¡Aquí vamos con la segunda parte de este capítulo cuádruple!
Ah sido un dolor de cabeza pensar ciertas partes, pero espero que logre plasmarlas de una manera que sea agradable para todos. Me gusta cómo suena en mi cabeza, pero a la hora de escribirlo puede ser un problema.
Como estoy escribiendo este capítulo ni bien terminó el anterior, no estaría leyendo ninguna review. No obstante, en la tercera parte contestaré todas las nuevas que haya para que no se acumulen tanto.
Sin más charla, comencemos.
Disfruta!
"¡Espera, ven aquí! Exclamó Gasper felizmente mientras perseguía a la pequeña dragona, intentando atraparla. Sus padres esta vez estaban presentes, no como la primera vez que fue sola.
Issei se dignó a observar toda la interacción con una pequeña sonrisa. "Creo que ya está listo…" Se dijo internamente, viendo cómo se divertía sin ningún tipo de problemas.
Poco después, no pudo evitar fruncir el ceño ante un pensamiento que lo venía carcomiendo estos últimos días.
"Según lo que me dijo la Presidenta hace dos semanas, las Piezas Mutadas son el causante de que no sufran la Corrupción Demoniaca, y por eso se consideran un fallo, a pesar de que potencia la reencarnación, y por ende, las estadísticas generales de su usuario…" Incluso el mismo castaño se vio un poco sorprendido por usar palabras tan específicas, pero dejó eso de lado rápidamente. "Lo que me molesta, es que ya se había creado una especie de pieza para que la Corrupción Demoniaca no actué, ¿y esa misma solución es tomada como un error? Es bastante irónico, siendo que el fallo es esa misma corrupción en primer lugar, debido a que corrompe a las personas…" Issei no pudo evitar suspirar, algo que los padres de la dragona captaron. "Ella también mencionó algo de la diferencia entre humanos y Demonios. Quizás esa sea la explicación del por qué no se elaboraron más Piezas Mutadas." El castaño frotó fuertemente su cabello con fastidio. "¡Le estoy dando demasiadas vueltas! Además, me parece bien que se hayan dejado de producir, si es que eso hace que más gente termine como Gasper, completamente aislados del mundo."
"|O matándolos.|" Ddraig interrumpió en su mente, haciendo que Issei hiciera una pequeña mueca.
"Puede que los Demonios actuales tengas sus mañas, pero dudo que serían capaces de llegar a tal extremo." Le contestó en su mente, haciendo que Ddraig frunciera el ceño.
"|¿Aun recuerdas lo que te dije cuando nos conocimos?|" Preguntó Ddraig, haciendo que Issei asintiera. "|Muy bien, porque todavía sigo pensando lo mismo.|"
"Tiamat me dijo exactamente lo mismo." Pensó el castaño. "Pero es natural que los Dragones tengan tanta desconfianza de las Tres Facciones Bíblicas después de lo que hicieron."
"|Tienes razón, pero también es verdad que tú eres demasiado confiado.|" Refutó Ddraig, haciendo que el castaño asintiera internamente.
"Lo sé. Después de lo experimentado, estaré más atento a lo que hace Rías, solo por si las dudas…" Finalizó, para luego cerrar sus ojos con tranquilidad.
"|Hablando de Tiamat…|" Issei no pudo evitar abrir uno de sus ojos cuando captó el tono bastante divertido de su inquilino. "|¿Recuerdas como reaccionaron esas dos mujeres cuando te salvaron justo a tiempo antes de que tuvieras relaciones sexuales forzadas con la mocosa reencarnada de pelo azul?|"
Issei no pudo evitar sudar ante el recuerdo.
Había pasado hace un par de días…
Xenovia lo había encerrado en el salón de la Academia, diciendo diferentes barbaridades de que quería un hijo fuerte. Incluso apuntó la espada contra su cuello para que no se moviera. Si no hubiera sido por Tiamat y Penemue, hubiera perdido la virginidad en ese momento de la peor manera posible. Con tan solo recordar como Tiamat casi la mata de un golpe, hizo que un gran escalofrió recorriera por todo su cuerpo. De hecho, quizás la dragona la hubiera matado, si es que Penemue no la hubiera detenido con sus palabras. Aunque, claramente los ojos helados de la Cadre daban muchísimo más miedo que la mirada de Tiamat, algo que de por si no debería ser superado bajo ninguna circunstancia.
Un profundo escalofrío recorrió por su cuerpo tras recordar esas miradas, que rápidamente cambiaron a una de llena preocupación por él, reclamándole si es que Xenovia le había hecho algo. Quizás eran mucho más sobreprotectoras de lo que pensaba en un inicio.
Lo bueno de eso, es que de seguro Xenovia ya abandonó completamente la idea de violar a Issei, aunque esa idea haya sido borrada de su memoria por el fuerte golpe en la cabeza que recibió por parte de Tiamat.
