Muy buenos días, tardes y noches a todos ustedes queridos lectores!
Sí, como ya se harán una idea, este es otro fic de Jojo's. Un one-shot para ser más exactos.
Como previo aviso, solo diré que será calmo. Sin nada de peleas. Una historia familiar y para pasar un momento en paz.
Sin nada más que aclarar, no soy dueño de ningún personaje, todo corresponde a su respectivo creador.
IVY CUP QUEEN
En silencio viajaba el dúo de hombres, sumidos en sus propios pensamientos mientras intentaban creer que los asientos del carro era lo suficientemente cómodos como para suplir el deseo de que uno de los dos diera inicio a una plática en el viaje que llevaban haciendo alrededor de dieciocho horas desde Italia.
De hecho, por esta misma situación, los acompañantes brindados por la Fundación Speedwagon optaron mantener la vista al frente y dejar que la música del estéreo se reproduzca en un volumen mínimo, como para que ellos estuviesen entretenidos al menos durante todo el trayecto. Incluso así, podían presentir el tenso ambiente que se desarrollaba a menos de un metro de distancia, por lo que estaban obligados a acelerar cuando la carretera se despejaba, esperanzados de acortar el tiempo con ellos.
Las indiferentes miradas a través de las ventanillas, que ejecutaban ambos pasajeros en la parte de atrás, casi conseguían engañar a los empleados, pues a pesar de tener diferencias físicas notables, había una cierta semejanza en sus actitudes y sutiles rasgos faciales, indicativos del parentesco que les unía.
Aún si este era sumamente lejano.
-Sr. Kujo- la barítona voz del joven rubio que observaba el exterior a través de la ventanilla trasera izquierda, sonó en todo el vehículo.
Causando un leve tremor en los empleados de la fundación debido a que fue totalmente inesperada aquella interlocución.
-Qué? – la escueta réplica del adulto pelinegro no ayudó mucho a los nervios del dúo trabajador.
-Sé que me ha dicho sobre su interés de invitarme a Japón, pero nunca especificó el motivo real de ello- manteniendo el tono sereno, el muchacho de blonda cabellera prolijamente peinada expresó.
-Mmh…- murmuró Jotaro Kujo, manteniendo los labios en una fina línea y sin quitar la vista del paisaje que cambiaba de forma constante.
Obviamente, esta falta de respuesta empeoró la situación mental de los asistentes que laboraban bajo las instrucciones de sus superiores, pensando seriamente en realizar una serie de quejas por la falta de información clara con respecto al trato que mantenían las personas que debían transportar.
-Todo se debe principalmente a que el resto de la familia quiere conocerte- volteando para ver el perfil del mestizo, el antiguo Stardust Crusader alegó.
Dejando de lado la tensión que amenazaba con desmayar al conductor y su copiloto, Giorno Giovanna viró su atención para enfocarse en el estoico rostro del adulto que había acabado con el monstruo que se había convertido su progenitor. Incapaz de resistirlo, enarcó una ceja para enseñar su escepticismo, lo cual provocó una tenue mueca lúdica en el fornido adulto.
-Qué? Pensabas que por ser hijo de DIO también olvidaríamos que algo de Jonathan Joestar corre por tus venas? – como si de un jocoso chiste se tratara, el usuario de Star Platinum parló, recalcando en el pequeño detalle que momentáneamente cruzó por la mente del joven.
Como era de esperarse, un semblante atónito se bosquejó en el esculpido rostro del Don, quien desconocía el método acorde para expresar aquel antaño y recóndito sentimiento que hace tiempo ocultó luego de viajar a Italia debido a las nupcias de su progenitora. El concepto de "familia" no era extraño para él, mas esto no descartaba que solo en el último tiempo pudo volver a experimentarlo, inclusive si hubo determinados accidentes en el proceso.
-No habrá problemas por mi presencia, cierto? – dejando entrever un poco del temor al rechazo que tenía desde joven, el líder de Passione interpeló.
-Dudo mucho de ello. Tal vez el anciano tenga uno que otro susto, pues el único testimonio de tu existencia que teníamos era una vieja fotografía tuya- meditándolo por unos segundos, el propietario de una cabellera azabache procedió a comentar.
