- Okay, esto no me lo esperaba. - Dijo Perseus sinceramente.

Annabeth resopló. - Eso es un eufemismo. - Le dijo la hija de Atenea a la versión alterna de su novio.

Luego de la aparición repentina de Sally y su esporádico desmayo, todos en la sala del trono se preocuparon por la conmoción inesperada. Especialmente ambos Percy quienes miraron con preocupación a su madre.

Afortunadamente, luego de una rápido diagnóstico de tanto Apolo como de Quiron, la madre del dos veces salvador del Olimpo estaba a salvo y solo tenia que descansar un poco por las sorpresas repentinas que había recibido en poco tiempo.

Así que todos esperaron a que la mujer despertará, lo cual no tomó mucho tiempo.

Sally Jackson al despertar pudo observar con más atención a todo lo que le rodeaba, además del palacio también a las personas reunidas como los gigantescos dioses como los numerosos semidioses. Pero el que le llamó más atención era Perseus, la versión mayor de su hijo.

Este le dio una leve sonrisa a su madre de otro tiempo.

- Mamá, ¿Te encuentras bien? - Le preguntó Percy con preocupación.

Sally sonrió suavemente a su hijo. - Si, lamento la pequeña escena que causé, querido. Pero todo fue ... - La mujer mayor hizo una mueca. - Tan repentino. -

- Descuide, señora Jackson. - Dijo Thalia de manera comprensiva. - A nosotros nos tomó por sorpresa también. -

- Bueno ... - Interrumpió la voz resonante de Zeus. - ¿Podemos saber quién nos honra con su presencia? -

Muchos ya la conocían y los dioses ya tenían sus conjeturas, especialmente Poseidón, pero no estaba de más confirmarlo.

- Oh, sí, que descortés de mi parte. - Dijo Sally. - Soy Sally Jackson, madre de Percy y ... - Ella miró a Perseus. - También de ese Percy, creo. - La mujer de cabellos negros hizo una mueca. - Realmente no se que esta pasando exactamente. -

Poseidón le sonrió con calma a su futura (o antigua, el viaje del tiempo era una cosa complicada). - Creo que podemos resolver eso. -

No pasó mucho tiempo para poner al día a Sally con todo lo ocurrido en los últimos tres capítulos, y decir que toda esa información dejó sorprendida a la mujer seria un eufemismo, ¡Ella estaba impactada! Especialmente por la parte de que el Percy mayor era de un mundo donde cierto suceso ocurrió, lo cual cambió varios hechos en su línea de tiempo.

Y aquel suceso era el nacimiento de un niño del cual estaban conociendo su historia ahora mismo.

Era algo que intrigaba a la mujer, especialmente por la parte donde este chico conocido como Dio, al parecer tenia una buena relación con la otra Sally Jackson, hasta el punto en que la otra versión de ella podría considerarlo como su propio hijo, otro dato que la había dejado sorprendida, pero no la extraño mucho. Si ese chico tenia buena relación con Percy, entonces era natural que ella también lo tuviera con el.

Así que con intriga se preparó para la lectura sentándose al lado de su hijo y sus amigos, expectante por conocer más a este Diomedes Wilson.

- Bueno, si no va haber más sorpresas ... - Dijo Piper dejando la oración incompleta como si esperará otra sorpresa, cosa que no ocurrió para alivio de toda la sala. - ¿A quién le toca leer? -

El libro respondió desapareciendo de sus manos y volviendo aparecer casualmente en las manos de la sorprendida Sally, que al parecer no había tenido suficientes sorpresas en los últimos minutos.

- Bueno, al parecer me toca. - Dijo ella con una sonrisa nerviosa.

- Al menos sabemos porque la trajeron tan repentinamente. - Dijo Nico.

- Pudieron hacerlo más amablemente. - Se quejo Percy cruzándose de brazos.

- Ya, ya, sesos de alga, solo disfrutemos la lectura. - Le dijo Annabeth con suavidad a su novio para calmarlo. Lo cual hizo luego de refunfuñar un poco.

- Bueno, supongo que aquí voy. - Anunció Sally antes de proceder a leer en voz alta para todos los presentes. - Este capítulo se llama: Vamos de Vacaciones que Terminan Mal. -

- Ay, no. - Dijeron tanto Percy como Grover al unísono, ya sabiendo lo que venía a continuación.

- ¿Que pasa, chicos? - Les preguntó Annabeth.

- Mejor espera y verás. -

Mientras Sally me seguía regañando por ser expulsado de la escuela y a su vez felicitando por haber defendido al pequeño Samuel. Un poco bipolar aquello, pero quien entiende a las madres.

Sally frunció un poco el ceño, al igual que todas las diosas que eran madres en la sala.

Los hombres en la sala trataron de no mencionar algún comentario al respecto.

Mi mente imperativa no pudo evitar recordar el momento en que Percy y yo nos conocimos.

- ¡Oh, historia de origen! - Exclamó Leo con emoción.

Frank alzó un ceja. - ¿Historia de origen? -

- ¡Si! - Exclamó el duende latino con emoción. - Vamos a conocer como se reunieron por primera vez el gran DIO y su Jotaro, ¿No es genial? -

- Ya lo creo, chico. - Dijo Apolo con una sonrisa.

Varios en la sala no entendieron exactamente a lo que el hijo de Hefesto se refería, pero entendieron lo esencial. Mientras tanto, Perseus sonrió con nostalgia ante el recuerdo.

Es como si hubiese sido ayer, cuando en realidad ...

Fue hace cinco años más o menos, yo tenía unos nueve años y había salido del orfanato a dar una vuelta por ahí.

- Me impresiona un poco que un orfanato deje salir a un niño de nueve años así como si nada. - Comentó Jason, algo que también extraño a varios.

Leo sacudió eso. - No es para tanto, créeme es bastante común. - El tenia ese tipo de conocimiento desde que había quedado huérfano y pasando por orfanatos y casas adoptivas donde siempre terminaba escapando.

Ni Chloe ni Mike me acompañaron aquella vez, estaban ocupados con sus cosas. Chloe quería ver una maratón de películas y Mike fue a quien sabe donde, pero no me moleste en saberlo.

Piper sonrió de manera un tanto tensa. - En verdad son buenos amigos. -

A decir verdad, me gusta dar vueltas por la ciudad sin compañía. Me daba tiempo para pensar y hundirme en cierta melancolía.

Es algo contradictorio, pero hay veces que prefiero estar solo pero a su vez, odio la soledad.

Se que no tiene ningún sentido, pero es lo que siento.

- Es comprensible. - Dijo Thalia bajando la mirada.

Varios semidioses asintieron ante su comentario. Al parecer era un rasgo para aquellos quienes no sabían donde pertenecer, un rasgo común de los mestizos quienes no se sentían cómodos ni en el mundo mortal o el divino. Pero afortunadamente existían lugares como el Campamento Mestizo o el Campamento Júpiter donde podían encontrar un verdadero hogar.

Es como mi extraño miedo a la oscuridad, aunque nadie lo sabe, excepto la Hermana Ilia, pero es confortante tener un compañero de cuarto que me da la sensación de no estar solo en aquella oscuridad de mi habitación.

- Bueno, ahora todos lo sabemos. - Dijo Perseus con una sonrisa divertida aunque no era una sorpresa para el quien lo sabía de antemano.

Heracles bufo. - Que heróico. -

- No seas así. - Le dijo Aquiles. - Todos los héroes tienen una debilidad. - El hijo de Tetis miró a Quiron. - ¿No es cierto? -

El centauro asintió con una sonrisa llena de sabiduría. - Lo importante es como podemos superar esas debilidades. -

Pero dejando eso de lado, en una de esas caminatas termine cerca de una cancha de básquetbol. No le di mucha importancia al respecto, hasta que capté algo interesante.

Había un niño de siete años de cabellos negros, rodeado de otros niños de unos diez hasta de doce años. Aquellos niños molestaban al más pequeño no dejándole tomar la pelota de basket la cual supuse que era suya por los gritos que el daba.

Sally frunció el ceño, ella recordaba ese día. Percy había llegado muy triste luego de que unos niños le quitaran su pelota.

Al final, pude denotar más sus ojos. Unos ojos verdes mar que parecían traviesos, pero podían albergar tanta melancolía ...

De alguna u otra forma, terminé simpatizando con aquel niño.

Inevitablemente, termine involucrado en aquel incidente.

- Héroe al rescate. - Dijo Apolo con una sonrisa.

- Para rescatar a la damisela Percy. - Se burló Clarisse con una sonrisa.

Los demás en la sala rieron mientras que ambos Percy fruncieron el ceño ante eso. Aunque con risas, Annabeth y Hestia trataron de consolar a ambos.

- ¡Oigan! - Todos los chicos voltearon al verme al llamar su atención. Con una leve sonrisa falsa me acerqué a aquel que tenía la pelota. - ¿No tienes nada mejor que hacer que molestar un niño? -

- Uh, típica frase de rescaté. - Dijo Hermes emocionado.

El mocoso se dignó a resoplar. - No te metas donde no te llaman. Métete en tus asuntos, solo jugamos un rato, ¿No es así, chicos? -

- ¡Si! - Respondieron sus colegas al unísono, todos con sonrisas burlonas.

- ¡De vuelvan mi pelota, idiotas! - Exclamo el chico de ojos verde mar. Tengo que admitir que tiene agallas.

- Oh, agallas tiene de sobra, lo que le hace falta es un buen sentido de auto preservación. - Se quejo Grover recordando el montón de desventuras que el hijo de Poseidón y el tuvieron juntos.

El líder del grupo de idiotas lo fulminó con la mirada.

- Mm. - Medité antes de sonreír. - Yo también quiero jugar. - Y en un rápido movimiento le quité el balón. - ¿dos contra seis les parece justo? Yo creo que aún así le ganamos. -

- Oh, esto se pondrá bueno. - Dijo Travis con una sonrisa maliciosa.

- Apuesto que los dejan con la cola entre las piernas. - Dijo Connor compartiendo la misma sonrisa que su hermano.

