Hola, ¿Qué tal? Aquí el autor.

Al final seguramente sean únicamente dos capítulos y luego otros dos capítulos para concluir, igualmente pueden haber cambios.

Sin más que agregar, y solamente agradecer por el apoyo que estoy recibiendo, no son muchos pero es constante, gracias~.

Pese a ser mi primer historia de este tipo, agradezco que me lean.

Disclaimer: Los personajes de este mundo le pertenecen a su autor, es decir Yoshihiro Togashi.


Capítulo 9.-Un día lluvioso.

—¿No está todo muy callado-nya?

Esa fue la pregunta de Neferpitou al notar el pueblo, vacío, incluso el resto de pasajeros se pregunta lo mismo.

Teniendo un mal presentimiento, Gon apresura el paso rumbo a su casa, Pitou sin pensarlo mucho decide seguirlo.

Aunque, una bala repentinamente impacta en la pierna de gon y éste termina cayendo desplomado al suelo.

—¡¿Gon?! —Pitou se acerca rápidamente a Gon intentando sanarle.

—Vaya, sólo son ustedes —declara Pariston con una sonrisa—. Lo siento, no pensé que tuviera balas.

Pitou lo mira con odio y libera su En inmediatamente nada más verlo, sin embargo, Pariston no pierde su desagradable sonrisa.

—¿Estás segura? —declara haciéndose a un lado y mostrando a dos Hunter apuntando con cuchillos las gargantas de Abe y Mito.

—¡Tú! —Con odio, Pitou se arrodilla y muestra el interior de sus manos, aunque a duras penas soportando las ganas de arrancarle la cabeza.

—Vaya, funcionó —declara aparentando sorpresa—. Me preguntaba cómo lidiar con semejante monstruo.

Pitou levanta la mirada, amenazante, pero al mismo tiempo temerosa por la seguridad de la familia Freecss.

"¿Cómo los saco de ésta situación?"

Mirando de reojo a Gon tendido en el suelo, se muerde el labio y observa luego a Mito y Abe inconscientes.

—No te preocupes, las balas tienen un efecto tranquilizante, y tras un rato la herida sanará, no morirán —dice caminando en círculos alrededor de Pitou—. Aunque, el resto dependerá de ti.

Pariston pisa la mano de la gata, quién decide tragarse su rabia, soportando al rubio, quién luego patea la cara de la gata con gran fuerza.

—Lo suponía, eres realmente perfecta para mis experimentos ¡Es una lástima que no me hayan permitido ayudar con mis quimeras! —exclama ahora apuntando el arma a la frente de Pitou—. Que suerte, de no ser por estas amables personas nunca habría podido atraparte.

Sin pensarlo más, Pitou realmente furiosa activa su En, dejando fuera de combate a los dos Hunter detrás de Pariston, quién observa sin perder su sonrisa, aunque con un zarpazo Pitou le arranca un brazo.

—Esto realmente resulta inconveniente ¡Pero, esa mirada es justo lo que busca-

—Lárgate.

Detrás de Pariston, aparece repentinamente Ging, sujetando el hombre del rubio, quién sin dejar de sonreír comienza a carcajearse.

—Vaya, de momento lo mejor es atender tu sugerencia —declara mientras sujeta su brazo amputado.

Pariston se da la vuelta y pasa al lado de Ging.

—Pero, no creas que esto todavía termina —Le susurra al oído.

Tras un rato, las pisadas de Pariston dejan de escucharse y Pitou rápidamente comienza a curar a Gon.

Ging se acerca a Abe y Mito, dándoles primeros auxilios.

—Chica gato —musita Ging.

—¿Nya? —responde Pitou sin voltear hacia el padre de Gon.

—Gracias por proteger a Gon, supongo —declara rascándose la nuca.

Pitou simplemente decidió ignorar ese comentario, aunque por dentro realmente quiere golpear a Ging al menos un par de veces.

—¿Y cómo van con los nietos? —dice ahora al lado de Pitou mientras se hurga la nariz y observa a Gon sin demasiada preocupación.

