Hola, ¿Qué tal? Aquí el autor.

Apartir de aquí comienza digamos que un miniarco que espero y me cubra los siguientes tres capítulos, ya veremos.

Igual si no tendremos más capítulos basados enteramente en la pareja.

Disclaimer: Los personajes de este mundo le pertenecen a su autor, es decir Yoshihiro Togashi.


Capítulo 8.-Un día de playa.

—¡Tierra-nya! La amo —exclama Pitou recostandose en el suelo.

Las personas a su alrededor la observan ya no únicamente por su inusual apariencia sino por su extraño actuar.

Al verla Gon suelta un suspiro, mientras la gata finalmente puede tranquilizarse.

—Ciudad yorkshin ¿Eh? —musita Gon recordando sus no tan gratos recuerdos de la última vez que estuvo aquí.

—¡Oye, Gon! —exclama Killua alejando su mano.

Kurapika viene vestido de negro y con una cara no precisamente amigable, mientras que Leorio se muestra algo preocupado por Neferpitou. Naturalmente, Kurapika también se mantiene vigilante ante la amenaza de la hormiga.

P

—¿Nya? —Las orejas de Pitou captan el llamado de los amigos de Gon y se pone de pie.

—¡Leorio, Kurapika! —Gon comienza a correr hacia ellos sin previo aviso.

La gata se muestra sorprendida por el repentino actuar de Gon y trata de igual sus pasos.

—O-Oye, Gon ¿No podrías decirme antes de que empieces a correr-nya?

Gon salta a los brazos de Leorio para abrazarlo, quién lo corresponde igualmente con un abrazo.

Tras ello se abalanzó sobre Kurapika, quién pese a mostrarse a reacio luego termina cediendo.

Tras ello se alejaron un poco de la gata, quién los observa sin tener mucha idea, Killua suspira, y Alluka observa a su hermana igualmente no muy segura de lo que está pasando.

—¿No ha hecho nada extraño? —murmura Leorio.

—Más allá de lo n...

En eso Gon recordó las vergonzosas escenas de días anteriores y se sonrojo.

—N-No, nada —responde Gon.

Kurapika y Leorio se miran entre sí.

—De cualquier forma, hay que tener cuidado con ella —Advierte Kurapika.

—¿Ah, sí? —Con una cara no precisamente amigable, Pitou se encuentra parada detrás de Kurapika.

Al verla Kurapika sudo frío, y un escalofrío recorrió su columna al observar la falsa sonrisas de la gata.

—¡No soy rara-nya! —exclama tomando a Kurapika por la cabeza y azotandolo contra el suelo.

Kurapika escupe sangre y tras un rato se levanta con sangre escurriendo desde su cabeza.

Obviamente, Neferpitou tuvo que curarlo aunque fuera a regañadientes.

—Entonces, ¿Neferpitou? —declara Leorio cuidando sus palabras milimétricamente.

Naturalmente la mirada de Pitou le intimido, aunque Gon llegaría al rescate golpeando la cabeza de la gata.

—Alto ahí.

—¿Nya? Gon, pero si tú amiga y el anciano estaban diciéndome rara ¡Solamente tienen que mirarse en un espejo si quieren ver algo raro! —exclama haciendo un puchero.

—¿U-Una chica? —Kurapika recibe un fuerte golpe en su dudosa hombría.

Killua comienza a reírse a carcajadas, mientras Alluka mira sin entender y Gon no sabe muy bien como lidiar con esto.

—¡No soy un viejo! —Le reclama Leorio a la gata.

—¿Ah? —Visiblemente irritada, Pitou mira amenazante a Leorio mientras saca sus garras.

—Por favor perdóneme —declara Leorio haciendo una reverencia.

La gata se muestra complacida ante ese actuar y vuelve a un lado de Gon, antes de bostezar, Killua se aproxima a Gon para susurrarle algo.

