Advertencia: capítulo un poco largo (pero igual no lo van a sentir)
PD: extraño poner el —Este mero :D
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Tras la grieta
Sasuke
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Terminé de secar el plato en dónde desayuné y lo dejé en su lugar pensando en los acontecimientos de los días anteriores. Seguía pensando en la plática con mi padre y las cosas que me reveló. Sin duda alguna estaba metido al cuello con el problema de los Hyūga, si lo veían por la ciudad se armaría un revuelto con el dichoso Clan.
Lo había llamado después al regresar a casa y le pedí que no se expusiera demasiado. No sé si fue apresurado o un impulso, pero no quería perderlo ahora que estaba de regreso. Itachi pensó igual, reuniéndose con él por la mañana y regresando por la tarde con los ojos llorosos y una sonrisa cansina. Supe que las cosas de nuestro padre, aunque no estaban perfectas, diría que estábamos en buenos términos.
De reojo observé mis muñecas descubiertas como si ahí no hubiese cicatriz alguna, pero la realidad era que seguirían ahí por siempre. No tuve ansiedad y no me sentí mal por portarlas, simplemente me convencí de que eran la prueba de que sobreviví a mi peor enemigo: la mente. Decir orgulloso: enfrente mi pasado y salí ileso. Sí, una bocanada de aire me venía bien después de tanto tiempo.
La pesadez en mi pecho fue ligera y mis pasos ya no eran plomo mientras iba a la sala a colocarme la chaqueta de cuero. Me alertaron los pasos de mamá, el tacón contra el suelo mientras bajaba por las escaleras con Hunter detrás de ella, dando vueltas a mi alrededor una vez que llegó y salió disparado al patio trasero.
—¿Ya te vas? —me preguntó mamá acercándose.
La observé con disimulo. Me preocupaba su ánimo después de que padre apareciera. No comentó nada al respectó cuando le conté de que me encontré con él, yo tampoco le dije de lo que hablamos, no me correspondía entrometerme entre la nula relación de mis padres. Respetaba la decisión de mamá en mantenerse alejada y pensarlo. Yo, en su lugar, hubiese mandado todo al carajo, por supuesto.
Asentí a medias recordando que debía hablar, me giré y la abracé intentando darle de mi apoyo incondicional.
—Sólo cubriré unas horas, pero pasaré al orfanato por la tarde —le informé, dándole un beso en la coronilla—. Nos vemos por la noche para cenar.
—Itachi me dijo que Izumi vendría. —A Mamá le encantaba cocinar junto a Izumi—. ¿Alguna petición en especial?
Contraje una mueca, pensativo.
—¿Lasaña con mucho tomate? —sugerí. Me sonrió cómplice.
—Lasaña será.
Me despedí prometiendo verla en la noche. Afuera el frío comenzaba a hacer estragos y tenía que ponerme una bufanda, vagamente recordé la que traía Fugaku el día en que nos vimos y no pude evitar pensar en que él escondía una gran herida, no sólo física, si no del corazón. También me pregunté cuándo sería el tiempo de sanar, pero no debía apresurar los hechos. Todavía sentía el nudo en la garganta al recordar que estuvo en una clínica psiquiátrica. Itachi me comentó poco al respecto, ellos hablaron de su tiempo ahí, y por la expresión de mi hermano, fue demasiado difícil.
Anduve por las calles de la ciudad con debida precaución, la nieve acumulada no se había dispersado del todo y la motocicleta derraparía si no tenía cuidado. Noté que salí incluso antes de casa y llegaría temprano al trabajo, así que anduve dando vueltas sin rumbo alguno. No noté cuando mis pensamientos me traicionaron, y al percatarme de dónde me encontraba, el parque en el que conocí a Sakura se abrió paso y los árboles que una vez brotaron flores estaban secos y cubiertos de nieve.
Estacioné en la orillé y subí la visera del casco. Al ser las nueve de la mañana la gente no transitaba demasiado. Una que otra pareja que reía y otro que vendedor ambulante ofrecía chocolate caliente.
Rememoré las veces en que Sakura y yo visitamos este lugar, los recuerdos hermosos que conservaba de ella; una vez más, me pregunté si cada una de sus sonrisas fueron falsas e impulsadas por la lástima. ¿Todas sus palabras también fueron mentiras?
Entrecerré los ojos y ladeé el rostro intentando no escarbar mucho al respecto o me volvería loco. De reojo me pareció captar una figura conocida y bajé de sopetón la cabeza, sacudiéndola y fijando mi vista al frente.
Naruto estaba ahí. De lejos lo reconocí tan bien al igual que Shikamaru, ambos cerca de la fuente del centro del parque y hablaban con unas personas. Tuve una sensación extraña. Desde mi separación con Sakura no me los había topado ni cuando fui a la universidad por documentos, y tampoco les envié mensaje. Ignoré los suyos, especialmente a Naruto, no quería que me cuestionara sobre mi ruptura con su prima.
A partir de ahí, y sin darme cuenta, experimente cierto arrepentimiento de haberlos alejado de mí. En el tiempo que convivimos y estuvimos juntos en la universidad lo sentí genuino, verdaderos amigos. ¿Qué sucedería si ahora quisiera acercarme? ¿Me rechazarían?
—No seas idiota, no regresarán —murmuré para mí.
Yo los alejé ¿razón? Ni siquiera yo tenía idea. Un día simplemente les dejé de contactar. Suspiré con fuerza, bajando la visera preparándome en partir o llegaría tarde. Me detuvo el sonido de mi celular en llamada, me quité el casco y contesté por inercia; mi mente estaba en otro espacio y universo.
—Si arrancas esa motocicleta te arrepentirás. —La voz de Naruto traspasó el celular.
Estático, con la mano en la oreja y los ojos abiertos, viré medio cuerpo a dónde los había visto. Estaban más cerca de lo que imaginé y él venía a zancadas con un rostro furioso, Shikamaru también lo hacía, ambos ansiosos en alcanzarme. Colgué la llamada y recargué el casco en la rodilla y bajé el pedal.
Permanecí montado en la motocicleta hasta que llegaron a mí. Desvié la mirada, avergonzado por mi antigua actitud, callado, como si no pudiera hablar. Y es que de pronto me sentí cohibido ¿Hablar frente a ellos estaría bien? Antes que nada ¿Qué estarían pensando?
—Eres un bastardo —comenzó a decir Naruto una vez que se plantó frente a mí. Fruncí el ceño, alzando la vista dispuesto a devolverle el insulto—. ¿Te atreviste a alejarte, nos encontramos de casualidad, y ni siquiera te dignas a saludar?
Ah, por eso. Pensé que me diría algo referente a Sakura.
No ablandé mi gesto y tampoco me aparté.
Shikamaru intervino muy pronto.
—Hola, Sasuke. Ha pasado tiempo —saludó, sonriendo más pasivo—. Me sorprendió saber que dejaste la universidad.
Me encogí de hombros dándole a entender que le restaba importancia. Intenté hablar, pero mis labios parecían renuentes a querer hacerlo temiendo a su reacción.
—Nos enteramos ya que Hidan no paraba de hablar de eso, ¿imaginas el impacto que me lleve? Y ni siquiera contestas mis llamadas —gruñó Naruto y vi el dolor reflejado en sus ojos. Pensé, remotamente, que yo lo causé y me arrepentí. En serio que sí—. ¿Sabes qué? Ni siquiera entiendo porque estoy aquí contigo, amigo. —Ironizó.
—Naruto —advirtió Shikamaru tomándolo del hombro—. Acordamos que no le reclamaríamos nada.
—Tú lo acordaste, yo no. ¿Acaso firmé un contrato? —dijo fulminándome con la mirada—. Entiendo que por lo sucedido hayas decidido alejarte, pero no es justo que nosotros pagáramos los platos rotos.
