30. PRIMERA VEZ

Entrelazan sus dedos, mirándose lentamente, juegan con sus labios, bebiendo un poco de sí mismos, no hay prisa. No, no es su primera vez, está lejos de serlo, los dos incluso ese año cumplirán treinta y cuatro años.

Sin embargo, se siente así.

Desde jóvenes fueron amantes furtivos, dejándose llevar por el deseo, ya que llamarlo amor dolía demasiado. Encuentros fugaces, caricias apresuradas, éxtasis al vapor, necesitados de afecto, y al final únicamente deseaban estar el uno al lado del otro.

Kakashi mira el cuerpo moreno de Gai, lleno de cicatrices, de fracturas, de huesos que se han roto una y otra vez, de heridas que nunca sanaran. Sus manos tiemblan, él sabe que su Rival está lejos de ser frágil, pero, no se siente digno, no, alguien como Kakashi nunca será merecedor del amor de Gai.

La Bestia Verde, quien ahora es una leyenda viva, aunque nunca quiso serlo, toma entre sus manos las de Kakashi, puede sentir como tiemblan, reconoce cada rincón de ese cuerpo blanco, pálido y frío, que más de una vez se ha derretido entre sus dedos.

—Te amo —le susurra al oído, mientras lo envuelve entre sus brazos. Gai sigue sintiendo como su rival tiembla, podría hacerse pedazos, como lo ha hecho otras veces, pero él está ahí, unirá cada parte de Kakashi de ser necesario.

—Yo también te amo —responde con una voz ligeramente rota, mientras un par de lágrimas se escurren por sus mejillas. Lágrimas que no son de tristeza, sino de algo totalmente distinto, eran de felicidad.

Sus cuerpos van acoplándose lentamente, amándose sin prisa, sin temor, sin dolor. En ese encuentro dejaron atrás sus prejuicios, desaparecieron sus discordias, limpiaron sus miedos, remendaron cada una de sus heridas, entregaron sus almas, fundieron sus cuerpos, y se llenaron de sueños.

Por primera vez en su vida, ellos tenían paz.