―No te ves feliz.

―¿Esa es una pregunta o una afirmación?

―¿Acaso escuchaste alguna parte en interrogativa? Te ves como la mierda ―Jeanne miró a Archer que estaba frente a la cocina dentro de la parte superior del edificio.

Era ya de tarde, la noche venidera era reflejada en las ventanas frente al lavabo que Archer tenía frente suyo.

―No creo que me siento diferente de lo normal ―Emiya cerró los ojos y se centró en pensar que podía haber distinto como para que Jeanne le mencionase aquello.

―Sabes que no puedes entender a un humano, no veo cómo puedes comprenderte a ti mismo.

―Te equivocas, tengo una comprensión excelente de lo que me rodea, el que no lo pueda aplicar en forma en otra historia.

Jeanne rodó los ojos y caminó hasta uno de los muebles que estaban al lado de Archer. Llevando una mano al estate superior, sacó una botella de Vino junto con un destapador que estaba al lado.

―Pensé que dijiste que ibas a dejar de beber, estás usando mucho dinero solo para el vino, no es barato además el que usas.

―Dices eso, pero si quisieras podrías quitarme tu tarjeta o bloquear tus cuentas.

―Solo te enojarías y harías un escándalo si hiciese eso…―Archer dio un suspiro antes de caminar hasta una de las sillas de la cocina. Miró el horno una última vez y vio que quedaba aún bastante tiempo para que termine el tiempo.

―Exacto, no puedes contra mi ―la sonrisa de Jeanne creció, arrogancia fue audible en su tono.

Pero la sonrisa de Archer también volvió a su rostro, pero no fue una sonrisa amigable o algo parecido a eso.

Fue esa sonrisa arrogante que usaba cuando había entrado en algo que sabía que iba a ganar.

―Oh, puedes decirlo así, pero cuando estuvimos peleando, no fui yo el que estuvo con la espada en la garganta ―la sonrisa de Jeanne desapareció y fue remplazada por un ceño fruncido.

―Puedes decir lo que quieras de ese encuentro, pero sabes tan bien como yo, que si hubiera querido te hubiera masacrado.

En eso Emiya estuvo de acuerdo, la mujer solo estuvo en serio a ultimas instancias.

―Ni siquiera me hiciste usar mi noble phantasm ―la sonrisa de Archer creció. Emiya sabía que la mujer no le iba a dar tiempo, no sin distraerla, Jeanne en verdad era un berserker.

Si iba a enfrentarse a ella, debería ser como con cualquier otro, con una preparación adecuada.

Jeanne sabía que ella no era débil, no, no era para nada débil, pero había un pequeño problema para pelear con Archer.

Era el estilo de pelea.

A lo largo del tiempo el hombre le contó unos cuantos detalles de sus habilidades, casi podía ver como el hombre juraba por haber dicho aquello, pero ahí estaba.

Clarividencia y tenía un ojo de la mente. Jeanne primero pensó que eran más por el hecho de ser un arquero, pero luego empezó a comprender del cómo funcionaba el estilo de pelea del bastardo de rojo.

Suicida pero eficiente, hecho para matar a personas las cuales tenían ventaja física en su contra. Ella podía decir que en una pelea uno contra uno, si ella lo diera todo, podría matar al hombre arrogante, al menos ahora que sabía que su estilo tradicional no iba a funcionar.

Claro eso si iban solo a pelea mano a mano.

―No importa ese tema, déjalo como un simple recuerdo, también me empalaste con tu espada en el estómago de igual manera, así que no puede ser una pérdida total ―Archer mencionó antes de reclinarse en su silla. Archer pensó que aquella mención iba a ser suficiente para dar un mensaje a Jeanne que ella era mejor y más fuerte y todo lo de siempre.

―No me interesa, solo prepara la cena, tengo sueño, por cierto, mañana vamos a ir a comprar unas cosas, es fin de semana, además, el negocio se volvió algo lento, no sé si eso es bueno o malo.

―Es bueno, definitivamente, no tenemos muchos gastos, yo ya tenía mucho dinero ahorrado por los años, prácticamente es como vivir como jubilados a una edad temprana.

―Claro, claro, lo que sea, solo avísame para comer.

Archer entrecerró los ojos, Jeanne vio la mirada de superioridad una vez más que el dio. Solo era el indicio de algo.

El hombre se iba a burlar de ella.

―¿No será que quieres comprar ropa por qué estás subiendo de peso? ―la pregunta de Archer hizo que la caminata de Jeanne se detenga en seco.

Un pitido sonó cuando el detector de incendios sonó.

―Es bueno que haya desconectado eso ―Archer sonrió ante la mirada que prometía todo menos compasión que el dio Jeanne.

―Bastardo arrogante hijo de puta, eres un desquiciado maldito masoquista aberrante ―Jeanne miró desde arriba a Archer sentado. No hubo cambio de expresión en el rostro de Archer, aquello solo irritó más a Jeanne― Escoria parlante pútrida.

―Yo también te amo mucho ―la respuesta de Archer con tanta sinceridad hizo que una vena se marcase en la frente de Jeanne. La mujer podía sentir como su cuello se tensaba y su brazo estaba con ganas de sacudir la cara del hombre con la esperanza de quitar aquella sonrisa de mierda que tenía en el rostro.

Con un simple bufido, Jeanne se dio la vuelta y entró a su habitación. Archer pudo escuchar el portazo que dio la mujer ante aquello.

Una breve y silenciosa risa salió de la boca del hombre.

