N/A: he vuelto con un nuevo episodio!

AH, creo que me estoy olvidando de algo...

Brick: se te pasó el aniversario! Fue el 8 de julio!

Yo: ah, lo siento! Bueno, espero que esto compense un poco...

Brick: no se preocupen, estaremos pasándonos por aquí a menudo a partir de ahora.

Yo: ah, otra cosa!

Brick: puedo decirlo? Puedo decirlo?

Yo: no veo por qué no.

Brick: de acuerdo! Este capítulo va dedicado a Editorial El Patito Feliz en su cumpleaños!

Capítulo 20

-¿Por qué nunca me hablaste sobre mamá?

-¡Eras demasiado pequeña, Lina!

-¿Y cuándo pensabas decírmelo, entonces? ¿Cuando cumpliera ochenta años?

-¡Claro que no! ¡Cuando cumplieras los dieciocho! ¡Por Dios, solo escúchate, hija! Ésta era la reacción que me temía.

-¡Sara era una bella joven! ¡Te pareces tanto a ella, querida! –fue el anciano quien interrumpió la conversación más incómoda de la vida de la perrita, aunque exteriormente parecía ignorarlos sin remedio.

Lina, su padre y su ahora coherente abuelo, se hallaban sentados en torno a la mesa del destartalado living. Lina escuchaba atentamente, aunque el anciano, si bien ya no senil, seguía siendo casi tan insoportable como antes de recibir el té de la memoria del tío Ralf que había conservado por puro capricho. ¿Quién hubiera pensado que fuera a necesitarlo pronto?

-No lo entiendo. ¿Por qué se iría ella?

-¡La respuesta es tan simple que daría risa si no fuera trágica! –dijo el oso mayor con otra tos-. ¡Tu padre!

-¡Deja de decir eso o volveré a abofetearte!

-¡Pero es la verdad! ¡Ella me lo contó todo un buen día! Estando ya cercana a tenerte, niña, se enteró de que tu papá le era infiel. ¡Qué vergüenza!

-Papá, ¿es eso cierto? ¿Engañaste a mamá y por eso ella nos dejó?

Ante el ominoso silencio que cayó en la habitación, tuvo que asumir lo peor.

-¡Oh, por el amor del Foo, papá! ¿Cómo pudiste?

-¡N-no lo entiendes, hija! ¡Era complicado!

-¿En qué sentido? ¡Explícamelo, entonces!

-¡Oh, no te molestes, hijo! ¡Aclarando, oscureces! –se rió el anciano, aunque su risa era seca ahora-. ¡Díselo! ¡Engañaste a tu esposa, a su madre, con su propia hermana!

-¿Qué puedes decir en tu defensa, papá?

Lina sentía que por cada segundo que pasaba, su estómago y su garganta se apretaban cada vez más. La furia, la traición y el dolor la atravesaron a distintos niveles, pero trató de aparentar calma. No fue nada fácil ocultar tanta frustración junta, pero no quería juzgar a su padre todavía. Necesitaba su opinión y la necesitaba ahora.

-Es duro de decir, hija. Está bien, ¿quieres la verdad? La tendrás. –Respiró hondo, antes de continuar-. Tu tía, Malva, era una bruja. Cuando se enteró de que su hermana estaba comprometido conmigo, el chico pobre del campo, ¡enfureció! Pero tuvo que intrometerse, esa mujer. Así que un buen día, cuando estaba visitando la casa de tu madre, Malva me ofreció un café. No sospeché nada, pero cuando volví a despertarme horas después, ella estaba a mi lado. ¡Estaba desesperado!

-Esa excusa barata puede que engañe a mi inocente nieta, pero no a mí, Rodolfo. ¡Deberías haberte sincerado con Sara en cuanto ocurrió el embuste de su hermana!

-¡Lo intenté! ¡En serio! Pero ¿me creyó ella? ¡No! Dijo que estaba borracho. Su hermana, según parece, había pasado la tarde en otra parte; ¿quién me había hechizado, entonces? Clon o no, esa bruja arruinó nuestra relación. Traté de alejarme, pero ¿saben qué hizo Malva? ¡Ella se enamoró de mí! Solo fue gracias a que Sara nos descubrió que pude alejarla de mí, pero fue a un alto precio.

-Ella también debió haber hechizado a mamá. ¿Cómo si no iba a creerle a ella en vez de a ti?

-¡Tu madre estuvo a punto de llevarte lejos de mí! –sollozó-. Sin embargo, padre, tú eres quien sabe más del tema. –Apuntó su dedo acusador al anciano-. ¿Qué te dijo ella?

-¡Oh! ¿Además de que la habías estado engañando durante el último año? A ver, pues... ¡Ah, ya me acordé! Habló sobre una persona misteriosa, alguien que le dijo que reconsiderara todo... Supongo que fue la única razón por la que nos dejó a Miriam y a mí tu cuidado, querida, antes de irse. Al parecer, habías nacido uno o dos meses antes de que Sara viniera a hablar con nosotros, pero nos costó creer que ambas hubieran permanecido todo ese tiempo bajo el cuidado de alguna mujer misteriosa. ¡Miriam estuvo a punto de desmayarse!

-Creía que dijiste que el abuelo no podría cuidarme.

-¡Oh, no mentía! Pero tu abuela era la persona cuerda en mi casa, así que digamos que dejé que ella intercediera entre nosotros. Malva me dejó tranquilo entonces, pero solo porque ya me había humillado lo suficiente. ¡Detesto a las brujas!

-Nunca tuvimos fotos de mamá en casa. Abuelo, ¿tienes fotos de mamá?

-¡Oh, las tengo en el garaje de atrás!

-Papá, ésta es la noticia más grande que me han dado en toda mi vida. ¡Tengo que encontrar a mamá! ¡Ella merece saber la verdad! ¡Y quiero que seamos una familia unida! No quiero terminar como Yin y Yang, que ni siquiera saben quién es su madre.

Ambos hombres la miraron con pesar, y su padre fue a hablar, cuando un ruido del exterior detuvo su conversación.

-Hablando de eso, acabo de recordar que estoy en una misión. ¡Oh, no! ¡ya es muy tarde! –le dio un beso a su abuelo en la mejilla, quien sonrió con cariño, luego corrió hacia la salida y, sin darle a su padre el tiempo de decir nada más, agregó-: Continuaremos esta conversación más tarde, papá.

-¡Mira! ¿Ahí está ese campanario embrujado del que te hablé!