Pitou lo voltea a ver sin sabe que responder, dado el sencillo hecho de que no entiende la pregunta.

—¿Qué es un nieto?

—¡Aburridos! Van demasiado lento.

—No entiendo, pero ¿No deberías preocuparte por tú hijo? —declara visiblemente furiosa.

Ging deja de lado a Pitou un momento y voltea hacia Gon, acerca su mano a la mejilla del menor y comienza a abofetearlo.

—¡Despierta! No puedes descansar eternamente.

Pitou se queda estupefacta por la acción aunque instantáneamente sujeto la mano de Ging con tal fuerza que se escucha un crujir.

—¿Eh? S-Señorita gata, mi brazo —dice intentando zafarse del potente agarre de Pitou.

—¿Qué sucede con su brazo? —responde sonriendo, más su tono de voz no dice lo mismo e incluso aprieta su agarre.

—¡Ah! Duele, lo vas a romper, se romperá ¡Mi brazo! —Ging forcejea con desesperación más es incapaz de mover a la gata.

"¿Contra esta clase de cosas se enfrentó el presidente? ¡Es una locura! Incluso Pariston no parece pensar correctamente, bueno, nunca es que lo haya hecho ¡Buena suerte con esta fiera, Gon!" Piensa Ging rindiendose y colocándose en la posición más cómoda posible.

Ging mira la espeluznante muñeca que opera a Gon, mientras la gata parece estar pasándola mal.

—No te preocupes, estará bien.

—¿Cómo puedes estar tan seguro? —pregunta la gata.

—Porqué se trata de mi hijo.

Tras ello, Pitou afloja el agarre y Ging aprovecha para liberarse.

—Si no se metiera en tantos problemas no sería ninguna preocupación, por eso, te lo encargo —dice con una sonrisa.

"Ahora podré irme" Piensa Ging, aunque sus palabras no tuvieron efecto en Pitou, quién lo observa con desconfianza.

—¿Cómo puede Gon ser hijo de alguien tan desagradable-nya? —Sentencia la gata.

Tras un rato, Mito, Abe y Gon despiertan casi al mismo tiempo. Gon ni bien despertó saltó a abrazar a Mito y Abe, aunque para ese momento Ging ya se ha desaparecido.

Naturalmente Pitou puede sentir que todavía se encuentra cerca ¿Sabía él de lo de Pariston?

Muy seguramente sí, aunque de momento, con una tormenta aproximándose lo mejor sería refugiarse.

"Espera" pensó Pitou.

Después de todo ¿No hay algo más de lo qué se percataron? La gente del pueblo ¿Dónde está?

Aunque realmente aquello le preocupa, con la lluvia comenzando y el cielo tronando, lo mejor de momento es resguardarse.

—¡Pitou, entra a casa! —exclama Gon llamándola desde la puerta.

—¡Sí!

Un mal presentimiento se acrecentó dentro de Pitou, ¿De verdad Pariston únicamente vino por ella? No niega que ciertamente es una existencia especial dentro de las hormigas quimera, pero ¿Por qué venir hasta aquí?

La respuesta vino de la propia boca de Abe y Mito.

—El resto del pueblo fue secuestrado —dice Mito—. Únicamente nosotras estamos a salvo porque el barco que trajeron excedió su capacidad.

¿Por qué?

Dicha pregunta naturalmente se formó en la mete de Gon y Pitou, pero Gon no pudo sino odiar a ese sujeto, y su impotencia de no poder ir por él.

—Dijo que nos llevaría a su patio de juegos —declara Mito temblando.

Gon rabioso golpeó con fuerza la mesa, su rostro le recordó a Pitou cuando aquella ira estuvo dirigida hacia ella, pero, verlo de esa manera le es doloroso.

Por lo que decide abrazarlo.

—¿Pitou? —Sorprendido por el gesto, Gon mira el rostro de la gata.

—No te preocupes, yo los protegeré —declara la gata.

Definitivamente, esas palabras de alguna manera hicieron sentir menos a Gon.