Si, Xenovia no se atrevería a molestarlo de nuevo…
CAPÍTULO 31: ¡EL VERDADERO PODER DEL VAMPIRO!
"¿Piensas llevarlo aquí?" Preguntó Penemue con gran intriga, que se demostró con su ceja perfectamente enarcada.
"Creo que ya está listo para la última prueba." Comentó el castaño, mientras se sentaba en el sillón junto a ella. Al ser un sillón de dos personas, estaban un poco apretados. "Por alguna razón, siempre que vengo aquí, siento que es cada vez más lindo." Agregó, dándole un pequeño alago al apartamento de la Cadre, para luego fijar su mirada en la mujer, viendo que llevaba la pequeña estatuilla de ellos dos y Tiamat en sus manos.
"Siempre la llevo conmigo cuando me pongo un poco nerviosa." Declaró la Cadre, viendo que la mirada del castaño estaba fijada en la estatuilla.
Omitiendo el hecho de que eso era demasiado tierno, Issei no pudo evitar sorprenderse.
"¿Qué sucede?" Preguntó, alzando una ceja. "Tú nunca te pones nerviosa." Concluyó, aunque ese veredicto final no era del todo cierto.
"Es algo que te dirá Azazel. Él tiene más detalles." Explicó la Cadre, levantándose de su asiento, guiándolo a la puerta. "Tienes mucho trabajo que hacer hoy, al igual que yo." Una diminuta sonrisa apareció en su rostro, de esas que nadie podía ver, a excepción de los más cercanos a la mujer. "Te deseo suerte." El castaño tan solo apoyó su mano en el hombro de la Cadre como despedida.
Justo cuando pensaba bajar las escaleras, fue interrumpido una última vez.
"Antes de que te vayas, me gustaría que le dijeras algo. De hecho, es algo que también te servirá a ti." Comentó la Cadre con total seriedad desde la puerta, algo que Issei captó al instante. "Ten cuidado con lo que deseas. A veces, los deseos más profundos de una persona pueden transformarse en impulsos que conllevan a decisiones terribles."
Issei no pudo evitar bajar su cabeza con bastante empatía.
"… ¿Lo dices por tu pasado, no es así?" Finalmente preguntó, recibiendo un asentimiento por parte de la Cadre.
"Ustedes recién comienzan en este mundo, pero tienen un potencial increíble. Asegúrense de que ese potencial no termine envenenándose por culpa de deseos peligrosos, o se arrepentirán por el resto de sus vidas." Concluyó, cerrando la puerta.
Un pequeño silencio se presentó tras la despedida, mientras el castaño se veía sus manos.
"¿Y cómo sé que ninguno de mis deseos me llevará a ese lado…?" Se preguntó, sin poder encontrar una respuesta.
Todavia era muy ingenuo…
En el Club del Ocultismo…
"¿Por fin viniste?" Comentó Azazel, acomodando un par de artilugios extraños en un mueble nuevo a los ojos de Issei. "¿Me ayudas a acomodarlos?" Preguntó, viendo que Issei rápidamente asintió y lo acompañó. "Ten cuidado. Son las Sacred Gears más raras que he encontrado, y que todavía no logro descifrar por completo." Advirtió, entregándole una que parecía una especie de escudo dorado cuadrado un poco pequeño con una gema purpura en el centro.
Issei tan solo volvió a asentir, mientras ayudaba a acomodar los Sacred Gears.
Azazel pudo distinguir algo raro en su actitud, debido a que se mostraba muy pensativo.
"¿Hay algo que te molesta?" Preguntó el jefe, haciendo que Issei se frotara el cabello con una pequeña sonrisa al ver que era como un libro abierto.
"Antes de venir aquí, tuve una conversación con Penemue." El castaño no pudo evitar recordar sus palabras. "Ella dijo que, 'a veces, los deseos más profundos de una persona pueden transformarse en impulsos que conllevan a decisiones terribles'." Issei no pudo bajar levemente su mirada. "Solo me estoy preguntando si es que realmente estoy haciendo las cosas bien…"
"¿Las cosas bien, eh?" Preguntó Azazel, sin poder evitar sonreír ante la duda del muchacho. "Dime Issei, ¿crees en el bien y el mal?" Issei no pudo evitar sentirse confundido ante la pregunta tan redundante.
"Por supuesto." Contestó el castaño.
"De acuerdo." Azazel le dio otra Sacred Gear, mirándolo de reojo. "Para ti, ¿has hecho siempre el bien?"
"Participar en la muerte de alguien definitivamente no es hacer el bien." Contestó el castaño rápidamente, y en ese momento fue cuando Azazel pudo saber por qué estaba dudando tanto.
"Entonces, ¿los Ángeles hacen el mal según tu opinión?" Preguntó el Ángel Caído, haciendo que Issei lo mirara, indicando que la respuesta era obvia. "¿Te debo recordar la cantidad de gente que mataron en la Gran Guerra?" Esa última pregunta hizo que una gran revelación cayera sobre Issei.
