Jeanne no supo cómo reaccionar cuando abrió sus ojos ante el sonido de la alarma que martillo sus oídos. Girándose en la cama la mujer miró el reloj alarma que estaba a su lado, en la mesilla de noche al lado de su cama.

Un golpe fue dado rompiendo la cómoda junto con el reloj. Jeanne ya sabía de esto, no había pasado ni siquiera un minuto desde que despertó, pero ya estaba cabreada.

Archer había puesto ese maldito reloj en su habitación. Había veces en las que Jeanne solo quería agarrar el cuello del hombre y estrujarlo para que dejase de ser tan molesto, posiblemente la única persona que podía molestarla por ayudarla era el arquero de rojo. Toda buena intensión, pero al final sabía que ella se iba a enojar y con más motivación el hombre hacía aquello en su contra.

―Ayuda y una mierda ―susurrando aquello Jeanne se sentó en la cama para luego bostezar por el cansancio. Era temprano, se suponía que hoy era el primer día en que iba a atender el local el cual Archer iba a llevar. Odiaba el hecho de que aceptó trabajar como camarera.

Poniéndose de pie Jeanne estiró los brazos. Llevaba un camisón gris oscuro que llegaba hasta un poco por encima de los muslos. Los tirantes del vestido se cayeron de sus hombros al momento de volver a bajar los brazos. Jeanne murmuró mientras que abría la puerta del baño y se preparaba.

Esta no era la vida que esperó cuando le pidió al hombre vivir con él, no era la primera vez que vivían juntos, pero si la primera que vivían "tan cerca" en vez de departamentos ahora era en la misma casa. Algo como esto no hubiera sido aceptado por Jeanne, claro está si es que no fuera aquella cosa como su compañero.

Al principio, Jeanne pensó que estar con Archer era una bendición en lo que significaba estar con alguien eficiente, pero a la larga y al cumplir el primer año viviendo en aquel mundo, se dio cuenta de que Archer era…demasiado eficiente.

Extendiendo su mano y comenzando a cepillarse, Jeanne miró su reflejo y frunció el ceño. Quizá la eficiencia era algo lo cual alababa, pero le comenzó a disgustar el hombre, disgusto por lo inhumano que podía llegar a ser.

Para ella matar a alguien quizá pudiera tener un peso, dependiendo de quien sea incluso podía sentir placer o algo parecido a felicidad, dependiendo de que tanto odiara a la persona, pero desde un principio, con Archer fue distinto. Nada, no había nada cuando el hombre cobraba la vida de alguien, no había emoción, arrepentimiento, ira, odio, compasión, incluso lo más común entre los héroes que ella llegó a ver en aquella organización.

Remordimiento.

La puerta de su habitación sonó. Jeanne frunció el ceño ante aquello, no esperó que alguien le molestase, o mejor dicho, no esperó que Archer le molestase más siendo que ya puso la alarma, y con el ruido que hizo era una señal de que sabía que se despertó.

Jeanne terminó de asearse antes de caminar hasta la puerta y ver al hombre sonriéndole como si nada. Y una mierda, Jeanne en un comienzo no le importó aquello, pero a lo largo del tiempo empezó a sentir compasión, compasión que pasó a pena y pena que pasó a impotencia.

La sonrisa sin vida junto con ojos que no reflejaban nada del hombre fueron la bienvenida que le dio.

―Es bueno ver que despertaste ―la sonrisa de Archer siguió y Jeanne empezó a molestarse.

―Obviamente me desperté gracias a cierto idiota que puso un reloj al lado de mi maldita cama ―Jeanne miró fijamente al hombre, vestido con pantalones y zapatos negros y una camisa de manga recortada del mismo color, hasta parecía que iba a ir a un velorio en vez de cocinar.

―Oh, veo que te gustó demasiado mi regalo, supongo que no pudiste contener la emoción ―la sonrisa del hombre creció, algo que Jeanne delegó a otra cosa y solo hizo que se enoje la mujer.

―¡Si vas a seguir con esa mierda te voy a quemar! ―Jeanne levantó un dedo y lo empujó en el pecho del hombre.

―Claro, mañana te traeré otro ―Jeanne dio un suspiro de exasperación, no habían sido ni dos minutos desde que comenzó a hablar con el hombre y ya se estaba molestando. Pero ahí estaba, mientras que Archer más se burlaba de ella y veía sus reacciones.

Más suave se volvía la expresión del hombre.

Jeanne se cruzó de brazos y se dio la vuelta para entrar una vez más en su habitación. Como siempre, solo por eso.

Lo iba a dejar pasar por ahora.

―¿Qué demonios es esto? ―Jeanne tenía su mano extendida mientras que sintió como el hombre depositó un pequeño anillo en este.

―¿No estamos casados?

―Siento magia en esta mierda, es obvio que no es para eso, además una piedra entiende mejor de amor que tú bastardo.

―Ah ―Emiya sonrió llevando una mano a su pecho― Me duele eso, pero tienes razón.

Levantando su mano Emiya se quitó el guante de cocina que se había puesto hace unos segundos, al mostrarlo dio a la vista un anillo peculiar, mientras que el que le puso a Jeanne en su mano era de color blanco del lado izquierdo y negro del lado derecho, el de Emiya era blanco del lado derecho y negro del lado izquierdo.

―¿Qué demonios tiene esto entonces? ―Jeanne jugó con el anillo en su mano antes de colocarlo en el dedo del medio para luego sacarlo frente a Archer― Sabes, hasta me queda bien ―la sonrisa que dio Jeanne hizo que Archer frunza el ceño.

Emiya extendió la mano y le quitó el anillo del dedo del medio. Jeanne alzó una ceja.

―Son las dos espadas que suelo utilizar, pero con alteración puedo hacer que las propiedades se queden como tal, obviamente en batalla no tiene uso o algo perecido ―Jeanne vio como el hombre le tomó la mano con cuidado y le puso el anillo en el dedo a juego con el suyo.

―¿Y? ―ahora Jeanne desvió la vista y no insultó. Emiya sonrió, aquello era signo de que estaba nerviosa.

―Cuando actúas así hasta pareces una mujer delicada ―la sonrisa arrogante que le dio Emiya hizo que Jeanne moviera su mano y diera un resoplido, pero de igual manera Emiya pudo ver desde atrás como la mujer tenía las orejas algo rojas.

Quiso reírse, pero era como si el sentimiento de aquello muriese al instante.