- Tu ... ¿Como ... ? - El líder idiota intercalaba su mirada en donde alguna vez estuvo el balón en su mano y en la mía, donde ahora estaba el balón en donde giraba alegremente en mi dedo.

Sus coleguitas no estaban mejor. El chico de ojos verde mar me miró con asombro.

- Bien, ¡Juguemos! -

- Se nota que a Dio no le gusta para nada las injusticias, ¿Eh? - Dijo Katie con una gota de sudor.

- Para nada. - Le respondió Perseus sonriendo.

- Tu ... Tu ... ¡Esto no acaba aquí! - Exclamo el líder idiota completamente exhausto.

A los segundos huyó junto a sus amiguitos.

- ¡Oh, sí! ¡Le atinamos! - Exclamaron los hermanos Stoll.

- Vaya, qué niña. Solo íbamos cincuenta y seis a ocho. - Murmuré por lo bajo antes de mi mirar al chico.

- Claro, porque eso no es mucho. - Dijo Reyna con sarcasmo.

- Bien, creo que no te volverán a molestar en un tiempo, pero si vuelven avísame, ¿Si? - Le lancé la pelota, la cual atrapó fácilmente.

- Si ... Gracias. - Me dijo antes de extenderme la mano. - Me llamo Perseo Jackson, pero mis amigos me llaman Percy. -

Mire su mano unos segundos, un tanto sorprendido. Normalmente todos trataban de alejarse de mí, incluso aquellos que ayudó se sienten incómodos ante mi presencia, pero este chico ... No, Percy me consideraba un amigo más.

- Vaya, si que ha vivido una vida muy solitaria. - Dijo Hazel con simpatía. Varios en sala también simpatizaban con el sentimiento.

Sonreí y estreché mi mano con la de Percy en un apretón de manos.

- Me llamó Diomedes Wilson, pero me puedes llamar Dio. -

Ese fue el gran inicio de nuestra inquebrantable amistad.

Y también fue el día que conocí la comida de azul de Sally.

Percy rio entre dientes. - Me ofendería si no conociera la asombrosa comida de mi madre. -

La susodicha sonrió por el halago de su hijo. - Gracias, Percy. Y al parecer al joven Dio le gustó. -

- No le gustó, le encantó. - Comento Perseus con una sonrisa.

- ¡Diomedes! - Parpadeé varias veces al ver que Sally me llamaba, ella parecía un poco molesta.

- Obviamente, las madres se molestan cuando son ignoradas. - Dijo Demeter cruzándose de brazos mientras miraba a su hija.

- En mi defensa, las semillas de granada estaban deliciosas. - Le dijo la Reina del Inframundo.

Hades rio gratamente ante el comentario de su esposa mientras que la diosa de las cosechas refunfuñó en su asiento.

- Hehe ... Lo siento, me perdí en mis pensamientos. - Dije con nerviosismo.

- Suele pasar. - Dijo Leo encogiéndose de hombros.

- Algunas veces más propensas que otras. - Dijo Percy.

Artemisa y Atenea resoplaron con burla. - Hombres. -

Tanto Orión como Diomedes se miraron con diversión.

Mi segunda madre mantuvo su mirada de mamá enojada unos segundos antes de suspirar con cansancio.

- Sinceramente, espero que Percy no agarré esas mañas tuyas de quedarse en blanco. - Luego de decir eso sonrió. - Pero me alegra en verdad que no te hayas lastimado, lo que hiciste pudo ser peligroso, aunque fue por bondad, no podría estar de acuerdo en que salgas lastimado. Así que ten más cuidado la próxima vez, ¿Si? -

- Me sorprende que hayas tenido un hijo con esa mujer, Poseidón. - Le dijo Hera a su hermano. - Es demasiado buena para ti. -

El Dios de los Mares le frunció el ceño a su hermana mayor. - Oh, cállate, tengo buenas cualidades. -

En ese momento Zeus decidió unirse con un comentario inocente. - ¿Acaso recuerdas a Cenis? Oh, cierto, creo que ahora se llama Céneo, ¿No es así? -

Poseidón se calló pero estaba a punto de lanzar otro comentario contra su hermano menor hasta que fueron interrumpidos.

- ¿Podemos continuar la lectura? - Preguntó Hestia con una sonrisa amable, demasiado amable para el gusto de los hermanos.

Suspiré derrotado. - Si, mamá. -

Sally sonrió gustosamente, no se si fue por mi afirmación o porque la llamé mamá.

- De seguro por lo segundo. - Dijo Percy negando con la cabeza.

- Percy. - Exclamo la madre del susodicho.

- A veces te gusta tener autoridad, mamá. -

Sally no lo refutó, así que se limitó a continuar con la lectura.

- Bien, ¿Por qué no vienes a cenar esta noche? - Propuso con una sonrisa amable.

Yo, por supuesto que me alegré, pero al instante fruncí el ceño.

- ¿Mm? ¿Que lo habrá hecho cambiar su actitud? - Se preguntó Perseo.

- Debe ser importante, ya que parecía emocionado por eso. - Comento Diomedes al otro mítico héroe.

- ¿Que hay de Gabe? - El rostro de ella se agrio como si hubiera comido un limón.

Perseus, Percy, Grover y Sally hicieron una mueca al recordar a la escoria de hombre. Grover tenia la fortuna de no conocerlo en persona, pero si conocía muy bien su asqueroso olor.

- ¿Quien es Gabe? - Preguntó Rachel con curiosidad, ya que nunca había escuchado aquel nombre con anterioridad.

- Mi padrastro. - Dijo Perseus de una manera muy fría y cortante que puso nervioso a más de uno. - Un cerdo asqueroso que no merece mención. -

Muchos miraron con preocupación la actitud irascible del Percy Alternativo, después de todo, había demostrado ser similar al Percy normal solo que más maduro y sabio por los años de experiencia y la guía de un hermano mayor.

- Percy ... - Dijo Sally suavemente a la versión alterna de su hijo.

- Continúa leyendo, mamá. - Pidió Percy.

La mujer decidió hacerle caso y no seguir discutiendo el tema.

Sin embargo, trató de poner buena cara. - No te preocupes, lo resolveré. Ahora, porque no das unas vueltas por ahí hasta que termine mi turno. Y no te preocupes por el orfanato, yo llamaré y me encargaré de todo. -

- Uh ... - Al principio dudé, pero la cálida sonrisa de Sally me convenció. - Esta bien. -

- ¡Bien! Nos vemos al rato, querido. -

- Hasta luego. -

- Incluso si no son de sangre, si parecen madre e hijo. - Comentó Hestia, pero alguna razón se sintió extraña por eso.

Frecuente la estación Grand Central por un rato, simplemente para dar un paseo, hubiese sido genial sino fuese los tiempos lluviosos y tormentosos que se hacían más y mas frecuentes.

- ¿Por qué será? - Dijo Thalia con sarcasmo.

Desde hace un tiempo, el clima ha empeorado, algo bastante extraño en esta época del año. No hace mucho, el tornado más grande de todos los tiempos aterrizó en el Valle Hudson. Además, he escuchado que una alarmante cantidad de pequeños aviones han caído en el Atlántico repentinamente este año.

Hera miró a su esposo y hermano con reproche. - Es en serio, ¿Que les pasa ustedes dos? -

Los dos hermanos tuvieron la decencia de al menos estar avergonzados. Hades se burló de la actitud infantil de sus hermanos menores.

¿Quizás sea algún problema con el calentamiento global?

- Ojalá hubiese sido solo eso. - Dijo Quiron con un suspiro cansino.

- ¡Dio! - La voz de Sally me llamó la atención. - ¡Ven, nos vamos! -

Y así ambos nos dirigimos hacia la casa de Percy, un apartamento en el extremo Este de la ciudad, en el transporte público.

Hablamos un poco, le pregunté sobre Percy, hace un tiempo que no sabía de él excepto que estaba en un internado, la Academia Yancy sino me equivoco.

Tanto Perseus como Percy hicieron una mueca ante el recuerdo del internado donde todo comenzó.

Pero al preguntar por el, la señora Jackson se encogió.

- Esta mañana llego una carta del director de la Academia Yancy. - Okay, eso no significaba buenas noticias generalmente. - Percy no será admitido el próximo año. -

- ¿Por qué será que no me sorprende? - Dijo Nico con una media sonrisa mordaz.

Percy lo miró ofendido. - La traición, la decepción hermano. -

- No te hagas la víctima, bro. - Dijo Jason con una expresión divertida.

- Wise Girl, defiendeme. - Suplicó el hijo del dios del mar.

La hija de Atenea sonrió también divertida. - Creo que lo haces bien por tu cuenta. -

Percy hizo un puchero.

Vaya, ¿Esta era la sexta vez que Percy era expulsado?

- Wow, esas son varias. - Dijo Chris asombrado. El ya había sido expulsado de algunas escuelas, pero no llegaba a ese número.

- Mi don, mi maldición. - Le dijo Percy encogiéndose de hombros.

- Esa no es una razón por la cual estar orgulloso. - Dijo Atenea desconcertada de como su hija pudo terminar con el engendro del mar.

- Bueno, a mí me impresiona, hahaha.- Dijo Diomedes con una leve risa.

Perdí la cuenta, se que nunca ha llegado a finalizar un año escolar en cualquier instituto que haya asistido.

- Y siguió pasándole un par de años luego de eso. - Comentó Grover.

- Solo una vez, la segunda no contó. - Le dijo Percy refunfuñando.

- No te preocupes, Percy. - Dijo Sally con una sonrisa. - Diste lo mejor de ti y por eso estoy orgullosa. -

El héroe del Olimpo sonrió levemente. - Gracias, mamá. Eres la mejor. -

- Lo es, ¿No? - Murmuró Perseus para si mismo.

Pero tengo que admitir que duro más de lo que esperé, pero tampoco era algo por lo cual alegrarme.

- Para mí es un logro. - Dijo Orión con una gran sonrisa. - ¡Cada día se puede llegar a se mejor! Lo has hecho bien, hermanito. -

Percy le dio una sonrisa algo nerviosa a su hermano.

