No era porque me hubiese encantado la experiencia pero hubiera preferido quedarme en aquel taxi infernal un poco más que subir la Colina Mestiza en aquel momento. Estoy seguro de que preguntarán el porqué de todo esto, es simple ... Toros, simplemente toros.

Realmente, no tengo nada en contra de los animales pero gané una aversión por aquellos bóvidos luego de que el verano pasado, Percy, Grover, Sally y yo casi morimos a manos del Minotauro.

Pero tengo que admitir que la vista ahora es notablemente peor que el hombre toro de la leyenda de Teseo, justo en frente de mi nariz había dos toros, pero no toros cualquiera, sino que estaban literalmente hechos de bronce y eran del tamaño de un elefante adulto.

Oh, y la cereza del pastel ... ¡Escupían fuego por sus hocicos de metal! ¿En serio? ¿A quién se le ocurrió algo como esto?

Apenas salimos del taxi, las Hermanas Grises salieron disparadas en dirección a Nueva York, donde no tendrían que preocuparse de los asuntos mortales de los semidioses ... Ni siquiera se molestaron es recibir aquellos tres dracmas de propinas ... Tampoco lo merecían mucho, fue un pésimo servicio. Quizás solo sigan luchando por ocupar aquel único ojo y diente que tenían.

Y allí estábamos; Annabeth con su mochila y su cuchillo como su equipaje, Hope también llevaba su mochila junto su espada corta lista, Tyson y Percy seguían con su ropa chamuscada del gimnasio, y finalmente yo, con mis anillos en mano a pesar de que mi ropa estaba algo cortada y mi mochila.

- Oh, dioses. - Dijo Annabeth observando la batalla, que se desenvolvía con furia en la colina.

Sin embargo, mi vista nunca se centró por segunda vez en los toros, ni en los diez héroes con armadura completa tratando de salvarse de convertirse latas derretidas. No, mis ojos estaban apegados a algo más inquietante. La imagen de los toros corriendo por toda la colina, incluso por el otro lado del Pino de Thalia ... Eso si me preocupaba.

Aquello debería ser imposible, se suponía que los limites mágicos del campamento impedían que los monstruos cruzarán más allá del Árbol de Thalia. Sin embargo, aquella creencia fue completamente destrozada con los toros paseando como si fuese su casa ... En nuestro hogar.

Eso ... Me enojó mucho.

De repente, uno de los Héroes gritó:

- ¡Patrulla de frontera, a mí! - Era la voz de una chica, una voz bronca que realmente me pareció conocida pero que no había escuchado en un tiempo.

Sin embargo, mis pensamientos se desplazaron hacia lo que ella había dicho.

- '¿Patrulla de frontera?' - Pensé con confusión y extrañeza. El campamento no había tenido ninguna patrulla de frontera el verano pasado.

- Es Clarisse. - Dijo Hope con un hilo de preocupación que noté en su voz. - Vamos, tenemos que ayudarla. -

Para ser sincero, esa no era una idea que me motivará mucho la verdad, especialmente luego de que ella y sus hermanos intentaron jugarle una "bienvenida" a Percy en los baños, un truco que le salió por la culata. En conjunto a lo que ocurrió en el captura la bandera del año pasado, podríamos decir que ella, Percy y yo no nos llevábamos bien ... Especialmente Aquaboy y la hija de Ares.

Además, ella era una de los peores abusones en el campamento. Que tuviera una probada de su propia medicina seria una justicia divina. Otro detalle a destacar, es que tuvimos un pequeño encuentro con su padre, el Dios de la Guerra, el verano pasado en nuestra misión de buscar el Rayo Maestro del Tío Zeus ... Digamos que el intercambio no fue muy amistoso y en conjunto a Ares, sus hijos nos odiaban.