—¿Ves? Pitou si bien ha cambiado, no deja de ser un peligro para el resto —musita Killua.

Gon no puede negarlo, no del todo al menos, pero su actual actuar no puede borrar del todo el cómo han estado conviviendo el resto de días.

—No creo, yo confío en Pitou —declara Gon con una sonrisa.

—¿Oh? Si bien antes dijiste lo mismo, ahora es con una connotación totalmente diferente —declara Killua con una sonrisa gatuna.

—Ugh —Sin poder negarlo el rostro de Gon se sonrojo.

Tras ello Killua comenzó a pinchar la mejilla de Gon.

—¿Se gustan? —musita mirando fijamente a Gon.

—¡P-Por supuesto que no! —responde visiblemente sonrojado.

Tanto Kurapika cómo Leorio se encuentran realmente afectados, mientras Killua continúa molestando a Gon, Alluka se va junto a Pitou.

—¿Todos los humanos son así? —pregunta Neferpitou hacia el menor de los Zoldyck.

—S-Supongo que no —declara Alluka no muy seguro.

Después de todo, precisamente él es quién menos es capaz de dar una definición de "normal", habiendo crecido prácticamente aislado del resto.

Aunque si hay algo a Alluka y por extensión a nanika le gusta, es ver a Killua tan alegre, por ese lado realmente le alegra.

—Los humanos son, interesantes —murmura la gata con sus ojos afilados.

—¿Señorita Pitou? —pregunta Alluka a ver a la gata perdida en sus pensamientos.

—No es nada, pero ¿A qué horas iremos a la playa?

Sus dudas fueron resueltas cuando unos mayordomos llegaron en una limosina, de solamente verlo, se le revolvió el estómago a la gata.

—¿O-Otro vehículo-nya? —musita resignada.

Durante el viaje se fue recostada en el regazo de Gon, mientras Kurapika y Leorio observan sorprendidos a una calmada Neferpitou.

—Nya~ ¿Ya casi llegamos? —pregunta la gata al borde de la desesperación.

Tras un rato, en efecto, se encuentra en una playa privada, en algún lugar en medio de la nada y con una casa privada de playa. En cuanto abrieron la puerta Pitou saltó a la arena sin importar cuánto caliente esté.

Incluso ignoró el sol al sentirse fascinada con el contacto entre sus pies y la arena.

—¿Nya?

Observa las palmeras y las olas golpear la costa constantemente.

—¡Bien! A cambiarnos —Gon y los demás se quita su ropa quedando únicamente con un short de playa.

Tras ello comienzan a platicar e ir rumbo a la playa.

—Pitou, ¿Puedes ayudar a Alluka?

La gata asiente sin muchos problemas, naturalmente Gon no pudo mantenerse demasiado lejos de la casa de playa, misma a dónde Pitou y Alluka fueron guiadas por los sirvientes de la familia Zoldyck.

Ahí, con ayuda de unas maid, lograron ponerse sus trajes de baño, Pitou al sentirse incomoda con el resto, optó por uno idéntico al que usan las atletas.

—Está algo ajustado-nya.

—¡Te queda muy bien! —exclama Alluka aplaudiendo.

Alluka por su parte trae un top y un short, Pitou la toma de la mano, mientras caminan rumbo a la playa, dónde están jugando a voleybol.

—No puede ser ¿Eras un hombre? —musita Pitou realmente sorprendida al ver el pecho de Kurapika.

Kurapika por el comentario se desconcentra y recibe un pelotazo de parte de Killua.

—¡Ya verás! —exclama Kurapika reincorporándose rápidamente.

Disimuladamente, Gon observa a Pitou de reojo, aunque luego volvió a jugar con el resto.

—¡Enséñame a nadar!

—¿Nya? Supongo que no tengo nada más que hacer.

Pensando en maneras más bien sencillas, Pitou convierte a Alluka en una marioneta usando su habilidad y le ordena nadar alrededor de la gata, quién se sumerge en el agua observando a Gon y a los demás divertirse.

