En ese momento, Leo comenzó a leer el siguiente capítulo.
Íbamos a toda velocidad a través de la noche oscura a lo largo de las carreteras del país. El viento chocó contra el Camaro. La lluvia golpeaba el parabrisas. No tenía la menor idea de como la señora Jackson podía ver algo en estas circunstancias, pero mantuvo el pie en el acelerador.
- ¡Oh, sí! - Exclamó Ares con emoción sobresaltando a todos en la sala. - ¡Enséñales cómo se conduce a estos niñatos! - Gritaba el dios amante de la velocidad, peligro y violencia.
Hefesto suspiró con exasperación. - Y luego aún tiene la audacia de preguntarse porque su carro se pasa la mitad del año en mi taller. -
Cada vez que había un relámpago, miraba a Percy y a su amigo Grover que estaban en el asiento de atrás, asegurándome de que estuvieran bien. Aunque Percy seguía mirando fijamente las piernas peludas de su amigo, como si comprobará que fueran de verdad.
- Créeme, son muy reales. - Dijo Nico con una leve sonrisa.
Pero eran reales, demasiado reales a mí parecer, incluso tenían el mismo olor que me recordaba de viajes al zoológico, lanolina, como de lana. El olor de un animal húmedo de corral.
- ¡Oye! - Se quejó Grover. Percy, Annabeth y Thalia resoplaron divertidos.
Jamás imaginé que un fauno mojado olería así, casi prefiero a los perros mojados.
- Que agradable eres, Dio. - Dijo G-Man con sarcasmo mientras sus amigos reían.
- Ugh, de nuevo con Roma. - Se quejó Atenea ante la mención de los faunos.
- Ciertamente es curioso. - Dijo Diomedes.
- ¿Sabes algo, hermanito? - Le pregunto Orión al Percy Alternativo.
El susodicho sonrió. - ¿En donde estaría lo divertido si lo cuento ahora? -
Varios se quejaron, la paciencia no era una virtud muy vista en los semidioses, pero al ver que ni obtendrían alguna respuesta, Leo continuó con la lectura.
- Entonces ... - Escuche a Percy hablar, aunque parecía pensar mucho su siguiente pregunta, quizás aún estaba en shock.
- Totalmente comprensible. - Dijo Aquiles sintiendo empatía por los jóvenes héroes.
Yo estaba fascinado, ¡Un fauno real! Me pregunto si me dejará tomarle una foto, a Chloe le encantaría.
- ¿Seguro que no es romano? - Preguntó Reyna.
Perseus sonrió. - Créeme, te sorprendería la respuesta. -
- ¿Tu y mi madre se conocen? - Logro formular Percy su pregunta.
Grover miró con ansiedad el espejo retrovisor, aunque la carretera estaba más solitaria que el desierto.
- Las apariencias engañan. - Dijo Quiron con seriedad.
Percy, Perseus, Sally y Grover hicieron una mueca por lo que vendría más adelante.
- No exactamente. - Le respondió. - Quiero decir que nunca no hemos encontrado en persona, pero ella sabía que yo te mantenía vigilado. -
- ¿Vigilado? -
- Acosador. - Susurró Leo.
Grover que dirigió una mirada molesta al duende latino, el cual le envió una sonrisa de disculpa antes de continuar con la lectura.
- Tétrico. - Murmuré pero Grover me dio una mirada molesta. Al parecer me escucho, le di una sonrisa de disculpa.
- Aunque hay que admitirlo, Dio tiene razón. - Reconoció Annabeth.
- ¡No es así, se supone que tengo permiso para ello! - Exclamó el único sátiro en el lugar.
- Eso no le quita lo aterrador, Grover. - Le dijo Travis con fingida decepción.
- ¡¿Que hicimos mal, Travis?! ¡¿Que hicimos mal?! - Exclamaba Connor de manera dramática, mientras que todos reían y Grover refunfuñaba en su asiento.
El fauno suspiró como respuesta antes de volver a la normalidad, me refiero a un estado nervioso. - Estoy al pendiente de ti, me aseguro de que estés bien. Pero no fingía ser tu amigo, yo en verdad soy tu amigo. -
- Eso es más que obvio. - Dijo Percy al sátiro.
- Solo quería asegurarme de que no pensaras lo contrario. - Dijo Grover en respuesta más aliviado.
- Jamás pensaría eso. - Le aseguro Perseus tanto de su parte como de Percy.
A pesar de que ocultaba información, se notaba que sus palabras eran sinceras. Mentirle a tu amigo para mantenerlo a salvo, yo hubiera hecho lo mismo.
- Supongo que tiene sentido. - Dijo Perseo comprendiendo la analogía. - Pero todo dependerá de las circunstancias. -
- Uh ... - Percy lo miró con duda. - ¿Que eres ... Exactamente? -
- ¡Un acosador! - Dijeron los hermanos Stoll y Leo al mismo tiempo, divertidos por la expresión del sátiro.
- ¡Protector! ¡Soy un protector, no un acosador! - Exclamó Grover.
Atenea suspiro en su trono, mientras se llevaba una mano a su sien. - Siento que está será una lectura muy larga. -
Diomedes miro a su diosa divertido. - No te pongas así y disfruta la lectura. -
- Ni con toda mi energía divina creo que sea posible ... Pero tendré que intentarlo. - Susurro la diosa de la sabiduría.
- ¡Ese es el espíritu! -
- Eso no es importante. - Rechazo Grover, mirando el retrovisor brevemente.
- ¿Que no es importante? De la cintura para abajo, mi mejor amigo es un burro. -
- Uy, creo que no debiste decirle eso, cabeza de alga. - Dijo Thalia recordando que habían llamado a Grover de la misma manera cuando lo conocieron.
A Luke le costó recuperarse de aquel golpe de pezuña.
Como respuesta, Grover dejó salir un agudo y gutural. - ¡Blaa-ha-ha! -
¿El balo como un burro? Espera, más importante ...
- ¡Hey! ¿Yo no era tu mejor amigo? La decepción, la traición, hermano. - Le reclamé, quizás era un mal momento para tener esta conversación, pero había que dejar las cosas claras.
- ¡Exacto, tu demuestras quien manda! - Dijo Apolo de acuerdo con Dio.
Artemisa suspiró. - No lo apoyes. -
- Eso ... ¡Eso es diferente! - Dijo Percy nervioso por la charla, eso me divirtió. - Tu eres como mi hermano. -
Sally sonrió levemente, feliz por la hermandad entre su hijo y este chico que aún no conocía.
- Bien. - Asentí satisfecho con su respuesta, antes de mirar a Grover. - Eres un fauno, ¿No es así? -
- ¡En primer lugar, soy parte cabra de la cintura para abajo! ¡Segundo, no soy un fauno, soy un sátiro! - Me reclamó Grover, parecía ofendido.
- ¿No es lo mismo? - Alcé una ceja dudoso.
- Bueno ... Es complicado. - Dijo Jason algo tenso. De cierta forma, el prefería los sátiros del Campamento Mestizo que los faunos del Campamento Júpiter.
- ¡No! ¡Digo, si! - El chico cabra se molestó más, sin saber que decir. - ¡Hay sátiros que se ofenderian con tus palabras! -
- Wow, espera, ¿Sátiros? - Terció Percy, parecía que tenía una revelación. - ¿Acaso te refieres a los mitos del señor Brunner? -
- Por supuesto que no. Los mitos de Nancy Bobofit. - Dijo Annabeth con sarcasmo. - Por supuesto que sí, ¿De quién más podrían ser? -
- Lo siento, estaba procesando las cosas muy rápido. - Se excusó Percy frunciendo el ceño.
- Y todos sabemos que tu cerebro de algas no puede procesar muchas cosas a la vez. - Dijo Clarisse en un tono burlesco.
Todos rieron ante las palabras de la hija de Ares, mientras Percy y Perseus refunfuñarom en sus asientos.
- ¿Fueron las ancianas del puesto de frutas un mito, Percy? ¿Fue la señora Dodds un mito? - Le pregunto Grover seriamente.
Percy se estremeció ante sus palabras, yo me puse un poco pálido ante la mención de aquellas ancianas.
- Muy esperable. - Dijo Quiron se manera comprensible y a la vez sombría. - Las Moiras no son una compañía ... Muy agradable que digamos. -
- Así que ... Admites que había una señora Dodds. - Murmuró frunciendo el ceño.
- No creo que haya sido un buen momento para hablar sobre ello. - Dijo Rachel.
- Era joven y muy impresionable. Me encantaba tener razón. - Admitió el hijo del dios del mar.
- Por supuesto. - Asintió Grover, sin darle mucha importancia al asunto.