No lo era. Y él tenía razón. Ninguno de los dos debía pagar por mis desplantes. Me ocupé tanto en mi recuperación que dejé olvidados a los dos únicos amigos que me aceptaron cuando me encontraba en lo profundo del agujero ¿Y cómo les correspondí? Mandándolos al olvido y no contactándome con ellos.
Siendo egoísta, pensando en mi propio dolor.
Sus ojos zafiro me traspasaron, enojado chasqueó la lengua ante mi nula respuesta y comenzó a alejarse a grandes pasos. Llegué a un punto de desesperación en poco tiempo, temiendo que si no decía algo en verdad perdería esta oportunidad tan magnifica que se me presentó de tenerlos enfrente.
Separé mis labios y no me contuve.
—Lo siento —dije fuerte y claro, que por un momento dudé que esa fuera mi voz. Y supe que ambos también lo dudaron, puesto que Shikamaru que estaba más cerca, se giró a mí ensanchando los ojos sin poder creerlo. Y más allá, Naruto daba la media vuelta bruscamente—. En verdad lo siento. No quise alejarlos de esa manera, simplemente... me hallaba aturdido y dolido. Cuando recuperé mi voz intenté contactarlos, pero no supe cómo hacerlo.
A pesar de que me llené de cosas nuevas, extrañaba en lo profundo de mi ser a esos dos amigos que me aceptaron desde el principio e hicieron todo lo posible para ganarse mi confianza.
—Tenía miedo de que me rechazaran por ignorarlos —confesé aprovechando que ninguno había dicho nada—, temí a que decidieran no hablarme más.
Bajé la vista a mis manos unos segundos y cuando intenté afrontarlos de nuevo, vi la sonrisa de Shikamaru mientras negaba con la cabeza y una expresión de felicidad surcaba su rostro. Al instante escuché las otras pisadas y vi a Naruto frente a mí intentando contener su expresión eufórica, fracasando en el intento.
—¡Estás hablando! —gritó tan alto que me aturdió. Me llevé una sorpresa cuando se lanzó a abrazarme y ahogué una exclamación a insulto. Por fortuna la motocicleta estaba firme o habríamos caído al suelo. Sentí otras manos y era Shikamaru, uniéndose a nuestro abrazo fraternal—. No puedo creerlo ¡Me siento un padre orgulloso! ¡Lloraré de felicidad!
—Marica —murmuré burlándome de él.
Me llené de alegría y ablande mi tenso rostro. Pensé que no había resultado mal el hablar frente a ellos. Ahora todo estaba resuelto, ¿no? Temí a que retrocedieran en perdonarme, pero ambos seguían aferrándose a mí y riendo. Me abochorné ante la escena que dábamos, agradecí que fuera plena mañana y no hubiese muchas personas.
Se separaron de mí y Naruto me dio un fuerte golpe en el brazo, me quejé frotándome dicha parte.
—Tú lo serás, seguramente estuviste de llorando todo este tiempo —dijo y no repliqué al respecto porque era verdad.
—¿Cómo recuperaste la voz? —me preguntó Shikamaru al borde de la felicidad. Mi rostro se tornó algo sombrío, intenté esquivar el tema encogiéndome de hombros, pareció captar que algo turbio había detrás y no insistió.
—¿Qué importa cómo la recuperó? ¡Esto amerita una celebración! —continuó diciendo el rubio envuelto en su felicidad, parecía más eufórico que yo en el momento que comencé a hablar—. Vayamos a casa de Shikamaru a jugar Xbox a insultar por micrófono al equipo contrario. Es...
Algo detuvo su monologo. Su celular sonó y miró la pantalla, su semblante cambió radicalmente a uno serio y contestó, alejándose un poco.
—¿Ocurrió algo malo? —le pregunté a Shikamaru aprovechando que Naruto se alejó y apenas pude escuchar algo. Leí sus labios y solamente atiné a comprender «aún no encontramos nada». La expresión que compuso el pelinegro me supo mal, tardó en contestar.
—Sucede que...
—Perdona, Sasuke. Tendremos que posponerlo para otro día —dijo Naruto llegando justo en ese momento. Parecía preocupado—, te llamaré para ponernos de acuerdo. Debemos irnos.
Eso último lo dijo a Shikamaru que asintió a medias y me lanzó una mirada de reojo.
—Sasuke preguntaba el motivo de tu angustia —comentó sin reparos y yo intensifiqué mi mirada al detallar cómo el rostro de Naruto se crispaba un momento—. Y pensaba decirle.
—¿Decirle que perdimos a mi perrito y lo estamos buscando? —inquirió y detecté la mentira de inmediato.
—Naruto, tú eres alérgico a los perros —gruñí por debajo al saber que me mentían.
Cerró los ojos y murmuró insensateces.
—¡Mierda! Shikamaru, di algo ingenioso.
—No me mires a mí, tú serás el abogado aquí —se excusó el pelinegro y se giró a mi mientras Naruto se lamentaba de su error—. Estamos buscando a Sakura, huyó de casa.
Fruncí el entrecejo al escuchar la razón e inmediatamente no pude evitar preocuparme. Esta estúpida sensación de protección que residía en mí emergió, noté que Naruto lo mando a callar con una mirada y Shikamaru se encogía de hombros. Mientras tanto, permanecí ahí, sin saber que decir realmente ante su respuesta.
¿Sakura huyó de casa?
—Shikamaru, no debemos hablar de mi prima frente a Sasuke —gruñó bastante molesto—. ¿Conoces el concepto de no quiero saber nada del otro porque terminamos? Es justamente lo que están pasando ambos. Así que cállate.
—Él preguntó —se excusó.
Intenté imaginar las razones por las cuales Sakura haría algo así, ¿habrá escapado para irse con Neji? La idea bulló en mi ser ante la perspectiva.
—¿Saben...? —Mi voz los interrumpió de su discusión—. ¿Saben por qué escapó? —¿Y con quién? Quise agregar, pero me lo guardé en lo profundo.
Noté la renuencia de Naruto de hablar, pero me lo dijo solemne.
—Discutió con Sasori —respondió y me sorprendió. ¿Qué habrá sucedido para llegar al punto que Sakura huyera de casa? Convivía bien con sus hermanos y Mebuki—. No sé el motivo, pero ayer por la noche mi tía llamó a mi mamá desesperada por saber si ella se encontraba con nosotros. En la madrugada nos enteramos que estaba con Hinata y hoy por la mañana fui a su casa para sacarla arrastras si era necesario, pero no estaban ahí. Tampoco fueron a la escuela y decidimos buscarla en los alrededores.
—Es evidente que Sakura nos está evitando. —Sospeso Shikamaru soltando el aire retenido.
Mi mente trabajaba rápidamente intentando hallar una respuesta al comportamiento de Sakura. Al darme cuenta de que le daba mucha importancia me detuve en seco y fruncí el ceño, no debería importarme lo que suceda con ella. Sé que no, pero heme aquí: queriendo saber más.
Incluso estuve tentado a decirles que ayudaría a su búsqueda, pero el pitido que emitió mi celular anunciando que llegaría tarde al trabajo me detuvo abruptamente. La indecisión de mis palabras se mantuvo en todo momento y los miré, dudando.
—Debemos irnos, Sasuke. Me dio gusto verte —dijo sincero Naruto con una sonrisa, pero detrás se escondía la preocupación por el paradero de su prima—. Luego te llamo para ponernos de acuerdo.
Si acaso pensé decir algo, no lo hice. Me quedé unos minutos más observando cómo se alejaban por el camino del parque, considerando la idea de faltar al trabajo y buscar a Sakura por toda la ciudad. Sin saber porque, me preocupé a su paradero incierto y las razones detrás. Ella no era tan irresponsable e impulsiva. Debió suceder algo tan grave para que decidiera escapar de casa.
Al final apreté los dientes y me coloqué el casco.