—Gon idiota —musita por debajo del agua.

—¡Hermano! Estoy nadando —exclama Alluka.

Killua igualmente ignoró a Alluka, quién se muestra molesta y le saca la lengua.

Pitou continuó nadando cerca de ella, ¿Cómo sabía nadar? Ni idea, solamente lo dedujo.

Y extrañamente estar sumergida era una sensación realmente agradable, al punto de ser capaz de quedarse dormida si se le presenta la oportunidad.

Obviamente no lo hará, pero le es realmente relajante, a diferencia de estar en medio de la ciudad llena de gente.

Sería mejor si tan sólo Gon estuviese a su lado, y sin embargo se encuentra con sus amigos divirtiéndose.

No, definitivamente no le molesta ser ignorada, solamente le parece una falta de educación.

Tras un rato de divagar, nota que Alluka se encuentra a una buena distancia por lo cuál rápidamente nada para alcanzarla y deshacer su habilidad.

—N-No más~ —declara visiblemente agotada.

—Ya veo-nya.

Curiosamente, estar con Alluka no le es desagradable, es una presencia familiar, casi sintiéndose en casa pese a ser prácticamente desconocidas entre sí.

Viendo al menor de los Zoldyck realmente cansado decide salir del agua por unos instantes y dejar a Alluka a cargo de algún sirviente.

—¿nya?

Pitou rápidamente activa su en, sin importar la presencia del resto de Hunter que se ven golpeados por el de repente.

—¡¿Pitou?!

La gata se mantiene concentrada por unos segundos antes de simplemente desactivarlo.

—¿Por qué hiciste eso? —pregunta Gon mirando a la gata.

—Sentí que nos estaban vigilando-nya —declara Pitou—. Pero no pude sentir la presencia de nadie.

—¿Quién querría espiarnos? —Pregunta Killua a punto de burlarse.

Pitou no respondió y siguió su camino a la casa de playa, Gon la nota extraña.

—Oye ¿Qué crees que le pase? —pregunta Gon a Killua.

—No sé, es tú novia —responde el albino empujando a Gon para que fuera—. Bromas aparte, es tú amiga ¿No?

Gon asiente, antes de ir detrás de Pitou.

Killua lo observa, para él, confiar en Pitou le es completamente imposible, al menos al nivel que lo hace Gon.

—¿Pitou? —pregunta Gon al no encontrarla en la casa de playa.

Sin muchas ganas de volver a la playa decide ir a cambiarse, por lo que abre la puerta del baño, la cierra y entonces se da cuenta que no está solo.

—Al menos podrías tocar-nya —dice Pitou suspirando—. Aunque no me molesta.

Justo detrás de las cortinas, Pitou se está bañando, aquello hizo imaginar a Gon Miles de escenarios mientras la sangre se le sube a la cabeza.

Tras ello Pitou abre la cortina.

—¡¿Q-Qué estás haciendo?! —Exclama Gon cerrando los ojos.

Aunque, lo que le esperaba al abrir los ojos solamente fue una decepción, o quizás no tanto, ya que Pitou sigue usando su traje de baño.

—Solamente me lavé la saliva de Alluka-nya —declara Pitou con una sonrisa.

—Eh~

—¿Por qué te ves decepcionado-nya? —Pregunta la gata confundida.

—No es nada.

Cortante, Gon volvió hacia la playa, olvidando por completo su objetivo original.

—Oye Gon ¿Somos amigos? —Pregunta Neferpitou andando detrás suya.

—¿Por qué lo preguntas? Creo que es obvio —responde Gon antes de intentar voltear hacia la gata.

Lo que no esperó fue ser abrazado por Neferpitou, lo cuál ciertamente fue una sensación estimulante.

—Bueno, no soy humana —Musita—. Y soy una criminal.

—¿A-A qué quieres llegar?