Sally me sonrió. - No te preocupes, ambos han pasado por mucho. Sabes, le tengo un sorpresa para el, y eso te involucra. -

- ¿Eh? ¿Sorpresa? - Inevitablemente, me llené de curiosidad.

- ¿Oh? ¿Que será? - Se preguntó Perséfone igual de curiosa.

- Conociendo a la señora Jackson, algo genial. - Dijo Thalia con una sonrisa.

- Estoy de acuerdo. - Dijo Annabeth.

Sally se llenó de orgullo gracias a los comentarios de la novia y amiga de su hijo.

- Iremos a la playa, Montauk para ser exactos. Y tú vienes con nosotros. - Dijo Sally con una gran sonrisa.

Los tres Jackson presentes no pudieron evitar animarse ante la mención de su playa favorita.

- ¿Montauk? - Dijo Poseidón con sorpresa. - Ese es el lugar donde siempre voy para despejarme de mis preocupaciones y problemas por administrar los mares. -

- En ese lugar conociste a mamá, papá. - Le dijo Perseus.

El dios del mar mostró una expresión de comprensión. - Ya veo, es bueno saberlo. -

Mis ojos se iluminaron. - Wow, el famoso Montauk, Percy me ha contado lo genial que es. -

- Si, a Percy le encanta el lugar. Lamentablemente no hemos podido ir los últimos dos veranos, debido a ... Problemas económicos. -

Perseus y Percy se burlaron con molestia por esas palabras, mientras que Sally mostró una expresión afligida. Algunos se preguntaron que les pasaba a los Jackson, pero otros ya sabían la razón exacta de sus cambio de actitud.

No tuve que pensarlo mucho para saber que se refería a Gabe.

Los que conocían al hombre hicieron una mueca de desagrado o incluso repulsión, mientras que otros se preguntaron que tan horrible podría ser aquel mortal.

- Pero no te preocupes, tengo un plan para ir sin ningún problema. - Me dijo con firmeza. - Y usted viene con nosotros, señorito. -

- Bueno, tendría que hablarlo con la Hermana Ilia ... -

- Por lo menos es educado. - Comentó Hera.

- No te preocupes, ya hablé con ella cuando estabas dando vueltas por la estación, lo único que tienes que hacer es hacerme caso, estas bajo mi custodia este verano. -

- Cuanta preparación. - Dijo Hazel sorprendida.

- Es mi madre después de todo. - Dijo Percy con tanta claridad como si el dijera que el cielo es azul.

Aunque trato de sonar autoritaria, una sonrisa estaba presente en sus facciones.

... Ciertamente, Sally merece algo mejor que el borracho de Gabe y ese tonto trabajo en esa dulcería.

- Se merece el mundo. - Dijo Perseus con seriedad. Afirmación que no fue refutada por ninguno en la sala.

Sally no pudo evitar sentirse conmovida por las palabras de su hijo de un mundo alternativo.

Lamentablemente, la vida no ha sido amable con ella. Ella es la mejor persona del mundo.

- Ciertamente. - Dijo Thalia de acuerdo.

Pero a las personas amables no siempre les toca la mejor suerte.

Poseidón hizo una mueca por escuchar eso. Otros presentes también se sintieron tristes por aquella información.

Los padres de Sally murieron al estrellarse su avión, cuando ella tenía cinco años.

Todos miraron a Zeus con seriedad.

El rey del Olimpo se sobresaltó por las acusaciones no formuladas pero que eran muy claras.

- ¡Oigan! Puede que sea el dios de los cielos, ¡Pero no todos los problemas meteorológicos son mi culpa! - Se excusó Zeus con rapidez.

Le creyeron ... Por ahora.

Y fue criada por su tío a quien no le importaba mucho. Ella quería ser novelista, así que paso la preparatoria trabajando para ahorrar dinero para la universidad con un buen programa de escritura y creatividad.

Atenea se asombró por aquella información. - ¿Como es que una mujer tan inteligente se pudo enamorar del barba de percebes? -

- ¿Como pueden las personas inteligentes enamorarse de ti? - Contraatacó Poseidón ofendido.

Los dos rivales se prepararon para una discusión, hasta que ambos recibieron una mirada no muy amable de Hestia. Tanto Poseidón y Atenea hicieron una pequeña tregua para resolver su asunto más tarde.

Apolo y Hermes se animaron, habría otra pelea de libros y arena más tarde, ya comenzarían con las apuestas.

Después su tío enfermó de cáncer y ella tuvo que abandonar la escuela en su último año para cuidarlo. Después de que él muriera, ella se quedó sin dinero, sin familia y sin un diploma.

- No ... El diploma no ... - Decía Atenea con horror. Todos miraron con leve diversión la actitud de la diosa de la sabiduría, especialmente sus hijos.

Eso logro atenuar un poco el ambiente triste del pasado de Sally Jackson.

Lo único bueno en su vida, fue conocer al padre de Percy ... Y el nacimiento de este último.

- Bueno, lo de Poseidón no es muy seguro. - Dijo Hades con una sonrisa.

Poseidón miró con molestia a su hermano.

- Por primera vez en toda la existencia, estoy de acuerdo con Hades. - Dijo Demeter sorpresivamente.

Los demás hermanos estuvieron de acuerdo, poniendo de mal humor al dios del mar.

- Descuida, Poseidón. - Dijo Hestia con una sonrisa. - A pesar de todo te queremos. -

El susodicho sonrió agradecido.

- ... O lo intentamos. -

Todo el ánimo del Poseidón se fue por el desagüe.

Las personas presentes no pudieron evitar reír por las interacciones de los hijos de Kronos y Rea.

No me ha hablado mucho de él, solo se que era importante y que tenían una relación secreta ... ¿Romántico? Tal vez, ¿Con futuro? No tanto.

- Ay, pero esos son los mejores. - Dijo Afrodita con un suspiro de ensueño.

Las hijas de esta última hicieron el mismo gesto, excepto por Piper quien parecía que iba a vomitar. Eso le sacó una risa a su novio Jason y a su amigo Leo.

Luego, el tipo tuvo que irse de viaje al Atlántico, y nunca volvió.

- Wow, que duro lo hace sonar ... - No pudo evitar decir Frank.

- Bueno, nadie sería muy amable con una persona que dejó sola a una mujer embarazada con su hijo. - Dijo Reyna con seriedad.

Los dioses masculinos presentes tuvieron la decencia de ponerse algo incómodos.

"Se perdió en el mar", era lo que decía Sally. No murió, solo se perdió en el mar. Un tanto peculiar, casi me recordó que mi padre "se había esfumado en el viento".

- Vaya, les mintió utilizando la verdad, impresionante señora Jackson. - Dijo Hermes asombrado a la mujer mayor.

Sally rio nerviosa, nunca imagino ser halagada por un dios por ser buena en mentir.

Ella hacía trabajos pesados, tomaba clases nocturnas para obtener su diploma de preparatoria, y criaba a Percy por su cuenta. Nunca se quejó o enojó. Ni una sola vez, aunque criar a un chico que pasa por la pubertad no es fácil.

Diomedes resopló ante lo que dijo su tocayo. - Todos aquí sabemos que eso es el eufemismo del siglo. -

Todos asintieron de acuerdo.

Finalmente, se casó con Gabe Ugliano, quien es un idiota de primera.

- Me sorprende que haya que resaltarlo. - Dijo Grover con una amargada sorpresa.

- A mí también. - Concordó Percy.

Perseus murmuró algo ininteligible, pero no parecía ser nada amable por la expresión severa que puso Hestia al escucharlo por estar más próxima a el.

Sally suspiró con tristeza ante lo horrible que fue su ex esposo.

Percy lo llamó "El Apestoso Gabe", que fue muy acertado cuando lo conocí. El tipo apestaba a pizza rancia y calzoncillos de gimnasio.

- Que asco. - Dijo Afrodita con una mueca de disgusto.

Entre Gabe, criar a Percy y mis problemas, atormentamos a Sally las veinticuatro horas, los siete días de la semana, sin embargo, ella siempre tenía una sonrisa en su rostro.

Varios no pudieron evitar hacer una mueca de simpatía por Sally. La susodicha simplemente se limitó a sonreír amablemente.

- Oh, es nuestra parada. - Dijo Sally interrumpiendo mis pensamientos.

Bajamos en la para del autobús y nos apresuramos al departamento de Sally, pero algo me llamó la atención.

- ¿Qué será? - Se preguntó Aquiles con curiosidad.

- Esperemos a ver, tal vez sea interesante. - Le dijo Diomedes con calma.

- ¿Dio? -

Volteé a verla extrañado. El lugar el cual miraba hace un momento había un puesto de frutas, el cual no estaba hace unas semanas la última vez que la visité.

Percy y Grover se pusieron pálidos, ambos miraron al Percy alterno quien lucía bastante serio en ese momento.

Sally, Hestia y unos pocos más empezaron a sentir un mal presentimiento al respecto.

Y en aquella ocasión, no había indicios de un nuevo local.

- Okay, eso es raro. - Comentó Demeter, aunque le gustaba el hecho de que haya una tienda de frutas y verduras, hasta ella podía sentir que había algo mal con todo esto.

- Eh, mejor adelántate, tengo algo que hacer por ahí. - Apunte hacia el puesto de frutas que había despertado mi curiosidad.

- Generalmente no vas a un lugar completamente sospechoso por uno mismo solamente. - Dijo Zoe con el ceño fruncido por la tontería que el joven Dio estaba cometiendo.

- Ese es Dio para ti. - Comentó Perseus con una sonrisa. - Al igual que el Diomedes original, es valiente hasta la médula. -

El héroe aqueo sonrió con orgullo.

- Hasta rayar la idiotez. - Termino de decir.

La sonrisa en el rostro de Diomedes cayó. Aquiles y Atenea no pudieron evitar reír por aquello.

Más de uno se sorprendieron de ver a la diosa de la sabiduría relajarse y reír abiertamente en público, algo muy poco común debido a su actitud tan seria.