Fue imposible no sacarme de la cabeza a Sakura toda la mañana.
Me desconcentré varias veces que tuve que improvisar frente al piano. Él único que notó mi estado fue Iruka, que durante las horas me preguntó si acaso me encontraba bien. Simplemente le dije que no había podido dormir bien, pero que no le daría problemas.
Y sí, después de eso me propuse a no tener fallas. Sin embargo, la preocupación tildo en lo profundo de mi ser. Me contradecía, al pensar en Sakura me regañaba mentalmente y me decía que no debía pensar en ella, pero minutos después me encontraba recreando e imaginando las posibles escenas y razones detrás de todo.
Finalmente, y para mi fortuna, llegó la hora de salida. Moví mis manos en un suave mansaje y recordé la vez que Sakura lo hizo provocando que suspirara bruscamente y fuera directo a mi casillero.
Me topé con Sai que al verme se le iluminó el rostro.
—Sasuke, pensé que no vendrías hoy —me dijo extrañándome su actitud—. Ocurrió un percance con mi traje y quería saber si estarías dispuesto a prestarme el tuyo, sólo sería por hoy.
Lo miré unos segundos más y luego mi torso. Él era un poco más esbelto y era un poco más bajo que yo.
—Te quedará grande —le aseguré mientras me quitaba el saco, accediendo así a prestárselo.
—No importa, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.
Las personas desesperadas toman decisiones estúpidas y extremas. Recordar las palabras de mi padre mientras me cambiaba de ropa me pegaron fuertemente, la decisión de Sakura de escapar fue desesperada ¿Qué situación tan alarmante tuvo que suscitar para llevarla a esa decisión?
Intenté enfocarme tras despedirme de Sai y cruzar la calle directo a la cafetería en busca de una bebida caliente que me ayudara a serenarme. Debía sacarme de la cabeza a esa chica y pretender seguir con mi vida; el hecho de que la hubieran mencionado de esa manera tan alarmante no ayudaba en nada a mi control.
Empujé la puerta y la campañilla sonó. Tenía la mirada en el suelo, por eso no advertí de lo que vendría a continuación.
Solamente escuché su voz.
Y eso bastó para desequilibrar mi mundo.
—...Si supieras la verdad no me juzgarías tan rudamente.
Alcé de sopetón la vista y la vi de espaldas. Su deslumbrante cabello rosado lo traía amarrado en una coleta alta y caía sobre su menuda espalda, envuelta en su suéter favorito, hablando con Ino y por el rostro de la rubia no era nada agradable.
Experimente un mundo de emociones cuando Ino pronunció mi nombre al percatarse de mi presencia y Sakura volteó en ese preciso momento. Sus ojos ensanchándose lentamente al tenerme cara a cara.
Verde y negro combinándose.
Nos miramos fijamente unos segundos y pude vislumbrar su rostro en todo su esplendor. Detallando las ojeras debajo de sus ojos tan apagados de emociones detrás del asombro al verme.
¿Qué sucedió con la vida que resplandecían en sus pupilas? La expresión que portaba no se parecía en nada a la que vislumbré la ocasión que la vi de lejos. Esta era muy diferente, sosegada y cansina. Noté con disimulo su apariencia, aunque no podía decir demasiado por la ropa ahogada pero su rostro se veía un poco más delgado, vagamente me pregunté si acaso comía bien.
—Sasuke... —Incluso mi nombre en sus labios, aquellos que hasta ahora anhelé por tocar y pronto me reimplanté de mis deseos.
La furia me inundó y mi respiración fue pesada.
Es tu momento, me dije enmudeciendo mi rostro. Es el momento para decirle todo lo que tienes guardado, del dolor que te consumió por tanto tiempo. De lo despiadada que fue y que ya no hay vuelta atrás. Necesito ver su expresión desolada al escucharme hablar.
Sí, lo necesitaba ante una sádica necesidad de saber si se arrepentía o no. Compuse una expresión más letal.
—Sasuke. —Volvió a pronunciar alzando su mano, alertándome a que intentaría tocarme. Por inercia contraje mi expresión y ladeé el rostro en un gesto evidente de rechazo.
Sakura apretó los labios y contrajo los dedos dejando caer su mano, sin insistir.
De pronto, su expresión dolida cambió a una llena de pánico, pensé que fue debido al temor ante mi gesto, pero era imposible que diese tanto miedo. No dudó en girarse a Ino que seguía observándonos con la intención de intervenir, se sorprendió cuando Sakura le dirigió una mirada lastimera y me ignoró por completo, como si yo no estuviese frente a ella.
—Necesito prestada tu puerta trasera —dijo apresurada.
Intenté decir algo, pero de nuevo mi garganta se cerró. Tuve el impulso de tomarle del brazo para detenerla cuando salió disparada al costado de la barra justo cuando uno de los meseros abrió la puertecilla; jamás me miró a pesar de que no le quité los ojos de encima. El mesero exclamó, intentando detenerla, pero ella fue más grácil y lo esquivó, yendo inmediatamente detrás a la cocina exclamando que la dejaran pasar ya que era una emergencia.
Me quedé plantado en la entrada, desconcertado.
—¿Qué demonios está sucediendo? —le exigí saber a Ino segundos después de recuperarme de mi aturdimiento inicial.
—Sólo llegó preguntándome si había una puerta trasera —me respondió de inmediato, igual de confundida.
Quise ir tras ella recordando que su familia la estaba buscando, pero me di cuenta de algo que me obligó a detenerme: un hombre enorme entró por la puerta viéndose acelerado, mirando por todos lados. Su actitud me pareció sospechosa. Fijó su vista en mí y luego en Ino que respingó ya que ambos vimos la pistola que resguardaba en el cinturón.
—La chica pelirrosa, sé que entró aquí —dijo con su voz trémula y tuve un mal presentimiento—. ¿Dónde está?
Ino negó con la cabeza. A nuestro alrededor las mesas estaban vacías, y los comensales del fondo no se percataban de lo que ocurría.
—No lo sé...
—Si no quieres tener una bala entre ceja y ceja más te vale que me contestes —respondió él tocando el arma y yo me interpuse en su camino y lo miré desafiante.
—Ella ya te dijo que no sabe —respondí de la misma forma.
—Si estás buscando a la chica pelirrosa se fue por la puerta trasera —dijo fuerte el jefe de Ino saliendo de la cocina. En ese momento quise atravesarle el rostro de un puñetazo—. Escapó como alma que la lleva el diablo.
El hombre nos lanzó una mirada amenazante y se lanzó a la barra pasándola de un salto. Su enorme presencia desapareció por la cocina y no dudé más. Me giré con la intención de seguirlos, pero Ino me detuvo agarrándome del brazo.
—¿Qué haces? ¡Ni pienses ir detrás de ellos!
—Viste la pistola que traía, Sakura puede correr peligro —le dije insistente.
Olvidé por un mísero instante que Sakura me quería lejos de ella, en estos momentos lo único que mi cabeza acapara era el inminente peligro que iba tras de ella.
—Por eso mismo, podría sucederte algo.
—¿Cómo morir? —murmuré concentrándome—. No es algo que ya hayan intentando hacer.
Otro suceso me impidió seguir. Dos personas entraron atropelladamente en el establecimiento, reconocí inmediatamente a Hinata que venía respirando fuertemente y a su lado un chico pelirrojo que sostenía su mochila contra el pecho. Tragando grueso, él se dirigió a nosotros con prisas.
—¿Han visto a una chica de cabello rosado siendo perseguida por un policía?
—¡Qué es un maldito yakuza! —exclamó desenfrenada Hinata sin percatarse aún de mi presencia, estaba ocupada tratando de recuperar el aliento perdido—. Mierda, por el tráfico los hemos perdi-
De detuvo abruptamente al alzar la vista y observarnos. Quedó estupefacta, pero supo recuperarse rápido como si nada hubiese sucedido.
