14. PEINAR PELO
-¡Maldita sea! —Gritó Kakashi, era casi imposible poder atrapar esas ocho sombras que se movían por todos lados.
—¡Gai! —Le gritaba a su compañero, mientras movía los ojos de tal manera que sólo la Bestia Verde podía interpretar que era lo que quería. Kakashi buscaba una emboscada.
Ambos ninjas se sentían frustrados, ni en sus mejores tiempos han tenido una misión tan difícil. Por lo que creyeron que, en su vida de ancianos retirados, viviendo a las orillas de la villa estarían libres de este tipo de situaciones.
Estaban jubilados por así decirlo, ahora vivían juntos, y apreciaban cada momento doméstico, pero, eso no significaba que estuvieran con la guardia baja.
—¡Ningame! —Muchos olvidaban que Gai era capaz de invocar a su viejo amigo reptil, eso tomó por sorpresa a uno de los fugitivos, por lo que una bola café se estrelló sin remedio contra el grueso caparazón de la tortuga.
—¡Te tengo! Disponible Kakashi mientras sujetaba a Pakkun.
—¡Suéltame! —Gritaba el Ninken mientras se retorcía en los brazos de Kakashi, incluso estaba pensando seriamente en morderlo cuando vio a Gai acercarse lentamente a él.
—¡Aléjate de mí! —Gritó una vez más Pakkun.
—Pero debemos de cepillarte el pelo —se quejó Kakashi. —Debemos de cepillarlos a todos, para que su pelaje este suave.
—¿Al cabeza de espantapájaros y el cabeza de tazón me van a darcaso lecciones sobre pelaje? —Se quejó nuevamente Pakkun.
—¡Espantapájaros! ¡Tazón! —Dijeron indignados tanto Gai como Kakashi, sin embargo, el perro ninja no se salvó de ser cepillado.
Mientras escuchaban un sermón de Ningame por invocarlo por algo tan banal como cepillar perros, Kakashi y Gai pensaban en la siguiente estrategia para atrapar a los siete Ninken restantes.