Pero aún así, ella estaba realmente en problemas. Los guerreros que iban con ella se terminaron dispersando y corrían despavoridos ante la embestida de los toros, y varias franjas de hierba alrededor del pino habían empezado a arder. De hecho, uno de los héroes gritaba y agitaba los brazos mientras corría en círculo con el penacho de su casco en llamas, como un ardiente mohawk ... Tenia que admitir que le sentaba bien.

En cuanto a Clarisse, su armadura estaba muy chamuscada, y luchaba con el mango roto de una lanza: el otro extremo había quedado incrustado inútilmente en la articulación del hombro de uno de los toros metálicos.

Vi eso como una señal de actuar de una buena vez, me quité uno de los anillos antes de girarlo y atraparlo con mi palma, al instante creció hasta tomar la forma de una pesada lanza con punta bronce, Diathikes, ya estaba lista para luchar. Por parte de Percy, el destapó rápidamente su bolígrafo y con un leve temblor empezó a crecer, y en un abrir y cerrar de ojos tenia una hermosa espada de bronce celestial.

Anaklusmos, ese era su nombre.

Mire a Tyson.

- Tyson, quédate aquí. No quiero que corras riesgos. - Le dije con firmeza. Percy, quienes estaba a mi lado asintió de acuerdo.

- ¡No! - Dijo Annabeth para la sorpresa de mi hermano y mía. - ¡Lo necesitamos! -

Percy y yo la miramos con incredulidad.

- ¡Es un mortal! Tuvo suerte con las bolas de fuego, pero lo que no puede ... - Intento hablar Aquaboy hasta que fue interrumpido por la hija de Atenea.

- Percy, Dio, ¿Acaso saben quienes son esos de ahí arriba? Son los toros de Cólquide, obras del mismísimo Hefearo; No podemos combatir con ellos sin el Filtro Solar FPS Cincuenta Mil de Medea, o acabaremos carbonizados. - Se explayó Annabeth, pero no pude entender la mitad de lo que dijo.

- ¿Que cosa ... De Medea? - Pregunto Percy, tan confundido como yo.

Annabeth hurgó en su mochila unos segundos antes de soltar una maldición. - Tenía un frasco de esencia de coco tropical en mesilla de noche de mi casa. Tenía que haberla traído, galletas. -

No tenia ni idea en qué podría podría contribuir la esencia de coco en esta situación, pero digamos que aprendí que la hija de Atenea podía dar más preguntas que respuestas si hablabas mucho tiempo con ella. Además, ¿Quien maldice con galletas?

Percy miró a nuestra amiga con firmeza. - Mira, no se de que estas hablando, pero no voy a permitir que Tyson acabe frito. -

- Percy ... - Intentó protestar la chica sabia pero Aquaboy corrió hacia colina arriba, hacia Clarisse.

- Tyson. - Lo llamé. - Mantente alejado, por favor. -

El grandullón dudó pero asintió.

- Annabeth. - La llamé. - Si es necesario tanto la inmunidad al fuego, entonces yo tengo eso. -

- ¿Cree poder soportar las llamas de los toros de Cólquide? - Me preguntó Hope hablando luego de un tiempo, parecía preocupada. Annabeth y Tyson lucían igual.

Alce mi lanza antes de apretar mi agarre sobre ella, recordé haber tomado el látigo de una de las Furias en su emboscada en el autobús, en comparación a ello, las armas de las sirvientas de Hades parecían meras velas al lado de los lanzallamas que los toros de bronce tenían integrados.

- Es buen momento para averiguarlo. -

No me quedé por más tiempo por el temor de seguir discutiendo, no había tiempo para ello y subí por el mismo camino que tomó Percy en colina arriba.

Sentí mis ojos arder mientras alcanzaba el paso de Aquaboy con relativa facilidad. Al acercarnos a la hija de Ares, pude escuchar los gritos ordenando a su patrulla que se colocarán en formación de falange; una estrategia digna de Atenea para esta situación, incluso Annabeth tenia que admitirlo. Los pocos que lograron escuchar las ordenes de Clarisse, se alinearon hombro con hombro y juntaron sus escudos. Formaron un cerco de bronce erizado de lanzas que asomaban por encima como pinchos de puercoespín.

