EL GUARDIÁN Y LA CLARIVIDENTE.


(Una semana después de "Los Guerreros de Otro Mundo")


Wang Fu estaba disfrutando de una tarde calmada, aunque había tenido un mal presentimiento desde hacía un tiempo (para ser precisos, desde que Strange le había robado los Miraculous del Zorro y la Abeja), él había aprendido a disfrutar de los momentos de calma entre todos los problemas que se le podían presentar en la vida.

Así pues, el anciano se encontraba bebiendo una taza de té mientras seguía analizando la copia del Grimorio que mantenía en su tablet, tratando de pensar en cuál sería el último ingrediente para activar los poderes acuáticos, cuando de repente, alguien tocó a su puerta.

Dado que su agenda como masajista estaba vacía y que no había ningún akuma o duendecillo causando problemas, esto extrañó al anciano hombre, pero aún así puso su tablet a un lado y la apagó, mientras Wayzz iba a esconderse.

- Pase. - Dijo el Maestro Fu.

La puerta se abrió lentamente y una mujer de cabello violáceo que usaba anteojos y un uniforme similar al de S.H.I.E.L.D. pero en color rojo entró a la morada del maestro, haciendo que el anciano soltara un jadeo.

- Abacus Cinch... - Soltó Fu.

- Ah, veo que me conoce. - Dijo Cinch con una sonrisa. - Bien, eso ahorra tiempo en presentaciones, Maestro Fu.

- ¿Qué está haciendo aquí?

- Eso ya lo debe saber.

- No le voy a revelar las identidades de Ladybug, Chat Noir y Spider-Man.

- Oh, mi querido maestro, usted no necesita decirlo... - Dijo Cinch mientras cubría su mano derecha con energía mágica.

- Yo no estaría tan segura... - Dijo la voz de otra mujer.

De repente, la habitación se llenó de una especie de neblina, tras lo cual Fu y Cinch se encontraron flotando en un paisaje mental de colores púrpura y negro, frente a una anciana mujer que usaba lentes oscuros de color rojizo, un vestido negro con una gran araña blanca en el torso, y que estaba sentada en una especie de silla con una estructura similar a una gran telaraña en el respaldo.

- Madame Web... - Dijo Cinch con ojos entrecerrados.

- No me gusta el tono en el que habla, Cinch, así que le sugiero que se calme. - Dijo Madame Web. - Y antes que trate de usar su magia, esto no es el plano astral, es un paisaje mental y soy la única que puede controlarlo.

Cinch gruñó y se maldijo a sí misma por lo bajo por no haber previsto esa situación.

- Ahora que estamos en terreno neutral, ¿qué le parece si charlamos de forma civilizada? - Preguntó Madame Web.

- Bien... - Accedió Cinch a regañadientes. - Supongo que ya sabrán para qué estoy aquí.

- En efecto, y la respuesta es no, Directora Cinch. - Dijo el Maestro Fu.

- Me temo que no entienden, la seguridad del mundo depende de que conozcamos bien las capacidades e identidades de todos los portadores de Miraculous.

- Puede engañar a quien quiera, Directora, pero no a una telépata. - Dijo Madame Web.

- Mis intenciones no...

- Le ruego que deje de intentar engañarme, como dije, no puede engañar a una telépata, puedo ver lo que planea con esas pobres chicas de Ohio y lo que ya ha hecho con los gemelos Pines.

Viéndose expuesta por las palabras de Madame Web, Cinch suspiró.

- Bien, lo admito, planeaba unir a los portadores a W.A.N.D. tal como lo hice con las chicas de la Escuela Canterlot. - Dijo Cinch. - Pero aún así, es imperativo que lo haga, el Concejo no aceptará un no como respuesta.

- Me temo que tendrá que apelar a su lado bueno, Cinch, porque no obtendrá las identidades de los portadores de nosotros bajo ningún motivo. - Espetó Fu.

- Eso es imposible.

- Usted es Abacus Cinch, dudo que no pueda lograrlo. - Dijo Madame Web. - Ahora, si lo que busca es información, me temo que ninguno de nosotros conoce mucho sobre los Miraculous.

- ¿Qué...?

- La cosa con los Miraculous es que la Orden de los Guardianes, fundada por un Hechicero Supremo anterior a Stephen Strange, fue destruida hace casi doscientos años en un evento desconocido. - Dijo el Maestro Fu. - Siendo honesto, jamás terminé el entrenamiento de Guardián por ese evento.