Jeanne escuchó aquello, los ojos de la mujer se abrieron ante aquello que salió del hombre. Jeanne miró a otro lado y no pensó mucho en las burlas de Archer.

Solo por ahora le iba a seguir perdonando que se burle tanto de ella.

Calor.

A pesar el lugar en el que estaban ambos, aquella tundra helada, toda la nieve y el aire frio fue cambiado por un páramo lleno de barro en algunas partes al haberse derretido la nieve, en otras partes el suelo estaba al rojo vivo, casi como si el magma hubiera recorrido el lugar.

Dos personas jadeando se escuchaban. Jeanne tenía sangre cayendo por un lado de su nariz. La mejilla hinchada y sangre que le cubría un ojo. La mujer de pelo ceniza escupió hacia un lado y vio como un diente cayó junto con la flema con sangre.

Una sonrisa enorme salió del rostro de Jeanne ante aquello. Los dientes manchados en sangre y la apariencia lamentable de su armadura fracturada hicieron que la mujer tuviera un tono salvaje.

―Realmente estás loca ―la respuesta simple y tranquila de su adversario solo hizo que la mujer riese con fuerza. Jeanne llevó una mano a su cabeza y se peina el cabello que se había caído hacia abajo. La sangre fue como un fijado para evitar que este cayese una vez más. Una risa de felicidad resonó con fuerza.

La sonrisa de una mujer que estaba disfrutando de la colera y la rabia.

―Realmente sí que eras algo, bastardo hijo de perra ―la sonrisa enorme y depredadora de Jeanne hicieron que Archer sonriera de lado.

―Estás más loca de lo que esperaba ―una cortina fuego salió en la dirección de Archer apenas terminó de mencionar aquello. La risa salvaje de Jeanne llenó el lugar, Archer miró su brazo izquierdo torcido. Aquello significaba que no podía utilizar su arco o dos espadas.

Era por eso que estaba usando una espada de una sola mano.

Archer no quería matar a Jeanne. La pequeña discusión se originó por una burla a su creencia por matar a los humanos. Archer no esperó que una ligera burla se transformara en aquella pelea.

―¡Si estoy loca entonces tú ni siquiera tienes mente! ―la emoción y júbilo eran audibles en el tono de Jeanne Alter.

Emiya sonrió ahora con diversión ante la mujer que tenía enfrente.

―Quizá seamos algo parecidos entonces.

―Emiyaaaaa ―la última "a" de su nombre fue prologada por Jeanne que estaba con la cabeza en el reposa brazo del sofá. La mujer miraba el televisar y con cansancio, pero al instante en que terminó de llamar al hombre, Jeanne miró a Archer.

Archer estaba a su lado en el sofá largo, la única diferencia es que el hombre estaba sentado en el otro extremo mientras que pintaba las uñas de Jeanne.

―¿Qué?, Ya tengo suficiente con esto.

―Tengo hambre.

―No pude cocinar porque me obligaste a pintarte las uñas.

―Vamos a salir, no es necesario que sea la comida perfecta que haces, además me prometiste que hoy íbamos a ir a comprar cosas ―Jeanne sonaba casi a punto de dormirse. Archer entrecerró los ojos.

―Mujer perezosa.

―Fue promesa ―Archer rodó los ojos ante el comportamiento infantil de Jeanne. La mujer podía ser sádica, gruñona, infantil y a veces madura.

Una pena que desde que empezaron a estar en aquella casa solo se comportaba infantil.

―Te estás tomando lo de esposa demasiado enserio.

―Te veo más como un sirviente.

―Tú también lo eres.

―Mayordomo.

―¿Te estás burlando?

―Bueno, no creo que seas tan estúpido para no verlo ―Emiya dio un suspiro antes de terminar de pintar las uñas de la mujer― Cuando se sequen nos vamos.

―¿Y el gracias? ―Archer alzó una ceja, poniéndose de pie el hombre caminó hasta la mesa que estaba frente a ella.

―Te quejaste demasiado para darte las gracias.

―Veo…―el hombre tomó el control del televisor que estaba en la mesa y lo apagó. Seguido de aquello Archer tiró el control en otro sofá, uno de los pequeños que estaban al lado del que se encontraba Jeanne.

Los ojos de la mujer se abrieron, se levantó para tomar el control, pero miró sus uñas. Archer arrugó el rostro cuando vio como la mujer se tropezaba con sus pies y caía al suelo y se golpeaba contra la mesa de madera que estaba en medio de ello.

Jeanne no se movió de su estado caído. La mujer se quedó boca abajo y no movió ningún músculo.

―Emiyaaaaaa ―Archer rodó los ojos cuando la mujer volvió a repetir su nombre alargándolo en la "a" final en son de que la ayudara.

―No vamos a llevar eso, no es sano ―Archer puso comida chatarra que Jeanne había puesto en el carro el cual usaban.

―¿Quién te dijo que te estaba preguntando? ―Jeanne volvió a poner aquella bolsa en el carro de compras.

―No vas a llevar esa asquerosidad en mi cocina ―Emiya frunció el ceño. Se sentía raro, ¿No estaba más irritable últimamente?, No, quizá Jeanne era demasiado buena para quitarlo de sus casillas.

―No es necesario que llegue a tu cocina, los voy a comer mientras que vamos a comprar ropa.

―No.

―No te preguntaba si podía.

Emiya miró a la mujer que estaba con los brazos cruzados y una mirada molesta. Dando un suspiro Archer se rindió.

Era un desperdicio pelear contra la mujer siendo que solo iba a seguir insistiendo más tiempo e iban a perder más tiempo.