La señora Jackson levantó una ceja extrañada, antes de asentir comprensiva.

- Okay, pero no tardes, la cena estará lista pronto. - Luego, se retiró hacia su departamento.

Cuando se fue, me centré en el puesto de frutas frente de mi. Era bastante anticuado, pero por alguna razón, Sally no podía verlo o al menos, parecía no darle importancia.

- La niebla probablemente. - Dijo Hazel.

- Espera, ¿Sally no tenia una vista clara para ver a través de la niebla? - Preguntó Thalia extrañada.

- Cuando era más joven. - Le respondió Sally con una sonrisa. - Antes era más fácil ver cosas, ahora es bastante difícil. -

- Es cierto. - Dijo Rachel, quien de pequeña ha visto cosas hasta volver el nuevo Oráculo de Delfos.

- Completamente. - Concordó Diomedes, quien había visto a través del disfraz de Ares durante la Guerra de Troya.

Lo que vendían lucía realmente bien: cerezas amontonadas en cajas y manzanas, nueces y albaricoques, jugo de cidra en una jarra llena de hielo. No había clientes, solo tres ancianas sentadas en mecedoras dentro del local, tejiendo la bufanda más grande que había visto nunca.

Todos en la sala palidecieron ante lo que escucharon.

- ¡¿Vio a las parcas?! - Exclamó Quiron preocupado, quizás aún no conocía personalmente al joven Dio, pero aún así no pudo evitar sentirse preocupado por lo que estaba pasando.

- Esto ... No lo sabía ... - Dijo Perseus sintiendo un sudor frío pasar por su cuerpo. - Eso explica muchas cosas ... - Dijo pensativo pero aún lucía perturbado.

- ¿Que cosa? - Le pregunto Annabeth.

- No, no es nada ... Igualmente puede que lo cuenten más adelante. -

Muchos miraron con intriga al Percy Alternativo, pero eso no permitió que el liberará más información.

Es decir, la bufanda era del tamaño de una gran manta, pero en serio parecía una bufanda gigante, ¿Recuerdan el cuento de Rapunzel y sus dorados cabellos? Bueno, la bufanda parecía de esa longitud.

- ¿Como puede estar hablando de temas tan frívolos en esa situación? - Se preguntó Chris sorprendido.

- Quizás porque es un idiota. - Comentó Clarisse con una sonrisa mordaz que fue correspondida por la de su padre, Ares.

- ¿Acaso Leo puede estar cinco minutos sin hacer algo con sus manos? - Dijo Perseus con una sonrisa.

Todos voltearon a ver al hijo de Hefesto, el cual efectivamente estaba jugando con un cubo rubik con porta vasos sin darse cuenta. Cuando Leo se percato de lo que hacía escondió su invento dentro de su cinturón de herramientas con una risa nerviosa.

- Como pueden ver, el TDAH de Dio es comparable al de Leo. Lo cual es bastante impresionante por si mismo. - Explicó el Percy Alternativo.

Ahora todos comprendían un poco más la actitud del joven Dio.

La mujer de la derecha tejía un extremo. La dama de la izquierda tejía el otro extremo. La dama del centro sostenía un enorme cesto de hilos dorados brillantes, de hecho por un momento pensé que eran hilos de oro.

- No te dejes engañar. - Dijo Perseo con seriedad. - Esos son los hilos del destino, joven. -

Las tres mujeres lucían mayores, con rostros pálidos arrugados como la fruta, cabello gris atado atrás con pañuelos, brazos huesudos que salían de vestidos de algodón blanqueados.

- Míralas bien, esas son literalmente el rostro de la muerte segura. - Dijo Hades tenso, cosa que dejó sin aliento a más de uno.

Perséfone abrazó a su marido para buscar confort para ambos, cosa que el dios del inframundo agradeció silenciosamente.

Lo más extraño era, que ella parecían observarme justo a mí, y solo a mí.

- Ay, no, compadre, salga de ahí ahora mismo. - Exclamó Leo en español.

Aunque algunos no pudieron entenderlo, lograron comprender la idea principal de lo que quería decir.

Aunque intenté desviar mi mirada de ellas, algo me impedía hacerlo.

- ¡Salga de ahí, soldado! - Exclamo Ares para gran sorpresa, pero al igual que todos, se veía bastante tenso con la aparición de las Moiras.

Solo me pude quedar quieto, y ver como la anciana que sostenía el cesto, sacó un par de tijeras demasiados grandes como la bufanda, eran doradas y plateadas, su filo era tan grande como una cizalla. Por alguna razón, contuve mi aliento.

Casualmente, todos en la sala hicieron lo mismo.

Aún observándome, la anciana del medio cortó el hilo y juró que pude escuchar el sonido de los truenos y el ambiente se hizo más frío y oscuro.

La sala de los tronos quedó en completo silencio, para algunos Diomedes Wilson era hombre muerto en este punto y solo llevaban leyendo tres capítulos de su historia.

Las otras dos doblaron la gran bufanda.

Mi mente imperativa solo pudo pensar para quién era aquella bufanda, ¿Será Godzilla o King Kong?

A pesar de la alta tensión por la cual pasaron unos momentos, algunos no pudieron evitar reír ante el último comentario.

La anciana de en medio sonrió, un escalofrío pasó por mi espalda. Luego, movió su boca, pero nada salió.

- Eso es ... Perturbador ... - Dijo Artemisa, quien siempre lucía como una persona de voluntad inquebrantable, pero en ese momento parecía que su espíritu estaba flaqueando.

Eventualmente, el local cerró repentinamente. Las luces se apagaron y no pude ver nada en el local ahora oscuro.

- Solo aparecieron para dar un susto ... - Murmuró Dionisio entre dientes. - Voy a necesitar una bebida para olvidarme de lo que acaba de pasar. -

Pero ... Aunque no escuché lo que aquella anciana dijo con exactitud, creo que pude leer sus labios.

"Tu tiempo de surgir ha llegado, hijo de la hoguera".

Todos, con la excepción de Perseus, se miraron con sospecha antes de mirar a Hestia.

¿No será que ... ?

Nah, sonaba imposible.

¿O quizás no?

No tengo la menor idea de lo que eso significa, ni tampoco me tome el tiempo de averiguarlo.

Solo se que ya había oscurecido, así que me apresuré y al departamento de Sally para poder cenar.

- Es increíble que este pensando en comida. - Dijo Katie con una gota de sudor.

- Es la comida de mamá, es natural. - Dijo Percy con una sonrisa, saboreando la deliciosa comida azul de su madre.

Sally sonrió. - Gracias, querido. -

- La comida hace fuerte a un hombre. - Dijo Ares con aprobación.

- Y a una mujer. - Le dijo su hija Clarisse con una sonrisa mordaz. El dios de la guerra cada vez quería más a su pequeña.

Tanto Chris como Frank se sentían más perdidos por las actitudes de la familia de este último.

Deje aquel suceso con el local de frutas atrás, y solo disfrute de la mejor cena de mi vida ... Excepto por el olor del apestoso Gabe, pero valió la pena.

Pero había un pensamiento que no dejaba de rondar en mi mente cuando ese hilo fue cortado.

Ese hilo representaba la vida de alguien ... Alguien que iba a morir.

- Ahora lo entiende. - Dijo Travis.

Y puede que sea yo.

- Demasiado bien creo yo. - Dijo Connor.

Ya había pasado una semana desde que me expulsaron de la escuela secundaria Leonor Roosevelt, y de aquel suceso con las ancianas en la frutería.

Extrañamente, los días que pasé por aquella zona, parecía que nunca hubiera existido.

- Muy sospechoso. - Dijo Aquiles rodando los ojos.

Quizás se dieron cuenta que tener tres ancianas escalofriantes tejiendo ropa XXXL no rentaba en ventas y quebraron.

Varios en el lugar rieron por ese comentario.

Pero bueno, hoy iría al departamento de Percy, debido a que el volvería este mismo día de la Academia Yancy, e iríamos a Montauk para divertirnos y despejarnos de nuestros problemas.

Hablando de problemas, la Hermana Ilia no se tomó muy bien el hecho de que fui expulsado, aunque gracias a la intervención de Sally, Chloe, Mike y Samuel, no hubo tantos problemas, aunque aún parecía triste.

Aunque la más afectada parecía ser Chloe, me miraba con melancolía y tristeza. De hecho, me miraba como si fuese un hombre muerto, y pensaba con lamento cuales serían las mejores flores para mi funeral.

Thalia frunció el ceño. - Esa chica sabe algo, ¿O solo me lo parece a mí? -

- Quizás si tenga una noción de lo que ocurre. - Dijo Reyna pero no parecía muy segura.

- ¿Algo más que debamos saber de ella? - Le preguntó Annabeth a Perseus, los demás centraron su vista en el también.

El Percy Alternativo se encogió de hombros con una sonrisa. - No se mucho más que ustedes. -

Apolo frunció el ceño, sentía que Perseus mentía pero no lo detectó por sus poderes divinos, sino por su experiencia, pero no encontraba una forma de desentrañar sus secretos y parecía que el tampoco tenia ganas de contarlos.

Por lo menos no por ahora.

Aún no le he dicho que prefiero la cremación y que mis cenizas sean esparcidas por toda Alaska.

- Bueno, eso es bastante raro. - Dijo Hermes.

¿Raro? Si

- Al menos lo reconoce. - Bufo Heracles cruzándose de brazos.

¿Significativo? Algo, mi padre quería ir ahí, y se esfumó como el viento, yo quisiera hacer lo mismo. Quizás así lo pueda encontrar.

- Aww. - Dijo Afrodita algo conmovida. - ¿Que tan guapo será su padre? -

Todos le dirigieron una mirada en blanco a la diosa del amor.

- ¿Que? - Pregunto la diosa confundid. - El hijo no se ve nada mal, a lo mejor cuando crezca se vea mucho mejor. -

Sally decidió continuar con la lectura para salir de la conversación incómoda.