Enarcando la áurea ceja diestra, el mafioso de Nápoles realizó una tácita pregunta debido a dicha información. Principalmente porque recordaba haber visto tal captura durante su primer encuentro con Koichi luego de hurtarle sus posesiones al salir del aeropuerto.
-En caso de que quieras saber cómo teníamos dicha imagen, pues eso se debe al Stand del anciano- como si adivinara el curso de pensamiento que el adolescente tenía, Jotaro acotó.
-Debo temer por mi privacidad? – hizo su pregunta al instante, Giorno.
-Aquella ocasión fue solo porque habíamos oído de ti y no sabíamos cómo eras. Pero el viejo ya no usa muchas veces su habilidad, principalmente porque tiene que cuidar de su hija- meciendo en sentido negativo la cabeza para demostrar físicamente su respuesta, dijo el segador de DIO.
-Acaso ella tiene algún problema? Tal vez pueda ayudarle- de inmediato el adolescente trató de averiguar, reacomodándose en el lugar para enfrentar directamente a quien lo buscó en Europa.
Nada pronunció el adulto, confundido por la genuina muestra de caridad que expresaba el rubio, hallando a cada momento más aleatorio su preconcepto que tenía de él. Unos engatusadores ojos que ocultaban gentileza se sobreponían a la idea previa de que esas orbes azules reflejaban simpatía por encima de una malicia interna.
-Su hija tiene apenas dos años- divertido de las ironías que impuso la vida en el viejo Joseph Joestar, el nieto de este respondió.
-…Wow- a falta de mejores palabras, el fanático de las catarinas consiguió vocalizar aquella única onomatopeya.
Ni siquiera su habitual seriedad adquirida por el puesto que ejercía podía suprimir la reacción ante tal noticia, intentando imaginarse el escenario adecuado para que algo de tal índole suceda. Pues si no mal recordaba, de la propia información que fue capaz de conseguir por parte de Polnareff, aquel avejentado varón debería de ser un nonagenario.
-Entonces, algo más que deba saber para tener recaudo al momento de hablar? – eligiendo el camino de la cordialidad en un lugar donde los modales eran esenciales, por lo que recordaba de niño, Giovanna buscó saber.
-Despreocúpate de ello. Como ya lo dije antes, solo le darás un infarto al anciano- bufó ante la cordialidad del joven, Jotaro.
Comprendiendo que no había motivo alguno para preocuparse por cómo reaccionarían ante su presencia, el joven líder mafioso dejó salir de entre sus labios semi abiertos un suave suspiro de alivio mientras cerraba los ojos y viraba la cabeza en dirección a la ventanilla, dedicándole toda la atención al paisaje que iba urbanizándose paulatinamente.
El pelinegro adulto, por su parte, emuló el accionar de su pariente, hallando un tanto nostálgico el diseño de la ciudad en la que los ayudantes de la centenaria empresa maniobraron con su vehículo, rememorando circular por dichas callejuelas en compañía de sus padres o abuelos en tiempo donde todo era calmo y las locuras impuestas por la sangre que tenía no le afectaba aún.
No obstante, el nerviosismo del conductor y copiloto se mantenía sin cambios, rogando en sus mentes el llegar lo más rápido a destino para luego volver a la base, olvidarse de todo, y pedir vacaciones adelantadas para olvidarse del tétrico ambiente que tuvieron que compartir con el dúo en el asiento trasero.
Conservando el mutismo por un lapso de cinco minutos, el tiempo empleado en recorrer las transitadas calles de la ciudad nipona, dando numerosos giros en curvas angostas y deteniéndose por instantes ante los imponentes semáforos o señales de alto. Poco a poco, los muros grises de cemento pertenecientes a ciertos hogares fueron reemplazadas por medianeras de madera y enredaderas, ocasionando que el vehículo donde viajaban aminorara la velocidad hasta detenerse frente un umbral humilde que a lo lejos dejaba dilucidar una vivienda de claros detalles tradicionales.
Hogar que por algún motivo trajo un súbito sentimiento de añoro para el Don de Passione.