Por desgracia, Clarisse solo había podido conseguir que seis campistas se alinearán con ella, los otros seguían corriendo con su casco en llamas. Afortunadamente, Annabeth se había apresurado para ayudarlos. Ella retó a uno de los toros para que la embistiera y luego se volvió invisible, lo cual dejó al monstruo completamente confundido. Luego Hope apareció empuñado su espada en lo alto, consiguiendo que el toro la siguiera a ella, para luego repetir el proceso con la hija de Atenea apareciendo y desapareciendo, para así conseguirle a los campistas tiempo para recuperarse.

El segundo toro no se distrajo como su compañero y corrió a embestir el cerco defensivo de carne mortal de Clarisse. Aún estábamos a la mitad de la cuesta, no lo suficientemente cerca como para ayudarlos. De hecho, Clarisse parecía que aún no se percataba de nuestra presencia.

El toro corría a una velocidad mortífera pese a su enorme tamaño, mientras me acercaba más fácil se volvía discernir su apariencia mucho mejor. Su pellejo de metal resplandecía con el sol, tenia rubíes del tamaño de un puño como ojos y cuernos de plata bruñido, y cuando abría las bisagras de su boca exhalaba una abrasadora columna de llamas.

- ¡Mantengan la formación! - Ordenó Clarisse a sus guerreros.

Siendo sinceros, Clarisse podía ser muchas cosas ... Varias que podrían sonar mal tanto en Inglés, griego, latín y español, pero nunca podría ser considerada una cobarde. Era una chica bastante robusta que podría ser más pesada y grande que yo, en ese momento tenia los mismos ojos crueles de su padre, parecía haber nacido con el único propósito de llevar una armadura griega de combate como si fuese una pijama.

Sin embargo, no creía que fuese posible que resistieran la embestida de aquel toro. Pero para empeorar las cosas, la diosa de la suerte no estaba de nuestro lado, debido a que el otro toro se cansó de jugar el "a que te pilló" versión griega con Annabeth y Hope, y girando sobre si mismo, se situó a espaldas de Clarisse, dispuesto a embestirla por la retaguardia.

El movimiento que hice fue desesperado, ni siquiera estaba seguro de que podría funcionar. Ni siquiera sabía si era posible al menos, pero no podía quedarme mirando mientras los campistas eran atacados ... Incluso con lo insufrible que pudiese llegar a ser la hija de Ares, ella estaba luchando con valentía, era justo que yo hiciera lo mismo.

Lo que hice a continuación fue una locura, solté el agarre de mi lanza contemplando como la cadena que la unía con mi muñeca se extendía cada vez más ... Y luego pateé el extremo sin punta de la lanza con la punta de mi pie.

Mire maravillado como Diathikes salía volando por los aires antes de perforar una de las articulaciones del cuello del toro que iba atacar a Clarisse por la espalda, provocando que redujera la velocidad mientras aún la lanza estaba atada a mi muñeca a la ahora larga cadena.

Dicha acción llamó la atención de la hija de Ares, mientras que Hope trataba de advertir la cercanía del primer toro.

- ¡Al frente! - Chilló Percy. - ¡Cuidado! -

No debió haber dicho algo, porque lo único que consiguió fue sobresaltarla cuando su mirada se centró en Aquaboy y en mi. El primer toro se estrelló contra su escudo y la falange se rompió prácticamente al instante sin oponer resistencia alguna. Clarisse salió despedida hacia atrás y aterrizó en una granja de terreno quemado y todavía lleno de brasas. Después de empujarla, el toro bombardeó a los demás héroes con su aliento ardiente y fundió sus escudos, dejándolos de esta manera sin protección. Sin alguna defensa y sin su líder, ellos arrojaron sus armas y se fueron corriendo al instante.