- ¿Y qué se supone que hacen ahora? ¿Cuál es su función exactamente?

- Darles apoyo emocional y consejos a los portadores, dado que es lo único que podemos hacer ante nuestra falta de conocimiento sobre sus poderes.

- Sé que hay un Grimorio y tengo una copia de él gracias a la copia que le hizo en su tablet, Maestro Fu. - Dijo Cinch. - Usted sabe descifrar ese código, quiero que me diga inmediatamente cómo descifrarlo.

- Sólo sé descifrarlo parcialmente. - Dijo Fu. - Como le dije...

- No se haga el tonto conmigo, Fu, que sé perfectamente que está descifrando los poderes de agua de Spider-Man, Ladybug, Chat Noir, Queen Bee y Rena Rouge.

- Sí, y como le dije, me tomó mucho tiempo el averiguar cómo descifrarlos, no conozco todo el código.

- Yo soy muy intuitiva.

- Y el propio Grimorio tiene una protección que evita que nadie que no sea un portador o un miembro de la Orden de los Guardianes, lo pueda descifrar.

- Veo que no entienden la importancia de éste asunto. - Dijo Cinch mientras se quitaba sus gafas para limpiarlas.

- En efecto, Directora Cinch, puesto que no tiene importancia alguna. - Dijo Madame Web. - Ya se lo dijimos, no puede y no sabrá nada acerca de los portadores.

- De una o de otra forma, conseguiré esa información.

- Lo dudo, los Grimorios y los libros que hablaban sobre cómo descifrarlos fueron destruidos, y los muy pocos que quedan, permanecen ocultos en los Sanctorums, bajo protección de la Casta y el Hechicero Supremo. - Dijo el Maestro Fu.

- ¿La Casta?

- Una organización tan secreta que ni los Guardianes sabían mucho de ella, sólo que fungen como la respuesta a la Mano. - Dijo Madame Web. - Y si no tiene más preguntas, agradecería que nos deje en paz. Y se lo advierto, Cinch, Strange no es el único que protegerá a los chicos si usted intenta algo contra ellos.

- Los Vengadores no son algo que me asuste, Webb, pero como guste. - Dijo Cinch con un suspiro. - Claramente perdí mi tiempo, ustedes dos no son sino un par de ancianos decrépitos.

- Mucho cuidado con esa lengua suya, podría morderla o atragantarse con ella por error. - Espetó Madame Web. - Y sobre mi amenaza, no me refería a los Vengadores, sino a algo peor.

- No pueden protegerlos siempre.

- Tampoco me refería a nosotros, pero ya que lo menciona, hay alguien que sí lo hace.

- Ahora, insisto con lo que dijo Madame Web, le pido de la manera más atenta que deje en paz a los chicos y abandone mi hogar.

Cinch sólo se dignó a reír entre dientes y cerrar los ojos mientras se daba la vuelta.

- Como dije, no son de utilidad para mí, y conseguiré la información que busco, así tenga que sacársela por la fuerza a Stephen Strange. - Declaró Cinch.

- Mucho cuidado con su búsqueda, Cinch, todos aquellos que han intentado obtener los Miraculous y usarlos como armas han terminado mal.

Con eso dicho, el paisaje mental fue desintegrándose lentamente y Abacus Cinch fue abriendo los ojos lentamente, encontrándose de cara contra el piso en el hogar del Maestro Fu, viendo cómo el anciano hombre le daba la espalda y guardaba una tablet en un compartimiento debajo de su futon.

Cinch se puso de pie y se acomodó las gafas y el uniforme, luego le dirigió una mirada desafiante al Maestro Fu mientras éste correspondía con un ceño fruncido.

- Márchese, Cinch. - Dijo Fu.

- Tengo curiosidad, Maestro, ¿a quiénes se refería Webb cuando mencionó que había alguien, además de ustedes y los Vengadores, que protegería a los niños? - Preguntó Cinch.

- Sinceramente, Madame Web es una dama de muchos secretos, uno de ellos es precisamente eso, ella puede ver el futuro y sabe cómo debe actuar para que los mejores escenarios sean los más factibles a ocurrir. - Dijo Fu. - Y eso incluye no decirle a nadie todo lo que ve.

- Hmm, debí imaginarlo. - Dijo Cinch. - Bueno, ella no es la única que puede jugar ese juego.