―Solo responde que demonios es ―Jeanne no se volteó, pero tampoco se quitó el anillo, de hecho, Emiya pudo ver como la mujer movió su mano y empezó a jugar con este.

―Es para saber dónde estás, no lo tomes a mal, pero es mejor para los dos, sí tengo que dar una cuartada para ti es mejor que sepa cómo hacer ―la respuesta de Emiya hizo que Jeanne se diera la vuelta, ahora la vergüenza se transformó en confusión.

―¿Para qué ibas a necesitar dar una cuartada para mí?

Emiya caminó hasta detrás de la barra antes de sentarse. Jeanne lo miró unos instantes antes de dar un suspiro. Como siempre el hombre era demasiado críptico en todo, ella no lo iba a admitir a voluntad, pero sabía a regañadientes que era para tener el mejor resultado, o en este caso, para velar por cualquier problema que le pueda causar el hecho de que ella tuviera un expediente tan…pintoresco.

Jeanne dio un suspiro antes de descansar su cabeza en la barra.

―Me tratas como si fuera un niño ―una mano se posó en la cabeza de Jeanne al momento de decir eso, la mujer solo cerró los ojos y gruñó, más no se alejó o sacó la mano.

―Por tu estatura pareces un niño ―aquellas palabras de Archer hicieron que Jeanne diera un gruñido más severo.

―Hablas como si fueras el más alto de todos.

―Soy considerado un humano alto.

―De humano tienes tanto como yo de santa.

―Entonces todo.

―No estás entendiendo el mensaje ―Jeanne rodó los ojos antes de mirar el lugar― ¿Por qué no hay personas? Pensé que habría más personas en la "inauguración" siendo que eres algo famoso.

Archer arqueó las cejas.

―¿Soy famoso? Bueno, sobre tu pregunta, no hice publicidad, es como si me mudara y no dijeses donde, eso es todo, te quiero dar tiempo para que te adaptes, si hacia la publicidad correspondiente entonces ibas a estar abarrotada y te pondrías nerviosa, no quiero tener un cliente en el hospital por eso ―Jeanne miró al hombre que no soltó su mejilla.

―¿Crees que no sé eso? Además, estos humanos tontos…

―Ahora somos humanos ¿Sabes?

―Quizá yo ¿Tú? Lo dudo mucho ―una suave risa salió de Archer, aquello enojó a Jeanne― Deja de burlarte de mí.

El sonido de la puerta sonó al momento en que dos personas aparecían al umbral de la puerta. Toshinori fue el que entró por la puerta seguido del mismo chico de ayer, la escena que presenció fue diferente del habitual serio jefe de cocina.

El hombre estaba con el codo reposando en la barra mientras que jugaba con la mejilla de la mujer sentada en frente a él, la mujer tenía un brazo en la mesada y su cabeza apoyada contra el ante brazo. Lo que más sorprendió fue ver la leve sonrisa del hombre que pellizcaba la mejilla de la mujer.

Algo que Toshinori pudo ver y era la primera vez, era el hecho de que en el dedo del hombre había un anillo casi idéntico como el de la mujer que tenía su mano colgando. El hombre escuálido se quedó quieto viendo aquella escena ¿Era ella?

―Oh, pensé que no vendría hoy, considerando lo ocupado que estaba la semana anterior ―la voz de Emiya hizo que Toshinori vuelva a la realidad.

―Quería pasar y ver que tal te iba ¿Hoy es el primer día? Me sorprende que no esté abarrotado.

―No mencioné nada para hacer que cierto dolor de cabeza se acostumbre a trabajar, vamos muévete, tenemos un cliente ―Toshinori soltó una suave risa cuando la mujer se sentó recta cuando el hombre le pellizcó con más fuerza la mejilla.

―Eres un bastardo a más no poder ¿Lo sabes? ―los parpados de Toshinori se abrieron y cerraron rápidamente, no esperó que la mujer blasfemase así.

―Idioma…―Emiya le comentó como si fuese una reacción normal.

Un chasquido de lengua se escuchó cuando la mujer se puso de pie y miró hacia los recién llegados. Intentó sonreír con amabilidad, amabilidad que se vio opacada por nerviosismo cuando los dos recién llegados no se movieron. Toshinori caminó casi tropezándose, pero era su acompañante el que se quedó helado en su lugar sin moverse.

―Jeanne DˡArc... ―Jeanne miró al joven de cabello verde que lo veía con nerviosismo y casi con miedo.

―¿Te conozco? ―la mujer inclinó la cabeza en confusión, se acercó y miró el rostro del joven de cerca esperando reconocerlo.

Izuku dejó salir un quejido de miedo y retrocedió unos pasos cuando la mujer se puso frente a él. La mano de Toshinori se puso sobre el hombro del joven para guiarlo a una de las mesas del lugar.

―Felicidades, acabas de asustar a un futuro cliente, que propio de ti ―la burla se escuchó de fondo. Emiya seguía observando todo con una sonrisa presente por la forma en la que el joven reconoció a Jeanne, no, el hombre de pelo rubio también lo hizo, pero no mencionó nada.

Entonces Jeanne era más famosa de lo que esperó…

La mujer vestía una falda negra larga, zapatos y medias de igual color, las medias desaparecían dentro de la falda larga, aquello acompañado por una camisa que se pegaba a la figura de la mujer y estaba dentro de la parte superior de la falda. Aquello completado con un delantal rojo que estaba atado en la cintura de la mujer.

Izuku intentó mirar a la mujer a los ojos, pero casi sin que supiera, sus ojos bajaron al pecho de la mujer, la camisa estaba demasiado ajustado. Chillando en nerviosismo el joven se sonrojó y miró a otro lado.

La risa seca de Emiya hizo que Jeanne presionara sus brazos contra su cuerpo y mirase con enojo al hombre que se burlaba de ella.

―No te preocupes chico, los rumores están mal, solo es un mojigato que no sabe expresarse ―Jeanne estaría más feliz si el hombre al menos se estuviera riendo de verdad, pero solo era una risa seca viniendo de una cascara con voz.

Si bien había progreso con el hombre, apenas se podía notar a veces.

―Yo…veo ―Jeanne miró al chico que empezó a murmurar. Dando un suspiro caminó hasta el mostrar y tomó dos cartas con los menús. Después de ponerlos sobre la mesa a cada uno sacó un pequeño block con un bolígrafo.