Mientras tanto, a través de la cadena podía sentir al segundo toro en movimiento, recuperándose de su estupor anterior el monstruo se dirigió hacia Clarisse para liquidarla. Aunque yo era fuerte y trataba de utilizar todas mis fuerzas para frenarlo, el toro de Cólquide seguía siendo demasiado fuerte y pesado como para retenerlo, termine siendo arrastrado por él.

- ¡Percy ve a por Clarisse! - Alcance a decirle antes de ser alejado de él mientras mis pies eran arrastrados por el suelo dejando dos largas marcas en el suelo de la colina por donde el toro me llevaba.

- ¡¿Pero qué demonios piensas hacer, Dio?! - Exclamó Percy. ¿En serio besa a su madre con esa boca?

- ¡No discutas conmigo, Perseus Jackson! ¡Y haz lo que te digo ahora! - Fue lo último que le dije antes de ser alejado aún más de él.

Mientras era jalado con brutalidad, logré vislumbrar a Percy lanzarse hacia Clarisse de un salto, la sujetó por las correas de su armadura y logró arrastrarla y sacarla de en medio, justo a tiempo para sacarla del camino por donde el segundo toro y yo cruzamos como si fuésemos un tren de carga.

Mientras pasaba eso, empecé a trepar por la cadena de Diathikes que se hacía más corta mientras más me acercaba, tenia que salir de alguna forma de esta situación sin ser arrastrado como un simple muñeco de trapo.

Mientras yo hacía eso, Percy le dio un mandoble con Anaklusmos, haciéndole un gran corte en el flanco, pero el monstruo se limitó a chirriar y a crujir, y seguía sin detenerse.

Ya estaba a mitad de camino de recuperar mi lanza, tenia un idea pero no estaba seguro de funcionará ... Como casi todas mis ideas. Mientras más me acercaba, más me percataba del calor que emanaba el toro, pero no me resultó ni doloroso o siquiera incómodo, así que aunque sea una conjetura, quizás si sea inmune a sus llamas.

- ¡Suéltame! - Escuche a Clarisse gritar, mientras golpeaba la mano de Aquaboy para salirse de su agarré. - ¡Maldito seas, Percy! -

Ugh, ¿Es que nadie tiene buen vocabulario a parte de la niña que maldice con galletas?

Vi como el la dejó en un montículo junto al pino y se volvió para hacer frente a los toros. Mientras que yo me había hecho todo el recorrido para alcanzar mi lanza y termine montando en el toro de Cólquide, sin sufrir algún problema de calor a pesar de que podía notar que el metal estaba a altas temperaturas.

Ahora mismo nos encontrábamos en la parte la parte inferior de la colina y desde allí predominaba el valle del Campamento Mestizo: Ahí se encontraban las cabañas, los campos de entrenamiento, la Cada Grande; En esencia, todo aquello corría peligro si eramos vencidos por los toros.

Esuche a Hope ordenar a los demás héroes que se dispersarán y mantuvieran distraídos a los monstruos, con Annabeth a su lado. Si la situación no fuese tan crítica, me hubiese reído de las expresiones que hicieron al verme encima de uno de los toros sin derretirme como mantequilla en un panqueque caliente.

- ¡Dime que tienes un plan, Dio! - Me gritó Percy.

- ¡Yo espero lo mismo! - Le grité de vuelta. Saque mi lanza del cuello del monstruo, donde aceite caliente salió en un pequeño chorro pero no parecía molestarle al toro. Volví a Diathikes en su forma de anillo antes de hacer aparecer a Ischyros, mis nudilleras.

Me sujeté al toro y empecé a golpearlo en la cabeza lo más fuerte que podía, pero parecía que no le importaba, como si fuese una pequeña y molesta mosca para el.

Desde mi asiento en primera clase, pude ver como el primer toro se descarriló con un amplio giro para ir hacia Percy. Cruzo la cima de la colina sin problemas, donde los limites mágicos deberían haberlo detenido, redujo un poco la velocidad, como si estuviera luchando con un fuerte viento para pasar, pero a la final logró atravesar el perímetro y continuó acercándose al galope.