Pero dejemos estas charlas depresivas para otro momento. Ya había llegado al pequeño complejo de apartamentos, le di una última mirada a aquel lugar que alguna vez fue un local de frutas bastante buenas pero escalofriantes.

- A Dio le encantan los melocotones. - Comento Perseus con una sonrisa.

A nadie le importo mucho aquel dato pero era bueno saberlo.

Así que no le di importancia y seguí mi camino al departamento de mi amigo, espero que Percy haya llegado. Toque el timbre y con "Un momento" gritado desde el otro lado de la puerta, no pasaron muchos segundos para que la puerta fuese abierta por ...

- ¡Dio! -

- ¡Jotaro! -

- ¡Jajajajaja! - Ambos reímos como nunca.

- Que buenas referencias. - Dijo Apolo con una grata satisfacción.

- Oh, sí. - Concordó Leo sonriendo ampliamente.

- Ustedes lo han dicho. - Dijo Perseus completamente de acuerdo con ellos.

Frente a mí estaba Percy Jackson en toda su gloria juvenil. Sus ojos verdes traviesos me sonrieron, pero ... Note algo extraño en el.

- Percy es tan fácil de leer. - Dijo Nico sonriendo de manera burlona.

- ¡Claro que no! - Exclamo el implicado.

- Lo siento, sesos de alga. Pero es verdad. - Le dijo suavemente Annabeth.

- Bastante cierto. - Asintió Grover de acuerdo.

El hijo del dios del mar y su versión alterna refunfuñaron desde sus asientos. Sally y Hestia no pudieron evitar reír mientras consolaban al par.

Y eso me preocupaba, ambos teníamos dislexia y ADHD, así que nos identificamos con el otro. Como consecuencia, termine viendo a Percy como un hermanito para mí.

- Es bueno que ambos se lleven bien. - Dijo Hestia con una sonrisa.

Perseus respondió con el mismo gesto. - Era algo que pasaría naturalmente. -

- Bueno, espero que haya sido buena influencia para ti en tu mundo. - Dijo Sally.

- Oh, lo fue mamá, lo fue. -

- ¿Me invitas a pasar? - Le pregunté con una sonrisa pícara.

- Claro. - Me cedió el paso a su departamento y fuimos a su habitación ... El cual era el Estudio de Gabe cuando Percy no estaba. El sitio estaba más limpió de lo esperado, pero supuse que fue porque Percy lo hizo más habitable.

- Ese tipo me da asco. - Dijo Piper con una mueca.

- Es de lo peor. - Dijo Jason de acuerdo con su novia.

- Tío, será mejor que le des el peor castigo que pueda pensar a ese bastardo cuando muera. - Le pidió o más bien ordenó Atermisa a Hades, independientemente de que aún no que caía bien ni Percy ni Dio, para ella Gabe era la epítome de su odio ilimitado hacia los hombres.

Las cazadoras presentes gritaron de acuerdo con su diosa, especialmente Zoe.

- Debes hacerlo, querido. - Dijo Perséfone de acuerdo con su hermana.

- Descuiden, ya tengo unas cuentas ideas en mente. - Dijo Hades en respuesta de manera muy siniestra, hasta el punto que el salón del trono se sintió más frío y oscuro por un momento.

- No es por ofender ni nada, pero ¿Que haces aquí? - Me pregunto Percy luego de sentarse en su cama.

- Suave, Percy, muy suave. - Dijo Orión negando con la cabeza por las palabras de su hermanito.

Percy y Perseus rieron nerviosos.

- Déjalo pasar, dijo que no quería ofender. - Dijo Perseo para salvación de sus tocayos.

- Vamos a la playa. -

Su rostro se iluminó. - Eso es genial. -

- Lo sé, al fin veré porqué te encanta tanto Montauk. -

- Es el mejor sitio del mundo. - Dijo Percy de manera resuelta.

Perseus suspiró de manera casi ensoñadora. - Ciertamente es lo mejor. -

Percy sonrió descaradamente. - Oh, te encantará en serio. -

- Ahora ... - Mi voz sonó más seria de lo habitual, y noté como mi amigo se estremeció. - ¿Me dirás que pasó en Yancy? -

- Bueno, si actúa como todo un hermano. - Dijo Orión con aprobación.

Lo cantó todo ... O al menos lo que estaba dispuesto a decirme. Aunque trato de sonar optimista sobre sus últimos días, noté como algo lo perturbaba.

- Y es bueno notando algunas cosas también. - Observo Diomedes referente a su tocayo.

Atenea asintió. - Si no fuese por ciertos detalles, creería que es uno de mis hijos. -

El había hecho algunos amigos nuevos. Le fue bien en latín.

- Es realmente extraño que a un griego le vaya bien en latín. - No pudo evitar decir Zeus con el ceño fruncido.

Perseus se encogió de hombros. - Dio habla casi todos los idiomas de manera fluida, incluso algunas lenguas muertas. De hecho, en este punto de la historia ya entendía cinco idiomas diferentes, mientras que hablaba con fluidez el Inglés, Griego Antiguo y Latín. -

Varios se sorprendieron por aquel otro dato referente al joven Dio, no pudiendo preguntarse que otras habilidades tenía. Mientras que el resto se preguntaba quién podría ser la madre, siendo por ahora la más apoyada Atenea, debido a ciertos conocimientos que Dio portaba.

Aunque el resto aún tenia sus dudas al respecto ya que el susodicho no actuaba como un típico hijo de Atenea. Pero todo eran puras conjeturas y tenían que esperar a que la lectura prosiga para poder descubrir quien era en realidad la madre.

Y honestamente creí en sus palabras cuando dijo que las peleas no habían sido tan malas como había dicho el director de la Academia a su madre. Le gusto la Academia Yancy, eso pude ver, y era extraño que Percy le haya gustado alguna escuela antes, lo cual me sorprendió.

- Tampoco es para tanto. - Dijo Percy.

- Percy. - Dijo su madre, mirándolo con ojos serios.

- Okay, tiene razón. Pero no significa que estés en lo correcto. -

- ¡Eso ni siquiera tiene sentido! - Exclamaron todos.

- Pues yo sí entendí la referencia. - Dijo Leo sonriendo.

- ¿Podrían dejar de hacer referencias ... Por cinco minutos? - Exclamó Hera.

- Déjame pensarlo ... No. - Dijo Perseus con una sonrisa burlona.

Las personas serias del lugar suscitaron con exasperación.

En verdad el se había esforzado mucho explicándome todo, que casi me convencí de que no había pasado nada.

- Palabra clave, casi. - Dijo Katie.

Casi.

- ¿Ven? - Dijo la hija de Demeter con suficiencia.

Me habló de su amigo Grover.

El susodicho sonrió.

Su profesor favorito el señor Brunner.

Quiron abrió los ojos sorprendidos. - ¿Era tu profesor favorito?

- Siempre lo has sido. - Le dijo Percy con una sonrisa.

Perseus, Annabeth, Clarisse y los demás campistas del Campamento Mestizo, como también los antiguos semidioses de antaño que estudiaron bajo la tutela del centauro, asintieron totalmente de acuerdo con el hijo del dios del mar.

El maestro de héroes sonrió conmovido por los halagos de sus estudiantes.

Incluso me habló de lo molesta que era la chica bravucona Nancy Bobofit, aunque con un nombre como ese yo también tendría problemas de carácter.

Muchos no pudieron evitar reír por aquel comentario.

Pero cuando le pregunté sobre algún viaje escolar, balbuceó sobre un viaje al museo ...

Y no volvió a mencionarlo.

- En serio deberías aprender a mentir, chico. Para que no pase cosas como esta. Levantas sospechas muy fácilmente. - Le dijo Hermes con seriedad.

- Nosotros le ... - Comenzó Travis.

- ¡Vamos a enseñar! - Finalizo Connor con una gran sonrisa malévola.

Percy y Perseus se sintieron nerviosos por las sonrisas de los hermanos Stoll.

- Creo que podemos posponer las clases por ahora. - Dijo Sally con autoridad, no muy partícipe en que su hijo aprendiera a mentir.

- ¿Algo te asusta? - Le pregunté, mirándolo fijamente.

- No. - Me respondió seriamente.

- Esta mal mentir, Percy. - Le dijo Sally a su hijo como también a la versión alterna del mismo.

- Si, mamá. - Dijeron ambos Percy con algo de exasperación.

Varios rieron por eso.

Heracles resopló. - Niño de mami. -

Sabia que estaba mintiéndome, pero no quise presionarlo sobre el asunto.

- Es bueno que Dio sea tan comprensivo. - Dijo Hestia con una sonrisa.

- Oh, no tienes ni idea. - Dijo Perseus sonriendo.

Le sonreí calmadamente. - Percy, cualquier cosa, en serio, sin importar lo insignificante que sea, puedes decírmela. -

Percy se relajó, pero aún así se mostró dubitativo de hablar al respecto.

No lo presioné más.

- Debiste ser un poco más abierto con el, si es que te llevabas bien con el. - Le dijo Orión.

Perseus suspiró. - Si, debí hacerlo. Pero me iba a ser difícil explicarle lo que paso cuando yo ni siquiera comprendía completamente lo que estaba pasando en ese momento. -

- Y quizás tengas razón. - Dijo Aquiles. - ¿Pero para eso están los hermanos, no? - Dijo recordando a su viejo amigo Patroclo, quien no solo era su amigo, sino como un hermano de otra madre.

- Entiendo el sentimiento. - Dijo Diomedes Tidida con cierta amargura al recordar a su viejo ex amigo, Odiseo.

Atenea le dirigió una mirada triste al héroe mortal.

- ¡Es hora de irnos! - Ante el oportuno anuncio de Sally. Tanto Percy como yo preparamos nuestras cosas para salir.

- Por fin salen de ese lugar, lejos de ese tipo. - Dijo Hera agradecida.

Empacamos nuestras cosas en el auto, Gabe se había dignado de vernos a Percy y a mí llevar nuestras maletas y las de Sally al auto. Maldita morsa ...