-¿Y tus otros amigos?

-¡Oh! La última vez, Lina corría hacia esa casa de allí. Roger fue a revisar el campanario tenebroso, y Coop iba a buscar algo en una vieja biblioteca de la esquina. ¡Oh! Allí viene ella! Supongo que el día y medio que permanecí en el local de ese hechicero aquí sólo representó un par de horas.

-¡Dave! ¿Dónde están Coop y Roger?

Una Lina agitada apareció coriendo por la esquina.

-Eh, ni idea. ¿Conseguiste esa dirección?

-No exactamente. Pero quizás deberíamos... Oh, un momento. ¿Quién es ella?

-¡Oh, las presento! ¡Lina, ella es Casandra! ¡Casandra, Lina!

-Eh, qué tal –dijo la zorra azul y blanca, con una reverencia formal.

-Hola, supongo. Dave, no vinimos aquí para hacer nuevos amigos, vinimos...

-A buscar información útil sobre las reliquias Woo-Foo perdidas y sobre Yin y Yang.

-¿Eh? ¿Ella lo sabe?

-Acaba de contármelo.

-¡Dave! ¿Qué te pasa por la mente?

-¡Ella es confiable, Lina!

-No es como si pudiera ser alguna clase de espía o algo, en serio. Te pierdes de las últimas noticias en cien años.

-¿De qué está hablando?

-Larga historia. En pocas palabras, conocí a un mago en una tienda loca, y bueno, ella estaba allí. ¡Ese idiota la convirtió en un cascanueces!

-Bueno, definitivamente hiciste avances. Pero quizás quieras hablar con ella más tarde, tenemos cosas que hacer.

-¿Un mapa mágico del mundo entero ayuda? –Dave sacó su más reciente artículo de uno de sus bolsillos.

-¿Oh? ¡Vaya, al menos conseguiste algo bueno! Yo no tengo nada.

Ocultó bien su último descubrimiento. Después de todo, como ella misma dijo, no tenían tiempo para divagar.

-Hablando de problemas, ¿qué fue esa explosión?

-¡provino de allí!

Lina siguió la línea de visión de la nueva amiga del tocón, y sus ojos se abrieron como platos.

-¡El campanario!

-¡Oh, no! –Dave compartió su preocupación-. ¿No es allí donde está Roger?

-Será mejor que veamos qué está pasando –dijo Lina, conduciendo la marcha.

Dentro del orfanato disfrazado de campanario, por otro lado, la conmoción acababa de destrozar el anterior ambiente de calma y seguridad, y cerca de un centenar de niños corrían y gritaban sin control, mientras los tres aprendices Woo-Foo hacían lo posible por colaborar con las cuidadoras en sus intentos por tranquilizarlos, aunque sin mucho éxito.

-¡Todos, coo, por favor! ¡nada malo está, coo, pasando! ¡Pueden seguir durmiendo!

-¡vamos a morir! –gritó el grupo de los polluelos, abrazándose entre sí.

-¡No digan eso, niños! ¡están a salvo! –Blanca convirtió su bastón en un gusano de caramelo gigante, pero nadie pareció captar el truco.

-¿Es la tormenta, señorita Ursula? –a pesar de sí misma, Lila hizo poco por ayudarlos-. ¡Oh! ¡Es ella! ¡Quiero conocer su versión de los hechos! ¡Seguro seremos las mejores amigas!

-¡No la tormenta! ¡Nooooo! –gritó otro grupo, echándose a llorar.

-¡Está bien, está bien! ¡la Madre Naturaleza nos protegerá a todos, niños! ¡Mantengan la calma! –la tortuga mayor trató de infundir calma con su voz, pero el temblor fue evidente en su tono normalmente suave e inamovible.

-No creo que ella lo haga pronto, querida –dijo una voz rasposa y baja de repente, aumentando el pavor general-. ¡Porque parece que estoy a cargo ahora!

-¡Tú! –Ursula exclamó con furia apenas contenida-. ¿Cómo te atreves?

-¿Coop! ¡Ayuda a las cuidadoras! ¡Y llévate a Lila contigo!

-¿Qué se supone que haga? ¿Dejarte a ti, coo, luchar en solitario?

-¡Puedo hacerlo!

A regañadientes, el pollo obedeció, corriendo para ayudar a las dos mujeres mayores a conducir a los niños asustados fuera del área de peligro, en dirección a los almacenes traseros. Mientras tanto, Roger se crujió los nudillos, mirando con ferocidad al frente.

Para su sorpresa, Ursula apareció de la nada a su derecha, colocando una mano temblorosa en su hombro, lo que lo instó a mirarla por el rabillo del ojo.

-Te ayudaré, chico. –Luego, en dirección al indeseado visitante, agregó, con saña-: ¿cómo me encontraste, rufián?

Frente a ellos, una tortuga del tamaño de la mano del ogro, con la cara de un anciano malhumorado enmarcada por las arrugas del tiempo y de la furia, flotaba rodeado por un aura masiva de color rojo, mientras los relámpagos iluminaban su silueta de manera intermitente. ¿Cuándo había comenzado la tormenta? Roger no lo sabía, le importaba menos, pero tenía una idea al respecto: todas eran señales de un desastre inminente.

De repente, un rayo chocó contra el techo del campanario falso, haciendo temblar la estructura entera y haciendo sonar la campana una, dos, tres veces.

El ruido, para sorpresa y alivio del ogro y la tortuga a su lado, activó alguna clase de defensa mágica, encerrándolos a los tres en un cubo gigante de energía transparente, a la vez que la apariencia del lugar parpadeaba a su alrededor, sólo para recuperar su aspecto de fachada una vez más.

Para su asombro, Roger se encontró a sí mismo parado sobre un banco de madera de varios metros de longitud, saltando de él algo impresionado.

-Pensaba que la iglesia era una ilusión.

-Y lo es. Pero es una ilusión completa: mientras Blanca esté a salvo con los demás, este lugar seguirá estando oculto a la vista de los indiscretos. Eso también significa que nadie podrá entrar ni salir de esta ilusión mágica hasta que uno de nosotros quede inconsciente.

-Espera. Si la ilusión se mantiene, ¿cómo hizo este tipo para encontrar el orfanato?

-No buscaba el orfanato. Me buscaba a mí. ¡Desgraciado!

-¿Ustedes se conocen?