Azazel amplió aún más su sonrisa tras ver la reacción. "La respuesta correcta es que no existe el bien y el mal. Solo existe lo correcto y lo incorrecto."
"¿Y cómo sabré si estoy en el camino correcto?" Preguntó el castaño. "Es algo muy superficial."
"Issei, eres un idiota bondadoso." Ante la respuesta, el castaño no pudo evitar poner los ojos en blanco. "Toda la gente que te rodeó, todas esas personas. Principalmente Tiamat y Penemue… Ellas te enseñaron esos valores hace mucho tiempo. Entiendo que tengas miedo de descarriarte…" Azazel colocó la última Sacred Gear que le alcanzó el castaño, para luego posicionar una mano sobre su cabeza. "Pero hay muchas ocasiones en que descarriarse es la mejor solución para los peores problemas." Afirmó, entregándole una sonrisa dentuda. "Piénsalo así…" Comentó el Cadre, pensando un ejemplo. "Quizás haya alguna ocasión en que debas desafiar las reglas de tu propia ama para salvar a una persona que es muy importante para ti, puede que de la muerte, o de un destino aun peor. Eso lo deciden las circunstancias. Pero, si siempre haces bien a una persona por desafiar una regla, o si siempre haces bien a tu gente con la muerte de unos pocos, ¿eso no es correcto?" Concluyó, para luego quitarle la mano de su cabeza. "Me alegra que tengas moralidad, eso ayuda mucho en ir al camino correcto. Pero, debes entender que la moralidad en este mundo es tan abstracta y presuntuosa que se vuelve completamente absurda. Solo valemos por nuestra gente, solo vivimos por nuestra gente, solo luchamos por nuestra gente, y solo esa gente lucha por nosotros, solo esa gente vive por nosotros, solo esa gente vale por nosotros. En mi manera de ver las cosas, no hay manipulaciones, no hay tretas. Todos los que considero familia, son esa gente que protegeré a muerte, incluso si debo comenzar otra guerra para hacerlo, lo cual es un poco contradictorio." Concluyó, burlándose de sí mismo por sus últimas palabras.
Issei se quedó completamente atónito ante sus palabras. De hecho, si había alguna duda en su interior sobre sus acciones pasadas, habían desaparecido por completo.
Probablemente, fue allí donde esa pequeña pizca de su humanidad finalmente también lo abandonó por completo…
"… ¿Por qué me dices todo esto?" Preguntó el castaño, completamente maravillado ante sus palabras.
"No te voy a mentir." Comentó el Cadre rápidamente. "En un principio, solo me interese en ti por tu Sacred Gear, quería investigarla. Pero, por obvias razones, también terminé investigándote a ti." Azazel se agachó frente a él, y posicionó una mano sobre su hombre. "Después de ver tus diferentes actuaciones, me ha quedado muy claro. Eres un hombre que tiene respeto." Afirmó, apretando el hombro del chico, para luego levantarse y dirigirse hacia la puerta. "Y el respeto no es solo una palabra, es mucho más que eso."
"¿Para ti, que es el respeto?" Preguntó el castaño, viendo como Azazel se detenía y lo miraba de reojo. Una sonrisa si disparó en el rostro del Cadre.
"Cuando alguien tiene respeto, nunca descuida a la gente que realmente le importa proteger." Azazel volvió a mirar hacia el frente. "Por eso te doy respuestas. Entre más aprendes, más posibilidades tienes de proteger a esa gente. El conocimiento lo es todo, porque consigues ser grande, ser fuerte, ser rápido. Así logras sobrevivir más tiempo." Azazel fijó su mirada en Issei, denotando una mirada mucho más seria de lo normal. "Y en tu tiempo promedio de vida, será mejor que no desperdicies el momento. La primera vez podría ser tu última vez." Concluyó, retomando su caminata.
"Con todas esas enseñanzas, pareces mi padre." Comentó Issei con una sonrisa, que rápidamente decayó. "Bueno, en realidad no te pareces ni un poco…" Corrigió, frotándose el cabello.
"Lo que digas, mocoso dinámico." Azazel se detuvo justo antes de cerrar la puerta, tras recordar algo muy importante. "Hum, casi se me pasa por alto la verdadera charla que íbamos a tener aquí." Dijo al aire, haciendo que el castaño lo mirara fijamente. "Igual, no es tan importante." Continuó, mirando al castaño con su típica cara despreocupada. "Solo debo decirte que mañana hay una Reunión de todas las Facciones. Antes de que comience, deberás escoltar al Dios Rey de Asgard." Concluyó, cerrando la puerta.
"¡¿QUÉ?!" Issei gritó a todo pulmón. "¡¿A ESO LE LLAMAS POCO IMPORTANTE?!"
El grito se escuchó claramente por fuera del viejo edificio, a lo que Azazel solo atinó a limpiarse el oído derecho con su dedo meñique, como si no hubiera escuchado nada.