- Entonces, ¿Por qué? -
- Mientras menos supieras, más seguros estarías. - Dijo Grover, como si fuese lo más obvio del mundo.
- De hecho, lo es. - Dijo Diomedes de acuerdo con el razonamiento del sátiro. - Después de todo, cuanto menos sepa un semidiós sobre su condición, su olor será más difícil de detectar para los monstruos. -
Los semidioses presentes asintieron de acuerdo con el único héroe completamente mortal en la sala.
Oh, con razón la gente ignorante es tan feliz.
- Eso explica muchas cosas. - Dijo Katie mirando a los hermanos Stoll, quienes no entendían lo que la hija de Demeter se estaba refiriendo.
- Pusimos niebla es los ojos de los humanos, esperábamos que pensaras que la Benévola era una simple ilusión. Pero no funcionó tan bien como esperábamos, tu empezaste a darte cuenta de quién eres. - Decía Grover, en su voz se notaba un hilo de cansancio.
- ¿Quien ... Soy? - Tartamudeo Percy. - Espera, ¿Que quieres decir con eso? - Pregunto ansioso.
- Oh, eran tantas cosas que explicar. - Decía Grover.
- Y sin tiempo para hacerlo. - Dijo Perseus con un suspiro exasperado por lo ocurrido hace varios años.
¿Quien soy?
Una pregunta tan simple, pero a la vez tan complicada. Por un momento, yo me sentí igual que Percy.
Perdido.
Todos los semidioses presentes sintieron simpatía por aquellos pensamientos que tenia el joven Dio. Después de todo, eso era lo que representaba un semidiós ... Ni en el mundo mortal, ni en el mundo de los dioses, estaban entre ambos mundos sin pertenecer completamente en cualquiera de esos dos.
El repentino sonido de mugidos me sacó de mis pensamientos, era un extraño sonido que se cernía por detrás de nosotros. Cada vez más cerca.
Sea lo que fuese, algo nos perseguía y nos ganaba terreno.
- Percy. - Comenzó Sally, al mirarla pude ver lo tensa y sudorosa que estaba. - Hay mucho que explicar pero no hay suficiente tiempo para ello. Tenemos que ponerte a salvo. - Ella me miró con ansiedad, tristeza y asustada. - Lamentó haberte involucrado a ti también, Diomedes. -
Sally se mordió el labio, dándose cuenta que ella había involucrado a Dio.
- No te preocupes, mamá. - Dijo Perseus con calma. - Tarde o temprano, Dio terminaría envuelto en todo esto. Así que no hiciste nada malo. -
Sally sonrió, un poco nada alivia por las palabras de su hijo alternativo.
- Yo ... - Me atragante, no sabía que decirle para calmarla.
- ¿A salvo de qué? - Pregunto Percy, el parecía empezar a ponerse tenso. - ¿Quien está detrás de mí? -
- Pues conociendolos, probablemente los idiotas de mis hermanos aquí presentes. - Dijo Poseidón con exasperación.
- ¡Hey! - Exclamó Zeus ofendido.
- Si me preguntan, ustedes son los idiotas por romper el juramento que hicimos al final de la Segunda Guerra Mundial. - Dijo Hades con frialdad pero se le notaba que por dentro su ira ardía como un infierno.
Sin embargo, el dios de los muertos se calmó al sentir la mano de su esposa encima de la suya.
- Ya, ya, querido. - Le decía Perséfone con dulzura, calmando la oscuridad del dios del Inframundo.
- Oh, nadie importante. - Hablo Grover en un tono sarcástico.
- Jamás creí que lo sátiros pudieran ser tan rencorosos. - Dijo Hestia sorprendida.
- Guarda más odio que un hijo de Hades. - Dijo esta vez Nico, bastante impresionado. - ¡Y es nuestro defecto fatídico! -
Grover tuvo la decencia de parecer avergonzado. - Lo siento, estaba muy tenso ... -
- Y no habías comido tus latas. - Dijo Perseus con una sonrisa.
El sátiro se sonrojó pero asintió de acuerdo, tenia mucha hambre en ese momento. Los presentes se rieron a costa del pobre señor de lo salvaje.
Parecía aún molesto por llamarlo parte burro ... ¿O quizás por llamarlo fauno? - Solo el mismo Señor del Inframundo y sus súbditos sedientos de sangre. -
- Lamento acusarlo sin saberlo, señor ... Hehe ... - Dijo Grover con una risa nerviosa ante la mirada indignada de Hades.
- ¡Grover! - Le reclamó Sally en un tono de reproche.
- Lo siento, señora Jackson. ¿Podría conducir más deprisa, por favor? - Dijo el vengativo hombre cabra sin culpa.
- ¡Así se habla, hermano! ¡Pisa el acelerador! - Rugió Ares de nuevo con emoción.
Sin embargo, mi mente solo se centró en lo que había dicho Grover. ¿El Señor del Inframundo? Si no recuerdo mal, la Hermana Ilia dijo que se llamaba Plutón.
Fue por un momento, pero ante la mención de su nombre romano, Hades cambió su forma a Plutón, pero luego regreso a su forma griega. El dios del Inframundo se tocó la sien con una expresión irritada.
- Ese mocoso ... Me da dolor de cabeza. - Dijo Hades, después de todo, en la era donde estaban, los griegos y los romanos aún no eran aliados.
- Sin embargo. - Hablo Hera en un tono serio. - Me intriga mucho esta mujer ... Ilia, también me suena familiar. -
- ¿Alguna diosa? - Sugirió Demeter, viendo que esa "mortal" le parecía también muy familiar.
Afrodita bufo. - La reconocería al instante, estoy al día con todos los chismes del mundo. Me daría cuenta si una diosa estuviese fingiendo ser una monja en un orfanato en un dos por tres. -
- Bueno, es en una línea de tiempo diferente. - Dijo Hefesto exaltando aquel detalle.
Dionisio suspiró con cansancio detrás de su revista de vinos. - Simplemente podríamos continuar con la lectura. Luego descubriremos si identidad ... Nos guste o no. -
Con aquellas del dios del vino, Leo continuó leyendo.
Espera, ¿Por qué el perseguía a Percy? ¿Acaso el insulto al dios? ¿Hizo del número 1 en una tumba? Por favor, no me digan que hizo del número 2 o yo mismo lo mató.
Todos hicieron muecas de asco.
- Lo mató. Agarrenme que lo mató. - Dijo Hades con llamas negras saliendo de sus ojos.
Hicieron lo que pidió, pero fue solamente Perséfone quien lo atrapó. La reina del Inframundo abrazo a su marido y lo calmó con facilidad.
Ay, el amor inmortal era hermoso ... Y tóxico.
Más importante aún ... ¿Existen los dioses? Okay, estaba en presencia de un fauno, no, un sátiro y como había dicho ese sátiro, los mitos eran reales, pero aún así, pensar que en verdad los dioses existían era una idea descabellada.
- No te preocupes, chico. Luego lo descubrieras. - Dijo Aquiles con una sonrisa tensa. - Aunque no lo quieras ... -
Pero por alguna razón, no pude evitar sentir que estaba equivocado al respecto.
- Es bueno que el mismo reconozca sus errores. - Aprobó Atenea para ella misma.
Sally dio un duro giro hacia la izquierda que hizo estremecer el auto, un consejo: siempre usen el cinturón de seguridad, es en serio.
- Y responsable. - Tuvo que admitir Artemisa cruzándose de brazos.
Nos desviamos a un camino estrecho, una carretera donde pasábamos casas de campo oscuras y colinas boscosas y señales de "recoja sus propias fresas" en vallas blancas.
- Oh, creo que es momentos de los bocadillos, hermana. - Dijo Demeter mirando a Hestia.
La diosa del hogar sonrió levemente. - Supongo que tienes razón. -
Ambas diosas aplaudieron y al instantes a cada presente se les apareció un tazón, en algunos había galletas azules para los amantes de la comida azul, mientras que para los otros había tanto fresas como tambien diferentes frutas o galletas con chispas de chocolate.
- ¡Si, galletas azules! - No hace falta decir quién fue el que había gritado eso.
- ¡Gracias! - Dijeron los presentes antes de excavar en sus aperitivos mientras escuchaban la lectura.
- ¿A dónde vamos? - Me aventuré a preguntar.
- A recoger fresas. - Dijo Frank con una sonrisa divertida.
- Eso me hubiese encantado si supiera lo que tenia detrás. - Dijo Percy suspirando.
- Al campamento de verano del que hablé. - Aunque Sally lo había dicho de forma firme, pude notar que hacia de toda su fuerza de voluntad para mantenerse compuesta para no preocuparnos. - Al lugar donde el padre de Percy quería enviarlo. -
- Espera, es el lugar al que no querías que fuera. - Le reclamó Percy con el ceño fruncido, sin comprender exactamente las razones de Sally.