―Entonces…¿Quieren elegir? ―la pregunta y el tono de la mujer fue más suave de lo que cualquier esperó. Incluso Archer abrió los ojos en sorpresa ante la forma suave de hablar de la mujer.

Toshinori fue él que tomó la iniciativa tomando el menú y empezando a ojearlo.

Al cabo de casi una hora, tanto Toshinori como Izuku dejaron el lugar. Un último vistazo de Izuku fue suficiente para ver como desde la ventana del fondo se podía ver a ambos, tanto el señor Emiya como Jeanne discutiendo.

―De todas las personas me sorprende que él esté con alguien como…ella ―Deku miró a su lado con Toshinori dando un suspiro. Era obvio que el hombre reconocería el rostro de alguien tan problemático como lo era aquella mujer.

La bruja de Francia. Quizá no tuviera un historial de cosas aberrantes como para llamarla "villano" pero no tenía la mejor fama de todos, su rostro era de circulación común, quizá fuese algo visto últimamente por el problema que causó en Francia, pero al final, como no pasó a mayores, fue imposible llamarla como tal o condenarla.

―Un Quirk que se basa en fuego, parecido a Endeavor, pero con la diferencia de se sabe que puede potenciarse tanto físicamente como lanzarlo, es tipo emisor y mutación por lo que se sabe, alguien que se cataloga con un Quirk burdamente fuerte, sus llamas no son para menos- ―Izuku se interrumpió a si mismo antes de mirar a su alrededor. Solo estaba él y All Migth en la calle.

Era de tarde después de todo.

―No esperé que ella estuviera aquí, escuché que vino a japón y que consiguió residencia y todos los papeles en forma por tener alguien aquí…no esperé que esté casada con el siempre tranquilo Emiya ―Toshinori dio un suspiro antes de frotarse la frente. Al menos por lo que vio la mujer no parecía tener ganas de hacer algunas de sus "escenas" siendo que llegó ya hace un par de días y que la policía la dejó a sus anchas significaba que había validez en lo que sea que se presentó.

―¿No deberíamos…detenerla? Digo…es conocida por…bueno, quemar muchas cosas ―Izuku comentó viendo al hombre a su lado. Toshinori dio un suspiro.

―No hay razón para ello aún, además, lo viste, y como sabes de ella supongo que sabes cómo es su descripción de personalidad, a pesar de su lengua…algo cuestionable, fue amable en todo lo que cabe, parece ser que de verdad vino aquí para estar en paz…―Toshinori cerró los ojos y se frotó la barbilla.

―Solo lo digo…aunque parecían que se llevaban bien…

―¿Verdad? Conozco a ese cocinero paranoico ya hace un tiempo, es la primera vez que lo veo tan relajado haciendo algo, y es obvio que sabe de las "cosas" que hace Jeanne, pero…―Toshinori miró su mano antes de sonreír.

Incluso un hombre que pensó que estaba muerto por dentro podía sonreír con algo de sinceridad al ver el esfuerzo de la mujer.

―¿Por qué sigues viniendo aquí? No creo que sea solo para ver que tal le va a un amigo ―Jeanne terminó de atender al recién llegado, a diferencia del intento anterior de la mujer de tratar con cortesía.

Era evidente la hostilidad.

Una sonrisa sin un diente fue visible ante aquello.

―¿Es tan raro? ―fue un tono curioso que mostró sinceridad. Jeanne vio a la persona unos instantes antes de dar un suspiro.

―No sé que pensar de las personas como tú, nunca tienen algo simple en mente.

―No estoy loco para hacerte enojar a ti o a Emiya, valoro mi vida ¿Sabes? Ah, pasó ya unos años desde que nos conocemos y me siegues tratando así, bueno, ahora que está en la cocina ¿Algún avance? ―Giran inclinó su cabeza hacia adelante y la dejó descansar en sus manos.

Jeanne miró a su alrededor antes de sentarse y dar un suspiro desganado.

―Sigue siendo como desde el principio, quizá se relajó un poco más…pero siempre está con la guardia en alto ―Giran mismo dio un suspiro, metió su mano dentro de abrigo para sacar un puro. Pero la mano de Jeanne señalando un cartel de no fumar lo detuvo.

―Que aguafiestas, como sea, pensar que en este tiempo sigue siendo lo mismo, bueno, acepta de vez en cuando algunos encargos ―Giran vio como el interés en el rostro de la mujer creció.

―¿Qué clase?

―Asesinato ―Jeanne se quedó quieta unos segundos antes de dar un suspiro.

―Claro que sería eso, es lo único en que es bueno ese idiota ―a pesar de que la mujer insultó al hombre hubo algo diferente a su tono habitual de insulto.

―Sabes que hace mucho trabajo extra en el bajo mundo para sacarte de aprietos ¿No? ―Jeanne abrió la boca para responder, pero no dijo nada― Sí, yo también me quedaría en silencio si una maquina me cuidara tanto.

―No lo llames así ―Jeanne bajó la cabeza más no dijo nada más― Soy…la única persona que tiene permiso de insultarlo así.

Giran parpadeó unos instantes, pero asintió con la cabeza.

―Claro, claro, perdón, pero los conocí en las peores circunstancias posibles, estoy feliz de estar vivo ―Jeanne jugó con sus pies sin volver a levantar la cabeza.

Ella sabía que el hombre se metió hasta el cuello de mierda por hacer que su vida no fuera tan mala o que terminase en alguna prisión humana, era molesto tener al mundo de enemigo. La mujer de cabello ceniza aún no comprendía la ayuda incondicional del hombre hacia los demás. No lo hacia feliz, no generaba nada en el hombre ayudar a alguien, pero lo seguía haciendo.

¿Alguna vez podré sonreí así?

Las palabras casi fantasmales de Archer llegaron a sus oídos cuando recordó la primera vez que vio a All Migth salvando gente. Incluso no mataba a los villanos, a pesar de todo, incluso con todo lo que algunos hicieron. El hombre los salvaba.

Todo sin lastimar a alguien de manera verdadera como lo hacia él. Jeanne se quedó muda cuando el hombre comentó aquello, alguien que quería hacer el bien pero que no podía sentir que lo hacía, que las acciones que hacía no eran suficientes, no, para Emiya, nunca nada fue suficiente.

Era una de las razones por las cuales empezó a sentir pena por el hombre que nunca pudo alcanzar su objetivo, incluso ella pudo completar lo que buscaban en parte, podía deleitarse de los pequeños placeres de la vida. Podía sentir que de verdad podía confiar en el hombre.