Ahora podía entender a la perfección la inquietud de Penemue…
Unos minutos más tarde…
Había costado bastante, pero finalmente pudo hacerlo…
Gasper salió de la Academia Kuoh con la condición de que si se aterraba en lo más mínimo, volvería dentro de la habitación en donde siempre había estado encerrado. Cabe recalcar que Issei aceptó esa condición prácticamente al instante, ya que sabía perfectamente el resultado.
Por esa razón habían visitado durante dos largas semanas al Reino Familiar.
"¡Si no abres los ojos, no cuenta!" Exclamó Issei, dándole una gran palmada en la espalda para animarlo.
El vampiro abrió lentamente los ojos, y lo primero que notó es que la luz del sol en la tierra es mucho más fuerte que el del Infierno. Lo primero que distinguió en frente suyo, fueron las rejas de la Academia abiertas, seguido del típico sonido de una ciudad transitada. Aunque parezca una idiotez, esto fue algo fascinante para el muchacho.
No tardó mucho tiempo en ver como un par de alumnos pasaban del lado exterior de las rejas, sorprendiéndose inmensamente cuando simplemente no sintió nada.
Eso es, no sintió nada…
"¿Pero…?" Gasper se había quedado sin palabras. No entendía como es que podía ver a toda esa gente sonriente transitar sin ponerse siquiera nervioso.
"Estuviste en el Reino Familiar por dos semanas, un lugar extremadamente hostil en todo momento. Era normal estar alerta bajo esas circunstancias." Comentó el castaño, poniendo una mano sobre el hombro del vampiro. "Pero, en un lugar donde la hostilidad es casi inexistente, ¿por qué tendrías que estar alerta, o ponerte nervioso? Simplemente, no hay razón para tener miedo de usar tus poderes, si es que no los vas a usar en primer lugar." Issei le entregó una enorme sonrisa entre dientes. "¿Entiendes a lo que me refiero?" Concluyó, haciendo que Gasper lo mirara con un gran brillo en sus ojos.
Y así fue como ambos pasaron por diversos lugares de Kuoh, solo divirtiéndose. Cero estrés, cero nervios. Simplemente, eran libres de divertirse. Visitaron tantos lugares, que el castaño no pudo evitar agradecer a Azazel por haberle regalado tanto dinero. Sin él, lo más probable es que la adaptación completa nunca se hubiera terminado.
Aunque, aún faltaba el punto más importante…
Las horas pasaron rápidamente, y el atardecer comenzó a dominar el cielo. Una vista increíble desde el tejado de la Academia Kuoh para alguien que había estado encerrado durante años.
Gasper admiró la vista en silencio, para luego mirar atentamente al castaño, que parecía estar observando como Rías y los demás salían del Club del Ocultismo. Otra mirada más se dirigió en la ventana donde vivía Penemue. La mujer estaba a la vista, haciendo su molesto papeleo. Gasper pudo notar que esa mirada se estacionó por mucho más tiempo, a diferencia de la anterior.
"¿Qué es lo que ves?" La pregunta del castaño tomó un poco desprevenido al vampiro, que solo se dignó a mirar a los integrantes del Club del Ocultismo, sin ninguna respuesta.
El castaño inclinó su mano hacia ellos, y lo cerró fuertemente en un puño. "Yo puedo verlo claramente. Es lo que me impulsa." Contestó el castaño, para luego fijar su mirada nuevamente en Penemue. "Nadie es perfecto, pero todos tienen un propósito. El mío es luchar por lo que creo, lo que me emociona, y lo que amo." Los ojos de Issei reflejaron la figura de Penemue, como aquella mujer se arreglaba el cabello con una pequeña sonrisa al darle una rápida mirada a su estatuilla. "No importa que sea el Sekeryutei más débil. Con un propósito así, eres imparable." Issei finalmente bajó su mano, aunque su rostro serio nunca desapareció. "Por eso siempre entreno, por eso siempre quiero aprender, por eso siempre doy lo mejor de mí. Después de todo, ver siempre una sonrisa en el rostro de las personas que más aprecias, es algo que nadie ni nada puede igualar." Issei continuó mirando atentamente a Penemue, por lo que no se percató de la mirada impresionada de Gasper. "Eso es algo que aun te falta aprender. Y será mejor que lo hagas rápido, antes de que sea demasiado tarde..." Concluyó, teniendo un pequeño recuerdo de Irina.
Issei se levantó, dando a entender que todo había terminado por hoy. Gasper se levantó rápidamente, sin poder evitar que las palabras de Issei carcomieran su mente.
Antes de que Issei bajara junto a Gasper, el castaño le entregó una última mirada a Penemue, la cual, parecía habérsela respondido, misteriosamente.
Ambos bajaron por las escaleras, y una vez lo hicieron, fue donde comenzaron a suceder cosas raras…
"¡Quiero volver a repetir lo de hoy!" Exclamó Gasper con una gran sonrisa.