- Esta mal maldecir. - Dijo Hestia en tono de regaño. - Aunque quizás ese hombre se lo merezca. - Dijo de manera oscura, asustando a aquellos que no conocían dicha faceta de la diosa del hogar.

- Si, y no ofendas a las morsas. - Dijo Poseidón molesto por sus morsas.

Ese apestoso hombre se mantuvo quejándose y lloriqueando acerca de extrañar la comida de mamá, digo, Sally y más importante aún, su Camaro 78 por el fin de semana.

- ¿En serio a este hombre le importa más su auto que a su mujer? - Dijo Perseo con incredulidad.

- Bueno, conozco de alguien que piensa más en sus inventos que otra cosa. - Dijo Ares mirando de reojo a cierto dios de la forja.

Hefesto y Afrodita fruncieron el ceño ante la implicaciones del dios de la guerra, pero no dijeron nada, solo para evitar un conflicto.

- No quiero ni una sola marca, sabandijas. - Me advirtió luego de meter la última maleta, Percy aún luchaba con una de su tamaño. - Ni una pequeña marca. -

- El no va a conducir, ¡Ni siquiera tienen licencia! - Exclamó Quiron indignado, una faceta poco usual suya, sin embargo, aquel hombre lograba sacar lo peor de él.

Al igual que otros presentes en la sala.

Bufé mentalmente, lo decía como si Percy o yo fuésemos a conducir, somos menores de edad.

- Exactamente. - Dijo Frank.

Pero eso no parecía que el cerebro de Gabe pudiera procesar.

- Puedo ser testigo de ello. - Dijo Atenea con irritación.

Diomedes se rio entre dientes ante la actitud de su diosa protectora.

Además, creo que si un perro orinara uno de los neumáticos del Camaro, de alguna u otra forma trataría de culparnos a nosotros.

- Más de vale no haberlo hecho. - Dijo Poseidón con los ojos entrecerrados.

Fue una moción que fue apoyada sorprendentemente por Hestia, Demeter, Hera, Hades, Perséfone, Apolo y Hermes. Al parecer ellos le habían agarrado algo de cariño al Percy y Dio del libro.

- Lo que digas. - Le respondí sin ninguna importancia. Por otro lado, Percy parecía enojado por lo que dijo, luego pasó algo realmente extraño pero agradable de ver.

- ¿Que será? - Se preguntó Reyna.

- Espero que algo genial. - Dijo Leo con una sonrisa maniática.

Mientras miraba a Gabe regresar al apartamento y cruzar el umbral, un movimiento de empuje cayó sobre Gabe. La puerta se cerró tan duramente golpeándole en el trasero y le envió volando por la escalera como si él hubiera sido disparado desde un cañón.

Toda la sala quedó en silencio, altamente sorprendidos por los acontecimientos repentinos e inesperados, hasta que varios empezaron a reír a carcajadas.

- Bueno, si, eso si estuvo genial. - Dijo Jason entre risas. - ¿No es así, Leo? -

- ¡Absolutamente! - Exclamó el duende latino antes de caer al suelo por la risa.

Sin embargo, por el rabillo del ojo vi como Percy había hecho un ademán con la mano. Su mano en forma de garra sobre su corazón ...

- ¿En serio hiciste eso? - Le preguntó Grover a ambos Percy.

Percy sonrió avergonzado, mientras que su versión alterna sonrió inocentemente.

No estaba de más probar, ¿Verdad?

Que cosas más extrañas ha aprendido en la Academia Yancy.

- Absolutamente. - Dijo Rachel.

Bueno, tal vez fue el viento o quizás hubo algún problema con las bisagras de la puerta, sin embargo, no nos quedamos a averiguarlo.

- Buen plan. - Dijo Connor.

- ¡Salga de ahí, soldado! - Dijo Travis.

Katie no pudo evitar suspirar por las travesuras del par Stoll.

Nos adentramos en el Camaro, mientras Percy apresuraba a su madre para hacer lo mismo.

- Bien, retirada estratégica. - Dijo Ares con aprobación.

- Es súper efectiva. - Dijo Atenea sorprendentemente de acuerdo con su hermano.

La cabaña donde nos íbamos a quedar estaba en la costa Sur, cerca de la punta de Long Island.

Los campistas del Campamento Mestizo sonrieron ante la cercanía entre la playa Montauk y el campamento.

Mientras iba en el puesto de copiloto y Percy en la parte trasera del auto, este último no paraba de hablar del lugar.

- Era muy parecido a Nico, cuando este hablaba de mitomagia. - Comentó Perseus con una sonrisa nostálgica.

- ¡Hey, no hables ee mi pasado oscuro! - Exclamó el hijo de Hades avergonzado por su antiguo pasatiempo.

- Lo siento, lo siento. - Dijo el Percy Alternativo con una sonrisa divertida. - Como disculpa luego podemos jugar unas partidas si quieres. -

Nico fulminó con la mirada a Perseus. - Esta bien, pero vamos a apostar por una hamburguesa. -

- Hahaha, trato, aliento de muerto. -

- Te destrozaré, cabeza de cubeta. -

Los dos primos se miraron con competitividad, aunque tenían sonrisas en sus rostros. Poseidón y Hades no pudieron evitar sonreír por aquello.

Sin embargo, el Percy original se percató de que su versión alterna parecía llevarse mejor con el Nico de su mundo, ya que sabía como tratar con el Nico original. Eso lo extraño, y no pudo evitar preguntarse que cambios había en el mundo de Dio con el suyo propio.

De sus cortinas desgastadas, algo hundida en las dunas, con arena en las sabanas con arañas en la alacena.

Atenea y sus hijos se estremecieron ante la mención de los arácnidos. Eso provocó que cierto héroe mortal se riera a costa de ella, lo cual hizo que la diosa de la sabiduría hiciera un puchero molesto.

Y sobre el mar frío constante del lugar.

Sonaba acogedor.

- Vaya, no fue sarcasmo para nada. - Dijo Chris.

- Te sorprenderías lo sarcástico que puede llegar a ser Dio. - Le comento Perseus.

Que conste, que no lo dije con sarcasmo.

- ¿Ven? - Dijo el Percy Alternativo con suficiencia.

En verdad me pareció un buen lugar por la forma añorante en que Percy hablaba del sitio, incluso Sally hablaba con una sonrisa melancólica del lugar y de sus visitas anteriores.

Sally, Percy y Perseus sonrieron con nostalgia.

Era un sitio especial para ella. Percy me había dicho, que fue en esa misma playa donde sus padres se conocieron.

Poseidón sonrió.

A medida que nos acercamos a Montauk, la señora Jackson se hacía díez o veinte años más joven. Años de preocupaciones y de trabajo fueron removidos de sus hombros, se veía más fresca. Sus ojos brillaron como el azul profundo del mar.

Llegamos justo al atardecer, abrimos todas las ventanas de la cabaña e iniciamos una limpieza en el lugar, fue agradable.

Luego caminamos en la playa, alimentamos de palomitas azules a las gaviotas, los remojamos en gelatina de frijoles azules, caramelo azul de agua salada y todas las otras muestras gratis que la mamá de Percy había traído de su trabajo.

- En serio, ¿Que tienen con la comida azul? - Dijo Zeus con exasperación.

- Es genial, tío. - Le dijo Perseus sonriendo. - Quizás cuando la pruebes seas del equipo azul. -

- Mejor paso ... -

- Si tu no quieres, yo aprovecharé la oferta. - Dijo Hera para sorpresa de todos.

Hestia sonrió a su hermana menor. - Entonces, más tarde tendré bocadillos azules. -

- ¡Oh, sí! - Exclamaron los fanáticos de la comida azul.

Por otro lado, algunos otros hicieron muecas de asco pero no dijeron nada.

Si hay algo que denotar de la familia Jackson, es que comen azul ... Y lo digo literalmente y sinceramente, me encanta.

Cuando oscureció, hicimos una fogata. Asamos hot dogs y malvaviscos. Mamá, digo ... Sally.

- Aww, es tierno que se equivoque. - Dijo Afrodita.

Hestia, Demeter y Hera asintieron de acuerdo.

- Desde hace un tiempo que considero a Dio como un hermano, estoy seguro de que mamá ha considerado a Dio como un hijo desde hace mucho también. - Informó Perseus.

Aquel dato intrigó al Percy original y a su madre, quienes estaban un poco ansiosos por conocer a Diomedes Wilson.

Nos contaba historias de cuando era niña, antes de que sus padres muriesen en aquel accidente de avión. Hablaba acerca de los libros que quería escribir, cuando tuviese suficiente dinero para renunciar a la tienda de dulces.

Mentalmente, Atenea tenia planes para ayudar a Sally en sus metas como escritora, era una inteligente y buena mujer que solo necesitaba un pequeño empujón para que pudiese ser una gran novelista.

Y como diosa de la sabiduría, tomó la sabia decisión de ser aquel empujón que la ayude en sus metas.

Diomedes Tidida sonrió al darse cuenta fácilmente los pensamientos de Atenea con una mirada de reojo.

Eventualmente, Percy preguntó sobre un tema un tanto delicado, con nerviosismo pregunto sobre su padre. Al nombrarlo, los ojos de su madre se brillaron con misterio.

- El era simpático, Percy. - Comenzó, yo solo me quedé en segundo plano de la conversación. - Alto, guapo y poderoso. Pero también amable. Tú tienes su cabello negro, lo sabes, y sus ojos verdes también. -

Poseidón sonrió ante las palabras de Sally, mientras que esta última se sonrojó algo avergonzada por eso.

- Ahora que lo mencionan. - Empezó a decir Thalia. - Percy y Orión si parecen hermanos, solo que este último es más alto. -

Todos miraron al mayor cazador griego y luego a Percy, y encontraron un considerable parecido.

- Bueno, Perseus se parece aún más a el. - Comentó Grover.

El Percy Alternativo sonrió divertido. - También soy bueno con el arco. -

- No me mientas, muchacho. - Le dijo Quiron con seriedad.

Perseus se limitó a reír a carcajadas.