El sonido de pasos llegó al lado de Jeanne haciendo que sus pensamientos se interrumpan, casi al instante llegó una mano que el desordenó el cabello.

―¡¿Cuál es tu maldito problema bastardo de mierda?! ―está vez Jeanne gritó insultando.

Archer sonrió ante la reacción de Jeanne.

―¿Seguro que nos les ayudé solo con la boda? ―Giran tomó el tenedor y clavó en la comida que le trajo Archer.

―Quizá ―Archer se burló de Jeanne a la espera de su reacción. Y la mujer no lo decepcionó.

―¡¿Quién querría estar contigo?! ―el sonrojo de Jeanne hizo que la sonrisa de Archer se extendiera, pero en un margen más suave. Era bueno para el hombre ver como la mujer podía expresar otras emociones a parte de las que estaba ya predicha por ser un Avenger. Era una de las razones las cuales le gustaba burlarse de la mujer.

Daba reacciones que hasta podía verla a ella tan humana como cualquier otra persona.

―¿No están ya? Vivien juntos prácticamente, desde que los conozco están en esto juntos, realmente, me llegaban a decir que estaban casados y se los creían, pelean igual que uno viejo después de todo.

―¡¿Cuál es tu afán de mencionar eso?! ―Jeanne señaló con el dedo al hombre que miraba con diversión a Emiya y Jeanne.

―Sabes que la gente te molesta porque te pones así muy fácil ¿No? ―Emiya comentó haciendo que Jeanne se girara y viera al hombre antes de empezar a empujarlo con el dedo hacia atrás.

―¡Tú eres el primero que genera situaciones que las personas mal entienden! ―El tono con furia ahora era audible en la voz de Jeanne.

―Haces que las personas mal entiendan más las cosas ¿Sabes? ―Jeanne llevó sus dos manos a su cabeza antes de mover su cabello con las manos en signo de desesperación ante su frustración. Conversar con el hombre era lo más molesto que podía hacer en el día.

Y a pesar de eso era lo más hacia todos los días a propia voluntad.

La risa de Giran hizo que Jeanne y Emiya girasen a ver al hombre que empezó a toser poco después de reír.

―Ah, ustedes dos son realmente algo, como sea, a pesar de todo me pidieron que les haga llegar un mensaje ―Giran buscó en un bolsillo donde sacó una carta― Es una invitación, supongo que te suena lo del incidente de UA ¿No? ―Giran miró a Archer el cual asintió con la cabeza.

―Tuvieron su intento para matar a All Migth, me sorprendió la verdad, sobe lo del asesino de héroes también formando parte de su grupo fue interesante, parece ser un grupo…ruidoso ―Emiya contestó.

―Oh, escuché de ellos, pero más que algo bueno escuché como All Migth logró ganar y todo eso contra una gran fuerza, ya sabes, amantes de la justicia enalteciendo a alguien ―Jeanne movió un dedo en círculos en el aire, era evidente el desinterés de esto.

―Déjame adivinar, quieren reclutar a este busca pleitos ¿Me equivoco? ―Emiya puso rodeó a Jeanne por los hombros.

―¿Busca pleitos? Que eres para hablar así ¿Un anciano?

―¿Quieres que responda a eso? ―un chasquido de lengua salió de la boca de Jeanne ante aquello. No había sido una buena burla, no cuando el hombre probablemente había vivido tanto que ni siquiera consideraba el tiempo como tal.

Era una de las cosas que hacía que Jeanne se sorprenda por la forma de vida "humana" que podía llevar, quizá a medias, pero podía sobrellevar el interactuar y hacer las cosas bien, no, quizá el hombre lo hacía demasiado bien en cuanto a las buenas obras. Una las cosas que molestó a Jeanne en su momento para dejar el lado del hombre.

Era porque odiaba ver como este solo intentaba hacer lo que creía que estaba bien.

Un sueño, un recuerdo, una vista del pasado. Un pasado de hace algunos años.

Jeanne abrió los ojos en con lentitud. Frio, aquello fue lo que sintió la mujer al instante en que volvió a abrir los de ojos de golpe. Jeanne se sentó rápidamente en donde estaba, jadeos salieron de la mujer que poco después empezó a tocar su cuerpo, palpando como si buscase si se encontrase completa. Los ojos de Jeanne recorrieron sus manos, los guantes de su armadura estaban agrietados, restos de su pecto y tiara estaban esparcidos en el suelo. Pero no había un daño real en ella.

―Despertaste ―Jeanne miró hacia arriba, como estaba sentada pudo ver al hombre que estaba parado frente a ella. Jeanne miró a su alrededor, había una tela blanca bajo ella.

―¿Dónde estamos? ―Jeanne giró el cuello viendo a su alrededor.

―Donde debería estar la base de Chaldea ―la respuesta de Archer hizo que Jeanne parpadease y mirase a su alrededor. No había nada.

―No hay nada para saber dónde está, pero tampoco es como si es fuera difícil saber que esta era la locación.

―Es un maldito paramo de hielo, es obvio que no es fácil saber ―Jeanne rechistó la lengua viendo al hombre a su lado. Emiya vio la mirada de desinterés de la mujer antes de dar un suspiro.

―Eres bastante molesta ―Archer miró a Jeanne antes de negar la cabeza. El hombre movió el cuello a un lado al momento en que una pequeña corriente de fuego pasó al lado de su cabeza― ¿Quieres matarme tanto?

―Será mejor que te calles de una vez, como sea, vámonos ―Jeanne se puso de pie. Archer miró a la mujer unos instantes, Jeanne lo miró a los ojos, una mirada muerta.

―Estás considerando matarme ¿No? ―la mano de Jeanne se posó en su espada cuando el hombre solo sonrió.

Arrogante. A pesar de todo, el hombre era arrogante y molesto. Jeanne odiaba a ese tipo de personas, además del hecho de que estaba del lado de la "Justicia" solo hizo que la mujer tuviera una aversión hacia el hombre de pelo blanco. Pocos segundos después Archer levantó las manos en rendición.

―Me rindo, no tengo armas.

―¿Estás bromeando verdad? Solo porque te ignoré tanto antes no significa que no sé qué nunca estás desarmado ―una sonrisa creció en el rostro del hombre. Jeanne ignoró aquello. Guardó otra vez lo que sacó de su espada antes de caminar hacia los árboles cercanos.