―Por cierto, ¿No te dijeron los chicos de UA que iban a ir a ese campamento raro de entrenamiento? ―Jeanne preguntó caminando al lado de Archer.

―Lo escuché, es por eso que en estos días no hay alumnos de primer año como de costumbre.

―Nejire suele ir.

―Nejire-san es como siempre, ¿Te llevas bien con ella?, Esa es una sorpresa la verdad, pensé que sus constantes preguntas te molestarían bastante.

―Ja, tampoco soy tan mala con las relaciones sociales ―Jeanne comentó tomando una bolsa de un estante y tirándola en el carro.

―¿Es así? Una pena que no puedo ver ese lado tuyo entonces.

―Oh, te rompería la maldita cara y de sacaría esa sonrisa a golpes antes de presentarme correctamente a ti.

―Mujer agresiva, ¿Qué vas a hacer si te denuncio de abuso domestico? ―Archer comentó antes de ver como Jeanne se reía.

―Tú nunca harías eso ―la respuesta de burla de Jeanne hizo que Archer alzara una ceja. Curioso, la sonrisa de verdadera diversión de Jeanne le fue curioso.

―¿Por qué crees que no lo haría?

―Me cuidas demasiado para tirarme por algo como eso ―fue vergonzoso, Jeanne debía admitirlo, pero de igual manera lo dijo. Al menos agradecía que la vergüenza no subió a su rostro.

Aquello hubiese sido humillante.

Archer no respondió, de hecho, se quedó en silencio unos instantes pensando en las palabras de Jeanne.

Palabras totalmente ciertas.

Archer había dedicado demasiado para evitar que Jeanne terminase en una cárcel, que tuviera algún antecedente realmente malo o que no pudiera entrar a japón. La realización de todo lo que hizo para asegurar a la mujer que consideraba como "Molesta" llegó a la mente de Emiya.

―Supongo…que no eres tan mala…―la voz de Emiya fue baja, los ojos cerrados del hombre y la expresión difícil de comprender hicieron que Jeanne mirase al hombre como si fuese un animal extraño.

―Es la primera vez que escucho decir que alguien no te desagrada.

―Con esa mención, me temo que serías tú, después de todo "Quemar a toda la humanidad" sigue siendo algo bastante pretencioso.

Jeanne arrugó el labio y no pensó mucho en lo que dijo el hombre. Solo se limitó a seguir con las compras junto con el hombre, como si aquella conversación no hubiese salido a la luz.

―No sabía que no tenías ropa para invierno ―la respuesta de Archer hizo que Jeanne diera un suspiro.

―Estuve en lugares cálidos en los últimos años, además, cuando viajaba en Europa casi siempre era verano, ayer me di cuenta que necesito algo de ropa algo más pesada.

―¿No puede simplemente calentarte? ―Jeanne dio un suspiro.

―No es tan fácil como suena, puedo, pero si tengo mi armadura puesta, bueno, lo que queda de eso, solo me queda la tela y la cota de eso, incluso rompiste mi armadura, o lo que le quedaba, como sea, no quiero quemar mi ropa por un poco de calor.

―Entiendo…

―No, no creo que entiendas ―Jeanne dio un suspiro antes― Como sea, vamos, quiero probar algunas cosas.

―Nunca te tomé como las que quieren comprar.

―No me gusta, pero no voy a aceptar una ropa cualquiera, no cuando lo único que puedo tener como quiero es eso.

―Solo tienes ropa color negro, gris y blanco.

―¿Y? ―Jeanne alzó una ceja mirando a Archer― No pedí tu opinión.

Emiya dio un suspiro antes de seguir a la mujer para comenzar lo que tenía planeado.

Esa ultima sentencia de la mujer terminó siendo bastante contradictoria.

Las compras fueron más tranquilas de lo que Archer pensó, solo fue Jeanne mostrándole que ropa podía llevar o que estaba bien que lleve. Emiya no pensó mucho en lo que Jeanne decía. Indirectamente el hombre pensaba que no importase lo que eligiera la mujer.

―No sé porque me sigues preguntando qué quieres llevar, o que está bien ―Emiya reclinó su cabeza en su mano que había puesto a descansar el codo en su rodilla, Emiya estaba sentado en un taburete de espera.

―¿No es obvio? Necesito una opinión ―Jeanne comentó como si fuese lo más obvio del mundo, el tono de confusión ante algo tan simple fue audible en la voz de Jeanne.

―No veo el punto de esto, todo lo que te pongas te va a quedar bien al final ―la respuesta de Emiya fue sincera. Pocos segundos después el hombre se dio cuenta del doble significado de las palabras que dio. Emiya esperó una diatriba de Jeanne ante aquellas palabras.

Más la mujer solo llevó una mano a un mechón de su cabello y le dio vueltas, un tono rojo adornó el rostro de Jeanne.

―¿Es así? ―Jeanne se miró al espejo unos instantes como si buscase en lo que llevaba puesto algo.

Archer tosió en su puño como queriendo aclarar la garganta a modo de llamar la atención.

―No es realmente importante lo que lleves al final…―Emiya sabía que si dejaba eso a secas iba a ser algo malo, quizá fuese en su momento lento, pero una cosa era conocer como reaccionaba una persona y otra cosa era saber que estaba mal.

Jeanne miró al hombre caminar hacia un par de bufandas colgadas, ella pudo ver como Emiya miró con cuidado unos segundos a la colección de estas antes de tomar una de color gris claro, casi blanco.