En vísperas de que el pelinegro abrió la puerta y procedió a salir, Giorno presuroso pero recatado le siguió, no sin antes despedirse de los empleados con un leve asentimiento que le fue respondido de igual manera, oyendo el pronto encendido del motor que le permitió atestiguar cómo los integrantes de la Fundación Speedwagon se retiraban.
Con cuidado para no sacudir demasiado el paquete que había comprado al bajar del avión, Giovanna rápidamente alcanzó al antiguo Stardust Crusader, cruzando el impoluto camino de losas custodiados por frondosos arbustos de rosas hasta llegar al pórtico de la residencia.
-He vuelto- saludó en voz alta el pelinegro al deslizar la puerta de madera hacia la izquierda, quitándose los zapatos previo a pisar el suelo de madera.
Solo para escucharse desde lejos unos presurosos pasos cortos que iban aumentando en volumen hasta que estaban absolutamente cerca del dúo recién llegado, tratándose de una pequeña niña con trenzada cabellera azabache que en sus brazos llevaba un peluche con forma de delfín.
-Volviste! – fue todo lo que la infante clamó previo a lanzarse directo a los brazos de su progenitor, quien una vez más dejó caer su estoica fachada para enseñar una tenue mueca de relajación.
Demostrando disimuladamente sus emociones, el mestizo residente de Nápoles alzó ambas cejas ante la escena que tenía delante, para después sonreír apenas y proceder a extraer los caros zapatos de sus pies, dejándolos a un lado como la costumbre lo dictaminaba.
-Jotaro? Ya regresaste de Italia? Claro, entiendo que tengas tiempo para saludar a tu preciosa hija, pero qué hay de tu pobre abuel…OH MY GOD! – pasos mucho más lentos pero igual de sonoros se hicieron eco entre los pasillos sin ver de la vivienda, revelando al cabo de unos segundos que se trataba de un avejentado hombre con bastón y gafas.
Hombre que gritó y llevó ambas manos al rostro tras ver a Giorno Giovanna.
Por supuesto, tanta cacofonía atrajo la atención de los demás habitantes que tenía el hogar, siendo un joven pelinegro de extravagante peinado, una anciana mujer de canos cabellos blondos que sostenía una bebé con gafas de sol, y por último una mujer de amable mirada que emitía un aura maternal.
-Anciano/Joseph/Papá, ocurre algo? – al unísono cuestionaron los demás integrantes de la familia Joestar.
-DIO! Está vivo! Está aquí! – recapacitando, el antiguo practicante de Hamon declaró con fervor al mismo tiempo que señalaba acusatoriamente al líder mafioso frente suyo.
Casi instintivo, el trío volteó para ver a la persona que tanto señalaba, encontrando únicamente a un tranquilo rubio que no sabía si sentirse divertido por la situación o molesto por la insinuación de que era su monstruoso progenitor.
-Ahora comprendo a lo que se refería, Sr. Kujo- dirigiéndole la palabra al enorme pelinegro de gorra blanca, Giogio soltó un suspiro en simultáneo que se quitaba uno de sus prendedores para tendérselo a la curiosa niña del peluche.
-Yare yare daze…Anciano, deja de exagerar y míralo con atención- maniobrando para que su hija no se cayera de sus brazos, Jotaro llevó la mano izquierda hasta el puente de la nariz para masajeársela.
Renuente, quizás por el exasperado tono de su nieto, el avejentado Joseph Joestar asintió y caminó hasta quedar frente al nacionalizado italiano. Acción que pronto fue repetida por sus pares, rodeando al rubio y creándole un poco de incomodidad al ser una vez más en su vida el centro no deseado de atención.
-Encantados de conocerlos- recomponiéndose a la situación, Giovanna se dirigió al cuarteto en un tono suave.
Una expresión que causó una amalgama de calma y sospecha en tres cuartas partes del grupo, siendo la fémina adulta más joven la única que no lucía escéptica.
-Así que tú eres el tío del anciano? …Vaya, cada día esta familia me sorprende más y más! – aprovechando un estatura, el pelinegro de peinado extravagante analizó minuciosamente cada rasgo facial del adolescente.
-Josuke! No digas eso o llamaré a Tomoko y responderás a ella! – regañó al instante la avejentada dama en un imperceptible acento italiano que Giorno fue capaz de captar al instante.