Mientras tanto, con el segundo toro y mi actual montura, se volvió también para atacar a Percy, chisporroteaba y arrojaba fuego por el corte que el le había hecho flanco y también en el agujero que le había generado en la base de su cuello. Para ser sincero, no tenia ni la más mínima idea si estos bichos podían sentir alguna clase de dolor pero sus ojos de rubí parecían furiosos al mirar a Aquaboy, como si esto se hubiera vuelto una cuestión personal.

¿Hefesto no le dijo que la venganza es mala porque envenena el alma mientras aún era chatarra a estas cosas o que?

Percy no iba a poder con ambos toros al mismo tiempo, así que había que eliminar a uno antes de poder acabar con el otro. Así que redoble mis esfuerzos al golpear su cara bovina con Ischyros, sin embargo, aunque logre hacerle algunas magulladuras no lograba mayor efecto en él.

Percy estaba dispuesto a atacar al toro que utilizaba como montura, hasta que este mismo lanzó una furiosa llamarada, que aunque no me afectó, era capaz de hacer que mi hermano se volviera pescado frito al instante.

Afortunadamente, Aquaboy logró rodar hacia un lado a tiempo lejos del aire que se convertía en una oleada de puro fuego. No obstante, vi a Percy caer al tropezarse con algo pero aún así se las arregló para lanzar un mandoble con su espada y a su vez cortar una parte de su hocico. El toro que montaba nos alejó al galope, enloquecido y ofuscado pero logré evitar caerme. Además, los golpes que le propinaba parecía no solo enfurecerlo más sino que también le hacían más daño ahora.

Sin embargo, no pude regocijarme por nuestro progreso ya que note que Aquaboy tenia problemas para levantarse, trataba de ponerse de pie pero mo lo conseguía. No estaba seguro pero parecía tener algún problema con su pierna izquierda, quizás por haberse tropezado unos momentos antes. Quizás no era más que un pequeño esguince, o en el peor de los casos se lo había roto, pero justamente en ese momento era peor tiempo para tener una lesión.

Viendo el estado vulnerable que se encontraba Percy, el primer toro arremetió con furia directamente hacia mí hermano adoptivo, no tenia modo de apartarse de su camino con aquella lesión y yo me encontraba demasiado lejos para hacer algo.

Solo puede limitarme a mirar con horror como el toro se cernía sobre Percy.

- ¡Tyson, ayúdalo! - Gritó Annabeth en pánico.

No muy lejos, cerca ya de la cima, se encontraba Tyson gimiendo de frustración. - ¡No puedo ... Pasar! -

- ¡Yo, Hope Danvers, te autorizo a entrar en el Campamento Mestizo! - Exclamó la hija de Astraea repentinamente.

A su vez, un trueno pareció sacudir la colina y, de repente, a pareció Tyson disparado como un cohete.

- ¡Percy necesita ayuda! - Gritó él.

Mire horrorizado como Tyson se interpuso entre el toro y Percy justo cuando el monstruo desató una lluvia de fuego de proporciones nucleares.

- ¡Tyson! - Gritamos tango Percy como yo.

La explosión se arremolinan a su alrededor como un tornado rojo. Solo se veía la silueta oscura de su cuerpo, y tuve la horrible certeza de que nuestro amigo acababa de convertirse en un montón de cenizas por proteger a Percy.

Pero cuando las llamas se extinguieron, Tyson seguía en pie, completamente ileso; Ni siquiera sus ropas andrajosa se habían chamuscado. El toro debía de estar tan sorprendido como yo, porque antes de que pudiese soltar una segunda ráfaga de llamas Tyson cerró los puños y empezó a darle varios golpes en el hocico al toro.