-Pero claro, muchacho. –El recién llegado sonrió siniestramente, y agregó-: ¡Ursula! ¡Tanto tiempo, mi tátara-tátara-tátara... nieta! ¡Aunque me mantuviste lejos, el mundo es un pequeño espejo! ¡No venías a mí, así que tuve que venir a buscarte a ti!

-¿Qué eres tú, una versión malvada de Yoda? –cuando ambos ancianos lo miraron con confusión, aclaró-: ¿Yoda? ¿Ancianito de miles de años? ¿Así de diminuto? ¿maestro Jedi? En serio, ¿nadie mira Star wars hoy en día?

-¡Este jovencito es peor que el tocón!

-Espera, ¿conociste a Dave? ¿Cómo?

-Sí, ¿cómo escapaste de la casa del tiempo, ancestro?

-¿Ancestro? ¡Soy tu maestro, vieja bruja!

-Espera, espera, ¿de qué están hablando ustedes dos ahora? Estoy perdido aquí.

Afuera, los tres amigos acababan de detenerse justo a un metro de chocar con la pared de energía que bloqueaba su entrada.

-¿Qué rayos? ¡Waw Foo!

Pese a su grito sónico, el muro no se derrumbó, es más, el ataque rebotó en su superficie y volvió a ellos como un bumerán invisible, tirándolos al suelo. Desde el interior, la campana repicó una cuarta vez tras un nuevo rayo.

-¡necesitamos ponernos a cubierto! –Dave gritó, mientras sus amigas retrocedían y se agachaban hasta sus raíces-. ¿Qué?

-¡Agáchate! –gritó Casandra.

Un rayo cayó justo en su dirección, y Dave gritó en pánico al ver que lo apuntaba directamente. Lina creó un campo de energía jusot a tiempo, el cual explotó tras el choque.

-Por eso me fui del valle cuando tuve la oportunidad –Casandra parpadeó, alcanzando su huevo mágico-. ¡Lo tengo!

Sacudió el objeto, pero no pareció reaccionar. Lo golpeó con un puño, pero siguió igual.

-¿Qué estás haciendo?

-El mapa de tu amigo salió de esta cosa. ¡Se supone que es mágico!

-¿Una pelea está sucediendo justo ahí dentro! –señaló Dave con urgencia, interrumpiendo su conversación-. ¡Tenemos que hacer algo!

-¿Dave, corriendo hacia el peligro? ¿Te cambiaron por un clon en los cinco minutos que estuve lejos?

-más bien un día y medio, pero qué bah –Casandra se cruzó de brazos, indiferente.

-¡No dejaré que profanes este lugar con tus hechizos y embustes, truhán!

-¿Eso era un insulto? En serio, ¿de qué época vienen?

-¡Te encerré una vez, puedo volver a hacerlo! ¡Y esta vez, será permanentemente!

Para su asombro, Ursula se puso en posición de batalla, separando los pies y alzando ambas manos flexionadas sobre su pecho. Un leve resplandor ambarino la rodeó, antes de que una túnica del mismo color con un dibujo llamativo la cubriera. Era el caparazón de una tortuga en verde con una estrella dorada en el centro.

-¡magia elemental!

-¡Increíble! –Roger sonrió, preparándose él también-. ¡Es mi turno! ¡Puños de poder!

Roger saltó alto en el aire, pero su oponente lo hizo a un lado con un rayo considerable. Roger, sin embargo, Bloqueó el ataque, mientras sus puños se cubrían con llamas.

-¡Prueba esto, anciano! ¡Puños de fuego!

Esta vez, conectó un puñetazo, destruyendo el campo del enemigo, quien sin embargo no se inmutó frente a su atrevimiento. Roger aterrizó a sus pies, sonriéndole con burla.

-Estás gastado, viejo. ¡mejor vuelve al acilo de los chiflados!

-¡Nadie se burla de los ancianos, y menos un jovencito como tú!

Roger saltó del camino de un nuevo rayo, pero tuvo que protegerse con ambos puños llameantes de los dos siguientes. Un tercero lo empujó contra una pared, antes de sentir que la energía se apagaba.

-¿Qué ocurre? ¡Mi técnica no funciona!

-Es magia básica, tontuelo. La fuerza te ha abandonado, veo.

-Lo dije. Star wars. ¿Cómo si no vas a burlarte con una frase tan barata?

-¡Agáchate, chico!

Ursula lo empujó a un lado, y el banco a su espalda se partió en dos en lugar del niño ogro.

-¡No eres bienvenido aquí, tramposo! ¡Lárgate!

-¿Y si quiero adquirir este lugar como mi nueva tienda?

-¡Tendrás que vencerme primero!

-Un negocio tentador, lo admito. ¡Tu deseo te será concedido!

Afuera, por alguna razón, el huevo mágico en manos de la zorra comenzó a brillar, lo que llamó inmediatamente la atención del trío.

-¡Mira, tu huevo está brillando!

-Hm, no quiero sonar grosera, no es que sea mi lugar, pero creía que los zorros eran mamíferos. Bueno, los ornitorrincos lo son también, pero no sabía que también tú vinieras de un huebo.

-No, niña, no vine de un huevo. ¡Huevo de la fortuna, cumple con tu nombre de una buena vez!

-No creo que funcione de esa manera –señaló Dave, pensativo.

Dentro del campo de batalla, Ursula hizo brillar sus manos. Tras dar un fuerte aplauso, una fuente en una esquina brilló a su vez, antes de llenarse mágicamente de agua y dispararse como un chorro mortal al enemigo, quien esquivó el asalto con facilidad.

-¡No lo conseguirás! ¡Mejores movimientos necesitarás!

-¿Esto sí lo hace?

Roger encendió su cuerno, el cual disparó su propio rayo de poder, golpeando efectivamente al arrogante anciano, el cual se estrelló contra una ventana gigante.

El ruido de vidrios rompiéndose y de un mago loco gritando de ira y dolor llenaron los oídos del ogro, quien entrecerró los ojos.

-¿Lo vencí?

-La defensa sigue en pie, me temo.

Un instante después, el mismo enemigo saltó al suelo, sangre por toda su cara, rugiendo de ira.

-¡Oh, ahora estoy enojado! ¡Tú, sin embargo, estarás acabado!

-Bueno, sus feas rimas no se detienen, uh.

Roger esquivó un nuevo rayo, esta vez desenvainando una de sus espadas de bambú.

-¡Ven aquí, pequeño!

-¿Insolente!

El siguiente rayo fue interceptado por su espada, la cual estalló en pedazos por el choque.