Emiya caminó y le puso la bufanda a Jeanne. Una pequeña sonrisa vino al rostro de hombre, quizá no fuese una demostrativa, Jeanne podía identificar cuando la sonrisa estaba para completar, pero al menos no fue una tan artificial como de costumbre.

―Creo que esto te sentaría bien, va con tu cabello ―la sonrisa de Emiya subió un poco de nivel, a una que Jeanne sabía que era ya no forzada. La mujer llevó una mano a la tela de la bufanda que el hombre le había puesto antes de enterrar su rostro en la bufanda.

―Bueno…creo que me queda bien ―Emiya no pudo ver el sonrojo de Jeanne por el hecho que la mujer metió su rostro dentro de la bufanda que le abrazaba el cuello.

―¿Otro ataque a los de clase A? Tengo que decirlo, esa liga sí que tiene ganas de ir a por los niños.

Jeanne miró hacia un lado, Archer estaba ahora sentado en uno de los taburetes de la barra. Como habían cerrado hace poco, el hombre se dedicó a ver un poco de las noticias. Jeanne misma se sorprendió al escuchar aquello, pero tampoco fue algo lo cual le dio mucha importancia.

―Un montón de aficionados, apenas pudiendo secuestrar a un niño y sin matar a ninguno ―Jeanne dejó la escoba que tenía en mano y se sentó al lado del hombre. La mujer se quitó el delantal y dio un suspiro de liberación cuando se sentó.

―De hecho, Kurogiri tiene cabeza, pero conozco un poco a el que es el que está en la cabeza de esta liga, estuve viendo un poco de él ―Emiya comentó con tranquilidad.

―¿Conoces la ubicación e identidad de una persona buscada por todo Japón? ―Jeanne miró a Archer como si cuestionase lo que decía.

―Te pusieron en la mira, es obvio que los investigaría.

Jeanne miró a Emiya como si lo que dijo fuese raro, una risa seca salió de la mujer.

―¿Preocupado por mí? ―Jeanne vio como el hombre dio un suspiro.

―No, preocupado por todos, sé de lo que eres capaz si alguien te molesta de más ―Jeanne se cruzó de brazos y frunció el ceño.

―Hablas como si no supiera controlarme, creo que mi recuento de muertes es inferior al tuyo en este mundo ―Emiya caminó hasta un estante, sacó dos tazas iguales. El olor a café inundó la nariz de Jeanne poco después de eso.

―Quizá, pero todo va a un punto, prometimos no hacer nada en contra de ambos ―Emiya terminó de servir el café en las tazas. Volvió a caminar hasta la barra y puso la taza frente a Jeanne.

―¿Entonces? Si comienzas con esto es por que vas a dar una diatriba ―Jeanne tomó el café. Pudo ver en su comienzo como Emiya puso la cantidad de azur que a ella le gustaba.

―Estoy rompiendo todo mi sentido como espíritu por ayudarte, estoy matando para dejarte en libertad ¿Sabes cuantos trabajos hice para que no te apresen en rusia? ―Emiya comentó con cansancio.

Jeanne parpadeó con sorpresa.

―Yo…

―También en América no fue fácil, estoy demasiado lejos de allí, tuve que usar contactos que no quiero volver a ver, pero todo eso, para evitar que caigas en prisión ¿Por qué? Es mucho mejor tenerte en libertad que tenerte presa, sé que harías si cayeras en prisión, no ibas a ser un enemigo para el pública, ibas a ser el enemigo ―Emiya terminó antes de tomar de su taza.

Jeanne miró hacia el suelo. Lo que decía el hombre era cierto, si en algún punto la hubieran querido apresar por todas las cosas que hizo, ella probablemente hubiera intentado salir a la fuerza, de allí sería una bola de nieve a cuesta bajo sobre ser buscada y causar un destrozo.

Emiya no podía matarla, entonces solo iba a evitar que haga lo peor.

La mejor decisión en la peor situación.

Demasiado propio de Archer.

―Entiendo ―la respuesta de Jeanne fue casi un susurro.

Emiya se quedó quieto, casi como si no comprendiese lo que veía en la mujer, hace unos instantes pensó que la burla por las muertes era eso, solo la antigua Jeanne siendo eso, Jeanne Alter, pero ahora con ese aspecto…

―No es como lo hago sonar, después de todo, tu compañía no es…molesta, como crees ―la respuesta sencilla hizo que Jeanne mirase a Emiya con intriga renovada.

¿Acaso el hombre acababa de darle un cumplido?

No pudo preguntar más porque el hombre tomó la taza de café que tenía para sí, la bebió y se fue a la cocina de con algunos cubiertos más.

Jeanne aún le costaba creer lo que vio.

Consideración por parte de Emiya.

―¿Vas a salir hoy? Eso es raro ―Jeanne comentó. La mujer estaba sentada en una de las sillas de la cocina en la parte de la casa del edificio. La mujer tenía una taza en su mano, era notable que recién se había despertado, con la ropa que llevaba puesta, aquel camisón gris con solo ropa interior fue para pura comodidad de la mujer.

―De hecho, tengo que solucionar algunas cosas, con todo esto de los villanos y el secuestro, algunas marcas ya no quieren enviar productos a algunas zonas ―Archer estaba vestido ya formalmente, con zapatos y pantalones negros y una camisa blanca.

―¿Es así? ―Jeanne dijo con cansancio antes de apoyar su cabeza en la mesa.

―Es fin de semana, no te preocupes mucho por abrir, hice algo para el medio día, y tienes mi tarjeta de todos modos, si quieres comprar algo ve a la tienda cercana.