Pitou se muestra algo complicada para expresarse.

—¡No es nada-nya! Vamos a nadar —exclama jalando a Gon de la mano.

Leorio, Kurapika y Killua se encuentran tomando unos refrescos debajo de la sombra de una palmera.

—¿P-Pitou?

Estando en la orilla, lo arrojó al agua y tras eso ella se metió también.

—¿Q-Qu-

Interrumpido por el ataque de Pitou usando el agua, Gon la mira divertido y contraataca, ambos comenzaron a reír como niños.

—Se llevan muy bien ¿No? —Pregunta Kurapika.

—Viéndola desde aquí no está nada mal —Dice Leorio.

—Oye, qué es de Gon —Responde Killua.

Los tres comenzaron a reír.

—El continente oscuro ¿No? —musita Leorio.

El lugar inexplorado y de dónde provienen las hormigas quimeras, con incontables misterios que absolutamente nadie ha Sido capaz de descifrar a lo largo de la historia.

Incluyendo entre ellos a las cinco calamidades.

—Estaremos fuera por un tiempo —declara Kurapika con sus ojos rojos.

—Solamente no se excedan —Declara Killua.

El ánimo de los tres es complicado al saber que es muy probable el hecho de no volver a verse nunca más.

—¡Golpe avisa-nya!

—¡Leorio, cuidado!

Sin tener tiempo a reaccionar, Leorio recibe de lleno un pelotazo que lo tumba en la arena.

Al verlo Killua y Kurapika empiezan a reír a carcajadas, olvidando el estado de ánimo de hace unos instantes.

Pitou observa con cierta nostalgia a los humanos y nuevamente el remordimiento de estar olvidando a su rey la consume, aunque este mismo desaparezca al ver a Gon.

—¡¿Por qué fue eso?! ¡Ya verás!

Después de unos instantes de permanecer inconsciente, Leorio se levanta para devolver la pelota y así unirse al juego.

Tanto Kurapika como Killua se unieron rápidamente, la tarde pasó en un parpadeo y antes de darse cuenta ya era de noche, los sirvientes prendieron las luces y empezaron a azar carne al carbón.

Gon se alejó para platicar animosamente con Killua, mientras Pitou se encuentra sentada observando a Gon a la distancia.

Kurapika se acerca a ella y se recarga a una distancia prudente.

—Um, ¿Pitou?

—¿Qué sucede-nya? Tipo que parece mujer —Declara sin voltear a verlo.

—Eso último era innecesario —declara suspirando.

De reojo mira a la gata, quién tiene una mirada realmente inocente, considerando lo que le contaron de ella, viéndola de esta manera ¿De verdad fue capaz de todas esas aberraciones?

—¿Crees que las personas puedan cambiar? Dejar de lado una meta en la vida —Declara Kurapika mirando hacia el cielo, recordando a las arañas.

—¿Cambiar? Um, no creo pero si encontrar algo por lo que valga la pena vivir —Responde sorprendiendo a Kurapika

El rubio asiente y mira sus manos, ahora mismo llenas de sangre.

—Después de todo, asesinar no vale la pena —Declara con pesar—. Solamente me dejé llevar por mis instintos.

—¿Y qué es lo que te hizo cambiar? —pregunta ya sabiendo la respuesta.

—¡Gon! —responde con una sonrisa.

Kurapika sonríe.

—Y espero que tú pronto encuentres a quién te haga cambiar —declara Pitou.

Kurapika no sintió ninguna doble intención, solamente pureza, para él no es diferente a una niña aunque su apariencia indique lo contrario.

Leorio suelta un suspiro ante la insistencia de Kurapika, aunque no es que no pudiera comprenderlo, al final está reunión fue para saber cómo estaba Gon más que una despedida.

Y al ver a Pitou actuar tan cariñosa hacia Gon saben que al menos está seguro, por lo que pueden estar en paz por ese lado.