-¿Cuántas espadas crees que tengo?

El anciano corrió hacia él, y sonrió con suficiencia.

-Sabes, podría pisarte.

-¿En serio?

Al aplaudir fuerte, su magia actuó una vez más, y un fuerte remolino los envolvió, antes de que varios objetos comenzaran a rodearlos.

Un reloj cucú de un volumen considerable estuvo a punto de aplastarlo, luego una mesa de acero lo dejó sin aliento contra una pared.

El pequeño brujo saltó frente a su cara, burlándose.

-¿Con que podías pisarme, eh?

Un nuevo chorro de agua a grna potencia acabó con su regodeo, partiendo la mesa de metal en dos, liberando al ogro. Ambos se fijaron nuevamente en Ursula, quien miraba a su oponente con los ojos encendidos por la furia.

-¿Está segura que, coo, este lugar es, coo, seguro?

Coop intentó disimular su nerviosismo, aunque fracasó estrepitosamente.

-¡Debería serlo!

-¡Coop, no podemos quedarnos aquí sin hacer nada! –chilló una Lila, indignada-. ¡La señorita Ursula y Roger nos necesitan!

-¡Lila, coo, no!

Coop sujetó a la niña hiperactiva, aunque no sin esfuerzo.

Blanca colocó una de sus alas en la cabeza de la perrita, capturando su atención.

-Debemos confiar en que ese chico ogro y mi amiga lo detendrán.

Fue entonces cuando Coop sintió algo que vibraba en su bolsillo de forma persistente. Solo ahí recordó que no estaban incomunicados, sino que tenía su teléfono consigo.

-¿Hola? –Coop atendió la llamada entrante-. ¿Lina? ¿Dónde están? ¿Dave está contigo?

-Estamos afuera del campanario. Uh, ¿dónde estás?

-Eh, en el... campanario. Estoy... coo, intentando pensar en un plan para vencer a esta... coo, amenaza.

En el frente, Roger disparó un nuevo rayo verde con su cuerno, mientras Ursula retenía al brujo malvado en una enorme pelota de agua, la que estalló con fuerza, mandando al villano a rodar por el suelo, ahora empapado.

-Para ser un viejo cascarrabias, lo admito, es bastante duro.

-Para ser un jovencito insolente, eres bastante persistente. ¡Tendré que liquidar tus esperanzas! ¡A mitad de precio!

Esta vez, cuando un nuevo chorro de agua a presión fue a impactarlo, el anciano creó un rayo eléctrico en su mano, que atravesó el agua y creó un doble ataque combinado, de agua y electricidad, que se dividió en dos direcciones, persiguiendo a cada oponente individualmente.

Roger corrió a un lado, pero aunque intentó evadir el rayo, éste lo persiguió de todos modos. Se cubrió con ambas manos, encogiéndose de miedo y aguardando el shock mortal.

Sólo que nunca llegó.

El rayo impactó, creando una cortina de humo a su alrededor. Alrededor, como pudo verse un segundo después, de un campo de energía verde que protegía efectivamente al niño.

Mientras, Ursula hizo lo que pudo para evitar el rayo que la perseguía, hasta que un segundo rayo cayó justo a su derecha, distrayéndola y dejándola abierta para el impacto letal.

-¡cuidado!

Coop saltó a su lado, protegiéndolos a ambos con un campo foo propio, el cual estalló tras recibir el ataque.

-¡Muchas gracias! Espera, ¿no deberías estar cuidando a Blanca?

-¡Está bien, créeme!

-¡Oye, pequeñín! –gritó de repente una voz chillona familiar-. ¿Por qué no te enfrentas con alguien de tu tamaño?

-¡Lila, coo, no!

Pero ni Roger ni Coop fueron capaces de reaccionar a tiempo para salvar a Lila del potente rayo mortal que el brujo lanzó en su dirección.

Todos, tanto los contendientes como los espectadores en el exterior, contuvieron la respiración, un instante antes de que el rayo impactara a la pequeña de manera mortal.

Pero, para alivio de todos, eso nunca ocurrió.

-Eres lo suficientemente maleducado como para venir aquí y amenazarnos con un montón de niños inocentes alrededor, ¿eh?

El bastón mágico de Blanca brillaba con poder, habiendo absorbido con éxito el ataque.

-Oh, no me interesan los niños. ¡Sólo esoty aquí para hacer negocios!

-¡Pues considera tu compra cancelada!

Elevando el bastón en el aire, éste brilló antes de devolver el mismo rayo a su dueño, quien lo esquivó por un milímetro.

-¡No mientras esté por aquí!

-¡Blanca, ten cuidado!

Ursula se concentró para reunir su poder nuevamente, pero respiró con dificultad, teniendo que apoyarse en el pollo para equilibrarse. Luego, volvió a intentarlo, consiguiendo su objetivo esta vez.

-¡Nadie me volverá a encerrar de nuevo!

El anciano esquivó hábilmente el látigo de caramelo de la paloma, la explosión de agua de la otra tortuga, producto de la ruptura de una cañería cercana, así como dos rayos del pollo y el rayo verde del ogro, todo sin siquiera mirar ni sudar.

-¿Cómo detenemos a este tipo? –Roger se encontró respirando con dificultad, teniendo que apoyarse sobre la pared más cercana para estabilizarse.

-¡No puedo ser vencido! ¡Este lugar será por mí adquirido!

-¡Si no deja de hacer eso, me volveré, coo, loco!

-¿Hay una forma de detenerlo! –instruyó Ursula, apremiante-: ¡Pero será todo un desafío!

-¡Tiene razón! –afuera, Dave escuchó la exclamación de la tortuga rosa alto y claro-. Él me abordó en su tienda. Me hizo resolver un acertijo para salir, y tuve que descifrar qué podía darme: era un estafador, así que descubrí que vendía mentiras... Bueno, tiene que ser algo parecido.

-¡Oigan! –lo interrumpió Casandra-. ¡EL huevo está brillando otra vez!

En el interior, el brujo tortuga interrumpió a su tátara-nieta con un rayo, dejándola inconsciente.

-¡Oh, no te daré la oportunidad de decirles la forma de vencerme!

-¡No! –Los cuatro héroes restantes gritaron, y Lila corrió al lado de la tortuga ahora inconsciente, llorando aterrorizada en su hombro caído.

-¡Sí!

-¡Te convertiré en sopa de tortuga, viejo malvado!