-Suzie Q, no hagas ese tipo de amenazas por favor…- intercediendo entre los dos, Joseph buscó apaciguar el dominio que su esposa tenía sobre él y su hijo fuera del matrimonio.
La misma mujer de cabellos canos hubiese continuado con su regaño de no haber sido por la inesperada interlocución de la bebé en sus brazos, moviendo las manitos para acariciar la mejilla siniestra de la dama antes de intentar hacer lo mismo con el anciano a su lado, permitiendo que todos se relajen.
-Para mí tiene los mismos ojos que papá, tío Josuke, la abuela, y el bisabuelo…- la infantil voz de la niña en brazos de Jotaro llegó a los demás oídos, recalcándoles de forma inocente un detalle que rebosaba en verdad.
-Jolyne tiene razón. El color de sus ojos deja entrever que no se parece en nada a ese hombre de las fotografías- rememorando viejas épocas donde su padre proyectaba numerosas capturas con la imagen de DIO para declararlo objetivo a exterminar, la fémina adulta más joven respondió mientras mantenía una eterna sonrisa.
Ignorante para la gran familia Joestar, el rubio adolescente solo tenía la atención enfocada en una única persona, siendo esta la mujer de clara cabellera y ojos verdes que no parecía reconocerlo cuando él tuvo una reacción totalmente opuesta apenas se asomó por el pasillo, obligándolo a contener un impropio ademán que solo ejecutaba cuando era niño.
-Muchas gracias por tener esa opinión de mí, Srta. Seiko- sin pensar en retener sus pensamientos al respecto, Giorno agradeció la amabilidad.
Siendo predecible, todo sonido en aquel hogar murió luego de que el adolescente hablara. De los presentes, Jolyne, Josuke y Shizuka, la bebé en cuestión, desconocían a quién se refería el líder de Passione. Por otro lado, Jotaro y sus abuelos maternos reconocieron al instante aquel apodo que tanto dolor de cabeza le trajo hace tiempo al nieto de Jonathan Joestar.
-Giovanna…qué acabas de decir? – toda actitud serena que poseía el usuario de Star Platinum se desvaneció al instante al realizar tal interrogante en simultáneo que un ente se proyectaba desde su espalda.
-Acaso llamó a mi pequeña Holly con ese horrible nombre?! – dramatizando una vez más, Joseph clamó.
Carente de tiempo para formular una coherente respuesta, el hijo de Dio/Jonathan observó la cercana figura de la mujer que llamó Seiko, estirando sus delicadas manos para tomarle las mejillas y rozar apenas sus marcados pómulos, como si esperase a que la memoria física recordara una vivencia pasada.
-Haruno? Eres tú, pequeño Haruno? – confundida por el tono y peinado del pelo que poseía ahora el mafioso, Holly inquirió sincrónicamente seguía rozando las mejillas del varón.
Obteniendo a cambio un aumento de temperatura en la cara por las suministraciones de cariño maternal.
Decir que el dúo de vas que viajó a Egipto hace, aproximadamente, veinte años lucía anonadado era un eufemismo. La razón de ello era porque solo ellos sabían el nombre original del joven en la fotografía que le había cedido a Koichi antes de su viaje a Europa, además de que Holly Kujo nunca había visto la misma durante el tiempo que estuvieron en Japón.
-Hija…conoces a este muchacho? – notando que el resto de su familia había quedado muda, Suzie Q optó por convertirse en la momentánea vocera.
Despabilándose de su emotiva reacción al reconocer un viejo rostro más maduro, la adulta dama dejó de suministrar mimos al rostro del adolescente con el fin de voltear y ver las anonadadas caras de sus parientes.
-Oh! Él es Haruno, un usual acompañante que tenía cuando Jotaro era estudiante! Solía venir de visita casi todos los días para ayudarme con el jardín. No te acuerdas de él, hijo? – jovial, la hija de media hermana de Josuke Higashikata parló, dedicándole una última pregunta al usuario de Star Platinum.
De inmediato, Jotaro se vio como el centro de toda la atención, incluyendo una inocente niña que picaba su mejilla con la cola del peluche con forma de delfín que tenía. El fornido varón de cabello azabache, por otra parte, pareció perderse en sus memorias, intentando atisbar siquiera un mínimo detalle que sirviera como gatillo para revivir aquello que su madre sugería.