—Sasuke, Ino —asintió con la cabeza en un saludo parco y frío—. Andado, Gaara. Dudo mucho que la hayan visto.
—Pero entró aquí —dijo el chico confuso.
—Quizás salió de nuevo —divagó revisando el mensaje que le llegó a su celular—. Deidara y Temari ya tuvieron contacto visual de ella. Vámonos.
No me contuve está vez. Me acerqué a Hinata y la tomé del brazo impidiendo que se marchara, jalándola al centro. Volteó a mi dirección y me taladró con sus ojos, desafiándome en silencio a que la soltara. Entrecerré mis ojos intentando descifrar su expresión renuente y poco cooperativo. Todo esto me estaba volviendo loco y necesitaba una explicación.
—Hinata ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué están persiguiendo a Sakura? —Ino habló en mi lugar.
La sonrisa que nos dedicó fue mortífera y se soltó bruscamente de mi agarre, en cambio de retroceder, se enfrentó a nosotros.
—Me sorprende que quieras saber de ella, Ino —dijo desdeñosa—, cuando Sakura intentó explicarse contigo sobre su ruptura con Sasuke ¿Qué fue lo que hiciste?: La tachaste de maldita y te negaste a escuchar sus razones.
El silencio de la rubia confirmó sus palabras. Vi la culpa en su rostro y morderse el labio inferior sin saber qué responder.
—Yo...
—Tú nada —le cortó bruscamente—. Ella buscó a una amiga y le cortaste la intención. Y tú —Me señaló duramente y le devolví una mirada feroz intentando contenerme—, apártate de mi camino que por tu culpa está así.
No soporté su acusación y no dudé en hacerle frente.
—¿Qué es mi culpa? —Mi voz salió más ruda de lo que pretendía. Vi la sorpresa de Hinata al escucharme hablar, se quedó muda unos segundos—. Si estamos para echarnos culpas, déjame decirte que tu amiga hizo cosas peores.
—Si hablaras para despreciar a Sakura, mejor vuelve a ser mudo. No me interesa escuchar cómo insultas a mi amiga. —Sus ojos brillaron en advertencia letal—. Apártate que tengo prisa.
—No te irás hasta que me digas que demonios está sucediendo —avisé renuente a apartarme de la puerta. Sentí a Gaara removerse a mis espaldas, inquieto, observándonos en silencio.
En ese momento Hinata respiró fuertemente y estalló.
—¿Qué quieres saber la maldita verdad? Bien, te la diré: ¡Estoy cansada de que ambos son unos cobardes e incrédulos!
No me agradó para nada que me insultara.
—Hinata —le advertí.
—¡Hinata nada! —gruñó hastiada y apretando los puños—. Ambos tienen la culpa de estar así. Sakura al creer que engañándote y alejándote de su lado estarías a salvo de Neji, y tú por creer en cada una de sus blasfemias cuando terminó contigo. ¿Crees que si en verdad te hubiera tenido lástima se habría esforzado tanto para terminar contigo? Si hubieras prestado más atención te habrías dando cuenta desde el principio de sus mentiras. —Negó con la cabeza y yo aguante la respiración ante sus palabras.
Cada una enterrándose en mi mente «cada una de sus mentiras» ¿Mentiras? ¿Cuáles mentiras? ¿Cada palabra que salió de su boca cuándo terminó conmigo?
Mis manos temblaron literalmente y tuve que apretarlas, intentando encontrar el sentido a lo que decía Hinata. Simplemente me parecía aberrante que protegiera a Sakura con blasfemias, sin embargo, la irritación de la chica y su convicción me hizo dudar y considerar que decía la verdad.
—Si Sakura hubiese sentido algo, ella...
Hinata aspiró con fuerza y soltó un gruñido.
—Ella te ama y por eso está así —dijo. Y yo la miré de nuevo—. ¿Acaso piensas que tuvo paz en estos meses? Créeme, lo menos que ha tenido en este tiempo es paz.
La sensación de mi pecho fue abrumadora y el impacto de sus palabras llegaron fuertemente a mi conciencia. Asimilando cada una de sus palabras, comprendiendo poco a poco lo que decía.
—Ahora entiendo. —Escuché a Gaara decir. Volteé a él y parecía consternado y fijó los ojos en mí.
—¿Qué Sakura me engañó? —murmuré sin aliento.
—Lo que escuchaste, mudito. —Y Hinata seguía mofándose obligándome a verla—. Sakura renunció a ti con tal de que Neji no te matara.
Una parte de mi siempre lo supo, esa parte era la que albergaba sentimientos por ella y la que desea a eliminar porque me hacia daño. Era la misma que se conmocionó y estaba cayendo de nuevo.
Creyendo. Dudando. ¿Qué era verdad y qué era mentira?
—¿Estás contento de saber la verdad? —inquirió sin esperar respuesta—. Bien, ahí la tienes. Ahora déjame en paz que tengo que salvar a mi amiga de ser raptada por un lunático.
E intentó abrirse paso para salir, se lo impedí interponiendo mi cuerpo. Ella no podía irse así sin más después de soltar esa verdad. Por más que intenté convencerme de que era una táctica para que le tuviera lástima a Sakura y la ayudara, no pude. La verdad parecía san fatídica frente a mis ojos.
Pensé, entonces, que las personas desesperadas toman decisiones desesperadas. Si Hinata estaba en lo cierto y Sakura se sacrificó de esa forma, algo tuvo que suceder en la semana que me evitó, algo verdaderamente fuerte para impulsarla a actuar de esa manera.
Aún lo sentía. Los sentimientos a flor de piel intentando comprenderla. Intentando comprender lo que impulsaron sus acciones tan despiadas que escondían un anhelo a que yo me salvara al alejarme de Neji.
Debí suponerlo desde un principio. ¡Maldición! Pero aún así era tan difícil aceptarlo.
—Te dije que no te irás hasta que me digas todo.
—Mira, Sasuke, cada segundo que hablamos Sakura corre peligro —aseveró estresada a punto de empujarme para poder pasar.
—Espera un momento —le pedí. No la dejaría ir. Aunque yo también ardiera por dentro en querer ir detrás de Sakura, primero necesitaba respuestas.
Me aparté un momento y saqué mi celular dispuesto a llamar a Ryu. Al primer timbre contestó.
—¿Necesitas algo? —Su voz interpersonal no dejaba mucho que desear.
—Sakura está siendo perseguida por un yakuza, ¿dónde demonios está Juugo para protegerla? Teníamos un trato —le reclamé en un gruñido. Al parecer Hinata alcanzó a escucharme, ya que se giró a mi dirección con las cejas alzadas.
—Por eso me llamaste —dijo e intenté no gruñir debido a su serenidad—. Estoy enterado de la situación. Suigetsu estaba con ella, pero le dispararon en una pierna. Ahora mis hombres están intentando interceptarla, pero no podemos hacer mucho mientras no salga del distrito.
—Me importa un carajo lo que puedas hacer o no. Intercéptala y ponla a salvo.
—Tienes muchas ganas de morir ¿verdad? —murmuró Ryu—. Mira que hablarme con impertinencia.
Sonreí desdeñoso.
—Amenázame todo lo que quieras. Si a ella le sucede algo olvídate de que seguiré ayudándote —murmuré evitando que los demás me escucharan. Corté la llamada y me giré a Hinata que esperaba impaciente—. Ryu la interceptará y pondrá a salvo.
—¿Quién es Ryu? —preguntó Hinata a la defensiva.
—Alguien con interés comunes —respondí sin más y retomé el tema—. Ahora ¿Dónde nos quedamos?
La cara de renuencia de Hinata decía mucho y a la vez nada. Nos encontrábamos en el fondo de la cafetería. Ella con un jugo helado frente y Gaara a un lado, sin dejar de observarnos notando la tensión de ambos. Apenas transcurrieron unos segundos y ella no dudaba en dejar en claro que se iría en cualquier momento, negándose a hablar.