- ¡Vaca mala! -

Sus puños abrieron un cráter en su hocico y dos pequeñas columnas de fuego empezaron a salirle por las orejas. Tyson lo golpeó otra vez y el bronce se arrugó bajo su puño como si fuese un trozo de aluminio. Ahora la cabeza del toro parecía una marioneta vuelta al revés como si fuese un guante.

- ¡Abajo! - Gritó Tyson.

El toro se tambaleó y se derrumbo por fin sobre el lomo; Sus patas se agitaron en el aire débilmente y su cabeza abollada empezó a soltar humo.

Me pude relajar visiblemente, a pesar cuando estaba en el toro mecánico más peligroso de toda la historia, cuando Hope y Annabeth se acercaron corriendo a donde estaban Percy y Tyson para ver como estaban. Pero desde donde estaba podía ver que Aquaboy estaba fuera de peligro.

- ¿Y el otro otro? - Escuche a lo lejos la voz de Percy.

Supongo que era hora de acabar con este viaje, afortunadamente tenia ayuda.

- ¡Ahhh! - Fue el grito de guerra de Clarisse y de varios campistas que se habían reagrupado.

La hija de Ares lanzó su lanza que se clavó en las patas delanteras del toro, lo cual lo hizo tropezar levemente y bajar su velocidad. Tome eso como señal como hora de bajarme, salte del toro a tiempo para evitar una lluvia de lanzas de la patrulla de Clarrise que le cayó encima al monstruo, aunque le dejó varios cortes, el monstruo aún se movía.

El toro dio par de giros evitando los ataques de los campistas hasta arremeter nuevamente con Clarisse, quien no había tenido tiempo para armarse de nuevo. Sin embargo, era una fortuna que me encontraba cerca porque pude empujar a la hija de Ares lejos antes de que el toro restante disparará un torbellino de llamas hacia mi persona.

- ¡Dio! - Escuche el grito de varios mientras las llamas me envolvían por completo.

Sin embargo, al igual que había ocurrido con Tyson, cuando el fuego por fin se acabó me encontraba totalmente ileso ante el toro de Cólquide.

El bicho me miró tan fascinado como yo, pero tomé su estupor a mi favor.

Pise fuertemente el suelo, aunque no lo vi, sentí como una leve grieta se abría en el tierra y como la energía del mundo subía por mi pie como el año pasado cuando le di el golpe final al perro del infierno que atacó a Percy.

Sentía como nuevas fuerzas subían por mi pierna hasta desviarse por mi otra pierna y liberar toda la energía en una patada directamente en el hocico del toro, dejándole una abolladura tan grande en su cara que parecía que fue golpeado por una bala de caño.

Pero no termino ahí, mientras la cabeza del toro despedía humo y ojos de rubí estaban agrietados, le di un gancho tan fuerte en la cara al toro que no solo le arranqué la cabeza, sino que sentí como mi muñeca se fracturó debido al impacto. Luego de eso, el toro se derrumbó sin cabeza mientras que mis energías restantes me abandonaban por completo.

Me quedé sin aliento mientras caía de rodillas, pero levanté la vista cuando una gran sombra se cernio por encima de pie, temí que uno fuese otro toro, pero me alivie bastante cuando me di cuenta de que era Clarisse ... Nunca estuve tan feliz de ver su rudo rostro.

Se había quitado el casco, pero tenia un mechón de su grasiento peli humeando aún, pero parecía no darse cuenta ... Tampoco quería ser yo quien se lo dijera. Ahora temía que me golpeara por interponerme en su camino pero mi miedo era auto infundado cuando extendió su mano con una mirada de respeto ... Al parecer había apreciado el gesto de salvarla cuando se encontraba desarmada de aquel toro.

Tome su mano con mi mano buena y me ayudo a reincorporarme, aunque hice una mueca de dolor al levantarse, un dolor estremecedor se originó de mi mano derecha, donde se encontraba Ischyros.

Clarisse noto aquello y llamo a uno de sus compañeros. - ¡Algo néctar por aquí! -

Rápidamente, un campista me trajo una cantimplora donde bebí el néctar de los dioses agradecido, en seguida me sentía mejor.