-Dudo mucho que se acuerde de mí, Srta. Seiko- manteniendo su verídico tono humilde frente a la nombrada, Giovanna le hizo saber.
-Qué dices!? Por supuesto que mi hijo te recuerda. Después de todo siempre se quejaba de ti cada vez que regresabas a tu casa y él encontraba la nevera vacía- desestimando la acotación del joven, Holly dijo mientras a propinar caricias en la coronilla del rubio.
Generando otra vez un poco de vergüenza en el mismo al ser tratado como un niño.
-Te quejabas? – atónito, el joven adulto de extravagante peinado pronuncia de manera burlona.
-Nunca hice nada por el estilo. Solo recuerdo hallar molesto el regresar de clases en verano y descubrir que las paletas heladas habían sido devoradas por un moc…TÚ! – molesto por la insinuación, ya que su propia hija parecía haberse aliado con Higashikata, el ex Stardust Crusader contestó.
Solo para detenerse a la mitad de una sentencia con el fin de abrir grande sus ojos y voltear con brusquedad hacia donde Giorno estaba de pie, luciendo un tanto incómodo por el flagrante odio que recibía de forma repentina.
-Aún no lo supera, verdad? – musitó el líder mafioso a la mujer que conocía desde que era un niño.
-Esconde sus raciones cada vez que viene con Jolyne de visita- confesó sin tapujos la madre del pelinegro mayor, obteniendo una risa cómplice del adolescente que a gusto se hallaba con ella.
Aun así, entre la diversión del dúo, cierto nipón oriundo de Morioh palideció notablemente.
-Es cierto! Por eso le pedí a Tío Josuke que los comiéramos antes de que papá regresara de su viaje! – antes de que el nombrado hijo de Tomoko pudiese evitarlo, la pequeña Jolyne reveló molesta algo que no debería.
Principalmente porque el odio que emitían los ojos de Jotaro se movieron de Giorno a su persona sin dudarlo dos veces.
Tomándolo como una ofensa personal, y sin dejar de abrazar a la razón de su vida, el usuario de Star Platinum comenzó a marchar directo a donde el pelinegro más joven estaba, obligándolo a retroceder por puro pavor los primeros pasos y luego esprintar lo más rápido posible hasta alguna habitación con seguro, preferentemente el baño.
Risas consiguieron que Joseph y Suzie regresaran su atención al dúo de cabellos claros, donde la fémina parecía absolutamente maravillada por lo largo que tenía el pelo aquel que había estado viviendo durante la última década en Italia, mientras que este mismo en lugar de dar señales de molestia estaba muy tranquilo con los ojos cerrados.
-Entonces…cómo es que ustedes dos se conocen? – meciendo apenas a la bebé para que se mantuviera entretenida, la antigua ayudante de Lisa Lisa inquirió a su hija.
-Vivía a solo unas casas de distancia, cuando regresaba de la escuela veía a la Srta. Seiko en su jardín y me detenía porque era demasiada tranquilidad la que irradiaba- meditando la mejor forma de explayarse, Giovanna procedió a narrar.
Nada cuestionó el matrimonio anciano respecto al por qué no iba de regreso al instante a su antigua casa, sabiendo por los informes proporcionados por la Fundación Speedwagon que dichas vivencias con su progenitora no eran maravillosas. Ni siquiera podían catalogarse como humanas ante la falta de presencia maternal en el hogar que el rubio tenía.
-Tendrías que haberlo visto, mamá. Sus ojos eran tan azules y su cabello absolutamente oscuro- enternecida con el propio recuerdo que tenía del adolescente, Holly contó.
-La verdad es que he visto una fotografía de él con el pelo negro, y he de admitir que lucía como todo un Joestar varón. Pero ahora que es rubio, tiene un poco de semejanza contigo- acotó la avejentada dama italiana, sin saber que aquellas palabras daban alivio al susodicho ya que no fue comparado con el monstruo que Jotaro acabó en Egipto.