Envié al carajo mi autocontrol y dejé que mis sentimientos bulleran.
—Hinata, habla de una maldita vez: ¿Qué ha sucedido con Sakura? ¿Neji la amenazó?
Ella frunció los labios ante mi insistencia y se giró a mí.
—¿Y para qué quieres saber? No creo que sea porque te importe, por lo que estoy comprendiendo, necesitas esa información. Tu familia está ligada de una forma con los Hyūga, te conviene toda información al respecto.
Fue mi turno de fruncir el ceño.
—¿Cómo sabes eso?
Hinata volvió a quedarse callada a tal punto de desesperarme. Gaara intervino entre nuestra disputa de miradas.
—Hinata, creo que deberías decirle la verdad —dijo él.
—¿Y tú no podrías decírmela? —inquirí. Me atreví a pensar que él era uno de los amigos que Sakura hizo en la preparatoria y habló en su momento con mucho entusiasmo.
—Ni siquiera yo la sé —respondió sorprendiéndome—. Desde... que terminó contigo Sakura no es la misma. —Arrugué el ceño—. Solamente va de aquí para allá intentando andar y nos evita, las pocas sonrisas que ofrece son falsas, se ve a kilómetros que hasta un ciego lo vería. Ella... parece muerta en vida. Los demás intentamos darle su espacio, pero creo que fue contraproducente, se nos fue de las manos.
Recibí toda la información, intentando asemejarla a la imagen que vi ese día de ella en la calle sonriendo a Hinata y la rubia. Desde lejos bien podría parecer un gesto genuino, pero la descripción de Gaara se asemejaba más a la imagen de ella ahora que la tuve cara a cara. Sus ojos parecían apagados y desesperados.
Un nudo se formó en mi estómago. Imposible de evitar.
—Gaara —advirtió la pelinegra—. No tienes porqué darle explicaciones a este idiota.
—Entiéndeme. Odio que Sakura siga así —rebatió Gaara desafiándola—. Toda la ayuda será bienvenida, no quiero que termine igual que las imágenes.
Al parecer eso aterró a Hinata, su expresión cambio a una de alarma y jadeo. Pareció reconsiderarlo puesto que se giró a mí, dándome una larga mirada, vi su lucha interna. Finalmente accedió, recargando los codos en la mesa y suspirando bruscamente.
—Después del altercado que tuviste en el hotel, Neji estuvo en el hospital ese día —comenzó a relatar y yo le presté la debida atención—. La amenazó, le dio sólo cinco días para que se alejara de ti.
La semana que perdí contacto con ella, pensé de inmediato.
—Tampoco sé muchos detalles, Sakura ha sido muy cuidadosa al no revelarme mucho —chasqueó la lengua cruzándose de brazos—. Está empeñada a salvar a todos a quienes le importamos que está dispuesta a sacrificarse por nosotros.
—¿Sacrificarse de qué manera? —Aquello me supo mal.
Hinata me taladró con los ojos.
—Entregarse a Neji sin poner resistencia.
Los vellos de mis brazos se erizaron y apreté los puños conteniendo la avalancha de blasfemias que amenazaron mi boca. Maldita sea Hyūga Neji, ese bastardo y su clan nos ponía en aprietos y peligro a todos.
—Si lo que dices es verdad, ¿Por qué Neji no se la ha llevado?
—Neji le dio tres meses para buscar un dichoso CD que resguarda su padre. —Señaló alzando tres dedos. Ensanché los ojos, Sakura buscaba lo mismo que Ryu—. Si lo lograba, Neji cedería a sus peticiones de no dañar a nadie. Todo este tiempo intentó sacarle información de su madre ya que ella es la única que sabe el paradero, pero Mebuki-san...
Me alertó su expresión, incluso Gaara pareció ablandarse.
—¿Qué sucede con ella? —pregunté alarmado.
—Su salud ha ido empeorando abruptamente —respondió sin rodeos—. Neji le prometió no dañarte o a sus hermanos y enviar a Mebuki al extranjero con un mejor tratamiento si conseguía el CD. El tiempo transcurre y le queda poco menos de un mes para concluir el plazo no ha conseguido más que tickets y un USB con imágenes espantosas.
—Son pruebas de asesinatos —intervino Gaara—. Cuerpos mutilados y dos rostros. Sakura dijo que era Hiashi, el jefe del Clan yakuza y su padre.
—¿Hiashi y Kizashi?
Me froté la barbilla, pensativo intentando ordenar todas las ideas que se arrebolaban en mi mente.
—Muéstrame.
Los siguientes minutos fueron bizarros. La pantalla mostró escenas realmente sangrientas y que jamás imaginé ver, los rostros de Gaara y Hinata estaban pálidos y evitaban ver más. Supuse que ellos se llevaron una desagradable sorpresa al principio. Recordé las palabras de Gaara que no quería que Sakura acabase como las imágenes de aquí.
Se me revolvió el estómago.
—Necesito una copia de esto —le pedí a Gaara que se veía más accesible que Hinata en estos momentos.
—Afortunadamente hice una copia, la original lo tiene Sakura —dijo revisando su mochila.
—Suficiente. —La pelinegra se levantó de sopetón tomando sus cosas y lazándome una mirada mortal—. Sé que no te interesa lo que le suceda a Sakura, pero yo no estoy dispuesta a perderla. Así que, si me disculpas, me largo.
No la retuve, se marchó como un torbellino a pesar de que Gaara le pidió que esperara. Rápidamente hizo la copia con el USB que tenía y me la entregó sin reparos.
—Espero que no seas imprudente, les costó demasiado a Sakura conseguir esto.
—Sabré como manejarlo —respondí para su tranquilidad. Asintió y se levantó, pero antes de que se marchara lo retuve—. Espera.
Escribí en una servilleta mi número de contacto y se lo entregué.
—Cualquier noticia que tengan de Sakura házmelo saber. Yo estaré en contacto con Hinata si sé algo de mi lado.
Dudó en tomar la servilleta, pero al final lo hizo metiéndola en el interior de su bolso.
—Está bien.
Lo vi desaparecer y me dejé caer en la silla pasando las manos por mi cabello en un intento de serenarme, había intentando mantener el control de mis emociones durante nuestra charla, pero ahora que no tenía a ninguno de los dos a mi alrededor me permití ahogar un grito de frustración entre mis manos.
Esto se estaba saliendo de control.
Todo, absolutamente todo.
Mi vida no era más que mentiras, estoy cansado de eso. De que mi padre se fuera y me mintiera, ya lo había dejado en paz; pero descubrir que Sakura tomó una decisión similar a la de Fugaku, una desesperada ante la situación estresante.
¿Por qué? No podía evitar enojarme. ¿Por qué demonios no confío en mí y me contó sobre la amenaza? ¿Por qué tuvo que quedarse callada y cargar con todo sola?
Ensanché los ojos al pensar que el miedo paraliza a las personas. El miedo hacia cosas desastrosas en uno mismo y te encerraba en una jaula y la única posibilidad era la que tenías enfrente.
Le di demasiadas vueltas al asunto, intentando hallar y obtener respuestas a las cuestiones que asaltaban mi ser respecto a Sakura. No podía evitar sentirme herido, dolido y hasta cierto punto, menospreciado.
Pero, sobre todo, culpable.
Hinata tenía razón en algo: ambos fuimos culpables. Sakura por engañarme y no confiar en mi, y yo por creer en sus mentiras y dudar de su amor por mí.
Me levanté bruscamente de mi lugar y salí de la cafetería rombo a mi motocicleta. Necesitaba aclarar mi mente y obtener respuestas.
Sakura
.