- Percy, ese no era un buen momento para eso. - Dijo Sally negando con la cabeza.
Los dos Percy tuvieron la dignidad de parecer arrepentidos.
- Lo sentimos. - Dijeron la unísono.
- Se que no era su intensión, queridos. - Dijo Sally con una leve sonrisa comprensiva.
Y sinceramente yo tampoco podía comprenderlo.
- Por favor, querido. - Dijo Sally, en un tono suplicante en su amable voz. - Esto ya es muy difícil para mí, trata de ser un poco comprensivo. Estas en peligro. -
- Todo debido a unas ancianas que cortan hilos. -
Orión hizo una mueca. - Ojalá fuese tan simple como se oye. -
Varios en la sala estuvieron de acuerdo con el mayor cazador del Grecia.
- Esas no eran simples ancianas. - Hablo Grover, su voz sonaba recriminatoria pero se le notaba pálido al hablar al respecto. - Esas eran las Parcas. ¿Sabes
qué significa el hecho de que se aparecieran delante de ti? Sólo lo
hacen cuando estás a punto de ... Cuando alguien está a punto de
morir. -
- Whoa, dijiste 'tú'. - Exclamó Percy, percibiendo lo que quería decir Grover.
- No lo hice, dije 'alguien'. -
- Querías decir 'tú'. Es decir, yo. -
- Me refería a ti, como 'alguien'. No hablaba explícitamente de ti. -
- Okay, creo que me perdí. - Dijo Chris.
- No fuiste el único. - Dijo Hazel con una mueca.
Varios semidioses estaban igual, con su déficit de atención les fue difícil seguir el hilo de la conversación con tantos "yo", "tu" y "alguien".
Mientras ellos seguían discutiendo del "tu" y el "yo", me quedé en la parte de las Parcas y que solo aparecen cuando vas a morir.
Así que ...
Diablos, debí comer más muffins de Mora azul.
- Su destino está sellado y solo piensa en las dichosas galletas azules. - Dijo Zoe pareciéndole todo muy ridículo.
Se escuchó un jadeo colectivo.
- No. Hables. Mal. De. Las. Galletas. Azules. - Le dijo Perseus con una peligrosa mirada, como si fuese un tiburón a punto de devorar a su presa.
Por primera vez en mucho tiempo, Zoe sintió miedo de un hombre ... Pero lo oculto muy bien gracias a los milenios que llevaba con vida, pero aún así tenia que admitir que el Percy Alternativo parecía más aterrador que el original.
- ¡Chicos! - Grito Mamá Sally deteniendo la pelea de ambos chicos.
- Muchas gracias por eso, Sally. - Dijo Thalia a la mujer mortal, quien le sonrió devuelta.
Ella tiró del volante con fuerza hacia la derecha, y tuve una visión de una figura que se desvió para evitarla ... Era una forma oscura revoloteando detrás de nosotros que se perdió en la tormenta.
Poseidón frunció el ceño, tenía un mal presentimiento.
Quizás sea Pie Grande.
- Pie Grande hubiera sido más agradable, créeme. - Dijo Grover sudando.
Pero sea lo que sea, no me daba tan buena espina aquella silueta.
- A mí tampoco. - Dijo Frank con preocupación.
- ¿Que fue eso? - Pregunte con cautela, la pregunta no iba hacia nadie en especial. Sally fue la única con valor de responder, pero no a mi pregunta.
- Ya casi llegamos ahí. - Decía ella, como un mantra ignorando aquella sombra en la tormenta y mi pregunta deliberadamente. - Solo otra milla ... Por favor, por favor, por favor ... -
- Por favor. - Dijo Sally al igual que su versión en el libro.
Percy y Perseus fueron a su lado para apaciguarla, la mujer mayor sonrió ante el cuidado de su hijo ... Y la versión alterna de este.
Yo no tenía ni la más remota idea de cuál era nuestro destino, pero me encontré deseando llegar a aquel lugar. Por el rabillo del ojo, noté como Percy y Grover estaban igual o peor que yo de ansiosos por llegar.
Los semidioses del Campamento Mestizo sonrieron en comprensión, todos se habían sentido de una manera semejante cuando iban por primera vez al Campamento.
Mire hacia la ventana, donde al otro lado del cristal solo se encontraba la lluvia golpeando el auto y la oscuridad infinita. Era el tipo de campo vacío para obtener una salida en la punta de Long Island.
En ese instante, mi mente tuvo la maravillosa idea de asaltarme de los recuerdos de aquel sujeto de ojos dorados en mi sueños, el hombre de la guadaña. El dolor, el cansancio y el miedo fantasmal de aquella pesadilla me había entumecido los músculos como si tuviera pegado hielo seco.
Todos se pusieron tensos ante la mención del Rey de los Titanes, especialmente los seis hijos de este último.
Ese sujeto tenía una voz tan malévola que me recordó a la terrible voz que incitaba a esos animales a luchar, solo que más nítida y clara, lamentablemente no era más reconfortante de esa manera.
- Entonces, ¿Puede que haya sido el? - Intuyó Aquiles.
Diomedes asintió. - Es una posibilidad. -
- Bueno, habrá que esperar para averiguarlo. - Dijo Perseo.
Luego pensé en aquella copia mía de ojos azules con iris en forma de cruces. Su actitud arrogante y altanera parecía burlarse de mí simple presencia ... Pero lo que más me aterraba es que ...
Esa copia no fuese una "simple copia", sino que en verdad fuese yo.
Perseus frunció el ceño. - Créeme Dio, ese sujeto ni es el verdadero tu. -
- ¡Guh! - De repente, sentí un ardor en mis ojos. Todos los cabellos de mi cuerpo se alzaron como los de un erizo.
- ¿Que le está pasando? - Preguntó Hestia con preocupación, sentía un presión en su pecho al ver a Dio lastimado pero no sabia exactamente el porqué de ello.
Sentí la muerte cayendo sobre nosotros.
- Ay, no. - Dijo Annabeth con preocupación.
Varios de los presentes miraron al dios de los muertos.
Hades resopló con indignación. - No soy la única "muerte" por aquí, ¿Saben? -
- Hehe, es la costumbre. - Dijo Leo sonriendo antes de continuar con la lectura.
De golpe, hubo un destello cegador, le siguió un golpeteo para luego finalizar con un "¡Boom!", como resultado el coche explotó.
- ¡¿Pero qué?! - Exclamó Poseidón con consternación.
¿Quieren saber como se siente estar dentro de un auto mientras se volcá? Pues se los diré para que no los experimenten.
- Que agradable sujeto ... - Dijo Jason con una leve sonrisa pero era algo tensa.
Quiero aclarar que estas hazañas están hechas por completos profesionales y dobles de acción, niños no intentéis esto en casa.
- Wow, no conozco a Dio pero ya es mi ídolo. - Dijo Travis.
- ¿Ese es su héroe? Porque el mío si. - Dijo Connor.
Sentí la ingravidez, una sensación de estar siendo aplastado, ser frito en una asalten y estar en el ciclo de centrifugado de una lavadora. Todo lo anterior al mismo tiempo, fue horrible.
- No parece para nada agradable ... - Dijo Apolo con una mueca.
- Ni un poquito. - Dijo Hermes totalmente de acuerdo.
Lo único que evito que saliera volando o que haya tenido una contusión cerebral fueron el cinturón de seguridad y la bolsa de aire. Niños usen el cinturón en medio de una tormenta, la seguridad ante todo.
- Bastante responsable. - Reconoció Atenea con aprobación.
Levanté mi cabeza de la bolsa de aire, acaricié mi frente adolorida con mi mano suavemente.
- Ay ... -
- Ow. - Escuche el gemido de dolor Percy desde la parte trasera.
- Sobreviven a una explosión y lo único que se les ocurre decir son "Ay" y "Ow". - Dijo Leo incrédulo. - Chicos, en verdad ustedes sin mis ídolos. -
Varios de los presentes estuvieron de acuerdo con el duende latino.
- ¡Percy! ¡Dio! ¡¿Están bien?! - Grito Sally a mi lado en pánico.
- Estoy bien ... - Le respondí, aún levemente aturdido.
- Igual aquí ... - Vociferó Percy, parecía estar recuperándose de todo el caos.
Despeje mi mente aturdida, percatandome que estábamos vivos, y el coche no explotó, ¡Esas eran las buenas noticias!
- ¡Yei! - Dijo Connor alegremente.
Mientras que las malas eran que el coche se había desviado a una zanja, las puertas fueran encajadas en el barro, el techo se había abierto como la cáscara de un huevo y la lluvia se filtraba por ese orificio.