Terminó el frijol de jalea azul de su bolsa de dulces antes de volver a hablar. - Desearía que pudiera verte, Percy. Estaría muy orgulloso de ti. -

- Ya lo estoy de hecho. - Dijo Poseidón con una sonrisa a su futuro hijo. - Estoy orgulloso de todos mis hijos. -

Percy, Perseus y Orión sonrieron a su padre.

Noté como Percy tembló levemente. Yo podía entenderlo realmente, nuestros padres están desaparecidos, sin casi -por no decir nulos- recuerdos de ellos, la única diferencia es que Percy tiene una maravillosa madre mientras que la mía parecía que nunca había existido.

Algunos sintieron simpatía por el joven Dio, comprendiendo de cierta forma el sentimiento de soledad que el sentía.

Aunque tengo a la Hermana Ilia, no era lo mismo, además, la Hermana Ilia tenía que encargarse de varios niños, tanto menores como mayores que yo, cada uno con sus propias necesidades y problemas como yo. Virtualmente, era imposible que me dedicara el tiempo necesario.

Así que, encontré una especie de refugio con esta maravillosa mujer conocida como Sally Jackson y deseo lo mejor para ella.

Sally sonrió conmovida por los pensamientos benevolentes que tenia Dio por ella.

- ¿Que edad tenía? Me refiero, cuando se fue. - Pregunto Percy a su madre.

Miro las llamas con cierta melancolía. - Sólo estuvo conmigo un verano, Percy. Justo aquí en esta playa. En esta cabaña. - Fue la respuesta que dio.

- Pero ... me conoció de bebé. -

- No cariño. -

- En realidad sí lo hizo. - Dijo Perseus.

- Cierto, papá dijo que me había visitado una noche cuando era bebé. - Se explayó Percy.

- Supo que estaba esperando un bebé, pero nunca te vio. Tuvo que irse antes de que nacieras. Al parecer, había varios ... Problemas ... Que tenía que atender, algo referente a una hermana o algo así, estaba bastante ansioso al respecto. -

Todos miraron a Hestia, Demeter y Hera, preguntándose que problemas pudieron haber tenido en el mundo de Dio.

Las susodichas diosas también se preguntaron cuál de ellas era la que estaba en problemas.

- Mm, una tía ... - Murmuré por lo bajo.

- Exactamente. -

Tarareando, asentí mientras azaba mi malvavisco en el fuego de la fogata. Estaba perfectamente bronceado como el caramelo. Siempre sabía instintivamente cuando una comida tan simple como una pasta o algo tan intrincado como pato a la naranja estaban listos.

Mire como Percy estaba sumido en sus pensamientos, así que por el retire su malvavisco que estaba a poco de quemarse.

Ya más recuperado, mi amigo miró abatido a su madre.

- ¿Vas a alejarme de nuevo? - Preguntó, un tanto duro de su parte, fue lo que pensé. - ¿A otra aburrida escuela? -

- Percy, no debías ser tan duro. - Le dijo Annabeth con un tono de regañó.

Percy suspiró. - Si, lo siento. -

- Era muy prepotente de joven. - Admitió Perseus.

- Descuiden, solo se sentían perdidos. - Dijo Sally sin darle mucha importancia.

Sally quitó su malvavisco del fuego, no hubo necesidad de que le avisará. Años de experiencia afiliada azando malvaviscos superaron ampliamente mi instinto de cocinero.

- Sus habilidades de cocina son más de nueve mil. - Murmuró Hestia por lo bajo.

- No lo sé, cariño. - Su voz sonó dura, algo muy inusual. - Creo ... Creo que tendré que hacer algo al respecto. - Luego me miró. - Y creo que contigo también. -

- ¡¿Por qué yo?! -

- ¿Por que el? -

Sally alzó una ceja. - No le has dicho que te expulsaron de la secundaria. -

- ¡¿Que?! - Exclamo mi amigo a mi lado. El me miraba con un extraño brillo en los ojos. - ¿Es cierto? -

- Si ... Deje fuera de combate a todo el equipo deportivo de la escuela. -

Percy se quedó en silencio unos segundos antes de volver hablar. - Bienvenido al club. -

- No lo alientes. - Dijo Sally con exasperación.

- No lo alientes. - Hablo Sally antes de dejar salir un suspiro.

Todos se sorprendieron por la casualidad.

- Pero en verdad debo ponerme dura con ustedes, chicos. -

- ¿Por qué no me quieres cerca? - Volteé abruptamente a ver a Percy cuando dijo esas palabras. El parecía arrepentido de lo que dijo, pero no se retracto.

- Descuiden, yo haré que se arrepienta. - Dijo Thalia con el ceño fruncido, ella ya tenia su arco listo.

- Yo te ayudo. - Dijo Nico oscuramente sacando su espada.

Los ojos de Sally se humedecieron, por un momento sentí los míos picar.

- Niñita. - Dijeron Ares y Heracles por lo bajo, para que nadie los escuchara para evitar problemas.

Ella tomó la mano de Percy con fuerza, como si el fuese a desaparecer de su vista. - Oh, Percy, no. Yo ... Yo tengo que hacerlo, cariño. Por tu propio bien. Tengo que mandarte lejos. -

Desde mi punto de vista, aunque sus palabras sonaran duras, en el fondo había un profundo significado y razón de porque todas las escuelas de Percy estaban lejos.

Era como si lo alejara de algo.

- Diomedes si comprende a las madres. - Dijo Hera con suficiencia.

- No eres el mejor ejemplo de madre ... - Murmuró Hefesto para si mismo.

Algo que podría ponerlo en peligro, aunque Percy no parecía verlo de esa misma forma pero era comprensible de cierta forma.

- Porque no soy normal. - Hablo Percy con amargura.

- Muy bien, sesos de algas. Tardaste doce años en darte cuenta. - Dijo Annabeth con una sonrisa burlona.

Percy y Perseus hicieron un puchero, mientras el resto reía a carcajadas.

La hija de Atenea rio antes de besar a su novio, el susodicho agradeció esa disculpa.

Sus palabras me recordó mi propia anormalidad.

- Al parecer Dio no se queda atrás. - Dijo Leo divertido.

- No eres quien para hablar. - Le dijo Piper.

- Pero te queremos así. - Dijo Jason sonriendo a su amigo.

El duende latino choco los puños con el hijo de Jupiter.

-Lo dices como si fueses algo malo, Percy. Pero me doy cuenta de cuán importante eres. - Sally me miró, una luz ominosa se reflejaba en sus ojos. - Ahora me doy cuenta que ambos son importantes, como no pueden imaginarse. - Centro su vista nuevamente en su hijo, tristeza y lamento se filtraba en sus siguientes palabras. - Pensé que la Academia Yancy estaba lo suficientemente lejos. Pensé que finalmente estarías a salvo. -

- ¿A salvo de qué? - Pregunto exasperado, pero al instante pareció tener una revelación. Se quedo hundido en sus pensamientos hasta que su madre volvió hablar.

- De seguro de los idiotas de mis hermanos. - Dijo Poseidón con el ceño fruncido.

- ¡Hey! - Gritaron Zeus y Hades al unísono, obviamente ofendidos.

- He tratado de mantenerte lo más cerca que he podido. Me dijeron que fue un error. Pero sólo hay una opción, Percy. - En ese punto, parecía que estaba a punto de romper a llorar.

- Hacer llorar a Sally está mal. - Dijo Rachel.

Dolido por aquello, me acerqué y tomé su otra mano fuertemente, quería darle mi apoyo aquella mujer que incluso veo como una madre.

Sally sonrió agradecida por el gesto.

Ganando fuerzas, Sally continuó. - Un lugar al que tu padre quiso mandarte. Y yo sólo... Sólo no podía hacerlo. -

Aquello fue una revelación. Tanto Percy como yo nos miramos dubitativos al respecto.

- ¿Mi padre quiso mandarme a una escuela especial? -

- No a una escuela. - Respondió suavemente - A un campamento de verano. -

Normalmente no hablas de mandar a tu hijo no nacido a un campamento de verano ... Es algo tan extraño.

- Lo siento, Percy - Dijo Sally mirándole a los ojos. - Pero no puedo hablar de ello. Yo ... Yo no podía mandarte a ese lugar. Hubiera significado decirte adiós para bien. -

- ¿Para bien? Pero si es sólo un campamento de verano ... -

- Para nosotros es más que un campamento, ¿No es cierto? - Dijo Katie mirando a los demás campistas.

- ¡SI! - Gritaron todos los campistas del Campamento Mestizo.

Los residentes del Campamento Jupiter resoplaron pero no dijeron nada.

Sin embargo, ella no respondió. Se giró hacia el fuego de la hoguera. Su expresión decía que podría llorar en cualquier momento.

- Ni se te ocurre hacer llorar a Sally. - Dijo Nico mirando a los dos Percy.

- Ya, ya, ya paso. - Dijo Sally de manera pacificadora.

- Te salvaste esta vez. - Le dijo Thalia.

- Menos mal que Dio no está aquí. - Murmuró Perseus con una sonrisa tensa. - Aún ... -

En aquel momento, por primera vez en mi vida, los malvaviscos tuvieron un sabor amargo.

- Pobres malvaviscos. -

Aquella noche, tuve un sueño. Extrañamente no estuvo presente aquel hombre de ojos dorados.

Todos suspiraron aliviados por aquello.

Pero eso no quitó lo mortificante que fue aquel sueño tan real.

- ¿Y ahora que es? - Se preguntó Zeus, esperando que no fuese algo semejante al primer sueño con su Olimpo destrozado.

Estaba en la playa donde había un tiempo tormentoso, y dos majestuosos animales, un caballo blanco.

- Obviamente soy yo. - Dijo Poseidón.

Y un águila dorada.

- Y ese soy yo. - Dijo Zeus.

- No hace falta mencionar lo obvio. - Dijo Hades rodando los ojos.

Estaban tratando de matarse a la orilla de la playa. El águila se deslizó hacia abajo y destrozó los músculos del caballo con sus enormes talones. El caballo se levantó y pateó las alas del águila.