―El norte está por allá, si es eso lo que vas a revisar ―Emiya habló con tranquilidad.

Jeanne miró hacia la dirección donde apuntaba el hombre antes de rechistar la lengua. Un temblor surcó su cuerpo cuando una corriente de viento cruzó su ser. Caminó de vuelta a la manta blanca y se la puso encima. Era una capa larga blanca, era obvio que estaba hecha para alguien con mayor altura que ella.

La capa se desintegró en motas azules. Jeanne parpadeó en sorpresa cuando aquella manta desapareció de la nada.

―¿Sucede algo? ―la sonrisa burlesca del hombre hizo que la frente de Jeanne palpite. Realmente estaba por matar a ese hijo de puta― Pensé que no querrías nada de mi ayuda.

Jeanne lo ignoró y siguió su camino. Caminó hasta los árboles, miró la corteza y luego el sol. Archer no mintió cuando dijo que el norte estaba en aquella dirección entonces.

―Más vale que detengas tus payasadas, no sé que planeas, pero a la mínima te voy a matar ¿Me entiendes escoria? ―Jeanne miró al hombre que asintió con la cabeza confirmando aquello. Pero era obvio por su expresión que no le iba a prestar mucha importancia a esto.

Un ligero temblor vino de vuelta a Jeanne. Podía usar el fuego y calentarse, pero ella no era estúpida, ya había utilizado hace unos instantes algo de magia, si bien el ataque fue diminuto, aún quería confirmar si el mana se restablecía con propiedad. Nunca estaba de más ser paranoica.

Una manta cayó sobre sus hombros, la misma tela que intentó sacar hace unos momentos antes de que se desintegrara en motas azules. Archer le tiró aquella tela sobre sus hombros y su cabeza.

―No te preocupes sobre el mana, estuve probando mucho y no hay problemas ―Jeanne alzó una ceja ante aquella mención de Archer. ¿Estaba leyendo sus pensamientos o algo así?

Ignoró al hombre y comenzó a caminar a su lado. Era mejor tenerlo al lado que detrás, nunca se sabía si él podía apuñalarla, además Archer mismo parecía estar en ese mismo estado. Si bien al final estaban como aliados, ella aún dudaba de todos, quizá una leve confianza se hubiera puesto sobre los miembros de Chaldea, pero no quitaba el hecho de que aún no creía en nadie de verdad. Todos mentían, todos disimulaban algo o querían aparentar algo.

―¿Cuánto tiempo estuve fuera? ―si Archer la iba a matar lo debió haber hecho cuando estaba inconsciente, solo la dejó viva porque creyó que podía serle útil, Jeanne no iba a mentir, también estaba esperando que él sea algo útil.

―Aproximado dos horas, caímos en este lugar y desperté casi de inmediato, no sé la razón, quizá te llevaste la peor parte de lo que sea que nos pasó ―Archer señaló la armadura de Jeanne agrietada.

Jeanne rechistó con la lengua ante aquella información, al menos no había pasado mucho tiempo, pero sí, su armadura se vio algo afectada. Pero no era como si necesitara su armadura para estar protegida.

―¿Viste algo? Sé que tienes un rango de visión absurdo ―Archer cerró los ojos para dar un suspiro poco después.

―No hay nada, por nada me refiero a solo nieve en kilómetros a la redonda, por cierto, deberías cubrirte mejor, creo que ya sentiste algo raro en tu cuerpo ―Jeanne alzó una ceja, tomó los costados de la manta antes de ajustarla mejor.

―¿Y tú no lo necesitas?

―Mi armadura está hecha para todo tipo de situación, la sabana santa también tiene algunos puntos extra, pero no te la ofrecí porque no creo que tanto quieras tomarla.

―No, gracias, prefiero morir congelada antes de usar eso ―Jeanne suspiró. La mujer vio de reojo como el hombre extendió una mano y la estaba moviendo a su cabello. Jeanne no sintió ninguna intención mala, tampoco había algo parecido a signos de intentar atacar.

El hijo de perra quería tocarle la cabeza sin más.

Alzando una mano y sujetando el brazo del hombre por la muñeca Jeanne miró al hombre con ira.

―¿Quién demonios dijo que podías tocarme?

Los ojos de Jeanne se abrieron cuando el despertador volvió a sonar. Miró a su alrededor, estaba en la habitación en la casa que Archer y ella ahora eran propietarios, bueno, más Archer. Jeanne estaba tirada en el suelo, la mitad de su cuerpo en el suelo y sus pies sobre la cama, el camisón de dormir se había caído dejando al aire la parte inferior de su cuerpo solo cubierta por su ropa interior.

Con los ojos casi cerrados Jeanne caminó hasta el baño y abrió la puerta para volver a asearse.

Al cabo de unos minutos fue a la parte de la cocina donde estaba ya el desayuno en proceso por Archer que solo estaba mirando el horno a la espera de lo que sea estuviese preparando. Jeanne no le importó de todos modos iba a ser bueno.

―Oh, esta vez te levantaste, pero para aparecer con esa clase de apariencia, debes tener un alto autoestima o ser una descarada ―Jeanne caminó hasta el lado del hombre y prendió la luz del horno para ver lo que estaba cocinándose.

De reojo Jeanne vio como el hombre llevó una mano a su cabeza y le empezó a revolver el cabello. Reamente, la mujer de cabello gris no entendía porque siempre hacia eso. Jeanne cerró los ojos y dejó a Archer acariciar su cabeza.

―¿Por qué siempre haces eso? ―Jeanne abrió uno de sus ojos y vio el rostro del hombre. El hombre estaba vestido ya como para bajar y empezar a cocinar, con la camisa blanca, los zapatos y pantalones negros.

―Es divertido ―Jeanne rodó los ojos ante aquello. No le creyó, pero lo dejó pasar.

Archer miró la reacción de la mujer y sonrió un poco cuando la mujer cerró los ojos una vez más y se dejó estar. Era realmente curioso como pasó de gritarle y casi romperle el brazo a esto.

―Parece que dormiste profundo ¿Sueño interesante? ―Jeanne abrió los ojos cuando el hombre dejó su cabeza y caminó para prepararle algo de té. Caminando hasta la mesa la mujer se sentó y esperó.

―Solo alguno que otro recuerdo de cuando llegamos ―el sonido de los pasos de Emiya sonaron cuando la taza tocó la mesa e hizo un ligero sonido cuando se puso frente a Jeanne.