―Sí, sí, lo que sea ―el menos precio de Jeanne solo hizo que Emiya se riera por lo bajo― ¿Ahora de que te ríes escoria? ―Jeanne miró al hombre con ojos entrecerrados.

―Oh, nada, nada, solo que actúas bastante…más normal de lo normal ―Emiya miró a Jeanne. La mujer mostró la indignación al instante en que el hombre dijo aquellas palabras.

―¿Quieres irte ya? ―una sonrisa se asomó en el rostro de Emiya cuando Jeanne dijo eso con un tono enojado.

―Claro, claro ―Emiya caminó hacia la salida de la cocina antes de despedirse de Jeanne― Cuídate y no hagas nada loco ―Emiya terminó aquello antes cerrar la puerta por una pantufla que salió volando hacia su cabeza si no hubiera cerrado la puerta.

El día de Jeanne después de que Emiya se fue se sintió para la mujer algo…

Vacío.

Jeanne se había quedado viendo el techo poco después de que Emiya saliese. Su desayuno que normalmente ya era una discusión continua con el hombre se giró a solo ella comiendo en silencio.

Como lo había sido en aquellos años que decidió irse del lado del hombre. Para Jeanne fue curioso como todo lo que intentó no fue lo mejor que se le podía ocurrir. Al comienzo odiaba a Emiya, poco después apreció tener tal subordinado, para terminar con algo de pena por el hombre.

Subordinado.

Esa era la única palabra que ella podía darle. Aquello le empezó a irritar al cabo de los años, mientras vivieron en Chaldea las cosas se calmaron en parte para Jeanne, ella realmente odiaba a los humanos, de verdad que no tenía la mínima gana de convivir con ellos…o al menos eso fue hasta que dio su "existencia" para salvaguardar a los idiotas que juró aniquilar.

¿De que servía tener su propia singularidad si iba a terminar como un servant al servicio de la humanidad? Jeanne se frotó la frente ante aquel pensar, era realmente estúpido eso. Pero siguiendo esa línea de pensamiento de los humanos, era por esa misma razón por la cual se llevó relativamente bien con Emiya a pesar de que era un "héroe". El hombre al estar tan alejado a lo que significaba ser un humano hizo que la comodidad que sintiera fuese rara.

Jeanne dio un suspiro cuando se puso de pie y caminó hasta la sala, ella misma se había dicho que iba a terminar algunas cosas que dejó por un tiempo, más ahí estaba, iba a flojear todo el día otra vez.

Un pitido continuo sonó cuando Jeanne abrió los ojos y miró a su alrededor. El teléfono que tenía a su lado estaba sonando, ella había puesto una alarma para despertarse e ir a la tienda cercana para poder comprar la cena. Una pena que Emiya se negase a dejar una cena ya preparada por el hecho de que "No podía dejarlo tanto tiempo en el refrigerador"

Jeanne sabía que solo estaba jugando con ella, además posiblemente dijo eso por el hecho de que no quería dejarle una comida a medias para que tome.

Jeanne bostezó cuando se puso de pie, ella seguía en el mismo piyama de la mañana, por lo cual no había hecho nada a parte de estar en casa jugando o viendo programas.

¿Es este el destino del sedentarismo por no poder quemar el mundo?

La ropa de la mujer cayó cuando ella llegó al baño. Jeanne se vio al espejo unos instantes, su cuerpo estaba como siempre perfecto, solo era el hijo de puta de Archer burlándose de que subió de peso, quizá fuera floja, pero tenía sus momentos para evitar algo como eso, además.

Era difícil perder el musculo de toda una vida.

Jeanne dejó escapar un suspiro cuando llevó una mano a sus caderas, su ropa interior se deslizó cuando levantó un pie y luego otro y dejaba que cayese sin ceremonia. La mujer caminó hasta el baño antes de darse una ducha. Estirando los brazos su pecho subió un poco, remarcando el tamaño bastante generoso.

Estaba lloviendo. Jeanne se dio cuenta de eso poco después de salir de la ducha. Ahora la mujer solo vestía una falda algo más larga de la que había usado con anterioridad en Chaldea, un top sin mangas negro con un abrigo holgado para los hombros del mismo color, el abrigo que tenía la capucha arriba cubría la cara de Jeanne en parte, todo eso para completar con unas botas negras con medias que desaparecían dentro de la misma falda.

Caminando hasta la puerta vio uno de los paraguas antes de tomarlo y salir a la calle, más antes de salir por completo vio de reojo colgada en uno de los percheros la bufanda que Archer había seleccionado para ella.

La lluvia era algo relajante en parte, ella podía imaginar como si estuviese escuchando un piano. Un suspiro de suficiencia llegó en Jeanne al pensar en escuchar música clásica una vez que volviese. La noche era bastante tranquila con la lluvia tranquila y el paisaje que tenía.

El pitido de la puerta de la tienda sonó cuando Jeanne ingresó. Dejando el paraguas en el lugar para depositarlo, vio a su alrededor, el guardia de la tienda señalo la capucha que tenía Jeanne. La mujer levantó una ceja antes de bajarla, no hubo reacción en sí, a lo cual Jeanne solo supuso que era algo de proceso.

Caminando dentro de la tienda, Jeanne miró a su alrededor, era la primera vez que venía aquí, normalmente iba al centro comercial con Emiya, o Emiya era el que bajaba aquí y compraba lo que se necesitaba. Realmente, pensado en cierto punto, el hombre le daba todo tipo de lujos.

Tenía que reconocer eso.