—Gracias —Responde Kurapika.

—¡Pitou, mira! —exclama Gon llevando una concha de mar hacia Pitou.

La gata la observa con atención y ambos se turnan para oír dentro de ella.

—¡Realmente se escucha el mar-nya! —exclama sorprendida.

Ambos se ven realmente emocionados al punto de aplaudir a las explicaciones científicas dadas por Leorio pese a ni siquiera intentar comprenderlas.

Sin darse cuenta, uno de las sirvientes tomó una foto de todos mientras reían.

Misma foto que fue enviada a la casa Zoldyck y misma señal que fue interceptada por Pariston.

—Oye Pitou ¿Qué opinas de Gon? —pregunta Killua con una sonrisa gatuna.

—¡Me gusta-nya! —Responde enérgicamente antes de darle un bocado a su brocheta.

Gon se puso rojo de la vergüenza pese a saber que no lo dijo en el sentido que los demás creen y el resto la miraron con sorpresa, incapaces de creer que lo aceptara con tanta facilidad.

—¡Tienen mi bendición! —declara Killua levantando el pulgar.

—La mía.

—Y la mía.

Siguiendo el ambiente tanto Leorio cómo Kurapika e incluso el resto de los sirvientes levantaron igualmente el pulgar en señal de aprobación.

—¿Nya?

Y Pitou, la causante de todo no es ni siquiera consciente de lo que provocó con esa única frase, que para Gon fue realmente mala para el corazón.

—¡Esperen! Lo están malentendiendo —Exclama Gon intentando arreglar todo.

—¿En qué parte? —Preguntan los tres al unisono.

Al verse acorralado, Gon no supo que más decir.

—B-Bueno.

Solamente atinó a desviar la mirada, naturalmente todos son conscientes que lo que Pitou menos busca ahora es un romance, o al menos según lo que dijo en esa frase.

Al final, para dormir optaron por hacerlo a la interperie observando las estrellas, durante ese tiempo una lluvia de estrellas fugaces apareció.

El deseo de Pitou fue uno sólo y desde el fondo de su corazón: "Estar con Gon para siempre".

El de Gon, fue recuperar su nen.

Para la mañana siguiente, todos volvieron al punto de encuentro, Killua, Leorio y Kurapika en el centro unieron sus manos.

—¡Por nuestra amistad! —exclamaron al unisono, no hicieron falta más palabras.

Y con eso, nuevamente separaron sus caminos, y al saber que Leorio y Kurapika irán al continente oscuro, Gon no puede sino sentirse angustiado.

No únicamente por la seguridad de sus amigos, sino por no ser capaz de acompañarlos, realmente se siente frustrado.

Si tan sólo fuera capaz de recuperar su nen.

Aunque esos pensamientos angustiosos desaparecen al tomar la mano de Pitou, ambos se encuentran recargados de una pared, mirando hacia el muelle.

—Pitou, me gustas —Declara Gon.

—Lo sé-nya, a mí también —Responde la gata.

Gon la miró con sorpresa pero cero expectativas, aunque su sorpresa fue el ser repentinamente besado.

Y tras eso, al separarse no volvieron a mirarse a las caras por la vergüenza, pero no separaron sus manos en todo el trayecto.

—Sí, el objetivo se dirige para allá —declara un hombre al teléfono—. ¡¿Rehenes?!

Estupefacto por la sangre fría de su jefe, las últimas palabras del mismo fueron "El fin justifica los medios y una guardia real lo vale".

—Mentira~ —Responde desde el otro lado del teléfono.

En la casa de Gon, Mito y Abe miran con recelo a Pariston.

—¡¿Qué planeas hacer con Pitou?! —Interroga Mito.

—Experimentos —Dice con una sonrisa aparentemente amable.


Y aquí es todo por esta capitulo, cómo siempre ya saben si pueden dejar su opinión se los agradezco y nos leemos luego.