―Ah, ya pasó un tiempo ¿No? Los años pasan más rápido de lo pensé ―Emiya llevó una mano a su rostro. El hombre vio como la mujer tomaba con tranquilidad el té. Antes Jeanne hubiera dudado varias veces en tomar algo que le puso en frente, pero ahora, ni siquiera vio que hizo o que le sirvió y se lo llevó a su boca.

Confianza. Era obvio que la mujer confiaba fuertemente en él. Archer no sabía si decir que era hasta el punto de una confianza ciega, pero si era una confianza que estaba por en cima de lo que en algún momento esperó de parte de Jeanne.

Aún quedaba el saber como terminaron como humanos en este mundo.

―Me sorprende que cuentes si quiera los años.

―No es para tanto, además, necesito saber las fechas si quiero hacer las cosas correctamente, soy parte de la sociedad después de todo ―Jeanne bajó la taza y dejó salir un suspiro después de eso.

―Muchas normas para esto, realmente ¿Qué clase de mundo absurdo es este? Aburre hasta cierto punto el ver como "héroes" y "villanos" se enfrentan, es en parte un insulto que a esos se les considere Villanos ―Jeanne se cruzó de brazos.

―¿Es eso así? Conozco a algunos que de verdad son problema, pero no es que me interese interferir ―Jeanne miró al hombre como si esperase que continuase. Emiya al comprender asintió para seguir― Si matas a alguien que controla el mercado y sabes que no está llevando las cosas al extremo, corres el riesgo que el siguiente sea peor que el anterior y así sucesivamente.

―Hay veces que de verdad me pregunto como puedes ser considerado un héroe ―Jeanne miró como la sonrisa se formó en el rostro del hombre.

―No soy uno, puede que este ligado a la "Justicia" bueno, al menos lo intento, pero tienes que saber que no siempre la respuesta emocional es lo correcto o es la salida de los problemas ―Emiya se recostó contra la mesada y miró el rostro pensativo de la mujer.

―Sí, creo que puedo decirlo como siempre, estás podrido hasta la medula.

―Gracias.

―No te estaba halagando bastardo ―un ceño fruncido fue dado después de aquello.

―Como sea, prepárate, en media hora abrimos esto.

Jeanne dio un suspiro antes de mirar la puerta hacia los dormitorios.

―Está muy lejos ―dejando caer su cabeza sobre la mesa la mujer dio un suspiro.

―¿Quieres que te lleve como una princesa entonces? ―la sonrisa que le dio Emiya hizo que Jeanne se ponga de pie se diera la vuelta rápidamente.

―¡¿Quién querría eso de ti escoria parlante?!

La sonrisa de Archer volvió a crecer ante la rección de Jeanne. De verdad, no era que no necesitase cosas o algo así, para él, las reacciones de aquella mujer malhumorada era prácticamente lo único que necesitaba para saber que podía sentir algo. Divertirse a coste de molestarla quizá estuviera mal, pero no era como si la acosara, además que la mujer hacía mismo.

Era una especie de alivio para el hombre poder sentirse en parte tranquilo enfrente de ella…¿Quizá?

Emiya negó con la cabeza antes de centrarse en el horno, el pitido llegó indicando que la comida estaba lista. Para Emiya era mejor no dejar la espalda abierta, no, no después de las veces en las que sus aliados le apuñalaron. No importaba que tan cercano, que tanto confiara o que tanto le dijese que creía en él.

No, ya no más.

Una orden tras otra.

Jeanne estaba empezando a acostumbrarse. Estaba agradecida con el hecho de que Emiya de verdad hiciera aquello de no anunciar el local, una vez que las personas empezaron a saber que él hombre estaba trabajando en un lugar aparte, los clientes empezaron a fluctuar con mayor frecuencia.

No era un trabajo que pudiera decir, cansador, pero si era algo molesto como algunos "héroes" intentaban ligar con ella. Por no quitar el hecho de que tenía que escuchar la perorata con el único objetivo de intentar asombrarla. Reamente estaban incitando a que les prenda fuego a veces.

El anillo a juego que le dio Archer funcionaba como un método bastante bueno para dejar a las personas en una línea fuera. ¿Eso también había sido calculado por el hombre? No era como si le importase, Archer estaba realmente feliz, o al menos Jeanne quería creer que el hombre estaba feliz mientras que cocinaba.

La noche cayó haciendo que Jeanne se sentase frente a la barra que el hombre había limpiado hace poco. Dando un suspiro Jeanne volvió a poner su cabeza en la barra de mármol antes de escuchar el sonido de un vaso a su lado. Era un vaso de agua que le puso Archer frente a ella.

―Lo hiciste bien otra vez, vas acostumbrándote bastante bien a esto ―había un toque de orgullo en la voz del hombre, casi como si estuviera viendo a un hijo que creció.

―Si me vuelves a hablar así te voy a golpear como no tienes idea ―Jeanne se sentó correctamente antes de beber el agua, después del último trago dejó escapar un suspiro de felicidad.

―Va casi dos semanas, me sorprende lo bien que te acomodaste en esto, la verdad esperaba poco, pero me siento feliz de esto.

―Ni siquiera sabes lo que es feliz.

―Estoy aprendiendo.

―Claro, claro ―Jeanne rodó los ojos. Quizá no fuera lo mejor burlarse de eso de Archer, pero al menos era lo que podía hacer para que intente "reflexionar" de lo que haría un humano normal.

Y ella estaba obteniendo un progreso en esto.

―¿Vas a asistir a esa reunión? ―la pregunta de Archer hizo que Jeanne alzase una ceja antes de llegar a la comprensión.

De hecho, tenía curiosidad.

Giran, el hombre que les ayudó con los papeles en un principio, un "amigo" de Archer, le comentó que había un grupo que estaba reclutando para hacer escándalo en la sociedad. Cosa que llamó la atención de la mujer de pelo ceniza.

―Tengo curiosidad ¿Vienes? ―la pregunta de la mujer fue inocente, quizá demasiado para ser lo normal de ella. Archer parpadeó ante aquello, era un indicio de que Jeanne realmente se estaba acostumbrado mucho a él una vez más.

Algo que no se sintió del todo bien, pero a la vez le hizo sentir una pequeña punzada en el pecho.

―Seré tu chofer, además, necesitamos a alguien que evite que quemes todo ―Archer bajó tomó el vaso que Jeanne había usado para ir a lavarlo.