―Lo siento, pero, ¿Podría abandonar el lugar? ―Jeanne siguió mirando lo que iba a comprar, ignorando por completo a la persona que habló a su espalda, era normal para ella ignorar algo como eso― Disculpe ―esta vez fue un tono mucho más fuerte. Jeanne se giró un poco y prestó leve atención a lo que decía el chico a su espalda.

―¿Qué? ―fue una respuesta de mal humor, que denotaba el desagrado por hablar.

―Le dije si podía abandonar el local ―Jeanne sonrió haciendo que la persona diera un paso atrás.

―¿Me están echando por qué sí? ―Jeanne interrogó dejando la lata que había tenido en mano hace unos segundos y mirando al joven frente a ella.

Era rubio, ojos claros, no parecía japones, era obvio también por su tono que no era local, un extranjero que trabajaba en una tienda de conveniencia.

―Jeanne DˡArc…―el joven mencionó. Ahora el guardia de la puerta caminó hasta quedarse al lado contrario del pasillo de donde estaba Jeanne― Por favor, sal y no vuelvas al local…―la respuesta de chico fue firme, con miedo, pero ahí estaba.

Exigiendo a Jeanne que hiciera algo que ella no quisiera.

Aquello le enojó.

―¿Por qué? ―la pregunta de Jeanne sonó agresiva hasta cierto punto. La mujer se cruzó de brazos y miró a los dos que estaban pidiendo que abandone la tienda. Ahora, incluso la gente que estaba comprando se dio vuelta y la vio.

―No eres bienvenida, no con todo lo que hiciste sufrir a tantas familias ―Jeanne alzó una ceja.

Ahora ¿Tenía un defensor de los débiles frente a ella?

―Patético ―Jeanne no quería decir esas palabras, ella se esforzó demasiado en cuidar todo lo que decía para el negocio de Archer…ahora la estaba jodiendo bastante.

¿Pero que esperaban que hiciera si la estaban presionando para que arranque la cabeza del niño?

―¡Es por eso! ¡Maldita bruja! Ni siquiera sabes que haces con tu poder ¡Desearía que te quemes con tu propio fuego! ―el grito del joven hizo que Jeanne se quede quieta, con los ojos abiertos y una mirada perdida por unos instantes.

La temperatura subió de golpe en el lugar.

La lata que había tenía en mano Jeanne se hinchó unos instantes. El joven apretó los ojos en miedo, pero solo escuchó unos pasos de tacón pasando a su lado.

―Supongo que sí, todo el mundo dice lo mismo ―Jeanne comentó antes de salir del a tienda.

No se molestó en tomar el paraguas una vez más.

Familias afectadas.

Aquellas palabras del chico llegaron a la mujer. Jeanne sabía que en su momento más bajo en Europa había dejado una secuela…bastante deprimente de acciones. Pero el que aquello viniese a morderle a japón…

Una risa seca salió de Jeanne. La lluvia iba cayendo con fuerza, los rayos sonaron cuando la mujer se rio ante el pensar de eso.

Ella no había cambiado nada.

Pasos se escucharon a su espalda. Jeanne giró un ojo y vio a un hombre con rasgos de ciervo a su lado. Un arma se asomaba en la mano del hombre que apuntaba a la mujer.

―¿Realmente esto ahora? ―Jeanne comentó llevando una mano a su rostro y tapándose parcialmente la cara. Lo único visible fue un ojo color oro que brillaba con locura.

―¡Dinero! ¡Ahora! ―el asaltante estaba nervioso, posiblemente su primer robo o estaba entre los primeros. Emiya le dijo que en esta zona de la ciudad era algo regular esto, de ahí porque el coste de vida era tan bajo.

―Piérdete.

Jeanne no estaba de humor, quería molestar a Archer para que este le dijese que estaba mal en lo que hizo, quería escuchar al hombre y que le diese una razón por la cual una estúpida tienda le prohibió entrar por algo que no tenía relación con ellos.

El sonido del arma en su frente sonó. Jeanne miró al hombre que estaba nervioso. Un chasquido de lengua salió de Jeanne.

La bufanda de Emiya estaba mojada, ella debería llegar y colgarla antes de que se arruine.

Levantando la mano y con una velocidad mucho más rápida de lo que el hombre ciervo pudo ver, Jeanne le quitó el arma. Los ojos del hombre ciervo se abrieron cuando un codazo llegó a su hocico. Sangre salió de la nariz de este apenas conectó el golpe. El sonido del cuerpo del hombre caer y chocar contra el suelo fue instantáneo.

Jeanne miró el arma en su mano. Girando el seguro del arma dejó que las balas cayeran al suelo sin ceremonia, el hombre miró como las balas caían al suelo, el sonido metálico mezclándose con la lluvia.

El hombre aún estaba lo suficiente consciente, vio como la mujer arrugó el arma de metal como si de papel se tratase. Los ojos del hombre se abrieron ante la vista que tenía en frente.

La mujer en negro solo con una bufanda blanca, su rostro oscurecido por la falta de luz se iluminó por unos instantes ante un rayo que se vio en el cielo.

Dos orbes dorados que miraban al hombre como si fuese basura se dieron a conocer en aquel pequeño intervalo de luz.

―Siempre…ustedes…asquerosos que tienen un buen Quirk ―el hombre miró a la mujer con ira. Jeanne miró unos instantes al hombre antes de dejar caer el trozo arrugado de metal que había estado en su mano.

A los ojos de Jeanne.

Basura que no valía la pena contestar.