- No tiente a la suerte, Cinch, ver el futuro no es una forma segura de saber lo que ocurrirá, sólo podrá ver una posibilidad de lo que puede ser.

- Lo sé, ahora, una última pregunta, ¿por qué le ha dicho a Ladybug que usted es el último Guardián? - Preguntó Cinch. - En W.A.N.D. hemos ubicado a otros dos, y a varios portadores.

- Porque soy el último que proviene del Templo de K'un-Lun, los demás fueron entrenados los Sanctorums de Nueva York y Londres.

- Hmm... ¿K'un-Lun? Se refiere a a ciudad de donde proviene el vigilante Puño de Hierro, ¿no?

- Dijo que sería su última pregunta.

- Bueno, supongo que eso es suficiente para deducirlo. - Dijo Cinch antes de acomodarse las gafas. - Gracias por su tiempo.

- No ha sido un placer. - Dijo el indignado Maestro Fu.

Cinch suspiró y se dió la vuelta para salir del hogar del Maestro Fu, pensando en una forma de poder sortear el enmascaramiento mágico de las muestras de ADN de Spider-Man, Ladybug, Chat Noir, Queen Bee y Rena Rouge para poder encontrar sus identidades, así como la razón de que nunca pudiera encontrar videos de cámaras de seguridad que mostraran a dónde iban los héroes tras vencer a sus enemigos.

"Supongo que Stark tiene algo que ver, después de todo, no sería la primera ni la última vez que se mete a bases de datos ultra-secretas, en especial las que tienen que ver con S.H.I.E.L.D." Dijo Cinch en su mente. "Le diré a Sydren y Pines que revisen los registros de entrada a las bases de datos. Entre tanto, creo que tengo al agente ideal para una misión aquí..."

Mientras Cinch se alejaba del hogar del Maestro Fu, en las orillas del Río Sena, Spider-Man se hallaba columpiándose, cumpliendo una de sus patrullas diarias, cuando de repente, su comunicador empezó a vibrar y timbrar.

Desconcertado, el arácnido se detuvo en una azotea cercana y tomó la Señal Arácnida de su cinturón, activando su comunicador y sorprendiéndose aún más al notar que quien lo llamaba era Madame Web.

- ¿Madame Web? ¿Cómo es que me puede llamar al comunicador? Y más importante aún, ¿por qué? Usualmente sólo me envía a un paisaje mental. - Dijo Spider-Man.

- Escucha con atención, Spider-Man, el Maestro Fu y yo hemos tenido un encuentro nada agradable con una nueva rama de S.H.I.E.L.D. - Dijo Madame Web, ignorando las preguntas del héroe. - El Departamento de Magia, Alquimia y Necromancia, o W.A.N.D. para abreviar.

- Eso no responde mis preguntas, así que supondré que ésto es más malo de lo que creía.

- Supones bien, niño, pues ésta agencia está investigando sobre los portadores de Miraculous. La Directora de dicho departamento es una bruja en todo el sentido de la palabra, y por poco obtiene por la fuerza la información de la identidad de Ladybug, Chat Noir y la tuya al Maestro Fu.

- Demonios... Ésto no me gusta.

- Sólo te llamo para ponerte sobre aviso sobre la eventual presencia de Cinch, para que te mantengas alerta sobre cualquier persona sospechosa.

- Bueno, por lo pronto descartaré a mis amigos héroes y a Black Cat como posibles ayudantes de la tal Cinch.

- Tus instintos se han desarrollado mucho desde que empezaste tu carrera, Spider-Man. Debo admitir que de verdad estoy impresionada.

- Tuve que madurar porque tengo que detener al Duende Verde y ni S.H.I.E.L.D. ni la tal Cinch me van a impedir hacerlo.

- Lo harás, eso te lo aseguro. Por lo pronto debo irme, no temas a las acciones de Cinch, pero tampoco bajes la guardia, ella es una mujer peligrosa y con muchos recursos, incluyendo a otros superhéroes adolescentes.

- Puedo lidiar con lo que sea que me lance, en especial teniendo a mi equipo para respaldarme.

- Me enorgulleces, niño. Recuerda, mantente alerta, mantén a tus amigos cerca y aleja a toda persona sospechosa de ustedes.

Tras esas palabras, Madame Web cortó la comunicación y Spider-Man volvió a poner su Señal Arácnida en su cinturón de utilidad, luego suspiró en señal de fastidio y dijo:

- ¿De dónde salen tantos rufianes y porqué siempre terminan yendo tras de mí?