Compartiendo fugaces miradas para corroborar lo que Suzie dijo previamente, el dúo más joven entre el quinteto, sin contar a Shizuka, terminó por admitir que algo de razón había en lo señalado. Emocionando en demasía a la matriarca Kujo, mientras que el Don atinaba a mostrar de nuevo una antaña sonrisa de alivio.
-Bueno, si es por eso, cuando él era pequeño una vez me llamó "mamá". Fue tan tierno escucharlo de su voz tan inocente, era como tener a nuevamente como niño- prosiguió maravillándose con sus memorias Holly, obviando lo incómodo que estaba poniendo al adolescente.
-De veras? – descubriendo que a pesar del tinte rosáceo en las pálidas mejillas del varón este no se quejaba, la esposa de Joseph continuó interrogando.
-Por supuesto. Incluso empezó a ayudarme en el jardín. Aunque cada vez que él hacía algo, las plantas crecían y pequeños insectos aparecían entre las hojas- la única hija biológica del viejo matrimonio comunicó, enseñando un semblante pensativo ante el último detalle.
-Eso fue debido a que mi Stand actuaba por instinto- interrumpió Giorno, proyectando automáticamente a Golden Experience.
Ente áureo que atrajo la atención del anciano principalmente, y en menor medida a las dos hijas de este.
Antes de que alguien pudiese decir algo, o Suzie Q preguntara por qué miraban a un punto vacío todos, uno de los adornos restantes con forma de catarina que Giovanna vestía fue transformado en una rosa. Para después ser entregada a la madre de Jotaro Kujo en señal de cariño.
-Oh, es hermosa. Muchas gracias…- tomando la flor y llevándola contra su pecho, la fémina habló mientras estiraba la extremidad superior diestra con el fin de acariciar el neutro rostro del dorado ser.
-Puede verlo, Srta. Seiko? – anonadado, el líder de Passione quiso saber.
-Claro! Yo también tengo uno, pero no tiene forma humana como él o Star- volvió a hablar Holly, plasmando a lo largo de sus brazos unas enredaderas verdes con pequeñas espinas.
Poco a poco, el usuario de Hermit Purple falló en contener una súbita risa que se convirtió en carcajada al ver la familiaridad con la que su hija y tío se hablaban. Nunca en su vida creyó imaginar lo que el hijo de aquél retorcido hombre podía hacer con su Stand, demostrándoles a todos cuán parecido era al dueño del cuerpo que dicho vampiro rubio controlaba con su cabeza.
-Qué te ocurre? – caminando a la derecha de su marido, pues había elegido retirarse a una sala aledaña mucha más calmo ya, la anciana mujer interpeló.
-El Stand de ese niño…es como si fuese Hamon pero con un cuerpo. Capaz de crear vida maravillosa si los informes de la fundación significan algo- el adulto Joestar respondió, tomando asiento en un sofá y colocando a Shizuka en su regazo.
-Tu abuelo Jonathan y Lisa Lisa hubiesen estado muy orgullosos de él- sincera, Suzie aportó sus pensamientos.
-Oh, por supuesto que sí! Y DIO de seguro está revolcándose en el más allá al saber que su hijo es más parecido de lo que pensó a su medio hermano- soltando de nuevo una risa, el nieto de Erina Pendleton contestó, observando a través de una ventana cómo su hija mayor se apresuraba en dejar el souvenir que Giorno trajo en la cocina previo a ir directamente al jardín.
Verdaderamente no le sorprendería si ese antiguo niño había sido quien le dio aquel nombre en japonés que odiaba para su apreciada hija. Verlos compartir un buen momento, a pesar de la edad y el parentesco que les unía, le hacía olvidar ese detalle pequeño. Más si él lograba que Holly usara su habilidad, aquella que ocultó por tantos años a causa de temer hacerse daño.
-Sí…DIO debe de estar maldiciéndonos desde el infierno- dejando de mirar el ventanal para enfocarse en el asir que sufrir el dedo índice derecho por parte de la bebé, Joseph declaró divertido.
Bueno gente querida, esta historia se terminó!
Qué les pareció?
Disfrutaron de la dinámica?
Se esperaban algo más?
Jotaro le hará daño a Josuke?
Luego cobrará venganza en Giorno?
Holly verá como un hijo al rubio mafioso?
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Saludos y hasta la próxima!