Algo pesado cayó en el cuello de Jeanne. La mujer se quedó quieta, aquella sensación fue mucho más pesada de las que eran las gotas de lluvia. Jeanne se quedó estática en su lugar después de haberle dado la espalda al hombre. El mido llegó en Jeanne cuando tomó el borde la bufanda blanca y la deslizó de su cuello.

Una gran mancha de saliva con sangre estaba presente en este.

Jeanne se quedó quieta, con los ojos bien abiertos viendo la bufanda. No hizo ningún ruido ante aquella vista.

Vapor empezó a salir del cuerpo de la mujer cuando vio como la sangre se engrasó en la tela fina de la bufanda.

Aquel idiota.

Había machado con sangre el único regalo con buena voluntad que dio Archer hasta ahora.

El hombre ciervo estaba recostado con la mano contra un basurero a modo de apoyo. Él había escupido porque la mujer le quitó el arma para luego destruirla, ese fue el único que método que había tenido recientemente de generar dinero.

Un brillo llegó de uno de los anillos de la mujer, la joya en uno de los anillos brilló antes de romperse. El hombre no entendió, pero tampoco tuvo tiempo de procesar algo más.

Una mano se fue y le agarró por el cuello.

―¡Bastardo de mierda! ―la mujer levantó la mano derecha que tenía libre y le dio un fuerte golpe en la mandíbula.

Varios dientes salieron volando ante aquello. La furia era evidente en el rostro de la mujer. La bufanda blanca ahora estaba en un charco con suciedad de la calle y la enorme mancha de sangre que se extendió alrededor de la tela.

Un segundo golpe tronó, la quijada del hombre crujió cuando ya no pudo sentir como esta respondía, un golpe tras otro. Jeanne se había intentando contener en la tienda, ella de verdad se enojó, pero se enojó de verdad, más solo lo soportó porque Archer no iba a estar con ella matando a civiles.

¿Esto? Hizo que todo raciocinio se fuera de la mente de Jeanne.

Un golpe más se dio a la cara del hombre. Los cuernos de ciervo estaban rotos, la sangre se escurría por todos lados, el rostro de Jeanne estaba manchada al igual que sus manos.

El hocico del hombre estaba casi hundido por la mitad, la sangre y liquido salía de las fosas nasales mal trechas de lo que le quedaba de su rostro, lagrimas que no dejaban de salir de su rostro estaban presentes.

―¡¿Por qué todo el mundo quiere que les ataque?! ―Jeanne gritó tomando el cuello del hombre y levantándolo. El vapor salió de todo el cuerpo de Jeanne, la temperatura subió― Intenté de verdad no hacer nada, ¡Lo intenté!, Siempre son ustedes, humanos idiotas, intentaron secuestrar, drogar y golpear, ¡¿Tengo cara de puta?! ―las manos del hombre subieron a su cuello. Ligeras líneas rojas empezaban a asomarse de su cuello y crecían por el cuello y bajaban al resto del cuerpo.

Jeanne miró al hombre con ira descontrolada, ella estaba cansada, harta de todo, siempre fue lo mismo, siempre había alguien que la buscaba por algún estúpido motivo, no fue mala suerte, no fue como si ella quisiera que algo malo viniese a ella, no, siempre caía en la misma cosa de siempre.

Ella siendo el objetivo de la negativa de los humanos, era estúpido, cutre hasta cierto punto, como nunca pudo estar en paz cuando viajó, Jeanne no podía entender porque los humanos siempre actuaban así.

―Q-Que-Quema-Quema-te…―quizá las palabras inentendibles por tener el rostro destruido hicieron que las palabras del hombre que fueron inentendibles brevemente pasasen de "Quema" a "Quémate" como resultante final.

Un detonante final para Jeanne. Brazas que rodearon el cuerpo de la mujer cuando su ser murió para renacer.

Una sonrisa llegó al rostro de Jeanne, una que no era de placer ante el acto que estaba haciendo. Fue una sonrisa que mostraba la frustración, frustración ya era más que visible.

¿Qué importaba al final? Había matado por menos que esto.

Las líneas rojas al rojo vivo se extendieron por todo el cuerpo del hombre, un grito sin poder emergió de la boca del hombre que intentó decir algo, las manos empezaron a moverse a todas direcciones buscando sujetarse de algo, la boca que había estado fractura intentó clamar por auxilio, pero no pudo pronunciar nada, el color negro carbón suplantó el pelaje que había tenido con porte limpio.

Una explosión de cenizas cayó al suelo mientras que el cuerpo completo del hombre se reducía a nada más que estas.

Jeanne miró la escena sin importarle en particular las cosas, pero no se sintió bien, fue raro, normalmente algo como eso la calmaba, el acabar con el objetivo de su disgusto, pero solo fue de un sentir que se dio de momentáneamente se sintió de maravilla haber matado al hombre.

Ahora no entendía que era aquel sentimiento raro que sentía.

Cayendo de rodillas la mujer miró la bufanda tirada en el suelo. Estaba manchada, el blanco puro ahora era un negruzco con rojo.

Jeanne abrió los ojos con sorpresa, miró sus manos, llenas de sangre, su rostro también se había salpicado de esta. Había estado torturando a una persona con una sonrisa en el rostro…al igual que un comienzo, al igual como ella era…

Abrazando sus rodillas, Jeanne se quedó contra el la pared del edificio en el que había estado. La lluvia solo caía sin importarle lo que pasaba con ella.

Como siempre.

Había hecho algo mal.

Alter.

El odio estaba más que arraigado en ella, ella no podía combatirlo, no, no quería hacerlo, a pesar de vivir como un humano que ella detestaba, a pesar de lo mucho que dio por estos, por pequeñas acciones como estas su existencia como un alter era claramente reafirmada.