"Dudo que podamos mañana." Contestó el castaño, haciendo que Gasper lo mirara, confundido. "Es un día muy importante, en el que probablemente también estés presente..."
Issei no pudo terminar su oración, ya que todo cambió a una tonalidad más siniestra, al mismo tiempo que el cielo se volvía completamente verde.
"¿Qué es esto?" Se preguntó Gasper en voz alta, claramente alarmado.
"Es una Dimensión de Bolsillo." Contestó el castaño rápidamente, poniéndose cerca del vampiro. "Alguien nos arrastró aquí, y eso nunca puede ser bueno." Concluyó, desplegando su armadura.
Desde el tejado más alto de la Academia, se pudo ver como un sujeto se ajustaba la capucha. Aunque viendo sus proporciones, claramente se trataba de una mujer. Su rostro estaba ensombrecido, por lo que apenas se podían ver sus labios.
"No puedo creer que voy a hacer esto…" Comentó la mujer para sí misma. Tenía una voz bastante reconocida por todos.
La mujer se cruzó de brazos y dio un paso hacia delante donde no había nada. De esa manera, se dejó caer a una velocidad impresionante, con un solo objetivo…
Ese objetivo al que apuntaron sus pies cuando cayeron encima de la cabeza de un Issei completamente asombrado ante la entrada, que resultó con su casco rompiéndose en mil pedazos y con su cara enterrada el mismo cráter propinado por el golpe. Antes de que Gasper pudiera siquiera reaccionar, la encapuchada agitó violentamente su brazo y creo una enorme corriente de viento, mandándolo a volar, haciendo que se estrellara contra la pared del edificio.
Un silencio bastante tenso dominó el ambiente, mientras la mujer finalmente apartaba sus pies del rostro del castaño y lo levantaba de su camisa como su fuera una bolsa de basura. Cuando sacó su rostro de la gran grieta, se pudo ver como su cara estaba hecha un desastre sangrante.
La encapuchada acercó su rostro al del castaño, y procedió a decir en silencio:
"Las cosas que hago por ti…"
La encapuchada dejó de mirarlo cuando sintió como alguien le jaló de la manga. La mujer se dio vuelta, solo para ver a Gasper, y como sus ojos habían activado su Sacred Gear, debido al gran círculo mágico que había en sus pies.
"Mi senpai…" Fue el simple comentario de Gasper, con un tono que había sido mucho más áspero de lo normal, y su mirada acompañaba ese tono a la perfección.
La mujer ni escuchó sus palabras, mandándolo lejos de un fuerte golpe en toda la cara. Gasper rodó como si fuera una pelota de rugby hasta que finalmente se volvió a estrellar contra la pared, esta vez, generando unas pequeñas grietas.
"No puedo moverme…" Pensó Issei con completa sorpresa, ya que estaba usando una gran cantidad de su poder para moverse, pero le era imposible.
No solo controlaba el tiempo, había algo más allí…
"Lo siento, pero tengo que llevarme a tu querido amigo." Declaró la mujer, poniendo una de sus manos en el bolsillo mientras cargaba sobre su hombro a Issei como si fuera un costal de papas. "Pagan mucho por una Sacred Gear tan rara."
Empezó a dar lentos pasos para marcharse, hasta que escuchó unas débiles palabras detrás de él.
"Talo…" Gasper se levantaba con gran dificultad, mientras limpiaba la sangre de su boca.
"¿Dijiste algo?" Preguntó con una sonrisa bastante burlona, haciendo que Gasper apretara fuertemente los puños, al mismo tiempo que un par de imágenes de las palabras y enseñanzas de Issei pasaron por su cabeza.
"¡SUELTALO!" Gritó a todo pulmón, haciendo que una energía rojiza apareciera en su cuerpo, al mismo tiempo que salía en un estallido de velocidad hacia la dirección de la mujer. En menos de un segundo, llegó en donde ella y la tomó del rostro, enterrando su cara en lo más profundo del pavimento.
La mujer pareció sorprenderse ante tal acto, o a lo mejor no. De hecho, ella estaba sorprendida no por el estallido, si no por el hecho de que la presión del círculo mágico se hizo mucho más fuerte, por lo que supuso que había liberado su Balance Breaker.
La vista de Gasper se tranquilizó cuando vio que Issei había sido liberado del agarre, aunque esa mirada rápidamente se torció a una de preocupación cuando vio que no podía moverse a causa de su poder. Aun así, no pudo preocuparse demasiado, ya que recibió una fuerte patada giratoria desde el suelo por parte de la mujer, ahora sin su capucha. Gracias a ello, una gran cantidad de cabello celeste bastante reconocido se liberó en varias direcciones.
Gasper se levantó con cierta dificultad, viendo como Tiamat lo miraba fijamente, con su típica expresión estoica. El niño vampiro tan solo tuvo que pestañear, para que de la nada ella apareciera a centímetros de él, propinándole un fuerte golpe en el rostro que le hizo escupir una cantidad absurda de sangre. Una gran golpiza comenzó a presentarse por parte de la dragona hacia el vampiro.