Conforme los animales peleaban, la tierra temblaba, y una monstruosa voz se reía desde algún lugar de la tierra, alentando a los animales a pelear más fuerte.

Algunos miraron a Hades con sospecha.

- No es quien piensan. - Dijo Perseus notando las miradas que le dirigían a su tío favorito.

De fondo, podía escuchar un llanto, era opacado por esa terrible voz, pero pude descifrar que sollozaba que pararán, pero sus súplicas cayeron en oídos sordos.

Algunos se preguntaron quien podría ser ella.

Solo pude quedarme de pie, algo me decía que debía detenerlos, pero no pude, algo me lo impedía.

- ¡Jajajaja! ¡¿Asustado?! ¡Que vergüenza! ¡Jajajaja! - Exclamó una voz detrás de . Extrañamente, sonaba muy familiar.

- ¿Quien ... ? - Dijo Apolo con intriga.

Perseus frunció el ceño. - No lo sé ... -

Lentamente me volteé, y sin aliento contemplé a aquel sujeto.

O mejor dicho, a mi mismo.

- ¿Que? - Dijeron todos confundidos.

Frente a , había una copia exacta de mi. Excepto por una cosa, sus ojos. Las irises castañas eran azul cielo, mientras sus pupilas doradas tenían la forma de una cruz. Era tan antinatural, que me hizo encogerme. ¿Así se sentía las personas al ver mis ojos?

Una imagen del otro Dio apareció entre las llamas de la hoguera, algunos no pudieron evitar estremecerse al verlo.

Era completamente opuesto al verdadero Dio. Este nuevo individuo parecía no importarle nada ni nadie en el mundo.

Aquella copia mía, sonreía gustoso, no sabía si era por mi expresión desencajada o la vista de ambos animales detrás de matándose como si fuese entretenimiento de primera.

Mi copia sonrió ferozmente. - Tu fin se acerca. - Luego, con su dedo señaló algo detrás de .

Fue en ese momento que pude contemplar como el águila descendía sobre el caballo, su pico apuntando a los ojos de este último.

- ¡Si, he ganado! - Exclamó Zeus a pesar de la situación tensa.

Poseidón comenzó a refunfuñar algo referente de pajarracos ahogados y de hermanos menores molestos, mientras la sala reía por el infantilismo de ambos dioses.

- ¡Si! - Exclamo la terrible voz monstruosa.

- ¡No! - Sollozo aquella voz en el fondo.

Todo mi mundo se derrumbó ante la risa de mi copia.

Me desperté sobresaltado.

Afuera de la cabaña, estaba la tormenta más grande en la que haya estado presente en mi vida -tampoco es que sea un hobby mío cazar tormentas sinceramente-

- Creo que solo un hijo de Zeus tendría un hobby así. - Dijo Hermes.

Era la clase de tormenta que arranca árboles y derribaba casas. No había ningún caballo o águila en la playa ni una copia maligna mía por ahí, sólo rayos haciendo luz de día falsa, y olas de veinte pies golpeando las dunas como artillería.

- En serio, ¿Que les pasa a ustedes? - Le dijo Hestia a sus hermanos menores.

- Hey, es en el futuro, aún no sabemos completamente que esta pasando. - Se defendió Zeus.

Poseidón asintió de acuerdo con el Rey del Olimpo. El resto de los dioses suspiraron con cansancio, solo esperaban que no ocurriera una tercera guerra mundial.

Me percaté que Percy también estaba despierto, un sudor frío de deslizaba por su piel mientras su rostro había perdido el color. Quizás había tenido una pesadilla como yo.

- Bastante similar, pero la tuya fue peor. - Dijo Perseus.

Con el siguiente sonido de trueno, Sally se despertó al instante. Se levantó y con los ojos bien abiertos, dijo. - Huracán. -

Supe que era un pensamiento demente. En Long Island nunca se habían visto huracanes al empezar el verano. Pero el océano parecía haberlo olvidado.

- Es mejor decir, que dos idiotas lo olvidaron. - Dijo Demeter.

Los dos implicados tuvieron la decencia de parecer avergonzados por sus actos futuros.

Sobre el rugido del viento, oí un sonido distante, un enojado, y torturado sonido que hizo que se me pusieran los pelos de punta.

Luego un sonido más cercano, como maletas en la arena. Una voz desesperada, alguien gritando, tocando la puerta de nuestra cabaña como si su vida dependiera de ello.

Sally se levantó de la cama en su ropa de dormir y fue a abrir la puerta.

- ¿Gro ... Grover? - Jadeo Percy a mi lado, mirando con los ojos abiertos y catatónicos a su amigo que hizo en la Academia Yancy del que tanto hablaba.

Grover estaba parado en el marco de la puerta tras la inmensa lluvia, pero ... Pensé que yo era extraño, pero al ver a Grover, me sentí más a gusto conmigo mismo.

- ¡Hey! - Exclamo el sátiro.

Sin ánimos de ofender.

- Bueno, te perdonó. - Dijo Grover.

- Toda la noche buscándote. - Murmuró cansado y asustado. - ¿Qué estabas pensando? - Le reclamó a Percy ignorando a su alrededor.

- Grover, Grover, Grover. - Dijo Thalia negando con la cabeza de forma exasperada.

- Sabes perfectamente que Percy no piensa antes de actuar. - Dijo Annabeth con una sonrisa burlona.

Todos en la sala estallaron a carcajadas a costa de los dos Percy, quienes tenían los brazos cruzados y hacían pucheros.

Si, Percy era un poco difícil de tratar, así que lo entendí a la perfección.

- ¡Ponte de mi lado! - Exclamó Perseus. - La traición, la decepción, hermano. -

Sally miró a su hijo asustada, no por Grover aparentemente sino por lo que había oído.

- Percy - Dijo ella, cerrando la puerta para hacerse oír sobre la feroz lluvia de afuera. - ¿Qué paso en la escuela? ¿Qué es lo que no me has dicho? -

- No mucho. - Dijo Dionisio rodando los ojos.

- Solo que ambos vieron las parcas. - Dijo Artemisa cruzándose de brazos.

- Y que uno de ellos fue atacado por las furias de Hades. - Dijo Perseo.

- ¿No perdemos de algo más? - Pregunto Aquiles.

- Nop, creo que eso es todo. - Dijo Perseus con una sonrisa.

Pero Percy no respondía, estaba congelando mirando a Grover, yo también estaba algo asombrado pero trataba de mantener la compostura en medio de la tormenta.

- ¡O Zeu kai alloi theoi! - Gritó Grover con pavor.

- ¡Grover! - Exclamó Quiron. El sátiro se sonrojó.

- ¿Acaso besas a mamá cabra con esa boca? - Dijo Clarisse.

- Mal Grover, muy mal. - Le dijo Thalia como si fuese un perrito.

- Ya no más latas para ti, señorito. - Dijo Annabeth.

- ¡No! ¡Todo menos eso! - Gritó el señor de lo salvaje de manera dramática, haciendo reír a la sala.

- Estas bajo mi cuidado. ¿No le dijiste? -

Abrí los ojos como platos al escuchar al amigo de mi amigo maldecir en griego antiguo, y lo había entendido a la perfección. Ahora creo que entendía un poco más los cuartos traseros de este chico Grover.

- No lo digas así. - Pidió el susodicho sátiro.

Mamá Sally miró a Percy con severidad y habló en un tono que nunca había esperado de ella desde que la conocí, demostrando que ella tenía un punto de quiebre, el cual estaba siendo roto justo ahora, mientras la tormenta de afuera entraba en más vigor.

- Incluso las personas más amables pueden tener sus momentos de dureza. - Dijo Hades con seriedad, mirando a su hermana Hestia.

Todos asintieron al unísono para confusión de la diosa del hogar.

- ¡Percy! ¡HABLA AHORA! -

Como consecuencia empezó a balbucear sobre una señora Dodds y el viaje al museo, pero lo que me alarmó más fue cuando habló sobre unas ancianas de un puesto de frutas en la carretera.

Un escalofrío recorrió mi espalda. - "¿Será posible que ... ?" - Yo palidecí, y al parecer Sally estaba pasando por lo mismo.

Ella tomó su bolso y nos lanzó nuestros impermeables. - Suban al auto, los tres. ¡Ahora! -

- Y rápido. - Dijo Perseo con urgencia. Al hijo de Zeus le había caído bien tanto Percy como Dio, y empezaba a preocuparse por ellos.

Algo que contrastaba con su bisnieto y hermano Heracles, quien no parecía darle mucha importancia a la lectura excepto por algunas partes y solo era para denigrar a los protagonistas.

Grover corrió hacia el Camaro, bueno, no corría exactamente. Él estaba estaba trotando, sacudiendo el peludo trasero que tenía. Porque en donde deberían estar sus pies, no los había. Había pezuñas.

Ante mi, había un fauno del cual la Hermana Ilia siempre nos contaba historias por las noches del verano.

- ¿Fauno? - Dijo Atenea frunciendo el ceño. - ¿Un griego usando términos romanos? Me siento indignada. -

- Pues deberas sentir así un buen rato, a Dio le encanta Roma. - Informó Perseus.

La diosa de la sabiduría hizo un puchero por eso. Como la diosa más griega, no le gustaba para nada Roma.

Ese fue mi primer paso a un nuevo mundo.

- Bueno, ya es el final del capítulo. - Anunció Sally.

Ante esas palabras, el libro desapareció para luego volver aparecer en un resplandor en las manos de Leo.

El duende latino sonrió con emoción. - ¡Oh, sí! ¡Es mi turno! - Dijo preparándose para leer, estaba bastante agradecido de que el libro pudiera leerse independientemente de que fueras un mortal común o un semidiós griego o romano. - El siguiente capítulo es; ¡Mamá Sally nos enseña las peleas de toros! ¡Que genial capítulo me tocó! -

A pesar de la emoción del hijo de Hefesto, algunos se tensaron con antelación por lo que vendría a continuación.

Sin más preámbulos, Leo comenzó a leer ...

...