Entre rápidamente en el cibercafé que encontré en el distrito. Con pasos acelerados y la respiración agitada, era cuestión de tiempo, los guardias de Neji estaban respirándome en la nuca y en cualquier momento me encontrarían.
Por más que intenté salir del distrito terminé acorralada en el centro, sin escapatoria alguna. Fue fácil reconocer a sus hombres, bastaba en que cruzara miradas con ellos y corrieran detrás de mí.
La desesperación me embargó unos segundos, encerrada en el cubículo y llorando silenciosamente.
No me permití pensar por el momento mi encuentro con Sasuke o me deprimiría de la peor manera posible. El sólo recordar que flaqueé ante su presencia e intenté tocarlo recibiendo su absoluto rechazo. Las palabras que le dije sobre que sentía asco el que me tocara las recordé en ese mismo instante, ¿Sasuke se sintió así de devastado?
Cerré los ojos y aspiré con fuerza, intentando serenarme o me volvería loca. Todo esto me estaba superando, sin embargo, no debía flaquear ahora. Si yo caía a manos de Neji antes me encargaría de hacer todo lo posible para seguir buscando pruebas.
Saqué la bolsa de plástico que traía conmigo donde resguardaba el USB los tickets y mi cartera. Saqué los tickets y los revisé. Desde que los encontré tuve el presentimiento de que podría ser una pista, y no me equivoqué. Leí con atención de descripción: «refrendo». Las fechas eran de los últimos meses.
En la computadora busqué el nombre que venía en cursiva en la parte superior del ticket. De inmediato me asaltaron los resultados similares, encontré la más popular y no dudé en meterme a la página. Observé con atención, parecía ser una casa de préstamos. Desmembré los tickets para verlos mejor, uno por uno y algo llamó particularmente mi atención ante la descripción del que era legible.
«Objeto empeñado: disco compacto».
Disco compacto.
—¡Oh, pero qué-! —exclamé ahogando un grito, cubriendo mi boca con la mano. Un hecho que pasé por alto en su momento por estar a prisas. No pude creerlo ¡El CD estaba en esta casa de empeño! Las posibilidades de que siguiera en la casa de empeño eran altas.
¿Quién iba a imaginar que ahí estaría la causa de mis dolores de cabeza?
Aspiré con fuerza, intentando pensar.
Si salía en este momento corría el riesgo de ser atrapada y la información no llegaría a manos de nadie. No quería pensar en mi futuro en el mismo lugar que Neji, pero no olvidaba que me tenía acorralada y sin vía posible de escapatoria. Mi frustración era visible, me vi reflejada un momento en la pantalla y lo decidí.
No importaba si no me creía, él era la única persona que podía confiar.
Descargué toda la información y escribí un e-mail a Sasuke a falta de celular en cual llamarle, su dirección era una de las cosas que me sabía de memoria. En dado caso que yo no pudiese ir por el CD él tendría las armas para acabar con los Hyūga, un pequeño pago por todo el daño que le había hecho.
Muy en el fondo, este gesto fue un acto de rendición y suplicando su perdón.
—Tú, pequeñaja.
Di un respingo de miedo y volteé para darme cuenta de que un hombre me veía desde atrás. No dudé en zamparle el teclado encima y hacerme de una oportunidad para huir. Mientras él se recuperaba, corrí por el pasillo entre los demás cubículos con la vista en la salida, sin embargo, una mano detrás me tomó del cabello, reteniéndome.
Me fui de espaldas topándome con el hombre que me tenía agarrada sin tregua del cabello. Grité, pataleé con fuerzas ante el dolor palpable, al elevar la vista me fijé de los yakuza tan descarados que no intentaban ocultar sus tatuajes. Respiré con fuerza exigiéndoles que me soltara o las consecuencias iba a ser devastadoras.
A mi alrededor las pocas personas en los demás cubículos observaron impactados la escena, pero al darse cuenta de los tatuajes se retrajeron en su lugar. No quise culparlos por no ayudarme, nadie querría tener problemas con un yakuza.
—Ni lo sueñes, está vez no te dejaremos escapar —dijo él llevándome a rastras a la salida.
El tirón de cabello cesó estando afuera, jadeé al tener otras manos encima. No me dieron tiempo de replicar y me contuvieron, lanzándome a la parte trasera del automóvil estacionado en la acera. Caí en los mullidos asientos y al levantar la vista reconocí a la persona que estaba sentada ahí.
—Takeshi... —murmuré impresionada.
Me miró por un breve momento antes de levantar su mano y ponerla sobre mi nariz, era un pañuelo blanco cuyo aroma me aturdió por completo al intentar resistirme y respirar bruscamente. Mis extremidades fueron perdiendo fuerzas, y estuve desprotegida frente a él. tuve miedo a lo que vendría y lo que harían si me encontraba inconsciente.
Pataleé, pero él se posicionó encima de mí impidiendo que me zafara de su agarre, poco a poco mis extremidades perdieron fuerza y mis ojos amenazaron con cerrarse. Comencé a ver borroso.
—Lo siento, Sakura. Es necesario. —Fue lo último que escuché antes de cerrar los ojos bajo los efectos del somnífero.
Sasuke
.
Llegué a casa azotando la puerta evidenciando no estar de humor. Hunter llegó a recibirme, no le hice caso y pasé de largo en busca de Itachi; lo encontré en la cocina ayudando a Izumi y no vi rastros de mamá. Apenas se percataron de mi presencia y giraron a mi dirección.
—¿Sucedió algo, hermano? No pareces de buen humor —bromeó él.
Afilé mi vista y apreté el USB que apreté con fuerza todo el camino hasta aquí.
—¿Tú lo sabías?
—No sé a qué te refieres —preguntó sorprendido.
—A lo que sucede en torno a Sakura —Hasta ese momento pronuncié su nombre frente a ellos, lo cual pareció sorprenderles más.
—Sasuke, explícate que no estoy entendiendo ni una mierda —gruñó Itachi adelantándose dos pasos.
Crispó mis nervios.
—¡A qué Sakura fue amenazada por Neji todo este maldito tiempo! —exclamé fuera de mí. ¿Cómo era posible que no concebí o pensé en tal posibilidad por mi propia cuenta?
Mi hermano se quedó quieto, observándome fijamente.
—No lo sabía —dijo serio, y por la expresión que compuso me orilló a creerle—. Sospechaba de ello, pero no estaba seguro. Cuando hicieron los cambios del caso a otro departamento supe que algo andaba mal, apenas hace poco me enteré que son policías corruptos.
—¿Hace cuánto te enteraste exactamente?
—Hace un par de días. Ryu apareció frente a mí para pedirme un favor —dijo y le presté atención. No hacía poco que Ryu había regresado de Italia—. Me pidió que le diera acceso a las cámaras de seguridad de la zona en que vive Sakura, pero borraron las grabaciones. Fue un reto conseguir esos videos. Ayer por la mañana conseguí la imagen y descubrí el contenido: Sakura siendo amenazada por Neji.
La furia aumentó dentro de mí al saberlo, acercándome a él lo ancaré de frente.
—¿Y por qué demonios no me dijiste?
Izumi se veía nerviosa y pidió que no discutiéramos, pero mi hermano le hizo un gesto con la mano sin apartar los ojos de mí.
—En todo este tiempo no hablaste de Sakura, no quería traerte malos recuerdos.
No pude rebatir sus palabras. Ciertamente jamás comenté al respecto y les di detalles vagos a mamá e Itachi, viéndolo desde ese punto, era natural que no hablaran de ella frente a mí. Y me maldije, una vez más, por no percatarme a tiempo o mínimamente externarlo, así él hubiera comentado al respecto.
—Voy a resolver este asunto junto a Ryu pronto, así que... no debes interferir si no lo deseas.
Le lancé una mirada corta y pasé mis manos por el rostro, consternado.
—¿Ryu sabía de esto? ¿Para qué quería la grabación?