Los numerosos sonidos de Boost se escucharon, al mismo tiempo que Issei salió corriendo hacia su dirección, gritando con gran furia mientras le propinaba un fuerte golpe en la espalda que generó una pequeña onda de choque. Tiamat simplemente miró hacia atrás con su típica expresión, dando a entender que el ataque no le había hecho ni cosquillas. La dragona soltó el rostro de Gasper y lo dejó caer como basura al suelo, para después darse la media vuelta.
"El mocoso terminó siendo más fuerte de lo que esperabas." Le dijo, para luego propinarle un fuerte golpe en el rostro al castaño que lo dejó tendido en el suelo debido a la enorme potencia.
Cuando Tiamat pensaba que todo había terminado, sintió como una enorme presión se hizo presente. Mucho más fuerte que la anterior, incluso podría ser más del doble que hace unos momentos. Issei prácticamente se hundió en el concreto debido a esto. El círculo mágico rojizo se hizo aún más grande e intenso, haciendo que Tiamat volteara su mirada para ver como Gasper se levantaba.
Una especie de aura blanca y gris burbujeó a su alrededor como una enorme onda, que finalmente volvió a ser del color rojizo habitual. Su cabello comenzó a flotar por la inmensa energía mágica que emanaba, y cuando levantó su mirada, se podía ver que el color de sus ojos rojos era aún más profundos, al mismo tiempo que uno tenía la marca de un reloj, y el otro poseía una marca similar a una hendidura, dándole una especie de profundidad imaginaria.
"Dije que lo soltaras…" Comentó, con un rostro que podría haber asustado a cualquiera.
El vampiro ensanchó sus ojos de sobremanera, haciendo que otro gran círculo mágico apareciera sobre la cabeza de Tiamat, generando una luz gris asesa, solo para que un segundo después todo el suelo se destrozara por completo debido a la misma gravedad cuando el círculo mágico chocó contra el suelo. Se había generado un enorme cráter, aunque Tiamat parecía no verse afectada por la enorme presión y el intento sobre el control del tiempo. Aun así, no podía evitar estar bastante impresionada.
Gasper inclinó su mano hacia delante, haciendo que un pequeño círculo mágico apareciera en su mano. Ni un segundo después, Tiamat salió volando hacia la mano de Gasper tras la fuerte gravedad, en donde el vampiro la tomó fuertemente del rostro y la estampó contra una pared, generando grietas bastante leves.
"Vete a volar." Ordenó el vampiro, haciendo que unos círculos mágicos inmensos aparecieran en el cielo y debajo de Tiamat, en donde el edificio estalló repentinamente por la gravedad en el cielo, y por la gran cantidad de ataques mágicos bastante poderosos que surgieron desde el suelo.
Entre todas las explosiones y todos los escombros, Tiamat llegó al cielo por culpa del círculo mágico, solo para ver como Gasper se posó en frente de ella. La dragona no dudo en propinarle un fuerte golpe en el abdomen que hizo escupir una gran cantidad de sangre al vampiro, pero parecía negarse a rendirse. Después de todo, sus ojos rojos aun brillaban con gran intensidad.
Gasper la tomó del cuello y la lanzó hacia el suelo, al mismo tiempo que numerosos círculos mágicos acompañaban en el cielo, arrojando diversos ataques mágicos bastante poderosos. Cuando finalmente impactó contra el suelo, ya destrozado por el combate, todo volvió a ponerse blanco y negro a su alrededor, al mismo tiempo que dos círculos mágicos chocaban entre sí estando ella en el centro, generando una especie de vórtice extraño que contrajo todo lo que estaba cerca, solo para que después el color volviera a la normalidad y hubiera un enorme estallido que mando todo a volar.
Issei cayó a la lejanía, levantándose con un poco de dificultad, sin poder evitar estar completamente impresionado por lo presenciado. Él solo alzó su mirada, para ver que la réplica de la Academia Kuoh había sido completamente destruida en tan solo segundos.
"¿Estas bien?" La voz reconocida hizo que Issei se diera media vuelta, solo para ver a Gasper con todos sus pelos de punta.
Era una vista bastante graciosa, pero no era un momento en el cual debería reírse.
Antes de que Issei pudiera siquiera contestar, Tiamat apareció de la nada, tomando al vampiro por detrás de la camisa ya hecha harapos, haciendo que el niño pataleara para liberarse. El color volvió a cambiarse totalmente de color gris y negro, aunque ninguno de los dos se veía afectado.
"Supongo que tener el alma de la Lagartija Subdesarrollada te ayuda a mantenerte consciente bajo el dominio del tiempo." Comentó Tiamat de la manera más casual, haciendo que Gasper dejara de patalear tras escuchar el sobrenombre de Ddraig.
"¿'Lagartija Subdesarrollada'?" Pensó con los ojos bien abiertos. "Issei me dijo que solo una persona utilizaba ese sobrenombre a menudo…"
"Maldición, creo que te pasaste un poco." Comentó el castaño, limpiándose la sangre de su nariz.