Blanca corrió imprudentemente para abordar al brujo, sólo para que un rayo inesperado le cayera encima desde más allá del techo, a través de un diminuto agujero en el material derruido. Blanca gritó de dolor, derrumbándose impotente en el suelo, mientras tanto el campo defensivo como la ilusión a su alrededor la seguían a continuación.

-¡Señorita Blanca, usted no ahora!

Roger entró en pánico, cayendo de rodillas al lado de la paloma inconsciente. A su lado, el bastón mágico acababa de volver a su estado normal, pero se le cayó de las manos debido a sus temblores. No notó que el perverso brujo se les acercaba, acechando en su dirección.

-¡Roger, cuidado!

Coop disparó una lluvia de plumas en llamas ssobre el brujo, pero éste se cubrió con un campo de electricidad, antes de disolverlo y teletransportarse a su espalda.

-¿Tú también quieres jugar, polluelo? ¡Bien! ¡pero acabarás en el suelo!

Coop se dio la vuelta para enfrentarlo, sólo para abrir los ojos como platos, paralizado ante lo que sucedió a continuación. Con su magia, el anciano cortó la cuerda que unía la enorme campana del techo a su lugar, con un solo aplauso.

-¡Coop, no!

Roger disparó su último rayo de energía en su dirección, pero la campana era lo suficientemente resistente, o él estaba demasiado cansado, porque no hizo más que rebotar en su superficie cuando cayó sobre el pollo desprevenido, enterrándolo tras un chillido de asombro.

Roger protegió el cuerpo de la paloma indefensa con su propio cuerpo, y su propia técnica explotó en sus manos, arrancándole un grito de dolor y produciendo un ruido de crugido. De repente, vio cómo el bastón se partía en pedazos, lloviendo astillas por todas partes.

-¡Miren eso! ¡Ya no está la barrera! –señaló Lina, apremiante-. ¡Vamos!

Cuando los tres ingresaron corriendo, el frente del orfanato fue visible, dejándolos con la boca abierta.

-¿Así que éste es el orfanato donde crecieron Yin y Yang? ¡impresionante!

-¡No te quedes ahí como un árbol enraizado! –Casandra lo arrastró, mientras se internaban en el lugar.

-hay... una... forma... de detenerlo... –la tortuga rosa entreabrió los ojos, apenas consciente.

-¡No se esfuerce, señorita Ursula!

Lila la rodeó con su diminuto cuerpo, mientras se secaba laas lágrimas.

-Deben... decir su nombre... ¡Su nombre!

-¿Cómo se llama el brujito malo, entonces?

-No lo recuerdo... Fue hace mucho tiempo... la última vez que nos vimos, no estaba pensando en eso. Usé un hechizo diferente para encerrarlo.

-¡Tiene que ser algo que podamos usar!

-¿Lila? –Lina se paró a su lado, mirando la escena con confusión-. ¿Qué estáas haciendo aquí? ¿Qué está pasando?

-Algo relacionado con su tamaño... yo... no me acuerdo.

Ursula volvió a caer inconsciente, esta vez permaneciendo así por un tiempo.

-¡No, no!

-¡Me ocuparé de ella! –Casandra exclamó, llegando al lado de las tres mujeres-. ¡Huevo de la fortuna, cura a esta tortuga!

Para su asombro, el huevo reaccionó, abriéndose para revelar un frasco con una pomada mágica, que la zorra reconoció al instante.

-¡Waw! ¡Creía que ya no hacían esta marca!

Rápidamente, procedió a aplicarla sobre las quemaduras de la anciana, mientras aparecía un kit completo de primeros auxilios a su lado: tomó vendas y demás instrumentos, mientras Dave llegaba a su lado.

-¿Puedo ayudar en algo?

-¡Tienen que ayudar a sus amigos!

-Hagámosle caso –acordó Lina, arrastrando al tocón en camino al combate.

-¿Roger! –Coop siguió gritando adentro de su prisión, aunque sin poder liberarse, pese a sus golpes.

-¡Ja! ¡Podría coleccionarte!

Roger, más allá, colocó una mano suavemente sobre el rostro de la paloma inconsciente, entrando en pánico. Aunque todavía respiraba, parecía hacerlo cada vez más pausadamente.

-¡Tú! –Roger volvió su mirada, ahora llena de ira, al brujo, quien se interrumpió-. ¡Acabas de cruzar la línea!

-Uh, ¿qué línea? No veo una marca en ninguna parte.

-¡La línea de la decencia, quise decir!

-Ah. Esa mujer no debió interferir en mis negocios. Pero ha hecho las cosas más sencillas. Te aconsejo quitarte de mi camino, o podrías acabar igual.

-¿Así que ya no hay rimas ingeniosas? Bien. No te harán falta muy pronto.

-¡Roger!

Aunque escuchó a sus amigos acercándose, su visión se centró únicamente en el enemigo frente a él, a menos de diez metros. Vio rojo, completamente rojo.

Para su propia satisfacción, el silencio reemplazó el griterío general, e incluso el brujo tortuga parecía intimidado. Hizo un paso atrás, antes de flotar en el aire, sonriendo con sorna.

-¡Nunca he coleccionado ogros de madera en mi tienda! ¡pero podría comenzar ahora mismo!

-¡Colecciona esto, viejo sinvergüenza!

A pesar de sus palabras anteriores, sus puños volvieron a crecer con energía, con fuego ardiente rodeando ambas manos, sorprendiéndolos a todos.

-¡Tú puedes, Roger! ¡Acaba con ese villano!

Lina y Dave se giraron para descubrir al centenar de niños fuera del refugio improvisado, ahora ocupando una esquina cercana, apoyando a su amigo con vítores.

-¡Imposible! ¡Cancelé tus poderes con los míos!

-Acabo de volver a encenderlos. ¡Considera tu compra cancelada, para siempre! ¡Puños de fuego gigantes!

Combinando tanto los puños de poder como los puños de fuego en una sola técnica, Roger rugió, antes de lanzarse al ataque.

El brujo chilló de miedo y, sin importarle siquiera el pollo debajo, hizo levitar la enorme campana y arrojándosela al ogro, que la golpeó a un lado, convirtiéndola en un amasijo de metal derretido.

-¡Cobarde! –Roger rugió, cargando hacia delante.

Para el asombro general, el fuego se disparó de sus manos, impactando al brujo con una explosión masiva, que lo lanzó a la calle, fuera del lugar, aunque la mitad del interior estaba en un estado lamentable.