La lluvia dejó de caer cuando levantó el rostro de su estado acurrucado, no es como si hubiera escampado, solo había una figura que la tapó del agua. Un hombre con tez bronceada y pelo blanco caído hacia el frente por el agua estaba frente a ella, Jeanne solo pudo mirar a su alrededor antes de suspirar.

¿No había un campo delimitado alrededor? Ella no había sentido cuando este se irguió.

―Jeanne…―Emiya habló viendo a la mujer, Jeanne vio como los ojos del hombre viajaron a la bufanda que estaba frente a ella.

Machada y con sangre.

―¿Decepcionado? ―Jeanne comentó con risa, como si fuese un chiste que solo ella misma entendiera.

―No ―Jeanne levantó la vista y vio como Emiya le tendió la mano― Eres la Jeanne que conozco, sabía que esto iba a pasar.

Una risa salió de la mujer, una risa escandalosa, seca y con un tono amargo.

―Debí haber sido una tonta al pensar que podía confiar en mí, que no iba a hacer algo como esto, sabes, tú suerte no es peor y te está yendo relativamente bien por algo…―Jeanne bajó la cabeza una vez más antes de hundirla en su regazó― Tú suerte no puede ser peor al tenerme cerca.

Emiya se quedó en silencio. Levantando una mano hacia la cabeza de Jeanne le acarició el cabello.

Jeanne volvió a ver el rostro del hombre, no había cambio real de expresión, siempre lo mismo, siempre quieto, siempre tan ido en un solo sentido…

―Sabia que esto iba a pasar no porque no confié en ti, sino porque te conozco mejor que nadie, no puedes luchar contra uno mismo, lo sé, es por eso que nunca intenté cambiarte, no quiero seguir siendo un héroe o aliado de la justicia, no me interesa salvar a las personas, solo intento que aprendas a vivir como una persona, pero parece difícil, de verdad, eres una mujer aberrante.

Una pequeña sonrisa se asomó en el rostro del hombre.

―Eres raro ―Jeanne dijo con una risa.

―Aprendí de ti, además, mi suerte es mala, pero al menos, por eso puedo intentar ayudarte ―Jeanne sonrió para bajar la cabeza.

Bastardo mentiroso.

Aún estaba en guardia que ella hiciese algo.

―Voy a necesitar tú ayuda, sí, estaré en media hora ―la voz de Archer sonó suave, casi como un susurro. Emiya había salido con la esperanza de que Jeanne se relaje, pero como siempre, las cosas no podían ser tan simples como el desease.

Iba a verse con Giran para identificar a la persona que Jeanne convirtió en polvo. Emiya se giró sobre sus pies y miró a la sala, había una Jeanne que estaba acostada en el sofá de esta, la mujer estaba con su piyama normal, pero la única diferencia era que tenía una toalla blanca alrededor de su cuello y su cabello seguía húmedo.

―¿Vas a arreglar mi desastre otra vez? ¿No? ―Archer se quedó en silencio cuando miró a Jeanne, la mujer había girado su rostro y lo miraba casi como si estuviese a punto de reírse.

―No es tú desastre-

―Uno de los anillos que me diste, que me exigiste que use, hacía que un campo delimitado se levante apenas tenga un subido de mi mana ¿No? ―Jeanne interrumpió a Emiya, la diversión era audible en el tono de la mujer― Es como si dijeses, ve y mata en silencio si quieres.

―Fue para tú protección más que nada.

―¿Por qué te esfuerzas? Deberías odiarme, asquearte o intentar matarme ¿No represento todo lo que está en contra de tú ideal?

―Lo hacías ―Jeanne miró al hombre con intriga.

Ella no había cambiado, al igual que él.

―¿Por qué?

―Con solo tener esta conversación sé que cambiaste, es por eso, que creo en ti ―Jeanne volvió a al momento en que el hombre dijo lo de creer.

Emiya no creía en nadie que no fuese en sí mismo.

―Lo que digas ―el silencio del hombre se prologó cuando la respuesta de Jeanne llegó. Antes de salir de la habitación Emiya se quedó quieto frente a la puerta y miró el picaporte antes de darse la vuelta una vez más.

―Traje de vuelta tú bufanda ―Jeanne sintió como un escalofrió llegó a su cuello. Ella había matado por una maldita bufanda― Sabes, sé que quizá no pueda ser blanca como tal una vez más, pero eso no significa que no se pueda lavar.

Jeanne escuchó esas pequeñas palabras del hombre antes de que la puerta sonase en signo de que Emiya salía. Cuando el hombre se fue Jeanne sonrió ante lo que dijo, aquella pequeña comparativa…

―Realmente eres un idiota.

Pasaron cosas, ahora tengo miedo de que esto lo esté echando a perder, ah, que puedo decir, estoy escribiendo luego de haberme recuperado, estuve enfermo, pero bastante mal por más un buen tiempo, creo que dos días después de que hice mi ultima actualización. Enfermé bastante mal, ahora estoy algo mejor.

Necesito saber si la historia va por buen camino, necesita saber si está correcto o que me estoy saltando, intento, pero no sé, nervios, supongo que después de los comentarios de que las reacciones de ambos parezcan naturales ahora me da cosa saber si hago bien.

Como sea. Espero que perdonen cualquier error que esté presente en la historia, probablemente cuando la suba a Wattpad estará corregida correctamente, ahora estoy demasiado cansado para esto.

Espero que la lectura sea buena y que no saquen también muchas conclusiones apresuradas.

Rey de picas fuera.