"¿Tú crees?" El tono de gran preocupación en Tiamat hizo que Gasper solo se confundiera más. "¿Te hice mucho daño?" Preguntó, soltando a Gasper y acercándose rápidamente a él, evaluando sus heridas.
Issei solo pudo a sonrojarse ante la gran preocupación de la dragona, y como le acariciaba cada parte de su rostro, en un intento desesperado de aliviarlo.
"Como siempre, eres demasiado blanda." Comentó Penemue, apareciendo de la nada con dos lágrimas de fénix.
Obviamente, Gasper sentía que su cabeza estaba a punto de explotar. Sencillamente no entendía nada.
"¿Cómo fue la evaluación?" Preguntó el castaño, tomando la lágrima de fénix, haciendo que una mirada bastante aliviada cruzara por el rostro de Tiamat.
"Es mucho más de lo que esperaba." Comentó Penemue, poniendo una mano en su mentón. "Además de poder usar su Balance Breaker, también cuenta con una evolución de este. Sin contar el hecho de que para usar toda esa cantidad de poder, necesita una cantidad de magia absurdamente alta." Concluyó, entregándole una mirada al niño. "De hecho, me parece sorprendente que aun pueda estar de pie."
"¿Eso es lo que hacen las Piezas Mutadas?" Preguntó el castaño con gran asombro.
"No lo creo." Fue la rápida respuesta de Penemue. "Debe poseer una gran afinidad con su Sacred Gear para poder hacer tales cosas. La único que hace la Pieza Mutada, es que un sujeto como él, que es mucho más fuerte que su ama, pueda reencarnarse y entrar en la nobleza de dicha persona."
"Lo entiendo…" Comentó Issei, asintiendo levemente. "Aun así, ¿una evolución de su Balance Breaker? Es algo sorprendente…"
"Eh, eh…" Gasper comenzó a agitar sus manos con gran exasperación, indicando que buscaba una respuesta.
Al ver esto, Issei se acercó a él con una sonrisa.
"Perdona que te haya puesto a prueba de esta manera." Comentó el castaño, entregándole la lagrima de fénix. "Pero era la mejor manera de que pudieras experimentar la perdida de una persona cercana. Estoy contento, porque a diferencia mía, lograste responder a tiempo." Concluyó, esbozando una sonrisa dentuda. "Esto no hubiera hecho ningún efecto si te lo hubiera contado antes."
"Aunque sus ataques no tuvieron tanta contundencia como podrían haber tenido." Comentó Tiamat, tronando su cuello. "No es por su falta de experiencia, sino porque aún estaba intentando contenerse. Aunque no le salió muy bien…" Finalizó, haciendo énfasis en toda la destrucción causada.
"Tal vez, pero, por lo menos es un comienzo." Comentó el castaño con una pequeña sonrisa.
La dragona ladeo su cabeza de un lado a otro, indicando que no estaba tan de acuerdo con la respuesta.
"Issei, ¿Quién es…?" Preguntó Gasper, refiriéndose a la dragona.
"¿Recuerdas que en mis historias siempre te mencione a Tiamat?" Preguntó, haciendo que los ojos de Gasper se ensancharan. "Bueno, ella es Tiamat."
"¡¿La señora mala es tu Primer Maestra?!" Exclamó Gasper, completamente impresionado.
Un pequeño tic se presentó en la ceja de Tiamat.
"¡¿'Señora'?!" Exclamó. "¡Puede que tenga más de 20.000 años de edad, pero luzco de 25!" Concluyó, claramente ofendida tras el comentario.
Issei y Penemue se rieron tras la interacción.
"Eso da igual." Contestó el castaño entre risas. "Aunque luzcas de 30 o 40, es imposible que dejes de ser hermosa."
Obviamente, Tiamat no pudo disimular el enorme rubor que se disparó en sus mejillas.
Mientras tanto, en el cielo…
"¿Estás seguro que esto saldrá bien?" Preguntó Dulio, frotándose el cabello.
"No te preocupes." Lo relajó Michael, arreglando unos papeles. "Teniendo a mi hermana como mi escudera, no será un problema."
"Sabes que no me refiero a eso." Comentó el Serafín. "No es necesario hacer una reunión. La Profecía indica que todos llegamos hasta el final. No habrá más guerras entre nosotros, por lo menos, no hasta que la Prisión Dimensional de Trihexa se rompa, o esté cerca de hacerlo. Lo que te recuerdo, aún faltan 2000 años."
"Recuerda lo que dijo nuestro Padre." Michael lo observó con gran seriedad. "Intentar aprovecharnos de lo que indica la Profecía podría traer fluctuaciones, y en tal caso, podríamos morir todos. Lo mejor es actuar como hubiéramos actuado en el caso de que la Profecía nunca hubiera sido anunciada."