- No yei ... - Dijo Travis tristemente.
Nuevamente, lo bueno es que estábamos vivos así que no me quejo.
- Realmente deberían estar agradecidos por ello. - Dijo Rachel tensa.
Pero ... Lo que acaba de pasar ... ¡Fue un bendito rayo! Nos cayó un rayo, ¡¿Cuales eran las posibilidades de que aquello pasará?!
- ¡Zeus! - Rugió Poseidón furioso como una tempestad mientras apuntaba a su hermano menor con su tridente.
- ¡Espera un momento! ¡No he hecho nada malo! ¡Es en el futuro! - Se excusó el Rey de los Dioses, no queriendo luchar con el dios del mar cuando este último estaba tan furioso.
- Pues más de vale que no lo hagas, o si no ... - Dijo Poseidón de manera amenazadora. Incluso si aún no había engendrado a Percy, el era uno de sus hijos y lo protegería lo mejor que pudiera.
- Por favor, cálmense. Nada de lo que hemos leído hasta ahora ha ocurrido, así que no se preocupen tanto. - Dijo Hestia con seriedad y de manera diplomática, algo que calmó el ambiente.
Aún así, Poseidón se veía molesto.
- ¡Grover! - Exclamó Percy en la parte de atrás.
A pesar de que todos sabían que Grover había sobrevivido a aquel incidente, los más cercanos al sátiro no pudieron evitar preocuparse por el. Fue un gesto que el señor de lo salvaje apreció mucho.
Me congelé, el fauno o sátiro o como sea que los llamen no demostró señales de estar bien, y eso me preocupaba. Aunque no lo conocía, el era amigo de Percy, eso era suficiente para que yo me preocupe por su bienestar.
Grover sonrió levemente. - Gracias, Dio. -
- ¡Comida! - Vociferó el chico mitad animal de corral. Cuando alguien habla de comida, significa que aún quedan esperanzas.
En ese momento, el sátiro se sonrojó mientras que los demás rieron a costa suya.
- Dio ... Percy ... - Dijo Sally a mi lado. - Tenemos que ... - Su voz se quebró antes de poder terminar la oración. Algo la asustaba.
Aún sentía aquel ardor en mis ojos, pero aún así miré en el espejo retrovisor ... Y vi mis ojos.
Miedo y pavor me inundaron, mis pupilas ... Eran iguales a esa copia de mi sueños, eran cruces doradas. Lo único bueno, es que mi iris aún eran castañas.
En la hoguera se reflejó la imagen de los ojos de Dio, algunos se estremecieron, mientras que otros les pareció curioso aquellos ojos.
Pero a unos pocos les pareció hermoso.
Luego cayó otro relámpago y pude captar algo en la infinidad de la noche iluminada por aquel rayo. A través del barro salpicado en el parabrisas trasero, vi una figura pesada que venía hacia nosotros por un lado de la carretera. La vista de aquello hizo que mi piel se erizara y mis ojos ardieran aún más. Era una silueta de un hombre enorme, como un jugador de futbol, parecía estar sosteniendo una manta sobre su cabeza. La mitad superior era voluminosa y borrosa. Sus manos levantadas hacían parecer que tenía cuernos.
Atenea, Quiron y los héroes del pasado se tensaron, reconocieron con facilidad el monstruo que perseguía a Percy y Dio.
Aunque algunos ya sabían de quien se trataba con anterioridad, también se veían preocupados.
Mi garganta se sintió seca. - ¿Qui-Quien ... ? -
- Algo con lo que no te quieres cruzar, muchachito. - Dijo Heracles cruzándose de brazos.
- Percy, Dio. Salgan del auto. - Dijo la señora Jackson en serio, muy pero muy en serio. Ella parecía haber notado el cambio de mis ojos, pero decidió ignorarlo.
No se como puedes ignorar eso, pero mamá Sally lo consiguió.
Por consiguiente, ella empezó a empujar la puerta del piloto, pero no cedía, estaba atascada en el barro. Intente con la mía pero tuve los mismos resultados, y por lo que pude ver, Percy no tenía mejor suerte.
- Salgan rápido. - Dijo Katie ansiosa y preocupada.
- ¡Intenta el lado de Grover! - Exclamó Sally, su tono cada vez más ansioso y aterrado. - Percy, ¿Ves ese gran árbol? Tienes que correr ahí, hijo. -
- ¿Que? - Dijo Percy desorientado.
Cayó otro relámpago y por el orificio humeante del techo pude ver el árbol del que se refería, un inmenso árbol de navidad digno de la Casa Blanca, el pino era del tamaño de la cresta de la colina más cercana.
- ¡Mi tiempo en escena! - Dijo Thalia divertida.
Los que conocían la historia detrás del árbol de Thalia sonrieron levemente, aunque no era una historia muy agradable. Sin embargo, para aquellos que no conocían el destino detrás de la hija de Zeus se mostraron confundidos por sus palabras.
- Esa es la línea de propiedad. - Informó Sally. - Pasa por encima de esa colina y verás una gran granja abajo en el valle. Solo corre y no mires atrás, grita por ayuda. No pares hasta que llegues a la puerta. -
- Mamá, tu y Dio vienen conmigo. - Fue la respuesta firme de Percy, como siempre tan testarudo.
- Ella no podrá ir. - Dijo Piper con tristeza.
- Pero Dio ... - Decía Jason con sospecha.
El rostro de Sally se puso pálido, sus ojos se llenaron de tanta tristeza que me hizo olvidarme de todo mi alrededor, incluso mis ojos adoloridos eran poca cosa. Solo la había visto así una vez, y fue en esa misma tarde mientras observaba la extensión del océano.
- ¡No! - Exclamó Percy, percatandose de que no estaba en el plan ir con el. - Ustedes vienen conmigo. Dio, ayúdame a llevar a Grover. -
- ¡Comida! - Vociferó Grover, más fuerte que antes.
Todos volvieron a reír a pesar de la situación tan tensa y dramática, mientras que el sátiro se sentía cada vez más avergonzado.
Me moví hacia la parte trasera del auto junto a Percy para poder ayudarlo con Grover, el pareció notar también el cambio radical de mis pupilas pero no pareció importarle, tampoco tuve el valor para preguntarle que pensaba, había algo más importante que mis monstruosos ojos ahora mismo.
- La situación no era adecuada. - Dijo Perseus de acuerdo.
El tenia razón, no podía dejar a mi figura materna aquí, pero ... Si consigo que Percy, Grover y Sally consigan salir todo estará bien, ¿No es así? Solo tengo que distraer al hombre de la manta ...
Atenea frunció el ceño. - Este niño ... Su defecto fatídico es ... Curioso cuanto menos. -
- ¿Eh? ¿Cual es? - Preguntó Frank con curiosidad.
- Aún no estoy muy segura, así que me reservaré mis pensamientos por ahora. - Respondió la diosa de la sabiduría pero determinada a discernir la existencia conocida como Diomedes Wilson.
Hazel miró a Perseus. - Tu lo conoces, ¿No es así? -
El susodicho sonrió. - Por supuesto, pero dejaré que ustedes lo descubran por ustedes mismos ... O bien, que lo digan en algunos de los libros. Lo que ocurra primero. -
Hablando de el, ese sujeto se acercaba más y más hacia nosotros, haciendo gruñidos guturales y bufidos ruidosos. A medida que se acercaba, me di cuenta de que no podía sostener una manta sobre su cabeza -también fue tonto pensar que un sujeto aterrador que perseguía a una mujer, dos niños y un chico cabra usara una manta como si fuese un fantasma- debido a que sus manos, sus enormes manos como guantes de béisbol, se balanceaban a sus costados.
La manta de la que les hablé antes, no estaba. Es decir, la voluminosa y gigantesca masa difusa y que era demasiado inmensa para ser su cabeza ... En realidad, si era su cabeza. Y lo que se alzaba a los costados de su cabeza, parecían unos cuernos.
En este punto, todos reconocieron la inconfundible apariencia del infame minotauro. Poseidón se preocupo de sobre manera que su hijo estuviese siendo perseguido por uno de los monstruos más peligros de la mitología griega.
Sorprendentemente, Hestia también se sentía así por alguna razón que ni ella sabía como explicar.
- El no nos quiere a nosotros. - Dijo Sally. - El solo viene a por ti. Además, ni Dio ni yo podríamos pasar la línea de propiedad. -
- De este chico, Dio, no estoy tan segura. - Dijo Hera con un ojo crítico, reconociendo que el chico tenia mucho de los rasgos de un semidiós.
- Pero ... - Percy empezó a temblar, todo el estrés de la situación ya le estaba pasando factura.