Aunque al instante me preocupé al ver a la hija de Ares ir a donde se encontraba Aquaboy con una cara de pocos amigos, me apresuré para intentar calmarla pero fue muy tarde.

- ¡Lo has estropeado todo! - Le gritó ella. - ¡Lo tenia perfectamente controlado! -

Hice una mueca cuando la hija de Ares dijo aquellas palabras tan mordaces, Percy quedó demadiaso paralizado por la estupefacción como para responder. Al final, fue Annabeth la que respondió primero.

- Yo también me alegro de verte, Clarisse. -

- ¡Arggg! - Gruñó la hija de Ares, perdiendo aún más la razón. - ¡No vuelvas a intentar salvarme nunca más! -

No lograba entender porque estaba enojada por ello, es decir, yo también lo había hecho y aunque no me agradeció, me había ganado su respeto de alguna forma. A la final, puse mi mano en su hombro, lo cual la hizo mirarme con furia ilimitada pero termino estremeciéndose cuando miro mis ojos con cruces doradas que se reflejaban en su pupila.

Por primera vez me sentí agradecido de tener esta mirada tan intimidante.

- Clarisse. - Habló Hope con calma pero a la vez con firmeza. - Tienes varios heridos. -

Aquellas palabras parecieron devolverla de nuevo a la realidad; Incluso ella debía preocuparse por los soldados bajo su mando, sin importar que tan gruñona sea.

- Enseguida vuelvo. - Masculló, y echo a caminar penosamente para evaluar los daños.

Percy y ho miramos a Tyson.

- No estas muerto. - Dijo Aquaboy.

Tyson bajo la mirada, como si estuviera avergonzado. Hey, no te avergüences por no morir, grandote.

- Lo siento. Quería ayudar. Te he desobedecido. - Dijo lo último mirándome a mí.

- Es culpa mía. - Dijo Annabeth. - Fue mi idea a la final. -

Hope resopló con fastidio. - En es caso, fue mi culpa por permitirle entrar. No había de otra alternativa a menos que quisiéramos algo de pescado frito. -

- ¿Dejarle cruzar la línea? - Pregunte confundido.

- Pero ... - Percy intentó hablar pero se vio interrumpido por Hope.

- Percy, Dio. - Dijo ella. - ¿Ustedes alguna vez han observado a Tyson de cerca? Quiero decir, su cara; Olvídate de la niebla y mírenlo de verdad. -

La niebla hace que los humanos vean solamente lo que sus cerebros son capaces de procesar, pero también era capaz de confundir incluso a los semidioses, sin embargo, ¿Que querían decir con mirar a Tyson de verdad ... ?

No nos quedó de otra que hacer mirar a Tyson a la cara, lo cual no era fácil. Por alguna razón me costaba mirarlo directamente, aunque nunca me pregunte porque pasaba eso. Creía que era porque siempre tenia mantequilla de cacahuete entre sus dientes retorcidos. Pero en ese momento enfoque completamente en mirarlo, su enorme nariz y luego, un poco más arriba, donde estaban sus ojos ...

No, no en sus ojos.

Era mejor decir, en su ojo. Era un enorme ojo marrón en mitad de su frente, con espesas pestañas y grandes lágrimas deslizándose por ambas mejillas.

- Ty ... Son ... - Tartamudeo Percy tan estupefacto como yo por la revelación.

- Es un ... - Dije sin aliento.

- Un cíclope. - Confirmó Annabeth. - Casi un bebé, por su aspecto. Probablemente por esa razón no podía traspasar la línea mágica con tanta facilidad como los toros. Tyson es uno de los huérfanos sin techo. -

- ¿De lo que? - Pregunte sin entender completamente a lo que se refería.