―Decir ¿Ah? Intento ser educada pero lo único que obtengo es que te burles ―tomando un salero a su lado, la mujer se lo arrojó en la cabeza al hombre. Era obvio que Archer podía esquivarlo, pero no lo hizo.

Hablando de flojos.

―Al menos puede intentar disimular que lo esquivas, no es divertido así ―Jeanne dio un suspiro antes de caminar e ir a donde el salero para tomar y alzarlo una vez más. No hubo respuesta de Archer.

Después de tanto tiempo, igual pudo ver como la guardia del hombre nunca cayó. Jeanne frunció el ceño y miró a otro lado. El hombre le dio la espalda, pero como siempre.

Estaba esperando que le apuñalasen en cualquier momento.

¿Tan difícil era hacerle saber que no le iba a traicionar? Quizá ella nunca pudiera mantener la boca cerrada o hablar suavemente como otros…pero eso no significaba que ella realmente iba a matarlo o herirlo. No, Jeanne sabía a regañadientes.

No era como si hubiera algo que pudiera dañar más a el hombre de cabello blanco que tarareaba limpiando los cubiertos.

―¿Vamos a ir entonces? ―Emiya miró a Jeanne que se dejó caer en el sofá a su lado.

―No lo sé, el idiota sin diente nos dijo que podemos rechazar, de hecho, que lo más probable es que dijese que no, pero no puedo quietarme de la cabeza esto…

―Realmente te encanta meterte en problemas ¿No? ―comentó Emiya.

―No me mires así cerdo, no, es solo que tengo curiosidad, vi muchos lugares con gente así mientras que viajaba.

―¿Quieres quemarlos si están haciendo algo que no te gusta? ―la pregunta de Emiya fue recibida por un tarareo.

―Puede ser ―el tono cantarín de Jeanne hizo que Emiya mirase la mujer. Como siempre, cuando terminaban de trabajar, iba y se cambia por solo una camisa holgada que le llegaba hasta los muslos y ropa interior. Realmente era una mujer que solo quería ponerse cómoda, un gorrón en el libro de Archer.

―Bastante heroico de tu parte ―Jeanne le dio un ligero golpe en el brazo ante aquello.

―¿Qué tiene de heroico eso? Pero sí, no quiero meterme en problemas, pero…el sin diente nos ayudó mucho, quizá solo un vistazo no sea malo ―Jeanne se cruzó de brazos ante aquello, pero casi al instante se quedó viendo el rostro de Archer que la observaba como si acabase de ver un animal extraño― ¿Qué?

―Nada, es solo que me sorprende tu consideración ―Jeanne miró a Archer que lucía genuinamente sorprendido.

―¿Cómo piensas que soy? ―el ceño fruncido en Jeanne legó junto con un tono de voz que denotaba molestia.

―Alguien peligroso.

―¿Gracias? Pero prefiero que no lo recalques, tuve mis roces con todos…

―Con lugares querrás decir.

―Maldito, sabes que me metía en problemas por actuar como un "vigilante" según todos ―Jeanne movió cabeza a otro lado.

―Lo sé, pero no me importa la verdad, en cualquier momento vas a hacer algo que sé que no está calculado, esa es la Jeanne que conozco ―Jeanne dio un suspiro.

―Me rindo contigo bastardo hijo de perra, eres un ser asqueroso, egocéntrico que disfruta burlarse de los demás. No eres actualmente el diablo ¿Verdad?

―Veo, es una pena, pero no es algo que no se pueda evitar de todos modos ―la voz de Giran fue calmada cuando colgó el teléfono, miró a los villanos que tenía en frente y sonrió al ver la irritación de Shigaraki.

―Pensé que dijiste que podías hacer que aparezca.

―Dijo que no tiene pensado meterse en nada, además, actualmente posiblemente las autoridades empiecen a vigilarla al menos por unos cuantos meses para asegurarse de que no haga nada.

―¿No sería mejor encerrarla? ―el hombre con cicatrices en la barra comentó.

―No cometió ningún delito en Japón, de hecho, cuando vivió aquí hace un par de años, fue una ciudadana modelo ―el silencio indicó que nadie le creía a Giran.

―Disculpe, pero ¿Quién es? ¡¿A quien le importa?! ―un hombre con mascara y un traje de cuerpo completo habló. El tono errático que mostró hizo que la ceja de Shigaraki temblara.

―Ah, la conozco ―una sonrisa enorme salió de una joven, vestía algo parecido a el uniforme de una academia. La joven se puso de pie haciendo que su cabello atado en dos moños temblara― Oh, mis modales, soy Himiko Togata ―saludando amistosamente con una mano la joven sonrió a los presentes― Jeanne es algo famosa, se puede decir que soy una admiradora ―la sonrisa de Togata creció cuando comentó eso.

―Jeanne esto, Jeanne aquello, dejemos esto de lado y sigamos.

Archer miró la entrada del local, no era lo que esperó ver, había un grupo de adolescentes que entraron, conocía a una sí, pero el resto fue una combinación de caras que solo vio en televisión o alguno que otro artículo. Eran los estudiantes de UA, más específicos, la clase problema.

―Es bueno verlo, Emiya-san ―el hombre se rio y miró a la persona que llegó hasta el mostrador. La cordialidad estuvo presente en la voz de la joven al momento de hablar.

―Ah, Yaoyorozu-san ―el hombre hizo una leve reverencia después de llevar una mano a su pecho, era fácil notar que era una reverencia algo anticuada.

―¿Sigue con eso? ―Yaoyorozu miró a otro lado antes de suspirar.

―¡Oh! Entonces este es lugar ¿No? Parece algo más pequeño de lo que imaginé por como lo describías ―los ojos de Emiya viajaron a una joven con la tez rosada, con cuernos y los ojos con esclerótica oscura.

―¿No es de su agrado? ―la pregunta hizo que la joven de tez rosa parpadeara en sorpresa. ¿Acaso había ofendido al hombre? Momo había presentado el lugar como uno que servía comida de lujo, que su casa inclusive pagaba por algo que llevar de allí.

―Yo…

―No le hagas caso, solo quiere ver tu reacción, dásela y se alimenta de ello ―una mujer con cabello gris caminó desde la cocina mirando a los presentes. Se paró al lado del hombre y al instante vieron como Emiya ponía su antebrazo en la cabeza de la mujer, reposando allí. Un ceño fruncido fue dado por la mujer al instante.

