18. ABRAZO
Muchas personas pensaban que Gai era un individuo bastante simple, que sus pensamientos no eran para nada complejos, algunos incluso pensaban que esa sonrisa que siempre estaba en su rostro era ciertamente perturbadora. Además, de que consideraban un tanto molesta su infinita energía, y pese a todo era uno de los mejores Ninjas de la Villa.
Después del ataque a Konohagakure, después de lo que pasó con Pain, Gai siempre estuvo para él, para lo que vivió en ese limbo, para escuchar lo que Sakumo le dijo en ese reencuentro. Ahí estuvo para él.
Sin embargo, después de la resolución del conflicto, de esa guerra que una vez más estuvo sobre ellos. Gai había perdido, no era como que hubiera perdido una pierda o un brazo, e incluso su propia vida, su Rival perdió a Neji Hyūga, a su amado estudiante.
Pero, se forzaba a mantenerse firme para Tenten, y para Lee. Kakashi lo observaba, y sabía lo que hacía, entendía como se estaba llevando al límite, y no al físico, que era el que Gai podría soportar de mejor manera, no, su viejo Rival estaba llevando su corazón a un extremo que Kakashi conocía muy bien.
Tenía varias horas esperándolo dentro del departamento, muchas personas seguían trabajando en la reconstrucción de la aldea y una de esas personas era Gai.
Por fin se abrió el cerrojo, miró el reloj, eran 3:45 de la mañana. —Sabes, tengo muchas horas esperándote —le dijo en tono de reproche.
-¡Rival! —Gai estaba sorprendido de ver a Kakashi en su departamento. —Sabes que aún hay muchas cosas que hacer en la aldea. Me gusta ayudar.
—Gai, lo que haces no está bien. Cansar tu cuerpo para que se bloquee tu mente, no hará que te deje de doler —le dijo Kakashi mientras ponía un poco de té.
—¿No sé a qué te refieres Rival? —Gai se quitaba el chaleco, lo dejó en la sala, y se tiró en su sofá.
Kakashi le dio la taza de té, y se paró frente a Gai. —Neji, es de la muerte de Neji de lo que estoy hablando.
—Él murió protegiendo a los que amaba, a su aldea, esa es la misión de todo ninja —le respondió a Kakashi.
—Sí, pero eso no significa que no duela —Kakashi se acercó un poco más a Gai. —Al menos eso fue lo que tú me dijiste.
En ese momento Kakashi vio como los ojos de Gai se llenaban de lágrimas, lo cubrió fuertemente con sus brazos como tantas veces lo había hecho Gai con él. Lo abrazó, dejó que llorara sobre su pecho todo lo que fuera necesario, incluso las leyendas, y los ninjas más fuertes no dejan de ser humanos. Aquella noche La Bestia Verde de Konoha dejó de serlo por unas cuantas horas, y únicamente fue Maito Gai, quien en los brazos de una de las personas que más amaba, lloraba la pérdida de su alumno, de la semilla que nunca podría florecer.
