16. CAMA COMPARTIDA

Abrió perezosamente los ojos, dejando que lo rayos de luz calentaran su cara. Lo único que deseaba era seguir durmiendo, realmente, deseaba seguir durmiendo, pero le era imposible, ya que podía escuchar a su esposo hacer ejercicio en la sala. Sonrió para sí mismo, le resultaba gracioso pensar a Gai como su esposo, pese al anillo en su dedo anular, era una vida juntos, así que llamarlo esposo o Rival no era muy distinto.

—Deberías intentar descansar más, ya sabes y todo eso que te dice Tsunade-sama cada vez que te hace un chequeo —le decía a Gai mientras se tallaba un poco los ojos.

—Kashi, lo siento, no era mi intención despertarte. Pero, no hay mejor manera de iniciar el día que haciendo mil planchas —le contestó Gai mientras seguía ejercitándose.

—Bueno, se me ocurre mil mejores formas de iniciar el día Kakashi mientras veía unas cuantas gotas de sudor resbalarse por el rostro de su amado esposo.

—Sin duda —replicó Gai. —Por ejemplo. Prepararle el desayuno a tu amado esposo— le sonrió Gai, sin detenerse.

—¡Oh !, eso suena genial, pero, se me ocurre mejores cosas para regresar a la cama — Kakashi sonaba bastante seductor al decirlo.

—¿Cómo cuál? —Le preguntó Gai deteniéndose por un momento.

—Como esto —al decirlo, Kakashi dejó caer su bata al piso.

La cara de Gai se llenó de rojo, esa sin duda era una de las mejores razones para regresar a la cama.

Un par de horas después ambos jugaban con sus dedos, peleando por quién de los dos debía levantarse a buscar algo de comer. Después de todo compartir la cama era algo maravilloso. Sin embargo, en algún momento del día debían de abandonar la cama, después de pensarlo por unos minutos, llegaron a la conclusión que un rato más no haría ninguna diferencia.