- Están en casi todas las grandes ciudades. - Dijo Annabeth con repugnancia. - Son ... Errores, chicos. Hijos de los espíritus de la naturaleza y de los dioses; Bueno, de un dios en particular, la mayor parte de las veces ... Y no siempre salen bien. Nadie los quiere y acaban abandonados; Enloquecen poco a poco en las calles. No se como se habrán encontrado con éste, pero es evidente que le caen bien. Debemos llevarlo ante Quiron para que el decida que hacer. -

- Tu misma lo dijiste, Annabeth. Es un bebé, no lo trates como si fuese un perro callejero. - Le dijo Hope en un tono de regaño. La hija de Atenea resopló.

- Pero el fuego ... ¿Como ... ? - Pregunto Percy anonadado. Yo estaba igual, aunque tenia la misma habilidad.

- Es un cíclope. - Annabeth hizo una pausa, como si estuviese recordando algo desagradable. - Y los cíclopes trabajan en las fraguas de los dilses; Son inmunes al fuego. Eso es lo que intentaba explicarles. -

Ahora si me encontraba totalmente estupefacto, como si hubiese recibido una embestida directa de algunos de los toros en mi cráneo. ¿Como no me había percatado de todo esto?

Pero no tuve mucho tiempo para reflexionar sobre ello, debido a que la ladera de la colina seguía ardiendo y los heridos aún requerían atención médica. Además, aún habían dos toros de bronce destrozados de los que había deshacerse y no creo que puedan caber dentro de nuestros contenedores de reciclaje.

Clarisse regreso en ese momento, limpiándose el hollín de la frente habló.

- Jackson, si puedes sostenerte, ponte de pie. Tenemos que llevar a los heridos a la Casa Grande e informar a Tántalo de los ocurrido. -

- ¿Tántalo? - Pregunte ajeno al nombre, aunque me sonaba familiar de algún lado.

- El director de actividades. - Aclaró Clarisse con impaciencia.

- El director de actividades es Quiron. - Dije tan seguro como el cielo era azul. - Además, ¿En donde se encuentra Argos? Él es el jefe de seguridad. Debería estar por aquí. -

Clarisse puso una cara como si hubiera chupado un limón agrio.

- Argos fue despedido. Ustedes han estado demasiado tiempo fuera, ustedes cuatro. Las cosas han cambiado por aquí. -

- Pero Quiron ... - Seguí hablando, sin entender como tanta cosas pudieron cambiar en los meses que nos encontrábamos fuera. - Él lleva más de tres mi años enseñando a los jóvenes semidioses a combatir minstruls; No puede haberse ido así, sin más. ¿Que ha pasado? -

- ¿Que ha pasado preguntas? - Dijo ella antes de señalar el Árbol de Thalia. - Eso ha pasado. -

Todos los campistas conocían la historia detrás de aquel árbol. Tres años atrás, Grover, Annabeth y otros dos semidioses llamados Thalia y Luke habían llegado al Campamento Mestizo perseguidos por un auténtico ejército de monstruos. Cuando acorralaron finalmente en la cima de la colina, Thalia, una hija de Zeus, había decidido hacerles frente allí mismo para dar tiempo a que sus amigos se pusieran a salvo.

A la final, su padre, Zeus, al ver que iba a morir, se apiadó de ella y la convirtió en un pino. Su espíritu había reforzado los límites mágicos del campamento, protegiéndolo contra los monstruos, y el niño había permanecido allí desde entonces, lleno de salud y vigor.

Pero ahora sus hojas se habían vuelto amarillas; Había un montón de ellas esparcida en torno a la base del árbol, donde seguían cayendo. En el centro del tronco, a un metro de altura, se veía una marca del tamaño de un orificio de bala de donde rezumaba savia verde enfermiza.

Me sentí igual cuando Hestia me lanzaba una llamarada durante mis sueños. Ahora comprendía porque se hallaba en peligro el campamento: las fronteras mágicas habían empezado a fallar porque el árbol de Thalia se estaba muriendo justo en frente de mis ojos.

Alguien lo había envenenado.

Mi vista se tornó roja ante la imagen.

...