"Es cierto, se me había olvidado ese detalle…" Dulio se frotó la mejilla con una sonrisa nerviosa. "Pero, ¿realmente hay necesidad de invitar a Asgard y los Yokais al Tratado de Paz?"
"Por supuesto." Contestó Michael sin ninguna duda, apoyando el mentón sobre sus manos. "Estamos hablando del Sekeryutei y el Hakuryuukou. En estos momentos, tanto los Demonios como los Ángeles Caídos tienen mucho más poder que nosotros. Si añadimos más presión de otros bandos, entonces es más complicado que se genere una guerra, independientemente de que Azazel y Sirzechs no parecen estar interesados en una, después de lo que sucedió en la última."
"Puedo entender lo de Vali, podría destruir todo Asgard él solo, la Facción más fuerte en la actualidad." Comentó Dulio, frotándose el mentón. "Pero, sinceramente no entiendo la preocupación por Issei." Agregó con un tono bastante confundido. "Después de todo, es el Sekeryutei más debí que haya existido."
"Es el más débil, hasta que deja de serlo…" Fue la simple respuesta de Michael, cerrando sus ojos. "No está de más tomar precauciones. En estos momentos, somos la segunda peor Facción a cuanto poder se refiere, solo los Yokai son peores que nosotros, y es solo porque casi se extinguieron en la batalla contra Trihexa."
"Lo entiendo." Dulio asintió, para luego alzar una ceja. "¿Y qué hay de los Olímpicos?"
"Sabes bien que se han aislado de todos cuando los humanos abandonaron esas creencias." Contestó, cerrando sus ojos con tranquilidad.
"Actúan como si fueran unos niños encaprichados." Dulio se burló. "Dios creo a los humanos primer lugar. Por lo tanto, siempre deberían haber tenido creencias cristianas." Concluyó, recibiendo un asentimiento por parte de Michael.
Sin duda alguna, todo este tema de las Facciones siempre resultó ser bastante delicado…
Por lo menos, la presión de eso mismo se redujo notoriamente con la aniquilación de algunas, y la casi desaparición de otras…
En la residencia Hyoudou…
"Muchas gracias por lo de hoy." Comentó el castaño, abrazándose con Tiamat en la cama. "Sé que no es fácil para ti hacerme tanto daño."
"No hay problema." Aclaró la dragona, acurrucándose aún más en Issei. "Me pareció un desfase cuando me pediste aquel favor hace más de dos semanas, pero supongo que era algo necesario." Issei tan solo asintió.
"Mañana será un día agitado…" Comentó el castaño, tomándose el puente de la nariz. "Tengo que ir a Asgard…"
"Descuida, yo estaré alerta en todo momento." Comentó la dragona, dando un rápido giro para montarse encima de él. "Iré a la reunión."
"Pero, no estás invitada…" Comentó el castaño con ligero asombro.
"Me da igual." Respondió Tiamat, apoyando su cabeza sobre el pecho del castaño. "Es un lugar bastante peligroso, y no pienso dejarte solo." Issei tan solo sonrió ante sus palabras y la abrazó, algo que Tiamat recibió con mucho gusto.
"Siempre digo que voy a protegerte, pero al final tú siempre terminas protegiéndome a mi…" Comentó el castaño con ligera gracia.
"Yo también tengo ese derecho." Declaró la dragona, recostándose con aun más comodidad tras sentir el calor que le brindaba el abrazo de Issei.
Ella deseaba poder quedarse tan cerca de él para siempre…
¡FINAL DE LA SEGUNDA PARTE!
Al final, el capítulo se me alargó más de la cuenta. Igual no será mucho problema, podré introducir toda la reunión y la primera parte de la pelea en la siguiente parte, para después culminarla en la cuarta parte para finalizar este arco.
Con este capítulo, Issei ya queda completamente introducido en el mundo Sobrenatural, por lo que no pasará mucho tiempo en obtener más y más hábitos de dragón. Se convertirá en un asesino, pero únicamente de la gente que se lo merezca. Prepárense para que tenga un temperamento algo parecido a Tiamat en futuras batallas. Ya saben, ella realmente disfruta los combates. Eso sí, no disfrutará torturando a sus adversarios como lo hace ella (bueno, eso último fue un pequeño espoiler del futuro).
Debo pedir disculpas, porque había dicho que publicaba este capítulo en 3 días, y al final me llevó un día extra. No es por estar ocupado, solo estaba pendiente de otras cosas. Para compensar esto, el próximo capítulo lo traeré dentro de dos días, y esta vez, sin falta.
Algunos me dirán que por 4 días de diferencia podría haber respondido algunas reviews, y eso es cierto. Pero, lo que sucede es que me gusta plasmar mis pensamientos e ideas antes de comenzar a escribir el capítulo, y no agregar nada posteriormente (para eso, existe este último apartado). Solo agregó o cambio cosas en ese apartado cuando realmente es necesario.
Sin nada más que decir, nos vemos en la siguiente parte!