- No tenemos tiempo. Percy, por favor, ve. -
En respuesta, Percy se enojó. Frunció el ceño como siempre lo hace cuando se enojaba. El subió por encima de Grover la cabra, y empujó la puerta abriendola, por lo tanto dejando que la lluvia se filtrara también por ahí.
- Vamos juntos, iremos todos juntos. - Exclamo Percy, su tono firme como el de un soldado.
- Percy, te dije que ... -
- ¡Mamá! - Grito Percy, normalmente no me gustaba que le hablará así a Sally, pero en estas circunstancias las cosas eran diferentes. - ¡No voy a abandonarte! Dio, ayúdame a sacar a Grover. -
- La discusión estaba perdida. - Dijo Annabeth con una sonrisa conociendo a su novio.
- Si, discutir con Percy es como hablarle a una pare. - Dijo Thalia divertida.
- ¡Nadie le gana a Percy en ser testarudo! - Dijo Nico con una risa, una acción que varios imitaron de acuerdo.
Percy y Perseus se sintieron indignados por sus palabras, pero no discutieron porque una parte de ellos sabían que tenían razón.
Yo solo asentí, el tenia razón. Deje que Percy saliera primero y luego tome a Grover y lo cargue hasta afuera, estaba sorprendentemente ligero a decir verdad aunque cargar un cuerpo era difícil.
- Simpatizo con el sentimiento. - Dijo Ares con los brazos cruzados.
Todos miraron al dios de la guerra, no queriendo saber porque estaba cargando cuerpos.
Gracias a la ayuda de Percy, pusimos los brazos de Grover sobre nuestros hombros y comenzamos a tropezar cuesta arriba a través de la alta hierba húmeda. De cerca, nos seguía Sally detrás de nosotros, ella no tenía más alternativa que hacer lo que Percy le había dicho.
Luego, por mera curiosidad miré detrás de nosotros, y tuve mi primera vista clara de aquel monstruo.
Tenía fácilmente más de dos metros de altura, quizás hasta más, sus brazos y piernas parecían algo como de la portada de la revista "Muscle Man", con abultamiento de bíceps y tríceps y un montón de otros "bíceps".
- Esos son muchos bíceps. - Dijo Apolo divertido.
Todo relleno como las pelotas de béisbol debajo de venas y membranas de piel. No llevaba ropa interior.
- ¡Ah! ¡Horrible imagen mental! - Gritó Leo horrorizado mientras alejaba el libro por un momento.
Varios en la sala lucieron expresiones semejantes ante las palabras del hijo de Hefesto, después de todo, nadie quería ver al minotauro en "toda su gloria bovina".
Excepto por un blanco y brillante calzoncillo.
- Uff, falsa alarma. - Dijo Travis más calmado.
- Eso es un alivio. - Dijo Connor, los demás estuvieron de ac
Lo cuál se habría visto divertido, excepto que la mitad superior de su cuerpo era tan espeluznante que no podía reírme en este caso.
Áspero cabello café empezaba cerca de su ombligo y se iba espesando al llegar a sus hombros.
Afrodita hizo una mueca de asco. Solo a un hombre que queda bien la cantidad excesiva de cabello ... Y por supuesto no era el minotauro.
Su cuello era una masa de músculos y piel que conducían a su enorme cabeza, la cual tenía un hocico tan largo como mi brazo, nariz mocosa con un anillo brillante, crueles ojos negros, y enormes cuernos negros con color blanco en las puntas tan filosas que no se pueden obtener ni siquiera con un sacapuntas eléctrico.
- Estas descripciones me impresionan ... - Dijo Jason. El nunca había visto al minotauro, pero ya tenia una idea de su apariencia.
Reconocí al monstruo, claro. Era uno de los monstruos que tenía en mis sueños, donde aquel joven, que se parecía un poco a Percy ahora que lo notó, lo había derrotado con su espada.
- Sus sueños de semidiós son muy poderosos. - Dijo Apolo con seriedad.
- Ni te imaginas. - Susurro Perseus en voz baja, pero aún así fue escuchado por su madre y Percy.
Ambos no pudieron evitar preguntarse a qué se refería exactamente, pero conociéndolo sabían que el no diría nada.
- Ese es ... - Murmuré, sorprendido.
- El hijo de Pasifae. - Dijo Sally terminando por mi. - Ojalá hubiera sabido que mal estaba la situación. -
- Pero ... - Terció Percy, mirando tan asombrado como yo al monstruo. - El es el mino-
- ¡No lo digas! - Gritaron todos los semidioses en la sala.
- No digas su nombre. - Lo interrumpió Sally, su tono fue de advertencia. - Los nombres tienen poder. -
- Esta mortal me impresiona más y más cada vez. - Dijo Atenea incrédula de que alguien como Sally terminara con su tío.
La mujer mayor sonrió halagada. - Gracias, señorita Atenea. -
Mire hacia adelante, hacia nuestra meta. El pino estaba todavía demasiado lejos, por lo menos a unos cien metros cuesta arriba, miré detrás de mí otra vez.
Ares resopló. - Eso no es nada. -
- Para nosotros, cuando estamos en peligro. Incluso dos metros son demasiado, padre. - Dijo Clarisse con seriedad pero respetuosamente.
El dios de la guerra no dijo nada, pero internamente estaba orgulloso de que su hija fuese tan guerrera como para reconocer eso.
El minotauro estaba encorvado sobre el Camaro de Gabe, mirando en las ventanas, o bueno, no estaba mirando exactamente. Más bien parecía estar frotándose contra el y olfateandolo, no estaba seguro del porqué lo hacia, ya que sólo estábamos a quince pies de distancia, pero aún así agradecí los momentos que nos daba para alejarnos de él.
- Su vista y audición son terribles. - Dijo Artemisa, conociendo a todos las bestias salvajes y monstruosas.
- Lo único bueno es su olfato. - Complemento Orión con una sonrisa.
- ¡Comida! - Gimió Grover de manera muy oportuna.
Pequeñas risitas estallaron en la sala. El sátiro presente no pudo evitar gemir de vergüenza, ciertamente había hecho una pésima (pero a su vez una muy divertida) actuación.
- ¡Shhh! - Le dije para silenciarlo, pero al parecer estaba más en el mundo de inconsciencia como para que me hiciera caso.
- ¿Mamá, qué está haciendo? ¿Por qué no nos ve? - Le pregunto Percy a su madre, aunque me interesaba mucho aquella data, me importaba más llegar a ese puñetero pino.
- ¡Hey! - Exclamó Thalia ofendida.
Perseus se rió entre dientes. - Créeme, cara de pino. El no lo dijo con esa intención. -
- Eso no hace sentir menos ofendida. -
- No te preocupes, Dio te lo compensara de alguna forma. - Aseguro el Percy Alternativo.
Thalia alzó una ceja. - ¿A si? -
- Estoy seguro, y créeme te encantará. - Perseus le mando una sonrisa de complicidad.
Nadie entendió a que se refería exactamente el Percy alterno, excepto una diosa en particular.
Y ella estaba encantada con aquello.
- Su visión y audición son terribles. - Le respondió frunciendo el ceño. - El seguía solo por el olor, pero nos encontrará pronto. -
- Así que será mejor que se apresuren. - Dijo Zoe con seriedad.
En ese preciso momento, el minotauro bramó de rabia oportunamente. Tomó el Camaro de Gabe por el techo roto, el chasis estaba crujiendo y chirriando ruidosamente. Se llevó el coche por encima de su cabeza y lo tiró por el
camino. Se estrelló contra el asfalto mojado y patinó en una lluvia de
chispas de casi una milla antes de llegar a una parada. Luego el tanque de gas explotó.
Ni una marca, recordé a Gabe diciendo ...
Mira, lo siento y a la vez no lo siento, digamos que solo lo siento un diez por ciento.
- Yo no lo sentí ni un poco. - Declaró Perseus. Percy asintió de acuerdo.
Los que tuvieron la desgracia de conocer a Gabe estuvieron de acuerdo con los hijos del dios del mar.
- Percy. Dio. - Nos llamó Sally apresuradamente. - Cuando nos ubique, él nos atacará. Esperen hasta el último segundo, y luego salten fuera del camino directamente hacia los lados. No puede cambiar de dirección muy bien una vez que está
atacando, ¿Comprendido? -
- Buena estrategia. - Dijo Annabeth.
- ¿Una digna de Atenea? - Preguntó Percy con diversión.
- Ciertamente. - Dijo la diosa de la sabiduría con una leve sonrisa.
- Hehe, Odiseo estaría orgulloso de esta nueva generación de héroes. - Dijo Diomedes con una sonrisa triste, mientras por dentro se encontraba en conflicto por su viejo amigo.