"No puedo protegerlas"

Incluso Hisoka ya no lo ve más como un potencial rival, se ha quedado estancado, y en esta última situación fue más bien una carga para la gata que una ayuda o apoyo.

Esa noche, Gon y Pitou se quedaron viendo la lluvia caer a través de la ventana, mientras Mito y Abe dormían.

—Gon, no vuelvas a hacer esa cara —comenta Pitou.

—Lo siento, es sólo qué...

—No te preocupes, no eres una carga —dice con una sonrisa.

Gon miro sus manos, sintiéndose realmente impotente en estos momentos, ni siquiera es capaz de luchar ahora mismo.

—Te protegeré porqué te amo —dice con un ligero rubor en sus mejillas.

La vergüenza se contagio a Gon, quién únicamente respondió asintiendo con la cabeza.

Ambos se tomaron de las manos.

Una vez Gon se durmió, Pitou acomodó y abrigó a Gon, antes de salir a la lluvia, ahí Pariston la esperaba con una sombrilla.

—Pensé que todos dormían —dice con una sonrisa, su brazo está completamente vendado.

Pitou únicamente respondió activando su En, excluyendo únicamente la casa, notando la presencia de cuando menos unos cien enemigos.

—¿Todos son quimeras?

—¿Los descubriste? ¡No esperaba menos!

—¡Responde! —Exclama pisando con fuerza.

Tras ello Pitou se pone en posición de combate.

—Me pregunto ¿Por qué veniste sola? —Pariston mira fijamente la casa.

En ese instante decenas de quimeras saltan sobre Pitou, a la primera le atraviesa el pecho.

Usando el cuerpo de la fallecida decide controlarlo para luchar, mientras lo usa de trampolín para atacar a la siguiente y de un zarpazo la parte a la mitad.

"Dos menos, quedan 98" Piensa Pitou, la lluvia continúa.

Esta situación la hace sentirse realmente emocionada, para una gata como ella tener la oportunidad de jugar con tantas presas.

La sangre es lavada por la misma lluvia.

—¡Fantástico! Realmente maravilloso ¡Este asombroso poder! Si tan sólo pudiera haber capturado al rey.

Esas palabras fueron lo que sepultó su suerte, pues en un instante, Pitou saltó y golpeó a Pariston con tal fuerza que termina en el barro.

Más no tuvo tiempo de más, varias quimeras se interponen en su camino, por lo que ella con una patada las aparta y algunas incluso son partidas por la mitad, aunque uno de ellos logra soportar el impacto y azota a Pitou contra el barro.

La gata usa su marioneta para quebrar el cuello de la quimera, y de esta manera comenzar a sumar un pequeño ejército.

Cómo si fuera una bailarina, la gata ejecuta una danza de la muerte, cortando, golpeando y asesinando a toda hormiga que se meta en su camino.

"¡No dejaré que toquen a Gon!"

Aunque se detiene súbitamente en cuanto ve a una niña pequeña, grave error, una quimera con tenaza de cangrejo la golpea de lleno, provocando que sangre por primera vez.

Furiosa, se abalanza sobre el mismo y con una llave se queda con su brazo antes de arrancarle la cabeza de una patada y terminar pisandola.

Para cuando amaneció no quedaba nadie de pie salvo Pitou, incluso el mismo Pariston en algún momento se marchó.

La gata mira sus manos, manchadas de sangre. La lluvia ya ha cesado hace tiempo y el sol comienza a salir.

"Gon, volví a matar" piensa con decepción.

—¡¿Pitou?! ¡¿Qué pasó?! —Gon sale desde la casa corriendo a socorrer a Pitou.

Abe y Mito observan con horror la escena, aunque pueden hacerse una idea de lo ocurrido, y debido a su poca tolerancia deciden mejor esperar adentro.

—No te preocupes, no es mi sangre —musita viendo el rostro preocupado de Gon.

—Aún así, ¿Por qué no dijiste nada?

—Lo siento-nya —responde cabizbaja—. Solamente quise protegerlos.