-¡Te pagaré con la misma moneda, chico insolente!

El siguiente rayo que cayó del cielo en dirección al niño ogro fue demasiado veloz para su vista, y sólo porque se cubrió con sus enormes manos llameantes pudo escapar de la muerte.

Una vez el humo se hubo dispersado, pudieron ver a un Roger apagado e inconsciente.

-¡Quisiera regatear, gente! ¡Ja, ja, ja!

-¡Coo, Roger!

Coop, ahora libre, corrió junto a su amigo, mientras Lina y Dave lo seguían a corta distancia, mirando de reojo a los niños ahora aterrados en lo que quedaba del orfanato, preparados para la batalla.

-¡Cuando acabe con ustedes, nunca más volverán a llamarme por mi tonto nombre! ¡Seré conocido como el brujo que se apoderó del mundo!

-Yo creí que sólo quería una tienda –dijo Lina, mirándolo con los ojos entrecerrados.

-¡Acabo de recordarlo! –Ursula se despertó de golpe, apoyándose en la zorra que acababa de vendar sus heridas-. ¡Es tu...!

-¡No! ¡No lo permitiré!

El diminuto villano se abalanzó sobre la otra tortuga, pero fue envuelto por un par de ramas de tamaño considerable, que acababan de salir de la nada, antes de que Dave lo mirara con furia.

-Creo que algunas personas por aquí estarían felices de tener un reembolso, viejo.

-¡Nunca!

El brujo intentó forcejear, pero estaba demasiado bien atado.

-¿Querías que te soltara? ¡Lina!

-¡Aullido foo!

Su ladrido sónico lo lanzó por los aires, justo cuando Dave lo dejaba ir, y se estrelló contra una boca de alcantarilla, donde se hundió, haciendo espuma.

-¡Casandra, necesitamos una mano aquí!

-¡Ya voy!

Casandra estaba revisando a Blanca, que seguía inconsciente. A su lado, una Lila apesadumbrada miraba sus pies, avergonzada por su comportamiento anterior.

Dave rodeó con una de sus ramas gigantes (de un árbol recién salido del piso, claro) a las tres mujeres, llevándolas fuera con suavidad. Ursula, apoyada ahora en Lina, observaba todo con pesar.

De repente, una explosión sacudió el lugar, sobresaltando al grupo entero. El malvado brujo, ahora empapado, los miraba con sus pequeños ojos chispeantes.

-¡Pagarán por eso!

Lanzó un nuevo rayo, pero la tormenta arriba estaba desapareciendo lentamente, y el ataque salió mucho más débil, siendo repelido sin problemas por un Coop furioso.

-¡Deja de, coo, lastimar a mis amigos!

Coop lle arrojó una andanada de rayos, pero ninguno dio en el blanco.

-¡Aquí estamos! –el grito de Casandra llamó su atención de golpe, deteniéndolos-. ¡Usaré mi huevo mágico!

-¡Tú! –la mirada iracunda del brujo se desvió repentinamente hacia la zorra, que aterrizó a un lado del tocón con el huevo en sus manos-. ¡Eso es mío! ¡devuélvemelo!

-¡Déjala en paz!

Dave hizo crecer un nuevo par de árboles frente al grupo, pero el brujo flotó una vez más en el aire, conjurando un torbellino de diversos objetos a su alrededor, que comenzó a arrojarles: un teléfono a disco gigante, un mostrador de mármol, una lluvia de estantes apolillados, monedas antiguas...

-¡Este tipo no sabe cuidar sus posesiones! –gritó Lina, mientras se protegía del bombardeo.

Coop utilizó sus rayos, mientras Lina usaba sus puños de poder para atrapar las cosas más grandes y arrojarlas a un lado. Incluso Lila estaba ayudando, disparando una que otra esfera de energía para dispersar los objetos destrozados que llovían cerca de las mujeres mayores.

Sin embargo, el teléfono gigante acabó por arrancar los árboles de Dave, y el enorme disco del aparato lo cortó a la mitad. Lina chilló de sorpresa, cuando el gran reloj cucú se estrelló contra su cara, tirándola al suelo. Coop creó un campo de energía, en un último intento por protegerlos de la amenaza, pero el brujo simplemente se burló, mientras se daba la vuelta, como si no hubiese destrozado la cuadra entera, y apuntó ociosamente un dedo brillante con magia en dirección al orfanato, donde los niños indefensos habían vuelto a meterse para evitar el ataque.

-Sólo diré esto una vez, tontuelos. Denme a esa tortuga ingrata y devuélvanme mi huevo, y tal vez no convierta esa iglesia falsa en un cementerio.

-¿Qué hacemos? –Lina expresó la desesperación general, intercambiando miradas con sus amigos.

-¡Está bien, viejo cobarde! ¡Tú ganas! –de repente, Ursula dio un tembloroso paso adelante, apoyándose en el pollo para estabilizarse-. ¡Pero primero, deja en paz a los niños!

-Bien.

EL brujo apagó su dedo, y la tormenta comenzó a disiparse de nuevo. Sin embargo, las ominosas nubes seguían sobrevolando el lugar.

Reticente, Coop deshizo su campo foo, ayudando a la mujer mayor a caminar.

-¡Pero no podemos, coo, entregarla así!

-¡Tiene razón, le hará daño! –Lila sollozó, desconsolada.

-Estaré bien.

-¿Qué? ¿Qué ocurre?

Blanca abrió los ojos en ese momento, mientras observaba todo con urgencia.

-Al parecer, te quedarás a cargo, querida. Debo sacrificarme.

-¡Espera! ¡No puedes dejarnos!

Ambas se abrazaron, y los demás les dieron su espacio.

-Sólo tengo una última voluntad –dijo Ursula en dirección al ahora sonriente brujo-. Déjame despedirme de los niños.

-Haz lo que tengas que hacer. Pronto ya no importará.

Los niños salieron en tropel del lugar, rodeando entre llantos y gritos a la anciana, sin querer dejarla ir.

-¿Ya terminaron? ¡Tú! –señaló a Casandra, quien lo miró con pura ira-. ¡Dame eso!

-¿Quieres esto? ¡Bien! ¡Ve por él!

Casandra lanzó el huevo al aire, pateándolo a continuación contra el brujo, quien no fue capaz de atraparlo. El huevo, brillando intensamente, se perdió de vista.

-¡Es todo! –estalló-. ¡Ursula! ¡no tienes de que preocuparte ahora! ¡Los niños te acompañarán!