Aquiles le puso una mano en su hombro para darle apoyo. - Hey, recuerda que hicieron las pases. -
El héroe mortal asintió pero no dijo nada.
Muchos se preguntaron que había pasado entre el héroe eponimo de la Odisea y el héroe que enfrentó a los dioses en el pasado.
- ¿Como sabes todo eso? - Le pregunto Percy, y ahora que lo menciona yo también me estaba preguntando lo mismo.
- He estado preocupada por un ataque durante un largo tiempo. Debería haber esperado esto. Fui egoísta, manteniéndote cerca de mí, además de involucrarte a ti, Dio. - Explico brevemente Sally, incluso en una situación como esta, se preocupaba por mí.
- No fuiste egoísta, hija. - Dijo Hera con simpatía para sorpresa de todos. - Solo fuiste una madre protegiendo a su hijo, algo que puedo respetar. - Expresó antes de enviarle una mirada a su hijo Hefesto.
El dios de la forja resopló pero no dijo nada.
- ¿Manteniéndome cerca de ti? Pero ... - No escuche lo que dijo Percy, porque me hundí en mis pensamientos.
- Su déficit de atención también es impresionante. - Dijo Hazel, notando que en realidad era mayor que el de Leo.
Si pudiera sacar a todos de esta situación. Tengo que admitirlo, me siento frustrado. Casi siempre encontraba una solución pacífica o una no tan pacífica en cada problema que me encontraba, sin importar las consecuencias que tuvieran sobre mi persona, mientras los demás estén felices, no tenía ningún problema pero este momento ...
- Eso es ... Noble. - Tenia que admitir Artemisa.
- A la final no es mal chico. - Dijo Hera con una leve sonrisa.
- Uh, poco a poco mi hipótesis se comprueba. - Susurraba la diosa de la sabiduría.
No tenía ni la menor idea de que hacer, y estaba frustrado con eso. Sabia que debí tomar un curso para combatir monstruos mitológicos en internet.
- Descuida, muchacho. Yo me encargaré de eso. - Dijo Quiron con seguridad.
Sin embargo, otro bramido de furia me sacó de mis pensamientos. Y el minotauro comenzó a pisotear cuesta arriba.
El ya había captado nuestro olor.
- Oh, no. - Dijo Rachel con preocupación. Recordando haber tenido alguna visión del furioso minotauro.
Algunos en la sala también se veían ansiosos por la situación.
El pino estaba a sólo unas cuantas yardas más, pero la colina estaba
más empinada y resbaladiza, y Grover no se estaba haciendo más
ligero.
- Lo siento. - Se disculpó el sátiro. - Prometo no comer demasiadas enchiladas. -
- Todos aquí sabemos que eso es mentira. - Dijo Annabeth con una sonrisa.
- ¡Pero lo intentare! -
- ¿Harías un juramento por el río Estigio? - Le pregunto Thalia con una sonrisa desafiante.
- ¡No! ¡Jamás abandonaré mis enchiladas! -
El ambiente tenso se alivió con ese pequeño momento cómico con el sátiro, lo cual sacó algunas sonrisas y risas a los presentes.
El minotauro estaba más cerca. Otros pocos segundos y estaría encima de nosotros.
- ¡Hay que separarse! - Advirtió Sally captando el peligro inminente.
Rápidamente, tomé a Grover y lo cargué completamente por mi mismo. Lo cargué sobre mis hombros como los soldados cargaban a un herido.
- Buena técnica. - Aprobó Ares con una sonrisa.
- Tiene una fuerza considerable. - Dijo Perseo.
- No tanta como la mía. - Se burló Heracles.
Pude notar lo reticente que se encontraba Percy de dejarme cargar a su amigo cabra, pero supuestamente aquel toro malo quería más a Percy que a nosotros así que el necesitaba la mayor ventaja.
Perseus sonrió levemente pero se le notaba algo amargado.
- Siempre tan considerado, ¿No es así, hermano? - Dijo el Percy Alternativo con exasperación.
Volteé y miré al monstruo apuntando su cornamenta hacia Percy, quien se había alejado unos metros hacia la izquierda. Sus ojos negros brillaban de odio puro, y desde aquí podía oler su espléndida fragancia a carne podrida.
Las mujeres en la sala hicieron una mueca, especialmente Afrodita que parecía enferma. Incluso algunos hombres hicieron muecas de asco ante la mención del olor del minotauro.
- No me imagino como Teseo pudo luchar con el minotauro en una sala tan reducida con su terrible olor. - Dijo Diomedes desconcertado.
Y entonces ... Cargó contra el, sus filosos cuernos como navajas apuntando hacia su pecho para empalarlo y hacer brochetas de Percy.
Y no creo que las brochetas Percy sepan tan bien como el monstruo quería hacer parecer.
- De seguro sabe a comida de mar. - Dijo Dionisio en un tono burlesco.
Muchos rieron ante el comentario del dios del vino, mientras que los hijos del dios del mar y este último fruncieron el ceño.
Percy se congeló, sudor y la tensión recorriendo su cuerpo y justo en el último momento saltó a un lado lejos de ser empalado por el minotauro.
- ¡Bien hecho, hermanito! - Felicitó Orión con una gran sonrisa.
Luego el toro se giró hacia mí esta vez, y de una cargo hacia Grover y a mi. Me tomé mi tiempo, aunque para mi el minotauro iba a cámara lenta ... Incluso la lluvia, el movimiento de la hierba por el viento, todo aquello iba mucho más lento de lo que esperaba.
Todos se preguntaron el porqué de aquel extraño suceso. ¿Acaso era una de las habilidades de Dio? Aunque también podría ser una respuesta a su adrenalina y su alto nivel de déficit de atención e inquietud que lo mantenía vivo durante el combate.
En el último momento salté hacia un lado, y déjenme decirle que no es muy recomendable saltar cargando a una cabra en tus hombros.
- Lo siento ... - Dijo Grover avergonzado.
Afortunadamente, Percy volvió a mi lado y me ayudó a cargar a Grover hasta la cima de la colina. Por el otro lado pude ver un valle, justo como Sally había dicho, y las luces de una granja de color amarillo brillante a través de la lluvia, pero eso fue a media milla de distancia. Nunca lo lograríamos.
La tensión en la sala aumenta aún más.
El minotauro gruñó, pateando el suelo. Siguió mirando a Sally, que estaba retrocediendo lentamente hacia abajo, hacia la carretera,
tratando de alejar al monstruo de nosotros.
- Que noble ... - Dijo Hestia con admiración. Era el sacrificio de una madre por su hijo.
Las demás diosas en la sala estuvieron de acuerdo.
- ¡Corran! - Grito Sally, en medio de la tempestad. - ¡No puedo ir más lejos, corran! -
Sin embargo, nos congelamos en ese mismo lugar, incapaces de movernos debido al miedo y la preocupación.
- ¡Corran! - Gritaron los semidioses.
En ese instante, el monstruo atacó a Sally brutalmente.
Ella trató de esquivarlo, de la misma forma en que nos dijo que teníamos que hacerlo, pero el monstruo ya se conocía aquel truco, podíamos engañarlo dos veces pero ya la tercera era la vencida.
La mano del Minotauro salió disparada hacia Sally, y la tomó del cuello levantandola y estragulandola mientras ella intentaba escapar de su agarre, daba patadas y puñetazos pero le fue imposible salir del agarre de hierro de su mano.
- ¡No! - Gritaron varios en el salón, el más preocupado era Poseidón, Annabeth, Thalia y Nico.
Percy y Perseus quienes sabían lo que ocurría a continuación no se vieron muy afectados, pero aún así se veían frustrados porque no habían podido hacer algo contra el minotauro.
- ¡Mamá! - Gritamos tanto Percy como yo, sin importarme como la llamé, en estos cinco años Sally se había vuelto una madre para mí y nadie cambiaría eso, ni siquiera mi verdadera madre.
- Aw, que tierno. - Dijo Afrodita con una sonrisa.
- Si ... - Decía Hestia, aunque por alguna razón sintió una punzada de dolor en el pecho.
- Niño de mami ... - Murmuraron Ares y Heracles entre dientes.
Mis ojos me ardieron como nunca, pero eso no evitó que quitara la mirada de ella y el minotauro.
Sally nos miró una última vez y ahorcada vociferó una última palabra, de una madre a sus hijos.
- ¡Vayan! -
Luego, con un rugido gutural lleno de furia, el monstruo cerró el puño en el cuello de Sally, y entonces se disolvió ante mi vista fundiéndose en una luz, una forma de oro brillante, como si se tratara de una proyección holográfica. Un destello cegador, y ella simplemente se había ... desvanecido.