—Él sospechó desde un principio, antes de irse habló con Sakura y ella prácticamente lo despachó. No pudo hacer mucho en el extranjero atendiendo asuntos de gran urgencia—comentó, y volví a gruñir. El maldito tampoco me dijo nada.
—¿Sabes si le mostró las imágenes?
—Se las llevé ayer al trabajo a Sasori, dijo que hablaría seriamente con Sakura —comentó extrañado.
Por supuesto, pensé al instante. Por eso Sakura tuvo esa discusión con Sasori que la orilló a huir de casa e intentar protegerlos. ¿Por qué repentinamente ella tenía esa actitud tan temperamental y latente a protegernos de los Hyūga? Até cabos por mi propia cuenta y llegué a esa conclusión, que parecía la más acertada.
Aspiré con fuerza y apreté los dientes.
—Lo hizo. Por la tarde discutieron y Sakura huyó de casa —dije alejándome de él, y pude notar la impresión en su rostro—. Yo me la topé hace un par de horas, iba huyendo de un yakuza, pero sigue sin haber rastro de ella.
—¿Qué Sakura-chan estaba siendo perseguida?
La voz de mamá traspasó el ambiente. Giré a mis espaldas y la vi traspasar la puerta con un gesto consternado.
—¿Sabían algo al respecto sobre ella, madre? —pregunté por debajo.
Si acaso me daba una afirmación...
Mamá bajó la mirada dando por hecho de que sí. Apreté los dientes.
—Solamente sabía que no ha estado bien.
—¿¡Y por qué demonios me lo ocultaron!?
Inmediatamente reaccionó a mi descontrol y reclamos.
—Me enteré hace poco y fue por casualidad. Desde que rompiste con ella evitas hablar del tema y estuve muy preocupada. Visité a Mebuki en el hospital. —Movía sus manos expresando su descontento a que le reclamara logrando callarme al tener un punto en su favor. Me percaté de que no podía reclamarles, yo mismo provoqué que no me hablaran de ella, y siendo sinceros, no les habría dado la oportunidad antes—. Vi a Sakura de lejos hace dos días, ella... está mucho más delgada que antes y se ve cansada. No pude hablarle ya que salió corriendo del hospital con mucha prisa. Cuando me encontré con Mebuki y le pregunté por Sakura, solamente negó con la cabeza y dijo que ya no sabía que hacer para recuperarla.
Todo se unió que lo que dijeron Gaara y Hinata. Sakura se descuidó tanto física cómo mentalmente.
—¿Es cierto que Mebuki-san está muy grave?
Asintió y vi la tristeza en sus ojos.
—Su cuerpo está muy débil. Tememos que no soporté las quimioterapias previas a la operación.
La información cayó sobre mis hombros como ladrillos pesados y no pude evitar preocuparme por Mebuki-san. Si el nudo en mi garganta fue horrible, no quería ni pensar lo que Sakura experimentaba todos los días al ver a su madre debilitándose. Si yo estuviese en su lugar me volvería loco del dolor.
Intenté respirar apaciguando mis sentidos y ansias de gritar.
—Sasuke, todo esto es muy repentino. —Mamá se acercó a mí y tomó mis manos—. Nadie te juzgará si decides apartarte.
Nadie lo haría, más que yo mismo. Si apartaba la vista de lo que ocurría frente a mis ojos no me perdonaría tal atrocidad. No cuando la verdad se me fue revelada de la peor manera y lo confirmaba a cada segundo que transcurría.
Por más que intenté luchar contra mis propios pensamientos y sentimientos, el rencor seguía ahí, tildándome a que fingiera no haber descubierto nada y continuar con mi vida.
Pero sería imposible, aún sabiendo que Sakura corría peligro.
Luego pensaría en qué hacer y si tomar el riesgo de exponerme de nuevo.
—No lo haré. —Las palabras salieron de mi boca creando conmoción y confusión—. No justificó lo que hizo Sakura, pero sé le verdad y haré lo posible para salvarla.
Sí. Lo sabía y no me quedaría de brazos cruzados aparentando y aplaudiendo ante la desgracia. También era algo que me competía directamente. Aunque no lo acepté de momento, si a Sakura le sucediese algo, partiría por completo mi alma.
Una cosa era tenerla lejos de mí sabiendo que estaba con vida, y otra muy distinta el saber que ya no se encontraba en el mundo.
POV'S NORMAL
.
—Sasori.
El aludido reaccionó al ver a su padre frente a la puerta del departamento. Detrás de él, venía Juugo con su gesto impecable, apenas lo saludó y lo dejó pasar. Aún se le hacía extraño relacionarse con él como padre e hijo, los años y la distancia no podía borrarse de la noche a la mañana. Además de ciertas cuestiones como el que Ryuichi pertenecía a un Clan yakuza y Sasori estaba harto de tener que ver con ellos.
La ironía de su vida.
—¿Has sabido algo de Sakura? —le preguntó el pelirrojo menor adentrándose a la sala dónde yacía Karin sentada moviendo las piernas. Apenas se percató de su presencia y lo saludó con un asentimiento.
El hombre negó con la cabeza y no dudó en escanear disimuladamente a su alrededor, en busca de algo o, mejor dicho, en alguien en especial.
—Mi madre duerme. Tuve que convencerla de que la encontrarías, ha estado demasiado débil —informó la joven al darse cuenta de su gesto.
Ryu no comentó nada al respecto.
—Expandí el territorio de búsqueda, pero el distrito dónde se encuentra ella es peligroso para nosotros.
—A la mierda las restricciones —bramó Karin acelerada, levantándose de un saltó para encararle—. ¿No ve que la vida de Sakura está en peligro? ¡Debería esforzarse más!
—Karin —Sasori la reprendió.
—Hago hasta lo imposible, créeme —contradijo Ryu—. Pero si en este momento actúo descuidadamente, dejaré al descubierto mis tácticas y comenzaré una pelea entre territorios, no es conveniente en este momento porque, sea vencedor o perdedor, no depende mí y tendré que irme por un tiempo.
Los hermanos lo comprendieron al instante y la joven dejó de insistir apenas inconforme por su nula cooperación, pero no comentó nada al respecto. Por ella fuera saldría ya mismo a buscarla, pero sabía que no tenía sentido. Ni siquiera los hombres experimentados de Ryu pudieron dar con ella, estaba más que frustrada y al punto del colapso.
Sasori estaba en las mismas condiciones e intentaba disimularlo, con éxito lo conseguía. Portaba ese porte estoico heredado de Ryu, que también parecía calmo, pero por dentro se hallaba particularmente ansioso.
Ante el silencio sepulcral que los envolvió lograron escuchar las pisadas provenientes del pasillo. Voltearon a esa dirección observando a Mebuki emerger de ahí, tomándose con fuerza de la pared. Su cuerpo cansado y sus piernas temblorosas alertaron de su estado, pero lo que más impactó fue ver su rostro abatido y lleno de miedo.
—Sakura... ¿ya apareció Sakura? —preguntó con su voz débil. Karin corrió a su ayuda.
Ryuichi no pudo apartarle los ojos de encima, y por un momento, Sasori logró ver un gesto humano en él: conmoción. El estado y apariencia de su madre gritaba por todos lados que estaba en muy mal estado, a punto de desplomarse debido a la reciente quimioterapia. Con unos días suponía debía ponerse de pie, pero a estas alturas apenas y lo conseguía. Su rostro demacrado y mejillas hundidas junto a las ojeras de su rostro, su cabeza cubierta por una frazada azul.
Entonces, bajo su sorpresa. Ryu se quitó el saco y lo dejó en el sillón, acercándose a Mebuki. Ella alzó sus ojos un poco confundida y pronto se percató de quién se trataba. No retrocedió y tampoco se negó a tenerlo cerca como la última vez, permitió que el pelirrojo se plantara frente a ella y la sostuviera.