"¿Y porque no me lo contaste?" Gon quiso preguntar eso, pero, él mismo es consciente no sólo de la respuesta a esa pregunta, sino de qué hacerle menos nunca fue intención de la gata.

Aún así, realmente es frustrante, no poder hacer nada y únicamente quedarse mirando, realmente odia esto.

—Tenemos que limpiarte —dice Gon jalando a Neferpitou con él.

Tras ello, Gon procede a lavar la espalda de la gata voluntariamente, misma que se encuentra tan cansada que es un milagro que siga despierta.

—Eres muy amable-nya —declara Pitou—. Por eso, lo mejor sería separarnos.

Diciendo aquellas palabras, Gon quedó en shock, tirando la esponja al suelo y levantándose de golpe.

—¡¿Por qué?! —pregunta visiblemente nervioso.

—¿No lo viste? Si sigo a tu lado solamente te ocasionare más problemas —declara cabizbaja.

Pitou evita mirar a Gon, mientras juega con sus dedos, pensando bien cada palabra.

—Si algo les fuera a pasar por mi culpa —musita Pitou.

"Yo las protegeré" Gon quiso decir tanto en ese momento dichas palabras, pero simplemente ningún sonido sale de su boca, es débil.

Lo sabe, incluso aunque tuviera nen ¿Podría cuidar de Pitou? La respuesta es dolorosamente débil, si existe un enemigo al aue Pitou no pudiera vencer, tampoco Gon sería capaz.

—No te vayas.

Pitou se sorprende por el repentino abrazo de Gon, mismo que rodea su cuello, realmente se siente a gusto.

—Yo tampoco quiero irme, pero...

—¡Entonces no te vayas! Me aseguraré de volverme lo suficientemente fuerte para protegerte —declara Gon sollozando.

Pitou comienza a dudar, pero al recordar a Gon malherido, ¿Podría defenderlo de una situación más complicada?

—Gon... De acuerdo, pero si ocurre otro accidente...

"Con eso es suficiente" piensa Gon.

—Por cierto ¿Hasta cuándo soltarás mis pechos-nya? —pregunta Pitou.

En lugar de sonrojarse o actuar tímido, Gon simplemente abrazó a Pitou desde enfrente.

—¡Te mostraré que puedo volverme más fuerte que tú! —Exclama inspirado.

Pitou sonríe y acaricia el cabello de Gon.

—¡De acuerdo-nya!

Tras ello ambos empezaron a reír. Lo que ambos no saben es que su conversación fue escuchado por Ging.

"Ni siquiera yo tendría el valor de asesinarla ahora" Piensa el vagabundo mirando su mano.

Al final y al cabo, si acaba con la raíz del problema se acabaría todo ¿No? Y él, es quién más seguro está que si es por Gon, Pitou moriría sin dudarlo.

"Esto es realmente un buen lío, maldito Pariston"

Tras ello, rápidamente escapó de la casa, mientras escucha las risas de ambos tortolos.

Terminando de bañarse, ambos bajan por las escaleras tomados de las manos y tarareando, aunque su alegría se les esfumó al momento de ver la cara de consternación de Mito.

—¡Es una carta de la asociación!

La carta pedía una sola cosa: La presencia inmediata del cazador Gon Frecss y la hormiga quimera, Neferpitou.

Neferpitou sudó frío, pero, al menos en estos momentos es donde debe de mantenerse calmada, ya que es seguro que Gon no lo estará.

—¿Vamos? —Musitó Gon.

Pitou asiente.

—¡¿Seguros?! Es obvio que es una trampa —Declara Mito visiblemente preocupada por la pareja.

—No se preocupe, me aseguraré de que Gon vuelva sano y salvo —dice con una sonrisa.

*

—¿Y bien?

Pariston mira de reojo al hijo del presidente.

—Vendrán, se lo puedo asegurar.

—Más te vale no mentir, rata —declara antes de comenzar a fumar.

Pariston mantiene su habitual sonrisa mientras prueba su brazos recién curado.

—Después de todo es un especimen realmente especial ¿Cómo podría mentir?