- ¡No! - Gritó la sala, a pesar de que Sally se encontraba viva y bien justo ahí.
Percy y Perseus suspiraron, tratando de calmarse al sentir que las emociones que sintieron en aquella vez, querían volver a surgir.
Sin embargo, Atenea y Diomedes levantaron una ceja ante la "muerte" de Sally Jackson, y ya que la mujer mayor se encontraba en la sala, significa que todo era una estratagema.
Una estratagema de un dios.
Lo peor de todo, es que lo había presenciado en cámara lenta, parecía un sufrimiento eterno.
Yo ... Se supone que iba salvarla, a ponerla a salvo con Percy y Grover y yo solo ... Solo me quede ahí ..
- ¡NO! - Grito Percy, corriendo hacia el monstruo.
- ¡Patéale el trasero, bro! - Le ánimo Jason a su amigo.
Se quitó la chaqueta roja que tenía, ahora mojada por la lluvia, entonces la empezó a agitar. - ¡Hey, estupido! ¡Carne de res molida! -
- Ay, no, Percy hará una tontería. - Se quejó Annabeth.
- Y tiene insultos terribles. - Dijo Clarisse.
Yo ... No podía creerlo, Percy se enfrentaba a esa cosa mientras que yo, me quedaba congelado ... ¿Siempre fui tan patético?
- No te sientas así ... Dio. - Dijo Perseus con seriedad. - Tu eres la persona más valiente que conozco, y el mejor hermano no de sangre que pude haber pedido. -
El monstruo rugió y se abalanzó contra Percy, el cual estaba de espaldas al gran pino. El minotauro atacó bastante rápido, agitando sus brazos.
Entonces, para esquivarlo Percy saltó ... Pero no hacia los lados, sino hacia arriba. Utilizo la cabeza del monstruo como un trampolín, dio un giro en el aire, y finalmente aterrizó en su cuello.
- ¿Pero qué ha pasado? - Exclamo Apolo.
- ¡No lo sé pero fue genial! - Rugió Ares con emoción. - ¡Nada es más varonil que montar en toro! -
- Pues esto es "montar al minotauro" para ser más exactos. - Dijo Hermes divertido.
¿Como lo hizo?
- Creo todos queremos saber eso. - Dijo Hazel aún impresionada por la hazaña del Percy de doce años.
- ¡Es la lluvia! - Exclamó Annabeth.
Diomedes asintió con aprobación. - El agua fortalece a los hijos de Poseidón. -
- Eso es muy cierto. - Dijo Orión sonriendo.
- Que inteligente, hija mía. - Dijo Atenea con una sonrisa orgullosa. Annabeth le devolvió la sonrisa a su madre.
Creo que ni Percy supo como lo logró.
- Probablemente. - Dijo Nico divertido. Percy le dirigió una mirada molesta.
Pero no había tiempo para pensar en ello, porque luego la cabeza del monstruo chocó brutalmente contra el robusto pino.
- ¿Me llamo gorda? - Dijo Thalia con una ceja levantada.
Nadie tuvo la audacia para responder aquello, nadie quería sufrir la ira de la hija de Zeus.
Ahora este pino es mi árbol favorito.
- Bueno ... Supongo que puedo perdonarte. - Dijo la hija de Zeus pero aún así parecía enfurruñada.
Pero el minotauro se recuperó rápidamente, empezando a agitarse tratando de sacarse a Percy de encima, este último se abrazó del cuello del monstruo como si su vida dependiera de ello. Y quizás sea así, porque no quería imaginarme el duro aterrizaje que tendría al salir volando de aquel toro gigante.
- Seria una caída muy dolorosa. - Aseguro Aquiles con seriedad.
Los truenos y relámpagos parecían aumentar de intensidad mientras me quedaba mirando la escena ante mi. La lluvia caía sobre mis ojos, haciéndolos arder más. El olor a carne podrida del monstruo me saturada las fosas nasales.
- Asqueroso. - Dijo Afrodita con una mueca.
No podía imaginar como estaría Percy en ese momento.
- Créanme, fue horrible. - Dijo Percy mientras que su versión alterna asentía.
El monstruo mientras tanto se sacudió todo y se resistió como un toro de rodeo, luego empezó a correr hacia adelante.
Mientras eso pasaba, Grover seguía gimiendo allí en la hierba, quería gritarle que se callara pero estaba demasiado ocupado contemplando las habilidades de torero de Percy.
- Grandes habilidades cabe señalar. - Dijo Quiron sorprendido.
- ¡Comida! -
El minotauro corrió hacia nosotros, pero entonces Percy se aferró a su cuerno y lo jalo hacia atrás como si fuese un freno de mano.
- No lo logrará. No es tan fuerte. - Dijo Heracles con una sonrisa burlona.
El monstruo se puso tenso, emitió un gruñido de sorpresa y entonces el Minotauro gritó y lanzó a Percy y cayó detrás de nosotros en un ruido sordo.
- ¿Pero qué ... ? - Dijo Heracles anonadado por la fuerza del hijo del dios del mar.
Las demás semidioses y los demás Héroes antiguos le mandaron sonrisas burlonas al héroe más famoso de Grecia.
Cuando lo voltee a ver, jadee sorprendido. Estaba tendido en la hierba, en sus manos se encontraba el cuerno roto del minotauro pero lo que de verdad me alarmó fue la sangre que se filtraba de su sien, donde una roca lo había golpeo al aterrizar.
- Percy ... - Dijo Sally preocupada.
Annabeth también se veía ansiosa, apretando la mano de su novio. Percy la abrazó, pero estaba confundido, las cosas habían terminaron bastante diferentes que en su mundo.
Perseus se mostró más interesado en lo que ocurriría a continuación, después de todo, había terminado inconsciente y no conocía todos los detalles de lo que había pasado con Dio y el Minotauro.
Me enojé ... Primero Sally, y ahora Percy se sacrificaba por nosotros ... Me sentí igual cuando esos idiotas intimidaron a Samuel.
Todo el miedo, frustración y desesperación se convirtieron en furia, mi vista volvió a reproducir todo a cámara lenta sin embargo, ya no ardía aunque sabía que mis pupilas seguían siendo cruces de oro, volteé y encare al monstruo.
El minotauro atacó.
Y el era ... Lento, demasiado lento, pero cuando se encontró lo suficientemente cerca mi mente aceleró de cero a cien en menos de un segundo.
- No tengas miedo. - Dijo una voz detrás de mí, sonaba tan familiar y a la vez tan distante. - Si eres tu, entonces ... ¡Haz lo que quieras! ¡Y lo lograrás! -
- ¿Pero quién ... ? - Se preguntó Zeus.
Perseus negó con la cabeza. - No tengo la menor idea. -
Sin pensarlo, la adrenalina llenó mis venas, salté y giré un par de veces para luego darle una patada con el talón del pie al costado de la cabeza del monstruo.
Toda la sala se quedó en silencio sepulcral ante lo que habían escuchado, incrédulos ante la fuerza divina que había demostrado el joven Dio.
Perseus sonrió. - Cuando Dio se enoja, en verdad se enoja. -
El minotauro gimió de dolor y cayó al suelo en un sonido sordo. A unos metros, el otro cuerno cayó junto a él. Un toro sin cuernos ... Eso me dio gracia por un segundo, pero al instante desapareció.
- Es bastante irónico a decir verdad. - Dijo Frank.
Mire el cuerno idéntico al que sostenía Percy, un arma irregular hecha de hueso del tamaño de un cuchillo.
Lo tomé en mi mano y lo apreté con fuerza que mis nudillos se pusieron blancos y miré al monstruo que gemía de dolor en el suelo, la patada junto a la velocidad con la que chocó contra el suelo fue tan fuerte que quedó aturdido y adolorido en el suelo.
- Esa es demasiada fuerza. - Dijo Hazel estupefacta.
- Igual a la de Heracles. - Dijo Diomedes.
El mayor héroe de Grecia frunció el ceño ante eso, sin creer que alguien lo igualará en fuerza.
Me acerqué a él, con el cuerno listo. Nuestras miradas se encontraron, y se estremeció ante mi mirada pero aún así no se levantó. El tenia miedo ...
- Hacer que el mismísimo minotauro tenga miedo ... - Dijo Artemisa de manera contemplativa. - Este hombre es interesante cuanto menos. -
Y tenía razones, mató a mi figura materna, lastimó a mi mejor amigo y hermano no de sangre ... Nada calmará la furia que tengo dentro de mi.
Pise su cabeza fuertemente, sacándole un gemido de dolor. Enterré aún más su cabeza en el suelo.