Jeanne misma acababa de decir que no debían reaccionar. Pero ya tenía ganas de gritarle al hombre.

―Como siempre, aportando cosas incensarías ―la sonrisa de Jeanne flaqueó ante aquello― Bueno, supongo que es de esperarse de ti ―el labio de Jeanne tembló ante aquello.

Emiya sonrió antes de darse la vuelta y caminar hacia la cocina.

Jeanne respiró hondo antes de dar un suspiro. Miró en frente y vio a los adolescentes que la miraban como si fuese un animal exótico. Al instante la mujer frunció el ceño, pero intentó mantener la calma.

―Pueden sentarse en- ―Jeanne fue interrumpida por la misma joven de cabello negro.

―Perdone si suena sin respeto, pero, ¿Qué hace aquí?

―¿Qué? ―Jeanne dejó caer la sonrisa y miró con molestia a la joven. Los adolescentes se tensaron. Jeanne pensó unos instantes antes de dar un suspiro― No tengo nada que me impida estar en Japón, niña.

Momo se sintió ofendida ante aquello, pero no mostró reacción alguna, solo se limitó a apuntar el lugar.

―Me refiero como pudo conseguir que alguien de renombre en cuanto a la cocina, quien es conocido por ser una persona tan tranquila, contrató a alguien tan…famoso como ustedes ―Jeanne estaba por prender fuego a la niña. Ella sabía que no tenía nada que argumentar con unos niños.

La puerta detrás de ellos se abrió dejando ver a Emiya que caminó con tranquilidad. El hombre bufó con diversión cuando rodeó por los hombros a la mujer de cabello ceniza y sonrió a los presentes. Jeanne sabía que, si solo estuviese ella, Emiya hubiera mostrado su sonrisa arrogante de "Sé más que tú" como siempre.

―Bueno, es obvio que alguien como ella esté a mi lado ―moviendo su otra mano, Emiya levantó la mano izquierda de Jeanne. Momo miró el anillo parejo que estaba en la mano de ambos, no solo eso, sino que pudo ver como la mujer bufó y miró hacia el suelo, un sonrojo pudo verse crecer en la mujer antes de que pudiera ocultar su rostro.

―Eres un idiota indeseable a veces ―la risa del hombre hizo que Jeanne cerrara la boca. No fue su risa que daba cuando terminaba de molestarla, fue una risa hueca. No estaba del todo con la situación, aquella era la traducción de esa risa.

¿Por qué? Normalmente el hombre podía burlarse de ella y avergonzarla con esto como si nada. Jeanne no lo comprendió y tampoco preguntó más.

―Solo es una mujer malhumorada, no se preocupen por ella.

―Quizá no esté más como un empleado de mi familia, pero apreciamos el tiempo que sirvió, por lo cual solo me preocupaba de su elección de…compañero…no sé que decir la verdad, ah, perdón, si eso fue ofensivo.

Jeanne miró a Emiya. Archer miró a Jeanne, a pesar de todo, notaba la mirada que le daba Jeanne, una que le prometía dolor si solo aceptaba como solía hacer las burlas.

―No es como la pintan los periódicos y noticias, es solo una mujer de mal humor, que se mete en problemas, tiene mala suerte-

―¿Con que derecho dices algo con respecto a la suerte de alguien? ―Jeanne interrumpió a Emiya, el hombre miró a la mujer que se volteó y empezó a hacer signos para que se sienten en una mesa.

―No puedo hablar de la suerte de nadie, pero al menos creo que me está yendo algo mejor que a ti.

―Por ahora.

―Claro, claro, nuestra querida santa como siempre esperando prosperidad.

―Una palabra más y- ―Jeanne miró al grupo de adolescentes antes de cerrar la boca.

―Bastante indecente como siempre ―el hombre aprovechó el silencio para completar la frase.

Un sonrojo volvió a Jeanne antes de caminar hacia la cocina y desparecer. Una risa estalló la joven de tez rosada. Izuku que estaba presente junto con algunos de sus compañeros más solo se rio de manera nerviosa.

―No esperé que lo que mencionó Midoriya-san fuera así ―Momo comentó antes de hundirse en su asiento.

―¿Quién esperaría a alguien así actuar como un mojigato? Es bastante tierna como quiere ocultarse de los demás cuando la acorralan ¿Viste como se puso detrás del cocinero? ―la risa de la joven de tez rosada siguió.

―Sigo aquí ¿Saben? ―Emiya no dejó de sonreír, pero pensó que al menos dejaría las burlas a la mujer de cabello ceniza al menos por el resto del día, ya había sufrido demasiado ahora.

Era como si todos buscaran burlarse de ella. Pero en el fondo Emiya no podía evitar sentirse algo mal por el hecho de…el hombre se quedó quieto a medio camino de la cocina. Los ojos del hombre se abrieron cuando el pensamiento de eso llegó a su mente.

De tanta burla y chiste a Jeanne alter, se había acostumbrado a que ella esté ahí…no sé sintió del todo bien cuando ella se fue.

Molestia. El hombre llevó una mano a su pecho y sintió como su corazón latió ante el nacimiento de una emoción.

Un bufido de diversión salió de Archer antes de seguir su camino a la cocina. No debía ser eso, no creía o podía decir que podía sentir algo como eso, no cuando nunca lo experimentó…Emiya miró la cocina. Vio a Jeanne cortando verduras mientras que murmuraba insultos hacia su persona.

¿Cómo se llamaba aquella persona que siempre estuvo haciendo lo mismo en vida?

No importaba, después de todo, al igual que siempre.

Lo iban a dejar atrás, porque vivir y morir solo.

Era lo único que conocía de sí mismo.

¿Acabo de hacer una segunda actualización de una historia en el mismo mes?

No me creo esto, la verdad, no pensé que haría esto, solo este mes, hice alrededor de 30k en total con todo lo que escribí. Y de igual manera publiqué un capítulo más de lo que pensé. Es que me divierte escribir esto, desde hace tiempo que no sentía emoción por escribir.

No sé que tal va la historia y espero que sea del agrado de los que leen, sinceramente me gusta, pero como va tan bien, al menos para mi a la hora de escribir me es raro, normalmente suelo reescribir un capitulo varias veces. Esta me tomó dos veces y la mitad.

Como sea, espero que les este gustando, que no les sea aburrido, o algo por el estilo. Gracias a todo aquel que lea o siga alguna de mis historias.

Rey de picas fuera.