil para despistarla? Sí, eso debería de ser, esto no podía ser tan sencillo como un simple baño. Mirai decidió echar un vistazo, para estar segura, después de todo la seguridad del Sexto y de Gai-san era su responsabilidad.
Usó su mayor habilidad, buscando el punto ciego que, desde el baño de las mujeres permitía ver el baño de los hombres. Permaneció varios minutos observándolos, cómo era posible que dos adultos, estuvieran jugando, y retándose a cosas tan bobas como aguantar la respiración debajo del agua.
—¿Sabes que si no regresas pronto al agua caliente terminarás enfermándote? —Le gritó Gai, mientras esperaba a que Kakashi saliera de nuevo a la superficie del agua.
Unos cuantos segundos después, y salpicando un poco de agua Kakashi le dijo. —O al menos ponte una toalla, ya que sin duda terminarás realmente enferma.
La cara de Mirai se puso completamente roja, y no por el hecho de olvidar que estaba desnuda, sino por darse cuenta de que la clase de ninjas estaba con ella no tan fácilmente atrapados, engañados o emboscados.
Sintiéndose bastante tonta, volvió a sumergirse en el agua. Se resignó a que esta misión no sería lo que ella esperaba, así que al igual que el Sexto y Gai-san disfrutaría del baño. Volvió a escuchar sus risas, y se dio cuenta, tal vez no le había resultado obvio, porque después de todo, ella sólo conoce a su padre por lo que le han dicho su madre y los demás. La generación de su madre creció entre conflictos y guerras, estuvieron rodeados de muerte y destrucción, incluso eso fue lo que le arrebató la posibilidad de crecer con un padre. Se sintió nostálgica ya que estuvo segura de que su padre sería tan feliz de poder compartir algo tan cotidiano como ese baño en las aguas termales con su madre, sin embargo, era imposible. Ahora entendía al Sexto y Gai-san, disfrutaban de esas cosas tan sencillas y mundanas,
La cara de Mirai súbitamente de nuevo estaba roja, cuando se dio cuenta que el sexto y Gai-san eran, bueno ellos eran, prefirió hundir su cabeza en el agua, para alejar esas imágenes dignas del Icha Icha dentro de su cabeza.