—Ryuichi-kun...
—Aria, estás demasiado débil —dijo suavemente tomándola de las manos para sostenerla. A Karin le impresionó ese tono de voz y lo dejó ver en su rostro—. Déjame llevarte al hospital.
Caso error. Mebuki lo soltó de sus manos y retrocedió, horrorizada.
—¡No quiero volver a ese lugar! —exclamó llena de pánico—. Duele... duele estar ahí, encerrada en una habitación fría y sola. En cualquier momento yo...
—No diga eso —interrumpió Sasori con un nudo en la garganta—. Por favor, no lo diga.
«En cualquier momento yo moriré».
Ryuichi también completó la frase en su mente y le dolió, no lo demostró más de lo necesario. Se volvió a acercar a Mebuki y la tomó de los antebrazos.
—Por lo menos déjame llevarte a la cama —pidió.
Él no era de pedir permiso a nadie en particular. Ryuichi era un hombre calculador y frívolo que no dejaba ver sus verdaderas intenciones, disfrazándolas en beneficios. Su carácter forjado fue forjado a la fuerza por las circunstancias en las que se vio envuelto a lo largo de su vida, y que seguramente lo estaría.
Sin embargo, esta mujer lo debilitaba y lo hacía fuerte al mismo tiempo. En ocasiones pensaba que haberla creído muerta antes estaba mejor, aun si ignoraba si estaba en realidad con vida. Soportar esta visión le traía malos recuerdos y amargos tragos que quería despejar.
Pero no se apartó. La cargó de regreso a su habitación y la recostó en las cálidas sábanas. Karin había salido excusándose de que prepararía la medicina de Mebuki, Sasori siguió rondando detrás de ella. Y cuando permanecieron solos, Ryuichi se permitió acaricia el rostro de Mebuki, ella lo miraba a los ojos.
Unos ojos que iban apagándose y aún conservaba una chispa de su pasado.
—Debes descansar —le pidió él, arropándola—. No te hará bien esforzarte.
—Pero, Sakura —seguía diciendo Mebuki entre lágrimas—. Mi niña... los Hyūga la pueden atrapar. No quiero pasé lo mismo que yo. Ryuichi. —Lo tomó de la camisa sin mucha fuerza. Los ojos verdes del hombre chocaron con los de ella—. Por favor... prométeme que la encontrarás.
¿Por qué tenía la sensación de que Mebuki le suplicaba pensando en que moriría? No, ella no se apartaría de su lado ahora que sabía que vivía. La llevaría al extranjero lo antes posible ante los mejores doctores para que trataran su enfermedad. Eso lo debió hacer desde un principio, pero debido a su situación en Italia le fue imposible actuar.
La tomó de la mano, besando suavemente su dorso. Un gesto arraigado del pasado que permaneció en memorias de ambos.
—Te lo prometo —le dijo en voz baja, siendo un secreto íntimo de ambos—. La encontraré por ti.
La sonrisa débil de Mebuki permaneció incluso cuando se durmió. Él veló su sueño al acostarse a su lado y abrazarla suavemente, perdido por un instante en las memorias del pasado doloroso que compartían ambos. Cada vez que rememoraba parte de ellos, sus ojos brillaban a sed de sangre y venganza a los Hyūga, y otra, de lo maravilloso que fue el tiempo que compartió a su lado pase a los altibajos, malos entendidos y separaciones forzosas.
Y el hecho de que compartieran un hijo lo dejaba extasiado y, de cierta manera, emocionado sin llegar a demostrarlo.
Cada vez que veía a Sasori no podía evitar pensar que era su hijo. Incluso cuando entró a la habitación anunciando que Juugo solicitaba su presencia en la sala. Lo miró largo y tendido, lo que el pelirrojo menor frunció el ceñó y cuestionó mudamente su actitud.
—Iré en un momento —aseguró.
Cuando lo dejó sólo, se permitió pesar la frente de Mebuki y levantarse con cuidado para no hacer ningún ruido. Cerró la puerta de la habitación con cuidado y se aproximó a la dala dónde su guardaespaldas lo esperaba junto a su hijo y Karin, los tres veían expectantes el sobre que tenía en manos el peli naranja.
—¿Qué sucede? —cuestionó apenas cruzó la sala.
Juugo le tendió rápidamente el sobre.
—Elliot trajo esto, Ryu-sama. Lo llevaron al hotel dirigió a usted hace una hora.
Mientras escuchaba la explicación, fue abriendo el sobre con rapidez intentando serenarse. Él siempre pensaba en lo peor ante cualquier circunstancia, así se evitaba llevarse una desilusión, pero simplemente con lo de Mebuki y el altercado de Sakura no tenía esa visión.
Por eso mismo, fue impactante para él descubrir que se trataban de fotografías. Pero no de cualquier persona. A su desgracia, se trataba de la misma chica que estaba buscando por todos lados. La imagen de Sakura en los asientos traseros de un automóvil y encima el periódico del día lo desquiciaron, sobre todo porque la advertencia era clara: los Hyūga ya la tenía bajo su poder.
Mismas imágenes que vieron Sasori y Karin, esta última no pudo evitar derramar lágrimas y apretar las fotografías fuertemente. El pelirrojo menor había gritado y golpeado con todas sus fuerzas el sillón, perdiendo las esperanzas de momento.
—No... tienen a Sakura —murmuró Karin agónica—. Mi hermana...
Sí, la tenían, pero no por mucho tiempo, pensó Ryu. Sus ojos centellaron de rabia y odio.
Sacó su celular y marcó un número en específico. Se percató de que Sasori y Karin lo cuestionaban sobre sus acciones. Dejó entrever una mirada seria. Apenas atendieron no dudó en repartir órdenes a diestra y siniestra.
—Localicen a Sephiray traigan a Nishimura a Tokio —ordenó sin dar tregua—. Apenas pisen territorio avísenme, tendremos una reunión con el bastardo de Hiashi.
*Yo emocionada* como lo prometido es deuda, su capítulo he aquí.
Bomba! Todo se está soltando, por fin vimos porque Naruto y Shikamaru no aparecían tanto en el entorno de Sasuke y esa fue la razón. Naruto intentando engañar da vidaaaaaa *risas*
Por fin, ¡por fin! Le dijeron la verdad a Sasuke, les dije que Hinata iba a ser una parte importante, ya cumplió su rol de serla de porta voz porque Sakura jamás lo iba a decir por la presión. Vimos su primer encuentro y, aunque él no habló, ya tendrá su oportunidad y será más impactante para nuestra beba. Lo más brutal, fue que la atraparon.
La escena final de Ryu en casa de ellos fue agregada para que se dieran una idea de lo que vendrá en el próximo capítulo, ¿ya se imaginan? *risas* estoy tan emocionada porque desde un principio del fic ya quería agregar todo esto, pero obviamente teníamos que avanzar en toda la trama. Aun falta un poco para que podamos ver la interacción de Sasuke y Sakura, pero no coman ansias, que las cosas bien hechas se disfrutan más.
¡Muchas gracias por sus comentarios y vistos! Me animan a seguir con todo esto, que en ocasiones me entra el bloqueo y por eso no actualizo, quiero traerles algo digno que hasta que a mi no me parezca no lo publico. De antemano, disculpen si ven una falta de ortografía o dedazo o palabra dispareja, como saben actualizo en la noche y mi mente hace estragos.
Estaré leyendo sus comentarios *risas* gracias por todo el apoyo. Sobre la siguiente actualización mentiría si les diría que pronto, hay algunas cosas personales que debo atender y no estaré tan metida. Solamente actualizaré "Llámame Amor" (si no lo han leído, ¿Qué esperan? Apenas vamos comenzando) esta semana y entraré en descanso *llora*
En fin, ¡muchas gracias por leer! Tomen mucha awa, coman saludable y cuídense mucho.
¡Alela-chan fuera!