-¿Qué va a hacer? –los aprendices woo-foo gritaron al unísono.

-¡Se unirán a mi colección de antigüedades!

Lo siguiente ocurrió tan rápido que sólo tiempo después se supieron los detalles.

Roger abrió los ojos, dolorido. Coop agitó sus alas, chisporroteando. Lina, desinflando sus puños, sacó dos espadas de bambú.

Casandra y Lila gritaron a la vez.

El villano disparó un rayo masivo, que cayó directamente desde las nubes, nuevamente en una tormenta monstruosa. Ursula levantó sus manos en el aire, creando un campo de energía rosada que cubrió a los niños, pero no consiguió cubrirse a sí misma.

-¡No!

Un destello blanco, una explosión, un griterío desesperado.

-¿Qué pasó? ¿chicos? ¡Chicos!

Roger se reincorporó a duras penas, mientras veía que todo el mundo hacía lo mismo, aparentemente tras haberse arrojado al suelo para evitar una explosión.

-Bueno, supongo que tuvieron suerte.

La voz jactanciosa del villano sonó lejana para quienes miraban la escena.

Blanca, la paloma anciana, la misma que había aparecido de la nada en el campanario, asustando a Roger y a Coop, que la confundieron con un fantasma; la misma que les había permitido entrar al orfanato donde habían crecido Yin y Yang...

-¡Blanca! ¡Tú no!

Ursula y los niños del orfanato rodearon rápidamente a la paloma ahora impotente en el centro de la calle, mientras un silencio abrumador caía sobre ellos como una cortina invisible de angustia.

-¡Despierta! ¡Por favor!

-¿Va a estar bien la señorita Blanca?

-¿Ella está bien?

-¡Oh, está durmiendo! –dijo una niña pequeña, con algo de esperanza-. Cuando despierte, volveremos a jugar todos juntos, ¿verdad?

-¡Y nos preparará sus deliciosas galletas de chocolate!

-¡Y hará esa cosa con su bastón!

-¡Caramelos, quiero caramelos!

-Hmm, no recuerdo que durmiera con los ojos abiertos –señaló otro de los niños, y el griterío cesó de repente.

Ursula colocó su mano sobre el pecho de su amiga, donde el rayo la había golpeado directamente. Su atuendo, una vez blanco como la leche, yacía ahora echo jirones, agujereado y con manchas grisáceas de polvo. Una fea mancha negruzca cubría toda su parte superior, y tenía los ojos abiertos por el horror.

Pero cuando intentó escuchar su corazón, no obtuvo resultados.

-Lo siento, niños. Pero creo... Creo...

Los niños rompieron a llorar una vez más, y la tortuga rosa procedió a cerrarle los ojos a su amiga.

-Fuiste una buena amiga y compañera de colegio. También una buena cuidadora. Descansa en paz.

Ursula le cerró los ojos, con la mirada baja, mientras algunas lágrimas se derramaban por su rostro arrugado. No recordaba haber llorado tanto, excepto cuando los conejos se habían ido del orfanato; y antes de eso...

-¡Bueno, bueno! –el villano carraspeó, aunque la ira colectiva que brillaba en las miradas de todos lo hizo retroceder-. ¿Podemos continuar con nuestros negocios?

-¡Cállate, mago horrible! –gritaron los pollitos.

De repente, los niños comenzaron a gritarle cosas hirientes al brujo, que enrojeció por la ira, pero que ya no pudo intimidarlos.

-¡Eres un rufián y un viejo cascarrabias!

-¡Y un terrible mentiroso!

-¡Un patán diminuto!

-¡Eres peor que los vampiros y que todos los monstruos que existen!

-¡Basta! ¡Dejen de decir esas cosas!

El anciano lo intentó, pero sus manos perdieron su resplandor mágico en segundos. Incluso cubriéndose los oídos, no pudo amortiguar los gritos.

-¡Yo sólo quería que me respetaran! –dijo, lleno de indignación-. ¡Ya no ser llamado Tugui, el mago pequeñito!

-¿Se llama Tugui? ¿Y le dicen el mago pequeñito?

Roger no pudo soportarlo más, y se echó a reír con ganas. Rodó con lágrimas en sus ojos, completamente ajeno a la angustiante situación de los demás.

-¡Deja de hacer eso, Roger! ¿Qué no tienes decencia?

Lina fue a pegarle, pero Coop la detuvo.

-¡Espera, Lina! ¡Mira eso!

Todo el mundo dejó de gritar para comenzar a reírse, habiendo oído el ridículo nombre de su enemigo mortal.

-¡Ya cállense, todos! ¡Detesto ese nombre!

-Tu debilidad. Ahora, eres vulnerable.

Con una cara de piedra, Ursula se le acercó, levantándolo del suelo sin que él se diera ni cuenta de su presencia, todavía gritándoles a los niños con las manos en sus oídos.

-¡No puedo soportarlo! ¡Por favor, que alguien me saque de este infierno!

En un último intento por defenderse de los ataques de risa, se escondió en su caparazón, temblando de agonía.

-Claro, querido, claro. ¡Casandra! ¿Dónde está ese huevo mágico tuyo?

-¡Aquí mismo!

Casandra corrió hasta llegar a su lado, con las dos partes brillantes del huevo en sus manos, las cuales le entregó a la anciana.

-Sostenlo por mí –le entregó al diminuto brujo que gimoteaba a la chica, antes de pronunciar-: ¡Tugui, el mago pequeñito, tus días de embustero se han acabado! ¡Huevo de la Fortuna, déjalo atrapado, mientras los huevos sean ovalados!

La algarabía risueña se detuvo, cautivados todos por el hechizo en proceso.

Casandra sostuvo al tembloroso brujo, mientras observaba, con los ojos muy abiertos, cómo un remolino blanco surgía de un punto indefinido en uno de los pedazos de su huevo, absorbiendo una serie de objetos a su alrededor como una aspiradora gigante: cada uno de los artículos del anciano, como un reloj cucú bastante voluminoso, un teléfono a disco gigante, entre muchas otras cosas, volaron a su interior, pero sin afectar al grupo.

Por último, el propio Tugui, que no tenía manera de aferrarse a nada para escapar, sacó su cabeza por última vez, y el rostro de su tátara-tátara...nieta fue lo último que vio.

-¡Esto no ha terminado, te haré saber!

-Yo no opino lo mismo. Hasta nunca, Tugui.