- Esto ... Esto es por mi madre, hijo de perra. -
Ni Hestia, Hera o alguien más dijo algo al respeto sobre el mal lenguaje de Dio debido a la forma despiadada y vengativa que este había matado al monstruo a continuación.
Sin vacilación clave el cuerno en su cuello, el minotauro gimió y gritó de dolor bajo mi pie pero aún así no logró salir debajo de él, ni siquiera me importó como era eso imposible.
Algunos en la sala se preguntaron de donde había sacado tanta fuerza el joven, pero sabían que Perseus no daría detalles de nada. Así que se quedaron con las dudas.
Llego a un punto donde el monstruo dejó de moverse y empezó a desvanecerse en un destello dorado, pero este era diferente al de Sally, se desmoronó en arena de oro, esfumandose en el viento ...
El monstruo ya se había ido.
- Eso fue ... - Comenzó a decir Perseo.
- Impresionante. - Finalizó Aquiles sorprendido.
- Estos héroes de ahora ... ¿No son increíbles? - Preguntó Diomedes con una sonrisa.
- ¡Hahaha, estos chicos han, hacen y seguirán haciendo grandes cosas! ¡De eso puedo estar seguro! - Dijo Orión con total seguridad.
Los semidioses presentes sonrieron ante las palabras de aliento y apoyo de sus ídolos del pasado, con su moral alta, estaban más que listos para enfrentar cualquier cosa.
Pero por ahora seguirían leyendo la historia.
La lluvia dejó de caer, aún podía escuchar los rugidos de la tormenta que se desplazaba lejos desde la distancia.
- Son las protecciones del campamento. - Murmuró Katie agradecida por ello.
Aún en mi nariz estaba impreso el aroma a ganado.
Pero me quedé ahí de pie mirando el último sitio donde había estado Sally antes de desvanecerse.
Logre vengarla, logre salvar a Percy y a Grover, pero aún así ...
Me sentía vacío.
Toqué mi mejilla al sentir húmeda de ella ...
- He ... Esta lloviendo, ¿Eh? -
- Ni se te ocurra decir alguna palabra, Ares. - Dijo Hera con seriedad a su hijo.
El dios de la guerra se mordió la lengua, estaba listo para desatar un comentario mordaz al ver el primer signo de debilidad, pero la Reina del Olimpo se había anticipado a sus acciones.
De mis ojos caían mares y mares de lágrimas pero no caería hecho una bolita llorosa en el suelo.
Hestia sintió otra punzada en su pecho al ver lo vulnerable que se encontraba Dio en aquel momento.
Algunos sintieron simpatía por el joven, entiendo completamente lo que era perder a alguien importante.
Voltee y mire a Grover chillando, su cabeza sangrando, Percy se encontraba igual, aferrándose al cuerno del minotauro.
Por mi mente pasó el pensamiento que creía que su madre era aquel cuerno y por eso lo apretaba con fuerza. Eso me hizo sentir peor ...
Percy, Perseus y Sally hicieron una mueca ante eso, sintiéndose mal al ver como Dio se auto imponía la culpa la "muerte" de Sally, y las heridas de Percy y Grover.
Como pude subi a Percy a mi espalda, sosteniéndolo con un solo brazo, luego subí el brazo de Grover sobre mi hombro mientras lo sostenía por el costado.
Empecé a moverme hacia aquella granja arrastrando a Grover, pero sin dejar caer a Percy.
Recuerdo a Sally diciendo que no podría pasar la línea de propiedad, pero yo lo hice sin problemas.
- Entonces eso lo confirma, Dio es un semidiós. - Dijo Rachel.
No sabía si eso era bueno o malo, pero no me importaba lo más mínimo, mi prioridad era poner a Percy y a Grover en un lugar seguro ... Era lo menos que podía hacer por Sally.
Sally ahogó un sollozó, sintiéndose fatal por imponerle tanto al chico.
Persues y Percy abrazaron a su madre, dándole confort que ellos también necesitaban, especialmente Perseus, quien no le gustaba ver a su hermano en todo menos de sangre se hería a sí mismo.
Recuerdo derrumbarme en el porche de madera, la adrenalina abandonando mi sistema, mis ojos se sentían cansados en ese momento. Note como las mariposas volaban alrededor de las luces amarillas, el ventilador girando por encima de nosotros.
Luego capté las facciones severas de un rostro que me resulto familiar, era un hombre barbudo ... Creo haberlo visto en alguno de mis tantos sueños, pero no sabría ubicarlo.
Todas las miradas se dirigieron al único centauro de la sala.
Quiron se veía algo pensativo. - Así que también tuvo algunos sueños conmigo ... Los sueños del joven Diomedes son cada vez más interesantes. -
A su lado había una chica rubia de cabello rizado, de la misma edad de Percy al parecer. Al otro lado, había una joven de cabello castaño rojizo, lo más característico de ella eran los brillantes ojos azules.
- ¿Quien será esa chica? - Se preguntó Travis.
- Ni idea, no la recuerdo haberla visto. - Dijo Connnor.
Sin embargo, Quiron parecía sorprendido.
- Ella ... Pero, ¿cómo? - Se preguntó el centauro consternado.
- ¿Sabes quién es, Quiron? - Le preguntó Annabeth con curiosidad.
El entrenador de héroes miro a Persues, quien le hizo una ademán para hacer silencio.
Quiron se mostró tenso. - Lo mejor será esperar. -
Ambos me observaron mientras dejaba en el suelo a Percy y a Grover.
La niña rubia centró su vista en mi, analizandome con sus fríos ojos grises.
- Ugh, qué fría me vi. - Se quejó Annabeth.
Luego volteo su vista a Percy, mirándolo con un brillo extraño.
- El es, el debe ser. - Vociferó, pero no pude entender a qué se refería, pero quizás tenga que ver con que ese monstruo lo persiguiera.
- Pues si, Annie, es el. - Dijo Thalia con una sonrisa burlona. - Tu futuro marido. -
Varios semidioses se rieron de ello, mientras que Percy y Annabeth se sonrojaban.
Pero de repente la risa de Perseus no se hace esperar.
- Tienen razón, de hecho, ahora estamos comprometidos. - Dicha información emocionó aún más la sala mientras que Percy y Annabeth parecían tomates gigantes.
Los más emocionados eran Sally, Poseidón y Orión. Atenea se veía reticente pero aún así estaba feliz de que su hija haya encontrado a alguien con quien pasar el resto de su vida.
La diosa de la sabiduría miró a Diomedes, como ella quisiera hacer lo mismo.
Mientras, la pelirroja parecía espantada por lo herido y sucios que estábamos.
Mi mente se nubló, mi cabeza golpeó el suelo en un ruido sordo, pero estaba tan cansado que ni me importó.
- Auch ... - Murmuró Leo.
Otros también hicieron una mueca.
- Silencio, Annabeth. - Escuche a aquel hombre hablar. - Esos dos están heridos, llévatelos junto a Hope a que los traten. -
- ¿Hope? - Murmuró Katie, aunque le parecía familiar.
Ambas chicas tomaron a Percy y a Grover y se los llevaron, Percy fue tomado por la rubia y Grover por la pelirroja.
Y a mí me dejaron ...
¡¿Por qué tanto desprecio?!
¿Es por mis ojos?
¡¿Es por qué soy sexy?!
¡No puedo evitar ser sexy!
La sala estalló en risas por las palabras sin sentido del joven, al parecer no estaba tan devastado como todos creían por la "muerte" de Sally Jackson, y aún quedaba algo del buen joven en el.
- Oh, querido. - Dijo Afrodita con una sonrisa. - No puedo esperar para verte de adulto. - Decía la diosa del amor con ansias.
Aunque estaba demasiado cansado para decir algo ... El suelo se sentía bastante cómodo, pero noté como una sombra se cernía sobre mi.
Era aquel hombre, y pude notar lo alto que era ... Aunque no pude discernir más características de él, lucia confundido al verme.
- Mataste al minotauro con habilidades muy misteriosas, es natural que estuviese confundido. - Se explicó el centauro.
Luego su mirada se llenó de compasión. - Descuida, todo estará bien. -
Fue lo último que escuché antes de que la oscuridad me reclamara.
- Bueno, es el final. - Concluyó Leo. - ¡El siguiente por favor! -
Su respuesta fue un resplandor similar al que trajo a Sally, cuando despareció reveló a una mujer joven de cabello rojo ondulado y brillantes ojos azules.
Similar a la descripción que Dio había dado sobre la misteriosa chica conocida como Hope.
- Sabias que vendrías ... - Comenzó a decir Perseus para nada impresionado. - Hope Danvers. -
- Percy ... - La adulta joven se veía confundida en medio de la sala entre la multitud. - ¡¿Que centellas esta ocurriendo aquí?! -
...
