22. MIRAR EL ATARDECER

Aquí estoy, simplemente yo

el mismo de siempre

el que de alguna manera

también cambió.

Pienso en los que se fueron,

en los que ya no están.

Te miro, estas junto a mi

siento de nuevo cada beso

cada caricia,

cada toque.

Todas las veces que te soñé.

Frente a ti existo,

cristalizado,

él dejó de desvanecerme.

Estas aqui,

presente e inalterable.

Soy todo

me tienes únicamente para ti.

Te tengo aquí, te tengo ahora.

—¿En qué piensas Kashi? —Le preguntó Gai, mientras ambos contemplaban juntos el atardecer, desde el patio de su casa. A la par que el olor del té que bebían se colaba, tibio y refrescante en ellos.

—En nada mi amor, en nada - fue lo que respondió le porque su corazón se aceleraba y palpitaba como cuando era un adolescente cada vez que miraba a Gai. Temía que todo fuera de un sueño, pero sentir la calidad de la mano de Gai acariciar su rostro, le daba tranquilidad, esa sensación jamás podría ser una mentira.