Con un último grito de pavor, el brujo diminuto fue absorbido en el remolino, el cual fue empequeñeciéndose hasta desaparecer entre los bordes internos del huevo mágico, el cual volvió a ser de una sola pieza al siguiente instante, cayendo en las manos de Casandra.

-Wow. ¿Cómo hizo eso?

-Magia poderosa.

Sin otra palabra, la tortuga rosa le dio la espalda, regresando junto a los niños, que parecían inquietos. Roger y Coop intentaban animarlos, pero parecían tener un éxito moderado.

-¿Podemos ayudarla en algo?

Se volteó para encontrarse con la mirada húmeda de Lina, que parecía tan afectada como el resto por la muerte de Blanca.

-Tranquila, cariño, ya hicieron su parte. No podría pedir más.

-Bueno, coo, ya sabe...

Tanto el pollo como el ogro tenían los ojos bajos, algunas lágrimas todavía frescas en sus caras.

-Bueno, hay una cosa más que pueden hacer. ¿Me dan un segundo?

Cinco minutos después, y tras haber lanzado un hechizo que reparó instantáneamente el orfanato, Ursula regresó, llevando consigo una pequeña caja.

-Esto perteneció a sus amigos. ¿Pueden dárselo en nombre mío y de Blanca? ¿Y decirles que dije hola?

Lina tomó la caja entre sus manos, mirándola con atención. Era rosa con una tapa azul. Su diseño era simple, sin otro detalle excepto por dos Y en el dorso.

-¿Qué hay aquí?

Dave se acercó lentamente, siendo llevado por Lila y Casandra, aún en dos pedazos.

-Hm, no soy partidaria de husmear en las cosas de los demás, pero ustedes son sus amigos, supongo que pueden mirar si quieren.

Lina levantó la tapa; a primera vista, no era más que una simple caja de zapatos, pintada con pinceladas infantiles. Aunque no miró con mucho escrutinio, sonrió y luego abrió la caja por completo, siendo rodeada por sus amigos.

Encima de todo, seis o siete pedacitos de cartón de un rompecabezas, mal armado, en efecto, de algo parecido a un castillo. A un lado, habían algunos gastados lápices de colores, y dos de ellos eran bastante llamativos, uno rosa y otro azul. También eran visibles unas tiras de alguna tela de varios colores, junto con una especie de cuerda elástica, que entraba entre tres dedos de la perrita mayor del grupo.

-¿Qué es todo esto? –Roger se arrodilló a su lado, parpadeando.

-Éstas son las pocas pertenencias que Blanca y yo conseguimos recuperar. Fue todo lo que logramos rescatar... después de esa lluvia.

-¿Qué pasó? –Lila parecía preocupada, mirando los objetos en la caja con curiosidad.

-Ellos... se fueron. Aunque no debieron haberlo hecho. Sin embargo, ahora puedo entender por qué.

-¿De qué está hablando?

Dave no pudo ver todos los artículos, y cuando intentó moverse, estuvo a punto de deslizarse de manos de la zorra.

-¡Deja de moverte!

-No me corresponde a mí contarles, niños. Pero, si les preguntan al respecto, estoy segura que se los contarán.

Luego de eso, la tortuga se alejó, cargando a su amiga ahora fría en su espalda. Estaba tan abatida que se encorvó de pura angustia y, al mirar en su dirección, los caballeros en entrenamiento sintieron que se les partía el corazón, viendo a la enérgica tortuga envejecer cuarenta años de una vez.

-Un momento, Lila, ¿dónde está tu hermano? –fue Roger quien lo dijo, devolviendo la atención a la niña.

-¡Oh, seguro se retrasó! ¡No importa, lo esperaré aquí!

-¿En este lugar? No sé si sea seguro –dijo Lina, mirando a su alrededor a las cenizas y los escombros que aún flotaban en el aire-. ¿Estás segura de que no quieres venir con nosotros?

-¡No hay problema! ¡Ahora me acuerdo! ¡Mi hermano y yo crecimos aquí! Uh, no sé por qué acabo de acordarme.

Los preadolescentes se miraron, apenados.

-¡Oye, puedes venir con nosotros si quieres! –se animó Casandra, colocándole una mano tentativamente en la espalda-. ¿Puede, amigos?

-¡Oh, espera! –Roger protestó-. ¡Ya estamos bien así! Además, todavía tenemos que volver por los otros.

-¿Por favor? ¡La vigilaré hasta que su hermano nos alcance!

-Espera, Casandra, ¿estás segura de querer hacer esto? –Dave la miró, todavía en su otra mano, con una sombra de duda en su semblante-. Apenas nos conoces.

-¡Oye, puedo hacerlo! –luego agregó, en un susurro-: No es como si pudiera cuidar a mi hermanita ahora mismo, estoy segura que los zorros ángeles allá arriba se están encargando de hacerlo por mí.

Dave le sonrió, comprensivo, y luego miró a los demás, que asintieron.

-¡Sí! ¡Vamos a buscar aventuras!

-¡No tan rápido, jovencita! –Lina la detuvo, con una mirada severa-. Sólo nos estás acompañando hasta que llegue tu hermano.

-¡Oh, gracias al cielo! –cuando Lina miró al ogro con los ojos encendidos, agregó, nervioso-: Quise decir, ¡claro, tienes razón! ¡Vamos a una misión muy peligrosa para una niña pequeña como tú!

-¡Pero soy una aprendiz como ustedes! ¡Puedo ayudar!

-Ni siquiera has terminado tu entrenamiento básico, amiga, y no sabemos qué podemos encontrar en el camino –continuó la perrita mayor.

-Hmm, ¿y saben qué más? –Dave miró al grupo con una sonrisa nerviosa, caminando con cuidado junto a sus amigos.

Ahora estaba en una pieza; en el orfanato tenían algunos trozos de cinta para arreglarlo, por lo que le estaba costando seguir la marcha.

-¿Qué, Dave?

Lina lo miró, mientras los cinco se fijaban en él, expectantes.

-¿Alguien sabe dónde podemos encontrar savia curativa? ¡Esta cinta se está despegando!

Dave se separó en ese momento, mientras les faltaba una cuadra para llegar a la casa de Vinnie.

-Hmm, cuando el huevo se recargue, estoy segura de que habrá suficiente para ti –señaló Casandra, mientras los demás intentaban ocultar sus risitas.

Ella misma estaba teniendo dificultades para ocultar una pequeña sonrisa.